Imagen: Archivo.Las personas que poseen una variante genética que desactiva el gen SMIM1 son más propensas hoy a la obesidad porque gastan menos energía en reposo, reveló un nuevo estudio de la Universidad de Exeter, en Reino Unido.

El hallazgo, publicado en la revista Med, señala que SMIM1 fue identificado hace 10 años mientras se buscaba el gen que codifica un grupo sanguíneo específico, conocido como Vel; y puntualiza que los individuos sin ambas copias tienen otras medidas relacionadas con la obesidad, incluidos altos niveles de grasa en la sangre.

«Nuestros hallazgos resaltan la necesidad de investigar la causa genética de la obesidad, para seleccionar el tratamiento más adecuado y eficaz, pero también para reducir el estigma social asociado a ella», dijo el autor principal de la investigación, Mattia Frontini.

Para hacer el descubrimiento, el equipo analizó la genética de casi 500 000 participantes en la cohorte del Biobanco del Reino Unido e identificaron a 104 personas con la variante que conduce a la pérdida de función en el gen SMIM1, 46 mujeres y 44 hombres.

Además, estudiaron los efectos en cuatro cohortes adicionales de personas con la variante del gen SMIM1 y descubrieron que tener la variante tenía un impacto en el peso, lo que equivale a un promedio de 4,6 kilogramos adicionales en las mujeres y 2,4 en los hombres.

Datos internacionales reflejan que las tasas de obesidad casi se han triplicado en los últimos 50 años, y para 2030, más de mil millones de personas en todo el mundo tendrán esa condición.

La obesidad se debe a un desequilibrio entre la ingesta y el gasto de energía; así como a una interacción compleja de factores genéticos, ambientales y de estilo de vida.

«En una pequeña minoría de personas, la obesidad es causada por variantes genéticas y cuando este es el caso, a veces se pueden encontrar nuevos tratamientos. Nuestros hallazgos resaltan la necesidad de investigar la causa genética de la enfermedad», concluyó Frontini.

21 junio 2024|Fuente: Prensa Latina |Tomado de |Noticia

junio 24, 2024 | Carlos Alberto Santamaría González | Filed under: Enfermedades metabólicas, Enfermedades nutricionales, Medicina familiar y comunitaria, Medicina interna, Nutrición, Obesidad, Pediatría | Etiquetas: |

Imagen: Archivo.La obesidad es hoy la forma de malnutrición más común en la mayoría de los países y actualmente, uno de cada cinco menores de edad del planeta tiene exceso de peso, confirmó una indagación publicada en la revista Jama Pediatrics.

El estudio que salió a la luz la víspera señala que el impacto de este fenómeno en la población infantojuvenil tiende al alza y la cifra de casos registrada entre 2012 y 2023 es un 60 % mayor que la reportada en la primera década del presente siglo.

Por otro lado, según las estimaciones de la Federación Mundial de la Obesidad, para 2025 habrá ya 310 millones de personas de cinco a 19 años con esta enfermedad; y en 2030 serán 350 millones.

Entre las causas más frecuentes, los expertos a cargo de la indagación, señalaron que están procesos como saltarse el desayuno, la exposición excesiva a las pantallas o el tabaquismo durante el embarazo, los cuales elevan la probabilidad de desarrollar obesidad en la infancia.

La investigación, a cargo de científicos de la Universidad de Sichuan en China, concluyó que la prevalencia global de obesidad en niños y adolescentes es del 8,5 %, aunque hay una gran variabilidad entre regiones.

En Vanuatu, una isla de Oceanía, la prevalencia es del 0,4 % y en Puerto Rico, del 28,4; mientras en España es del 9,28.

Además, los países de altos ingresos tienen cifras más altas de obesidad y sobrepeso, pero también entre ellos se identificaron grandes diferencias: en Estados Unidos, la prevalencia es del 18,6 % y en Japón, roza el 4 %.

La obesidad, advierte el estudio, también constituye la puerta a un mundo de enfermedades crónicas a medio y largo plazo como prediabetes, asma, hipertensión o hígado graso.

«Nuestra investigación reveló una alta prevalencia de comorbilidades en niños y adolescentes con obesidad y la prevalencia agrupada más alta se encontró en la depresión, que aproximadamente uno de cada tres niños con obesidad podría experimentar, seguida de la hipertensión, con una prevalencia agrupada del 28 por ciento», puntualizaron.

11 junio 2024|Fuente: Prensa Latina |Tomado de la Selección Temática sobre Medicina de Prensa Latina. Copyright 2023. Agencia Informativa Latinoamericana Prensa Latina S.A.|Noticia

Imagen: Prensa Latina.El Premio Princesa de Asturias de Investigación Científica fue anunciado hoy en Oviedo, donde el jurado galardonó a expertos que desarrollaron fármacos contra la diabetes y la obesidad.

Los especialistas proceden de Estados Unidos, Canadá y Dinamarca, considerados referentes mundiales en el campo de la endocrinología. Son ellos, Daniel J. Drucker, Jeffrey M. Friedman, Joel F. Habener, Jens Juul Holst y Svetlana Mojsov.

«Las investigaciones de los científicos laureados han establecido las bases endocrinas de la diabetes y la obesidad, patologías prominentes que son un problema global de salud pública sin tratamiento efectivo hasta la fecha», destacó el jurado.

En un primer momento, los científicos desarrollaron un tratamiento para la diabetes, el cual posteriormente se aplicó con éxito a la lucha contra la obesidad y el sobrepeso. También, resultó útil frente a patologías asociadas, a la sazón cardiovasculares.

De forma separada, aunque con un nivel de coordinación e intercambio de criterios, Habener y Drucker desde Estados Unidos, y de forma paralela la bioquímica Mojsov, se enfocaron en nuevos tipos de hormonas intestinales relacionadas con la obesidad.

En tanto, en Holst descubrió en la Universidad de Copenhague que los niveles de insulina se disparaban y los niveles de azúcar disminuían en pacientes sometidos a una cirugía intestinal y relacionó esos cambios con varias hormonas.

05 junio 2024|Fuente: Prensa Latina |Tomado de |Noticia

Imagen: Dr. Marc Schneeberger. Foto:  Pedro Puente Hoyos (EFE).El doctor en Biomedicina Marc Schneeberger sostiene que un mensaje de salud pública fuerte será en el futuro «mucho más efectivo» contra la obesidad que medicamentos como los análogos del GLP-1, cuyo consumo está en auge, y advierte de que, un año después de consumir estos fármacos, se vuelve «exactamente al mismo peso en el que se estaba».

Schneeberger, que lidera un grupo de investigación en el laboratorio de control neurovascular de procesos homeostáticos en la Universidad de Yale (Estados Unidos), señala en una entrevista con EFE que estos fármacos son la «solución a un problema ya existente» de obesidad.

Sin embargo, aboga por la educación y un estilo de vida «balanceado» para prevenirla y, con ella, otras patologías asociadas como el estrés, la ansiedad o el déficit cognitivo.

El trabajo de este científico, natural de Lloret de Mar (Girona), intenta describir cómo el sistema nervioso controla el balance energético y el metabolismo, comunicándose con múltiples tejidos periféricos, con el objetivo de resolver situaciones patofisiológicas como la obesidad, que quintuplica el riesgo de padecer alzhéimer.

El Premio de Investigación Científica Princesa de Girona 2023, que ha acudido a Santander para asistir a la proclamación de un nuevo ganador de este galardón, reconoce que las terapias con análogos de GLP-1 para reducir el peso corporal son «efectivas», pero recalca que la mejor fórmula sigue siendo una alimentación adecuada y ejercicio.

«Siempre es mucho más efectivo prevenir que curar», recuerda, entre otros motivos por la relación entre el aumento de peso y su impacto negativo en el desarrollo cerebral, que, apunta, se desconoce «si es cien por cien reversible». «Hubiera sido mucho más efectivo (que esos fármacos) evitar aumentar el peso y que no se llegara a estas situaciones de obesidad», aconseja.

Volver a «cenar como un mendigo»

España es el país con más obesidad infantil de Europa y hay comunidades autónomas que ya tienen entre un 30 y un 40 % de niños con sobrepeso, un problema teniendo en cuenta que los cambios nutricionales durante el desarrollo de la persona afectan «de forma muy dramática a lo que será la estructura de la funcionalidad cerebral de cada individuo», por lo que llama a actuar.

«Vendemos que vivimos en una dieta mediterránea, pero no nos tomamos el tiempo para comer», lamenta Schneeberger, quien percibe un problema de «falta de comunicación» de lo importante que es una buena nutrición.

Y pide volver al dicho popular de «desayunar como un rey, comer como un príncipe y cenar como un mendigo». «Hemos pasado lo opuesto y volver a ese estilo de vida (…) es importante para minimizar el impacto de estas enfermedades neurodegenerativas, que están en auge», incide.

El trabajo, estar «rodeados» de alimentos procesados ricos en grasas y azúcares o el aumento de los precios son, según Schneeberger, factores que influyen en la obesidad, aunque considera que «si uno se toma el tiempo» necesario puede encontrar en el supermercado alimentos que son «positivos nutritivamente».

Educar, mejor que prohibir

Para el investigador de Yale, la educación desde edades tempranas es «fundamental» para un correcto estilo de vida y una buena alimentación.

En su opinión, es mejor opción educar que prohibir u obligar. «Puedes poder poner impuestos, obligaciones o prohibiciones, pero nunca funcionan tan bien como una buena educación», afirma.

«Mis padres, por ejemplo, tienen un bar y nunca han estudiado, pero mi padre, al ser cocinero, siempre nos transmitía a mi hermano y a mí, cuando éramos pequeños, ‘somos lo que comemos cada día’ (…) Y ese mensaje caló mucho en mí cuando era pequeño y creo que es un mensaje que sería muy fácilmente comunicable. Es muy de sentido común», agrega.

Marc Schneeberger cree que el mejor consejo que se puede dar para evitar la obesidad se resume en «una dieta baja en alimentos procesados».

También se puede «mirar al mundo animal», donde hay «alimentos ricos en fibra y azúcares y alimentos ricos en proteínas y grasas, pero no hay alimentos ricos en azúcares y grasas». «Evitándolos es cuando uno consigue ser más efectivo a nivel de dieta, y aumentando el ejercicio físico», apostilla.

26 abril 2024|Fuente: EFE |Tomado de la Selección Temática sobre Medicina de Prensa Latina. Copyright 2023. Agencia Informativa Latinoamericana Prensa Latina S.A.|Noticia

abril 27, 2024 | Carlos Alberto Santamaría González | Filed under: Endocrinología, Endocrinopatías, Enfermedades crónicas no transmisibles, Medicina interna, Obesidad |

hombre y mujerLa microbiota intestinal está formada por una comunidad de microorganismos, desde bacterias y virus a hongos. Un desequilibrio en los distintos grupos bacterianos influye en la aparición y el desarrollo de la obesidad, con diferencias considerables entre hombres y mujeres.

Esa es la conclusión de una investigación realizada por científicos españoles y que será presentada en el Congreso Europeo sobre Obesidad (ECO), que se celebrará del 12 al 15 de mayo en Venecia (Italia).

El equipo encabezado por la Universidad de Navarra realizó un estudio combinado de datos fisiológicos, de metagenómica y metabolómica en una población española para entender los mecanismos por los que esos microorganismos están implicados en el desarrollo de la obesidad.

El estudio señala que la microbiota intestinal que predice el índice de masa corporal (IMC), el perímetro de la cintura y la masa grasa es diferente en hombres y mujeres, por ello sugiere que las intervenciones para ayudar a prevenir una microbiota favorable a la obesidad pueden tener que ser diferente para ambos.

La investigación incluyó 361 voluntarios adultos (251 mujeres y 110 hombres, con una media de edad de 44 años) del estudio español Obekit, un ensayo aleatorizado que examina la relación entre las variantes genéticas y la respuesta a una dieta hipocalórica.

Los participantes (65 con peso normal, 110 con sobrepeso y 186 con obesidad) fueron clasificados según un índice de obesidad (OB) que tenía en cuenta parámetros como el porcentaje de grasa o el perímetro de cintura.

Además, se aseguraron de que los participantes de ambos grupos coincidieran en sexo y edad. El siguiente paso fue hacer un perfil genético de la microbiota para identificar los distintos tipos, composición, diversidad y abundancia relativa de las bacterias presentes en las muestras de heces de los participantes.

El análisis reveló que los individuos con un índice OB alto se caracterizaban por niveles significativamente más bajos de Christensenella minuta, una bacteria que se ha relacionado sistemáticamente con la delgadez y la salud.

En los hombres, la mayor abundancia de las especies Parabacteroides helcogenes y Campylobacter canadensis se ‘asoció fuertemente’ con un mayor IMC, masa grasa y perímetro de cintura.

En el caso de las mujeres, la mayor abundancia de tres especies de Prevotella (micans, brevis y sacharolitica) fue ‘altamente predictiva’ de un mayor IMC, masa grasa y perímetro de cintura, pero no en los hombres.

Nuestros hallazgos revelan cómo un desequilibrio en distintos grupos bacterianos puede desempeñar un papel importante en la aparición y el desarrollo de la obesidad, con diferencias considerables entre sexos’, señala Paula Aranaz, de la Universidad de Navarra y primera firmante de la investigación.

La investigadora, citada por la Asociación Europea para el Estudio de la Obesidad, cree que es necesario seguir investigando para comprender mejor cuándo puede producirse el cambio a una microbiota intestinal favorable a la obesidad y, por tanto, el momento adecuado para posibles intervenciones.

Los autores señalan algunas limitaciones en su estudio, como el pequeño tamaño de la muestra (especialmente en el caso de los hombres) y que se realizara solo en una zona de España.

Dado que se sabe que el clima, la geografía, la dieta y la cultura influyen en el microbioma intestinal, los resultados podrían no ser generalizables a otras poblaciones.

Madrid, 3 abril 2024|Fuente: EFE| Tomado de la Selección Temática sobre Medicina de Prensa Latina. Copyright 2019. Agencia Informativa Latinoamericana Prensa Latina S.A.

abril 4, 2024 | gleidishurtado | Filed under: Obesidad | Etiquetas: , , |

obesidadLa obesidad es actualmente la forma más común de malnutrición en la mayoría de los países y las tasas han aumentado en todas las categorías de hombres, mujeres, niños y adolescentes desde 1990, tal y como refleja un estudio publicado en The Lancet‘.

Las tasas de obesidad en hombres adultos casi se han triplicado desde 1990, mientras que las tasas de obesidad en mujeres se han duplicado en ese tiempo.

Además, las tasas de obesidad en niños y adolescentes también se han cuadruplicado en ese periodo. En 2022, casi 880 millones de adultos y casi 160 millones de niños vivían con obesidad.

La prevalencia de la malnutrición en todo el mundo fue compartida por la NCD Risk Factor Collaboration, una red de científicos de la salud de todo el mundo que proporcionan y evalúan datos sobre los principales factores de riesgo para todos los países, en colaboración con la Organización Mundial de la Salud.

El director Ejecutivo Asociado del departamento de Población y Ciencias de la Salud Pública del Centro de Investigación Biomédica Pennington de Baton Rouge (EEUU), Peter Katzmarzyk, fue uno de los autores que contribuyeron a esta publicación.

Los participantes en la red revisaron los datos del índice de masa corporal de más de 3.600 estudios realizados entre 1990 y 2022, determinando las tasas de malnutrición, ya sea por obesidad o por insuficiencia ponderal, de todos los países, y el grado en que los datos han cambiado a lo largo de los años. Las tasas actuales de obesidad parecen abrumadoras, pero la tendencia ha ido en esta dirección durante más de tres décadas. Con más de mil millones de personas que viven con obesidad, es importante que no hablemos de la obesidad en el vacío.

Sabemos que la obesidad puede provocar directamente comorbilidades, como hipertensión arterial, cardiopatías, diabetes, cáncer y apnea obstructiva del sueño.

Si comprendemos mejor las causas profundas de la obesidad, podremos identificar formas de prevenir, tratar o incluso revertir sus efectos adversos’, ha explicado Katzmarzyk.

EEUU es el décimo país con más hombres obesos de los más de 190 países representados en este estudio, Estados Unidos ocupa el décimo lugar mundial en cuanto a prevalencia de la obesidad en los hombres, con un aumento del porcentaje de hombres del 17 por ciento en 1990 al 42 por ciento en 2022.

En el caso de las mujeres, la tasa de obesidad en 1990 era del 21 por ciento y aumentó hasta el 44 por ciento en 2022, situándose en el puesto 36 del mundo.

Por su parte, en los niños, la tasa de obesidad aumentó del 11,5 por ciento en 1990 al 22 por ciento en 2022, lo que sitúa a EEUU en el puesto 26Âú del mundo. La tasa de obesidad femenina en EEUU es la 22ª más alta del mundo, con un aumento del 12 por ciento en 1990 al 19 por ciento en 2022.

Los resultados se hacen eco de la prevalencia de la obesidad a niveles granulares, ya que, en 2020, el 38 por ciento de los adultos de Luisiana se enfrentan a la obesidad, según County Health Rankings and Roadmaps.

Los resultados de este estudio afirman rotundamente el valor de la misión de Pennington Biomedical’, declaró el director ejecutivo de Pennington Biomedical, John Kirwan, quien ha añadido que ‘con el aumento de la prevalencia de la obesidad a lo largo de las décadas, seguimos firmes en nuestro compromiso de promover la salud metabólica, eliminar las enfermedades metabólicas, descubrir los factores desencadenantes de la obesidad y mejorar la salud de todas las personas.

Durante el mismo periodo, las tasas de niños, adolescentes y adultos con peso inferior al normal descendieron a escala mundial, y en algunos países africanos la tasa de insuficiencia ponderal de los hombres se redujo drásticamente.

Tanto la obesidad como la insuficiencia ponderal son formas de malnutrición, y las tasas de obesidad son superiores a las de insuficiencia ponderal de niños en dos tercios de los países del mundo.

Ver artículo: NCD Risk Factor Collaboration. Worldwide trends in underweight and obesity from 1990 to 2022: a pooled analysis of 3663 population-representative studies with 222 million children, adolescents, and adults.The Lancet[Internet].2024[ citado 29 mar 2024]. DOI:https://doi.org/10.1016/S0140-6736(23)02750-2

Madrid, 27 marzo 2024|Fuente: Europa Press| Tomado de la Selección Temática sobre Medicina de Prensa Latina. Copyright 2019. Agencia Informativa Latinoamericana Prensa Latina S.A.

marzo 29, 2024 | gleidishurtado | Filed under: Obesidad, Riesgo a la Salud, Sociología, Temas la Salud y Medicina, Trastornos del sueño | Etiquetas: , |

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