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La comunidad médica está hoy dividida entre los que prefieren el Índice de Masa Corporal (IMC) como método para definir la obesidad, y los que defienden la tesis de la obesidad preclínica.
El IMC es la referencia para diagnosticar este problema de salud, pero en los últimos tiempos surgió la propuesta de ir más allá de este indicador, y redefinir cómo se identifica esta condición.
Algunos lo ven como un avance hacia una medicina más precisa, otros advierten de posibles consecuencias que podrían afectar directamente a los pacientes, especialmente en el acceso a tratamientos y a una atención adecuada.
Según la revista The Journal of Clinical Endocrinology & Metabolism, la forma en que se define la obesidad tiene consecuencias reales para los pacientes.
Esto se debe a que las definiciones diagnósticas influyen en quién califica para el tratamiento, cómo los médicos manejan la atención y cómo las aseguradoras determinan la cobertura de medicamentos y cirugía.
Puntualiza la fuente, que «cualquier nuevo marco debe basarse en evidencia sólida, ser práctico para el uso clínico diario y estar diseñado para mejorar, en lugar de restringir, el acceso equitativo al tratamiento eficaz de la obesidad».
Los médicos deben demostrar que la disfunción orgánica es causada por la grasa corporal para diagnosticar la obesidad clínica e introducen una categoría de obesidad preclínica para personas sin evidencia de disfunción orgánica.
Este enfoque –en opinión de los expertos- puede retrasar y complicar el tratamiento.
Explican que al basarse en la demostración de que la disfunción orgánica es causada por un exceso de grasa corporal, es difícil de implementar en la atención clínica de rutina y puede retrasar el tratamiento o crear barreras de acceso.
Subrayan que la definición de obesidad preclínica es conceptualmente inestable y depende de la intensidad de las pruebas diagnósticas, mientras que la exclusión de la diabetes tipo 2 de los criterios clínicos es inconsistente con la evidencia científica y clínica actual.
Los autores proponen un enfoque más práctico para diagnosticar la obesidad que enfatiza el riesgo clínico y el impacto funcional, utiliza enfoques ya establecidos, y garantiza que las nuevas definiciones mejoren la atención sin crear barreras para el tratamiento.
07 marzo 2026 | Fuente: Prensa Latina | Tomado de la Selección Temática sobre Medicina de Prensa Latina. Copyright 2026. Agencia Informativa Latinoamericana Prensa Latina S.A. | Noticia
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Uno de cada cuatro niños de siete a nueve años vive con sobrepeso u obesidad en Europa, con baja percepción de los padres, reveló hoy la Organización Mundial de la Salud (OMS).
En su informe Iniciativa de Vigilancia de la Obesidad Infantil (COSI), publicado este martes, el organismo alertó que el tema se mantiene como una crisis de salud pública de primer orden en la región europea.
Tras recabar datos de cerca de 470 000 niños de seis a nueve años en 37 países, el estudio constató que la epidemia de obesidad muestra “una tendencia hacia la estabilidad”, pero con prevalencias “alarmantemente altas” que alimentan el riesgo de diabetes, cáncer y enfermedades cardiovasculares en las futuras generaciones.
Mostró, además, que más de la mitad de los padres de niños con sobrepeso subestimaron la condición de sus hijos.
En conjunto, dos de cada tres progenitores (66%) de menores con sobrepeso consideraron que su hijo tenía un peso inferior o normal.
De acuerdo con los expertos “esta desconexión perceptual puede ser un obstáculo crucial para la prevención y el tratamiento temprano”.
El informe destacó las profundas desigualdades socioeconómicas, pues solo el cinco por ciento de los niños consume las cinco raciones diarias de fruta y verdura recomendadas por la OMS.
Acotó que los hábitos saludables son más comunes en familias con mayor nivel educativo, mientras que el consumo frecuente de refrigerios azucarados o salados se da más en hogares con menor formación parental.
Por primera vez, el estudio analizó el impacto de la comida a domicilio: en 18 países encuestados, hasta un 39% de las familias admiten pedir comida por internet al menos una vez al mes, y señalando una creciente dependencia de las comidas preparadas.
Según la OMS, aunque la tendencia general es de estabilidad, en las naciones donde se registran cambios los aumentos en las tasas de sobrepeso son más frecuentes que las disminuciones.
Señaló que la situación es particularmente grave en varios países del sur de Europa, donde casi uno de cada cinco niños vive con obesidad.
Asimismo, el informe incorporó en esta ocasión datos sobre la delgadez, recordando que la desnutrición y el exceso de peso coexisten como una «doble carga de malnutrición» en varios países, reflejando las persistentes desigualdades dentro y entre naciones.
Ante esta situación, el organismo sanitario recomienda a los gobiernos implementar un paquete integral de políticas que incluya, entre otros aspectos, impuestos a las bebidas azucaradas y alimentos ricos en azúcar, sal y grasas trans, y promover la actividad física y el transporte activo.
04 noviembre 2025 | Fuente: Prensa Latina | Tomado de | Noticia
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Uno de cada tres costarricenses adultos padece hoy de obesidad, aseguró un informe de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), divulgado aquí.
La enfermedad, considerada por el organismo un problema crítico en el país centroamericano, tiene entre sus principales causas el alto costo para mantener una dieta balanceada y saludable, lo cual conduce a un aumento sostenido en los índices de sobrepeso, añadió el reporte.
Costa Rica redujo los niveles de hambre en los últimos años, mientras la obesidad sigue en aumento, un problema que los expertos denominan “paradoja de la malnutrición”, apuntó la FAO.
Otras causas del sobrepeso son los cambios en los patrones alimentarios, el mayor acceso a productos ultraprocesados y las bebidas azucaradas, junto a la disminución de la actividad física y el elevado costo de los alimentos saludables.
03 noviembre 2025 | Fuente: Prensa Latina | Tomado de | Noticia
