abr
16
El optimismo aparece hoy como un nuevo elemento capaz de reducir la demencia, un hallazgo que los investigadores califican como un factor protector modificable.
Identificar el optimismo como un factor psicosocial protector subraya su valor potencial para favorecer un envejecimiento saludable, subraya el artículo publicado en la revista Journal of the American Geriatrics Society.
Los investigadores puntualizan que muchos de los avances en este campo llegaron muy tarde, y los factores de riesgo conocidos —genética, hipertensión, sedentarismo— son difíciles de cambiar cuando el daño ya está hecho.
En el mundo, la Organización Mundial de la Salud contabiliza 57 millones de personas con demencia hoy, y proyecta 139 millones para mediados de siglo.
Con ese horizonte, enfatizan los expertos, identificar qué factores pueden proteger el cerebro deja de ser un ejercicio académico para convertirse en algo mucho más urgente.
La demencia es la pérdida de las funciones cognitivas —el pensamiento, la memoria y el razonamiento— a tal grado que interfiere con la vida diaria y las actividades de la persona.
Algunas personas con este padecimiento no pueden controlar sus emociones y su personalidad puede cambiar.
Dicha dolencia varía en gravedad desde la etapa más leve, cuando recién comienza a afectar el funcionamiento de la persona, hasta la etapa más grave, cuando debe depender completamente de otros para las actividades básicas de la vida diaria, como alimentarse.
La demencia es un problema de salud significativo que afecta a millones de personas, y la enfermedad de Alzheimer es el tipo más común, pero también se pueden desarrollar otras como la vascular, la de cuerpos de Lewy, la frontotemporal y la mixta.
La prevalencia e incidencia de la mencionada enfermedad aumentan con la edad, y aunque no forma parte del envejecimiento normal, es un factor que contribuye a la dependencia y discapacidad en las personas mayores.
Esta enfermedad tiene un impacto profundo en las personas afectadas, sus familias y los sistemas de salud.
08 marzo 2026 | Fuente: Prensa Latina | Tomado de la Selección Temática sobre Medicina de Prensa Latina. Copyright 2026. Agencia Informativa Latinoamericana Prensa Latina S.A. | Noticia
abr
9
Investigaciones publicadas en la revista Science sugieren que la visión puede predecir la demencia 12 años antes del diagnóstico. Recientes estudios realizados en Reino Unido y en Australia indican que quienes obtienen peores resultados en pruebas de visión sencillas tienen un mayor riesgo de desarrollar demencia en un plazo de más de una década.
El estudio británico halló que los participantes con una velocidad de procesamiento visual más lenta tenían mayor probabilidad de desarrollar demencia en los siguientes 12 años.
Mientras, la pesquisa australiana mostró que el deterioro de la agudeza visual era un predictor significativo del deterioro cognitivo durante un período similar al mencionado.
A estos hallazgos se suman las evidencias aportadas por la última Comisión sobre demencia de The Lancet, publicada en 2024, que identificó la pérdida de visión en la vejez como un nuevo factor de riesgo para el deterioro cognitivo, contribuyendo hasta al 2,2 % de los casos.
En tanto, la pérdida auditiva no tratada en la mediana edad contribuye a un estimado del siete por ciento de los casos.
Según los expertos, identificar estos cambios a tiempo y abordarlos puede ayudar a reducir el riesgo de desarrollar demencia.
02 marzo 2026 | Fuente: Prensa Latina | Tomado de la Selección Temática sobre Medicina de Prensa Latina. Copyright 2026. Agencia Informativa Latinoamericana Prensa Latina S.A.| Noticia
mar
12
Un estudio revela que tomar un suplemento multivitamínico diario modifica algunos marcadores que favorecen un envejecimiento más saludable.
Una píldora de este tipo podría ralentizar ese proceso biológico en mayores de 60 años de edad, subraya un artículo aparecido en Nature Medicine.
Muchas personas en su sexta década de vida no obtienen suficientes vitaminas y minerales esenciales, como la vitamina B12, a través de su dieta.
Ensayos clínicos previos descubrieron que los suplementos multivitamínicos y multiminerales pueden reducir las enfermedades crónicas.
El estudio del Hospital Brigham and Women’s, asociado a la Universidad de Harvard en Estados Unidos, recuerda que el llamado envejecimiento biológico se refiere a los cambios que se producen en el organismo con el paso del tiempo. Estos -agregan los expertos-, pueden diferir de la edad cronológica de una persona en años.
Para medirlo, los científicos utilizan marcadores conocidos como relojes epigenéticos, que calculan patrones de ADN en la sangre.
El consumo de multivitamínicos puede ser beneficioso para algunas personas, especialmente aquellas que tienen dietas restrictivas o que tienen dificultades para absorber nutrientes.
Sin embargo, es importante recordar que estos no deben sustituir una dieta equilibrada y saludable.
Los multivitamínicos son suplementos alimenticios que combinan diferentes vitaminas y minerales. Su objetivo es cubrir los vacíos nutricionales de la dieta y se suelen tomar en forma de pastillas, comprimidos, cápsulas o líquidos.
Estos –según la literatura médica- tienen como objetivo prevenir o corregir las deficiencias de micronutrientes o apoyar la ingesta adecuada de nutrientes cuando la dieta por sí sola no es suficiente para proporcionarlos.
10 marzo 2026 | Fuente: Prensa Latina | Tomado de la Selección Temática sobre Medicina de Prensa Latina. Copyright 2026. Agencia Informativa Latinoamericana Prensa Latina S.A. | Noticia
mar
2
España y Japón son dos sociedades en las que el envejecimiento extremo trae como consecuencia una ruptura del relevo generacional y un crecimiento acelerado de la necesidad de recursos paliativos y comunitarios y, por tanto, ambos países se enfrentan al reto de encontrar un modelo compasivo para atender a quien está en el final de su vida.
Un equipo de personas de cuatro universidades japonesas ha mantenido en Zaragoza un encuentro con personal de la Cátedra Dignia de Cuidados y Ecosistema Paliativo de la Universidad de Zaragoza para compartir experiencias y metodología de innovación sobre modelos de atención comunitaria o ciudades compasivas.
Las comunidades compasivas son una herramienta para mejorar la calidad de vida de la ciudadanía con necesidades paliativas, en fase avanzada de una enfermedad o al final de la vida y, a medio plazo, para ahorrar recursos al sistema sanitario.
Rogelio Altisent, director del proyecto Ecosistema Paliativo (Ecopal) de esta cátedra, define la comunidad compasiva, en una entrevista con EFE, como una iniciativa que supone la toma de conciencia de que la atención a las personas con enfermedad avanzada y en el final de vida «debe trascender al sistema sanitario», y enfatiza que la pretensión es que «el sufrimiento no pase desapercibido».
Redes de ayuda
Explica que para aliviar el sufrimiento y mejorar la calidad de vida es necesario activar a toda la comunidad y crear redes de ayuda. “Los profesionales sanitarios son esenciales, pero unos cuidados paliativos de calidad necesitan que el paciente y su familia reciban el apoyo de las redes comunitarias: los vecinos, los comercios, las farmacias, los servicios sociales, las residencias de mayores, las asociaciones de voluntarios… Allí donde se cruza la gente se debe promover y generar este espíritu de solidaridad”.
Son comunidades con «un inmenso radar de detección» de personas con necesidades paliativas que facilitan la implementación de medidas y recursos eficaces, tanto sanitarios como espirituales y de acompañamiento.
Insiste en que las comunidades compasivas tienen dos objetivos clave: control de síntomas y acompañamiento. Con el primero se busca regular el dolor, la disnea, la fatiga o las náuseas del paciente y con el segundo, “suplir la soledad”.
“Los dos elementos fundamentales son rodear de humanidad y dar calidad de vida a la vida de la gente”, asevera. Y para ello, el factor humano es esencial.
Un equipo de personas de cuatro universidades japonesas ha mantenido en Zaragoza un encuentro sobre modelos de atención comunitaria o ciudades compasivas.
Añade que Japón está viviendo una revolución demográfica y España va en esa misma dirección. “Si ahora mismo ya está muy tensado el sistema sanitario, esa revolución demográfica puede romper el sistema a la mitad”, afirma.
El índice de envejecimiento en España alcanzó su máximo histórico en 2025: hay 148 personas mayores de 64 años por cada 100 menores de 16. Según estudios realizados en Europa sobre prevalencia de enfermedades crónicas susceptibles de recibir cuidados paliativos, en sociedades con altas tsas de envejecimiento las necesidades paliativas afectan al 1,5 % de la población.
Para hacer frente a esta situación, Altisent apunta que tanto en España como en Japón se están implementando al menos media docena de comunidades compasivas que ya están arraigando en la sociedad.
Isidoro Jurado, patrono de la Fundación Dignia y presidente de la Asociación Málaga Abraza, habla, por ejemplo, del caso de un jubilado que vive solo: si desaparece una semana y nadie sabe de él existen recursos donde poder alertar y posteriormente un equipo evaluador, con previo consentimiento, se encarga de cubrir las necesidades de la persona necesitada.
“Todos tenemos compasión en la mente, pero para explorar la compasión, la gente necesita algún entrenamiento”, añade a EFE Satoko Otta, experta en co-creación y políticas de salud, referente en Japón.
Modelos flexibles
Ambos equipos han llegado a la conclusión de que no hay un modelo específico de comunidad compasiva. Es “flexible en España, es flexible en Japón y es flexible en la relación entre Japón y España”, pero comparten una característica en común: los seres humanos, afirma Altisent.
Shinichi Murota, líder del proyecto tecnológico “Chofu-Digital-Choju”, que destaca por el uso de la tecnología para combatir el aislamiento social en personas mayores, afirma por su parte que existe una regla 95-5. “Los profesionales solo pueden ofrecer el 5 % del cuidado de una persona en paliativos, el resto, el 95 %, tiene que ser ofrecido por los miembros de la familia o los miembros de la comunidad”.
Un equipo de personas de cuatro universidades japonesas ha mantenido en Zaragoza un encuentro sobre modelos de atención comunitaria o ciudades compasivas.
Revistas científicas demuestran, además, que las personas “bien cuidadas” en una comunidad compasiva ingresan menos en los hospitales, visitan menos los servicios de urgencias y tienen menos días de hospitalización. Esto significa un ahorro, pese a que no hay un objetivo economicista en estos proyectos.
El menor número de hospitalizaciones se debe a una “buena atención” de todo el entramado de la red social que aporta la comunidad compasiva. “Hay pacientes que necesitan el hospital, pero en otros casos, hay un exceso de frecuentación del hospital por falta de soporte social y comunitario”, añade Altisent.
26 febrero 2026 | Fuente: EFE | Tomado de la Selección Temática sobre Medicina de Prensa Latina. Copyright 2026. Agencia Informativa Latinoamericana Prensa Latina S.A. | Noticia
ene
23
La demencia avanza de manera silenciosa y transforma la vida de millones de familias en todo el mundo. Más allá de las cifras, el pronóstico inquieta: especialistas proyectan que los casos anuales podrían duplicarse para 2060, poniendo a prueba no solo al sistema de salud, sino también a la capacidad de adaptación de la sociedad.
En este escenario, emergen estrategias simples y cotidianas como la escritura a mano, que según nuevas investigaciones, podrían convertirse en una herramienta poderosa para proteger la memoria y la autonomía personal frente al avance de la enfermedad.
Proyecciones y diferencias de género
En Estados Unidos el número de nuevos diagnósticos podría pasar de 514 000 en 2020 a un millón en 2060, impulsado principalmente por el envejecimiento progresivo de la población. Goodhouse Keeping destaca que la incidencia resulta mayor en mujeres, con un 48 % de probabilidad a lo largo de la vida, frente al 35 % en hombres.
Si bien factores como la longevidad y la genética —en particular la presencia del gen APOE4— influyen en el riesgo de padecer demencia, los especialistas señalan que el estilo de vida y la adopción de hábitos preventivos pueden marcar una diferencia significativa.
La experta Heather Sandison, ND, indica que incorporar medidas positivas para la salud cerebral es posible en cualquier etapa de la vida, sobre todo después de convivir con la enfermedad en el entorno familiar.
Escritura manual y salud cerebral
Estudios recientes publicados en Frontiers in Psychology y The Journals of Gerontology, citados por Goodhouse Keeping, subrayan que la escritura manual activa áreas clave del cerebro, como la corteza visual y la corteza motora, y fortalece la motricidad fina y la coordinación ojo-mano.
La profesora Audrey van der Meer, de la Universidad Noruega de Ciencia y Tecnología, explica: “Estas ondas cerebrales, precisamente en esas partes del cerebro, son beneficiosas para el aprendizaje y la memoria”, señaló al citado medio.
Mantener el hábito de escribir un diario puede reducir en más del 50% la probabilidad de desarrollar demencia por cualquier causa, mientras que emplear un lenguaje complejo al redactar puede disminuir en 25% el riesgo de Alzheimer.
Estas prácticas estimulan el cerebro, promueven la precisión y la atención y refuerzan la llamada “reserva cognitiva”, una protección natural frente al deterioro neurodegenerativo.
Las recomendaciones de prevención no se limitan a la escritura. Entre las medidas sugeridas por Goodhouse Keeping aparecen el ejercicio regular, el control del peso, un entorno social activo y una dieta rica en omega-3 y arándanos.
La doctora Jessica ZK Caldwell, de la Clínica Cleveland, advierte que, aunque existen medicamentos de inmunoterapia aprobados para fases iniciales del Alzheimer, estos tratamientos son costosos, requieren infusiones periódicas y no garantizan la recuperación de la memoria. “Estos nuevos tratamientos son innovadores, ya que pueden eliminar del cerebro algunas de las proteínas relacionadas con la enfermedad, pero no constituyen una cura”, afirmó la especialista al citado medio.
La clave de la prevención y la autonomía
De acuerdo con las expertas consultadas, casi la mitad de los casos de demencia podrían retrasarse o prevenirse mediante cambios en la conducta. Acciones diarias que favorecen la autonomía cognitiva y reducen la dependencia de la tecnología se consideran una apuesta efectiva para evitar la progresión de la enfermedad.
Anticiparse a la aparición de síntomas resulta fundamental. Para muchas familias, la planificación anticipada y el diálogo abierto sobre el posible curso de la enfermedad ofrecen herramientas para afrontar tanto los desafíos prácticos como emocionales que implica la demencia.
En quienes conviven con el riesgo o la experiencia directa de la enfermedad, la escritura a mano trasciende la prevención y se convierte en una forma de reconectar con la identidad y los recuerdos, dejando huellas tangibles para el futuro.
20 enero 2026 | Fuente: Infobae | Tomado de | Noticia
dic
11
Practicar y disfrutar de la danza, la música, las artes visuales y otras manifestaciones artísticas ralentiza el envejecimiento del cerebro, según confirma un nuevo estudio internacional publicado en Nature Communications.
La investigación incluyó más de 1 000 participantes y reveló que este efecto de ejercitar la creatividad, desde bailar hasta incursionar en un videojuego estratégico, ofrece este resultado sin importar la edad de la persona.
Los científicos comprobaron que todas las disciplinas creativas se asociaron a un envejecimiento cerebral más lento, y mientras más grande sea la experiencia, mejores son los resultados para un cerebro más joven y cuidado.
El equipo investigativo es liderado por Agustín Ibáñez, del Latin American Brain Health Institute, analizó a 1 467 personas de distintos países mediante modelos computacionales capaces de estimar si un cerebro envejece más rápido o más lento que su edad real, reseñó el portal Gizmodo.
02 diciembre 2025 | Fuente: Prensa Latina | Tomado de | Noticia
