inflamación intestinalEl cuidado de la salud intestinal se ha convertido en una prioridad global ante el aumento de enfermedades digestivas y el impacto directo que tienen en la calidad de vida. La ciencia demuestra que el estado del aparato digestivo no solo determina el bienestar físico, sino que también influye en el sistema inmunológico y el equilibrio emocional.

Por eso, cada vez más especialistas y organismos internacionales insisten en la importancia de adoptar hábitos que protejan el intestino y reduzcan el riesgo de padecer afecciones graves, como el cáncer de colon.

Mindfood reúne siete recomendaciones esenciales, avaladas por expertos en salud dietética, que permiten incorporar a la rutina diaria acciones concretas para fortalecer la función intestinal y prevenir trastornos digestivos desde la alimentación, la hidratación, la actividad física y otros aspectos clave.

  1. Consumir suficiente fibra

Mantener una ingesta adecuada de fibra dietética es uno de los pilares fundamentales para la salud intestinal. Los especialistas consultados por Mindfood aconsejan consumir entre 25 y 35 gramos diarios de fibra, cantidad que favorece el tránsito intestinal, facilita la eliminación de residuos y reduce el riesgo de enfermedades como la diverticulosis.

La fibra se encuentra en alimentos como frambuesas, banana, ciruelas, brócoli, porotos, apio y pasta integral. Además, sumar granos integrales, como arroz integral y cereales en el desayuno, potencia el aporte diario y contribuye a un entorno intestinal saludable.

  1. Asegurar un aporte adecuado de vitamina D

La vitamina D juega un rol clave en el buen funcionamiento del colon y en la prevención de enfermedades graves. El American Journal of Clinical Nutrition destaca que mantener niveles óptimos de este nutriente disminuye el riesgo de cáncer en este órgano.

Mindfood recomienda exponerse al sol entre 15 y 20 minutos diarios y consumir alimentos como pan, pescado azul, leche y cereales enriquecidos para alcanzar los valores requeridos.

En casos donde la dieta no resulta suficiente, la suplementación bajo supervisión profesional puede ser una opción segura. La vitamina D también interviene en el equilibrio inmunológico y en la protección contra la inflamación intestinal.

  1. Incluir probióticos en la dieta

La incorporación de probióticos a la alimentación es otra recomendación central de Mindfood. Los mismos están presentes en bacterias beneficiosas, hongos o levaduras, que ayudan a mantener el equilibrio de la flora intestinal y fortalecen el sistema inmune.

Se encuentran en alimentos fermentados como chucrut, kombucha, kéfir, yogur natural y pan de masa madre. Incluir estos productos en la dieta diaria contribuye a mejorar la digestión, evitar la proliferación de bacterias dañinas y reducir la inflamación. El equilibrio de la microbiota intestinal es esencial para el bienestar digestivo y general.

  1. No aplazar la evacuación intestinal

Respetar las señales del organismo y no retrasar la evacuación intestinal resulta fundamental para la salud. Mindfood advierte que postergar este proceso puede favorecer la acumulación de toxinas, aumentar el riesgo de síndrome del intestino irritable y propiciar la aparición de diverticulosis.

Mantener la regularidad en el ritmo intestinal facilita la eliminación de desechos y previene molestias como hinchazón, gases y dolor abdominal. Escuchar las señales del cuerpo y responder a tiempo es clave para preservar el óptimo estado de los intestinos.

  1. Mantener una hidratación adecuada

La hidratación correcta es imprescindible para un funcionamiento intestinal óptimo. Mindfood recomienda el consumo de entre dos y tres litros de agua al día, ajustando la cantidad según el clima, la edad y el nivel de actividad física.

Una adecuada ingesta de líquidos ayuda a que la fibra cumpla su función, favorece la eliminación de residuos, previene el estreñimiento y reduce la incidencia de síntomas como hinchazón, gases o fatiga digestiva.

  1. Adoptar una postura adecuada en el baño

La postura durante la evacuación también influye notablemente en la salud intestinal. Mindfood explica que muchos inodoros modernos no favorecen el vaciado natural de los intestinos.

Elevar las rodillas por encima de las caderas —utilizando un banco o escalón— facilita la evacuación y se ajusta mejor a la fisiología corporal. Esta posición reduce el esfuerzo y puede prevenir problemas como hemorroides y fisuras anales.

  1. Realizar actividad física regular

La actividad física es una aliada natural del sistema digestivo. Mindfood resalta que el ejercicio favorece el flujo sanguíneo y la oxigenación de todos los órganos, incluido el tracto gastrointestinal.

Caminar, practicar yoga, realizar estiramientos o seguir rutinas simples en casa estimulan la motilidad intestinal, aceleran el tránsito de los alimentos y mejoran la absorción de nutrientes. La vida activa es fundamental para mantener un intestino sano y funcional.

Adoptar hábitos sencillos en la alimentación, la hidratación y la rutina diaria contribuye a optimizar la función intestinal y disminuir el riesgo de enfermedades digestivas. Prestar atención a estos factores permite que el cuerpo mantenga su equilibrio y bienestar a largo plazo, fortaleciendo la salud desde el interior. 

20 enero 2026 | Fuente: Infobae | Tomado de | Noticia

mas longevaLas zonas azules agrupan a algunas de las personas más longevas del planeta, cuyas rutinas diarias y alimentación difieren de los patrones occidentales. Dan Buettner, investigador y creador del concepto, explicó en el ZOE podcast que, tras décadas de trabajo en lugares como Cerdeña (Italia), Okinawa (Japón), la península de Nicoya (Costa Rica), Icaria (Grecia) y Loma Linda (Estados Unidos), logró identificar los factores comunes de la longevidad.

“Solo alrededor del 20 % de nuestra longevidad como población está determinada por nuestros genes. El 80 % es algo más”, afirmó Buettner durante su conversación con Jonathan Wolf y Sarah Berry.

El término “zonas azules” proviene de la labor del demógrafo Gianni Pes, quien marcó con puntos azules los pueblos sardos con mayor concentración de personas centenarias.

“Colocó un pequeño punto azul cerca de ese pueblo y había un grupo de pueblos en las tierras altas de Cerdeña con tantos puntos azules. Empezó a llamarlo la zona azul”, relató Buettner en el podcast. Estas áreas fueron identificadas como regiones “estadísticamente verificadas donde la gente vive considerablemente más tiempo en comparación con el resto del mundo”.

Alimentación basada en plantas y bajo consumo de carne

En todas las zonas azules, la alimentación se caracteriza por el predominio de alimentos integrales de origen vegetal. Las legumbres, como porotos, lentejas o garbanzos, forman la base de las dietas locales, aunque cada cultura utiliza diferentes cereales integrales para acompañarlas.

“El tipo de grano integral es diferente, pero en todos los casos se combina con una legumbre para obtener una proteína completa”, indicó Buettner. Además, subrayó que “la mejor proteína proviene de fuentes vegetales”.

El consumo de carne es reducido. Buettner precisó: “En las zonas azules, eran unos 10 kilogramos al año”, mientras que el estadounidense promedio consume 110 kilogramos.

Explicó que la carne suele reservarse para celebraciones o eventos especiales. También advirtió que “cuando comes carne para obtener proteínas, se necesitan aproximadamente 11 kilos de grano por kilo de carne”, haciendo referencia al impacto ambiental y nutricional de este consumo.

La fibra alimentaria es otro pilar fundamental. Berry, profesora de nutrición y conductora del podcast, señaló: “El 95% de nosotros no consumimos suficiente fibra”. Explicó que la fibra resulta esencial para prevenir enfermedades crónicas y mantener una salud metabólica adecuada.

Horarios, costumbres y entorno social en la alimentación

Las costumbres en torno a la comida marcan diferencias notables respecto a los países occidentales. Buettner detalló: “Ninguno de ellos está adoptando conscientemente una nueva rutina saludable para la mañana. Simplemente viven su vida.”

El desayuno suele ser la comida principal, salada y compuesta por pan de masa madre, sopas de verduras, legumbres y café. “Suelen desayunar mucho porque van a trabajar por la mañana”, añadió.

La experta en nutrición contrastó que, a diferencia de los países occidentales con altos índices de obesidad, en las zonas azules la mayor parte de las calorías se consume al principio del día, lo que es metabólicamente más saludable y en sintonía con el ritmo circadiano.

Ambos expertos recomendaron prácticas como el ayuno intermitente, evitando comer después de las 20:00 o 21:00 y respetando periodos de 12 a 14 horas sin ingerir alimentos.

El entorno social durante las comidas es un aspecto esencial. Buettner explicó que en las zonas azules las comidas suelen compartirse en familia y están acompañadas por oraciones o frases tradicionales. Berry señaló que comer en compañía favorece un ritmo más pausado, lo que mejora la respuesta metabólica y contribuye a reducir el sobrepeso.

Propósito y los cinco pilares de la longevidad

La experiencia de personas longevas ilustra estos hallazgos. Buettner mencionó a Don Ramírez, quien, a sus 100 años en Nicoya, mantiene actividad diaria y actitud positiva. “La gente gruñona no sobrevive”, bromeó Buettner.

Añadió que “la magia más grande en la zona azul ocurre en la matriz de características sociales y psicológicas que, diría yo, reducen el estrés y crean una sociedad más fuerte, más segura y más solidaria”.

Durante el podcast se abordó la erosión de hábitos tradicionales. Buettner advirtió que, con la expansión de la comida rápida y los ultraprocesados, aumentan las enfermedades cardíacas, la diabetes tipo 2 y la obesidad. En Okinawa, esta tendencia ya afecta la esperanza de vida de las generaciones jóvenes.

En el cierre del podcast, Buettner resumió los cinco pilares de la longevidad observados en las zonas azules: dieta vegetal y de alimentos integrales, actividad física cotidiana, propósito vital, apoyo social y un entorno donde la opción saludable es la opción fácil.

“Se trata de estas cinco facetas interconectadas y que se apoyan mutuamente en la vida, que mantienen a las personas haciendo lo correcto y evitando lo incorrecto durante el tiempo suficiente para no desarrollar diabetes tipo 2, enfermedades cardiovasculares, el 40 % de los cánceres o la mayoría de las demencias”, concluyó. 

20 enero 2026 | Fuente: Prensa Latina | Tomado de | Noticia

enero 23, 2026 | Carlos Alberto Santamaría González | Filed under: Bienestar, salud y calidad de vida, Nutrición, Psicología | Etiquetas: , , , , |

móvilAutoridades de México anunciaron hoy el inicio a partir del próximo 2 de marzo del proceso de credencialización del Servicio Universal de Salud, identificación que garantizará ese derecho en las instituciones públicas.

“Se va a llevar a cabo durante todo el año, de marzo hasta diciembre, el objetivo es que todas las mexicanas y mexicanos tengan su credencial del Servicio Universal de Salud”, adelantó la presidenta Claudia Sheinbaum en su habitual encuentro con medios de comunicación.

La jefa del Ejecutivo apuntó que en los siguientes años se irá fortaleciendo los tres sistemas de salud principales: el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), el Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (Issste) y el IMSS Bienestar.

“Hay estados que aún no se adhieren al IMSS Bienestar, en esos casos es el servicio de salud estatal, depende de cada gobernador si incluye al servicio de salud estatal o sencillamente se queda entre el Issste y el IMSS”, agregó.

La jefa del Ejecutivo destacó que, con esta credencial, a través de su QR, el ciudadano accederá al servicio de salud que le corresponde y tendrá de manera inmediata su expediente médico, el cual estará en una base de datos totalmente protegida.

Según detalló, la etapa de credencialización contará con una inversión de 3 500 millones de pesos (198 millones de dólares) y el objetivo reside en digitalizar el servicio de salud, acompañado del fortalecimiento del IMSS, IMSS Bienestar e Issste.

Esta credencial permitirá a los mexicanos identificar su derechohabiencia (derecho a recibir los servicios de determinada institución), la unidad de salud más cercana y conocer dónde acudir cuando requiera atención, precisa un comunicado de la Presidencia.

Por su parte, la secretaria de Bienestar, Ariadna Montiel, explicó que se registrará a toda la población de las 32 entidades federativas del país, para lo cual se desplegarán 14 000 servidores de la nación en 2 365 módulos y 9 791 estaciones para tomar los datos. 

20 enero 2026 | Fuente: Prensa Latina | Tomado de | Noticia

envejecmiento saludableOlvídense de las fuentes de la eterna juventud de las leyendas. La ciencia moderna, de la mano de expertos como el reconocido doctor William Li y divulgadores de bienestar como la hipnoterapeuta y bioquímica Fani García, ha puesto el foco en un descubrimiento asombroso: las personas centenarias comparten un “club VIP” de bacterias en sus entrañas. Estas bacterias no están ahí por casualidad: son las arquitectas de una salud de hierro.

Entrevistas, libros y recuerdos personales de Ernesto Sábato revelan cómo el escritor pensó el paso del tiempo y el sentido de la vida desde una mirada existencial.

A continuación, presentamos a los “cuatro jinetes de la longevidad”, estos microorganismos excepcionales que, si los alimentamos bien, podrían ser los mejores aliados para soplar muchísimas velas más.

  1. Akkermansia: la guardiana antiinflamatoria

Si nuestro intestino fuera un castillo, la Akkermansia muciniphila sería el caballero que refuerza las murallas. Es, posiblemente, la bacteria más famosa en el mundo de la longevidad actual.

¿Qué hace por nosotros? Se encarga de fortalecer la barrera intestinal, reduciendo la inflamación crónica que suele acompañar al envejecimiento. Además, es una campeona combatiendo el cáncer, protegiendo el metabolismo y mejorando la función cognitiva. ¡Incluso ayuda a que nuestro cuerpo responda mejor a la insulina!

¿Cómo invitarla a cenar? A esta bacteria le encantan los colores intensos.

Frutas: granadas, arándanos (frescos, secos o negros), uvas moradas y frambuesas.

Extras: té verde, cacao y pistachos.

Un toque exótico: chiles (pimientos) y vinagre negro chino.

  1. Odoribacter (o Doricobacter): el escudo inmunitario

A medida que soplamos velitas, nuestro sistema inmune puede volverse un poco perezoso. Aquí es donde entra la Odoribacter (también mencionada como Doricobacter).

¿Qué hace por nosotros? Es nuestra defensa personal contra virus y bacterias “malas”. Pero no solo se queda en la inmunidad; también es clave para que nuestro metabolismo sea eficiente y los niveles de azúcar en sangre (glucosa) se mantengan a raya.

¿Qué hay en el menú? Para fortalecerla, necesitamos alimentos ricos en fibra y compuestos bioactivos.

Vegetales y granos: kale (col rizada), avena y porotos negros.

Semillas y frutos secos: almendras y linaza.

  1. Oscillibacter (u Hostilibacter): la estatina natural

Este grupo de bacterias, identificado como Oscillibacter (u Hostilibacter en algunas fuentes de divulgación), actúa como un fármaco interno especializado en el corazón.

¿Qué hace por nosotros? El doctor William Li la define como una “estatina natural” porque mejora nuestro perfil de grasas en sangre, reduciendo el colesterol malo y aumentando el bueno. Además, es otra gran aliada para que la respuesta a la insulina sea óptima, evitando que el azúcar cause estragos.

¿Cómo cultivarla? Su combustible favorito son los almidones resistentes y los prebióticos.

El truco del chef: cocinar arroz o papas, dejarlos enfriar en el refrigerador toda la noche y recalentarlos al día siguiente si prefieres. Este proceso cambia la estructura del almidón, convirtiéndolo en un manjar para estas bacterias.

Otros favoritos: plátano verde, ajo, cebolla y fermentados tradicionales como el miso y el tempeh.

  1. Christensenella: el acelerador del metabolismo 

Finalmente, tenemos a la Christensenella, una de las estrellas más prometedoras para quienes buscan mantenerse en forma y sanos a largo plazo.

¿Qué hace por nosotros? Se la conoce como un auténtico acelerador del metabolismo. Su presencia está vinculada a un menor índice de masa corporal (IMC) y un menor riesgo de padecer obesidad o diabetes. Básicamente, ayuda a mantener la microbiota diversa, estable y joven.

¿Qué poner en el plato? Es una fanática absoluta de los alimentos que han pasado por un proceso de fermentación y de las verduras ricas en fibra específica.

Fermentados: kéfir, chucrut y kimchi.

Verduras: alcauciles y espárragos.

No es magia, es ciencia (y un poco de cocina)

Lo más fascinante de estos descubrimientos no es solo saber que estas bacterias existen, sino entender que nosotros tenemos el control. Como bien señala el doctor Li, estas bacterias reaccionan a lo que comemos cada día. No se trata de una genética inamovible, sino de cultivar un jardín interno con paciencia y buenos nutrientes.

La microbiota es un ecosistema vivo influenciado por el entorno, el nivel de estrés y nuestros hábitos. Por eso, integrar pequeños cambios —como preferir los pistachos frente a otros snacks, o dejar enfriar las papas antes de comerlas— puede parecer insignificante, pero para nuestros inquilinos intestinales es la diferencia entre un desierto y un oasis de salud.

Como dice Fani García, “¿qué les parece si les damos más de comer a partir de esta semana?” Nuestra salud futura, nuestra energía y nuestra capacidad de disfrutar la vida más allá de los cien años podrían estar, literalmente, en la punta del tenedor.

¿Cuál de estos alimentos vamos a sumar hoy a nuestra lista de compras? ¡Nuestro cuerpo (y sus bacterias) lo agradecerán!

Nota del medio de prensa original: La información contenida en esta nota está basada en las investigaciones del doctor William Li y la divulgación de la bioquímica Fani García. 

20 enero 2026 | Fuente: Infobae | Tomado de | Noticia

CafeinaDurante muchos años, se debatió intensamente si el café descafeinado o el regular eran la opción más saludable. Esta discusión ha generado opiniones encontradas entre consumidores y especialistas, motivadas por dudas sobre el impacto de la cafeína y los beneficios nutricionales de cada variante. Hoy, la ciencia ofrece respuestas claras sobre las diferencias, ventajas y riesgos de ambos tipos de café.

La diferencia esencial entre el café descafeinado y el regular radica en su contenido de cafeína. Según la dietista Anar Allidina, experta en nutrición graduada por la Universidad de Toronto y citada en Prevention, la cantidad de cafeína es el punto clave para quienes desean controlar la ingesta de estimulantes.

Proceso de descafeinización y contenido de cafeína

El café descafeinado se obtiene mediante un proceso que elimina la mayor parte de la cafeína de los granos antes del tostado. Sin embargo, nunca queda completamente libre de esta sustancia.

La dietista Vicki Koenig, especialista en nutrición por la Universidad de Nueva York, explicó que una taza de descafeinado de 240 mililitros contiene entre dos y diez miligramos de cafeína, mientras que el café regular aporta entre 95 y 165 miligramos en la misma cantidad. Aunque la diferencia es significativa, el café descafeinado conserva una pequeña proporción de cafeína.

Ambos tipos de café contienen antioxidantes como polifenoles, ácido clorogénico y ácido ferúlico. Allidina afirmó que estos compuestos no se pierden durante la descafeinización, lo que permite que el café descafeinado mantenga estos nutrientes. Prevention resaltó: “La mayoría de los beneficios del café para la salud provienen de los antioxidantes”, y estos permanecen casi intactos en ambas variantes.

Beneficios para la salud de ambos tipos de café

Los expertos coinciden en que tanto el café regular como el descafeinado pueden aportar beneficios a la salud. Koenig señaló: “Numerosos estudios indican que tanto el café con cafeína como el descafeinado se asocian con una menor mortalidad por cualquier causa”.

Datos de UCLA Health (University of California, Los Angeles) citados por Prevention, muestran que el consumo regular de ambos tipos se relaciona con un menor riesgo de diabetes tipo dos, menor incidencia de enfermedad renal crónica, protección frente a enfermedad hepática y cardiovascular, mejoría del microbioma intestinal, efectos antiinflamatorios y ralentización del deterioro cognitivo.

Además, quienes consumen café, ya sea regular o descafeinado, presentan una mayor esperanza de vida.

Riesgos y precauciones

A pesar de los beneficios, el café descafeinado puede implicar ciertos riesgos. Su bajo contenido de cafeína no elimina completamente la posibilidad de efectos secundarios. Koenig advirtió que, para personas especialmente sensibles, incluso el descafeinado puede causar nerviosismo. Por lo tanto, quienes tienen alta sensibilidad pueden experimentar síntomas después de consumirlo.

El café regular, por su mayor aporte de cafeína, representa riesgos adicionales. Koenig explicó que una ingesta elevada puede provocar ansiedad, palpitaciones, molestias en el pecho, malestar gastrointestinal, insomnio y nerviosismo, en particular si se superan seis tazas al día o en adultos mayores.

La cafeína puede generar dependencia, y dejar de consumirla de manera abrupta puede ocasionar síntomas de abstinencia. Según la Biblioteca Nacional de Medicina, deben limitar o evitar la cafeína las personas embarazadas o en periodo de lactancia, quienes padecen trastornos del sueño, migraña, ansiedad, arritmia, presión arterial alta o reciben determinados tratamientos médicos.

El valor nutricional del café se ve influido por factores externos. Prevention advierte que agregar azúcar, edulcorantes o cremas azucaradas disminuye los posibles beneficios de la bebida. Esta advertencia es válida para ambos tipos de café.

No existe un café objetivamente mejor

Los especialistas coinciden en que no existe un tipo de café objetivamente mejor para la salud. Tanto el descafeinado como el regular pueden incluirse en una dieta equilibrada, siempre que se controle la cantidad diaria y se eviten los aditivos calóricos. Consumidos con moderación y sin excesos, ambos pueden formar parte de un estilo de vida saludable.

15 enero 2026 | Fuente: Infobae | Tomado de | Noticia

ejercicios de fuerzaEntre el trabajo, los estudios, las relaciones y las obligaciones diarias, muchas personas postergan el cuidado de la salud en sus primeros años de adultez. Sin embargo, expertos advierten que las decisiones que se toman en esta etapa pueden influir de manera directa en cómo funcionará el cuerpo décadas después.

Adoptar hábitos saludables entre los 20 y los 30 años puede influir de manera decisiva en la salud a largo plazo, según expertos de la Universidad de Stanford. Iniciar rutinas beneficiosas desde etapas tempranas funciona como una inversión que ayuda a prevenir enfermedades y favorece el bienestar integral con el paso de los años.

El desarrollo de buenos hábitos durante la juventud es el eje de las recomendaciones de los especialistas. Los profesores Michael Fredericson, Abby King, Clete Kushida y David Spiegel coinciden en que las decisiones de esta etapa establecen la base de la salud física y mental en el futuro. Incluso pequeños cambios sostenidos en alimentación, movimiento, descanso y manejo emocional generan beneficios acumulativos, aunque en el presente no parezcan urgentes.

  1. Ejercicio de fuerza para proteger músculos y huesos

Uno de los pilares señalados es el entrenamiento de fuerza. Fredericson explica que durante los 20 y 30 años se alcanza el punto máximo de masa ósea y muscular, lo que ofrece protección frente a lesiones y fragilidad en etapas posteriores. Este tipo de ejercicio implica trabajar los músculos contra una resistencia, ya sea con pesas, bandas elásticas o el propio peso corporal.

El especialista remarca que el estímulo debe ser suficiente para generar adaptación: el esfuerzo tiene que acercarse a la fatiga muscular, cuando solo es posible completar una o dos repeticiones más. Se recomiendan al menos dos sesiones semanales, una práctica especialmente importante en mujeres, ya que contribuye a preservar la densidad ósea y reducir el riesgo de osteoporosis.

  1. Actividad cardiovascular para reducir el riesgo de enfermedades

En paralelo, la actividad aeróbica cumple un rol clave en la prevención de enfermedades. Estudios recientes citados por la institución muestran que mejorar la capacidad aeróbica reduce el riesgo de infarto, accidente cerebrovascular, diabetes tipo 2 y algunos tipos de cáncer. Un análisis indicó que aumentar la aptitud física puede disminuir la mortalidad general entre un 11 % y un 17 %.

King subraya que no se trata solo de entrenar, sino de moverse más a lo largo del día. Caminar alrededor de 7 000 pasos diarios ya aporta beneficios relevantes. Permanecer sentado más de ocho horas por jornada, advierten los expertos, implica un riesgo comparable al del tabaquismo. Por eso, recomiendan interrumpir el sedentarismo con pausas activas cada media hora.

  1. Alimentación basada en alimentos reales

La alimentación equilibrada es otro eje fundamental. El estudio CARDIA, que siguió a más de 5 000 adultos jóvenes durante 35 años, mostró que una dieta rica en vegetales, cereales integrales y baja en comida ultraprocesada se asocia con menor riesgo de enfermedades cardíacas y resistencia a la insulina en la mediana edad.

King aconseja priorizar alimentos reales y fáciles de incorporar a la rutina diaria. Tanto ella como Fredericson destacan los beneficios de la dieta mediterránea, basada en verduras, frutas, legumbres, granos integrales, grasas saludables y proteínas magras. También sugieren consumir entre 0,8 y 1 gramo de proteína por kilo de peso corporal por día, llenar la mitad del plato con frutas y verduras y limitar el alcohol.

  1. Dormir lo suficiente y con buena calidad

El descanso adecuado es igual de determinante. Kushida señala que dormir más de siete horas por noche es lo óptimo para la mayoría de los adultos. La falta crónica de sueño se asocia con mayor riesgo de obesidad, diabetes y problemas cardiovasculares, incluso si se intenta compensar durmiendo más los fines de semana.

Para mejorar la calidad del sueño, recomienda mantener horarios regulares, exponerse a la luz solar por la mañana y reducir el uso de pantallas antes de acostarse. Si el cansancio persiste pese a dormir lo suficiente, puede existir un trastorno no diagnosticado, como apnea o insomnio, que también afecta a adultos jóvenes.

  1. Desarrollar herramientas para manejar el estrés

Spiegel destaca que la presión emocional constante puede afectar tanto la salud mental como la física. Técnicas como la respiración profunda, la meditación y la auto-hipnosis demostraron ser útiles para reducir ansiedad y dolor en distintos estudios.

Además, mantener una rutina saludable en general contribuye a mejorar la capacidad de afrontar situaciones exigentes. Spiegel subraya que pedir ayuda profesional cuando el malestar se sostiene en el tiempo es una estrategia de cuidado, no una señal de debilidad, y que aprender a gestionar las emociones desde la juventud facilita la adaptación a los desafíos futuros.

Establecer estos hábitos desde temprano aumenta las probabilidades de llegar a la adultez con mejor salud física y mental y reduce la necesidad de revertir daños acumulados con el paso del tiempo. Para los especialistas, el cuidado no comienza cuando aparecen los problemas, sino mucho antes, en las decisiones cotidianas que se repiten a lo largo de los años. 

15 enero 2026 | Fuente: Infobae | Tomado de | Noticia

  • Noticias por fecha

    febrero 2026
    L M X J V S D
    « ene    
     1
    2345678
    9101112131415
    16171819202122
    232425262728  
  • Noticias anteriores a enero de 2010

  • Suscripción AL Día

  • Categorias

    open all | close all
  • Palabras Clave