mas longevaLas zonas azules agrupan a algunas de las personas más longevas del planeta, cuyas rutinas diarias y alimentación difieren de los patrones occidentales. Dan Buettner, investigador y creador del concepto, explicó en el ZOE podcast que, tras décadas de trabajo en lugares como Cerdeña (Italia), Okinawa (Japón), la península de Nicoya (Costa Rica), Icaria (Grecia) y Loma Linda (Estados Unidos), logró identificar los factores comunes de la longevidad.

“Solo alrededor del 20 % de nuestra longevidad como población está determinada por nuestros genes. El 80 % es algo más”, afirmó Buettner durante su conversación con Jonathan Wolf y Sarah Berry.

El término “zonas azules” proviene de la labor del demógrafo Gianni Pes, quien marcó con puntos azules los pueblos sardos con mayor concentración de personas centenarias.

“Colocó un pequeño punto azul cerca de ese pueblo y había un grupo de pueblos en las tierras altas de Cerdeña con tantos puntos azules. Empezó a llamarlo la zona azul”, relató Buettner en el podcast. Estas áreas fueron identificadas como regiones “estadísticamente verificadas donde la gente vive considerablemente más tiempo en comparación con el resto del mundo”.

Alimentación basada en plantas y bajo consumo de carne

En todas las zonas azules, la alimentación se caracteriza por el predominio de alimentos integrales de origen vegetal. Las legumbres, como porotos, lentejas o garbanzos, forman la base de las dietas locales, aunque cada cultura utiliza diferentes cereales integrales para acompañarlas.

“El tipo de grano integral es diferente, pero en todos los casos se combina con una legumbre para obtener una proteína completa”, indicó Buettner. Además, subrayó que “la mejor proteína proviene de fuentes vegetales”.

El consumo de carne es reducido. Buettner precisó: “En las zonas azules, eran unos 10 kilogramos al año”, mientras que el estadounidense promedio consume 110 kilogramos.

Explicó que la carne suele reservarse para celebraciones o eventos especiales. También advirtió que “cuando comes carne para obtener proteínas, se necesitan aproximadamente 11 kilos de grano por kilo de carne”, haciendo referencia al impacto ambiental y nutricional de este consumo.

La fibra alimentaria es otro pilar fundamental. Berry, profesora de nutrición y conductora del podcast, señaló: “El 95% de nosotros no consumimos suficiente fibra”. Explicó que la fibra resulta esencial para prevenir enfermedades crónicas y mantener una salud metabólica adecuada.

Horarios, costumbres y entorno social en la alimentación

Las costumbres en torno a la comida marcan diferencias notables respecto a los países occidentales. Buettner detalló: “Ninguno de ellos está adoptando conscientemente una nueva rutina saludable para la mañana. Simplemente viven su vida.”

El desayuno suele ser la comida principal, salada y compuesta por pan de masa madre, sopas de verduras, legumbres y café. “Suelen desayunar mucho porque van a trabajar por la mañana”, añadió.

La experta en nutrición contrastó que, a diferencia de los países occidentales con altos índices de obesidad, en las zonas azules la mayor parte de las calorías se consume al principio del día, lo que es metabólicamente más saludable y en sintonía con el ritmo circadiano.

Ambos expertos recomendaron prácticas como el ayuno intermitente, evitando comer después de las 20:00 o 21:00 y respetando periodos de 12 a 14 horas sin ingerir alimentos.

El entorno social durante las comidas es un aspecto esencial. Buettner explicó que en las zonas azules las comidas suelen compartirse en familia y están acompañadas por oraciones o frases tradicionales. Berry señaló que comer en compañía favorece un ritmo más pausado, lo que mejora la respuesta metabólica y contribuye a reducir el sobrepeso.

Propósito y los cinco pilares de la longevidad

La experiencia de personas longevas ilustra estos hallazgos. Buettner mencionó a Don Ramírez, quien, a sus 100 años en Nicoya, mantiene actividad diaria y actitud positiva. “La gente gruñona no sobrevive”, bromeó Buettner.

Añadió que “la magia más grande en la zona azul ocurre en la matriz de características sociales y psicológicas que, diría yo, reducen el estrés y crean una sociedad más fuerte, más segura y más solidaria”.

Durante el podcast se abordó la erosión de hábitos tradicionales. Buettner advirtió que, con la expansión de la comida rápida y los ultraprocesados, aumentan las enfermedades cardíacas, la diabetes tipo 2 y la obesidad. En Okinawa, esta tendencia ya afecta la esperanza de vida de las generaciones jóvenes.

En el cierre del podcast, Buettner resumió los cinco pilares de la longevidad observados en las zonas azules: dieta vegetal y de alimentos integrales, actividad física cotidiana, propósito vital, apoyo social y un entorno donde la opción saludable es la opción fácil.

“Se trata de estas cinco facetas interconectadas y que se apoyan mutuamente en la vida, que mantienen a las personas haciendo lo correcto y evitando lo incorrecto durante el tiempo suficiente para no desarrollar diabetes tipo 2, enfermedades cardiovasculares, el 40 % de los cánceres o la mayoría de las demencias”, concluyó. 

20 enero 2026 | Fuente: Prensa Latina | Tomado de | Noticia

enero 23, 2026 | Carlos Alberto Santamaría González | Filed under: Bienestar, salud y calidad de vida, Nutrición, Psicología | Etiquetas: , , , , |

osteoporosis huesos tejido óseoSe dice que el desayuno es la comida más importante del día, y un estudio reciente afirma que eso es absolutamente cierto en lo que respecta a la salud ósea.

Las personas que se saltan el desayuno tienen un riesgo más alto de fracturas de huesos por osteoporosis, reportaron los investigadores en la edición del 28 de agosto de la revista Journal of the Endocrine Society.

«Encontramos que saltarse el desayuno y cenar tarde se asoció con un mayor riesgo de osteoporosis», dijo el investigador principal, el Dr. Hiroki Nakajima, de la Universidad Médica de Nara, en Japón.

«Además, se encontró que estos hábitos alimentarios malsanos se vinculan con la acumulación de otros factores de riesgo del estilo de vida, como la inactividad física, el tabaquismo y la falta de sueño», añadió Nakajima en un comunicado de prensa.

En el estudio, los investigadores analizaron las afirmaciones de salud y los datos de chequeos de más de 927,000 personas en Japón a partir de los 20 años de edad.

El equipo buscó asociaciones entre el estilo de vida y el riesgo de las personas de una fractura de cadera, brazo o pierna debido a la osteoporosis.

Los resultados mostraron que saltarse el desayuno aumentó el riesgo de una persona de fracturarse un hueso por osteoporosis en un 18 %, fumar en un 11 % y cenar tarde en un 8 %.

Si una persona se saltaba el desayuno y cenaba tarde, su riesgo de osteoporosis y fractura ósea aumentaba al 23 %, encontraron los investigadores.

Otros hábitos malsanos que aumentaron el riesgo de fracturas de huesos incluyeron el consumo diario de alcohol, la falta de ejercicio y el mal sueño, dijeron los investigadores.

«Estos resultados sugieren que la prevención de la osteoporosis y las fracturas requiere no solo unos hábitos alimentarios saludables, sino también un esfuerzo más amplio por mejorar las conductas generales del estilo de vida» dijo Nakajima.

Las personas que se saltaban el desayuno tendían a tener una ingesta más baja de vitamina D y calcio, lo que indica que las deficiencias nutricionales podrían estar contribuyendo a su riesgo de osteoporosis, escribieron los investigadores.

«Estos resultados indicaron que la osteoporosis es una enfermedad relacionada con el estilo de vida», concluyeron los investigadores. «Se necesitan investigaciones futuras para investigar la relación entre las cenas nocturnas y el metabolismo óseo, así como estudios de intervención que se centren en la orientación sobre saltarse el desayuno y cenar tarde».

29 agosto 2025 | Fuente: HealthDay News | Tomado de la Selección Temática sobre Medicina de Prensa Latina. Copyright 2025. Agencia Informativa Latinoamericana Prensa Latina S.A. | Noticia

Imagen: Archivo.La actividad física modifica la microbiota intestinal en personas mayores con obesidad y síndrome metabólico, según ha demostrado un estudio llevado a cabo por investigadores del Instituto de Investigación Biomédica (Ibima Plataforma Bionand) y el Hospital Virgen de la Victoria de Málaga.

Los hallazgos, publicados en la revista Biology of Sport, han concluido que la actividad física regular, combinada con una dieta mediterránea, produce cambios significativos en la microbiota intestinal, lo cual podría tener beneficios en personas mayores con obesidad y síndrome metabólico.

Los resultados destacan el impacto positivo que los cambios en el estilo de vida pueden tener en la salud intestinal y general de la población envejecida.

El estudio, que forma parte del proyecto Predimed-Plus -sobre el impacto del estilo de vida en la prevención de enfermedades cardiovasculares-, incluyó a 297 participantes de los nodos de Málaga y Reus, de entre 55 y 75 años, todos con sobrepeso u obesidad y diagnosticados con síndrome metabólico.

Durante un año, los investigadores monitorizaron la actividad física, la dieta y los cambios en la composición de la microbiota intestinal de los participantes.

Gracias al desarrollo de este estudio, aquellos que aumentaron significativamente su actividad física, mostraron alteraciones positivas en su microbiota, incluido el aumento de bacterias beneficiosas como Sutterella y Lachnospira, y una disminución de Collinsella, asociada a niveles elevados de colesterol LDL.

La primera autora del estudio, Patricia Ruiz Limón, ha señalado que este trabajo pone de manifiesto «cómo la actividad física puede actuar como un modulador clave de la microbiota intestinal», lo que «abre una nueva ventana para comprender mejor su papel en la prevención de enfermedades metabólicas».

«Estos resultados nos permiten avanzar en el diseño de intervenciones más personalizadas para mejorar la salud de las personas mayores», ha afirmado la investigadora.

Por su parte, el director científico de Ibima y jefe de servicio de Endocrinología y Nutrición en el Hospital Virgen de la Victoria, Francisco J. Tinahones, ha agregado que «es muy relevante que en este estudio se haya profundizado más allá de la actividad física, la reducción de peso o la mejora del control glucémico».

«Ahora podemos asociar claramente que el ejercicio físico tiene influencia directa en la microbiota intestinal», ha manifestado Tinahones, que ha incidido en que se trata de «un vínculo que podría ser fundamental a la hora de tratar el síndrome metabólico en personas mayores».

Otra de las coautoras del estudio es la investigadora Isabel Moreno, quien ha apuntado que «este hito marca el camino a seguir de futuros estudios» encaminados a destacar el potencial que tiene el estudio de la microbiota con otros factores como la actividad física para «acercar el análisis de este tipo de bacterias» y dirigirlas hacia terapias «más personalizadas».

02 octubre 2024|Fuente: EFE |Tomado de la Selección Temática sobre Medicina de Prensa Latina. Copyright 2024. Agencia Informativa Latinoamericana Prensa Latina S.A.|Noticia

beneficios ejerciciosEl ejercicio físico tiene numerosos beneficios para la salud como que reduce el riesgo de padecer cáncer así como aumenta la capacidad del cuerpo para soportar los tratamientos de quimioterapia y radioterapia e, incluso, en algunos pacientes que realizan actividad física se obtienen mejores resultados que en los que no hacen deporte, según ha aseverado el presidente de la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM), César Rodríguez, durante la jornada ‘Caminando hacia la esperanza: mujer, deporte y cáncer, organizada por GSK y la Liga F.

En el contexto del cáncer, existen factores de riesgo evitables y están relacionados con los hábitos de vida, y otros que no se pueden evitar debido a factores hereditarios. Adoptar un estilo de vida saludable como el deporte puede reducir la mortalidad un 30 por ciento y hasta un 20 por ciento la incidencia, ha aseverado el presidente de SEOM.

Asimismo, el experto ha asegurado que, en un paciente realiza ejercicio físico antes y durante el tratamiento de un cáncer hay menos complicaciones postoperatorias’ ya que los programas de ejercicio físico antes de la cirugía permiten preparar mejor al paciente.

Ya tenemos estudios que dicen que las mujeres que realizan ejercicio físico en tratamiento con quimioterapia tienen mayor tasa de respuesta’, ha añadido. No obstante, ha advertido de que ‘no vale cualquier ejercicio físico’ sino que ‘hay que derivar a programas bien estructurados con una evaluación previa del paciente’, para lo que es necesario fomentar la formación de los profesionales sanitarios en este ámbito. Otro punto esencial es la formación adecuada de los profesionales que vayan a hacer ejercicio físico con los pacientes con cáncer.

Todo lo que está relacionado con ejercicio físico en Oncología no es tarea del oncólogo, hay que contar con Atención Primaria, Enfermería, especialistas en deporte, y otra labor de los terapeutas ocupacionales y psico oncólogos, ha explicado.

Un ejemplo de los beneficios que puede llegar a tener el deporte en un diagnóstico de cáncer es el caso de la exjugadora del Atlético de Madrid, Virginia Torrecilla, que fue diagnosticada de un tumor cerebral en el año 2020 y que, gracias a los tratamientos y al deporte ha podido superar con éxito.

El deporte me ayudó mucho, cuando entré en quirófano lo primero que me dijo mi oncóloga es que gracias al deporte tengo un cuerpo muy bueno para soportar las quimioterapias y las radioterapias. Me dijeron que si no hubiese sido deportista la quimioterapia me hubiese comido.

Lo asumí bastante bien gracias al deporte porque mientras estaba en quimioterapia cada vez que llegaba a casa hacía deporte. Para mí el deporte siempre ha sido vida, fue lo que me hizo estar a día de hoy aquí’, ha declarado Torrecilla. Así, la exfutbolista ha recalcado que ‘el deporte es vida’ porque ‘es cuidarte contigo mismo’ y que, por ello, hay que ‘meterlo en la vida para siempre y no solo en los momentos malos o enfermedades’.

Esto no quiere decir que no vayamos a enfermar, pero lo más importante es que nos cuidemos para el día a día y afrontarlo de la mejor manera y creo que el deporte hace eso’, ha afirmado. El deporta ha acompañado a Virginia durante toda su vida, pero más aún en los momentos más duros de su enfermedad donde, aunque su cuerpo ‘no reaccionaba’, ella intentaba sacar fuerzas para ‘hacer sentadillas’ en el hospital.

Estaba muy delgada, adelgacé 17 kilogramos y no tenía fuerza, pero con las pesas intentaba hacer sentadillas. Yo lo intentaba y eso me hacía estar bien, pero los últimos tres meses que me quedaban tres sesiones de quimioterapia fueron horribles, me quedaba en cama, en el hospital, estaba muy débil, pero aun así me levantaba de la cama y me ponía a hacer sentadillas. Esos momentos fueron muy duros porque me di cuenta de que mi cuerpo ya no reaccionaba’, ha detallado la deportista.

En este sentido, el secretario de la Asociación de pacientes de Cáncer de Mama y Ovario Hereditario (AMOH), Marcelo Ruiz, ha recalcado que, aunque se sabe que ‘el ejercicio físico es bueno’, hay que recordar que ‘no cura el cáncer, pero sí que ayuda.

 Proyecto mujer, deporte y cáncer

Con el fin de promover los beneficios del ejercicio físico para el cáncer, AMOH ha desarrollado, en colaboración con diferentes sociedades científicas, GSK y BMS, el proyecto ‘Mujer, deporte y cáncer’. El abandono deportivo es mayor en la mujer que en el hombre, la clave está en la educación, creemos y apostamos enormemente porque sea la sociedad científica la que difunda este mensaje, porque tiene un altavoz increíble’, ha señalado Marcelo Ruiz.

Además, GSK y Liga F firmaron en julio de 2023 un acuerdo de colaboración y patrocinio que tiene como objetivo impulsar el papel de la mujer en el deporte y, a la vez, ayudar a promocionar un estilo de vida saludable entre las mujeres.

El acuerdo firmado parte del vínculo entre la salud y el deporte como pilares fundamentales de un estilo de vida saludable. Durante la jornada también se ha presentado el documental ‘Caminando hacia la esperanza’, realizado por GSK, en el que se narra el trayecto de 21 kilómetros de unas pacientes de cáncer en Tenerife que cuentan su testimonio tras haber superado el cáncer porque ‘del cáncer se sale.

3 abril 2024|Fuente: Europa Press| Tomado de la Selección Temática sobre Medicina de Prensa Latina. Copyright 2019. Agencia Informativa Latinoamericana Prensa Latina S.A.

abril 4, 2024 | gleidishurtado | Filed under: Cáncer, Oncología, Temas la Salud y Medicina | Etiquetas: , , , , |

ayuno intermitenteEl ayuno intermitente consiste en restringir la alimentación diaria a una ventana de 4 a 12 horas y no tomar nada más el resto del día. La mayoría de los que siguen este régimen comen en 8 horas y ayunan 16. Ahora, un estudio realizado con más de 20.000 adultos ha revelado que las personas que limitan su alimentación a menos de 8 horas tienen un 91% más probabilidades de morir de enfermedad cardiovascular en comparación con las que comen entre 12 y 16 horas al día.

Los resultados de esta investigación preliminar han sido presentados este lunes en las Sesiones Científicas 2024 sobre Estilo de Vida y Cardiometabolismo de Epidemiología y Prevención de la Asociación Americana del Corazón, una reunión anual que se celebra esta semana en Chicago y en la que se van a presentar los últimos estudios sobre salud, bienestar y estilo de vida.

Restringir el tiempo diario de comida a un periodo corto, como 8 horas al día, se ha popularizado en los últimos años como una forma de perder peso y mejorar la salud del corazón’ pero lo cierto es que ‘no se conocen los efectos a largo plazo’, advierte Victor Wenze Zhong, autor principal del estudio y jefe de epidemiología de la Escuela de Medicina de la Universidad Jiao Tong de Shanghai, China. Para averiguarlo, los autores hicieron un estudio con 20.000 adultos, revisaron la información sobre los patrones dietéticos de los participantes en las Encuestas Nacionales de Examen de Salud y Nutrición (NHANES) anuales de 2003 a 2018 y los compararon con los datos sobre las personas fallecidas en los Estados Unidos entre 2003 y 2019.

El análisis encontró que los que se alimentaban en menos de 8 horas al día tenían un 91% más de riesgo de muerte por enfermedad cardiovascular y también observó un mayor riesgo de muerte cardiovascular en las personas que padecían una enfermedad cardíaca o cáncer. Entre las personas con enfermedades cardiovasculares, una duración de la alimentación inferior a 10 horas al día se asoció con un 66% más de riesgo de muerte por enfermedad cardíaca o ictus.

Por el contrario, la restricción horaria no redujo el riesgo global de muerte por ninguna causa, mientras que la alimentación superior a 16 horas diarias se asoció a un menor riesgo de mortalidad en las personas con cáncer.

Nos sorprendió descubrir que los que seguían un horario de alimentación restringido a 8 horas tenían más probabilidades de morir de enfermedades cardiovasculares’, reconoce Zhong.

Aunque este tipo de dieta ha sido popular debido a sus posibles beneficios a corto plazo, nuestra investigación muestra claramente que, en comparación con un horario de comidas típico de 12-16 horas al día, una menor duración de las comidas no se asoció con vivir más tiempo’, subraya. A la vista de estos resultados, para Zhong, ‘es esencial que los pacientes, sobre todo los que padecen cardiopatías o cáncer, sean conscientes de la relación entre un intervalo alimentario de 8 horas y un mayor riesgo de muerte cardiovascular’ y que las recomendaciones dietéticas tengan en cuenta la salud de cada individuo.

Detalles del estudio En el estudio participaron aproximadamente 20.000 adultos con una edad media de 49 años (la mitad hombres y la otra mitad mujeres) a los que se les hizo un seguimiento de entre 8 y 17 años. El 73,3% de los participantes eran blancos, el 11% hispanos, el 8% negros y el 6,9% de otra raza, incluidos mestizos.

En general, este estudio sugiere que la restricción horaria puede tener beneficios a corto plazo, pero efectos adversos a largo plazo’, concluye Christopher D. Gardner, profesor de Medicina en la Universidad de Stanford (California). No obstante, los autores reconocen limitaciones al estudio que en el futuro deberían completarse con información adicional sobre la calidad nutricional de las dietas de los distintos subconjuntos de participantes y más información para comparar los datos demográficos y las características basales de los grupos clasificados en los distintos intervalos de restricción alimentaria. Además, los autores advierten de que al incluir información dietética autodeclarada, los participantes del estudio pueden haber cometido errores u omisiones provocados por la memoria.

 Redacción Ciencia, 18 marzo 2024|Fuente: EFE | Tomado de la Selección Temática sobre Medicina de Prensa Latina. Copyright 2019. Agencia Informativa Latinoamericana Prensa Latina S.A

riesgo demenciaUn nuevo estudio revela los 15 factores de riesgo para desarrollar demencia antes de los 65 años. La salud mental y la vitamina D juegan un papel importante.

La percepción común asocia la demencia senil principalmente con personas mayores de 65 años. No obstante, lo que quizás no es tan conocido es el creciente número de casos de demencia de inicio precoz, afectando a individuos de entre 30 y 64 años. Según datos de la Organización Mundial para la Salud, actualmente más de 55 millones de personas tienen demencia en todo el mundo.

En 2020, una revisión publicada en The Lancet ya había identificado 12 factores de riesgo clave para la demencia que podrían modificarse. Sin embargo, un nuevo estudio amplía considerablemente nuestro entendimiento, destacando 15 factores adicionales que podrían influir en el desarrollo de la demencia de aparición temprana, una condición que afecta a personas menores de 65 años.

Entre los factores identificados en el estudio publicado en JAMA Neurology se encuentran elementos de estilo de vida como el trastorno por consumo de alcohol y el aislamiento social, así como problemas de salud como la depresión, los accidentes cerebrovasculares, la discapacidad auditiva y las enfermedades cardíacas. Sorprendentemente, este estudio también señala la deficiencia de vitamina D como un factor de riesgo.

Estudio con 350 000 participantes

«Este es el estudio más grande y sólido de su tipo jamás realizado,» dijo el profesor David Llewellyn de la Universidad de Exeter. «Revela que podemos tomar medidas para reducir el riesgo de esta afección debilitante, centrándonos en una variedad de factores diferentes.»

El estudio analizó datos de más de 350 000 personas menores de 65 años de la base de dato UK Biobank en Reino Unido, evaluando una amplia gama de factores de riesgo, desde predisposiciones genéticas hasta estilos de vida e influencias ambientales. Este enfoque integral ha proporcionado una visión sin precedentes de cómo se podría reducir el riesgo de demencia.

La salud mental, un factor clave

«Además de los factores físicos, la salud mental también juega un papel importante,» enfatiza el doctor Stevie Hendriks de la Universidad de Maastricht. «Evitar el estrés crónico, la soledad y la depresión puede ser clave para reducir el riesgo de demencia en este grupo.»

El estudio no solo destaca estos factores de riesgo, sino que también proporciona una hoja de ruta para posibles intervenciones preventivas. Con la estimación de que hay alrededor de 370.000 nuevos casos de demencia de aparición temprana cada año a nivel mundial, este descubrimiento abre nuevas vías para combatir una enfermedad que, según las estimaciones, afectará a 150 millones de personas para el año 2050.

«Creemos que esto podría presagiar una nueva era en las intervenciones para reducir los nuevos casos de esta afección,» señala Janice Ranson, investigadora de la Universidad de Exeter.

Ver artículo:  Hendriks S, Ranson JM, Peetoom K, Lourida I, You Tai X, Vugt de M, et al. Risk Factors for Young-Onset Dementia in the UK Biobank. JAMA Neurol[Internet]. 2023[citado 4 feb 2024]. doi:10.1001/jamaneurol.2023.4929

9 enero 2024| Fuente: dw.com| Tomado de | Ciencia

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