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Un nuevo estudio sugiere que la esperanza de vida de los hombres está cada vez más próxima a la de las mujeres. Entre las causas, un descenso del tabaquismo y de las muertes relacionadas con el alcohol.
Históricamente, las mujeres han vivido más que los hombres, pero los cambios en los estilos de vida pueden estar ayudando a los hombres a alcanzarlas. Ahora, un estudio publicado este miércoles (17.01.2024) en la revista Plos ONE, desgrana los países con mayor y menor longevidad, así como el aumento de la esperanza de vida tanto para mujeres y hombres.
«Este estudio concuerda con las tendencias epidemiológicas que sugieren un aumento de la esperanza de vida en el mundo y una reducción de las diferencias entre hombres y mujeres a lo largo del tiempo», afirma Brandon Yan, de la Universidad de California en San Francisco, en declaraciones recogidas por el portal NewScientist.
El estudio analizó los datos de mortalidad de 194 países desde 1990 hasta 2020. Los investigadores constataron que, en líneas generales, la longevidad aumenta en prácticamente todos los países del mundo mientras la brecha que existe entre la esperanza de vida de los hombres y las mujeres (siempre mayor) se va estrechando, aunque las diferencias entre países y continentes continúa siendo abismal.
La longevidad, tendencia al alza
Así, entre los países con una mayor longevidad (Europa, Japón o Norteamérica), la esperanza de vida supera ya los 80 años, mientras que en los lugares donde esa esperanza es más exigua (Guinea-Bisáu, la República Centroafricana o Uganda) apenas alcanza los 60 años, aunque también estos han registrado mejorías en sus indicadores durante las últimas décadas y continuarán haciéndolo durante los próximos diez años, confían los investigadores.
El estudio fue realizado por un equipo internacional de economistas y demógrafos en el que han participado investigadores de España y Reino Unido, concretamente de la Universidad de Alcalá de Henares (Madrid), de la Universidad de Barcelona, de la Escuela de Higiene y Medicina Tropical de Londres o de la Universidad de Oxford.
Los investigadores también hicieron una prospección para 2030, corroborado ese aumento de la longevidad en todo el mundo, a pesar de algunos fenómenos concretos, como la crisis del sida en el África subsahariana o las sucesivas epidemias y pandemias. En este sentido, han advertido de tomar con cautela los resultados, pues acontecimientos inesperados podrían cambiar drásticamente las proyecciones.
Un grupo de hombres de avanzada edad en Millesimo, Italia.Un grupo de hombres de avanzada edad en Millesimo, Italia.
Cinco grandes grupos de países
El estudió clasificó 194 países en cinco grandes grupos en función de esa longevidad; a la cabeza se sitúan los países desarrollados, entre ellos Europa, Norteamérica, Japón, Australia o Nueva Zelanda.
En el segundo grupo están los países en vías de desarrollo, como Rusia, China, algunos de los países más ricos de América Latina y el norte de África.
En un tercero han incluido a la mayoría de los países latinoamericanos, Siria o los países del sudeste asiático.
En el cuarto conjunto han incorporado a la mayoría de los países africanos. Y al final un grupo de países donde la esperanza de vida es muy corta en comparación con el primer grupo, entre los cuales está Ruanda, Guinea-Bisáu, la República Centroafricana, Uganda o Lesoto.
Hombres y mujeres, más cerca
En declaraciones a la agencia Efe, el investigador principal del estudio, David Atance, economista y profesor en la Universidad de Alcalá de Henares (España), ha subrayado que todos los indicadores mejoran en todos los grupos, aunque entre el 2000 y 2020 se ha observado un estrechamiento de la brecha entre hombres y mujeres.
Principalmente, porque ambos se han beneficiado de los avances sanitarios y de una mayor concienciación sobre enfermedades como el sida, dice Atance. También han disminuido las muertes relacionadas con el tabaquismo y el alcohol, que afectan desproporcionadamente más a los hombres, lo que puede haber contribuido a reducir la diferencia de esperanza de vida entre hombres y mujeres, añade.
Los datos muestran una evidencia
En el primer grupo (los países más desarrollados), la longevidad se situaba en el año 1990 en 72 años para los hombres y 77 para las mujeres; en el año 2010 se avanzó hasta 78 años para los hombres y 83 las mujeres; y la prospección que hacen los investigadores es que en 2030 esa esperanza de vida se sitúe en 83 y 86 años, respectivamente. Y dos países (España y Japón) se sitúan siempre por encima de la media en este grupo.
En el lado opuesto de la tabla, el de los países con una longevidad más corta, la esperanza de vida en el año 1990 era de 44 años para los hombres y 50 para las mujeres; en el 2010 avanzaron hasta 57 y 61, respectivamente. Los investigadores han calculado que en el año 2030 los hombres vivirán en esos países una media de 61 años y las mujeres 62.
Atance ha explicado que el proceso que siguen todos los países para mejorar sus cifras es casi siempre el mismo: primero se reduce la mortalidad infantil; después se mejora la calidad de vida en la edad adulta gracias sobre todo a los avances médicos, y finalmente se introducen medidas que mejoran y alargan el envejecimiento.
Y aunque la brecha entre hombres y mujeres en cuanto a esperanza de vida se va reduciendo, Atance ha observado que ese indicador «nunca llegará a igualarse, porque la ciencia ha demostrado ya las diferencias físicas y fisiológicas entre ellos y algunas de esas diferencias hacen que el hombre sea más propenso a padecer algunas enfermedades», subraya.
No obstante, los investigadores reconocen que el covid-19 puede haber afectado a la esperanza de vida de los seres humanos en general y de los hombres en particular.
Referencia: Atance D, Mercè Claramunt M, Varea X, Aburto JM. Convergence and divergence in mortality: A global study from 1990 to 2030. PLOS ONE[Internet].2024[citado 17 enero 2024]. doi.org/10.1371/journal.pone.0295842
17 enero 2024| Fuente: DW.com| tomado de Ciencia
dic
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El análisis de la voz puede ser eficaz para la detección o el control de la diabetes
Los cambios de la voz parecen ocurrir en los individuos con diabetes mellitus tipo 2 (DM2) frente a los que no tienen diabetes, según un estudio publicado en línea en la edición de diciembre de la revista Mayo Clinic Proceedings: Digital Health.
Jaycee M. Kaufman, de Klick Inc. en Toronto, y sus colegas investigaron el potencial del análisis de la voz como una herramienta de preselección o monitoreo para la DM2. Se compararon las voces de 267 participantes sin diabetes (79 mujeres y 113 hombres) y de aquellos con diabetes (18 mujeres y 57 hombres).
Los investigadores observaron diferencias significativas entre las grabaciones de voz de hombres y mujeres con y sin diabetes, tanto para todo el conjunto de datos como en una muestra agrupada por edad e índice de masa corporal (IMC). En general, el tono y la desviación estándar del tono lograron la mayor precisión predictiva.
En el caso de las mujeres, la fluctuación de fase de perturbación media relativa también fue significativa, al igual que la intensidad y el brillo del cociente de perturbación de amplitud de 11 puntos en el caso de los hombres.
Al combinar estas características con la edad y el IMC, los modelos de predicción óptimos lograron precisiones de 0,75 para las mujeres y 0,70 para los hombres en la muestra agrupada por edad e IMC.
«El análisis de la voz muestra potencial como una herramienta de preselección o monitoreo para la DM2, particularmente cuando se combina con otros factores de riesgo asociados con la afección», escriben los autores.
Varios autores son empleados de Klick Inc., la fuente de financiación del estudio, y uno de los autores figura como inventor de dos patentes para la estimación de la glucosa en sangre mediante la voz.
Ver más información: Kaufman JM, Thommandram A, Fossat Y. Acoustic Analysis and Prediction of Type 2 Diabetes Mellitus Using Smartphone-Recorded Voice Segments. MCP: Digital Health[Internet].2023[citado 2 dic 2023]; 1( 4): 534-544. https://doi.org/10.1016/j.mcpdig.2023.08.005
5 diciembre 2023 | Fuente: HealthDay News| Tomado de | Noticias de Salud| Diabetes
nov
18
Menos del 5 % de las investigaciones clínicas a nivel mundial se hace en Latinoamérica y solo una mínima parte se realiza en mujeres, por lo que es clave que existan más oportunidades en este campo en la región y, sobre todo, con enfoque de género, señalaron este miércoles expertas en temas de la salud.
‘En este momento se cuentan más de 107.000 estudios clínicos y, en toda América Latina, tenemos 4.000, esto representa menos del 5 % de la actividad que hay a nivel mundial’, reveló la gerente de operaciones clínicas en Roche Caribe, Centroamérica y Venezuela, Virginia Cozzi Vilches.
Durante su participación en el panel ‘El poder de la equidad de género en investigación clínica’ en el marco del Roche Press Day, la experta precisó que, tan solo en España, actualmente se realizan 5.000 investigaciones clínicas, mientras que Estados Unidos cuenta con 33.000.
Lamentablemente, el 75 % de los estudios clínicos están en seis países a nivel mundial, entonces no podemos hablar de representatividad de la mujer en este tema’, afirmó.
Falta de regulación La exministra de Salud de Ecuador Ximena Garzón Villalba coincidió con Cozzi en que a nivel regional hacen falta muchas oportunidades para que se realicen investigaciones, pero antes se debe mejorar la parte regulatoria.
‘En todos nuestros países de América Latina tenemos que actualizarnos en aspectos como la ejecución de estudios clínicos innovadores que, en este momento, nuestras regulaciones no contemplan’, expresó. Explicó que actualmente no se tiene reglamentación sobre cómo organizar y compartir los datos con terceros y cómo sistematizarlos, que ‘es algo que también requiere atención’.
Enfoque de género Garzón Villalba dijo que en las investigaciones clínicas es necesario incluir a las mujeres y sus resultados para poder personalizar los tratamientos, pues incluso cuando participan en los estudios muchas veces ‘esos resultados no se reportan y no los conocemos’. En ese sentido, Cozzi Vilches explicó que en Roche -con quien EFE mantiene un acuerdo de concienciación sobre oncología- ya realizan estudios clínicos diferenciados por sexo, analizando variables como sus análisis de laboratorio y estilos de vida.
Asimismo, la doctora Garzón Villalba señaló que es importante que el género femenino no sólo esté presente en los estudios clínicos, sino que se abran las puertas para investigadoras. ‘No solamente no hemos podido ser partícipes dentro de los ensayos clínicos, sino que no hemos podido ser partícipes como investigadoras por esta limitación que tenemos en el constructo social, esas políticas públicas deberían estimular la formación y
el empleo de la mujer como científicas’, enfatizó.
17 noviembre 2023 (Europa Press) – Tomado de la Selección Temática sobre Medicina de Prensa Latina. Copyright 2019. Agencia Informativa Latinoamericana Prensa Latina S.A.
nov
17
Ciudad de Panamá, 15 nov (EFE).- El uso de la tecnología, la educación y el financiamiento se mantienen como los principales retos para mejorar el acceso a la salud de las mujeres en Latinoamérica en enfermedades como el cáncer de útero, coincidieron este miércoles expertos.
Durante el Roche Press Day, que se celebra hoy y mañana, y con quien EFE mantiene un acuerdo de concienciación sobre oncología, especialistas de varios países hablaron sobre estos desafíos que impiden que el cáncer de útero pueda ser curable actualmente.
‘El primer punto es la educación, la concientización, la alfabetización sanitaria y ahí es a dónde tenemos que llegar’, dijo la exsecretaria de salud de Chile Paula Daza durante el panel ‘Para ellas, por ellas.
Cerrando la brecha en atención primaria y secundaria de la salud de las mujeres’. La experta señaló que en la región hace falta contar con estrategias integrales de educación y concienciación en la comunidad, la escuela y los servicios sanitarios. ‘Para que cuando una persona vaya por un control, por ejemplo, de hipertensión le pregunten en ese minuto sobre si ya se realizó el papanicolaou (una prueba para detectar el cáncer de cuello uterino) y se le eduque de estos aspectos’, precisó.
Sensibilización En ese sentido, la especialista del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) Olga Georgina Martínez Montañez afirmó que una de las grandes tareas que tienen en las sociedades latinoamericanas es la sensibilización y el reconocimiento de la magnitud que tiene el cáncer de útero.
Asimismo, exaltó la importancia de mejorar el financiamiento pues ‘es inaceptable que pudiendo eliminar un cáncer, nosotros estemos siendo testigos de la muerte de muchas mujeres por falta de recursos, por falta de inversión en la salud de la mujer’.
Otro de los desafíos, dijo, es dar seguimiento a las pacientes después de la detección pues muchas veces ‘se hace la prueba, pero no se da un seguimiento ni un programa de atención’.
Esto, apuntó, incluye informar a la mujer de los resultados y hacer el seguimiento de todos los casos anormales y proporcionar de manera oportuna el tratamiento.
Otro reto, añadió, es la adopción de tecnologías de manera oportuna ‘y no esperar a que todo el mundo nos demuestre que sí se puede eliminar este cáncer’.
Un último desafío, manifestó, tiene que ver con el ‘gran estigma’ que hay alrededor de este tipo de cáncer, pues al estar relacionado con el Virus del Papiloma Humano (VPH), una enfermedad sexualmente transmisible, la mujer suele ser juzgada.
Innovar y colaborar La cofundadora y directora de la empresa de inteligencia artificial SAS Brasil y SAS Smart Brasil, Sabine Zink, señaló que uno de los primeros puntos es entender el sistema de salud pública antes de proponer cambios, además de enfocar la innovación en el acceso a la salud.
Asimismo, dijo que debe haber una colaboración multisectorial y de todos los actores ‘para pensar en soluciones complejas, tanto como lo son los sistemas de salud en la región’.
Explicó que en Brasil han desarrollado un sistema en el que a través de unidades móviles llegan a las mujeres de zonas alejadas para llevar los servicios de salud con enfermeras y doctores especializados.
Así, si durante el tamizaje algún resultado sale alterado, el doctor puede hacer una evaluación ahí mismo lo que ‘reduce el tiempo de diagnóstico y la necesidad de trasladarse de las pacientes’.
Finalmente, el gerente general de Roche Centroamérica y el Caribe, Álvaro Soto, señaló que, si bien la educación es importante, esta no solo tiene que ser para la mujer, sino para todas las personas de su entorno.
Asimismo, hizo énfasis en la importancia de combatir el estigma que rodea la enfermedad, en trabajar en alianzas y quitarse el miedo a colaborar entre sectores. ‘Es fundamental para llegar a tener un sistema humanizado, un sistema que exija resultados’, concluyó.
17 noviembre 2023 (EFE) – Tomado de la Selección Temática sobre Medicina de Prensa Latina. Copyright 2019. Agencia Informativa Latinoamericana Prensa Latina S.A.
nov
4
El toque terapéutico (TT) y la música ayudan a mejorar la calidad del sueño, la calidad de vida y a reducir los síntomas de la menopausia, según un estudio publicado en línea el 24 de octubre en Menopause.
Fatma Keskin Töre, Ph.D., de la Universidad Kahramanmaras Sutcu Imam, y Yurdagül Yağmur, Ph.D., de la Universidad Inonu en Malatya, ambas en Turquía, examinaron los efectos del TT y la música en la calidad del sueño, los síntomas menopáusicos y la calidad de vida en mujeres menopáusicas. El análisis incluyó a 108 mujeres menopáusicas asignadas a un grupo de TT (una vez por semana durante cuatro semanas), un grupo de música (30 minutos antes de acostarse todos los días durante cuatro semanas) y un grupo de control.
Los investigadores encontraron que, en comparación con el grupo de control, hubo diferencias estadísticamente significativas en las puntuaciones post-test de las participantes en los grupos de TT y música en las dimensiones del Índice de Calidad del Sueño de Pittsburgh de calidad subjetiva del sueño, latencia del sueño y trastornos del sueño. Al ajustar por las puntuaciones pre-test, se observaron diferencias estadísticamente significativas en las puntuaciones post-test de las participantes en los grupos de TT y música en la Escala de Valoración de la Menopausia y la Escala de Calidad de Vida Específica de la Menopausia en comparación con el grupo de control.
«Este pequeño estudio destaca algunos beneficios potenciales de la música y el toque terapéutico para los síntomas de la menopausia», dijo Stephanie Faubion, M.D., directora médica de la Sociedad Norteamericana de Menopausia, en un comunicado. «Aunque estas terapias pueden ser económicas y seg4uras, se necesita un estudio adicional en un mayor número de mujeres para confirmar su eficacia en el manejo de los síntomas de la menopausia».
Referencia
Keskin Töre F, Yağmur Y. The effects of therapeutic touch and music on sleep quality, menopausal symptoms, and quality of life in menopausal women. Menopause [Internet].2023[citado 3 nov 2023]:10.1097/GME.0000000000002269. DOI: 10.1097/GME.0000000000002269
4 noviembre 2023|Fuente: HealthDay | Tomado de Noticias Salud
oct
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Una dieta basada principalmente en alimentos de origen vegetal se asoció con un menor riesgo de desarrollar trastornos hipertensivos del embarazo, según los resultados de una investigación publicada en American Journal of Obstetrics and Gynecology.
El estudio de cohorte prospectivo dio seguimiento a 11.459 mujeres a lo largo de 18 años (1991-2009) y evaluó la dieta desde el inicio utilizando un cuestionario validado de frecuencia y calidad de los alimentos de origen vegetal. Esta herramienta permitió calcular el índice de dieta basada en plantas (plant-based diet index-PDI) incluso entre los participantes omnívoros. Una puntuación más alta indica una mayor adherencia al PDI.
«Queríamos saber cómo la dieta anterior influye en el embarazo, por lo que dimos seguimiento a las mujeres prácticamente por su vida reproductiva entera, casi 20 años, sabiendo su dieta usual antes de la gestación», comentó a Medscape en español el médico líder del trabajo, Dr. Jorge E. Chavarro, profesor de nutrición, epidemiologia y medicina en las Escuelas de Salud Pública y Medicina de la Universidad de Harvard, en Harvard, Estados Unidos, y su área de investigación es estudiar cómo la nutrición y estilo de vida influencia la salud reproductiva y la salud en general de las mujeres a lo largo de la vida.
El análisis de los datos del Estudio de Salud de Enfermeras II permitió detectar que a medida que cambiaba la proporción de productos la de animales disminuía y la de vegetales aumentaba y el riesgo de que las mujeres tuvieran trastornos hipertensivos del embarazo también disminuía. Las mujeres en el quintil más alto de PDI se asociaron significativamente con un menor riesgo de trastornos hipertensivos del embarazo en comparación con las del quintil más bajo (riesgo relativo [RR]: 0,76; intervalo de confianza de 95 % [IC 95%]: 0,62 a 0,93]). Esta asociación fue ligeramente más fuerte para la enfermedad hipertensiva inducida por el embarazo (RR: 0,77; IC 95 %: 0,60 a 0,99) que para la preeclampsia (RR: 0,80; IC 95 %: 0,61 a 1,04).
Las mujeres en el quintil más alto de PDI tuvieron un riesgo 24 % menor de trastornos hipertensivos del embarazo que aquellas en el quintil más bajo; el riesgo de enfermedad hipertensiva inducida por el embarazo disminuyó en un patrón lineal con aumento de PDI, mientras que la relación de PDI con preeclampsia se restringió a mujeres en el quintil más alto de adherencia.
«Fue más claro para la hipertensión del embarazo que para la preeclampsia, pero la dieta basada principalmente en alimentos de origen vegetal parecía ser protectora para ambas», señaló el Dr. Chavarro, añadiendo que además de los problemas que generan en el embarazo, ambas aumentan el riesgo de sufrir otras enfermedades crónicas más adelante. «¿Será que factores de estilo de vida modificables tanto antes como durante el embarazo pueden no solo ayudar a reducir problemas en la gestación, sino también a prevenir problemas de salud de la mujer años más adelante? Esa fue la motivación general del estudio».
Mercedes Sotos-Prieto, Ph. D., que no participó del estudio, manifestó a Medscape en español que la metodología es muy robusta, con técnicas estadísticas adecuadas para lo que analiza y resalta que utiliza un cuestionario de frecuencia de consumo de alimentos validado. Considera al estudio importante, también por enfocarse en ese grupo poblacional. «Siempre se ha tenido mayores reticencias con la dieta de las embarazadas, igual que con la de los adultos de edad avanzada. Pero se ha visto que este tipo de dieta, si es de calidad, se podría asociar con beneficios para la salud».
Sotos-Prieto, doctora en epidemiología nutricional y salud pública, investigadora en la Universidad Autónoma de Madrid y profesora adjunta en la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Harvard, trabaja con grandes cohortes epidemiológicas, como la de enfermeras estadounidenses sobre la que se basa este artículo y ENRICA, representativa de la población española y de adultos de edad avanzada. Es autora de otros estudios que como este, asociaron una dieta basada en alimentos de origen vegetal saludables con un menor riesgo de fragilidad tanto en el estudio de salud de las enfermeras de Estados Unidos como en un estudio de corte ≥60 años de España (ENRICA-1).
Asimismo, es investigadora principal de un proyecto para valorar el riesgo de enfermedad cardiovascular a partir de estilos de vida modificables que creó una herramienta: Test del corazón saludable, para evaluar la calidad de la dieta «en cinco minutos, porque sabemos que los médicos no tienen tiempo». Lo considera un tipo de prueba que podría implementarse en la práctica clínica para identificar comportamientos del estilo de vida que puedan mejorarse, por ejemplo, sustituir los cereales refinados por cereales integrales o aumentar el consumo de legumbres.
Nadie discute que el tomate es saludable, pero ¿y las papas fritas?
La mayor parte del beneficio se deriva del patrón de dieta de origen vegetal en su conjunto y no en la asociación individual de cualquier alimento. Pero estos estudios utilizan un puntaje de lo que es y no es saludable.
La dieta se evaluó cada cuatro años (a partir de 1991) utilizando un cuestionario semicuantitativo de frecuencia de alimentos (FFQ) que registró el consumo de 131 alimentos y bebidas durante el año anterior, en términos de la frecuencia, en promedio, en que los participantes consumían cada alimento. Se asignaron 18 grupos de alimentos en tres categorías: alimentos vegetales saludables (granos enteros, frutas, verduras, nueces, legumbres, aceites vegetales, té y café), alimentos vegetales poco saludables (jugos de frutas, granos refinados, papas, bebidas azucaradas, dulces y postres) y alimentos de origen animal (lácteos, huevos, pescado o mariscos, carne y alimentos diversos de origen animal.)
Los alimentos vegetales saludables se convirtieron en puntuaciones positivas, mientras que los vegetales menos saludables y los grupos de alimentos de origen animal se tradujeron en puntuaciones inversas. La ingesta de cada grupo de alimentos se clasificó en PDI utilizando quintiles.
Las mujeres en el quintil más alto de PDI se asociaron significativamente con un menor riesgo de trastornos hipertensivos del embarazo en comparación con las mujeres en el quintil más bajo. Hubo una relación dosis-respuesta inversa entre PDI y el riesgo de la enfermedad. «Una dieta vegetariana no tiene por qué ser más saludable que una no vegetariana si está basada en alimentos superfluos como papas fritas y bebidas refrescantes, destacó la Dra. Sotos-Prieto. La diferencia radica en la calidad de los alimentos de origen vegetal, ahí está la diferencia entre la saludable y no saludable».
¿Es preciso abandonar la carne?
El Dr. Chavarro señaló que dejar de cenar con carne fue algo de lo más difícil hace 22 años. «Ahora lo hago sin problema», aseguró. Pero entiende que hay personas para las cuales hacer un cambio de dieta reemplazando productos animales por no animales es difícil. Sin embargo, no se trata de abandonar la carne de forma definitiva.
«En el quintil más alto tampoco son mujeres vegetarianas o veganas, pero comen mucho menos alimentos de origen animal que las otras», puntualizó, agregando que las dietas vegetarianas o veganas no son incompatibles con un embarazo saludable. «Todos los veganos saben cómo encontrar la vitamina B12 en suplementos».
¿Es la dieta o la pérdida de peso?
Gran parte del beneficio observado en el estudio parece estar relacionado con un mejor control del peso.
El índice de masa corporal entre la evaluación dietética y el embarazo explicaba 39 % de la relación entre PDI y trastornos hipertensivos del embarazo, y 48% de la relación entre PDI y enfermedad hipertensiva inducida por el embarazo.
«Parte de la asociación parece ser explicada por mejor control de peso durante largos periodos», explicó el Dr. Chavarro. Las mujeres que adoptaron la dieta con más alimentos de origen vegetal ganaron peso más lentamente que las que tienen mayor consumo de alimentos de origen animal. «Son diferencias por las trayectorias de peso por muchos años, por lo cual parte de la asociación que vemos tiene que ver con mejor control de peso a largo plazo, pero la otra mitad de la asociación es atribuible a la dieta per se y no necesariamente al peso». En la discusión del artículo los autores sugieren para explicarlo mecanismos de acción en la disfunción endotelial, la inflamación o la presión arterial antes del embarazo.
Sotos-Prieto considera este punto «realmente relevante». En su opinión, pone de manifiesto que para la población de mujeres embarazadas es muy importante controlar el peso al inicio del embarazo, que también puede mejorar otros factores, como la diabetes gestacional. «Creo que las medidas preventivas deberían enfocarse eso y en base a estos resultados se pone en evidencia que tiene que haber intervenciones para aumentar las probabilidades de comenzar un embarazo con un peso adecuado. Y esto incluye la modificación de la dieta».
¿Es extrapolable a otras poblaciones?
Más de 90% de las participantes del Estudio de Salud de Enfermeras era de raza blanca, no hispana. ¿Es extrapolable a otras poblaciones? «La respuesta exige repetir el estudio en otras poblaciones», admitió el Dr. Chavarro «y eso va a tomar tiempo. Pero aun sin esa información, creo que lo podemos utilizar para informar otras poblaciones, independiente de la etnia».
La especialista admitió que esta hipótesis no se ha probado aún en población española, pero ella es autora de un estudio similar que dio seguimiento por una década a casi 12.000 adultos españoles y utilizó el mismo PDI. En su trabajo cada aumento de diez puntos en el PDI se asoció con un riesgo 14 % menor de mortalidad por todas las causas (CRI: 0,86; IC 95%: 0,74 a 0,99) y un riesgo 37 % menor de fallecimiento por enfermedad cardiovascular (CRI: 0,63; IC 95%: 0,46 a 0,85). Asimismo, considera que las recomendaciones derivadas del estudio se podrían generalizar a otras poblaciones «siempre que se tenga en cuenta la cultura de cada de cada país, para ver cómo se puede adaptar culturalmente. Si es una población que tiene un alto consumo de cereales refinados, por ejemplo, hacer pequeños cambios a cereales integrales».
¿Cuál es el peso de las evidencias?
El estudio tiene fortalezas y limitaciones derivadas de la metodología y el propio Dr. Chavarro reconoce que «en cuanto a desórdenes hipertensivos del embarazo específicamente, esta no va a ser la última palabra». Pero la necesidad de encontrar respuestas es importante.
Tanto el American College of Obstetricians and Gynecologists (ACOG) como la Organización Mundial de la Salud (OMS) sugieren que las mujeres sigan dietas saludables antes y durante el embarazo. Pero proporcionan poca orientación sobre lo que constituye una dieta saludable en lo que respecta a minimizar los riesgos de resultados adversos del embarazo. «Son bastante ambiguas e inespecíficas», añadió el Dr. Chavarro.
Los nuevos hallazgos indican que las dietas basadas en alimentos de origen vegetal pueden ser una de esas estrategias, en particular porque se encontró alguna evidencia de que pueden ser beneficiosas en las mujeres mayores de 35 años que se consideran un grupo de alto riesgo.
«Sin duda hay muchas formas de comer de forma saludable, pero si pensamos en estas complicaciones del embarazo que pueden tener consecuencias serias tanto para la madre como para el feto, podríamos pensar en esta como una de las posibles dietas saludables», destacó el médico.
¿Pero cuán robusta es la evidencia para recomendar a las pacientes un cambio? «Idealmente faltan más estudios», declaró el Dr.Chavarro. «Hay dos maneras de entender el problema. Una es no hacer recomendaciones hasta no tener tres ensayos clínicos controlados, lo que incluso con voluntad y financiación llevará de 15 a 20 años. Pero si tenemos que dar la mejor información que hay para las personas que hoy lo necesitan, considero que estos resultados son sólidos para guiar el comportamiento».
«Siempre es mejor si podemos tomar decisiones basadas en información solida e incontrovertible, pero no siempre está disponible y debes aprender a vivir en los dos mundos y a tomar decisiones con incertidumbres», concluyó.
Referencia
Mitsunami M, Wang S, Soria-Contreras DC, Minguez-Alarcon L, Ortiz Panazo E, Stuart JJ, et al. Prepregnancy plant-based diets and risk of hypertensive disorders of pregnancy. Am J Obstet Gynecol[Internet]. 2023[citado 2 0ct 2023]:S0002-9378(23)00548-3. doi: 10.1016/j.ajog.2023.07.057. PMID: 37598996.
3 octubre 2023 |Fuente: Medscape en Español ||Tomado de Noticias y Perspectivas
