mas longevaLas zonas azules agrupan a algunas de las personas más longevas del planeta, cuyas rutinas diarias y alimentación difieren de los patrones occidentales. Dan Buettner, investigador y creador del concepto, explicó en el ZOE podcast que, tras décadas de trabajo en lugares como Cerdeña (Italia), Okinawa (Japón), la península de Nicoya (Costa Rica), Icaria (Grecia) y Loma Linda (Estados Unidos), logró identificar los factores comunes de la longevidad.

“Solo alrededor del 20 % de nuestra longevidad como población está determinada por nuestros genes. El 80 % es algo más”, afirmó Buettner durante su conversación con Jonathan Wolf y Sarah Berry.

El término “zonas azules” proviene de la labor del demógrafo Gianni Pes, quien marcó con puntos azules los pueblos sardos con mayor concentración de personas centenarias.

“Colocó un pequeño punto azul cerca de ese pueblo y había un grupo de pueblos en las tierras altas de Cerdeña con tantos puntos azules. Empezó a llamarlo la zona azul”, relató Buettner en el podcast. Estas áreas fueron identificadas como regiones “estadísticamente verificadas donde la gente vive considerablemente más tiempo en comparación con el resto del mundo”.

Alimentación basada en plantas y bajo consumo de carne

En todas las zonas azules, la alimentación se caracteriza por el predominio de alimentos integrales de origen vegetal. Las legumbres, como porotos, lentejas o garbanzos, forman la base de las dietas locales, aunque cada cultura utiliza diferentes cereales integrales para acompañarlas.

“El tipo de grano integral es diferente, pero en todos los casos se combina con una legumbre para obtener una proteína completa”, indicó Buettner. Además, subrayó que “la mejor proteína proviene de fuentes vegetales”.

El consumo de carne es reducido. Buettner precisó: “En las zonas azules, eran unos 10 kilogramos al año”, mientras que el estadounidense promedio consume 110 kilogramos.

Explicó que la carne suele reservarse para celebraciones o eventos especiales. También advirtió que “cuando comes carne para obtener proteínas, se necesitan aproximadamente 11 kilos de grano por kilo de carne”, haciendo referencia al impacto ambiental y nutricional de este consumo.

La fibra alimentaria es otro pilar fundamental. Berry, profesora de nutrición y conductora del podcast, señaló: “El 95% de nosotros no consumimos suficiente fibra”. Explicó que la fibra resulta esencial para prevenir enfermedades crónicas y mantener una salud metabólica adecuada.

Horarios, costumbres y entorno social en la alimentación

Las costumbres en torno a la comida marcan diferencias notables respecto a los países occidentales. Buettner detalló: “Ninguno de ellos está adoptando conscientemente una nueva rutina saludable para la mañana. Simplemente viven su vida.”

El desayuno suele ser la comida principal, salada y compuesta por pan de masa madre, sopas de verduras, legumbres y café. “Suelen desayunar mucho porque van a trabajar por la mañana”, añadió.

La experta en nutrición contrastó que, a diferencia de los países occidentales con altos índices de obesidad, en las zonas azules la mayor parte de las calorías se consume al principio del día, lo que es metabólicamente más saludable y en sintonía con el ritmo circadiano.

Ambos expertos recomendaron prácticas como el ayuno intermitente, evitando comer después de las 20:00 o 21:00 y respetando periodos de 12 a 14 horas sin ingerir alimentos.

El entorno social durante las comidas es un aspecto esencial. Buettner explicó que en las zonas azules las comidas suelen compartirse en familia y están acompañadas por oraciones o frases tradicionales. Berry señaló que comer en compañía favorece un ritmo más pausado, lo que mejora la respuesta metabólica y contribuye a reducir el sobrepeso.

Propósito y los cinco pilares de la longevidad

La experiencia de personas longevas ilustra estos hallazgos. Buettner mencionó a Don Ramírez, quien, a sus 100 años en Nicoya, mantiene actividad diaria y actitud positiva. “La gente gruñona no sobrevive”, bromeó Buettner.

Añadió que “la magia más grande en la zona azul ocurre en la matriz de características sociales y psicológicas que, diría yo, reducen el estrés y crean una sociedad más fuerte, más segura y más solidaria”.

Durante el podcast se abordó la erosión de hábitos tradicionales. Buettner advirtió que, con la expansión de la comida rápida y los ultraprocesados, aumentan las enfermedades cardíacas, la diabetes tipo 2 y la obesidad. En Okinawa, esta tendencia ya afecta la esperanza de vida de las generaciones jóvenes.

En el cierre del podcast, Buettner resumió los cinco pilares de la longevidad observados en las zonas azules: dieta vegetal y de alimentos integrales, actividad física cotidiana, propósito vital, apoyo social y un entorno donde la opción saludable es la opción fácil.

“Se trata de estas cinco facetas interconectadas y que se apoyan mutuamente en la vida, que mantienen a las personas haciendo lo correcto y evitando lo incorrecto durante el tiempo suficiente para no desarrollar diabetes tipo 2, enfermedades cardiovasculares, el 40 % de los cánceres o la mayoría de las demencias”, concluyó. 

20 enero 2026 | Fuente: Prensa Latina | Tomado de | Noticia

enero 23, 2026 | Carlos Alberto Santamaría González | Filed under: Bienestar, salud y calidad de vida, Nutrición, Psicología | Etiquetas: , , , , |

envejecmiento saludableOlvídense de las fuentes de la eterna juventud de las leyendas. La ciencia moderna, de la mano de expertos como el reconocido doctor William Li y divulgadores de bienestar como la hipnoterapeuta y bioquímica Fani García, ha puesto el foco en un descubrimiento asombroso: las personas centenarias comparten un “club VIP” de bacterias en sus entrañas. Estas bacterias no están ahí por casualidad: son las arquitectas de una salud de hierro.

Entrevistas, libros y recuerdos personales de Ernesto Sábato revelan cómo el escritor pensó el paso del tiempo y el sentido de la vida desde una mirada existencial.

A continuación, presentamos a los “cuatro jinetes de la longevidad”, estos microorganismos excepcionales que, si los alimentamos bien, podrían ser los mejores aliados para soplar muchísimas velas más.

  1. Akkermansia: la guardiana antiinflamatoria

Si nuestro intestino fuera un castillo, la Akkermansia muciniphila sería el caballero que refuerza las murallas. Es, posiblemente, la bacteria más famosa en el mundo de la longevidad actual.

¿Qué hace por nosotros? Se encarga de fortalecer la barrera intestinal, reduciendo la inflamación crónica que suele acompañar al envejecimiento. Además, es una campeona combatiendo el cáncer, protegiendo el metabolismo y mejorando la función cognitiva. ¡Incluso ayuda a que nuestro cuerpo responda mejor a la insulina!

¿Cómo invitarla a cenar? A esta bacteria le encantan los colores intensos.

Frutas: granadas, arándanos (frescos, secos o negros), uvas moradas y frambuesas.

Extras: té verde, cacao y pistachos.

Un toque exótico: chiles (pimientos) y vinagre negro chino.

  1. Odoribacter (o Doricobacter): el escudo inmunitario

A medida que soplamos velitas, nuestro sistema inmune puede volverse un poco perezoso. Aquí es donde entra la Odoribacter (también mencionada como Doricobacter).

¿Qué hace por nosotros? Es nuestra defensa personal contra virus y bacterias “malas”. Pero no solo se queda en la inmunidad; también es clave para que nuestro metabolismo sea eficiente y los niveles de azúcar en sangre (glucosa) se mantengan a raya.

¿Qué hay en el menú? Para fortalecerla, necesitamos alimentos ricos en fibra y compuestos bioactivos.

Vegetales y granos: kale (col rizada), avena y porotos negros.

Semillas y frutos secos: almendras y linaza.

  1. Oscillibacter (u Hostilibacter): la estatina natural

Este grupo de bacterias, identificado como Oscillibacter (u Hostilibacter en algunas fuentes de divulgación), actúa como un fármaco interno especializado en el corazón.

¿Qué hace por nosotros? El doctor William Li la define como una “estatina natural” porque mejora nuestro perfil de grasas en sangre, reduciendo el colesterol malo y aumentando el bueno. Además, es otra gran aliada para que la respuesta a la insulina sea óptima, evitando que el azúcar cause estragos.

¿Cómo cultivarla? Su combustible favorito son los almidones resistentes y los prebióticos.

El truco del chef: cocinar arroz o papas, dejarlos enfriar en el refrigerador toda la noche y recalentarlos al día siguiente si prefieres. Este proceso cambia la estructura del almidón, convirtiéndolo en un manjar para estas bacterias.

Otros favoritos: plátano verde, ajo, cebolla y fermentados tradicionales como el miso y el tempeh.

  1. Christensenella: el acelerador del metabolismo 

Finalmente, tenemos a la Christensenella, una de las estrellas más prometedoras para quienes buscan mantenerse en forma y sanos a largo plazo.

¿Qué hace por nosotros? Se la conoce como un auténtico acelerador del metabolismo. Su presencia está vinculada a un menor índice de masa corporal (IMC) y un menor riesgo de padecer obesidad o diabetes. Básicamente, ayuda a mantener la microbiota diversa, estable y joven.

¿Qué poner en el plato? Es una fanática absoluta de los alimentos que han pasado por un proceso de fermentación y de las verduras ricas en fibra específica.

Fermentados: kéfir, chucrut y kimchi.

Verduras: alcauciles y espárragos.

No es magia, es ciencia (y un poco de cocina)

Lo más fascinante de estos descubrimientos no es solo saber que estas bacterias existen, sino entender que nosotros tenemos el control. Como bien señala el doctor Li, estas bacterias reaccionan a lo que comemos cada día. No se trata de una genética inamovible, sino de cultivar un jardín interno con paciencia y buenos nutrientes.

La microbiota es un ecosistema vivo influenciado por el entorno, el nivel de estrés y nuestros hábitos. Por eso, integrar pequeños cambios —como preferir los pistachos frente a otros snacks, o dejar enfriar las papas antes de comerlas— puede parecer insignificante, pero para nuestros inquilinos intestinales es la diferencia entre un desierto y un oasis de salud.

Como dice Fani García, “¿qué les parece si les damos más de comer a partir de esta semana?” Nuestra salud futura, nuestra energía y nuestra capacidad de disfrutar la vida más allá de los cien años podrían estar, literalmente, en la punta del tenedor.

¿Cuál de estos alimentos vamos a sumar hoy a nuestra lista de compras? ¡Nuestro cuerpo (y sus bacterias) lo agradecerán!

Nota del medio de prensa original: La información contenida en esta nota está basada en las investigaciones del doctor William Li y la divulgación de la bioquímica Fani García. 

20 enero 2026 | Fuente: Infobae | Tomado de | Noticia

ejercicios de fuerzaEntre el trabajo, los estudios, las relaciones y las obligaciones diarias, muchas personas postergan el cuidado de la salud en sus primeros años de adultez. Sin embargo, expertos advierten que las decisiones que se toman en esta etapa pueden influir de manera directa en cómo funcionará el cuerpo décadas después.

Adoptar hábitos saludables entre los 20 y los 30 años puede influir de manera decisiva en la salud a largo plazo, según expertos de la Universidad de Stanford. Iniciar rutinas beneficiosas desde etapas tempranas funciona como una inversión que ayuda a prevenir enfermedades y favorece el bienestar integral con el paso de los años.

El desarrollo de buenos hábitos durante la juventud es el eje de las recomendaciones de los especialistas. Los profesores Michael Fredericson, Abby King, Clete Kushida y David Spiegel coinciden en que las decisiones de esta etapa establecen la base de la salud física y mental en el futuro. Incluso pequeños cambios sostenidos en alimentación, movimiento, descanso y manejo emocional generan beneficios acumulativos, aunque en el presente no parezcan urgentes.

  1. Ejercicio de fuerza para proteger músculos y huesos

Uno de los pilares señalados es el entrenamiento de fuerza. Fredericson explica que durante los 20 y 30 años se alcanza el punto máximo de masa ósea y muscular, lo que ofrece protección frente a lesiones y fragilidad en etapas posteriores. Este tipo de ejercicio implica trabajar los músculos contra una resistencia, ya sea con pesas, bandas elásticas o el propio peso corporal.

El especialista remarca que el estímulo debe ser suficiente para generar adaptación: el esfuerzo tiene que acercarse a la fatiga muscular, cuando solo es posible completar una o dos repeticiones más. Se recomiendan al menos dos sesiones semanales, una práctica especialmente importante en mujeres, ya que contribuye a preservar la densidad ósea y reducir el riesgo de osteoporosis.

  1. Actividad cardiovascular para reducir el riesgo de enfermedades

En paralelo, la actividad aeróbica cumple un rol clave en la prevención de enfermedades. Estudios recientes citados por la institución muestran que mejorar la capacidad aeróbica reduce el riesgo de infarto, accidente cerebrovascular, diabetes tipo 2 y algunos tipos de cáncer. Un análisis indicó que aumentar la aptitud física puede disminuir la mortalidad general entre un 11 % y un 17 %.

King subraya que no se trata solo de entrenar, sino de moverse más a lo largo del día. Caminar alrededor de 7 000 pasos diarios ya aporta beneficios relevantes. Permanecer sentado más de ocho horas por jornada, advierten los expertos, implica un riesgo comparable al del tabaquismo. Por eso, recomiendan interrumpir el sedentarismo con pausas activas cada media hora.

  1. Alimentación basada en alimentos reales

La alimentación equilibrada es otro eje fundamental. El estudio CARDIA, que siguió a más de 5 000 adultos jóvenes durante 35 años, mostró que una dieta rica en vegetales, cereales integrales y baja en comida ultraprocesada se asocia con menor riesgo de enfermedades cardíacas y resistencia a la insulina en la mediana edad.

King aconseja priorizar alimentos reales y fáciles de incorporar a la rutina diaria. Tanto ella como Fredericson destacan los beneficios de la dieta mediterránea, basada en verduras, frutas, legumbres, granos integrales, grasas saludables y proteínas magras. También sugieren consumir entre 0,8 y 1 gramo de proteína por kilo de peso corporal por día, llenar la mitad del plato con frutas y verduras y limitar el alcohol.

  1. Dormir lo suficiente y con buena calidad

El descanso adecuado es igual de determinante. Kushida señala que dormir más de siete horas por noche es lo óptimo para la mayoría de los adultos. La falta crónica de sueño se asocia con mayor riesgo de obesidad, diabetes y problemas cardiovasculares, incluso si se intenta compensar durmiendo más los fines de semana.

Para mejorar la calidad del sueño, recomienda mantener horarios regulares, exponerse a la luz solar por la mañana y reducir el uso de pantallas antes de acostarse. Si el cansancio persiste pese a dormir lo suficiente, puede existir un trastorno no diagnosticado, como apnea o insomnio, que también afecta a adultos jóvenes.

  1. Desarrollar herramientas para manejar el estrés

Spiegel destaca que la presión emocional constante puede afectar tanto la salud mental como la física. Técnicas como la respiración profunda, la meditación y la auto-hipnosis demostraron ser útiles para reducir ansiedad y dolor en distintos estudios.

Además, mantener una rutina saludable en general contribuye a mejorar la capacidad de afrontar situaciones exigentes. Spiegel subraya que pedir ayuda profesional cuando el malestar se sostiene en el tiempo es una estrategia de cuidado, no una señal de debilidad, y que aprender a gestionar las emociones desde la juventud facilita la adaptación a los desafíos futuros.

Establecer estos hábitos desde temprano aumenta las probabilidades de llegar a la adultez con mejor salud física y mental y reduce la necesidad de revertir daños acumulados con el paso del tiempo. Para los especialistas, el cuidado no comienza cuando aparecen los problemas, sino mucho antes, en las decisiones cotidianas que se repiten a lo largo de los años. 

15 enero 2026 | Fuente: Infobae | Tomado de | Noticia

cuidadopersonasmayoresItalia, con una población cada vez más longeva, enfrenta crisis para la atención a los ancianos, con solo 1,5 cuidadores de larga duración (CLD) por cada 100 personas mayores de 65 años, señala hoy un reporte.

Un análisis divulgado en el sitio digital de la publicación especializada Quotidiano Sanitá, destaca que la esperanza de vida en Italia asciende ya a 83,5 años, una de las más altas del mundo tras las de Suiza, Japón, España e Israel, pero la proporción de los CLD es muy baja en relación con las de esas naciones.

De hecho, en cuanto a longevidad, esta nación supera el promedio dentro de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), que es de 81,1 años, pero está muy por debajo de la media de cuidadores en los países que integran ese foro intergubernamental, que asciende cinco por cada 100 ancianos.

Entre las causas de este retraso, según los expertos, se encuentra el hecho de que el sector de los CLD tiene en Italia dificultades para atraer personal debido a las malas condiciones laborales, a menudo críticas, con bajos salarios, altos riesgos físicos y mentales, contratos atípicos y escaso reconocimiento social.

Ante esta escasez de personal, aumenta en Italia el empleo de trabajadores migrantes y, en el pasado año, el 33 por ciento de los CLD eran extranjeros, para un aumento de 10,0 puntos porcentuales con respecto a 2014.

A estos problemas se suma la falta de competencias especializadas, como la formación geriátrica o la coordinación de cuidados lo que se añade a una la falta de atractivo de la profesión, lo cual pone en riesgo la propia sostenibilidad del sistema.

En tal sentido, el documento señala que en Italia, ante un acelerado envejecimiento de su población, se necesita elevar las inversiones, así como la capacitación y el reconocimiento de los cuidadores, para lograr un suficiente número de CLD y una mayor calidad en la atención a los ancianos, agrega la fuente. 

28 noviembre 2025 | Fuente: Prensa Latina | Tomado de | Noticia

diciembre 9, 2025 | Carlos Alberto Santamaría González | Filed under: Gerontología y geriatría, Salud Pública, Servicios de Salud, Sistemas de Salud | Etiquetas: , , , |

mas longevaUn estudio genético evidencia que Maria Branyas, que murió hace un año siendo la persona más vieja del mundo, con una edad de 117 años, «tenía una microbiota como la de un niña», y «un genoma privilegiado» que hacía que tuviera una edad biológica inferior en diecisiete años a la cronológica.

Maria Branyas murió con 117 años en la residencia de Olot (Girona) donde vivía desde hacía dos décadas, siendo entonces la persona más longeva del mundo, y tuvo la suerte de heredar «un genoma privilegiado», según indica un estudio liderado por Manel Esteller, investigador del Instituto Josep Carreras y catedrático de genética de la Universidad de Barcelona (UB).

El estudio hecho a Maria Branyas, que vivió hasta los 117 años en buen estado de salud, demuestra que la vejez no va necesariamente asociada a la enfermedad, ya que, según los investigadores, su genoma hacía que sus células «se sintieran» y «se comportaran» como células más jóvenes, «con una edad biológica de unos diecisiete años menos».

Según ha indicado Manel Esteller en unas declaraciones a EFE, el genoma privilegiado de Maria Branyas heredado de su padre y de su madre «le concedía una gran protección frente a enfermedades cardiovasculares y de otros tipos, y su microbiota hacía que tuviera una baja inflamación intestinal».

Una microbiota propia de una niña

De hecho, ha precisado Esteller, Maria Branyas «tenía una microbiota intestinal como la de una niña», por lo que ambos factores, el genoma privilegiado y una microbiota muy sana, hacían que hubiera un decalaje entre su edad cronológica y la biológica.

Manel Esteller, que está considerado como una de las máximas autoridades en epigenética y en el estudio del envejecimiento y el cáncer, considera que el estudio genético a Maria Branyas supone la investigación «más exhaustiva y completa» que se ha hecho a una persona supercentenaria.

«Hay bastantes personas centenarias en el mundo pero pocas supercentenarias, que son las que sobrepasan los 110 años», ha aclarado Esteller.

En el estudio, participaron equipos de investigadores de prestigio internacional, y se llevó a cabo porque estaban convencidos del interés que podía tener el análisis de los genes de la abuela supercentenaria.

Unos análisis que, junto a los genéticos, también estudiaron otros parámetros de su organismo, como los tejidos y la microbiota intestinal y que, en su conjunto, han aportado datos muy valiosos para los científicos para ayudar a explicar los mecanismos del envejecimiento.

En concreto, la analítica incluyó su genoma, pero también análisis transcriptómico, metabolómico, proteómico, microbiómico y epigenómico de diferentes tejidos. Variantes genéticas raras

Los investigadores identificaron variantes genéticas raras a través de la secuenciación completa del genoma, y constataron su excepcional perfil lipídico en sangre, con niveles de colesterol bueno (HDL) muy elevados y de colesterol malo (LDL) muy bajos.

Maria Branyas no tenía exceso de azúcar en sangre, lo que evitaba el riesgo de diabetes u obesidad, y observaron que sus genes mantenían bajo control las infecciones y la regulación autoinmune, además de presentar bajas concentraciones de glicoproteínas A y B, lo que indica un perfil inflamatorio saludable que evita la presencia de enfermedades inflamatorias sistémicas.

Esto ayuda a comprender su buen estado de salud, ya que al final de su vida tan solo sufrió sordera y dolor articular, mientras que su lucidez se mantuvo hasta casi al final, con un bajón que tuvo lugar solo en los últimos meses.

Un estilo de vida saludable

Los investigadores comprobaron que Maria Branyas seguía una dieta mediterránea que incluía la ingesta de tres yogures al día, y están convencidos de que esto contribuyó a mantener sanas sus bacterias intestinales.

«Le gustaba andar, no bebía alcohol ni fumaba y estaba acompañada muy a menudo por su familia, con lo cual no se sentía aislada y esto evitaba la demencia», ha explicado Manel Esteller.

Según los autores de este estudio, los resultados servirán para tratar de elaborar «tipos de patrones prebióticos asociados a la longevidad», y además, trabajarán para conseguir «fármacos útiles en la lucha contra el envejecimiento, junto a la definición de dietas adecuadas».

El estudio refuerza, asimismo la idea de que el envejecimiento y la enfermedad pueden, bajo determinadas condiciones, desvincularse, lo que «desafía la percepción general de que están inexorablemente ligados», explican.

09 marzo 2025|Fuente: EFE |Tomado de la Selección Temática sobre Medicina de Prensa Latina. Copyright 2024. Agencia Informativa Latinoamericana Prensa Latina S.A.|Noticia

marzo 20, 2025 | wferrerentenza | Filed under: Genética clínica | Etiquetas: |

Imagen: Archivo.El Consejo General de Colegios Farmacéuticos (CGCOF) ha lanzado este viernes la campaña «Cuidados del verano 2024″ en la que recuerdan a la población los riesgos de las radiaciones solares para la salud, en general, y la piel y los ojos, en particular, además del peligro de deshidratación en caso de calor excesivo.

Según ha informado el Consejo General de Colegios Farmacéuticos en nota de prensa, esta campaña de sensibilización aprovechará el potencial en educación para la salud de la red en más de 22 000 farmacias y los más 56 000 farmacéuticos que desarrollan su labor asistencial en estos centros sanitarios.

La campaña ofrece recomendaciones sobre fotoprotección, tanto de la piel como ocular, la importancia de mantener en verano una buena hidratación y sugerencias sobre el uso de determinadas plantas medicinales en el periodo estival con propósitos terapéuticos para complementar el cuidado de la piel frente al sol y la hidratación ayudando a restaurar el equilibrio de electrolitos en el cuerpo.

Los consejos farmacéuticos, disponibles en la página del CGCOF y compartidos en redes con la etiqueta #TuFarmacéuticoInforma y #CuidadosDelVerano, pasan por recomendar fotoprotectores solares de amplio espectro, aumentado las precauciones en niños, embarazadas y mayores.

Además, recuerdan que la radiación acelera el envejecimiento e instan a mantener los cuidados en los entornos urbanos, aunque la polución pueda reducir la intensidad de la radiación solar.

Y en caso de utilizar medicamentos fotosensibilizantes se debe tener especial precaución, revisar el prospecto y consultar con el médico o farmacéutico ante cualquier duda.

Se insiste en la protección ocular y se desmontan bulos como que en días nublados no hay que llevar gafas de sol o que los niños no tienen que usarlas. De hecho sus ojos son seis veces más sensibles a la radiación ultravioleta que los de los adultos.

La campaña subraya que el cuidado de la piel también comienza desde el interior por lo que una correcta hidratación juega un papel crucial en el cuidado de la piel y de la salud en el verano.

Entre ellos, los farmacéuticos citan las vitaminas E y C y los ácidos grasos Omega-3, que se pueden encontrar en frutas, verduras, hortalizas, frutos secos o pescados.

Finalmente, recuerdan que en verano es importante mantener una buena hidratación y beber entre 2 y 2,5 litros de agua al día, junto a la ingesta de frutas y verduras y aconseja evitar el consumo de bebidas alcohólicas y con cafeína, ya que aumenta la eliminación de agua a través de la orina y la sudoración.

28 junio 2024|Fuente: EFE |Tomado de la Selección Temática sobre Medicina de Prensa Latina. Copyright 2024. Agencia Informativa Latinoamericana Prensa Latina S.A.|Noticia

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