may
9
La comunidad médica celebra hoy el Día Mundial del Cáncer de Ovario, para generar conciencia en la población sobre esta patología, que afecta anualmente a más de 250 000 mujeres en el planeta.
Con esta efeméride se pretende fomentar una cultura de sensibilización y prevención, para detectar a tiempo esta enfermedad, que es catalogada como el séptimo tipo de cáncer más frecuente.
El cáncer de ovario es un tumor maligno ocasionado por un crecimiento de células y generalmente no presenta síntomas en sus primeras etapas por lo que se detecta cuando se extiende a la pelvis y el vientre, siendo más difícil de erradicar y puede ser mortal.
Los síntomas iniciales, que suelen asociarse a afecciones digestivas o intestinales, y por lo cual deben ser corroborados mediante diagnóstico médico, incluyen dolor e inflamación del vientre, distensión abdominal, diarrea o estreñimiento, pérdida del apetito, sangrados vaginales anormales, micción frecuente, pérdida de peso y dolor de espalda.
Entre tanto, los principales factores de riesgo de esta dolencia son edad superior a 50 años, antecedentes familiares, inicio de la menstruación (menarquía) a temprana edad, aplicación de terapias de reemplazo hormonal y tratamientos para la fertilidad.
Además, no haber tenido hijos y los hábitos y estilo de vida como obesidad, tabaquismo, sedentarismo.
También, menopausia tardía, antecedentes ginecológicos previos como endometriosis y quistes ováricos, por todo lo cual es recomendable asistir a controles ginecológicos periódicos para prevenir dicha afección.
Se estima que el 70 % de los casos se diagnostican tardíamente, en etapas avanzadas de la enfermedad, que presenta una tasa de mortalidad superior al cáncer de mama y el cérvicouterino.
Esta patología, cuyos síntomas iniciales tienden a confundirse con los de una colitis o molestia abdominal, puede afectar a otros órganos como el útero o la vejiga, y es más frecuente en mujeres postmenopáusicas, con edades entre 50 y 70 años.
08 mayo 2024|Fuente: Prensa Latina |Tomado de |Noticia
may
8
Belice, Jamaica y San Vicente y las Granadinas recibieron hoy, en acto celebrado aquí, la certificación de la Organización Mundial de la Salud (OMS) por haber eliminado la transmisión maternoinfantil del VIH y la sífilis.
A nivel mundial, 19 países y territorios han sido certificados por eliminar la transmisión maternoinfantil del VIH y de la sífilis, 11 de ellos ubicados en las Américas.
En 2015, Cuba hizo historia al convertirse en el primer país del mundo en lograr la doble eliminación del VIH y la sífilis congénita, seguido de Anguila, Antigua y Barbuda, Bermudas, Islas Caimán y Montserrat y San Cristóbal y Nevis en 2017, y Dominica en 2020.
En 2010, los países de las Américas se comprometieron a eliminar la transmisión de estas enfermedades y respaldaron la estrategia regional, que fue actualizada en 2016 en el marco del Plan de acción de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) para la prevención y el control del VIH y las infecciones de transmisión sexual.
Para cumplir con los objetivos de eliminación, las naciones se centraron en fortalecer los servicios de prevención y tratamiento dentro de la atención primaria de salud y en la salud maternoinfantil, actualizar las guías, garantizar la detección efectiva en las mujeres embarazadas, monitorear los casos y dar seguimiento a los bebés expuestos a esas enfermedades.
En opinión del doctor Jarbas Barbosa, director de la OPS, este logro es un testimonio de años de dedicación, trabajo arduo y colaboración entre gobiernos, profesionales de la salud y comunidades.
Reconoció la resiliencia notable demostrada por los tres países, asegurando la adaptación y continuidad de los servicios esenciales a pesar de los desafíos planteados por la pandemia de covid-19.
Confío en que la celebración de hoy inspirará a otros países a revitalizar sus compromisos hacia una generación libre de VIH y sífilis congénita, destacó.
Por su parte, el director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, destacó que si bien la validación es un logro tremendo, mantenerla requiere esfuerzos sostenidos para prevenir nuevas infecciones.
Aseveró que la OMS y sus socios seguirán apoyando a todos los países de las Américas para que fortalezcan los sistemas de salud, presten servicios integrales y garanticen la participación de las mujeres en la planificación y la prestación de servicios.
07 mayo 2024|Fuente: Prensa Latina |Tomado de |Noticia
may
7
Un nuevo estudio mostró que la creciente tasa de mortalidad infantil (entre las edades de uno a 19 años) en Estados Unidos impacta desproporcionadamente a ciertos grupos raciales y étnicos, trascendió hoy.
Según un artículo publicado en la Revista de la Asociación Médica Estadounidense, los jóvenes negros y nativos americanos (indios americanos y nativos de Alaska) morían a tasas significativamente más altas que los jóvenes blancos, principalmente debido a lesiones, y la brecha se está ampliando.
Investigadores de la Universidad Virginia Commonwealth y del Hospital Infantil de Richmond hallaron que entre 2014 y 2020, las tasas de mortalidad aumentaron un 36,7 por ciento en los jóvenes negros y un 22,3 en nativos americanos, mientras que subieron 4,7 puntos porcentuales en los blancos.
Según el análisis, este cambio se debió esencialmente a las disparidades en las muertes relacionadas con lesiones.
Entre 2016 y 2020, casi 13 de cada 100 000 jóvenes negros fallecieron por homicidio, una tasa más de 10 veces mayor que la existente entre los blancos.
Durante el mismo período, alrededor de 11 de cada 100 000 jóvenes nativos americanos murieron por suicidio, más del doble que la tasa entre los blancos.
Los datos también revelaron que muchas de las muertes registradas causadas por homicidio y suicidio involucraron armas de fuego.
Entre 2013 y 2020, el riesgo de muerte por violencia armada aumentó un 108 por ciento entre los jóvenes negros y un 124 entre los nativos americanos.
Las disparidades observadas no se limitan a las muertes por lesiones, sino que también se observan en las causadas por enfermedades como el asma, la gripe y la insuficiencia cardíaca. Aproximadamente uno de cada 100 000 jóvenes negros murió de asma, casi ocho veces más que la tasa entre los blancos.
Además, uno de cada 100 000 jóvenes nativos americanos murió de neumonía e influenza, tres veces más que la tasa entre los blancos.
Los expertos dijeron que una serie de factores están potencialmente relacionados con el ascenso de la mortalidad pediátrica en el país y las disparidades asociadas entre grupos raciales y étnicos.
Por ejemplo, el desequilibrio racial observado en las tasas de suicidio puede deberse en parte a diferencias en los niveles de pobreza, las experiencias infantiles y el acceso a los servicios de salud mental.
Por otro lado, las desigualdades raciales en la muerte por asma podrían estar relacionadas con diferencias en la exposición al humo del tabaco y otros contaminantes del aire, así como con el acceso desigual a los medicamentos.
Los investigadores también enfatizaron que las diversas condiciones que contribuyen a la ampliación de las brechas raciales en la muerte infantil reflejan en última instancia el legado del racismo sistémico en Estados Unidos.
En su opinión la forma más eficaz de revertir las tendencias de mortalidad pediátrica del país es mediante acciones políticas audaces.
Señalaron la importancia de implementar políticas sensatas sobre armas de fuego para prevenir el acceso de los niños a estas, así como brindar un mejor acceso a los servicios de salud conductual para abordar la actual crisis de salud mental que afecta a infantes y adolescentes.
06 mayo 2024|Fuente: Prensa Latina |Tomado de |Noticia
may
2
La humanidad celebra hoy el Día Mundial de la Salud Mental Materna, que pretende sensibilizar acerca de la importancia de prevenir y ofrecer tratamiento a los trastornos mentales durante el embarazo, parto y postparto.
Se trata de una jornada para incrementar conciencia sobre el tema, para que cada vez más mujeres busquen ayuda especializada y reciban el tratamiento adecuado.
Según los expertos, es de vital importancia visibilizar y desestigmatizar los problemas de ansiedad y depresión que son comunes entre las madres, desde el embarazo hasta el primer año del nacimiento del bebé.
En la etapa del embarazo las mujeres experimentan grandes cambios físicos, hormonales y emocionales los cuales, en caso de no recibir oportunamente la atención adecuada, pueden impactar en su salud física y mental.
Estadísticas muestran que cada año una de cada cinco mujeres en todo el mundo experimenta algún tipo de trastorno del estado de ánimo y de ansiedad en el periodo perinatal.
Sin la atención médica y especializada oportuna puede derivar en los siguientes padecimientos: depresión, ansiedad, trastorno obsesivo compulsivo, trastorno bipolar y psicosis posparto.
Entre las causas y factores más frecuentes que afectan la salud mental materna están: fatiga y cansancio, falta de sueño, cambios hormonales, idealización de la maternidad, experiencias traumáticas pasadas, conflictos en la familia, antecedentes familiares o personales de trastornos mentales, y pérdida de un hijo.
Se estima que entre el 50 y 80 por ciento de las mujeres sufren tristeza posparto, que se caracteriza por cambios y alteraciones en el estado de ánimo, emociones y sentimientos de tristeza, ansiedad y desesperanza, episodios de llanto frecuentes, pérdida del apetito y del sueño, y descuido en el aseo personal diario.
Cuidar la salud mental materna es igualmente importante que el cuidado físico durante el embarazo, parto y postparto, beneficiando al bebé y el entorno familiar, social y laboral de la madre.
Por ello se recomienda a la mamá alimentarse de una manera sana y balanceada, caminar o hacer ejercicios de bajo impacto, dormir bien y tomar siestas cuando el bebé duerme, evitar estar sola en el hogar, pedir ayuda y apoyo a la pareja, familiares y amigos y unirse a algún grupo de apoyo para madres primerizas.
01 mayo 2024|Fuente: Prensa Latina |Tomado de la Selección Temática sobre Medicina de Prensa Latina. Copyright 2023. Agencia Informativa Latinoamericana Prensa Latina S.A.|Noticia
abr
26
El grupo de Adelante Andalucía ha registrado este jueves en el Parlamento andaluz una ley contra la discriminación por la menopausia, una norma «pionera» en España que, según sus responsables, «va en la línea de abrir nuevos derechos».
Tras darla a conocer en un acto con mujeres en Sevilla, los diputados Maribel Mora y José Ignacio García han registrado la norma en el Parlamento con la idea de que sirva para «luchar contra los estereotipos, el estigma y la discriminación que sufren las mujeres durante el climaterio y la menopausia».
Se trata de una norma «integral» que cuenta con 31 medidas específicas que abarcan el ámbito laboral, sanitario, de igualdad y educativo para fomentar así «la autonomía, el empoderamiento, la información social, la atención integral a su salud, el fortalecimiento de la posición social, profesional y no discriminatoria de las mujeres», ha desgranado Mora.
El texto plantea, por ejemplo, considerar «discriminación» cualquier trato desfavorable relacionado con la menopausia en el trabajo, así como medidas de protección en salud y seguridad y la petición de que se adapten los puestos para las trabajadoras en situación de menopausia con síntomas.
En el caso de las empresas públicas, Adelante propone que «se den permisos de trabajo cuando los síntomas sean graves y se permita la flexibilidad horaria y el teletrabajo», unas medidas que espera que se puedan trasladar también al ámbito privado.
Mora ha explicado que su grupo solicita una modificación de la ley de igualdad andaluza para que se incluya dentro de la discriminación por razón de sexo específicamente la discriminación por razón de menopausia o climaterio, para que «se pueda intervenir y sancionar cuando se den este tipo de situaciones».
En el ámbito sanitario -sector en el que especialmente se ha trabajado con profesionales en la materia para elaborar el texto-, se proponen unidades específicas de menopausia en los hospitales y consultas específicas en los centros de salud.
Además el Sistema Andaluz de Salud subvencionaría todos los productos, fármacos y terapias necesarias.
A nivel educativo y divulgativo, la ley incorporará formaciones, información e investigación a todos los niveles, ya que, según los proponentes, «por desgracia hay pocos datos sobre esta etapa vital».
25 abril 2024|Fuente: EFE |Tomado de la Selección Temática sobre Medicina de Prensa Latina. Copyright 2023. Agencia Informativa Latinoamericana Prensa Latina S.A.|Noticia
abr
18
Cerca de 1 de cada 10 mujeres en el mundo no puede tomar sus propias decisiones sobre anticonceptivos, según el informe Estado de la Población Mundial 2024 que publica el UNFPA, el organismo de las Naciones Unidas que se encarga de la salud sexual y reproductiva.
En el 40 % de los países que disponen de datos al respecto, la autonomía corporal de la población femenina es cada vez menor. Además, el informe alerta de que el 25 por ciento de las mujeres en el mundo no puede negarse a mantener relaciones sexuales.
En suma, millones de mujeres y niñas pertenecientes a las comunidades más marginadas no se han beneficiado de los progresos en materia de salud y derechos sexuales y reproductivos que se han extendido por todo el mundo en los últimos 30 años debido a su identidad o su lugar de nacimiento.
Bajo el título ‘Vidas entrelazadas, hilos de esperanza: eliminar las desigualdades en materia de salud y derechos sexuales y reproductivos’, el documento hace énfasis en el papel del racismo, el sexismo y otras formas de discriminación como obstáculos que dificultan que la población femenina avance en este ámbito.
Las mujeres y las niñas pobres, aquellas que pertenecen a minorías étnicas, raciales o indígenas o que se ven atrapadas en entornos de conflicto tienen más probabilidades de morir porque no pueden acceder a la atención sanitaria oportuna.
Si una mujer en África sufre complicaciones durante el embarazo y el parto, tiene una probabilidad de morir casi 130 veces mayor que si viviera en Europa o América del Norte. Se calcula que más de la mitad de muertes maternas evitables tiene lugar en países que atraviesan crisis humanitarias y conflictos.
La cifra equivale a casi 500 fallecimientos al día. En América, las mujeres afrodescendientes tienen más posibilidades de morir durante el parto que las mujeres blancas. En los Estados Unidos, dicha tasa triplica al promedio nacional.
Las mujeres pertenecientes a grupos étnicos indígenas tienen más probabilidades de morir por complicaciones relacionadas con el embarazo y el parto. Las mujeres con discapacidad presentan hasta diez veces más probabilidades de sufrir violencia de género que aquellas sin discapacidad. Además, las personas de orientación sexual y expresión de género diversas se enfrentan a la violencia y a grandes obstáculos para recibir asistencia.
Este año se conmemora el trigésimo aniversario de la Conferencia Internacional sobre la Población y el Desarrollo (CIPD) de El Cairo, un momento histórico en el que 179 gobiernos adquirieron el compromiso de convertir la salud y los derechos sexuales y reproductivos en un eje central del desarrollo sostenible.
No obstante, los logros corren peligro. Millones de mujeres y niñas siguen muy rezagadas y los avances respecto a indicadores fundamentales se han ralentizado o estancado: todos los días mueren 800 mujeres al dar a luz, una cifra que no ha cambiado desde 2016.
«En el transcurso de una generación, hemos conseguido frenar la tasa de embarazos no intencionales en casi una quinta parte, hemos reducido la tasa de muertes maternas en un tercio y hemos logrado que más de 160 países promulguen leyes contra la violencia doméstica», explica la doctora Natalia Kanem, directora ejecutiva del UNFPA.
«A pesar de estas mejoras, las desigualdades en el seno de las sociedades y los sistemas de salud están empeorando y no hemos otorgado la debida prioridad a alcanzar a las personas más rezagadas. Nuestra labor dista mucho de acabar, pero no es imposible si contamos con inversiones sostenidas y la solidaridad de la comunidad internacional», ha expresado.
LOS FOCOS DE DESIGUALDAD A NIVEL NACIONAL SE RESISTEN A DESAPARECER
Los datos que ofrece el informe apuntan a hechos «preocupantes», según sus autores. «Para demasiadas mujeres y niñas, el acceso a anticonceptivos, servicios de asistencia al parto, atención materna basada en el respeto y otros servicios vitales de salud sexual y reproductiva queda fuera de su alcance», señalan.
Las mujeres más ricas de Madagascar son cinco veces más propensas que las más pobres a dar a luz con ayuda de profesionales cualificados. En Albania, el 90 % de las mujeres gitanas que pertenecían al grupo socioeconómico más marginado tuvo problemas notables para acceder a la atención de la salud, mientras que solo el 5 % de las mujeres de etnia albanesa que pertenecían al grupo socioeconómico más privilegiado se topó con las mismas dificultades.
Las mejoras en lo referente al acceso a la atención de la salud han beneficiado sobre todo a las mujeres más ricas y a las que proceden de grupos étnicos que ya disfrutaban de un acceso más amplio a dichos servicios. Las mujeres y niñas con discapacidad, las personas migrantes y refugiadas, las minorías étnicas, el colectivo LGBTQIA+, las personas que viven con el VIH y las castas desfavorecidas corren un mayor riesgo de sufrir problemas de salud sexual y reproductiva y un acceso desigual a la atención sanitaria de esta índole.
Su vulnerabilidad se agrava como consecuencia de factores de gran incidencia como el cambio climático, las crisis humanitarias y las migraciones masivas, que a menudo tienen un efecto desproporcionado sobre las mujeres que viven en los márgenes de la sociedad.
SE NECESITAN INVERSIONES, SOLIDARIDAD Y SOLUCIONES ADAPTADAS
El informe recalca la importancia de adaptar los programas a las necesidades de las comunidades (en lugar de seguir enfoques genéricos a gran escala) y de empoderar a las mujeres y las niñas de modo que conciban y pongan en ejecución soluciones innovadoras.
Según sus cálculos, si se invirtieran otros 79 000 millones de dólares (74 269 millones de euros) en países de ingreso medio y bajo de aquí a 2030, por ejemplo, se evitarían 400 millones de embarazos no deseados, se salvaría la vida de un millón de personas y se generarían beneficios económicos por un valor de 660 000 millones de dólares.
17 abril 2024|Fuente: Europa Press |Tomado de la Selección Temática sobre Medicina de Prensa Latina. Copyright 2023. Agencia Informativa Latinoamericana Prensa Latina S.A.|Noticia