abr
17
Guardar arroz o pasta cocidos en la nevera y consumirlos varios días después es una práctica habitual en muchos hogares. Sin embargo, podría no ser tan segura como parece.
Así lo advierte Mario Sánchez Rosagro, tecnólogo de alimentos y divulgador en redes sociales conocido como @sefifood, en un fragmento de la entrevista que ofreció en el pódcast Impacientes, presentado por los profesionales de la medicina Víctor Beguería y Delia Mínguez y seguido por casi 47 000 personas en Instagram.
«La pasta, como máximo, deberíamos almacenarla después de cocinar 24 horas», afirma el experto, aclarando que este consejo sorprende a mucha gente. «Madre mía, si yo me como el arroz y habichuelas de mi abuela, después de una semana nunca me ha pasado nada», ironiza. Sin embargo, el tecnólogo insiste en que «lo normal es que no te pase nada, pero esto es una cuestión estadística de incrementar riesgos».
UNA BACTERIA RESISTENTE AL CALOR
Sánchez explica que el problema principal está en una bacteria llamada Bacillus cereus, conocida por su capacidad para generar toxinas peligrosas. «Esta bacteria tiene la particularidad de resistir las temperaturas de cocción, incluso de 100 grados, lo cual no es algo muy habitual», señala.
Pero lo más preocupante, según cuenta en el pódcast, es que esta bacteria no solo sobrevive al cocinado, sino que forma una espora, una especie de escudo protector que le permite mantenerse latente. «Está como dormida, y después, cuando hidratamos el alimento, vuelve a nacer, vuelve a crecer y genera esta toxina que puede ser bastante preocupante», explica.
¿SIGNIFICA ESTO QUE NUNCA SE PUEDE GUARDAR ARROZ O PASTA?
El tecnólogo no dice que haya que desechar inmediatamente cualquier resto de comida, pero sí recomienda limitar el tiempo de almacenamiento a un máximo de 24 horas y conservar el alimento siempre refrigerado correctamente.
La clave está en minimizar riesgos, sobre todo cuando se trata de alimentos que, como el arroz o la pasta, son especialmente vulnerables al crecimiento de Bacillus cereus si no se manipulan o conservan adecuadamente.
¿SE PUEDE CONGELAR LA PASTA O EL ARROZ COCIDO?
Una alternativa segura al almacenamiento prolongado en la nevera es la congelación. Según la ingeniera de alimentos Mariana Zapién, que comparte consejos alimentarios en TikTok bajo el perfil @ingdetusalimentos, tanto el arroz como la pasta cocidos pueden congelarse sin perder sus propiedades ni su sabor, siempre que se haga correctamente.
La experta recomienda conservar estos alimentos en recipientes herméticos o bolsas con poco aire, para evitar la proliferación de bacterias y mantener su calidad. En el caso de la pasta, su duración óptima en el congelador es de hasta dos meses, y para consumirla basta con hervirla durante unos tres minutos.
Más allá de la seguridad alimentaria, congelar arroz y pasta puede tener incluso efectos beneficiosos para la salud. Tal como señala Zapién, el proceso favorece la formación de almidón resistente, un tipo de fibra que mejora la salud digestiva, ayuda a controlar los niveles de glucosa y contribuye a una microbiota intestinal equilibrada.
14 abril 2025 | Fuente: Europa Press | Tomado de la Selección Temática sobre Medicina de Prensa Latina. Copyright 2024. Agencia Informativa Latinoamericana Prensa Latina S.A. | Noticia
abr
17
La cifra de víctimas mortales causadas por el cólera en Angola desde el rebrote de la enfermedad iniciado en enero de este año es hoy de 453. En las pasadas 24 horas, según cifras del Ministerio de Salud, fallecieron otras cinco personas en las provincias de Bengo, dos casos, Benguela, Namibe y Cuanza-Norte (uno en cada una).
También se registraron 217 nuevos casos en los últimos 24 días, detalla el Ministerio en su boletín diario sobre el cólera: 81 en Benguela, 44 en Cuanza-Norte, 36 en Luanda, 12 en Bengo, 11 en Icolo y Bengo, 10 en Namibe, igual número en Malanje, siete en Cuanza-Sul, cinco en Cabinda y uno en Huíla.
En ese período, se añade en el texto, 121 personas fueron dadas de alta hospitalaria, de manera que en estos momentos hay 1 124 personas hospitalizadas con esa afección.
Desde el inicio del brote, acorde con el Ministerio, se ha reportado un total acumulado de 11 948 casos.
De ese número 4 939 fueron afectados en Luanda, 2 779 en Bengo, 1 258 en Cuanza-Norte, 1 244 en Benguela, 958 en Icolo y Bengo, 375 en Malanje, 116 en Cuanza-Sul, 102 en Cabinda, 59 en Zaire, 41 en Namibe, 33 en Huambo, 15 en Uíge, el mismo número en Huíla, 10 en Cubango, dos en Bié, mientras que Cunene y Lunda-Sul tienen uno cada uno.
12 abril 2025 | Fuente: Prensa Latina | Tomado de la Selección Temática sobre Medicina de Prensa Latina. Copyright 2024. Agencia Informativa Latinoamericana Prensa Latina S.A. | Noticia
abr
15
El grupo de investigación en Diabetes y Enfermedades Metabólicas Asociadas (Diamet) del Institut d’Investigació Sanitària Pere Virgili (IISPV) de Tarragona, junto a la empresa derivada Succipro, han demostrado el papel del succinato en el desarrollo de las enfermedades inflamatorias intestinales.
Es una revisión bibliográfica, publicada en la revista Current Opinion in Microbiology, que destaca el potencial de esta molécula producida por la microbiota intestinal como diana terapéutica en estas enfermedades, informa el IISPV en un comunicado este jueves.
El estudio señala cómo la acumulación de succinato en el intestino está relacionada con una alteración de la flora intestinal, inflamación y alteraciones del metabolismo. Además, ofrece una nueva perspectiva sobre cómo esta molécula contribuye al desarrollo de enfermedades inflamatorias, como podrían ser la enfermedad de Crohn y la colitis ulcerosa, entre otras.
Con esta publicación, el grupo Diamet, liderado por los doctores Sonia Fernández-Veledo y Joan Vendrell; y Succipro, empresa derivada nacida de la colaboración entre el IISPV y la Universitat Rovira i Virgili (URV), consolidan su posición como referentes en el estudio de los metabolitos microbianos.
10 abril 2025 | Fuente: Europa Press | Tomado de la Selección Temática sobre Medicina de Prensa Latina. Copyright 2025. Agencia Informativa Latinoamericana Prensa Latina S.A. | Noticia
abr
14
Las autoridades sanitarias nigerianas están alarmadas hoy porque pierden la carrera contra el brote de cólera que azota a este país del occidente africano desde octubre pasado con saldo de 121 muertes, en su mayoría niños. Desde el estallido del brote en zonas septentrionales los contagios con la dolencia se extendieron a 23 de los 36 estados en que está dividida Nigeria, el país más poblado de África.
Las estadísticas del Centro para el Control de Enfermedades, registran que 74 del total de pacientes con desenlace fatal son menores.
La inmensa mayoría de los infectados durante el año en curso contrajeron la enfermedad por la inasistencia de los enfermos a los centros de salud o demora en solicitar atención facultativa, según la fuente.
Otro factor que agrava los esfuerzos de las autoridades sanitarias para contener la enfermedad es la suspensión de la asistencia económica estadounidense decretada en febrero pasado por el gobierno del presidente Donald Trump, subrayaron los informantes.
10 abril 2025 | Fuente: Prensa Latina | Tomado de la Selección Temática sobre Medicina de Prensa Latina. Copyright 2025. Agencia Informativa Latinoamericana Prensa Latina S.A.| Noticia
oct
5
La actividad física modifica la microbiota intestinal en personas mayores con obesidad y síndrome metabólico, según ha demostrado un estudio llevado a cabo por investigadores del Instituto de Investigación Biomédica (Ibima Plataforma Bionand) y el Hospital Virgen de la Victoria de Málaga.
Los hallazgos, publicados en la revista Biology of Sport, han concluido que la actividad física regular, combinada con una dieta mediterránea, produce cambios significativos en la microbiota intestinal, lo cual podría tener beneficios en personas mayores con obesidad y síndrome metabólico.
Los resultados destacan el impacto positivo que los cambios en el estilo de vida pueden tener en la salud intestinal y general de la población envejecida.
El estudio, que forma parte del proyecto Predimed-Plus -sobre el impacto del estilo de vida en la prevención de enfermedades cardiovasculares-, incluyó a 297 participantes de los nodos de Málaga y Reus, de entre 55 y 75 años, todos con sobrepeso u obesidad y diagnosticados con síndrome metabólico.
Durante un año, los investigadores monitorizaron la actividad física, la dieta y los cambios en la composición de la microbiota intestinal de los participantes.
Gracias al desarrollo de este estudio, aquellos que aumentaron significativamente su actividad física, mostraron alteraciones positivas en su microbiota, incluido el aumento de bacterias beneficiosas como Sutterella y Lachnospira, y una disminución de Collinsella, asociada a niveles elevados de colesterol LDL.
La primera autora del estudio, Patricia Ruiz Limón, ha señalado que este trabajo pone de manifiesto «cómo la actividad física puede actuar como un modulador clave de la microbiota intestinal», lo que «abre una nueva ventana para comprender mejor su papel en la prevención de enfermedades metabólicas».
«Estos resultados nos permiten avanzar en el diseño de intervenciones más personalizadas para mejorar la salud de las personas mayores», ha afirmado la investigadora.
Por su parte, el director científico de Ibima y jefe de servicio de Endocrinología y Nutrición en el Hospital Virgen de la Victoria, Francisco J. Tinahones, ha agregado que «es muy relevante que en este estudio se haya profundizado más allá de la actividad física, la reducción de peso o la mejora del control glucémico».
«Ahora podemos asociar claramente que el ejercicio físico tiene influencia directa en la microbiota intestinal», ha manifestado Tinahones, que ha incidido en que se trata de «un vínculo que podría ser fundamental a la hora de tratar el síndrome metabólico en personas mayores».
Otra de las coautoras del estudio es la investigadora Isabel Moreno, quien ha apuntado que «este hito marca el camino a seguir de futuros estudios» encaminados a destacar el potencial que tiene el estudio de la microbiota con otros factores como la actividad física para «acercar el análisis de este tipo de bacterias» y dirigirlas hacia terapias «más personalizadas».
02 octubre 2024|Fuente: EFE |Tomado de la Selección Temática sobre Medicina de Prensa Latina. Copyright 2024. Agencia Informativa Latinoamericana Prensa Latina S.A.|Noticia
oct
2
La comunidad médica celebró este martes el Día Internacional de la Hepatitis C, una enfermedad que afecta al menos a 50 millones de personas en el mundo y cada año se producen alrededor de un millón de nuevas infecciones.
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la hepatitis C es una inflamación del hígado causada por un virus, que puede ser aguda o crónica, y cuyas manifestaciones pueden ser leves pero también pueden revestir gravedad, cronificarse y provocar cirrosis y cáncer hepático.
La transmisión del virus de la hepatitis C es sanguínea y la mayoría de las infecciones se producen por exposición a la sangre debido a prácticas de inyección o de atención de salud poco seguras (como la atención estomatológica sin correcta esterilización del instrumental), transfusiones de sangre sin analizar, consumo de drogas inyectables y prácticas sexuales que conllevan contacto con sangre o con las secreciones.
Calcula la OMS que en 2022 fallecieron cerca de 242 000 personas debido a la hepatitis C, sobre todo por cirrosis y carcinoma hepatocelular (cáncer primario de hígado).
Los antivíricos de acción directa pueden curar más del 95 % de los casos de esta infección, pero el acceso al diagnóstico y el tratamiento es escaso.
En un principio la única manera de detectar el virus es por medio de un análisis de sangre, pero con el paso del tiempo, si no se trata, la enfermedad va agudizándose produciendo una inflamación en el hígado que puede terminar desencadenando una cirrosis o incluso cáncer hepático.
Por lo general el periodo de incubación de la hepatitis C, puede variar de dos semanas a seis meses, y durante ese tiempo, la persona infectada puede ir presentando como síntomas fiebre, cansancio, inapetencia, náuseas, vómitos, dolor abdominal, dolores articulares y coloración amarillenta en piel y ojos (ictericia).
Dicha enfermedad requiere de un tratamiento con antivíricos de acción directa y la OMS recomienda que a toda persona mayor de 12 años que la presente en su organismo se le trate como si fuese un caso grave o crónico.
Se debe suministrar un tratamiento con antivíricos de acción directa pangenotípicos, que es el tratamiento adecuado para aquellos que han desarrollado cirrosis producto del virus.
En la mayoría de los casos este tratamiento cura por completo al paciente y su duración varía entre 12 a 24 semanas, dependiendo de lo aguda que sea la patología.
Hay casos en que el mismo sistema inmune de la persona destruye por completo el virus sin necesidad de ningún tipo de tratamiento, pero las estadísticas son muy reducidas pues la persona suele no enterarse de que en algún momento tuvo el virus en su cuerpo.
Actualmente no existe ninguna vacuna contra la hepatitis C aunque la investigación en este campo continua.
01 octubre 2024|Fuente: Prensa Latina |Tomado de |Noticia
