Imagen: Archivo.Pasar mucho tiempo inmerso en las redes sociales eleva el riesgo en niños y adolescentes de desarrollar trastornos de la alimentación, según un estudio publicado en la revista Eating and Weight Disorders.

Tal comportamiento genera síntomas como la preocupación por aumentar de peso corporal y vincular esto con la autoestima, también incluyen ejercicio excesivo, restricción de calorías, vómitos o tomar píldoras y laxantes para adelgazar.

De acuerdo con el autor principal del estudio, Jason Nagata, profesor asociado de pediatría de la Universidad de California, en San Francisco, Estados Unidos, «las redes sociales promueven las comparaciones constantes con los pares y la exposición a ideales corporales inalcanzables».

Subrayó que esto puede contribuir a la insatisfacción con el propio cuerpo, a la reducción de la autoestima y a los intentos malsanos de controlar el peso, todo lo cual aumenta el riesgo de desarrollar trastornos alimentarios y otros problemas de salud mental.

Luego de analizar datos de casi 12 000 niños de nueve a 14 años recolectados entre 2016 y 2020, los investigadores concluyeron que los adolescentes deben limitar las redes sociales que fomentan los trastornos alimentarios y las comparaciones de apariencia.

En este contexto, Nagata señaló que los padres pueden desempeñar un papel importante al desarrollar planes familiares de uso de los medios de comunicación y mantener conversaciones abiertas sobre el empleo problemático de las pantallas y los problemas alimentarios desordenados.

14 septiembre 2024|Fuente: Prensa Latina |Tomado de |Noticia

septiembre 17, 2024 | Carlos Alberto Santamaría González | Filed under: Higiene y epidemiología, Nutrición, Pediatría, Psicología | Etiquetas: , , |

Imagen: Archivo.Las autoridades suecas de salud pública recomendaron que para reducir las distracciones y fomentar un desarrollo saludable, los niños menores de dos años no utilicen ningún medio digital, destacan hoy medios de prensa en este país.

«Tenemos que recuperar el control», dijo el ministro de Asuntos Sociales y Salud Pública Jakob Forssmed, mientras padres, pediatras y autoridades se esfuerzan por ayudar a preservar la inocencia de la infancia y responder a los desafíos de un mundo plagado de tecnología diseñada para el entretenimiento.

Sin embargo, algunos expertos se preguntan si las orientaciones no son poco realistas y demasiado críticas para lograr mantenerse.

Según estas, los niños menores de dos años no deben estar frente a pantallas ningún tiempo, una hora como máximo para los que tienen de dos a cinco años, dos horas para los niños de seis a 12 años, y tres horas los adolescentes.

Las autoridades suecas recomiendan además, nada de esos medios antes de acostarse, ni en el dormitorio, medida que los científicos también consideran buena para que los adultos puedan enfrentar trastornos del sueño.

El llamado invita a los padres a reflexionar sobre el tiempo que ellos pasan frente a una pantalla, que puede interferir en la interacción con sus hijos y marcar la pauta para ellos.

Señala el diario The New York Times que expertos de Estados Unidos e Irlanda recomiendan no utilizar pantallas antes de los 18 meses, salvo para chatear por video con adultos conocidos.

Mientras en Canadá, Australia y Suecia, no hacen excepciones con los chats y también sugieren que los menores no utilicen medios digitales antes de los dos años.

08 septiembre 2024|Fuente: Prensa Latina |Tomado de |Noticia

septiembre 10, 2024 | Carlos Alberto Santamaría González | Filed under: Medicina familiar y comunitaria, Pediatría, Psicología, Psiquiatría, Trastornos del sueño | Etiquetas: , , |

Imagen: Tom Koene / Zuma PressAlrededor de 25 niños han muerto por desnutrición en la provincia afgana de Badajshán (noreste) durante los últimos cinco meses, en los que cerca de 350 menores de cinco años han sido tratados en uno de sus hospitales, según fuentes de la administración de este centro, en medio de la grave crisis humanitaria en la que se encuentra sumido el país centroasiático.

Abdulmalik Rofi, portavoz del Hospital Provincial de Badajshán, ha detallado que durante los últimos cinco meses han sido ingresados 2 696 niños menores de cinco años, de los cuales 365 sufrían desnutrición. «26 niños han muerto», ha agregado. Los médicos achacan la situación a la escasez de comida sana y el limitado acceso a los centros de salud como principales causas de la desnutrición infantil en esta zona del país, controlado por los talibán desde que tomaran la capital, Kabul, en agosto de 2021 tras la huida del entonces presidente, Ashraf Ghani.

Basira, madre de un niño con desnutrición, ha relatado que la familia «no puede permitirse comprar carne y comida nutritiva». «Hay escasez en la aldea y mi marido está desempleado», ha detallado, tal y como ha recogido la cadena de televisión afgana Tolo TV.

En este sentido, Samiya, madre de otro niño con desnutrición, ha recalcado que la situación económica en su hogar es «mala». «Nuestro niño no bebe leche de forma adecuada, motivo por el que está desnutrido», ha argumentado la mujer.

El Programa Mundial de Alimentos (PMA) afirma que 12,4 millones de afganos se encuentran en situación de inseguridad alimentaria. Además, sostiene que 1,4 millones de madres y niños no reciben ya alimentos nutritivos especializados para evitar la desnutrición, con unas tasas «extremadamente altas» en el país centroasiático.

29 agosto 2024|Fuente: Europa Press |Tomado de la Selección Temática sobre Medicina de Prensa Latina. Copyright 2024. Agencia Informativa Latinoamericana Prensa Latina S.A.|Noticia

agosto 31, 2024 | Carlos Alberto Santamaría González | Filed under: Enfermedades nutricionales, Nutrición, Pediatría | Etiquetas: , , |

Imagen: Margaryan/UnicefAl menos 500 millones de niños viven hoy en regiones de calor extremo, lo que altera su salud, bienestar y actividades cotidianas, afirmó un análisis del Fondo de la ONU para la Infancia, Unicef.

«Los niños no son adultos pequeños. Sus cuerpos son mucho más vulnerables al calor extremo», dijo la responsable de esa agencia, Catherine Russell, quien aseguró que esa cifra representa a uno de cada cinco de los menores residentes en zonas donde cada año se registra al menos el doble de días de calor extremo que hace tan solo seis décadas.

La alta funcionaria señaló que los días más calurosos del verano parecen ahora normales, pero aludió a la comparación que hizo Unicef del promedio de temperaturas de la década de 1960 y el del periodo de 2020-2024, que evidencia la rapidez y la intensidad con las que los días extremadamente calurosos aumentan en todo el mundo.

Russell explicó que el estrés térmico causado por la exposición al calor extremo supone una amenaza muy grave para la salud y el bienestar de los niños y las mujeres embarazadas, sobre todo si no hay medidas de refrigeración disponibles.

Tal fenómeno puede desatar complicaciones en el embarazo, como enfermedades crónicas gestacionales, y con resultados adversos en el parto, como mortalidad infantil, bajo peso al nacer y partos prematuros.

Además, favorece la malnutrición infantil y la proliferación de enfermedades no transmisibles relacionadas con el calor, y aumenta la vulnerabilidad de los pequeños a infecciones que se propagan a altas temperaturas, como el paludismo y el dengue. También tiene un impacto negativo en el desarrollo neurológico, la salud mental y el bienestar en general.

El estudio reveló que el calor extremo tiene otros efectos preocupantes cuando dura un tiempo prolongado y advirtió que los menores están expuestos a olas de calor más graves, largas y frecuentes, ya que en 100 países, más de la mitad de los pequeños soportan hoy el doble de olas de calor que hace 60 años.

Agregó que el calor extremo es especialmente peligroso para los bebés debido a que tienen un ritmo cardíaco más rápido, por lo que el aumento de las temperaturas es aún más alarmante para la infancia, enfatizó Russell.

Las vulnerabilidades y desigualdades que sufren los niños debido a su situación socioeconómica, género, ubicación, estado de salud y el contexto de su país exacerban los efectos negativos del calor, subrayó.

Según datos del análisis, infantes de 16 países sufren ahora más de un mes adicional de días extremadamente calurosos que lo que ocurría hace seis décadas.

En América Latina y el Caribe casi 48 millones de niños viven en zonas donde se registra el doble de días de calor extremo, mientras a escala mundial, los de África Occidental y Central son los más expuestos a temperaturas extremadamente calurosas y los que sufren los aumentos más considerables a lo largo del tiempo.

Unicef llamó a los gobiernos y el sector privado a adoptar medidas urgentes y audaces para proteger el derecho de todos los niños a disfrutar de un medio ambiente limpio, saludable y sostenible.

19 agosto 2024|Fuente: Prensa Latina |Tomado de la Selección Temática sobre Medicina de Prensa Latina. Copyright 2024. Agencia Informativa Latinoamericana Prensa Latina S.A.|Noticia

Imagen: Margaryan/UnicefUn menor de cada cinco sufre al menos dos veces más de días de calor extremo que hace 60 años, alertó este martes Unicef, que pide proteger a la infancia de temperaturas potencialmente mortales para los más vulnerables.

Debido al cambio climático provocado por las actividades humanas, 2023 fue el año más caluroso desde que hay registros y 2024 podría registrar un nuevo récord.

En este contexto, Unicef ha estudiado el impacto del calentamiento, del calor extremo, y, en particular, del número de días que superan los 35º C al año, comparándolos con el promedio de los años 1960 y del periodo 2020-2024.

El resultado es que «un niño de cada cinco sufre ahora dos veces más días de calor extremo que sus abuelos hace 50 o 60 años, y esta tendencia empeora», explica a la AFP Lily Caprani, funcionaria de la agencia de la ONU.

Esto supone unos 466 millones de menores de todos los continentes, aunque algunas regiones están más afectadas que otras.

En África Occidental y Central, por ejemplo, 123 millones de menores (39 % del total en esta región) viven más de un tercio del año con temperaturas superiores a los 35°C, con picos de 212 días en Malí, 202 en Níger, 198 en Senegal y 195 en Sudán.

«Este calor es peligroso para todo el mundo, pero sobre todo para los más pequeños», dice Lily Caprani.

«Los cuerpos de los niños (…) son mucho más vulnerables al calor extremo (que el de los adultos), su corazón late más deprisa y respiran más rápido», sostiene.

Para un bebé que no transpira como un adulto para regular la temperatura, «puede ser literalmente mortal», explica Caprani, antes de alertar de los peligros para las mujeres embarazadas y sus bebés.

Estas temperaturas extremas pueden tener también un impacto en el desarrollo neurológico y la salud mental de los pequeños, y hacerlos más vulnerables a enfermedades como el paludismo, alerta Unicef.

Colegios sofocantes

Sin olvidar la dificultad de aprender en aulas sofocantes.

«En los primeros meses de 2024, al menos 80 millones de menores han perdido clases debido al cierre de escuelas por el calor extremo», detalla Caprani, que piensa que la cifra es mucho más elevada.

Los datos muestran que en 100 países, más de la mitad de los menores sufren dos veces más de canículas (al menos tres días de temperaturas altas) que hace 60 años, lo que representa, por ejemplo, 36 millones de menores en Estados Unidos.

Unicef pide que se actúe para limitar el impacto al enseñar a los padres a identificar las señales del golpe de calor, formando al personal de salud a intervenir rápidamente o invirtiendo en los sistemas de climatización de los colegios, una solución que no está al alcance de todo el mundo.

Pero sobre todo, para frenar el calentamiento en un planeta donde las temperaturas cada vez más elevadas, superiores a los 40 ºC, e incluso a los 50 ºC, son cada vez más frecuentes.

Los países firmantes del Acuerdo de París deben presentar para principios de 2025 nuevos objetivos para la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero, y «podrían hacerlo con ambición al saber que los menores de hoy y las futuras generaciones tendrán que vivir en el mundo que van a dejar», dice en un comunicado la jefa de Unicef Catherine Russell.

Estos menores que heredarán este planeta dañado son los que menos responsabilidad tienen en el cambio climático que sufren.

Y sin embargo, «la mayor parte de las políticas climáticas ni siquiera mencionan a los niños», lamenta Caprani.

14 agosto 2024|Fuente: AFP |Tomado de la Selección Temática sobre Medicina de Prensa Latina. Copyright 2024. Agencia Informativa Latinoamericana Prensa Latina S.A.|Noticia

Imagen: Infobae.El contexto en el que se usan las pantallas hasta los seis años de edad es clave ya que tiene un diferente impacto cognitivo y psicosocial dependiendo no solo del tiempo de uso, sino del contenido y de la forma en que se usan, según apunta una nueva investigación publicada en Jama Network.

Los contextos de uso de pantallas analizados incluyeron contenido (dirigido al niño e inapropiado para la edad), tipo (visualización de programas y uso de juegos o aplicaciones), uso conjunto (o uso individual), televisión de fondo, uso de pantallas por parte del cuidador durante las rutinas del niño y propósito. Los resultados fueron cognitivos (funcionamiento ejecutivo, lenguaje y habilidades académicas) o psicosociales (internalización y externalización de problemas de conducta y competencia socioemocional).

Una mayor exposición a contenido inapropiado para la edad (es decir, violento, de acción o destinado a una audiencia madura) se asoció con peores resultados psicosociales, respaldando así los beneficios del contenido educativo y prosocial para mejorar la alfabetización y la competencia socioemocional. Asimismo, ver más programas de televisión o películas se asocia con peores resultados cognitivos y psicosociales.

El uso compartido con otros (por ejemplo, padres y hermanos) se asoció con mejores resultados cognitivos. El hallazgo del ensayo clínico aleatorizado demostró mejores resultados de aprendizaje para los bebés cuando usaban el mismo dispositivo con otro bebé.

Por otro lado, el uso de pantallas por parte de los cuidadores durante las interacciones entre padres e hijos o las rutinas de los niños (p. ej., juegos y comidas) se asocia con peores resultados psicosociales, con una heterogeneidad moderada entre estudios.

Los hallazgos muestran tamaños de efecto pequeños a moderados que resaltan la necesidad de considerar los contextos de uso de pantallas al hacer recomendaciones para familias, médicos y educadores más allá de los límites de tiempo frente a las pantallas, incluido el fomento de su uso intencional y productivo, contenido apropiado para la edad y el uso conjunto con los cuidadores.

Esta revisión sistemática y metaanálisis indica que en los niños menores de seis años, la visualización de programas y la exposición a la televisión de fondo dan lugar a peores resultados cognitivos, y la visualización de programas, el contenido inapropiado para la edad y el uso de pantallas por parte de los cuidadores durante las rutinas de los niños se asociaron con peores resultados psicosociales. El uso compartido se asocia positivamente con los resultados cognitivos.

Las investigaciones futuras deberían evaluar más a fondo los elementos dentro de esos contextos que pueden estar asociados con el desarrollo de los niños. La consideración de un amplio espectro de contextos y resultados del uso compartido de pantallas presenta nuevas oportunidades y objetivos viables para la intervención y los mensajes de salud pública.

12 agosto 2024|Fuente: Europa Press |Tomado de la Selección Temática sobre Medicina de Prensa Latina. Copyright 2024. Agencia Informativa Latinoamericana Prensa Latina S.A.|Noticia

agosto 13, 2024 | Carlos Alberto Santamaría González | Filed under: Medicina familiar y comunitaria, Pediatría, Psicología, Psiquiatría | Etiquetas: , |

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