jun
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Estudio de la Universidad de Murcia y Next Fertility Murcia revela microplásticos en muestras de líquido seminal y folicular, destacando su posible impacto en la salud reproductiva y la fertilidad en Europa
Un equipo multidisciplinar de investigadores de la Universidad de Murcia y del centro de fertilidad Next Fertility Murcia ha documentado por primera vez en España la presencia de microplásticos en muestras seminales y ováricas, señalando una posible nueva vía de impacto ambiental sobre la salud reproductiva.
Los residuos plásticos reducidos a micro y nano partículas que circulan en el aire, agua, alimentos y productos de uso diario han comenzado a generar inquietud en los últimos años por sus efectos nocivos en la salud, tras ser identificadas en tejidos y órganos humanos, como el cerebro, la placenta, los pulmones, los testículos, el hígado e incluso la leche materna.
Investigadores liderados por científicos de la Universidad de Murcia arrancaron en mayo de 2024 un estudio para abordar la posible presencia de microplásticos en el líquido folicular, el fluido que rodea al óvulo durante su desarrollo en el interior del folículo ovárico; y en el líquido seminal, el fluido que contiene espermatozoides y otras glándulas sexuales, un campo aún poco explorado.
El estudio, liderado por el especialista de Next Fertility Murcia y la Facultad de Medicina de la Universidad de Murcia Emilio Gómez Sánchez y la profesora Pilar Viñas, de la Facultad de Ciencias Químicas de la Universidad de Murcia, en colaboración con investigadores de los departamentos de Química Analítica y Ciencias Sociosanitarias de la misma universidad, analizó 29 muestras de fluido folicular procedentes de mujeres en tratamiento de reproducción asistida, y 22 muestras de líquido seminal.
Las muestras fueron conservadas congeladas en vidrio para evitar contaminación externa por plástico, y analizadas mediante pirólisis acoplada a cromatografía de gases y espectrometría de masas (Py-GC-MS), una técnica sensible y específica para la identificación de polímeros plásticos.
Además de los análisis realizados en el laboratorio en busca de los microplásticos, los participantes completaron un cuestionario detallado sobre hábitos de vida, dieta, exposición a plásticos y factores ambientales, en un esfuerzo por mapear posibles rutas de exposición y acumulación de microplásticos en el organismo humano.
Los resultados mostraron una presencia notable de microplásticos en la mayoría de las muestras analizadas. En ambos grupos se identificaron diversos polímeros microplásticos de uso común, como politetrafluoroetileno (PTFE), poliestireno (PS), tereftalato de polietileno (PET), poliamida (PA), polipropileno (PP) y poliuretano (PU).
Entre los polímeros identificados, destaca en ambas muestras la presencia de PTFE, también conocido como teflón, con un 31%. A este le siguen el PP (28%), el PET (17%), el PA (14%), el polietileno (PE) (10%), el PU (10%) y el PS (7%), en el caso de muestras de líquido folicular. En las muestras de líquido seminal predominan PS (14%), PET (9%), PA (5%) y PU (5%).
69% EN MUJERES Y 55% EN HOMBRES
El equipo investigador ha apuntado que estos resultados no les resultaron sorprendentes, teniendo en cuenta que otros estudios habían hallado microplásticos en distintos órganos. Sin embargo, sí les llamó la atención que la presencia de estas partículas fuera tan común en el aparato reproductor, teniendo en cuenta que las encontraron en el 69% de las mujeres y en el 55% de los hombres.
Con todo ello, han abogado por reforzar la visión que integra la salud humana y el medio ambiente. Al hilo, la coautora del estudio y catedrática de química analítica Pilar Viñas ha aseverado que los microplásticos deben empezar a ser tratados como un «factor de riesgo» para la salud, ya que «están dentro de nosotros».
Este estudio se enmarca en un contexto europeo donde la fertilidad está disminuyendo, con un descenso del 5,4% en nacimientos en la Unión Europea en 2023, la mayor caída anual desde 1961. En España, aunque hubo un ligero aumento de nacimientos en 2024 (+0,4%), la cifra sigue siendo un 24,7% inferior a la de 2014.
16 mayo 2025 | Fuente: Europa Press | Tomado de la Selección Temática sobre Medicina de Prensa Latina. Copyright 2025. Agencia Informativa Latinoamericana Prensa Latina S.A. | Noticia
jun
21
La administración de opioides durante el ingreso en Unidades de Cuidados Intensivos (UCI) no es en sí mismo un factor de riesgo para el consumo crónico; no obstante, limitar su prescripción, tanto al alta de UCI como hospitalaria, contribuye a disminuir su consumo crónico, asociado a una peor calidad de vida, según un estudio de la Sociedad Española de Medicina Intensiva, Crítica y Unidades Coronarias (SEMICYUC).
Los opioides son un grupo amplio de medicamentos dirigidos principalmente a aliviar el dolor.
Elaborados a partir de plantas, como la morfina o la codeína; sintetizados en laboratorios, como el fentanilo; o semisintéticos, como la oxicodona, se prescriben para conseguir bloquear los mensajes neuronales asociados al dolor y facilitar una cierta sensación de placer.
Considerados fácilmente adictivos, su dispensación, dosificación y cronificación son auténticos retos para toda la comunidad médica, y especialmente en las Unidades de Cuidados Intensivos, donde los intensivistas atienden a diario a pacientes analgosedados.
Para analizar si la administración de opiáceos durante el ingreso en UCI se asocia a un consumo crónico posterior, a la vez que se evalúa el uso que se da a estos fármacos en los Servicios de Medicina Intensiva, el Grupo de Trabajo de Analgesia, Sedación y Delirium (GTSAD) de la SEMICYUC puso en marcha el Estudio OCEANIA (Opioids Consumption After AdmissioN to Intensive cAre), cuyos resultados han sido presentados hoy en Valencia, en el marco del Congreso Nacional de la SEMICYUC.
El estudio, en el que han participado 1 782 pacientes de 25 Servicios de Medicina Intensiva de toda España, recoge datos de 2023, el 48,3% recibieron opioides durante el ingreso en UCI. Al alta de UCI, apenas un 9% conservaba este tratamiento; y el 8,2% los mantuvo tras el alta hospitalaria. De los que completaron el seguimiento, el 8,6% fueron etiquetados como consumidores crónicos.
«Existe una verdadera preocupación entre la comunidad científica en lo que respecta al consumo extrahospitalario de opioides. Países como Estados Unidos se encuentran en la actualidad sumidos en una verdadera crisis sanitaria, en este caso, en relación con el fentanilo.
«El estudio OCEANIA nos ha ayudado a conocer las prácticas de analgosedación en los servicios de Medicina Intensiva españoles, los factores de riesgo asociados al consumo crónico de opioides y subraya la importancia de minimizar su uso» explica la doctora Sara Alcántara, coordinadora del GTSAD e intensivista del Hospital Universitario Puerta de Hierro Majadahonda.
El perfil de estos consumidores crónicos, según los datos del estudio, es el de una mujer de entre 56 y 75 años, consumidora previa de opioides, que tuvo ventilación mecánica durante cuatro días, pasó una media de 11 días en la UCI, fue tratada con fentanilo, midazolam y dexmedetomidina y dada de alta de la UCI y del hospital con el opioide.
Según los resultados de OCEANIA, el consumo crónico de opioides se asoció además con peor calidad de vida auto-reportada por el paciente a los 3 meses y mayor prevalencia de dolor.
«Conocer las pautas más frecuentes de analgesia en los servicios de Medicina Intensiva, así como sus consecuencias sobre los pacientes puede contribuir a la creación de protocolos estandarizados y basados en la evidencia que ayuden a disminuir la morbimortalidad del paciente crítico y la aparición de cuadros como el síndrome postcuidados intensivos», prosigue Alcántara.
Los intensivistas han constatado que factores como la neoplasia activa, el motivo de ingreso en UCI o la dosis total de opioides recibida durante el ingreso no actúan como factores de riesgo en sí mismos para el consumo crónico.
Tampoco actúan como factores de riesgo el uso de sedantes en infusión continua, la realización de procedimientos quirúrgicos, la duración de la estancia en UCI o el lugar de destino del paciente al alta hospitalaria.
«Aunque el consumo de opioides durante el ingreso en UCI no se haya identificado por sí mismo como un factor de riesgo, es fundamental que los intensivistas valoremos de forma individualizada la idoneidad de mantener el tratamiento opioide al alta de la UCI.
«El cuestionamiento diario de si mi paciente necesita mantener el opioide debería pasar a ser parte de las rutinas de los servicios de Medicina Intensiva. El impacto que nuestras prácticas tienen en la calidad de vida de los pacientes es innegable y es nuestra obligación minimizar todas aquellas actuaciones que puedan mermar su calidad de vida futura», finaliza.
16 mayo 2025 | Fuente: Europa Press | Tomado de la Selección Temática sobre Medicina de Prensa Latina. Copyright 2025. Agencia Informativa Latinoamericana Prensa Latina S.A. | Noticia
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20
Un equipo de investigadores del King’s College de Londres desarrolló un parche con millones de nanoagujas microscópicas que podría sustituir a las biopsias tradicionales, al permitir el análisis de tejidos sin causar dolor ni extraer fragmentos celulares. Este avance ofrece una alternativa menos invasiva para pacientes con enfermedades como el cáncer o el Alzheimer.
Las biopsias convencionales, utilizadas de forma rutinaria para detectar o controlar enfermedades, pueden generar molestias, complicaciones médicas y, en algunos casos, llevar a los pacientes a posponer diagnósticos oportunos. Además, su uso en órganos delicados como el cerebro está limitado por el daño que pueden ocasionar.
Ante este panorama, el grupo interdisciplinario del King’s College presentó un dispositivo basado en nanoagujas, capaz de obtener información molecular sin cortar ni dañar el tejido. El parche permite repetir el procedimiento varias veces sobre la misma área, algo que las biopsias tradicionales no permiten.
Según el Dr. Ciro Chiappini, responsable del estudio, el objetivo es mejorar el seguimiento clínico y la personalización de los tratamientos. «Este avance abre nuevas posibilidades para pacientes con tumores cerebrales o Alzheimer. Proporciona una lectura detallada de la enfermedad sin necesidad de procedimientos invasivos», explicó.
Las nanoagujas utilizadas tienen un grosor mil veces menor que un cabello humano. No perforan el tejido ni extraen células, sino que capturan pequeñas huellas moleculares que incluyen lípidos, proteínas y ARN mensajero. El análisis posterior, realizado con espectrometría de masas e inteligencia artificial, permite a los médicos obtener datos sobre la presencia de tumores, la respuesta a tratamientos y el estado celular del tejido analizado.
Durante las pruebas, el equipo aplicó el parche a tejido cerebral afectado por cáncer, tanto en modelos humanos como en ratones. Los resultados mostraron que el dispositivo logra detectar múltiples tipos de células sin alterar el tejido, y que puede utilizarse repetidamente en una misma región sin generar daños.
La tecnología también tiene potencial para su uso durante cirugías cerebrales. Al aplicar el parche en zonas sospechosas, los cirujanos podrían recibir resultados en un plazo de 20 minutos, lo que facilitaría decisiones rápidas sobre la extensión del tejido a remover.
Fabricadas con técnicas similares a las de los microchips, las nanoagujas podrían integrarse en herramientas médicas comunes como vendajes, endoscopios o lentes de contacto. Este avance se logró mediante la colaboración entre expertos en nanoingeniería, oncología, biología celular e inteligencia artificial.
Aunque se encuentra en fase preclínica, el desarrollo de este parche representa un paso relevante hacia diagnósticos menos invasivos, con miras a mejorar la calidad de vida de los pacientes y optimizar los recursos médicos.
14 junio 2025 | Fuente: e-consulta | Tomado de | Noticia
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Con una bolsa llena de naloxona, un medicamento que revierte rápidamente los efectos de una sobredosis de opioides, Adam Trionfo recorre las calles adoquinadas de Baltimore, una de las ciudades portuarias más antiguas de Estados Unidos.
Este hombre cuarentón y el pequeño equipo que lo acompaña se desplazan por barrios considerados como «puntos calientes» del tráfico de drogas para distribuir el valioso antídoto, vendido bajo el nombre comercial de Narcan.
Fácil de usar, este aerosol nasal se ha convertido en una herramienta clave en la lucha contra la mortal crisis de opioides en Estados Unidos, que se cobró 750 000 vidas entre finales de los años 1990 y 2022.
«Solo en la última semana distribuimos 200 kits de Narcan», comenta a la AFP Trionfo, que supervisa un programa de asistencia para adicciones en la filial local de la organización benéfica Catholic Charities.
Durante su recorrido, el grupo, que también ofrece alimentos y productos de higiene, identifica a un hombre tirado en medio de un montón de basura debajo de una escalera. Le entregan una caja de Narcan y un folleto sobre su organización.
El hombre lo toma con una mano mientras oculta torpemente una jeringa detrás de su espalda.
El último kit de Narcan va para otro hombre, cuyas piernas están cubiertas de cicatrices marrones, que espera cerca de un edificio en ruinas.
Escenas así no son raras en esta ciudad situada a unos 50 kilómetros de Washington y conocida por su criminalidad endémica.
Baltimore fue el escenario de la exitosa serie de televisión «The Wire» a principios de los 2000, que retrataba el narcotráfico desde varios ángulos.
Y el año pasado, el New York Times apodó a esta ciudad portuaria de la costa este como la «capital estadounidense de la sobredosis».
Entre 2018 y 2022, la tasa de mortalidad relacionada con las drogas fue casi el doble de alta allí que en cualquier otra gran ciudad estadounidense. El principal asesino: el fentanilo.
«Esfuerzos enormes»
Pero desde el auge de la crisis de los opioides, en 2021, el panorama ha mejorado en gran parte del país, incluso en Baltimore.
El número de sobredosis fatales en la ciudad cayó un 35% el año pasado, de 1 043 en 2023 a 680.
Políticas proactivas de la municipalidad, junto con el trabajo preventivo realizado por Catholic Charities, ayudaron a combatir el problema.
«Hemos hecho esfuerzos enormes en toda la ciudad para que la gente empiece un tratamiento, y también para distribuir naloxona», dice Michael Fingerhood, jefe de medicina de adicciones en el Centro Médico Johns Hopkins Bayview.
El Narcan, repartido a gran escala durante aproximadamente una década, ha funcionado como un «extintor de incendios», según Fingerhood.
En Baltimore, el medicamento ese encuentra ahora en todas partes: en farmacias, en máquinas expendedoras, e incluso en bibliotecas públicas.
Caminos
La disminución del número de sobredosis en Baltimore también está vinculada a un cambio, observado en los últimos años, en la composición de las drogas.
«Contienen un fentanilo menos potente y aditivos menos propensos a provocar una sobredosis», explica Fingerhood.
La conciencia de los riesgos asociados con este potente opioide sintético también ha aumentado entre los usuarios, llevándolos a ser más «cautelosos», observa Bakari Atiba, que trabaja en la Charm City Care Connection.
La organización sin fines de lucro asiste a adictos en Baltimore –conocida como Charm City («ciudad con encanto»)– y recientemente recibió fondos provenientes de acciones legales emprendidas por la ciudad contra fabricantes y distribuidores de opioides.
Para Ativa, esto es algo que permite mirar al futuro con «optimismo».
«No estoy diciendo que la gente vaya a dejar de consumir drogas», señala. «Ni siquiera es nuestro objetivo».
«Se trata de ir al encuentro de las personas que consumen, asegurarse de que estén a salvo, apoyadas y de que tengan caminos posibles de recuperación si lo desean», resume Atiba.
14 junio 2025 | Fuente: AFP | Tomado de la Selección Temática sobre Medicina de Prensa Latina. Copyright 2025. Agencia Informativa Latinoamericana Prensa Latina S.A. | Noticia
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20
En España viven casi 16 000 personas con más de cien años, cuando hace dos décadas no llegaban a 2 000. La Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia (SEMG) busca investigadores para descubrir el secreto del ‘gero boom’ y dar con el elixir del envejecimiento saludable.
En 2011, la SEMG, junto al Servicio de Medicina Preventiva del Hospital Carlos III de Madrid y las Cátedras de Bioquímica (Escuela Universitaria de Óptica) y Genética (Facultad de Veterinaria) de la Universidad Complutense de Madrid fueron pioneros promoviendo el Registro Nacional de Centenarios de España (Renace) para realizar una investigación epidemiológica y biológica sobre la longevidad extrema y sus determinantes.
Ahora buscan investigadores con los que reactivar aquel proyecto para estudiar los biomarcadores asociados al envejecimiento activo, puesto que los centenarios de 2025 no son exactamente los mismos que los de 2000, ha destacado Pilar Rodríguez Ledo, presidenta de la SEMG, en la última jornada de su 31º Congreso Nacional.
No todo es sanitario
El estudio piloto, cuyos resultados se publicaron en 2018 en la Revista Medicina General y de Familia, se realizó con 73 personas cuya mediana de edad eran 102 años y en su inmensa mayoría (58, el 79,5 %), mujeres.
Su estado de salud general, funcional y cognitivo era en promedio bueno, dentro de la fragilidad y complejidad pluripatológica de este grupo etario.
Las enfermedades crónicas más frecuentes que presentaban eran la artrosis (68,1 %) y la hipertensión arterial (46,5 %). Por el contrario, las que estaban por debajo de la media fueron el cáncer, la diabetes y la obesidad.
Entre los fármacos que más consumían estaban los inhibidores de la bomba de protones (47,9%) y el paracetamol (45,2%).
Casi dos tercios (62,7 %) autovaloraba su salud como buena. Un 30% había sido ingresado en el último año y el 63% había sido intervenido quirúrgicamente a lo largo de su vida.
Entre los participantes de esa primera fase, apenas había fumadores, no existía la obesidad, la diabetes ni el cáncer.
«Pero no todo es sanitario. Hay otros factores como el tipo de vida y las redes de apoyo», ha subrayado la doctora. En las zonas azules, mundialmente conocidas por su longevidad, los centenarios tienen en común el mantenimiento de una vida activa, una dieta saludable, un buen control del estrés y una sólida red social y de apoyo.
Para ver en qué y cómo han cambiado nuestros centenarios, que se han multiplicado por más de 7 en los últimos 25 años (de 1 998 en el 2000 a 15 911 en 2024, según el INE), la sociedad científica ha aprovechado su 31 Congreso para avanzar en el reclutamiento de investigadores con los que reactivar el Renace, que esperan arranque en septiembre.
Con ella esperan profundizar más en los parámetros biológicos y no tanto sociales que pueden influir en su longevidad en buen estado de salud.
«Vivir en paz conmigo mismo»
Juan se levanta cada día a las 7:15 de la mañana con ayuda de cinco alarmas que conecta a unos altavoces para escucharlas bien. Se viste, se asea y se prepara el desayuno él solo. A las 9:00 ya está listo para coger la guagua que le lleva al centro de día.
A sus 98 años, no tiene ni colesterol ni azúcar; sí que le fallan los ojos, en uno de los cuales ha perdido toda la visión y en el otro sólo le queda el 20 %, así que ya no puede pintar al óleo como tanto le gustaba hacer de joven.
Trabajó de contable hasta en tres empresas al mismo tiempo. Es cierto que fumó hasta los 64, y consiguió dejarlo de un día para otro porque notaba que el tabaco «le tenía cogido».
Hoy, sus «aspiraciones de seguir viviendo no son muchas porque uno termina aburriéndose y no hace más que dormir».
Aunque no se atreve a dar consejos a nadie, cree que su secreto ha sido el de «vivir una vida tranquila, comer sano y hacer lo que a uno le guste. Eso es lo principal».
«Soy feliz, a mi manera. No tengo problemas de conciencia. Mi secreto ha sido vivir en paz con Dios y conmigo mismo, no tener problemas de conciencia, ser libre y y vivir la vida como viene», concluye.
14 junio 2025 | Fuente: EFE | Tomado de la Selección Temática sobre Medicina de Prensa Latina. Copyright 2025. Agencia Informativa Latinoamericana Prensa Latina S.A. | Noticia
jun
19
Un reciente informe de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) mostró hoy avances en la donación voluntaria de sangre en América Latina y el Caribe, aunque persisten desigualdades y desafíos.
Datos recabados en 2023 indican que 23 países —17 latinoamericanos y seis del Caribe de no habla hispana— recolectaron 9 212 861 unidades de sangre, un aumento de 15,5% respecto a las 7 776 198 de 2020.
Cerca del 80% de las naciones notificaron incrementos significativos gracias a la transición postpandemia y nuevas estrategias de sensibilización.
Según el documento, la región promedia 16 donaciones de sangre por cada 1000 habitantes, pero existen grandes diferencias: 13 países están por debajo de este promedio y 10 lo superan, en tanto Brasil, México, Colombia y Argentina aportan el 75% de las donaciones totales.
Detalla que en 2023 el 56,8% de las unidades recolectadas provino de donantes voluntarios, un aumento de 6,7 puntos porcentuales respecto a 2019, retomando el ritmo de crecimiento previo a la pandemia.
Tal avance es resultado de la realización de campañas digitales, colectas móviles y alianzas con instituciones, aunque los especialistas remarcan que aún está lejos de la meta del 100%.
Mientras, el resto de las donaciones provino de familiares y personas cercanas a los pacientes que respondieron a un llamado.
Ningún país reportó donaciones remuneradas, lo cual refleja un compromiso con la donación altruista. El informe de la OPS destaca también avances en la seguridad y calidad: países reportan que la totalidad de las unidades de sangre donadas fueron sometidas a tamizaje, y el 90% fueron fraccionadas en componentes como glóbulos rojos, plasma y plaquetas, optimizando su uso clínico.
Sin embargo, la gobernanza y organización de los sistemas nacionales y regionales de sangre presentan debilidades, con más de 1 900 centros de colecta y 1 400 de procesamiento que operan de manera dispersa, limitando la eficiencia.
Solo cuatro naciones procesaron un promedio superior a 10 00 unidades anuales, con Paraguay como el más destacado con 20 706.
Las transfusiones de sangre son esenciales para tratar hemorragias en el parto, anemia infantil por desnutrición o malaria, emergencias por desastres, y procedimientos quirúrgicos complejos.
En este contexto, el organismo sanitario insta a los gobiernos a invertir en sistemas nacionales de sangre eficientes, promover la donación voluntaria y fortalecer la vigilancia para garantizar un acceso equitativo y seguro.
12 junio 2025 | Fuente: Prensa Latina | Tomado de la Selección Temática sobre Medicina de Prensa Latina. Copyright 2025. Agencia Informativa Latinoamericana Prensa Latina S.A. | Noticia
