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La Organización Panamericana de la Salud (OPS) y la Oficina Internacional para la Epilepsia presentaron hoy un conjunto de herramientas dirigido a ubicar esta enfermedad en el centro de las agendas de salud pública en las Américas.
Con ello buscan ayudar a las organizaciones de la sociedad civil a desarrollar campañas de abogacía que contribuyan a aumentar la conciencia, reducir el estigma y mejorar el acceso a la atención médica.
La epilepsia, un trastorno neurológico crónico caracterizado por convulsiones recurrentes, actualmente afecta a aproximadamente cinco millones de personas en la región, de los cuales cerca del 50 % carece de acceso a servicios médicos adecuados y del tratamiento necesario para llevar una vida con normalidad.
Según datos de la OPS, en América Latina y el Caribe la tasa de mortalidad por epilepsia es significativamente más alta en comparación con Estados Unidos y Canadá.
El nuevo «Conjunto de herramientas del promotor para que la epilepsia sea una prioridad en la Región de las Américas» fue desarrollado por expertos en salud en colaboración con personas con epilepsia y sus familias.
Este kit ofrece un abanico de recursos, incluyendo estrategias de promoción, ejemplos prácticos y plantillas.
Aun cuando se trata de un padecimiento tratable y los medicamentos son asequibles, el acceso a tratamiento sigue siendo un desafío.
Los expertos destacan que en América Latina y el Caribe, dos tercios de los países no cuentan con un programa específico para la atención de la epilepsia.
A esto se suma la falta de personal capacitado, la disponibilidad irregular de medicamentos y la falta de educación y concienciación sobre el trastorno.
El conjunto de herramientas se alinea con los mandatos de la Organización Mundial de la Salud, específicamente el Plan de Acción Mundial sobre Epilepsia y Otros Trastornos Neurológicos 2022-2031 que establece objetivos para aumentar la cobertura de los servicios para la epilepsia y actualizar las legislaciones para proteger los derechos de las personas afectadas.
06 septiembre 2024|Fuente: Prensa Latina |Tomado de |Noticia
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La científica estadounidense experta en el cerebro Erin Schuman recibirá el Premio Körber de la Ciencia Europea de este año el 20 de septiembre en Hamburgo, informó la Fundación Körber, que le entregará la distinción en el ayuntamiento de la ciudad del norte de Alemania.
El premio está dotado con un millón de euros (1 105 400 dólares). Schuman, directora del Instituto Max Planck de Investigación Cerebral de Fráncfort, será distinguida como pionera de la neurobiología.
Schuman descubrió cómo se producen las proteínas que permiten los nexos entre neuronas, el mecanismo en las llamadas sinapsis es la base de la comunicación entre neuronas y permite el almacenamiento de recuerdos y el desarrollo del cerebro.
Las proteínas son los componentes más importantes de todas las células y permiten que miles de millones de neuronas se comuniquen entre sí. Antes del descubrimiento de Schuman, se suponía que las proteínas se producían en los cuerpos celulares de las neuronas.
La Fundación Körber destacó que la científica revolucionó la comprensión del cerebro que se tenía hasta ahora e informó que Schuman tiene previsto utilizar el dinero del premio para investigar los cambios relacionados con las enfermedades en las proteínas de las neuronas.
Los descubrimientos en este campo podrían conducir a nuevos métodos de tratamiento.
Los trastornos de los niveles de proteínas en el cerebro son una de las principales causas de enfermedades cerebrales como la enfermedad de Huntington, en la que los pacientes sufren trastornos del movimiento, o el síndrome del cromosoma X frágil, que se manifiesta como retraso mental.
«Cada vez hay más pruebas de que muchas enfermedades cerebrales son, en última instancia, enfermedades de la sinapsis», señala el comunicado citando a Schuman.
La científica, de 61 años, es directora del Instituto Max Planck de Investigación Cerebral de Fráncfort desde 2009. Creció en California y estudió psicología en la Universidad del Sur de California y neurociencia en la Universidad de Princeton.
Además de sus investigaciones, Schuman está comprometida con el aumento de la proporción de mujeres en la ciencia y la mejora de las oportunidades educativas de los jóvenes. Junto con otros colegas, ha trabajado intensamente para superar la historia de su instituto bajo el nacionalsocialismo.
El Premio Körber para la Ciencia Europea, que se concede anualmente desde 1985, es uno de los galardones de investigación mejor dotados del mundo. Los premiados deben destinar la suma de un millón de euros a la investigación y la comunicación científica y solo pueden utilizar un diez por ciento para fines personales.
04 septiembre 2024|Fuente: DPA |Tomado de la Selección Temática sobre Medicina de Prensa Latina. Copyright 2024. Agencia Informativa Latinoamericana Prensa Latina S.A.|Noticia
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Un equipo de investigadores ha identificado que en el cerebro de algunas personas hay un patrón distinto de interacciones neuronales que podría predisponer a desarrollar depresión; lo señalan nuevas dianas potenciales para futuras intervenciones médicas.
La investigación que publica Nature está encabezada por el Weill Cornell Medicine de Nueva York y en ella participó, entre otros, el Basque Center on Cognition, Brain and Language.
A través de repetidos escáneres del cerebro a lo largo del tiempo, el equipo identificó una red neuronal que es casi dos veces más grande en la mayoría de las personas con depresión que en la sanas.
Se trata de la Red de Saliencia, un grupo de regiones cerebrales del córtex frontal y del cuerpo estriado del cerebro que se cree que intervienen en el procesamiento de la recompensa y en la determinación de los estímulos que merecen más atención.
A pesar de décadas de estudios de neuroimagen, solo se han identificado pequeñas diferencias en la estructura y conectividad cerebrales de las personas con depresión, lo que limita la comprensión actual de los mecanismos o factores de riesgo de la aparición de la enfermedad.
Los patrones individuales de actividad cerebral difieren no solo entre las personas, sino a lo largo del tiempo en una misma persona. Esto es especialmente problemático para estudiar enfermedades como la depresión.
Esta enfermedad es, «por definición, un síndrome psiquiátrico episódico que se caracteriza por periodos de bajo estado de ánimo mezclados con periodos de bienestar», indicó Conor Liston, autor principal del estudio del Weill Cornell Medicine.
Para investigar los fundamentos neurobiológicos de la depresión, el equipo empleó una técnica denominada mapeo funcional de precisión en un análisis primario de 141 individuos, con una edad media 41 años y diagnóstico de depresión mayor, junto a 37 controles sanos.
El equipo escaneó los cerebros de los participantes con la técnica de Imagen por resonancia magnética funcional (IRMf) a lo largo de varios meses.
La exploración en profundidad reveló que la mayoría de los voluntarios con diagnóstico de depresión tenían la red de saliencia casi dos veces mayor que las personas sin depresión clínica.
«Tener una red de saliencia más grande parece aumentar el riesgo de depresión: El efecto es un orden de magnitud mayor de lo que solemos ver en los estudios de IRMf», agregó Liston.
Esa expansión de la red era estable en el tiempo, no se veía afectada por los cambios en el estado de ánimo y podía detectarse en niños antes de la aparición de los síntomas depresivos en la adolescencia.
Esto último sugiere que la expansión de la red de saliencia frontoestriatal puede servir potencialmente como biomarcador del riesgo de depresión, aunque los autores señalan que se necesitan más estudios para confirmar esta asociación.
El equipo amplió el trabajo de forma internacional para analizar los datos de otros cientos de pacientes cuyos cerebros habían sido escaneados con menos frecuencia.
Los datos sugieren que las personas con redes de saliencia más amplias en la infancia son más propensas a desarrollar depresión en etapas posteriores de su vida, «como si estuvieran predispuestas a padecerla», informó el Weill Cornell Medicine.
Como trabajos anteriores han relacionado la red de saliencia con el procesamiento cerebral de las recompensas, su implicación en la depresión «tiene sentido, porque uno de los principales déficits de la depresión es la anhedonia, es decir, la incapacidad de sentir placer y disfrutar de las actividades cotidianas», agregó el también firmante de estudio Charles Lynch.
Los actuales resultados deben reproducirse y ampliarse antes de que puedan aplicarse directamente en la clínica, aunque el trabajo ya ha proporcionado una importante validación del enfoque de exploración profunda, según el equipo.
Durante años, muchos investigadores asumieron que las redes cerebrales tenían el mismo aspecto en todo el mundo, pero los hallazgos de este trabajo se basan -dijo Lynch- «en un creciente cuerpo de investigación que indica que hay diferencias fundamentales entre los individuos».
04 septiembre 2024|Fuente: EFE |Tomado de la Selección Temática sobre Medicina de Prensa Latina. Copyright 2024. Agencia Informativa Latinoamericana Prensa Latina S.A.|Noticia
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Funcionarios de salud de Canadá informaron hoy que monitorean la situación de salud pública en Estados Unidos, luego de un informe de una persona que contrajo encefalitis equina del este (EEEV) por la picadura de un mosquito.
Un hombre de unos 80 años se contagió con la enfermedad en Massachusetts (EE.UU.), convirtiéndose en el primer caso humano conocido de EEEV en ese estado desde 2020.
Diez comunidades de Massachusetts cerraron parques y campos después del anochecer e instan a algunos residentes a minimizar las actividades al aire libre.
«El EEEV es endémico en Canadá; sin embargo, el diagnóstico en humanos es poco común», escribió la Agencia de Salud Pública de Canadá en un comunicado a CTV News.
«Solo se han reportado cuatro casos humanos adquiridos localmente en Canadá desde 2016, el más reciente de los cuales fue en 2022″, explicaron.
Cada año se observan casos esporádicos de EEEV en caballos y se notifican inmediatamente a la Agencia Canadiense de Inspección de Alimentos.
Hasta el 17 de agosto de 2024, no se han registrado casos en humanos y se han notificado seis casos confirmados en caballos (cinco en Ontario y uno en Quebec) para la temporada de mosquitos de 2024.
«Actualmente, si bien el riesgo general de EEEV en humanos es bajo en Canadá, algunas unidades de salud pública locales en Canadá han recomendado tomar precauciones en áreas donde se ha informado actividad reciente de EEEV en caballos», agregaron.
Los mosquitos que portan el virus generalmente salen por la noche. Para evitar el contacto, las personas que viven en zonas de mayor riesgo deberían realizar menos actividades al aire libre por la noche, cubrirse la piel con mangas y pantalones largos y usar mucho repelente de insectos, advirtieron.
«El virus no se contrae de persona a persona y ocasionalmente, si un mosquito infectado pica a un humano, entonces, de esas personas picadas, puede causar una infección y tiene una alta tasa de mortalidad», alertaron.
La tasa está entre el 30 y el 50 por ciento y los síntomas suelen aparecer en aproximadamente 10 días. «Tendrán fiebre, dolor de cabeza, cambios en su forma de pensar y estarán muy confundidos, además, a veces, diarrea y dolores musculares», indicaron.
29 agosto 2024|Fuente: Prensa Latina |Tomado de |Noticia
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Una investigación liderada desde el Instituto de Salud Carlos III (ISCIII) ha desarrollado un protocolo para que organoides presenten una gran diversidad de células cerebrales humanas, de forma que se optimice su capacidad de asemejarse a cerebros humanos, con el objetivo de facilitar las labores de investigación de enfermedades neurológicas y la búsqueda de posibles tratamientos.
Los organoides son ‘mini-órganos’ desarrollados en laboratorio a partir de células humanas, que imitan la actividad de órganos humanos, en este caso del cerebro. Los investigadores han conseguido detallar la ultraestructura -término que define la estructura de los organismos que solo puede ser observada con un microscopio electrónico- de los distintos tipos celulares que componen los organoides cerebrales humanos, según han publicado en Frontiers in Cellular Neuroscience.
Estos organoides incluyen zonas proliferativas formadas por precursores neurales que se diferencian y migran generando diferentes células cerebrales, como neuronas, astrocitos y oligodendrocitos. Además, presentan otros tipos celulares importantes para el correcto funcionamiento del cerebro humano, como las células microgliales.
Conocer mejor la ultraestructura de los distintos tipos de células presentes en los organoides cerebrales permitirá facilitar el desarrollo de nuevos estudios en torno a los mecanismos que pueden alterar la estructura y la función celular de estos ‘minicerebros’ de laboratorio, impulsando posibles avances en el desarrollo de organoides más precisos y útiles para la investigación neurológica.
La investigación está liderada desde las Áreas de Regeneración Neural y de Biología Computacional de la Unidad Funcional de Investigación de Enfermedades Crónicas (UFIEC) del ISCIII, en colaboración con la Unidad de Microscopía Electrónica de las Unidades Centrales Científico-Técnicas del Instituto. El trabajo lo firman los investigadores del ISCIII Patricia Mateos-Martínez, Raquel Coronel, Martin Sachse, Rosa González-Sastre, Laura Maeso, María Josefa Rodríguez, María C. Terrón, Victoria López Alonso e Isabel Liste.
Las autoras esperan que la investigación ayude a seguir avanzando en el conocimiento de los procesos implicados en el neurodesarrollo y la neurodegeneración del cerebro humano, y en los posibles efectos en los diferentes tipos celulares del cerebro de nuevos fármacos destinados a tratar enfermedades neurológicas.
29 agosto 2024|Fuente: Europa Press |Tomado de la Selección Temática sobre Medicina de Prensa Latina. Copyright 2024. Agencia Informativa Latinoamericana Prensa Latina S.A.|Noticia
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La detección precoz de la enfermedad de Alzheimer (EA), en sus etapas preclínicas, es importante para prevenir el daño neuronal irreversible y realizar una intervención eficaz, según ha subrayado una revisión de estudios publicada en Frontiers of Medicine que ha analizado de manera exhaustiva estudios de los últimos cinco a 10 años relacionados con la EA.
En la revisión se analizan diversos signos no cognitivos que pueden indicar la aparición de la enfermedad de Alzheimer, como síntomas conductuales y psicológicos, trastornos del sueño, deterioro sensorial y cambios físicos. Se sugiere que estos signos, aunque no son definitivos, podrían servir como predictores tempranos del deterioro cognitivo. También destaca el papel del microbioma intestinal y el potencial de los biomarcadores sanguíneos en el diagnóstico temprano de la enfermedad de Alzheimer.
Además, detalla los cambios históricos en los enfoques de diagnóstico, que muestran el paso de la dependencia de la evidencia clínica a la incorporación de indicadores biológicos. La revisión describe la evolución de los criterios de diagnóstico, la introducción de biomarcadores y el impacto potencial de la inteligencia artificial en el descubrimiento de nuevos biomarcadores mínimamente invasivos.
A su vez, analiza en profundidad signos no cognitivos específicos, incluidos los síntomas conductuales de la demencia, las alteraciones del ritmo circadiano, las alteraciones sensoriales y la influencia del microbioma intestinal en la enfermedad de Alzheimer. La revisión señala la correlación entre estos síntomas y los cambios patológicos en la enfermedad, lo que sugiere una interacción compleja entre los signos tempranos y la progresión de la enfermedad.
Asimismo, resalta los avances en la investigación de biomarcadores, con especial atención a la neuroimagen, los marcadores sanguíneos, la metabolómica, el microARN exosomal y el papel potencial de los patógenos y la desregulación endocrina. A este respecto, sugiere que estos biomarcadores, cuando se integran, podrían mejorar significativamente la detección temprana y el manejo de enfermedades.
La correlación entre los síntomas no cognitivos y los cambios patológicos es un punto clave de discusión, y la revisión llama la atención sobre la relación bidireccional entre los trastornos del sueño y la EA, y la asociación entre los deterioros sensoriales y las regiones cerebrales afectadas en las primeras etapas de la enfermedad.
El artículo concluye con una serie de preguntas que resaltan la necesidad de más investigaciones sobre el uso de manifestaciones no cognitivas como indicadores tempranos, la relación entre estos síntomas y la patología subyacente de la EA, y el potencial de integrar estos indicadores con biomarcadores de biofluidos para mejorar la precisión diagnóstica.
27 agosto 2024|Fuente: Europa Press |Tomado de la Selección Temática sobre Medicina de Prensa Latina. Copyright 2024. Agencia Informativa Latinoamericana Prensa Latina S.A.|Noticia