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17
La fotónica se revela como una de las grandes esperanzas para la detección precoz del Alzheimer, como tecnología para hacer cribados masivos y a un coste asequible, lo que podría suponer descubrir aproximadamente un 30 % de casos no detectados porque no se han desarrollado signos externos de la enfermedad.
Lo explica a EFE el investigador y fundador del Grupo de Ingeniería Fotónica en la Universidad de Cantabria José Miguel López Higuera, que ha ingresado recientemente como Académico de Número en la Real Academia de Medicina de Cantabria.
No tiene dudas de que en el futuro habrá cribados masivos para detectar esta enfermedad gracias a la tecnología de la luz.
«Es un tema de tiempo, ya se hace en el ámbito investigador», asegura, antes de indicar que se abre un campo muy amplio por la importancia de la detección precoz.
Aunque en España hay alrededor de 900 000 enfermos de Alzheimer, las sociedades científicas y las asociaciones de pacientes estiman que hay entre un 25 o un 30 % de casos sin diagnóstico.
Ante esta realidad, con este tipo de tecnología se puede llegar a detectar a personas susceptibles de desarrollar la enfermedad de Alzheimer «en momentos en los que incluso no tienen síntomas».
El ojo, ventana al cerebro
Las técnicas que se están investigando en ensayos clínicos para tratar de detectar el Alzheimer con tecnología fotónica tienen al ojo como protagonista.
«De alguna manera el ojo se ve como la ventana del cerebro, puesto que el cerebro está conectado con el ojo a través del nervio óptico», explica el catedrático.
Así, una de las técnicas que se están probando estudia los vasos sanguíneos de la retina y otra se basa en detectar uno de los biomarcadores que se depositan en el cristalino.
En la enfermedad de Alzheimer hay una sobreproducción de proteínas beta-amiloide y fosfo tau 217 (ptau217).
La primera se acumula en forma de placas en la parte de las conexiones neuronales y la otra toma forma de ovillos que se depositan y, al final, estos depósitos terminan estropeando el normal funcionamiento del cerebro.
Y como esos depósitos de proteína se quedan también en el cristalino, la enfermedad se puede detectar con la observación del ojo.
Extender los cribados
A través de un ungüento depositado en el cristalino que produce una fluorescencia con luz se puede comprobar la concentración de beta-amiloide y evaluar, de manera no invasiva, si hay signos o riesgo de la enfermedad. «Se puede ver si el paciente es candidato a tener Alzheimer o si ya lo tiene», señala el catedrático.
Esta tecnología está pasando los ensayos clínicos para que sea aprobada, pero ya de entrada sus ventajas serían diversas: permitiría hacer cribados masivos, por ejemplo, en visitas al oftalmólogo o en Atención Primaria, con mucho menor coste y sin dañar tejidos.
Además, herramientas multimodales e inteligencia artificial serán útiles para la identificación y la detección rápida del Alzheimer y otras enfermedades relacionadas con la demencia, según destaca el investigador.
«Con estas técnicas, cuando estén suficientemente maduras y de manera no invasiva, se podrá detectar el Alzheimer de manera temprana», asegura, antes de añadir que todo ello permitirá «popularizar» los cribados.
También tratamiento
Pero la luz no solo tiene grandes potencialidades para detectar el Alzheimer, sino también para tratarlo y lograr mejoría en el estado físico y cognitivo de los pacientes, dice López Higuera.
Explica que se puede entrar perfectamente con luz infrarroja en el interior de zonas del cerebro e interaccionar con las neuronas «con beneficios relevantes».
Apunta, así como beneficiosa la fotobiomodulación, que mejora la circulación sanguínea y que puede ayudar a regenerar tejido, también de forma no invasiva.
«Hay proyectos y estudios importantes en Estados Unidos a punto de concluir», señala.
16 febrero 2026 | Fuente: EFE | Tomado de sitio web de la agencia | Noticia
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27
Una investigación de la Universidad de Extremadura (UEx) y el Hospital San Pedro de Alcántara en Cáceres propone un nuevo biomarcador para la prevención y tratamiento del ictus, la proteína STC2, tras revelar que niveles bajos de la misma se asocian a un mayor riesgo de accidente cerebrovascular.
El estudio es fruto de la colaboración entre el departamento de Fisiología de la Facultad de Veterinaria de la UEx y el servicio de Hematología del citado hospital del Servicio Extremeño de Salud (SES).
Plantea que la proteína STC2 desempeña un papel esencial en la regulación de la actividad plaquetaria y, por tanto, en la formación de trombos arteriales.
El hallazgo ha sido publicado recientemente en la revista Journal of Molecular Sciences.
Este abre la puerta a nuevas estrategias para prevenir el ictus, una de las principales causas de muerte y discapacidad en el mundo.
Regulación de la actividad plaquetaria
STC2 es una proteína que participa en la regulación de la entrada del ion calcio en varios tipos de células.
Entre ellas las plaquetas humanas y de ratón, impidiendo el exceso de calcio en la célula.
Cuando la STC2 disminuye, aumenta la entrada de calcio en las plaquetas favoreciendo su agregación y la consiguiente formación de trombos, especialmente en las arterias.
Esto es lo que ocurre en los pacientes diagnosticados de ictus, un tipo de trombosis arterial que afecta a la circulación cerebral.
La investigación sobre el papel de la STC2 aporta un enfoque diferente en el estudio de los mecanismos que contribuyen a la trombosis, centrado en la hiperagregabilidad plaquetaria relacionada con la entrada de calcio en las plaquetas.
La hematóloga Nuria Bermejo, primera autora del estudio, recuerda que la trombosis es una patología multifactorial.
En cada paciente puede pesar más un tipo u otro de causas que la favorezcan. Por ello, añade, «cuanto más amplio sea el panel de factores que caractericemos e identifiquemos, más oportunidades tendremos de prevenir y tratar esta patología».
Trombosis arterial
En la primera de las dos fases de investigación, se realizó un estudio prospectivo no aleatorizado de una cohorte de pacientes de dicho hospital. En concreto, se llevó a cabo el correspondiente estudio de trombofilia, que es una tendencia anormal a desarrollar trombos, tras un episodio de trombosis, venosa o arterial.
Por su parte, el equipo de Pedro Cosme en el Departamento de Fisiología de la UEx, analizó las muestras de sangre de los pacientes.
Los primeros resultados confirmaron la causalidad entre la alteración de expresión de la proteína STC2 y el aumento de la entrada de calcio, tal y como, se había previamente descrito en plaquetas de ratón.
Los investigadores hallaron, por tanto, una relación entre los niveles de STC2 y el riesgo de presentar trombosis arterial.
En una segunda fase posterior, el equipo realizó un seguimiento de los pacientes participantes en el estudio durante más de 10 años.
Se revisaron las historias de los pacientes diagnosticados de ictus y trombosis arterial, y se midieron los parámetros bioquímicos en la UEx.
«Los resultados indicaron valores de STC2 en su mayoría normalizados con respecto a los pacientes sanos gracias al tratamiento con aspirina que regula los niveles de STC2», explica la doctora Bermejo.
Tratamiento preventivo
Tras este primer hallazgo relevante sobre el papel de STC2 en trombosis, se prevé realizar estudios multicéntricos aleatorizados con mayor número de pacientes.
Se incluirán además otras patologías trombóticas como los síndromes coronarios agudos (infarto de miocardio) o crónicos que avalen la proteína STC2 como biomarcador de ictus.
Los investigadores subrayan que el seguimiento regular de la proteína STC2 es un buen candidato de biomarcador de ictus en colectivos ya en riesgo y en la población general, que por edad tiene un mayor riesgo de sufrir trombosis, favoreciendo así el tratamiento preventivo con aspirina.
Además, la detección periódica de STC2 podría ayudar a valorar en qué pacientes el tratamiento con aspirina es efectivo para prevenir el desarrollo de nuevos ictus, concluye el comunicado.
22 enero 2026 | Fuente: EFE | Tomado de | Noticia
ene
27
Permanecer sentado pasivamente mucho tiempo perjudica la salud física y mental, pero si se hace activamente, como leer, jugar o usar la computadora, resulta beneficioso, según estudio publicado en la revista Journal of Alzheimer’s Disease.
Una revisión sistemática de 85 estudios encontró razones para diferenciar entre estar sentado «activamente» y estar sentado «pasivamente», como ver la televisión, y halló que el primero puede mejorar la salud cerebral.
Se ha demostrado que el tiempo total que se pasa sentado está relacionado con la salud cerebral, sin embargo, a menudo se trata el tiempo sentado como una sola cosa, sin considerar el tipo específico de actividad, explicó el investigador de salud pública Paul Gardiner, de la Universidad de Queensland (Australia).
En su opinión “estos hallazgos demuestran que pequeñas decisiones cotidianas, como leer en lugar de ver la televisión, pueden ayudar a mantener el cerebro más sano a medida que envejecemos».
Gardiner y sus colegas descubrieron que las actividades activas que implican estar sentado, como leer, jugar a las cartas y usar una computadora, mostraron «asociaciones abrumadoramente positivas con la salud cognitiva, mejorando funciones cognitivas como la función ejecutiva, la memoria situacional y la memoria de trabajo».
Mientras, la posición sentada pasiva se asoció más consistentemente con resultados cognitivos negativos, incluido un mayor riesgo de demencia.
Los consejos de salud podrían pasar de simplemente decir “siéntate menos” a promover acciones que fomenten más la actividad mental mientras se está sentado, comentó Gardiner.
22 enero 2026 | Fuente: Prensa Latina | Tomado de | Noticia
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23
La demencia avanza de manera silenciosa y transforma la vida de millones de familias en todo el mundo. Más allá de las cifras, el pronóstico inquieta: especialistas proyectan que los casos anuales podrían duplicarse para 2060, poniendo a prueba no solo al sistema de salud, sino también a la capacidad de adaptación de la sociedad.
En este escenario, emergen estrategias simples y cotidianas como la escritura a mano, que según nuevas investigaciones, podrían convertirse en una herramienta poderosa para proteger la memoria y la autonomía personal frente al avance de la enfermedad.
Proyecciones y diferencias de género
En Estados Unidos el número de nuevos diagnósticos podría pasar de 514 000 en 2020 a un millón en 2060, impulsado principalmente por el envejecimiento progresivo de la población. Goodhouse Keeping destaca que la incidencia resulta mayor en mujeres, con un 48 % de probabilidad a lo largo de la vida, frente al 35 % en hombres.
Si bien factores como la longevidad y la genética —en particular la presencia del gen APOE4— influyen en el riesgo de padecer demencia, los especialistas señalan que el estilo de vida y la adopción de hábitos preventivos pueden marcar una diferencia significativa.
La experta Heather Sandison, ND, indica que incorporar medidas positivas para la salud cerebral es posible en cualquier etapa de la vida, sobre todo después de convivir con la enfermedad en el entorno familiar.
Escritura manual y salud cerebral
Estudios recientes publicados en Frontiers in Psychology y The Journals of Gerontology, citados por Goodhouse Keeping, subrayan que la escritura manual activa áreas clave del cerebro, como la corteza visual y la corteza motora, y fortalece la motricidad fina y la coordinación ojo-mano.
La profesora Audrey van der Meer, de la Universidad Noruega de Ciencia y Tecnología, explica: “Estas ondas cerebrales, precisamente en esas partes del cerebro, son beneficiosas para el aprendizaje y la memoria”, señaló al citado medio.
Mantener el hábito de escribir un diario puede reducir en más del 50% la probabilidad de desarrollar demencia por cualquier causa, mientras que emplear un lenguaje complejo al redactar puede disminuir en 25% el riesgo de Alzheimer.
Estas prácticas estimulan el cerebro, promueven la precisión y la atención y refuerzan la llamada “reserva cognitiva”, una protección natural frente al deterioro neurodegenerativo.
Las recomendaciones de prevención no se limitan a la escritura. Entre las medidas sugeridas por Goodhouse Keeping aparecen el ejercicio regular, el control del peso, un entorno social activo y una dieta rica en omega-3 y arándanos.
La doctora Jessica ZK Caldwell, de la Clínica Cleveland, advierte que, aunque existen medicamentos de inmunoterapia aprobados para fases iniciales del Alzheimer, estos tratamientos son costosos, requieren infusiones periódicas y no garantizan la recuperación de la memoria. “Estos nuevos tratamientos son innovadores, ya que pueden eliminar del cerebro algunas de las proteínas relacionadas con la enfermedad, pero no constituyen una cura”, afirmó la especialista al citado medio.
La clave de la prevención y la autonomía
De acuerdo con las expertas consultadas, casi la mitad de los casos de demencia podrían retrasarse o prevenirse mediante cambios en la conducta. Acciones diarias que favorecen la autonomía cognitiva y reducen la dependencia de la tecnología se consideran una apuesta efectiva para evitar la progresión de la enfermedad.
Anticiparse a la aparición de síntomas resulta fundamental. Para muchas familias, la planificación anticipada y el diálogo abierto sobre el posible curso de la enfermedad ofrecen herramientas para afrontar tanto los desafíos prácticos como emocionales que implica la demencia.
En quienes conviven con el riesgo o la experiencia directa de la enfermedad, la escritura a mano trasciende la prevención y se convierte en una forma de reconectar con la identidad y los recuerdos, dejando huellas tangibles para el futuro.
20 enero 2026 | Fuente: Infobae | Tomado de | Noticia
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31
Estrés, miedo y ansiedad conforman parte importante del listado de emociones que puede perturbar hasta el sueño más profundo, aun cuando el cuerpo humano experimente agotamiento, según confirman investigaciones.
El cerebro humano puede abandonar el sueño profundo en segundos cuando interpreta una señal emocional como relevante, señala un artículo de la revista especializada Muy Interesante, que aborda estudios y causas del despertar exprés.
La publicación menciona una reciente pesquisa desarrollada por científicos utilizando ratones, la cual muestra que existe una ruta neuronal concreta que conecta emoción y despertar.
La premisa de partida de los investigadores es que las emociones influyen en cómo dormimos.
Plantea el estudio que estados como el estrés o la ansiedad pueden retrasar el descanso, fragmentarlo o provocar despertares repentinos, incluso cuando el cuerpo necesita dormir.
Enfocados en una región cerebral llamada BNST, vinculada a la ansiedad y al estrés, los investigadores analizaron y demostraron que, si esta se activa, el cerebro tiene la capacidad de abandonar rápidamente el sueño profundo y privilegiar la vigilia y seguridad de las personas por encima del propio sueño o la necesidad de dormir.
Este mecanismo sugiere que el descanso no depende solo del cansancio, según reseña Muy Interesante.
El BNST puede romper ese aislamiento que provoca el sueño profundo, conocido como NREM, e imponer la vigilia al individuo cuando el cerebro interpreta que una señal emocional es relevante, produciendo un despertar exprés con una transición brusca de dormir a estar alerta.
El equipo investigó también el rol de la DpMe, zona relacionada con la activación cerebral, y constataron que esta ejecuta la orden de poner alerta al cerebro.
Con sus hallazgos comprobaron que existe una ruta concreta que conecta emoción y vigilia, de acuerdo con la publicación de Muy Interesante.
En esa línea, Sleep Foundation subraya que el estrés y la ansiedad suelen provocar insomnio y problemas de sueño en muchas personas.
Los síntomas de insomnio pueden empezar a desaparecer una vez que la situación estresante termina y el estrés disminuye; sin embargo, algunas personas caen en un patrón cíclico de pérdida de sueño y ansiedad diurna que puede contribuir al estrés.
Dado que el estrés y los problemas de sueño comparten una relación tan recíproca, comprender y abordar uno de estos problemas a menudo puede conducir a mejoras en el otro, apunta Sleep Foundation.
29 diciembre 2025 | Fuente: Prensa Latina | Tomado de | Noticia
dic
29
Un nuevo estudio publicado en la revista Science Robotics proporciona un enfoque sistemático para evaluar tanto la eficacia como la efectividad del uso de robots sociales en la terapia para niños con autismo.
La investigación se centra en la atención conjunta, la imitación y la toma de turnos como mecanismos puntuales del desarrollo que pueden marcar la diferencia en las intervenciones para el autismo.
Los científicos presentaron dos ensayos clínicos aleatorizados con diferentes implementaciones de terapia asistida por robot dirigidas a niños pequeños.
Según la publicación de Science Robotics, en el transcurso de una dosis modesta de cinco sesiones, se mostraron resultados equivalentes al tratamiento estándar.
Tanto los ensayos de eficacia como de efectividad otorgan mayor credibilidad al papel beneficioso que pueden desempeñar los robots sociales en la terapia del autismo, al tiempo que resaltan las ventajas potenciales de las configuraciones portátiles y rentables.
Por otro lado, según la Fundación I Social, el concepto de TEA (Trastorno del Espectro Autista) surgió en el año 2013, cuando la Asociación Estadounidense de Psiquiatría (APA en inglés) unificó el autismo y el síndrome de Asperger en un mismo diagnóstico, considerando que ambas condiciones compartían rasgos muy similares.
De acuerdo con esta categorización, el TEA es un trastorno del neurodesarrollo que afecta principalmente la manera de comunicarse y relacionarse con los demás, caracterizándose por la presencia de patrones de pensamiento muy rígidos.
Algunos ejemplos son la focalización de intereses, los déficits en la expresión emocional y los problemas de expresión no verbal, en tanto los primeros indicios pueden observarse en etapas muy tempranas del desarrollo del individuo, entre el primer y el tercer año de vida.
Actualmente diversos estudios plantean que los robots ayudan a los niños con autismo a mejorar sus habilidades sociales y refuerzan el comportamiento positivo.
También pueden ayudar a los pequeños a comprender el significado de las emociones, expresar empatía, automotivarse y demostrar comportamientos y respuestas.
Datos de la Organización Mundial de Salud señalan que uno de cada 100 niños tiene autismo, lo que constituye un grupo diverso de afecciones relacionadas con el desarrollo del cerebro.
26 diciembre 2025 | Fuente: Prensa Latina | Tomado de | Noticia
