ene
26
El cuidado de la salud intestinal se ha convertido en una prioridad global ante el aumento de enfermedades digestivas y el impacto directo que tienen en la calidad de vida. La ciencia demuestra que el estado del aparato digestivo no solo determina el bienestar físico, sino que también influye en el sistema inmunológico y el equilibrio emocional.
Por eso, cada vez más especialistas y organismos internacionales insisten en la importancia de adoptar hábitos que protejan el intestino y reduzcan el riesgo de padecer afecciones graves, como el cáncer de colon.
Mindfood reúne siete recomendaciones esenciales, avaladas por expertos en salud dietética, que permiten incorporar a la rutina diaria acciones concretas para fortalecer la función intestinal y prevenir trastornos digestivos desde la alimentación, la hidratación, la actividad física y otros aspectos clave.
- Consumir suficiente fibra
Mantener una ingesta adecuada de fibra dietética es uno de los pilares fundamentales para la salud intestinal. Los especialistas consultados por Mindfood aconsejan consumir entre 25 y 35 gramos diarios de fibra, cantidad que favorece el tránsito intestinal, facilita la eliminación de residuos y reduce el riesgo de enfermedades como la diverticulosis.
La fibra se encuentra en alimentos como frambuesas, banana, ciruelas, brócoli, porotos, apio y pasta integral. Además, sumar granos integrales, como arroz integral y cereales en el desayuno, potencia el aporte diario y contribuye a un entorno intestinal saludable.
- Asegurar un aporte adecuado de vitamina D
La vitamina D juega un rol clave en el buen funcionamiento del colon y en la prevención de enfermedades graves. El American Journal of Clinical Nutrition destaca que mantener niveles óptimos de este nutriente disminuye el riesgo de cáncer en este órgano.
Mindfood recomienda exponerse al sol entre 15 y 20 minutos diarios y consumir alimentos como pan, pescado azul, leche y cereales enriquecidos para alcanzar los valores requeridos.
En casos donde la dieta no resulta suficiente, la suplementación bajo supervisión profesional puede ser una opción segura. La vitamina D también interviene en el equilibrio inmunológico y en la protección contra la inflamación intestinal.
- Incluir probióticos en la dieta
La incorporación de probióticos a la alimentación es otra recomendación central de Mindfood. Los mismos están presentes en bacterias beneficiosas, hongos o levaduras, que ayudan a mantener el equilibrio de la flora intestinal y fortalecen el sistema inmune.
Se encuentran en alimentos fermentados como chucrut, kombucha, kéfir, yogur natural y pan de masa madre. Incluir estos productos en la dieta diaria contribuye a mejorar la digestión, evitar la proliferación de bacterias dañinas y reducir la inflamación. El equilibrio de la microbiota intestinal es esencial para el bienestar digestivo y general.
- No aplazar la evacuación intestinal
Respetar las señales del organismo y no retrasar la evacuación intestinal resulta fundamental para la salud. Mindfood advierte que postergar este proceso puede favorecer la acumulación de toxinas, aumentar el riesgo de síndrome del intestino irritable y propiciar la aparición de diverticulosis.
Mantener la regularidad en el ritmo intestinal facilita la eliminación de desechos y previene molestias como hinchazón, gases y dolor abdominal. Escuchar las señales del cuerpo y responder a tiempo es clave para preservar el óptimo estado de los intestinos.
- Mantener una hidratación adecuada
La hidratación correcta es imprescindible para un funcionamiento intestinal óptimo. Mindfood recomienda el consumo de entre dos y tres litros de agua al día, ajustando la cantidad según el clima, la edad y el nivel de actividad física.
Una adecuada ingesta de líquidos ayuda a que la fibra cumpla su función, favorece la eliminación de residuos, previene el estreñimiento y reduce la incidencia de síntomas como hinchazón, gases o fatiga digestiva.
- Adoptar una postura adecuada en el baño
La postura durante la evacuación también influye notablemente en la salud intestinal. Mindfood explica que muchos inodoros modernos no favorecen el vaciado natural de los intestinos.
Elevar las rodillas por encima de las caderas —utilizando un banco o escalón— facilita la evacuación y se ajusta mejor a la fisiología corporal. Esta posición reduce el esfuerzo y puede prevenir problemas como hemorroides y fisuras anales.
- Realizar actividad física regular
La actividad física es una aliada natural del sistema digestivo. Mindfood resalta que el ejercicio favorece el flujo sanguíneo y la oxigenación de todos los órganos, incluido el tracto gastrointestinal.
Caminar, practicar yoga, realizar estiramientos o seguir rutinas simples en casa estimulan la motilidad intestinal, aceleran el tránsito de los alimentos y mejoran la absorción de nutrientes. La vida activa es fundamental para mantener un intestino sano y funcional.
Adoptar hábitos sencillos en la alimentación, la hidratación y la rutina diaria contribuye a optimizar la función intestinal y disminuir el riesgo de enfermedades digestivas. Prestar atención a estos factores permite que el cuerpo mantenga su equilibrio y bienestar a largo plazo, fortaleciendo la salud desde el interior.
20 enero 2026 | Fuente: Infobae | Tomado de | Noticia
ene
23
Las zonas azules agrupan a algunas de las personas más longevas del planeta, cuyas rutinas diarias y alimentación difieren de los patrones occidentales. Dan Buettner, investigador y creador del concepto, explicó en el ZOE podcast que, tras décadas de trabajo en lugares como Cerdeña (Italia), Okinawa (Japón), la península de Nicoya (Costa Rica), Icaria (Grecia) y Loma Linda (Estados Unidos), logró identificar los factores comunes de la longevidad.
“Solo alrededor del 20 % de nuestra longevidad como población está determinada por nuestros genes. El 80 % es algo más”, afirmó Buettner durante su conversación con Jonathan Wolf y Sarah Berry.
El término “zonas azules” proviene de la labor del demógrafo Gianni Pes, quien marcó con puntos azules los pueblos sardos con mayor concentración de personas centenarias.
“Colocó un pequeño punto azul cerca de ese pueblo y había un grupo de pueblos en las tierras altas de Cerdeña con tantos puntos azules. Empezó a llamarlo la zona azul”, relató Buettner en el podcast. Estas áreas fueron identificadas como regiones “estadísticamente verificadas donde la gente vive considerablemente más tiempo en comparación con el resto del mundo”.
Alimentación basada en plantas y bajo consumo de carne
En todas las zonas azules, la alimentación se caracteriza por el predominio de alimentos integrales de origen vegetal. Las legumbres, como porotos, lentejas o garbanzos, forman la base de las dietas locales, aunque cada cultura utiliza diferentes cereales integrales para acompañarlas.
“El tipo de grano integral es diferente, pero en todos los casos se combina con una legumbre para obtener una proteína completa”, indicó Buettner. Además, subrayó que “la mejor proteína proviene de fuentes vegetales”.
El consumo de carne es reducido. Buettner precisó: “En las zonas azules, eran unos 10 kilogramos al año”, mientras que el estadounidense promedio consume 110 kilogramos.
Explicó que la carne suele reservarse para celebraciones o eventos especiales. También advirtió que “cuando comes carne para obtener proteínas, se necesitan aproximadamente 11 kilos de grano por kilo de carne”, haciendo referencia al impacto ambiental y nutricional de este consumo.
La fibra alimentaria es otro pilar fundamental. Berry, profesora de nutrición y conductora del podcast, señaló: “El 95% de nosotros no consumimos suficiente fibra”. Explicó que la fibra resulta esencial para prevenir enfermedades crónicas y mantener una salud metabólica adecuada.
Horarios, costumbres y entorno social en la alimentación
Las costumbres en torno a la comida marcan diferencias notables respecto a los países occidentales. Buettner detalló: “Ninguno de ellos está adoptando conscientemente una nueva rutina saludable para la mañana. Simplemente viven su vida.”
El desayuno suele ser la comida principal, salada y compuesta por pan de masa madre, sopas de verduras, legumbres y café. “Suelen desayunar mucho porque van a trabajar por la mañana”, añadió.
La experta en nutrición contrastó que, a diferencia de los países occidentales con altos índices de obesidad, en las zonas azules la mayor parte de las calorías se consume al principio del día, lo que es metabólicamente más saludable y en sintonía con el ritmo circadiano.
Ambos expertos recomendaron prácticas como el ayuno intermitente, evitando comer después de las 20:00 o 21:00 y respetando periodos de 12 a 14 horas sin ingerir alimentos.
El entorno social durante las comidas es un aspecto esencial. Buettner explicó que en las zonas azules las comidas suelen compartirse en familia y están acompañadas por oraciones o frases tradicionales. Berry señaló que comer en compañía favorece un ritmo más pausado, lo que mejora la respuesta metabólica y contribuye a reducir el sobrepeso.
Propósito y los cinco pilares de la longevidad
La experiencia de personas longevas ilustra estos hallazgos. Buettner mencionó a Don Ramírez, quien, a sus 100 años en Nicoya, mantiene actividad diaria y actitud positiva. “La gente gruñona no sobrevive”, bromeó Buettner.
Añadió que “la magia más grande en la zona azul ocurre en la matriz de características sociales y psicológicas que, diría yo, reducen el estrés y crean una sociedad más fuerte, más segura y más solidaria”.
Durante el podcast se abordó la erosión de hábitos tradicionales. Buettner advirtió que, con la expansión de la comida rápida y los ultraprocesados, aumentan las enfermedades cardíacas, la diabetes tipo 2 y la obesidad. En Okinawa, esta tendencia ya afecta la esperanza de vida de las generaciones jóvenes.
En el cierre del podcast, Buettner resumió los cinco pilares de la longevidad observados en las zonas azules: dieta vegetal y de alimentos integrales, actividad física cotidiana, propósito vital, apoyo social y un entorno donde la opción saludable es la opción fácil.
“Se trata de estas cinco facetas interconectadas y que se apoyan mutuamente en la vida, que mantienen a las personas haciendo lo correcto y evitando lo incorrecto durante el tiempo suficiente para no desarrollar diabetes tipo 2, enfermedades cardiovasculares, el 40 % de los cánceres o la mayoría de las demencias”, concluyó.
20 enero 2026 | Fuente: Prensa Latina | Tomado de | Noticia
oct
10
El Gobierno de Nicaragua, a través del Ministerio de Salud (Minsa) y en coordinación con otras instituciones estatales, lanzará hoy en el departamento de Masaya la campaña nacional “Sin Diabetes”.
La iniciativa, anunciada por la copresidenta Rosario Murillo en medios de comunicación del poder ciudadano, tiene como objetivo examinar a 2,5 millones de niños, adolescentes y jóvenes de hasta 20 años de edad.
Según la información oficial, la estrategia contempla la realización de pruebas de detección en escuelas, centros técnicos y universidades, con la debida autorización de los padres.
El propósito es identificar de manera temprana la enfermedad en menores y jóvenes, para prevenirla y ofrecer atención oportuna a través de recomendaciones médicas y seguimientos especializados.
De acuerdo con la mandataria, se trata de un trabajo preventivo y de futuro, que permitirá actualizar las bases de datos de salud y conocer con certeza cómo está el país frente a esta enfermedad en la niñez y la juventud.
La campaña no sustituirá la atención que reciben actualmente los pacientes con diabetes, pero sí contribuirá a evitar las graves consecuencias de diagnósticos tardíos y la falta de tratamiento adecuado.
La diabetes constituye una de las principales causas de complicaciones crónicas a nivel global, de ahí la importancia de su detección precoz.
En Nicaragua, el programa se enmarca en los esfuerzos sostenidos por fortalecer la prevención de enfermedades crónicas no transmisibles, a través de controles médicos, jornadas comunitarias y campañas educativas.
La estrategia “Sin Diabetes” busca además sensibilizar a las familias sobre la importancia de estilos de vida saludables, y actividad física como factores claves para reducir riesgos.
Con esta cruzada, el Gobierno Sandinista reafirma su compromiso con la salud preventiva, la atención gratuita y la promoción del bienestar integral de las nuevas generaciones.
01 octubre 2025 | Fuente: Prensa Latina | Tomado de la Selección Temática sobre Medicina de Prensa Latina. Copyright 2025. Agencia Informativa Latinoamericana Prensa Latina S.A. | Noticia
ago
29
La calidad del sueño y algunos hábitos de vida saludable como comer fruta y verdura o hacer deporte, constituyen beneficios psicológicos en los jóvenes, asegura una investigación publicada hoy en la revista Plos One.
Científicos de la Universidad de Otago, en Nueva Zelanda, demostraron que estos hábitos son independientes y acumulativos, por lo que su adopción escalonada podría aumentar el bienestar psicológico.
Esta generación de jóvenes se enfrenta a tensiones únicas como el estrés financiero, presiones educativas y otros factores sociales que pueden reducir la felicidad, advirtió el líder de la investigación y profesor en la Universidad neozelandesa, Tamlin Conner.
Por ello, comprender cuáles son los desencadenantes conductuales que mejoran dicho confort emocional puede ayudarlos no solo a sobrevivir, sino a prosperar durante esta etapa tan difícil de sus vidas, señaló.
Para los autores, aunque el estudio no demuestre ningún vínculo causal entre estos hábitos y la salud mental, los resultados puedan ser de ayuda para mejorar la calidad de vida de estos adultos.
Investigaciones anteriores vinculaban los hábitos de vida con una mejora en el estado de salud. Sin embargo, la evidencia de que también influía en la mente era muy reducida.
Por aquel entonces, los estudios solían describir siempre enfermedades mentales y obviaban cómo el comportamiento humano podría interactuar con nuestra psicología.
La evidencia de que los hábitos saludables también influyen en nuestra psicología era muy reducida
Para abordar este enfoque, el equipo científico comparó tres hábitos saludables –el sueño, la alimentación y la actividad física– con el bienestar emocional que generaba su implementación en adultos entre 17 y 25 años.
Usaron datos de una encuesta de más de mil personas de países anglosajones, otra investigación cualitativa de 13 días en la que pidieron a los participantes que llevaran un diario; y finalmente, un estudio de ocho días para monitorizar la actividad física.
Los resultados demostraron que todas estas rutinas se asociaban a sensaciones de plenitud, aunque el sueño prevalecía sobre todas las demás. Comer frutas y verduras o hacer deporte, por otro lado, se asociaron a un mayor confort psicológico en tiempo real. Aumentar la ingesta de alimentos basados en plantas podría mitigar los efectos de una mala noche de sueño, sugirieron.
28 agosto 2025 | Fuente: Prensa Latina | Tomado de la Selección Temática sobre Medicina de Prensa Latina. Copyright 2025. Agencia Informativa Latinoamericana Prensa Latina S.A. | Noticia
ago
29
Una dieta mediterránea hipocalórica con actividad física reduce el riesgo de diabetes, concluye un estudio publicado hoy en Annals of Internal Medicine, que analizó durante seis años a miles de personas en toda España.
La diabetes tipo 2, una enfermedad crónica que deteriora seriamente la salud y la calidad de vida, ha aumentado notablemente su incidencia en los últimos años, en paralelo con la obesidad. Por ello, resulta esencial impulsar estrategias accesibles y sostenibles enfocadas a la prevención.
El estudio PREDIMED (PREvención con DIeta MEDiterránea), que lleva más de dos décadas activo, ya había demostrado que una dieta mediterránea suplementada con aceite de oliva virgen extra o frutos secos reducía la incidencia de diabetes en un 30 por ciento en comparación con una dieta baja en grasas. Sin embargo, esta reducción se observó con una disminución apenas perceptible del peso corporal.
A partir de ese conocimiento, el proyecto planteó una intervención sobre el estilo de vida más intensiva, con el objetivo de evaluar si pudiera aportar beneficios adicionales. Esta estrategia se basa en la pérdida de peso mediante una dieta mediterránea ligeramente hipocalórica —rica en fibra y de bajo índice glucémico— combinada con la promoción de la actividad física y apoyo conductual.
El estudio incluyó a cuatro mil 746 participantes de entre 55 y 75 años con sobrepeso u obesidad y síndrome metabólico y que no padecían enfermedades cardiovasculares ni diabetes al inicio.
Los participantes fueron asignados al azar a uno de los dos siguientes programas: uno enfocado en seguir la dieta mediterránea (sin promocionar actividad física ni perseguir una reducción calórica de la dieta), y otro conductual enfocado a conseguir una pérdida de peso mediante una dieta mediterránea reducida en calorías (con una reducción planificada de 600 kilocalorías diarias) y mayor actividad física.
La nueva estrategia redujo en un 31 % los nuevos casos de diabetes en comparación con la dieta mediterránea sin restricción calórica ni recomendaciones de ejercicio
Tras seis años de seguimiento, se observó que los participantes sin diabetes al inicio asignados al grupo de intervención intensiva (dieta mediterránea y actividad física) mostraron una mayor adhesión a la dieta mediterránea, aumentaron su actividad física, perdieron más peso, y necesitaron menos medicamentos para el control de su glucosa durante el seguimiento una vez diagnosticados de diabetes.
Además, el riesgo absoluto de desarrollar diabetes fue del 12 % (349 casos) en aquellos participantes que siguieron solo la dieta mediterránea, frente al 9,5 % (280 casos) de aquellos asignados a la intervención intensiva. Esta última estrategia redujo en un 31 % los nuevos casos de diabetes en comparación con la dieta mediterránea sin restricción calórica ni recomendaciones de ejercicio.
El equipo de investigación concluye que los alimentos y nutrientes que componen la dieta mediterránea actúan de forma sinérgica a través de diferentes mecanismos implicados en la diabetes tipo 2, como reducir la resistencia a la insulina, la inflamación y el estrés oxidativo.
Estos efectos se ven potenciados por la actividad física y la pérdida de peso. Además, al tratarse de una dieta sabrosa, sostenible y culturalmente aceptada, puede convertirse en una estrategia ideal a largo plazo para la prevención de enfermedades cardiometabólicas, añaden los autores.
28 agosto 2025 | Fuente: Prensa Latina | Tomado de la Selección Temática sobre Medicina de Prensa Latina. Copyright 2025. Agencia Informativa Latinoamericana Prensa Latina S.A. | Noticia
oct
5
La actividad física modifica la microbiota intestinal en personas mayores con obesidad y síndrome metabólico, según ha demostrado un estudio llevado a cabo por investigadores del Instituto de Investigación Biomédica (Ibima Plataforma Bionand) y el Hospital Virgen de la Victoria de Málaga.
Los hallazgos, publicados en la revista Biology of Sport, han concluido que la actividad física regular, combinada con una dieta mediterránea, produce cambios significativos en la microbiota intestinal, lo cual podría tener beneficios en personas mayores con obesidad y síndrome metabólico.
Los resultados destacan el impacto positivo que los cambios en el estilo de vida pueden tener en la salud intestinal y general de la población envejecida.
El estudio, que forma parte del proyecto Predimed-Plus -sobre el impacto del estilo de vida en la prevención de enfermedades cardiovasculares-, incluyó a 297 participantes de los nodos de Málaga y Reus, de entre 55 y 75 años, todos con sobrepeso u obesidad y diagnosticados con síndrome metabólico.
Durante un año, los investigadores monitorizaron la actividad física, la dieta y los cambios en la composición de la microbiota intestinal de los participantes.
Gracias al desarrollo de este estudio, aquellos que aumentaron significativamente su actividad física, mostraron alteraciones positivas en su microbiota, incluido el aumento de bacterias beneficiosas como Sutterella y Lachnospira, y una disminución de Collinsella, asociada a niveles elevados de colesterol LDL.
La primera autora del estudio, Patricia Ruiz Limón, ha señalado que este trabajo pone de manifiesto «cómo la actividad física puede actuar como un modulador clave de la microbiota intestinal», lo que «abre una nueva ventana para comprender mejor su papel en la prevención de enfermedades metabólicas».
«Estos resultados nos permiten avanzar en el diseño de intervenciones más personalizadas para mejorar la salud de las personas mayores», ha afirmado la investigadora.
Por su parte, el director científico de Ibima y jefe de servicio de Endocrinología y Nutrición en el Hospital Virgen de la Victoria, Francisco J. Tinahones, ha agregado que «es muy relevante que en este estudio se haya profundizado más allá de la actividad física, la reducción de peso o la mejora del control glucémico».
«Ahora podemos asociar claramente que el ejercicio físico tiene influencia directa en la microbiota intestinal», ha manifestado Tinahones, que ha incidido en que se trata de «un vínculo que podría ser fundamental a la hora de tratar el síndrome metabólico en personas mayores».
Otra de las coautoras del estudio es la investigadora Isabel Moreno, quien ha apuntado que «este hito marca el camino a seguir de futuros estudios» encaminados a destacar el potencial que tiene el estudio de la microbiota con otros factores como la actividad física para «acercar el análisis de este tipo de bacterias» y dirigirlas hacia terapias «más personalizadas».
02 octubre 2024|Fuente: EFE |Tomado de la Selección Temática sobre Medicina de Prensa Latina. Copyright 2024. Agencia Informativa Latinoamericana Prensa Latina S.A.|Noticia
