CafeinaDurante muchos años, se debatió intensamente si el café descafeinado o el regular eran la opción más saludable. Esta discusión ha generado opiniones encontradas entre consumidores y especialistas, motivadas por dudas sobre el impacto de la cafeína y los beneficios nutricionales de cada variante. Hoy, la ciencia ofrece respuestas claras sobre las diferencias, ventajas y riesgos de ambos tipos de café.

La diferencia esencial entre el café descafeinado y el regular radica en su contenido de cafeína. Según la dietista Anar Allidina, experta en nutrición graduada por la Universidad de Toronto y citada en Prevention, la cantidad de cafeína es el punto clave para quienes desean controlar la ingesta de estimulantes.

Proceso de descafeinización y contenido de cafeína

El café descafeinado se obtiene mediante un proceso que elimina la mayor parte de la cafeína de los granos antes del tostado. Sin embargo, nunca queda completamente libre de esta sustancia.

La dietista Vicki Koenig, especialista en nutrición por la Universidad de Nueva York, explicó que una taza de descafeinado de 240 mililitros contiene entre dos y diez miligramos de cafeína, mientras que el café regular aporta entre 95 y 165 miligramos en la misma cantidad. Aunque la diferencia es significativa, el café descafeinado conserva una pequeña proporción de cafeína.

Ambos tipos de café contienen antioxidantes como polifenoles, ácido clorogénico y ácido ferúlico. Allidina afirmó que estos compuestos no se pierden durante la descafeinización, lo que permite que el café descafeinado mantenga estos nutrientes. Prevention resaltó: “La mayoría de los beneficios del café para la salud provienen de los antioxidantes”, y estos permanecen casi intactos en ambas variantes.

Beneficios para la salud de ambos tipos de café

Los expertos coinciden en que tanto el café regular como el descafeinado pueden aportar beneficios a la salud. Koenig señaló: “Numerosos estudios indican que tanto el café con cafeína como el descafeinado se asocian con una menor mortalidad por cualquier causa”.

Datos de UCLA Health (University of California, Los Angeles) citados por Prevention, muestran que el consumo regular de ambos tipos se relaciona con un menor riesgo de diabetes tipo dos, menor incidencia de enfermedad renal crónica, protección frente a enfermedad hepática y cardiovascular, mejoría del microbioma intestinal, efectos antiinflamatorios y ralentización del deterioro cognitivo.

Además, quienes consumen café, ya sea regular o descafeinado, presentan una mayor esperanza de vida.

Riesgos y precauciones

A pesar de los beneficios, el café descafeinado puede implicar ciertos riesgos. Su bajo contenido de cafeína no elimina completamente la posibilidad de efectos secundarios. Koenig advirtió que, para personas especialmente sensibles, incluso el descafeinado puede causar nerviosismo. Por lo tanto, quienes tienen alta sensibilidad pueden experimentar síntomas después de consumirlo.

El café regular, por su mayor aporte de cafeína, representa riesgos adicionales. Koenig explicó que una ingesta elevada puede provocar ansiedad, palpitaciones, molestias en el pecho, malestar gastrointestinal, insomnio y nerviosismo, en particular si se superan seis tazas al día o en adultos mayores.

La cafeína puede generar dependencia, y dejar de consumirla de manera abrupta puede ocasionar síntomas de abstinencia. Según la Biblioteca Nacional de Medicina, deben limitar o evitar la cafeína las personas embarazadas o en periodo de lactancia, quienes padecen trastornos del sueño, migraña, ansiedad, arritmia, presión arterial alta o reciben determinados tratamientos médicos.

El valor nutricional del café se ve influido por factores externos. Prevention advierte que agregar azúcar, edulcorantes o cremas azucaradas disminuye los posibles beneficios de la bebida. Esta advertencia es válida para ambos tipos de café.

No existe un café objetivamente mejor

Los especialistas coinciden en que no existe un tipo de café objetivamente mejor para la salud. Tanto el descafeinado como el regular pueden incluirse en una dieta equilibrada, siempre que se controle la cantidad diaria y se eviten los aditivos calóricos. Consumidos con moderación y sin excesos, ambos pueden formar parte de un estilo de vida saludable.

15 enero 2026 | Fuente: Infobae | Tomado de | Noticia

mosquito.jpnA medida que la presencia humana expulsa a los animales de sus hábitats, los mosquitos que antes se alimentaban de una gran variedad de huéspedes podrían estar encontrando nuevos objetivos humanos para saciar su «sed de sangre», según un nuevo estudio.

Los detalles de este trabajo, que no obstante precisa de más análisis, se publican en la revista Frontiers in Ecology and Evolution, en un artículo que firman científicos de centros brasileños. Según estos, investigar el comportamiento alimentario de los mosquitos es fundamental para comprender la dinámica ecológica y epidemiológica de los patógenos que transmiten.

Y es que las picaduras son más que una simple picazón. Mosquitos infectados transmiten virus como la fiebre amarilla, el dengue, el zika o el chikunguña, que causan enfermedades que amenazan gravemente la salud humana y pueden tener consecuencias adversas a largo plazo.

El estudio se centra en la mata atlántica, que se extiende a lo largo de la costa brasileña albergando cientos de especies de aves, anfibios, reptiles, mamíferos y peces. Sin embargo, debido a la expansión humana, solo un tercio de su superficie original permanece intacta, según un comunicado de la revista.

Como resultado, los mosquitos cambian sus hábitos y hábitats y se acercan a los seres humanos, de los que acaban alimentándose por conveniencia.

«Aquí demostramos que las especies de mosquitos que capturamos en los restos de la mata atlántica tienen una clara preferencia por alimentarse de humanos», resume Jeronimo Alencar, del Instituto Oswaldo Cruz de Río de Janeiro.

Los huéspedes más apetecidos de los mosquitos

Esto es crucial porque en un entorno como el bosque atlántico, con una gran diversidad de posibles huéspedes vertebrados, la preferencia por los humanos aumenta significativamente el riesgo de transmisión de patógenos, añade por su parte Sergio Machado, de la Universidad Federal de Río de Janeiro.

Para su estudio, los investigadores utilizaron trampas luminosas para capturar mosquitos en dos reservas naturales del estado de Río de Janeiro.

En el laboratorio se separaron, para su análisis, las hembras de mosquitos saciadas. Los investigadores extrajeron ADN de la sangre y utilizaron su secuenciación para analizar un gen específico que funciona como un código de barras único para cada especie de vertebrado.

Al comparar los códigos de barras encontrados en la sangre con una base de datos, pudieron determinar de qué animal se había alimentado el mosquito.

De un total de 1 714 mosquitos capturados pertenecientes a 52 especies, 145 hembras estaban hinchadas de sangre. Se pudieron identificar las «comidas de sangre» consumidas por 24 ejemplares, que procedían de 18 humanos, un anfibio, seis aves, un cánido y un ratón; algunas procedían de múltiples fuentes.

¿Por qué la sangre humana?

Los investigadores plantearon la hipótesis de que múltiples factores podrían influir en su preferencia por nuestra sangre.

El comportamiento de los mosquitos es complejo, explica Alencar. «Aunque algunas especies de mosquitos pueden tener preferencias innatas, la disponibilidad y la proximidad del huésped son factores extremadamente influyentes».

A pesar de que se trata de un estudio inicial y son necesarias exploraciones con más datos y métodos más precisos, los resultados ya pueden contribuir al desarrollo de políticas y estrategias mejoradas para controlar los mosquitos portadores de enfermedades y ayudar a predecir y prevenir futuros brotes, según los autores.

«Saber que los mosquitos de una zona tienen una fuerte preferencia por los seres humanos sirve como alerta del riesgo de transmisión», concluye Machado. 

15 enero 2026 | Fuente: EFE | Tomado de | Noticia

ejercicios de fuerzaEntre el trabajo, los estudios, las relaciones y las obligaciones diarias, muchas personas postergan el cuidado de la salud en sus primeros años de adultez. Sin embargo, expertos advierten que las decisiones que se toman en esta etapa pueden influir de manera directa en cómo funcionará el cuerpo décadas después.

Adoptar hábitos saludables entre los 20 y los 30 años puede influir de manera decisiva en la salud a largo plazo, según expertos de la Universidad de Stanford. Iniciar rutinas beneficiosas desde etapas tempranas funciona como una inversión que ayuda a prevenir enfermedades y favorece el bienestar integral con el paso de los años.

El desarrollo de buenos hábitos durante la juventud es el eje de las recomendaciones de los especialistas. Los profesores Michael Fredericson, Abby King, Clete Kushida y David Spiegel coinciden en que las decisiones de esta etapa establecen la base de la salud física y mental en el futuro. Incluso pequeños cambios sostenidos en alimentación, movimiento, descanso y manejo emocional generan beneficios acumulativos, aunque en el presente no parezcan urgentes.

  1. Ejercicio de fuerza para proteger músculos y huesos

Uno de los pilares señalados es el entrenamiento de fuerza. Fredericson explica que durante los 20 y 30 años se alcanza el punto máximo de masa ósea y muscular, lo que ofrece protección frente a lesiones y fragilidad en etapas posteriores. Este tipo de ejercicio implica trabajar los músculos contra una resistencia, ya sea con pesas, bandas elásticas o el propio peso corporal.

El especialista remarca que el estímulo debe ser suficiente para generar adaptación: el esfuerzo tiene que acercarse a la fatiga muscular, cuando solo es posible completar una o dos repeticiones más. Se recomiendan al menos dos sesiones semanales, una práctica especialmente importante en mujeres, ya que contribuye a preservar la densidad ósea y reducir el riesgo de osteoporosis.

  1. Actividad cardiovascular para reducir el riesgo de enfermedades

En paralelo, la actividad aeróbica cumple un rol clave en la prevención de enfermedades. Estudios recientes citados por la institución muestran que mejorar la capacidad aeróbica reduce el riesgo de infarto, accidente cerebrovascular, diabetes tipo 2 y algunos tipos de cáncer. Un análisis indicó que aumentar la aptitud física puede disminuir la mortalidad general entre un 11 % y un 17 %.

King subraya que no se trata solo de entrenar, sino de moverse más a lo largo del día. Caminar alrededor de 7 000 pasos diarios ya aporta beneficios relevantes. Permanecer sentado más de ocho horas por jornada, advierten los expertos, implica un riesgo comparable al del tabaquismo. Por eso, recomiendan interrumpir el sedentarismo con pausas activas cada media hora.

  1. Alimentación basada en alimentos reales

La alimentación equilibrada es otro eje fundamental. El estudio CARDIA, que siguió a más de 5 000 adultos jóvenes durante 35 años, mostró que una dieta rica en vegetales, cereales integrales y baja en comida ultraprocesada se asocia con menor riesgo de enfermedades cardíacas y resistencia a la insulina en la mediana edad.

King aconseja priorizar alimentos reales y fáciles de incorporar a la rutina diaria. Tanto ella como Fredericson destacan los beneficios de la dieta mediterránea, basada en verduras, frutas, legumbres, granos integrales, grasas saludables y proteínas magras. También sugieren consumir entre 0,8 y 1 gramo de proteína por kilo de peso corporal por día, llenar la mitad del plato con frutas y verduras y limitar el alcohol.

  1. Dormir lo suficiente y con buena calidad

El descanso adecuado es igual de determinante. Kushida señala que dormir más de siete horas por noche es lo óptimo para la mayoría de los adultos. La falta crónica de sueño se asocia con mayor riesgo de obesidad, diabetes y problemas cardiovasculares, incluso si se intenta compensar durmiendo más los fines de semana.

Para mejorar la calidad del sueño, recomienda mantener horarios regulares, exponerse a la luz solar por la mañana y reducir el uso de pantallas antes de acostarse. Si el cansancio persiste pese a dormir lo suficiente, puede existir un trastorno no diagnosticado, como apnea o insomnio, que también afecta a adultos jóvenes.

  1. Desarrollar herramientas para manejar el estrés

Spiegel destaca que la presión emocional constante puede afectar tanto la salud mental como la física. Técnicas como la respiración profunda, la meditación y la auto-hipnosis demostraron ser útiles para reducir ansiedad y dolor en distintos estudios.

Además, mantener una rutina saludable en general contribuye a mejorar la capacidad de afrontar situaciones exigentes. Spiegel subraya que pedir ayuda profesional cuando el malestar se sostiene en el tiempo es una estrategia de cuidado, no una señal de debilidad, y que aprender a gestionar las emociones desde la juventud facilita la adaptación a los desafíos futuros.

Establecer estos hábitos desde temprano aumenta las probabilidades de llegar a la adultez con mejor salud física y mental y reduce la necesidad de revertir daños acumulados con el paso del tiempo. Para los especialistas, el cuidado no comienza cuando aparecen los problemas, sino mucho antes, en las decisiones cotidianas que se repiten a lo largo de los años. 

15 enero 2026 | Fuente: Infobae | Tomado de | Noticia

Imagen: Prensa Latina.La Organización Panamericana de la Salud (OPS) alertó hoy del aumento de los trastornos por consumo de drogas en las Américas, panorama que varía de manera significativa en la región. El consumo de drogas se encuentra entre los 10 principales factores de riesgo que contribuyen a muertes y discapacidad en la región, de acuerdo con los resultados de un estudio recién publicado en la Revista Panamericana de Salud Pública.

Mostró que en 2021 se estimó que 17,7 millones de personas en las Américas vivían con un trastorno por consumo de drogas, lo que motivó cerca de 78 000 muertes directamente atribuibles a esta causa, una tasa de mortalidad cuatro veces mayor que el promedio mundial.

La investigación, basada en análisis de datos del estudio sobre la Carga Mundial de Enfermedades 2021, reveló que los trastornos por consumo de drogas están impulsados principalmente por el consumo de opioides —causante del 75 por ciento de los fallecimientos— y afectan de manera desproporcionada a los hombres jóvenes.

Los años de vida ajustados por discapacidad asociados a esta problemática casi se triplicaron entre 2000 y 2021, con un incremento promedio cercano al cinco por ciento anual.

Los adultos jóvenes, en particular los hombres, registraron la mayor carga, mientras que las muertes entre las mujeres también se elevaron, lo que genera una preocupación adicional.

Según mostró el análisis, el panorama de los trastornos por consumo de drogas varía de manera significativa en la región.

En América del Norte se detectó un marcado aumento de los trastornos relacionados con los opioides —en particular los sintéticos de alta potencia, como el fentanilo— así como con las anfetaminas.

En contraste, en el Caribe, Centroamérica y Sudamérica, los principales contribuyentes a esta situación en la última década han sido el consumo de cannabis y cocaína.

Los autores estiman que 145 mil 515 muertes por cualquier causa en las Américas en 2021 se debieron a afecciones como sobredosis por opioides, cáncer de hígado, cirrosis y suicidio atribuibles al consumo de drogas.

“Los trastornos por consumo de drogas son un problema de salud pública prevenible y tratable, pero están teniendo un impacto cada vez mayor en las familias y las comunidades de toda nuestra región”, afirmó el doctor Jarbas Barbosa, director de la OPS.

“Los países deben ampliar con urgencia los servicios de prevención, tratamiento y reducción de daños basados en la evidencia, especialmente para los jóvenes y las personas en mayor riesgo”, añadió. 

13 enero 2025 | Fuente: Prensa Latina | Tomado de | Noticia

enero 19, 2026 | Carlos Alberto Santamaría González | Archivado en: Adicciones,Psicología,Sociología,Toxicología,Trastornos de conducta,Vigilancia en salud | Etiquetas: , |

Imagen: Claudio Quilodran / Europa PressEl hallazgo en Kenia del esqueleto más completo de Homo habilis reconfigura hoy la mirada sobre los orígenes humanos, revela detalles inéditos de su anatomía y confirma su papel clave en la evolución de la especie. Los huesos fueron descubiertos en 2012 durante una campaña dirigida por la destacada paleontóloga Meave Leakey, experta en el campo de la paleoantropología africana, reporta el medio National Geographic.

Su conservación excepcional lo convierte en la evidencia postcraneal (bajo la cabeza) más completa de esta especie extinta, que incluye dientes mandibulares, brazos, clavículas, antebrazos, fragmentos de escápula, pelvis y sacro, amplía la publicación.

Identificado como KNM-ER 64061, el fósil fue localizado en East Turkana, región al norte del país, data de más de dos millones de años y todas las piezas pertenecen al mismo individuo.

El equipo de investigación, cuyos integrantes incluyen al miembro de la Universidad Stony Brook (Estados Unidos), Fred Grine, y la especialista del Institut Català de Paleontologia Miquel Crusafont, Ashley Hammond, concluyó que el Homo habilis medía alrededor de 160 cm, pesaba poco más de 30 kg, tenía fuerza muscular.

Los análisis publicados en la revista científica The Anatomical Record, revelaron además que la dentición, con un esmalte grueso y mandíbulas fuertes, indica una dieta variada, incluyendo carne en tiempo de escasez, capacidad de caminar erguido y de trepar con agilidad.

Este hallazgo refuerza la idea de que Homo habilis fue un homínido versátil, situado en un punto de transición evolutiva entre los australopitecus y Homo erectus, convirtiéndose en una pieza clave para entender cómo la especie humana comenzó a expandir sus capacidades. 

15 enero 2025 | Fuente: Prensa Latina | Tomado de | Noticia

enero 19, 2026 | Carlos Alberto Santamaría González | Archivado en: Paleontología | Etiquetas: , |

ejercicios_fisicosEn el mundo del deporte, el estiramiento forma parte esencial de cualquier rutina de ejercicio. Por ejemplo, en la mayoría de las clases de fitness, se comienza y se termina la sesión de esta manera, ya sea para preparar el cuerpo antes del esfuerzo o para relajarlo al final. Esta práctica se asocia frecuentemente con beneficios como la reducción de la rigidez, la mejora de la flexibilidad y la prevención de molestias musculares.

Este acto implica alargar los músculos y mover las articulaciones a lo largo de su rango de movimiento. Esta acción puede provocar una sensación de alivio inmediato, acompañado de un aumento transitorio en la circulación sanguínea y una disminución temporal de la tensión muscular. Además, puede influir en el sistema nervioso, contribuyendo a mitigar el dolor y la rigidez durante algunos minutos.

Entre los aspectos positivos que se atribuyen al estiramiento, destacan la capacidad de mejorar la movilidad articular, facilitar la recuperación tras el ejercicio y promover una mayor sensación de bienestar físico. Muchas personas lo incorporan a su rutina diaria no solo por sus efectos físicos, sino también por el momento de pausa y atención corporal que representa.

Cuáles son los efectos del estiramiento y sus beneficios

Cuando una persona realiza un estiramiento, se produce un alargamiento de los músculos específicos involucrados. Por ejemplo, al inclinarse hacia adelante sobre una pierna extendida, los músculos isquiotibiales se estiran y, al mismo tiempo, los vasos sanguíneos cercanos pueden dilatarse, lo que incrementa la circulación en la zona.

Durante este proceso, ocurren cambios temporales tanto en los tejidos musculares como en el sistema nervioso. El estiramiento puede ayudar a reducir la sensación de dolor y rigidez de manera puntual, haciendo que el cuerpo se sienta más suelto durante y poco después de la práctica. Sin embargo, estos efectos inmediatos no son permanentes. Una vez que la persona deja de estirar, los músculos suelen regresar a su longitud original en poco tiempo. Es decir, el alivio que se experimenta tras un estiramiento aislado tiende a ser pasajero.

Asimismo, cuando se realiza como parte de una rutina diaria, puede aportar varios beneficios sostenidos para la salud física. Uno de los efectos más destacados es la mejora de la circulación sanguínea. Un estudio publicado en el Journal of Physiology comprobó que, tras 12 semanas de estiramientos estáticos frecuentes, los participantes experimentaron una mejor función de los vasos sanguíneos y una reducción en la presión arterial, en comparación con quienes no modificaron sus hábitos.

Otro beneficio importante es la disminución de la tensión y el dolor muscular tras entrenamientos intensos. El Dr. Andrew R. Jagim, especialista en medicina deportiva de Mayo Clinic, señala que incorporar unos minutos de actividad cardiovascular suave seguidos de extensiones dinámicas puede favorecer la recuperación y aliviar la rigidez. Este proceso ayuda a eliminar los subproductos metabólicos generados durante el ejercicio, a la vez que potencia el suministro de oxígeno y nutrientes a los tejidos.

Realizarlo de forma regular también contribuye a preservar e incluso aumentar el rango de movimiento articular. A medida que pasa el tiempo, la movilidad de las articulaciones y los músculos puede verse reducida, dificultando acciones cotidianas como alcanzar la espalda o caminar con soltura. Tanto los estiramientos estáticos como los dinámicos ayudan a frenar la pérdida de flexibilidad y movilidad asociada con la edad, facilitando movimientos más amplios y seguros en la vida diaria.

Estiramiento estático vs. dinámico

Cada opción cuenta con características y aplicaciones específicas. El estático es el que más personas asocian con la práctica habitual en gimnasios y clases de fitness. Consiste en adoptar una posición en la que el músculo se alarga y mantenerla inmóvil durante al menos diez segundos.

Por otro lado, el dinámico implica movimientos continuos y controlados que llevan las articulaciones a lo largo de su rango de movimiento. Este tipo de estiramiento puede incluir círculos de brazos, balanceos de piernas, zancadas caminando o flexiones ligeras. En lugar de mantener una postura fija, se repiten movimientos suaves y progresivos que preparan el cuerpo para actividades más exigentes.

La segunda opción resulta especialmente útil antes de deportes o ejercicios que requieren explosividad y movilidad, como el básquet, el atletismo o entrenamientos de alta intensidad. Según el Dr. Jagim, estos movimientos no solo favorecen la preparación muscular, sino que también activan el sistema neuromuscular y los tejidos conectivos, mejorando la movilidad y el rendimiento durante la actividad física.

La relación del estiramiento previo con las lesiones

Aplicar el estiramiento justo antes de entrenar es una práctica que se repite tanto en gimnasios como en entrenamientos de deportes de alto rendimiento. Sin embargo, la evidencia científica sobre esta práctica es menos concluyente de lo que muchos suponen, especialmente en lo que respecta al estiramiento estático.

Diversos estudios realizados en los últimos años no han demostrado que el estiramiento estático previo al ejercicio reduzca significativamente el riesgo de lesiones musculares. El Dr. Andrew R. Jagim, de Mayo Clinic, señala que este tipo de prácticas ofrece escasos beneficios en términos de protección contra lesiones en la mayoría de los deportes y actividades físicas.

El Dr. Alex Dinsdale, profesor de biomecánica del deporte en la Universidad Leeds Beckett, explica que las lesiones pueden deberse a múltiples factores, como el uso de un calzado inadecuado, la fatiga o la falta de fuerza y rango de movimiento suficiente para ejecutar ciertos gestos deportivos. Estas extensiones estáticas pueden aumentar la flexibilidad, pero también reduce, de forma transitoria, la capacidad de los músculos para aplicar fuerza, lo que podría no ser ideal antes de una actividad intensa.

En contraste, los estiramientos dinámicos realizados como parte del calentamiento podrían ofrecer más ventajas. Este tipo de movimientos preparan el cuerpo para la acción al aumentar la temperatura muscular y activar el sistema neuromuscular. Las investigaciones sugieren que, aunque los resultados no son totalmente consistentes, pueden contribuir a reducir el riesgo de lesiones, al mejorar la movilidad y la capacidad de respuesta muscular ante las demandas del ejercicio.

En la práctica, los expertos recomiendan optar por un calentamiento activo que incluya movimientos similares a los del ejercicio principal, seguido de estiramientos dinámicos y, en algunos casos, ejercicios de fuerza específicos realizados en momentos alternativos al entrenamiento principal. Esta combinación resulta más efectiva para preparar el cuerpo y protegerlo frente a posibles lesiones, en comparación con el estiramiento estático tradicional. 

15 enero 2025 | Fuente: Infobae | Tomado de | Noticia

enero 19, 2026 | Carlos Alberto Santamaría González | Archivado en: Bienestar, salud y calidad de vida,Lesiones y traumatismos,Medicina deportiva,Ortopedia y traumatología | Etiquetas: , |

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