may
29
La humanidad vivió 26 días de calor extremo en 2023 con temperaturas superiores a los 40 °C, los cuales no hubiesen existido sin el cambio climático, se conoció hoy.
De acuerdo con un comunicado del Centro Climático de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja, World Weather Attribution y Climate Central, las evidencias del pasado año ponen en alerta a los expertos para este 2024, pues hasta la fecha ya se han vivido olas de calor extrem0 en Asia.
Actualmente países como Bangladesh, Myanmar, Nepal, Malasia y Filipinas atraviesan por períodos de elevadas temperaturas y solo en Myanmar se registró una temperatura extrema de 48,2°C el 28 de abril, la más alta jamás conocida en el país.
Por otro lado, en Bangladesh, el calor extremo afecta a 57 de 64 distritos, lo que representa más de 120 millones de personas y en Nepal, la ciudad de Nepalgunj sufre semanas de temperaturas superiores a los 40°C.
El informe internacional, que se publica en vísperas de la celebración el 2 de junio del Día de Acción contra el Calor, llama la atención sobre la amenaza de las temperaturas extremas y lo que se puede hacer para mitigarlo.
«Se sabe que el calor extremo ha matado a decenas de miles de personas en los últimos 12 meses, pero la cifra real probablemente sea de cientos de miles o incluso millones», puntualiza el texto.
Puntualiza, además, que las ciudades son los lugares donde el calor extremo es más peligroso y afecta en mayor medida a los jóvenes, ancianos, pobres y quienes trabajan al aire libre.
28 mayo 2024|Fuente: Prensa Latina |Tomado de |Noticia
may
23
La Sociedad Española del Sueño (SES) ha aclarado este martes que el Ministerio de Sanidad ha clasificado la luminoterapia como una pseudoterapia para el tratamiento de problemas de salud mental y no para abordar problemas de sueño, algo para lo que sí está «científicamente avalado».
La SES ha mostrado su inquietud porque se haya podido generar «confusión» entre la población sobre los usos de la luminoterapia, que se utiliza habitualmente en trastornos del sueño relacionados con alteraciones en los ritmos circadianos, como el trastorno afectivo estacional (TAE) y el desfase horario (síndrome de retraso y adelanto de fase) o incluso el insomnio.
Según recuerda en una nota, el pasado 11 de abril los Ministerios de Sanidad y de Ciencia publicaron ocho nuevos informes de pseudoterapias en las que analizaban prácticas como la respiración consciente, el chi-kung/qigong, el zerobalancing, la aromaterapia o las técnicas de relajación.
El de luminoterapia estaba centrado en su uso para tratar problemas de salud mental, y concluía que «debido a distintas limitaciones metodológicas de los estudios incluidos, no es posible extraer conclusiones definitivas sobre la eficacia y seguridad».
Pero, según la SES, existe «un cuerpo creciente de evidencia científica» que respalda su empleo en el tratamiento de diversos trastornos del sueño.
«Es importante distinguir entre su aplicación en problemas de salud mental y otros campos donde tiene respaldo científico, como determinados trastornos de sueño. Es crucial educar a la población sobre las diferencias y asegurar que se promueva su uso adecuado basado en evidencia», ha resaltado María José Martínez, coordinadora del grupo de trabajo de Cronobiología de la SES.
La luminoterapia consiste en la exposición a una fuente de luz brillante que simula la luz natural, para de esta forma regular los ritmos circadianos y mejorar el estado de ánimo y el sueño. Las sesiones se suelen llevar a cabo durante ciertas horas del día, generalmente por la mañana, para reforzar la sincronización del reloj biológico interno.
Como principal sincronizador del sistema circadiano, la luz «es la señal que activa a nuestro cerebro y le dice que hay que ponerse en marcha. Elimina de nuestra sangre la melatonina, hormona del sueño, por lo que nos hace estar más alerta», explica Martínez.
Entre sus beneficios, enumera, se incluyen la mejora del estado de ánimo, la regulación del ritmo de sueño-vigilia, y el alivio de los síntomas de los trastornos del sueño. Además, también puede aumentar la energía y la concentración durante el día, pero subraya que aunque existe «un cuerpo creciente de evidencia científica» que respalda su uso en diversos trastornos del sueño, hay que aplicarla siguiendo pautas clínicas y bajo la supervisión profesional.
21 mayo 2024|Fuente: EFE |Tomado de la Selección Temática sobre Medicina de Prensa Latina. Copyright 2023. Agencia Informativa Latinoamericana Prensa Latina S.A.|Noticia
may
10
Los niños que experimentan falta crónica de sueño pueden tener un mayor riesgo de desarrollar psicosis en la edad adulta temprana, mostró un estudio publicado hoy en una revista especializada.
Científicos de la Universidad de Birmingham, Reino Unido, examinaron información sobre la duración del sueño nocturno de un gran de cohorte de niños de entre seis meses y siete años de edad.
Descubrieron que los infantes que dormían menos horas de manera persistente durante este período tenían más del doble de probabilidades de desarrollar un trastorno psicótico en la edad adulta temprana y casi cuatro veces más probabilidades de tener un episodio psicótico.
Según los expertos se trata del primer estudio que muestra que la falta persistente de sueño es un fuerte predictor de psicosis.
En opinión de la doctora Isabel Morales-Muñoz, autora principal de la pesquisa, es completamente normal que los niños sufran problemas de sueño en diferentes momentos de su infancia, pero también es importante saber cuándo podría ser el momento de buscar ayuda.
A veces, dijo, el sueño puede convertirse en un problema persistente y crónico, y aquí es donde vemos vínculos con las enfermedades psiquiátricas en la edad adulta. «La buena noticia es que sabemos que es posible mejorar nuestros patrones y comportamientos de sueño. Si bien la falta persistente de sueño puede no ser la única causa de psicosis en la edad adulta temprana, nuestra investigación sugiere que es un factor contribuyente y es algo que los padres pueden abordar», destacó.
Los resultados mostraron que un sistema inmunológico debilitado podría explicar parcialmente los vínculos entre la falta de sueño y la psicosis, pero es probable que también sean importantes otros factores desconocidos, subrayó el artículo aparecido en JAMA Psychiatry.
08 mayo 2024|Fuente: Prensa Latina |Tomado de |Noticia
may
4
Descubiertos en los años setenta, los relojes circadianos son fundamentales para la regulación del tiempo biológico en la mayoría de las células del cuerpo humano. Estos mecanismos internos ajustan los procesos biológicos a un ciclo de 24 horas, permitiendo la sincronización de las funciones celulares con las variaciones diarias del entorno. Los ritmos circadianos, que están coordinados por un reloj central en el cerebro que se comunica con los relojes de los distintos tejidos periféricos, influyen en muchísimas funciones, desde nuestros patrones de sueño hasta nuestra capacidad para metabolizar los alimentos.
Un equipo liderado por Salvador Aznar Benitah, investigador ICREA del IRB Barcelona y Pura Muñoz-Cánoves, investigadora ICREA en el Departamento de Medicina y Ciencias de la Vida de la Universidad Pompeu Fabra (UPF), ha descubierto cómo la sincronización entre el reloj circadiano cerebral y los relojes periféricos en el músculo y la piel, es esencial para el funcionamiento adecuado de estos tejidos, así como para prevenir procesos degenerativos propios del envejecimiento.
Los resultados del estudio han sido publicados en dos artículos en revistas de alto impacto: la investigación sobre la sincronización entre el reloj central y el reloj periférico del músculo se ha publicado en Science, mientras que el estudio de la coordinación entre el reloj central y el reloj periférico de la piel se ha publicado en Cell Stem Cell. Ambos trabajos revelan mecanismos comunes que subrayan la importancia de esta coordinación para mantener la funcionalidad óptima de los músculos y la piel.
El estudio también detalla el notable grado de autonomía de los relojes periféricos, que son capaces de mantener ciclos de 24 horas y de gestionar aproximadamente un 15 % de las funciones circadianas, en ausencia del reloj central.
«Es fascinante ver cómo la sincronización entre los relojes circadianos cerebrales y periféricos desempeña un papel fundamental en la salud de la piel y el músculo, a la vez que los relojes periféricos por sí solos son autónomos para llevar a cabo las funciones más básicas del tejido.», explica Aznar Benitah, que co-lideró estos estudios como jefe del laboratorio de Células Madre y Cáncer del IRB Barcelona.
«Nuestro estudio revela que se necesita una interacción mínima de tan solo dos relojes tisulares (uno central y otro periférico) para mantener el funcionamiento óptimo de tejidos como el músculo y la piel, y evitar su deterioro y envejecimiento. Ahora, el siguiente paso es identificar los factores de señalización implicados en esta interacción, pensando en aplicaciones terapéuticas», indica Muñoz-Cánoves, investigadora en la UPF, y actualmente investigadora en Altos Labs (San Diego, EEUU).
La coordinación con el reloj periférico muscular mantiene la función muscular y previene el envejecimiento prematuro
El estudio publicado en Science se centró en la comunicación entre el cerebro y el músculo, y confirma que la coordinación entre los relojes cerebrales y periféricos es crucial para mantener la función muscular diaria y prevenir el envejecimiento prematuro del músculo. La restauración del ritmo circadiano reduce la pérdida de masa muscular y de fuerza, mejorando las funciones motoras deterioradas en modelos de estudio en ratones.
Los resultados del estudio han mostrado también que la alimentación restringida en el tiempo (Time-restricted feeding o TRF), que implica comer solo durante la fase activa del día, puede reemplazar parcialmente el reloj central y mejorar la autonomía del reloj muscular. Lo que aún es más relevante, esta restauración del ritmo circadiano a través de TRF es capaz de mitigar la pérdida muscular, el deterioro de las funciones metabólicas y motoras y la disminución de la fuerza muscular en ratones viejos.
Estos hallazgos tienen implicaciones importantes para el desarrollo de terapias contra el envejecimiento muscular y la mejora del rendimiento físico en la edad avanzada. Arun Kumar y Mireia Vaca Dempere, ambos de la UPF, son los primeros autores de este estudio, al que también han contribuido Eusebio Perdiguero y Antonio Serrano, anteriormente en la UPF y ahora en Altos Labs.
El reloj periférico de la piel integra y modula las señales cerebrales
En el estudio publicado en Cell Stem Cell, el equipo ha demostrado que el reloj circadiano de la piel es clave en la coordinación de la fisiología diaria del tejido. Mediante la integración de las señales del cerebro y, en ocasiones, modificándolas, garantiza el correcto funcionamiento de la piel.
Un hallazgo sorprendente fue que, en ausencia del reloj periférico, el reloj central del cuerpo mantiene el ritmo circadiano en la piel, pero opera de manera contraria a lo habitual (es decir, en un horario opuesto). Por ejemplo, se observó que la replicación del ADN, si solo estuviese controlada por el reloj central ocurriría durante el día, a la hora a la que la piel estaría expuesta a la luz ultravioleta, lo cual incrementaría el riesgo de acumular más mutaciones.
Este fenómeno destaca la importancia del reloj periférico, que no solo recibe señales del reloj central —que coordina los ritmos de todo el organismo— sino que además adapta estas señales a las necesidades específicas del tejido en el que reside (en el caso de la células madre de la piel, la división del ADN una vez que han pasado las horas del día en la que la exposición a la luz ultravioleta es máxima).
Thomas Mortimer, investigador postdoctoral del IRB Barcelona y Patrick-Simon Welz del Hospital del Mar Research Institute han liderado este proyecto junto a Aznar Benitah y Muñoz-Cánoves.
Los resultados de ambos estudios son fruto de una colaboración internacional, con investigadores de la University of California y la University of Texas Health en San Antonio (ambas en Estados Unidos), la University of Lübeck en Alemania, el Karolinska Institute en Suecia, la Humanitas University en Italia y Altos Labs San Diego Institute of Science en Estados Unidos.
El proyecto ha obtenido financiación del European Research Council, el programa H2020 de la Unión Europea, el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades, la Generalitat de Catalunya, la Fundación Lilliane Bettencourt, la Fundación «la Caixa», la Fundación la Marató de TV3, la Fundación BBVA y la Fundación Novo Nordisk.
03 mayo 2024|Fuente: UPF |Tomado de |Noticia
may
2
La humanidad celebra hoy el Día Mundial de la Salud Mental Materna, que pretende sensibilizar acerca de la importancia de prevenir y ofrecer tratamiento a los trastornos mentales durante el embarazo, parto y postparto.
Se trata de una jornada para incrementar conciencia sobre el tema, para que cada vez más mujeres busquen ayuda especializada y reciban el tratamiento adecuado.
Según los expertos, es de vital importancia visibilizar y desestigmatizar los problemas de ansiedad y depresión que son comunes entre las madres, desde el embarazo hasta el primer año del nacimiento del bebé.
En la etapa del embarazo las mujeres experimentan grandes cambios físicos, hormonales y emocionales los cuales, en caso de no recibir oportunamente la atención adecuada, pueden impactar en su salud física y mental.
Estadísticas muestran que cada año una de cada cinco mujeres en todo el mundo experimenta algún tipo de trastorno del estado de ánimo y de ansiedad en el periodo perinatal.
Sin la atención médica y especializada oportuna puede derivar en los siguientes padecimientos: depresión, ansiedad, trastorno obsesivo compulsivo, trastorno bipolar y psicosis posparto.
Entre las causas y factores más frecuentes que afectan la salud mental materna están: fatiga y cansancio, falta de sueño, cambios hormonales, idealización de la maternidad, experiencias traumáticas pasadas, conflictos en la familia, antecedentes familiares o personales de trastornos mentales, y pérdida de un hijo.
Se estima que entre el 50 y 80 por ciento de las mujeres sufren tristeza posparto, que se caracteriza por cambios y alteraciones en el estado de ánimo, emociones y sentimientos de tristeza, ansiedad y desesperanza, episodios de llanto frecuentes, pérdida del apetito y del sueño, y descuido en el aseo personal diario.
Cuidar la salud mental materna es igualmente importante que el cuidado físico durante el embarazo, parto y postparto, beneficiando al bebé y el entorno familiar, social y laboral de la madre.
Por ello se recomienda a la mamá alimentarse de una manera sana y balanceada, caminar o hacer ejercicios de bajo impacto, dormir bien y tomar siestas cuando el bebé duerme, evitar estar sola en el hogar, pedir ayuda y apoyo a la pareja, familiares y amigos y unirse a algún grupo de apoyo para madres primerizas.
01 mayo 2024|Fuente: Prensa Latina |Tomado de la Selección Temática sobre Medicina de Prensa Latina. Copyright 2023. Agencia Informativa Latinoamericana Prensa Latina S.A.|Noticia
abr
27
La mortalidad por la enfermedad de ALzheimer y otras demencias se ha duplicado en los últimos 15 años, según un encuentro organizado por la Confederación Española del Alzheimer y otras Demencias (Ceafa) que estima la supervivencia media tras un diagnostico de demencia en fase avanzada entre 1,1 y 8,5 años.
En la jornada, el portavoz del grupo de trabajo de neurología de la sociedad de médicos de Atención Primaria (Semergen), Enrique Arrieta, ha subrayado que lo más importante no es el tiempo de vida que le queda al paciente con demencia sino que tenga la mayor calidad de vida posible, libre de dolor, de fatiga, de angustia y de agresividad, y que sus necesidades estén cubiertas de forma adecuada.
Según datos avanzados en la jornada, en España las muertes por Alzheimer y demencia representan el 8,5 % del total anual. Más de 21 000 fallecimientos por demencia y 15 000 por Alzheimer.
De hecho la mortalidad por demencia ocupa en España el cuarto lugar, detrás de las enfermedades isquémicas de corazón, enfermedad cerebrovascular y cáncer de bronquios y pulmón.
Mientras, el Alzheimer se sitúa en séptimo lugar. Por delante están los fallecimientos por insuficiencia cardíaca y por enfermedad crónica de las vías respiratorias inferiores.
En fase de demencia avanzada, las neumonías, los cuadros febriles e infecciones y los problemas de alimentación son los problemas más frecuentes, y están asociados a una elevada tasa de mortalidad a los seis meses.
También las alteraciones del sueño son habituales, pero los expertos piden que se eviten las benzodiacepinas que generan confusión y se utilicen medidas no farmacológicas con rutinas de luz y ejercicio si es posible.
El dolor es tan frecuente como en personas sin demencia y también la depresión si bien es difícil diferenciar los síntomas depresivos del deterioro cognitivo.
Los objetivos asistenciales que se plantean desde el grupo de trabajo en neurología de Semergen dependen de la fase en que esté la demencia: si está en fase leve el propósito es prolongar la vida; en fase moderada se trataría de mantener las funciones y la autonomía y en caso de fase avanzada, maximizar el bienestar.
Respecto a la atención a la demencia en fase avanzada y los cuidados paliativos, desde esta sociedad se ha valorado que se centren en el paciente y la familia. «Los paliativos ni acortan ni alargan el proceso de morir lo que pretenden es que la fase final de la enfermedad se desarrolle con la menor complicación posible».
Los cuidados paliativos deben introducirse de forma precoz tras el diagnóstico y deberá prolongarse según progresa la enfermedad e integrar aspectos psicosociales y espirituales.
En la jornada se ha concluido que ante pacientes con descompensación aguda es fundamental la planificación anticipada de decisiones con profesionales sociosanitarios y de acuerdo con el cuidador principal.
25 abril 2024|Fuente: EFE |Tomado de la Selección Temática sobre Medicina de Prensa Latina. Copyright 2023. Agencia Informativa Latinoamericana Prensa Latina S.A.|Noticia
