leer (4)Permanecer sentado pasivamente mucho tiempo perjudica la salud física y mental, pero si se hace activamente, como leer, jugar o usar la computadora, resulta beneficioso, según estudio publicado en la revista Journal of Alzheimer’s Disease.

Una revisión sistemática de 85 estudios encontró razones para diferenciar entre estar sentado «activamente» y estar sentado «pasivamente», como ver la televisión, y halló que el primero puede mejorar la salud cerebral.

Se ha demostrado que el tiempo total que se pasa sentado está relacionado con la salud cerebral, sin embargo, a menudo se trata el tiempo sentado como una sola cosa, sin considerar el tipo específico de actividad, explicó el investigador de salud pública Paul Gardiner, de la Universidad de Queensland (Australia).

En su opinión “estos hallazgos demuestran que pequeñas decisiones cotidianas, como leer en lugar de ver la televisión, pueden ayudar a mantener el cerebro más sano a medida que envejecemos».

Gardiner y sus colegas descubrieron que las actividades activas que implican estar sentado, como leer, jugar a las cartas y usar una computadora, mostraron «asociaciones abrumadoramente positivas con la salud cognitiva, mejorando funciones cognitivas como la función ejecutiva, la memoria situacional y la memoria de trabajo».

Mientras, la posición sentada pasiva se asoció más consistentemente con resultados cognitivos negativos, incluido un mayor riesgo de demencia.

Los consejos de salud podrían pasar de simplemente decir “siéntate menos” a promover acciones que fomenten más la actividad mental mientras se está sentado, comentó Gardiner. 

22 enero 2026 | Fuente: Prensa Latina | Tomado de | Noticia 

enero 27, 2026 | Carlos Alberto Santamaría González | Filed under: Demencia, Enfermedad de Alzheimer, Enfermedades del sistema nervioso, Neurología, Psicología, Salud mental, Trastornos de conducta | Etiquetas: , |

mas longevaLas zonas azules agrupan a algunas de las personas más longevas del planeta, cuyas rutinas diarias y alimentación difieren de los patrones occidentales. Dan Buettner, investigador y creador del concepto, explicó en el ZOE podcast que, tras décadas de trabajo en lugares como Cerdeña (Italia), Okinawa (Japón), la península de Nicoya (Costa Rica), Icaria (Grecia) y Loma Linda (Estados Unidos), logró identificar los factores comunes de la longevidad.

“Solo alrededor del 20 % de nuestra longevidad como población está determinada por nuestros genes. El 80 % es algo más”, afirmó Buettner durante su conversación con Jonathan Wolf y Sarah Berry.

El término “zonas azules” proviene de la labor del demógrafo Gianni Pes, quien marcó con puntos azules los pueblos sardos con mayor concentración de personas centenarias.

“Colocó un pequeño punto azul cerca de ese pueblo y había un grupo de pueblos en las tierras altas de Cerdeña con tantos puntos azules. Empezó a llamarlo la zona azul”, relató Buettner en el podcast. Estas áreas fueron identificadas como regiones “estadísticamente verificadas donde la gente vive considerablemente más tiempo en comparación con el resto del mundo”.

Alimentación basada en plantas y bajo consumo de carne

En todas las zonas azules, la alimentación se caracteriza por el predominio de alimentos integrales de origen vegetal. Las legumbres, como porotos, lentejas o garbanzos, forman la base de las dietas locales, aunque cada cultura utiliza diferentes cereales integrales para acompañarlas.

“El tipo de grano integral es diferente, pero en todos los casos se combina con una legumbre para obtener una proteína completa”, indicó Buettner. Además, subrayó que “la mejor proteína proviene de fuentes vegetales”.

El consumo de carne es reducido. Buettner precisó: “En las zonas azules, eran unos 10 kilogramos al año”, mientras que el estadounidense promedio consume 110 kilogramos.

Explicó que la carne suele reservarse para celebraciones o eventos especiales. También advirtió que “cuando comes carne para obtener proteínas, se necesitan aproximadamente 11 kilos de grano por kilo de carne”, haciendo referencia al impacto ambiental y nutricional de este consumo.

La fibra alimentaria es otro pilar fundamental. Berry, profesora de nutrición y conductora del podcast, señaló: “El 95% de nosotros no consumimos suficiente fibra”. Explicó que la fibra resulta esencial para prevenir enfermedades crónicas y mantener una salud metabólica adecuada.

Horarios, costumbres y entorno social en la alimentación

Las costumbres en torno a la comida marcan diferencias notables respecto a los países occidentales. Buettner detalló: “Ninguno de ellos está adoptando conscientemente una nueva rutina saludable para la mañana. Simplemente viven su vida.”

El desayuno suele ser la comida principal, salada y compuesta por pan de masa madre, sopas de verduras, legumbres y café. “Suelen desayunar mucho porque van a trabajar por la mañana”, añadió.

La experta en nutrición contrastó que, a diferencia de los países occidentales con altos índices de obesidad, en las zonas azules la mayor parte de las calorías se consume al principio del día, lo que es metabólicamente más saludable y en sintonía con el ritmo circadiano.

Ambos expertos recomendaron prácticas como el ayuno intermitente, evitando comer después de las 20:00 o 21:00 y respetando periodos de 12 a 14 horas sin ingerir alimentos.

El entorno social durante las comidas es un aspecto esencial. Buettner explicó que en las zonas azules las comidas suelen compartirse en familia y están acompañadas por oraciones o frases tradicionales. Berry señaló que comer en compañía favorece un ritmo más pausado, lo que mejora la respuesta metabólica y contribuye a reducir el sobrepeso.

Propósito y los cinco pilares de la longevidad

La experiencia de personas longevas ilustra estos hallazgos. Buettner mencionó a Don Ramírez, quien, a sus 100 años en Nicoya, mantiene actividad diaria y actitud positiva. “La gente gruñona no sobrevive”, bromeó Buettner.

Añadió que “la magia más grande en la zona azul ocurre en la matriz de características sociales y psicológicas que, diría yo, reducen el estrés y crean una sociedad más fuerte, más segura y más solidaria”.

Durante el podcast se abordó la erosión de hábitos tradicionales. Buettner advirtió que, con la expansión de la comida rápida y los ultraprocesados, aumentan las enfermedades cardíacas, la diabetes tipo 2 y la obesidad. En Okinawa, esta tendencia ya afecta la esperanza de vida de las generaciones jóvenes.

En el cierre del podcast, Buettner resumió los cinco pilares de la longevidad observados en las zonas azules: dieta vegetal y de alimentos integrales, actividad física cotidiana, propósito vital, apoyo social y un entorno donde la opción saludable es la opción fácil.

“Se trata de estas cinco facetas interconectadas y que se apoyan mutuamente en la vida, que mantienen a las personas haciendo lo correcto y evitando lo incorrecto durante el tiempo suficiente para no desarrollar diabetes tipo 2, enfermedades cardiovasculares, el 40 % de los cánceres o la mayoría de las demencias”, concluyó. 

20 enero 2026 | Fuente: Prensa Latina | Tomado de | Noticia

enero 23, 2026 | Carlos Alberto Santamaría González | Filed under: Bienestar, salud y calidad de vida, Nutrición, Psicología | Etiquetas: , , , , |

Imagen: Archivo.Alrededor de 2 500 000 personas padecen hoy de depresión en Colombia y solo dos de cada 10 afectados reciben la atención adecuada, según alertó la Defensoría del Pueblo.

La prevalencia de ese padecimiento mental se ubica en la nación neogranadina en el 4,7 %, un punto más que el promedio mundial, advirtió además la entidad al citar datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Según remarcó el organismo, que solo el 20 % de los enfermos reciba tratamiento revela una brecha crítica en lo referido a la atención.

Esa circunstancia, apuntó la Defensoría, confirma la necesidad de fortalecer las políticas públicas, la detección temprana y el acceso efectivo a servicios de salud mental, especialmente en territorios y poblaciones con mayores niveles de vulnerabilidad.

Aseguró por otra parte que continuará promoviendo estrategias de prevención, así como el fortalecimiento de líneas de atención y el desarrollo de campañas pedagógicas orientadas a consolidar redes de apoyo, fomentar el cuidado emocional y combatir la estigmatización asociada a los trastornos mentales.

También hizo un llamado a aplicar respuestas urgentes y articuladas por el Estado y la sociedad para eliminar barreras y estigmas, y asegurar el derecho fundamental a la salud mental. 

18 enero 2026 | Fuente: Prensa Latina | Tomado de | Noticia

enero 21, 2026 | Carlos Alberto Santamaría González | Filed under: Psicología, Psiquiatría, Salud mental, Trastornos de conducta | Etiquetas: , |

ejercicios de fuerzaEntre el trabajo, los estudios, las relaciones y las obligaciones diarias, muchas personas postergan el cuidado de la salud en sus primeros años de adultez. Sin embargo, expertos advierten que las decisiones que se toman en esta etapa pueden influir de manera directa en cómo funcionará el cuerpo décadas después.

Adoptar hábitos saludables entre los 20 y los 30 años puede influir de manera decisiva en la salud a largo plazo, según expertos de la Universidad de Stanford. Iniciar rutinas beneficiosas desde etapas tempranas funciona como una inversión que ayuda a prevenir enfermedades y favorece el bienestar integral con el paso de los años.

El desarrollo de buenos hábitos durante la juventud es el eje de las recomendaciones de los especialistas. Los profesores Michael Fredericson, Abby King, Clete Kushida y David Spiegel coinciden en que las decisiones de esta etapa establecen la base de la salud física y mental en el futuro. Incluso pequeños cambios sostenidos en alimentación, movimiento, descanso y manejo emocional generan beneficios acumulativos, aunque en el presente no parezcan urgentes.

  1. Ejercicio de fuerza para proteger músculos y huesos

Uno de los pilares señalados es el entrenamiento de fuerza. Fredericson explica que durante los 20 y 30 años se alcanza el punto máximo de masa ósea y muscular, lo que ofrece protección frente a lesiones y fragilidad en etapas posteriores. Este tipo de ejercicio implica trabajar los músculos contra una resistencia, ya sea con pesas, bandas elásticas o el propio peso corporal.

El especialista remarca que el estímulo debe ser suficiente para generar adaptación: el esfuerzo tiene que acercarse a la fatiga muscular, cuando solo es posible completar una o dos repeticiones más. Se recomiendan al menos dos sesiones semanales, una práctica especialmente importante en mujeres, ya que contribuye a preservar la densidad ósea y reducir el riesgo de osteoporosis.

  1. Actividad cardiovascular para reducir el riesgo de enfermedades

En paralelo, la actividad aeróbica cumple un rol clave en la prevención de enfermedades. Estudios recientes citados por la institución muestran que mejorar la capacidad aeróbica reduce el riesgo de infarto, accidente cerebrovascular, diabetes tipo 2 y algunos tipos de cáncer. Un análisis indicó que aumentar la aptitud física puede disminuir la mortalidad general entre un 11 % y un 17 %.

King subraya que no se trata solo de entrenar, sino de moverse más a lo largo del día. Caminar alrededor de 7 000 pasos diarios ya aporta beneficios relevantes. Permanecer sentado más de ocho horas por jornada, advierten los expertos, implica un riesgo comparable al del tabaquismo. Por eso, recomiendan interrumpir el sedentarismo con pausas activas cada media hora.

  1. Alimentación basada en alimentos reales

La alimentación equilibrada es otro eje fundamental. El estudio CARDIA, que siguió a más de 5 000 adultos jóvenes durante 35 años, mostró que una dieta rica en vegetales, cereales integrales y baja en comida ultraprocesada se asocia con menor riesgo de enfermedades cardíacas y resistencia a la insulina en la mediana edad.

King aconseja priorizar alimentos reales y fáciles de incorporar a la rutina diaria. Tanto ella como Fredericson destacan los beneficios de la dieta mediterránea, basada en verduras, frutas, legumbres, granos integrales, grasas saludables y proteínas magras. También sugieren consumir entre 0,8 y 1 gramo de proteína por kilo de peso corporal por día, llenar la mitad del plato con frutas y verduras y limitar el alcohol.

  1. Dormir lo suficiente y con buena calidad

El descanso adecuado es igual de determinante. Kushida señala que dormir más de siete horas por noche es lo óptimo para la mayoría de los adultos. La falta crónica de sueño se asocia con mayor riesgo de obesidad, diabetes y problemas cardiovasculares, incluso si se intenta compensar durmiendo más los fines de semana.

Para mejorar la calidad del sueño, recomienda mantener horarios regulares, exponerse a la luz solar por la mañana y reducir el uso de pantallas antes de acostarse. Si el cansancio persiste pese a dormir lo suficiente, puede existir un trastorno no diagnosticado, como apnea o insomnio, que también afecta a adultos jóvenes.

  1. Desarrollar herramientas para manejar el estrés

Spiegel destaca que la presión emocional constante puede afectar tanto la salud mental como la física. Técnicas como la respiración profunda, la meditación y la auto-hipnosis demostraron ser útiles para reducir ansiedad y dolor en distintos estudios.

Además, mantener una rutina saludable en general contribuye a mejorar la capacidad de afrontar situaciones exigentes. Spiegel subraya que pedir ayuda profesional cuando el malestar se sostiene en el tiempo es una estrategia de cuidado, no una señal de debilidad, y que aprender a gestionar las emociones desde la juventud facilita la adaptación a los desafíos futuros.

Establecer estos hábitos desde temprano aumenta las probabilidades de llegar a la adultez con mejor salud física y mental y reduce la necesidad de revertir daños acumulados con el paso del tiempo. Para los especialistas, el cuidado no comienza cuando aparecen los problemas, sino mucho antes, en las decisiones cotidianas que se repiten a lo largo de los años. 

15 enero 2026 | Fuente: Infobae | Tomado de | Noticia

Imagen: Prensa Latina.La Organización Panamericana de la Salud (OPS) alertó hoy del aumento de los trastornos por consumo de drogas en las Américas, panorama que varía de manera significativa en la región. El consumo de drogas se encuentra entre los 10 principales factores de riesgo que contribuyen a muertes y discapacidad en la región, de acuerdo con los resultados de un estudio recién publicado en la Revista Panamericana de Salud Pública.

Mostró que en 2021 se estimó que 17,7 millones de personas en las Américas vivían con un trastorno por consumo de drogas, lo que motivó cerca de 78 000 muertes directamente atribuibles a esta causa, una tasa de mortalidad cuatro veces mayor que el promedio mundial.

La investigación, basada en análisis de datos del estudio sobre la Carga Mundial de Enfermedades 2021, reveló que los trastornos por consumo de drogas están impulsados principalmente por el consumo de opioides —causante del 75 por ciento de los fallecimientos— y afectan de manera desproporcionada a los hombres jóvenes.

Los años de vida ajustados por discapacidad asociados a esta problemática casi se triplicaron entre 2000 y 2021, con un incremento promedio cercano al cinco por ciento anual.

Los adultos jóvenes, en particular los hombres, registraron la mayor carga, mientras que las muertes entre las mujeres también se elevaron, lo que genera una preocupación adicional.

Según mostró el análisis, el panorama de los trastornos por consumo de drogas varía de manera significativa en la región.

En América del Norte se detectó un marcado aumento de los trastornos relacionados con los opioides —en particular los sintéticos de alta potencia, como el fentanilo— así como con las anfetaminas.

En contraste, en el Caribe, Centroamérica y Sudamérica, los principales contribuyentes a esta situación en la última década han sido el consumo de cannabis y cocaína.

Los autores estiman que 145 mil 515 muertes por cualquier causa en las Américas en 2021 se debieron a afecciones como sobredosis por opioides, cáncer de hígado, cirrosis y suicidio atribuibles al consumo de drogas.

“Los trastornos por consumo de drogas son un problema de salud pública prevenible y tratable, pero están teniendo un impacto cada vez mayor en las familias y las comunidades de toda nuestra región”, afirmó el doctor Jarbas Barbosa, director de la OPS.

“Los países deben ampliar con urgencia los servicios de prevención, tratamiento y reducción de daños basados en la evidencia, especialmente para los jóvenes y las personas en mayor riesgo”, añadió. 

13 enero 2025 | Fuente: Prensa Latina | Tomado de | Noticia

enero 19, 2026 | Carlos Alberto Santamaría González | Filed under: Adicciones, Psicología, Sociología, Toxicología, Trastornos de conducta, Vigilancia en salud | Etiquetas: , |

relojLa ‘ceguera del tiempo’ es una característica del trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) bien documentada, pero los expertos señalan que no es una excusa automática y no todos los que llegan tarde lo tienen.

Alice Lovatt, música y trabajadora en un hogar tutelado en Liverpool, Inglaterra, solía tener problemas por llegar tarde. Se sentía avergonzada cuando quedaba mal con sus amigos por su tardanza y con frecuencia estaba estresada por llegar a clase a tiempo.

«No parece que tenga ese reloj que me marca el tiempo en la cabeza», dijo Lovatt. No fue hasta que le diagnosticaron trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) a los 22 años cuando supo que lo que le pasaba tenía nombre.

A veces se denomina ceguera del tiempo y, en 1997, Russell Barkley, neuropsicólogo clínico retirado de la Universidad de Massachusetts, la llamó miopía temporal.

La ceguera del tiempo describe la dificultad para calcular cuánto duran las tareas o cuánto tiempo ha pasado. Se asocia desde hace mucho al TDAH y, en algunos casos, al autismo.

Más recientemente, el concepto ha ganado fuerza en las redes sociales, lo que ha abierto un debate sobre dónde trazar la línea entre una condición reconocida y conductas que otros ven como desordenadas o incluso de mala educación.

Los expertos señalan que la ceguera del tiempo está vinculada a las funciones ejecutivas en los lóbulos frontales del cerebro y es un rasgo bien documentado del TDAH.

«Cualquiera puede tener problemas para llegar a tiempo, pero con el TDAH hay una alteración funcional», dijo Stephanie Sarkis, psicoterapeuta y autora de 10 Simple Solutions to Adult ADD. «Afecta la vida familiar y social, repercute en el trabajo, la gestión del dinero, en todas las áreas», añadió.

¿Puede el TDAH ser una excusa?

Sarkis afirma que, si la impuntualidad crónica es «una estrella en la constelación de síntomas», podría apuntar a una condición tratable. Sin embargo, subraya que no toda persona que llega tarde tiene TDAH ni cuenta con una excusa automática.

Cita investigaciones que muestran que los fármacos estimulantes prescritos para síntomas del TDAH como la falta de atención o la inquietud también pueden ayudar a reducir la ceguera del tiempo.

Jeffrey Meltzer, terapeuta en Estados Unidos que trabaja con personas con dificultades de puntualidad, sostiene que es importante entender las causas de la impuntualidad reiterada.

Algunas personas evitan llegar temprano porque detestan las conversaciones triviales, a menudo ligadas a la ansiedad. Otras pueden sentir que carecen de control sobre su vida y recurrir a llegar tarde para recuperar una sensación de autonomía.

«Es la misma idea psicológica que hay detrás de la ‘revenge bedtime procrastination‘», dijo, en referencia a quedarse despierto hasta tarde para recuperar tiempo personal tras una jornada exigente.

Meltzer propone usar una sencilla ‘tarjeta de afrontamiento’, con una cara que cuestione el miedo de fondo y otra que recuerde las consecuencias de llegar tarde.

Por ejemplo, en una cara escribir: «Asistir a esta reunión no significa que pierda mi libertad». En la otra, «Llegar tarde otra vez molestará a la gente en el trabajo».

Más difícil de abordar, dijo, es la impuntualidad motivada por el sentimiento de privilegio. Quienes creen que su tiempo vale más que el de los demás pueden darse permiso para llegar tarde, a menudo junto a otras conductas que evidencian una sensación de superioridad.

Según Meltzer, esas personas también mostrarían ese privilegio en otros ámbitos, como aparcar en plazas reservadas para personas con discapacidad o tender a hacer una entrada triunfal en un acto.

«Quizá llegan 20 o 30 minutos tarde, y es como: ‘Oh, mira quién está aquí'», dijo. «Es una manera de atraer la atención».

Sea cual sea la causa, Sarkis recuerda que las personas siguen siendo responsables de cómo su comportamiento afecta a los demás. Las herramientas usadas para ayudar a quienes tienen TDAH también pueden beneficiar a cualquiera con dificultades para gestionar el tiempo.

Sarkis recomienda usar relojes inteligentes o varios relojes para reducir las distracciones del móvil, dividir las tareas en pasos más pequeños y evitar sobrecargar la agenda.

Lovatt ha incorporado muchas de estas estrategias. Se concede bastante más tiempo del que cree que necesita, utiliza aplicaciones para bloquear distracciones y lleva listas detalladas de cuánto tardan en realidad las tareas cotidianas.

Lo que antes parecía una rutina matinal de 20 minutos resulta que lleva 45 minutos cuando se desglosa paso a paso, desde levantarse de la cama hasta encontrar sus zapatos.

«No funciona el 100 % del tiempo», dijo. «Pero, en general, ahora soy mucho más fiable». 

02 enero 2025 | Fuente: EuroNews | Tomado de | Noticia

enero 9, 2026 | Carlos Alberto Santamaría González | Filed under: Psicología, Salud mental, Sociología, Trastornos de conducta | Etiquetas: |

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