Imagen: Archivo.Un estudio revela que tomar un suplemento multivitamínico diario modifica algunos marcadores que favorecen un envejecimiento más saludable.

Una píldora de este tipo podría ralentizar ese proceso biológico en mayores de 60 años de edad, subraya un artículo aparecido en Nature Medicine.

Muchas personas en su sexta década de vida no obtienen suficientes vitaminas y minerales esenciales, como la vitamina B12, a través de su dieta.

Ensayos clínicos previos descubrieron que los suplementos multivitamínicos y multiminerales pueden reducir las enfermedades crónicas.

El estudio del Hospital Brigham and Women’s, asociado a la Universidad de Harvard en Estados Unidos, recuerda que el llamado envejecimiento biológico se refiere a los cambios que se producen en el organismo con el paso del tiempo. Estos -agregan los expertos-, pueden diferir de la edad cronológica de una persona en años.

Para medirlo, los científicos utilizan marcadores conocidos como relojes epigenéticos, que calculan patrones de ADN en la sangre.

El consumo de multivitamínicos puede ser beneficioso para algunas personas, especialmente aquellas que tienen dietas restrictivas o que tienen dificultades para absorber nutrientes.

Sin embargo, es importante recordar que estos no deben sustituir una dieta equilibrada y saludable.

Los multivitamínicos son suplementos alimenticios que combinan diferentes vitaminas y minerales. Su objetivo es cubrir los vacíos nutricionales de la dieta y se suelen tomar en forma de pastillas, comprimidos, cápsulas o líquidos.

Estos –según la literatura médica- tienen como objetivo prevenir o corregir las deficiencias de micronutrientes o apoyar la ingesta adecuada de nutrientes cuando la dieta por sí sola no es suficiente para proporcionarlos.

10 marzo 2026 | Fuente: Prensa Latina | Tomado de la Selección Temática sobre Medicina de Prensa Latina. Copyright 2026. Agencia Informativa Latinoamericana Prensa Latina S.A. | Noticia

Imagen: Archivo.Especialistas en nutrición y salud pública insisten en la urgencia de implementar tributos a comestibles insanos junto con incentivos fiscales para alimentos frescos, evaluando el impacto de estas políticas ante el repunte de la obesidad y sus graves consecuencias sociales.

La consulta médica detecta con mayor regularidad casos de hígado graso en menores, una situación que antes resultaba atípica y que actualmente se atribuye al alto consumo de azúcares de absorción rápida presentes en alimentos ultraprocesados, según publicó el medio fuente. Esta tendencia se suma a la aparición de diabetes tipo 2 en la infancia y al descenso en la edad de inicio de los factores de riesgo cardiovascular, fenómenos que antes no se observaban entre los niños, según declararon especialistas durante la jornada ‘Comer sano no es un tema menor. Regulando la publicidad de alimentos no saludables’, realizada en el Congreso de los Diputados en Madrid.

De acuerdo con el informe, Lydia Serrano, secretaria del Consejo General de Colegios Oficiales de Dietistas y Nutricionistas (CGCODN), insistió en la necesidad de establecer impuestos para productos con azúcar añadido, grasas de baja calidad y sal, además de promover subsidios para alimentos frescos. Serrano afirmó que la combinación de estas medidas fiscales y comerciales genera mejores resultados que su aplicación individual. Detalló, además, que la efectividad de este enfoque integrador cuenta con respaldo en la literatura científica, lo que justificaría una intervención estatal decidida.

El medio reportó que Serrano enfatizó la importancia de diseñar políticas fiscales “valientes” y, al mismo tiempo, evaluar su impacto a través de sanciones específicas. Durante la jornada en el Congreso, diversas voces recalcaron la necesidad de implementar estas acciones de manera sistemática y de comprobar su alcance a corto y largo plazo, especialmente en quienes presentan un riesgo mayor de enfermedades asociadas a la alimentación insana.

La subdirectora general de Promoción de la Salud y Prevención del Ministerio de Sanidad, Estefanía García, en su intervención durante la jornada, valoró los avances logrados a través de la implementación del “Plan Estratégico Nacional para la Reducción de la Obesidad Infantil”. Este plan involucra la colaboración de 18 ministerios y dispone de un Consejo Asesor con la participación de distintas asociaciones, detalló el medio fuente. García defendió que estas políticas públicas permiten abordar de forma coordinada y transversal el complejo escenario de la obesidad infantil en el país.

Tal como consignó la fuente, la doctora Susana Viver, de la Asociación Española de Pediatras de Atención Primaria (AEPap), calificó a la obesidad infantil como una pandemia. Viver comentó que, si bien se han observado algunas mejoras en los últimos años, los avances resultan insuficientes para revertir la prevalencia elevada de esta condición en el ámbito nacional. A este respecto, alertó sobre el estancamiento en los indicadores de salud infantil y detalló que, en consulta, cada vez aparecen más casos de enfermedades relacionadas con la mala alimentación, como la inflamación sistémica y afecciones psicológicas.

Durante el evento en el Congreso, la doctora Patricia Estevan, portavoz del Grupo de Nutrición y Obesidad de la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria (semFYC), centró su intervención en los efectos de los alimentos ultraprocesados sobre la salud de los menores. Según detalló el medio fuente, Estevan explicó que estos productos inciden de forma directa en el desarrollo de obesidad, trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH), dificultades en los circuitos de autorregulación, hipercolesterolemia, alteraciones del sueño, estrés, síndrome metabólico y episodios de ansiedad en la infancia.

La representante de semFYC explicó que los ultraprocesados, definidos como productos resultantes de la transformación industrial de alimentos, aportan una elevada cantidad de calorías y escaso valor nutricional. Añadió que su diseño, orientado a maximizar la palatabilidad, fomenta el consumo excesivo y desplaza a los productos frescos en la cesta de la compra familiar. Según Estevan, la estrategia de marketing y publicidad de las empresas que los fabrican ocupa “el centro del problema”, ya que promueve hábitos de consumo perjudiciales desde edades tempranas.

Serrano, citada por la fuente, reiteró la necesidad de restringir la publicidad de estos productos, en vez de regularla únicamente. Subrayó que las condiciones de vida actuales limitan las opciones conscientes de consumo, lo que refuerza la relevancia de las decisiones institucionales en la protección de la salud pública.

La jornada recogió también el punto de vista de Silvia Domínguez, de la Federación de Asociaciones de Enfermería Familiar y Comunitaria (FAECAP), quien subrayó el papel determinante de la publicidad en la perpetuación del consumo de alimentos no saludables. Domínguez propuso regular o prohibir directamente la difusión de estos mensajes promocionales, dada la persistencia del problema de la obesidad infantil y sus consecuencias estructurales.

En este contexto, Domínguez destacó la función central de la enfermería tanto en el entorno familiar como escolar, formando parte esencial de la estrategia de prevención de enfermedades relacionadas con malos hábitos alimentarios. Señaló que estos profesionales abordan los determinantes sociales y ambientales que influyen en la salud comunitaria y recordó las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS) acerca de la intervención en entornos alimentarios. Según el testimonio recogido, la desigualdad territorial condiciona más fuertemente la salud que la genética, pues el lugar de residencia afecta de forma significativa el acceso y las oportunidades para desarrollar hábitos saludables.

Serrano, mencionada por el medio fuente, admitió que la población percibe cada vez más el riesgo asociado a los malos hábitos alimentarios y a la composición de algunos productos, aunque resaltó las barreras existentes para el desarrollo de patrones dietéticos saludables. Reivindicó, además, la ampliación del acceso a servicios profesionales de nutrición, al considerar que el trabajo en la cultura alimentaria y en la integración de pautas dietéticas saludables constituye una acción prioritaria.

En el transcurso del encuentro, también se abordaron las consecuencias de la alimentación inadecuada en la población adulta. De acuerdo con la exposición de Estevan, este patrón alimentario se vincula con diversas patologías como depresión, trastornos de la movilidad intestinal, hipertensión, diabetes, síndrome metabólico y ciertos tipos de cáncer. La especialista remarcó que el aumento de la mortalidad general es uno de los efectos observados, y planteó la importancia de reducir la ingesta calórica y favorecer la actividad física para llegar en mejores condiciones a la vejez.

Para Serrano, el ritmo de vida acelerado obstaculiza la implantación de prácticas como cocinar en el hogar, lo que afecta directamente la salud colectiva. A su juicio, la falta de tiempo limita la educación del gusto y contribuye a la distorsión de la percepción natural de los sabores, influida por la presencia de potenciadores de sabor en productos ultraprocesados. En ese sentido, promover la cocina y dedicar tiempo a la preparación de alimentos contribuiría a restaurar una relación saludable con el acto de comer.

La jornada concluyó con el llamado de los especialistas a la acción tanto institucional como social, al considerar las graves consecuencias de la obesidad y la alimentación insalubre sobre la salud y el bienestar. Tal como recogió el medio fuente, los participantes coincidieron en la importancia de avanzar en políticas públicas que prioricen la intervención integral en la dieta de la población, a través de gravámenes, subsidios y regulación publicitaria, apoyados en el trabajo de los profesionales de la nutrición y la salud comunitaria. 

02 marzo 2026 | Fuente: Europa Press | Tomado de la Selección Temática sobre Medicina de Prensa Latina. Copyright 2026. Agencia Informativa Latinoamericana Prensa Latina S.A. | Noticia

mas longevaLas zonas azules agrupan a algunas de las personas más longevas del planeta, cuyas rutinas diarias y alimentación difieren de los patrones occidentales. Dan Buettner, investigador y creador del concepto, explicó en el ZOE podcast que, tras décadas de trabajo en lugares como Cerdeña (Italia), Okinawa (Japón), la península de Nicoya (Costa Rica), Icaria (Grecia) y Loma Linda (Estados Unidos), logró identificar los factores comunes de la longevidad.

“Solo alrededor del 20 % de nuestra longevidad como población está determinada por nuestros genes. El 80 % es algo más”, afirmó Buettner durante su conversación con Jonathan Wolf y Sarah Berry.

El término “zonas azules” proviene de la labor del demógrafo Gianni Pes, quien marcó con puntos azules los pueblos sardos con mayor concentración de personas centenarias.

“Colocó un pequeño punto azul cerca de ese pueblo y había un grupo de pueblos en las tierras altas de Cerdeña con tantos puntos azules. Empezó a llamarlo la zona azul”, relató Buettner en el podcast. Estas áreas fueron identificadas como regiones “estadísticamente verificadas donde la gente vive considerablemente más tiempo en comparación con el resto del mundo”.

Alimentación basada en plantas y bajo consumo de carne

En todas las zonas azules, la alimentación se caracteriza por el predominio de alimentos integrales de origen vegetal. Las legumbres, como porotos, lentejas o garbanzos, forman la base de las dietas locales, aunque cada cultura utiliza diferentes cereales integrales para acompañarlas.

“El tipo de grano integral es diferente, pero en todos los casos se combina con una legumbre para obtener una proteína completa”, indicó Buettner. Además, subrayó que “la mejor proteína proviene de fuentes vegetales”.

El consumo de carne es reducido. Buettner precisó: “En las zonas azules, eran unos 10 kilogramos al año”, mientras que el estadounidense promedio consume 110 kilogramos.

Explicó que la carne suele reservarse para celebraciones o eventos especiales. También advirtió que “cuando comes carne para obtener proteínas, se necesitan aproximadamente 11 kilos de grano por kilo de carne”, haciendo referencia al impacto ambiental y nutricional de este consumo.

La fibra alimentaria es otro pilar fundamental. Berry, profesora de nutrición y conductora del podcast, señaló: “El 95% de nosotros no consumimos suficiente fibra”. Explicó que la fibra resulta esencial para prevenir enfermedades crónicas y mantener una salud metabólica adecuada.

Horarios, costumbres y entorno social en la alimentación

Las costumbres en torno a la comida marcan diferencias notables respecto a los países occidentales. Buettner detalló: “Ninguno de ellos está adoptando conscientemente una nueva rutina saludable para la mañana. Simplemente viven su vida.”

El desayuno suele ser la comida principal, salada y compuesta por pan de masa madre, sopas de verduras, legumbres y café. “Suelen desayunar mucho porque van a trabajar por la mañana”, añadió.

La experta en nutrición contrastó que, a diferencia de los países occidentales con altos índices de obesidad, en las zonas azules la mayor parte de las calorías se consume al principio del día, lo que es metabólicamente más saludable y en sintonía con el ritmo circadiano.

Ambos expertos recomendaron prácticas como el ayuno intermitente, evitando comer después de las 20:00 o 21:00 y respetando periodos de 12 a 14 horas sin ingerir alimentos.

El entorno social durante las comidas es un aspecto esencial. Buettner explicó que en las zonas azules las comidas suelen compartirse en familia y están acompañadas por oraciones o frases tradicionales. Berry señaló que comer en compañía favorece un ritmo más pausado, lo que mejora la respuesta metabólica y contribuye a reducir el sobrepeso.

Propósito y los cinco pilares de la longevidad

La experiencia de personas longevas ilustra estos hallazgos. Buettner mencionó a Don Ramírez, quien, a sus 100 años en Nicoya, mantiene actividad diaria y actitud positiva. “La gente gruñona no sobrevive”, bromeó Buettner.

Añadió que “la magia más grande en la zona azul ocurre en la matriz de características sociales y psicológicas que, diría yo, reducen el estrés y crean una sociedad más fuerte, más segura y más solidaria”.

Durante el podcast se abordó la erosión de hábitos tradicionales. Buettner advirtió que, con la expansión de la comida rápida y los ultraprocesados, aumentan las enfermedades cardíacas, la diabetes tipo 2 y la obesidad. En Okinawa, esta tendencia ya afecta la esperanza de vida de las generaciones jóvenes.

En el cierre del podcast, Buettner resumió los cinco pilares de la longevidad observados en las zonas azules: dieta vegetal y de alimentos integrales, actividad física cotidiana, propósito vital, apoyo social y un entorno donde la opción saludable es la opción fácil.

“Se trata de estas cinco facetas interconectadas y que se apoyan mutuamente en la vida, que mantienen a las personas haciendo lo correcto y evitando lo incorrecto durante el tiempo suficiente para no desarrollar diabetes tipo 2, enfermedades cardiovasculares, el 40 % de los cánceres o la mayoría de las demencias”, concluyó. 

20 enero 2026 | Fuente: Prensa Latina | Tomado de | Noticia

enero 23, 2026 | Carlos Alberto Santamaría González | Filed under: Bienestar, salud y calidad de vida, Nutrición, Psicología | Etiquetas: , , , , |

CafeinaDurante muchos años, se debatió intensamente si el café descafeinado o el regular eran la opción más saludable. Esta discusión ha generado opiniones encontradas entre consumidores y especialistas, motivadas por dudas sobre el impacto de la cafeína y los beneficios nutricionales de cada variante. Hoy, la ciencia ofrece respuestas claras sobre las diferencias, ventajas y riesgos de ambos tipos de café.

La diferencia esencial entre el café descafeinado y el regular radica en su contenido de cafeína. Según la dietista Anar Allidina, experta en nutrición graduada por la Universidad de Toronto y citada en Prevention, la cantidad de cafeína es el punto clave para quienes desean controlar la ingesta de estimulantes.

Proceso de descafeinización y contenido de cafeína

El café descafeinado se obtiene mediante un proceso que elimina la mayor parte de la cafeína de los granos antes del tostado. Sin embargo, nunca queda completamente libre de esta sustancia.

La dietista Vicki Koenig, especialista en nutrición por la Universidad de Nueva York, explicó que una taza de descafeinado de 240 mililitros contiene entre dos y diez miligramos de cafeína, mientras que el café regular aporta entre 95 y 165 miligramos en la misma cantidad. Aunque la diferencia es significativa, el café descafeinado conserva una pequeña proporción de cafeína.

Ambos tipos de café contienen antioxidantes como polifenoles, ácido clorogénico y ácido ferúlico. Allidina afirmó que estos compuestos no se pierden durante la descafeinización, lo que permite que el café descafeinado mantenga estos nutrientes. Prevention resaltó: “La mayoría de los beneficios del café para la salud provienen de los antioxidantes”, y estos permanecen casi intactos en ambas variantes.

Beneficios para la salud de ambos tipos de café

Los expertos coinciden en que tanto el café regular como el descafeinado pueden aportar beneficios a la salud. Koenig señaló: “Numerosos estudios indican que tanto el café con cafeína como el descafeinado se asocian con una menor mortalidad por cualquier causa”.

Datos de UCLA Health (University of California, Los Angeles) citados por Prevention, muestran que el consumo regular de ambos tipos se relaciona con un menor riesgo de diabetes tipo dos, menor incidencia de enfermedad renal crónica, protección frente a enfermedad hepática y cardiovascular, mejoría del microbioma intestinal, efectos antiinflamatorios y ralentización del deterioro cognitivo.

Además, quienes consumen café, ya sea regular o descafeinado, presentan una mayor esperanza de vida.

Riesgos y precauciones

A pesar de los beneficios, el café descafeinado puede implicar ciertos riesgos. Su bajo contenido de cafeína no elimina completamente la posibilidad de efectos secundarios. Koenig advirtió que, para personas especialmente sensibles, incluso el descafeinado puede causar nerviosismo. Por lo tanto, quienes tienen alta sensibilidad pueden experimentar síntomas después de consumirlo.

El café regular, por su mayor aporte de cafeína, representa riesgos adicionales. Koenig explicó que una ingesta elevada puede provocar ansiedad, palpitaciones, molestias en el pecho, malestar gastrointestinal, insomnio y nerviosismo, en particular si se superan seis tazas al día o en adultos mayores.

La cafeína puede generar dependencia, y dejar de consumirla de manera abrupta puede ocasionar síntomas de abstinencia. Según la Biblioteca Nacional de Medicina, deben limitar o evitar la cafeína las personas embarazadas o en periodo de lactancia, quienes padecen trastornos del sueño, migraña, ansiedad, arritmia, presión arterial alta o reciben determinados tratamientos médicos.

El valor nutricional del café se ve influido por factores externos. Prevention advierte que agregar azúcar, edulcorantes o cremas azucaradas disminuye los posibles beneficios de la bebida. Esta advertencia es válida para ambos tipos de café.

No existe un café objetivamente mejor

Los especialistas coinciden en que no existe un tipo de café objetivamente mejor para la salud. Tanto el descafeinado como el regular pueden incluirse en una dieta equilibrada, siempre que se controle la cantidad diaria y se eviten los aditivos calóricos. Consumidos con moderación y sin excesos, ambos pueden formar parte de un estilo de vida saludable.

15 enero 2026 | Fuente: Infobae | Tomado de | Noticia

ejercicios de fuerzaEntre el trabajo, los estudios, las relaciones y las obligaciones diarias, muchas personas postergan el cuidado de la salud en sus primeros años de adultez. Sin embargo, expertos advierten que las decisiones que se toman en esta etapa pueden influir de manera directa en cómo funcionará el cuerpo décadas después.

Adoptar hábitos saludables entre los 20 y los 30 años puede influir de manera decisiva en la salud a largo plazo, según expertos de la Universidad de Stanford. Iniciar rutinas beneficiosas desde etapas tempranas funciona como una inversión que ayuda a prevenir enfermedades y favorece el bienestar integral con el paso de los años.

El desarrollo de buenos hábitos durante la juventud es el eje de las recomendaciones de los especialistas. Los profesores Michael Fredericson, Abby King, Clete Kushida y David Spiegel coinciden en que las decisiones de esta etapa establecen la base de la salud física y mental en el futuro. Incluso pequeños cambios sostenidos en alimentación, movimiento, descanso y manejo emocional generan beneficios acumulativos, aunque en el presente no parezcan urgentes.

  1. Ejercicio de fuerza para proteger músculos y huesos

Uno de los pilares señalados es el entrenamiento de fuerza. Fredericson explica que durante los 20 y 30 años se alcanza el punto máximo de masa ósea y muscular, lo que ofrece protección frente a lesiones y fragilidad en etapas posteriores. Este tipo de ejercicio implica trabajar los músculos contra una resistencia, ya sea con pesas, bandas elásticas o el propio peso corporal.

El especialista remarca que el estímulo debe ser suficiente para generar adaptación: el esfuerzo tiene que acercarse a la fatiga muscular, cuando solo es posible completar una o dos repeticiones más. Se recomiendan al menos dos sesiones semanales, una práctica especialmente importante en mujeres, ya que contribuye a preservar la densidad ósea y reducir el riesgo de osteoporosis.

  1. Actividad cardiovascular para reducir el riesgo de enfermedades

En paralelo, la actividad aeróbica cumple un rol clave en la prevención de enfermedades. Estudios recientes citados por la institución muestran que mejorar la capacidad aeróbica reduce el riesgo de infarto, accidente cerebrovascular, diabetes tipo 2 y algunos tipos de cáncer. Un análisis indicó que aumentar la aptitud física puede disminuir la mortalidad general entre un 11 % y un 17 %.

King subraya que no se trata solo de entrenar, sino de moverse más a lo largo del día. Caminar alrededor de 7 000 pasos diarios ya aporta beneficios relevantes. Permanecer sentado más de ocho horas por jornada, advierten los expertos, implica un riesgo comparable al del tabaquismo. Por eso, recomiendan interrumpir el sedentarismo con pausas activas cada media hora.

  1. Alimentación basada en alimentos reales

La alimentación equilibrada es otro eje fundamental. El estudio CARDIA, que siguió a más de 5 000 adultos jóvenes durante 35 años, mostró que una dieta rica en vegetales, cereales integrales y baja en comida ultraprocesada se asocia con menor riesgo de enfermedades cardíacas y resistencia a la insulina en la mediana edad.

King aconseja priorizar alimentos reales y fáciles de incorporar a la rutina diaria. Tanto ella como Fredericson destacan los beneficios de la dieta mediterránea, basada en verduras, frutas, legumbres, granos integrales, grasas saludables y proteínas magras. También sugieren consumir entre 0,8 y 1 gramo de proteína por kilo de peso corporal por día, llenar la mitad del plato con frutas y verduras y limitar el alcohol.

  1. Dormir lo suficiente y con buena calidad

El descanso adecuado es igual de determinante. Kushida señala que dormir más de siete horas por noche es lo óptimo para la mayoría de los adultos. La falta crónica de sueño se asocia con mayor riesgo de obesidad, diabetes y problemas cardiovasculares, incluso si se intenta compensar durmiendo más los fines de semana.

Para mejorar la calidad del sueño, recomienda mantener horarios regulares, exponerse a la luz solar por la mañana y reducir el uso de pantallas antes de acostarse. Si el cansancio persiste pese a dormir lo suficiente, puede existir un trastorno no diagnosticado, como apnea o insomnio, que también afecta a adultos jóvenes.

  1. Desarrollar herramientas para manejar el estrés

Spiegel destaca que la presión emocional constante puede afectar tanto la salud mental como la física. Técnicas como la respiración profunda, la meditación y la auto-hipnosis demostraron ser útiles para reducir ansiedad y dolor en distintos estudios.

Además, mantener una rutina saludable en general contribuye a mejorar la capacidad de afrontar situaciones exigentes. Spiegel subraya que pedir ayuda profesional cuando el malestar se sostiene en el tiempo es una estrategia de cuidado, no una señal de debilidad, y que aprender a gestionar las emociones desde la juventud facilita la adaptación a los desafíos futuros.

Establecer estos hábitos desde temprano aumenta las probabilidades de llegar a la adultez con mejor salud física y mental y reduce la necesidad de revertir daños acumulados con el paso del tiempo. Para los especialistas, el cuidado no comienza cuando aparecen los problemas, sino mucho antes, en las decisiones cotidianas que se repiten a lo largo de los años. 

15 enero 2026 | Fuente: Infobae | Tomado de | Noticia

Imagen: Archivo.Italia ha reconocido oficialmente este miércoles la obesidad como una «enfermedad progresiva y recurrente» con una ley aprobada en el Senado, convirtiéndose así «en el primero en reconocerla» como crónica, según anunció el Gobierno.

«Con la aprobación del proyecto de ley para la prevención y el tratamiento de la obesidad, Italia da un importante paso adelante en la protección de la salud pública. Somos los primeros en reconocer la obesidad como una enfermedad crónica», declaró en un comunicado el ministro de Sanidad, Orazio Schillaci.

La ley, que ya había sido respaldada por la Cámara de Diputados, destinará más de 2,7 millones de euros a la prevención y tratamiento de esta patología que afecta a seis millones de personas en el país, según reconoce en su texto la nueva legislación.

Entre sus medidas, contempla campañas de concienciación y formación, así como acciones destinadas a garantizar la protección de la salud y la mejora de las condiciones de vida de los pacientes.

En concreto, autoriza un gasto de 700 000 euros en 2025, 800 000 en 2026 y 1,2 millones anuales a partir de 2027, distribuidos entre las distintas regiones.

El texto aprobado también impulsa el apoyo a la lactancia materna «como alimentación necesaria para prevenir la obesidad infantil» y establece medidas para «responsabilizar a los padres en la elección de una alimentación equilibrada para sus hijos y en la importancia de limitar el consumo diario de alimentos», además de promover la práctica deportiva.

Asimismo, prevé la creación de un observatorio para el estudio de la obesidad, que «verificará la aplicación de los objetivos y acciones previstos en dicho programa por parte de las regiones y provincias autónomas».

La iniciativa fue promovida por el diputado Roberto Pella, de la conservadora Forza Italia, socio en el Gobierno de Giorgia Meloni.

El ministro declaró que la obesidad supone “un problema de salud global que no solo afecta a adultos sino también a niños” y que “aumenta constantemente”.

«Con esta ley se refuerza el compromiso en la lucha contra la obesidad, apostando de manera decisiva por la prevención, así como por la formación específica del personal sanitario. Es una respuesta importante y concreta para la protección de la salud de los ciudadanos», sostuvo.

01 octubre 2025 | Fuente: EFE | Tomado de la Selección Temática sobre Medicina de Prensa Latina. Copyright 2025. Agencia Informativa Latinoamericana Prensa Latina S.A. | Noticia

octubre 10, 2025 | wferrerentenza | Filed under: Obesidad | Etiquetas: , , |

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