Ciudad VerdeSi tenemos en cuenta que la Organización Mundial de la Salud (OMS) define la salud como “un estado de completo bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades”, y que la Ley de Calidad de la Arquitectura promueve la idea de avanzar hacia territorios saludables donde esta es un bien colectivo, incentivando la creación de espacios habitacionales y urbanos y rurales saludables, sostenibles y accesibles, solo cabe entender que la salud debe ser abordada como un fenómeno integral, priorizando las necesidades de las personas y con una estrategia compuesta por múltiples factores interrelacionados.

Esta es la propuesta desde la que nace el ciclo “Habitar salud. Sumando miradas profesionales para el cuidado de las personas”. Una alianza entre el Observatorio 2030 del Consejo Superior de los Colegios de Arquitectos de España (CSAE) y la Organización Médica Colegial (OMC), a través de la Alianza Médica por la Salud Planetaria (AMESAP), que se ha presentado, este miércoles 18 de marzo, con el apoyo de los ministerios de Vivienda y Agenda Urbana y de Sanidad, y que ofrece un espacio de reflexión sobre la relación entre la salud y la Arquitectura de la ciudadanía sumando miradas de profesionales de ambas disciplinas para obtener respuestas sobre el impacto del entorno construido en la salud física, mental y social y, con ello, elaborar propuestas que sirvan de inspiración a las Administraciones Públicas.

En un acto celebrado en La Casa de la Arquitectura, la directora general de Agenda Urbana y Arquitectura, Maite Verdú, ha destacado, en la mesa institucional con la que se ha inaugurado la jornada: “En el Ministerio de Vivienda y Agenda Urbana trabajamos para construir ciudades más saludables e inclusivas, con edificios de calidad que realmente mejoren la vida de las personas. Durante mucho tiempo, la salud se entendió solo desde la medicina, pero hoy sabemos que también se construye en nuestros entornos: en los espacios verdes, en el aire limpio y en los lugares de encuentro que facilitan la interacción social. La arquitectura y el urbanismo no se limitan a diseñar espacios, su objetivo principal es mejorar la vida de quienes los habitan. Cada decisión que tomamos en el diseño de nuestros edificios y ciudades es, en realidad, una inversión en bienestar, en calidad de vida y en la salud de toda la ciudadanía”.

Por su parte, la subdirectora general de Promoción, Prevención y Equidad en Salud, Estefanía García Camiño, ha señalado: “Desde la Dirección General, llevamos años trabajando con la FEMP porque sabemos que para mejorar la salud de la ciudadanía es fundamental mejorar los entornos donde las personas viven, trabajan, estudian, se relacionan… Desde el Ministerio de Sanidad, trabajamos abordando los determinantes sociales de la salud, donde por supuesto, se incluyen el medioambiente, la arquitectura, el urbanismo y la vivienda. El diseño urbano puede y debe mejorar la salud de las personas contribuyendo a la creación de entornos que promuevan estilos y condiciones de vida saludable, con espacios para el bienestar y la convivencia, como zonas verdes o caminables, con vías seguras y accesibles para todos y todas; en definitiva, un rediseño que posibilite una movilidad activa y un ambiente saludable”.

En su intervención, la presidenta del CSCAE, Marta Vall-llossera, ha resaltado: “Esta colaboración es muy significativa porque, durante mucho tiempo, médicos y arquitectos hemos hablado de salud desde perspectivas paralelas, compartiendo un mismo objetivo -el bienestar de las personas-, pero sin una estrategia conjunta. Sabemos que la vivienda y el entorno construido son determinantes fundamentales en la calidad de vida de las personas porque reduce la incidencia de enfermedades asociadas a malas condiciones habitacionales. Por lo tanto, abordar la vivienda desde la salud no es solo una cuestión social o urbanística. Es también una cuestión sanitaria y económica de primer orden”.

La vicepresidenta de la OMC, Dra. María Isabel Moya, ha subrayado que la profesión médica mantiene un compromiso firme y creciente para comprender, abordar y comunicar el impacto del cambio climático en la salud. A través de la Alianza Médica por la Salud Planetaria, «hemos unido el conocimiento científico de la profesión para promover la evidencia científica, orientar la acción colectiva e impulsar acciones que hagan frene a la crisis climática por su incuestionable impacto en la salud de pacientes y comunidades. No debemos de olvidar que el sector sanitario es uno de los grandes emisores de huella de carbono y que es necesario avanzar en modelos más sostenibles». Finalmente, Moya ha remarcado la importancia de incorporar el enfoque One Health en todas las políticas de salud para integrar de forma inseparable la salud humana, animal y ambiental frente a los retos climáticos y de salud actuales.

La mesa ha estado moderada por la directora del Observatorio 2030 del CSCAE, Mari Ángel López Amado.

Una iniciativa que une a la Medicina y la Arquitectura

Fruto del convenio suscrito en 2023 entre el Consejo Superior de los Colegios de Arquitectos de España (CSCAE) y el Consejo General de Colegios Oficiales de Médicos (CGCOM), “Habitar salud” vincula a dos importantes colectivos profesionales, configurándose como un espacio de trabajo y reflexión que servirá para trasladar a la ciudadanía y a las instituciones la necesidad de crear espacios y ciudades más saludables como un factor de prevención y bienestar frente a los efectos del calentamiento global.

Con una duración de dieciocho meses, el ciclo consta de seis jornadas en las que se abordarán el espacio público, el entorno rural, los territorios naturales y alimentarios al servicio de la salud, la vivienda, los nuevos formatos arquitectónicos y la Arquitectura que sana (presentando el concepto de hospital resiliente).

Se celebrará una sesión al trimestre hasta mediados de 2027, contando con expertos/as reconocidos como las arquitectas Izaskun Chinchilla, autora de La ciudad de los cuidados; Paz Martín, directora de EnvejezANDO y de FÜNDC; Matxalen Acasuso, socia fundadora del colectivo reversAs, la arquitecta paisajista Silvia Párraga Sisternes o la urbanista y paisajista Rosa Pardo i Martín. También participará el presidente de la Unión de Agrupaciones de Arquitectos Urbanistas (UAAU), Manuel Herrero, y, desde el mundo académico, la catedrática y directora del Departamento de Urbanismo y Ordenación Territorial de la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Madrid (ETSAM), Ester Higueras, y la vicerrectora de Sostenibilidad de la Universidad Politécnica de Valencia, Deborah Domingo Calabuig, entre otros/as.

Entre los objetivos de esta iniciativa se encuentran clasificar y definir las diferentes estrategias relacionadas con la salud en función de la escala, la tipología arquitectónica y las diferentes maneras de habitar; entender los aspectos de la salud de las personas que son influenciados por el entorno construido y los modos de vida saludables y crear alianzas y abordajes amplios en torno a la salud con la unión de dos de las disciplinas que más repercuten en ella -Medicina y Arquitectura-, y la colaboración de otros sectores, como el de los servicios sociales.

A lo largo de estas sesiones también se presentarán casos de éxito y ejemplos para seguir en cada una de las temáticas y escalas abordadas, se sensibilizará a los/as profesionales sanitarios/as sobre el impacto del entorno construido en la salud tanto física como mental y se fomentará la prevención de las enfermedades mediante entornos y estrategias de vida saludables.

Por último, también se busca impulsar el envejecimiento activo y saludable a través de un diseño inclusivo, potenciar el enfoque Una Salud en las políticas sanitarias y reivindicar el papel de la medicina en la promoción de entornos saludables.

En la presentación del programa, el subdirector del Observatorio 2030 del CSCAE, Sergio García-Gasco, ha desgranado las temáticas que se tratarán a lo largo del ciclo, que tendrá una duración de dos años con seis sesiones repartidas por todo el país. Serán: “El espacio público saludable”, en la primera sesión, que se celebrará, en Getafe, el 28 de mayo; “Modelos equitativos para la salud y los cuidados en entornos rurales”, en septiembre, en el Valle de Ambroz (Extremadura); “Territorios naturales y alimentarios al servicio de la salud”, en noviembre, en la Huerta de Valencia; “La vivienda que habitamos: desde la prevención de la salud hasta el concepto de ‘hospital líquido”, en enero de 2027, en Donosti; “Nuevos formatos arquitectónicos sostenibles para los cuidados de larga estancia”, en marzo del próximo año, en Castilla y León, y “Arquitectura que sana: el hospital resiliente”, en mayo, en Castilla-La Mancha.

Por su parte, el gerente de AMESAP, Antonio Franco, ha resaltado: “La práctica clínica nos recuerda cada día que muchas de las causas que condicionan la salud están fuera de la consulta. Por eso, Habitar Salud tiene tanto valor: porque une el conocimiento asistencial y la mirada médica con la arquitectura y el entorno construido para impulsar soluciones más humanas, más preventivas y con mayor impacto real en la vida de las personas.”

La primera sesión del ciclo ha finalizado con un conversatorio entre la coordinadora de Relaciones Institucionales en Salud de la Unión Internacional de Arquitectos (UIA), Carla Lima Vieira, y el investigador en biomedicina y sostenibilidad y catedrático de Farmacia y Tecnología Farmacéutica de la Universidad del País Vasco (UPV/EHU), Gorka Orive Arroyo.

Lima Vieira ha explicado: “La salud de nuestras comunidades no depende únicamente de los sistemas sanitarios: se construye, ante todo, en las condiciones en las que vivimos. Está profundamente influida por la calidad de la vivienda, por cómo organizamos la movilidad, las infraestruturas, por el acceso a espacios públicos, por el aire que respiramos y por los entornos cotidianos donde las personas viven, se mueven y se relacionan. Si dos tercios de la población mundial vivirán en ciudades en 2050, planificar barrios saludables, accesibles y equitativos no es solo una cuestión urbana, ni únicamente una tarea de los profesionales de la arquitectura. Es una de las políticas de salud pública importantes de nuestro tiempo”.

Por su parte, desde su especialidad como farmacéutico e investigador, Gorka Orive Arroyo ha remarcado que ya no hay tabiques entre la salud humana, animal y medioambiental. “Es global”. Ha insistido en que en ella influyen nuestros estilos de vida, el código postal donde vivimos o los efectos del cambio climático. En este sentido, se ha mostrado especialmente preocupado por la contaminación atmosférica. “El aire que respiramos está ligado a muchas enfermedades, respiratorias, pero también de cáncer en personas ya predispuestas”, ha dicho, y ha advertido de enfermedades emergentes derivadas del aumento de las temperaturas, así como de otros problemas de salud relacionados con el sedentarismo, el aislamiento, la soledad, los problemas de salud mental o el estrés, “que también influye en la epigenética”. No ha olvidado, además, la realidad demográfica del país: “La población cada vez vive más años y esto apareja un mayor riesgo de enfermedades crónicas, como el alzhéimer”. Por todo ello, ha subrayado la importancia de adoptar medidas preventivas, adaptando nuestros territorios urbanos y las viviendas.

Una alianza en torno a la salud

Para materializar estos objetivos, el ciclo se nutre de la colaboración de una veintena de agentes imprescindibles en cada uno de los sectores profesionales y del ámbito institucional. Dentro de este último, participan los ministerios de Sanidad y de Vivienda y Agenda Urbana, que se relacionan con el Ministerio de Cultura, el Ministerio de Asuntos Sociales, el Ministerio de Transportes, el Ministerio de Transición Ecológica y el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades, y por otro, con el sector profesional de la Arquitectura y el de la sanidad.

El sector profesional de la arquitectura implicará al CSCAE, a la Unión Internacional de los arquitectos (UIA) y al Consejo de Arquitectos de Europa (ACE/CAE). Este grupo servirá de enlace con la Fundación Arquia, en la European Climate Foundation, en la Unión de Agrupaciones de Arquitectos Urbanistas (UAAU), en la Fundación ONCE, en el sector privado alcanzando a las empresas del sector de la construcción, y en el ámbito local, con la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP).

Por su parte, el sector profesional de la sanidad estará conformado por asociaciones de afectados por enfermedades y pacientes, el Comité Español de Representantes de Personas con Discapacidad (CERMI), la Plataforma One Health, la Plataforma de Mayores y Pensionistas, la Alianza Médica contra el Cambio Climático, y las empresas del sector sanitario representando al sector privado.

Puedes consultar en este enlace el programa del ciclo.

Sobre el Observatorio 2030 del CSCAE

El Observatorio 2030 del CSCAE es la mesa con carácter de permanencia que existe dentro del sector de la construcción y la edificación. Bajo el paraguas de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de la Agenda 2030 de la ONU, pero con la mirada puesta también en el cumplimiento de los compromisos marcados por la UE para 2050, agrupa a Administraciones Públicas, instituciones, asociaciones empresariales, consejos profesionales, fundaciones y tercer sector, universidades, industria y empresas.

Hasta noviembre de 2023, el Observatorio 2030 del CSCAE coordinó y consensuó el compromiso de todos los agentes implicados en el diseño, la planificación y la gestión de nuestras ciudades, pueblos y territorios para alcanzar los ODS y, en enero de 2024, constituyó una Comisión de Visión y Estrategia que ha establecido sus principales líneas de trabajo para pasar a la acción. Estas líneas son impulsar la regeneración urbana, potenciar la creación de un parque de vivienda asequible, mejorar el empleo y la formación, abordando en paralelo la industrialización y la digitalización, y analizar el impacto reputacional de la edificación.

El Observatorio 2030 del CSCAE está patrocinado por Asemas, Cosentino, CREA Madrid Nuevo Norte, Ferrovial, hna, Iberdrola, Orona, Roca y Saint-Gobain. 

18 marzo 2026 | Fuente: CSCAE | Tomado de la Selección Temática sobre Medicina de Prensa Latina. Copyright 2026. Agencia Informativa Latinoamericana Prensa Latina S.A. | Noticia

móvilUn estudio realizado por científicos del King’s College de Londres mostró que el uso excesivo de teléfonos inteligentes está estrechamente relacionado con trastornos de la alimentación, como la ingesta descontrolada y la sobrealimentación emocional.

La investigación, desarrollada por expertos del Instituto de Psiquiatría, Psicología y Neurociencia del centro docente, estableció una asociación significativa entre el uso problemático de teléfonos inteligentes, mediante el cual una persona desarrolla una dependencia conductual o psicológica a estos, y la gravedad de los síntomas de los trastornos alimentarios.

Reveló que un mayor uso diario de este artículo también se relaciona con síntomas de adicción a la comida, conductas alimentarias desordenadas más generalizadas, como la ingesta descontrolada o la sobrealimentación emocional, y la insatisfacción corporal en personas sin diagnóstico de trastorno alimentario.

Esta asociación fue particularmente fuerte en quienes usan sus teléfonos durante más de siete horas al día.

En consecuencia, los expertos subrayaron la necesidad de estrategias de intervención temprana específicas para el uso excesivo del teléfono en jóvenes que presentan síntomas de trastornos alimentarios, según un artículo publicado en el Journal of Medical Internet Research.

La investigación abarcó a 52 584 participantes con una edad promedio de 17 años.

Para el profesor Ben Carter, autor principal del estudio, este trabajo “demuestra que, incluso para personas sin diagnóstico de trastorno alimentario, el uso excesivo del teléfono inteligente se asocia con una menor satisfacción corporal y alteraciones en los hábitos alimentarios, y constituye una posible fuente de malestar”.

Por su parte, la profesora Johanna Keeler afirmó que la adolescencia es una etapa clave del desarrollo, ya que los individuos construyen su autoconcepto observando a los demás.

Añadió que, si bien los teléfonos inteligentes pueden facilitar este proceso, la exposición constante a imágenes idealizadas puede llevarlos a comparar su propia apariencia con estos “estándares”, lo que conlleva baja autoestima e insatisfacción con su aspecto físico, ambos factores de riesgo para el desarrollo de un trastorno alimentario. 

13 marzo 2026 | Fuente: Prensa Latina | Tomado de la Selección Temática sobre Medicina de Prensa Latina. Copyright 2026. Agencia Informativa Latinoamericana Prensa Latina S.A. | Noticia

violencia-de-géneroUn estudio realizado en la República Dominicana identificó hoy posibles marcadores cerebrales, neuropsicológicos y psicológicos asociados a hombres condenados por feminicidio, con el objetivo de aportar herramientas para la prevención de la violencia de género desde la salud mental.

La investigación fue desarrollada por especialistas de los Centros de Diagnóstico y Medicina Avanzada y de Conferencias Médicas y Telemedicina (Cedimat), la Universidad Autónoma de Santo Domingo (Uasd) y la Fundación Manantial de Vida, con apoyo de otras instituciones vinculadas al sistema penitenciario y programas de rehabilitación.

El estudio utilizó resonancia magnética estructural y funcional, además de evaluaciones psicológicas, para analizar el funcionamiento del cerebro y la conducta de hombres que han cometido este tipo de crimen.

Para ello, los investigadores compararon tres grupos de participantes: hombres condenados por feminicidio, varones remitidos a programas de atención por violencia contra sus parejas y un tercer grupo sin antecedentes de violencia.

Según los resultados, los sentenciados por feminicidio presentaron menor densidad de materia gris en zonas del cerebro relacionadas con el control del comportamiento y la regulación de las emociones.

También se detectaron alteraciones en la amígdala, una estructura cerebral que interviene en el procesamiento del miedo y otras emociones intensas.

Las evaluaciones psicológicas mostraron además dificultades para controlar los impulsos, problemas para manejar emociones fuertes y patrones de pensamiento rígidos, así como inseguridad y autocrítica elevada.

En el plano social y familiar, el estudio identificó algunos factores comunes entre los participantes, como niveles educativos más bajos y la ausencia o distancia de la figura paterna durante la infancia.

La investigación surge en respuesta a la magnitud del problema en el país. De acuerdo con datos de la Oficina Nacional de Estadística (ONE), 348 mujeres fueron asesinadas por sus parejas o exparejas entre 2020 y 2024.

A estas cifras se suman 49 casos registrados en 2025 y al menos seis en enero de 2026, lo que evidencia la necesidad de fortalecer las estrategias de prevención.

Los investigadores señalaron que el objetivo del estudio es aportar evidencia científica que ayude a mejorar la evaluación del riesgo, la detección temprana y las intervenciones preventivas, incorporando la neurociencia y la salud mental en las políticas para enfrentar la violencia de género.

12 marzo 2026 | Fuente: Prensa Latina | Tomado de la Selección Temática sobre Medicina de Prensa Latina. Copyright 2026. Agencia Informativa Latinoamericana Prensa Latina S.A. | Noticia

bebidas energéticasLos pediatras han valorado la propuesta de prohibir la venta de bebidas energéticas a menores de 16 años «alineada con la evidencia científica y con las advertencias que se venían trasladando sobre el impacto en su salud» y piden reforzar también la protección frente al vapeo.

Para las sociedades pediátricas se trata de «una medida necesaria y coherente» y subrayan que el consumo habitual de bebidas energéticas en este grupo de población se asocia a insomnio, ansiedad, irritabilidad, cefaleas y problemas cardiovasculares y metabólicos.

“Las bebidas energéticas no son inocuas, contienen altas dosis de cafeína, azúcares y otras sustancias estimulantes cuyos efectos son especialmente perjudiciales en cerebros aún en desarrollo”, señala la doctora Paula Armero, coordinadora del Comité de Salud Mental de la Asociación Española de Pediatría. “Limitar su acceso a menores es una medida de protección ante un problema de salud pública que preocupa a los pediatras”.

Bebidas energéticas y alcohol

Los profesionales han observado que se repite con frecuencia entre los menores la combinación de esas bebidas con el alcohol. Según la encuesta sobre Uso de Drogas en Enseñanzas Secundarias en España (Estudes) cerca del 20 % de los estudiantes españoles admitió haber consumido bebidas energéticas junto con alcohol en el último mes.

“En los servicios de Urgencias vemos con preocupación este patrón de consumo porque, además de facilitar el desarrollo de intoxicaciones etílicas graves, al potenciar el efecto desinhibidor del alcohol aumenta el riesgo de realizar conductas peligrosas”, explica Lidia Martínez, de la Sociedad Española de Urgencias de Pediatría.

Al mismo tiempo, los expertos advierten de otro fenómeno creciente que están detectando en las consultas: el aumento del uso de vapeadores entre menores.

La misma encuesta muestra que el 38 % de los estudiantes de entre 14 y 18 años declaró haber consumido bebidas energéticas en el último mes y más del 27 % afirmó haber utilizado vapeadores en ese mismo periodo.

La nicotina tiene consecuencias sobre la atención, el aprendizaje y el control emocional de los menores, además de causar efectos deletéreos en pulmones y corazón, advierten en un comunicado conjunto, la Sociedad Española de Pediatría, la Sociedad Española de Urgencias de Pediatría, la Sociedad Española de Medicina de la Adolescencia, la Sociedad Española de Pediatría Extrahospitalaria y Atención Primaria y la Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria. 

26 febrero 2026 | Fuente: EFE | Tomado de la Selección Temática sobre Medicina de Prensa Latina. Copyright 2026. Agencia Informativa Latinoamericana Prensa Latina S.A. | Noticia

cuidados paliativosEspaña y Japón son dos sociedades en las que el envejecimiento extremo trae como consecuencia una ruptura del relevo generacional y un crecimiento acelerado de la necesidad de recursos paliativos y comunitarios y, por tanto, ambos países se enfrentan al reto de encontrar un modelo compasivo para atender a quien está en el final de su vida.

Un equipo de personas de cuatro universidades japonesas ha mantenido en Zaragoza un encuentro con personal de la Cátedra Dignia de Cuidados y Ecosistema Paliativo de la Universidad de Zaragoza para compartir experiencias y metodología de innovación sobre modelos de atención comunitaria o ciudades compasivas.

Las comunidades compasivas son una herramienta para mejorar la calidad de vida de la ciudadanía con necesidades paliativas, en fase avanzada de una enfermedad o al final de la vida y, a medio plazo, para ahorrar recursos al sistema sanitario.

Rogelio Altisent, director del proyecto Ecosistema Paliativo (Ecopal) de esta cátedra, define la comunidad compasiva, en una entrevista con EFE, como una iniciativa que supone la toma de conciencia de que la atención a las personas con enfermedad avanzada y en el final de vida «debe trascender al sistema sanitario», y enfatiza que la pretensión es que «el sufrimiento no pase desapercibido».

Redes de ayuda

Explica que para aliviar el sufrimiento y mejorar la calidad de vida es necesario activar a toda la comunidad y crear redes de ayuda. “Los profesionales sanitarios son esenciales, pero unos cuidados paliativos de calidad necesitan que el paciente y su familia reciban el apoyo de las redes comunitarias: los vecinos, los comercios, las farmacias, los servicios sociales, las residencias de mayores, las asociaciones de voluntarios… Allí donde se cruza la gente se debe promover y generar este espíritu de solidaridad”.

Son comunidades con «un inmenso radar de detección» de personas con necesidades paliativas que facilitan la implementación de medidas y recursos eficaces, tanto sanitarios como espirituales y de acompañamiento.

Insiste en que las comunidades compasivas tienen dos objetivos clave: control de síntomas y acompañamiento. Con el primero se busca regular el dolor, la disnea, la fatiga o las náuseas del paciente y con el segundo, “suplir la soledad”.

“Los dos elementos fundamentales son rodear de humanidad y dar calidad de vida a la vida de la gente”, asevera. Y para ello, el factor humano es esencial.

Un equipo de personas de cuatro universidades japonesas ha mantenido en Zaragoza un encuentro sobre modelos de atención comunitaria o ciudades compasivas.

Añade que Japón está viviendo una revolución demográfica y España va en esa misma dirección. “Si ahora mismo ya está muy tensado el sistema sanitario, esa revolución demográfica puede romper el sistema a la mitad”, afirma.

El índice de envejecimiento en España alcanzó su máximo histórico en 2025: hay 148 personas mayores de 64 años por cada 100 menores de 16. Según estudios realizados en Europa sobre prevalencia de enfermedades crónicas susceptibles de recibir cuidados paliativos, en sociedades con altas tsas de envejecimiento las necesidades paliativas afectan al 1,5 % de la población.

Para hacer frente a esta situación, Altisent apunta que tanto en España como en Japón se están implementando al menos media docena de comunidades compasivas que ya están arraigando en la sociedad.

Isidoro Jurado, patrono de la Fundación Dignia y presidente de la Asociación Málaga Abraza, habla, por ejemplo, del caso de un jubilado que vive solo: si desaparece una semana y nadie sabe de él existen recursos donde poder alertar y posteriormente un equipo evaluador, con previo consentimiento, se encarga de cubrir las necesidades de la persona necesitada.

“Todos tenemos compasión en la mente, pero para explorar la compasión, la gente necesita algún entrenamiento”, añade a EFE Satoko Otta, experta en co-creación y políticas de salud, referente en Japón.

Modelos flexibles

Ambos equipos han llegado a la conclusión de que no hay un modelo específico de comunidad compasiva. Es “flexible en España, es flexible en Japón y es flexible en la relación entre Japón y España”, pero comparten una característica en común: los seres humanos, afirma Altisent.

Shinichi Murota, líder del proyecto tecnológico “Chofu-Digital-Choju”, que destaca por el uso de la tecnología para combatir el aislamiento social en personas mayores, afirma por su parte que existe una regla 95-5. “Los profesionales solo pueden ofrecer el 5 % del cuidado de una persona en paliativos, el resto, el 95 %, tiene que ser ofrecido por los miembros de la familia o los miembros de la comunidad”.

Un equipo de personas de cuatro universidades japonesas ha mantenido en Zaragoza un encuentro sobre modelos de atención comunitaria o ciudades compasivas.

Revistas científicas demuestran, además, que las personas “bien cuidadas” en una comunidad compasiva ingresan menos en los hospitales, visitan menos los servicios de urgencias y tienen menos días de hospitalización. Esto significa un ahorro, pese a que no hay un objetivo economicista en estos proyectos.

El menor número de hospitalizaciones se debe a una “buena atención” de todo el entramado de la red social que aporta la comunidad compasiva. “Hay pacientes que necesitan el hospital, pero en otros casos, hay un exceso de frecuentación del hospital por falta de soporte social y comunitario”, añade Altisent. 

26 febrero 2026 | Fuente: EFE | Tomado de la Selección Temática sobre Medicina de Prensa Latina. Copyright 2026. Agencia Informativa Latinoamericana Prensa Latina S.A. | Noticia

trastorno disfórico premenstrualMás del 80 % de las mujeres en España ve condicionada su vida cotidiana y solo una de cada seis logra mantener su rutina diaria, según revela un macroestudio con más de 4 000 participantes que ha analizado cómo el estigma menstrual influye en la vida cotidiana, la participación social y el bienestar.

El trabajo, liderado por el Instituto Ingenio, centro mixto de la Universitat Politècnica de València (UPV) y el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), muestra que sólo el 15,4 % de las participantes mantiene su vida cotidiana sin cambios durante la menstruación, según un comunicado del CSIC.

El impacto social de la menstruación

Esta investigación constituye la cuarta publicación de esta radiografía sobre la salud menstrual en España. Tras abordar la educación menstrual, el estigma y el acceso a la atención sanitaria, el nuevo artículo publicado en la revista BMC Women’s Health pone el foco en el impacto social de la menstruación en la vida cotidiana.

“La forma en que se vive no depende únicamente de los síntomas físicos, sino también del contexto social en el que ocurre”, destaca Sara Sánchez-López, investigadora del Ingenio (UPV-CSIC). Los resultados muestran que la menstruación sigue condicionando actividades cotidianas.

Solo el 15,4 % de las participantes —lo que representa aproximadamente a una de cada seis mujeres— afirma mantener su rutina sin cambios durante la menstruación, mientras que muchas adaptan su comportamiento debido al dolor, a sangrados abundantes o para evitar incomodidad o exposición.

Ante estos síntomas y situaciones, las estrategias más comunes incluyen cambios en la vestimenta —como evitar prendas blancas (48 %) o ciertos tipos de ropa (36 %)—, reducir la práctica deportiva (21 %) o limitar actividades como nadar o acudir a la playa (22 %).

El dolor es la principal razón que motiva estas estrategias de adaptación o incluso ausencias sociales y laborales. Sin embargo, los autores destacan que estas decisiones no responden únicamente al malestar físico. Factores como la ansiedad ante posibles manchas, la falta de espacios adecuados o el temor a reacciones negativas del entorno reflejan la persistencia de normas sociales relacionadas con una gestión de la salud menstrual estrictamente privada.

El estigma en el ámbito laboral y educativo

En el ámbito educativo y laboral, muchas participantes describen haber acudido a sus centros de estudio o trabajo pese a experimentar dolor intenso, náuseas o fatiga. En concreto, mientras que el 41 % de las encuestadas se ha ausentado en alguna ocasión por estos síntomas, un 44 % afirma no haber interrumpido su asistencia por motivos menstruales.

Los testimonios recogidos muestran que, incluso ante síntomas incapacitantes, algunas mujeres continúan asistiendo por miedo a perder el empleo o a ser percibidas como menos comprometidas.

“A menudo, el malestar menstrual no se reconoce como una necesidad legítima de apoyo, sino como algo que puede restar credibilidad. En un contexto donde la menstruación se ha usado para excluir a las mujeres de ciertos roles, mostrar vulnerabilidad puede percibirse como un riesgo colectivo”, apunta Sánchez-López.

El estudio recoge testimonios de burla y situaciones de humillación relacionadas con la menstruación que las participantes sitúan tanto en la adolescencia como en la vida adulta. En etapas tempranas, estas experiencias suelen manifestarse en forma de comentarios o ridiculización por parte de compañeros de clase o amigos, mientras que en la edad adulta se expresan con mayor frecuencia a través del rechazo o de actitudes condescendientes en el entorno cercano, como parejas o compañeros de trabajo.

Los resultados también muestran cómo la menstruación se ha utilizado para cuestionar o desacreditar emociones, decisiones o conflictos en contextos cotidianos, especialmente en el ámbito interpersonal o doméstico.

“Estas situaciones refuerzan estereotipos que vinculan la menstruación con falta de control emocional o irracionalidad, lo que puede traducirse en una menor credibilidad”, señala Rocío Poveda Bautista, investigadora de Ingenio y coautora del estudio.

Educación, información y empatía

Frente a estas barreras sociales y laborales, los resultados también identifican factores protectores que fomentan el bienestar, la salud y la resiliencia durante el ciclo menstrual.

El equipo investigador señala que contar con entornos comprensivos y flexibles —en el trabajo, la escuela o la familia— contribuye a reducir el impacto del estigma y facilita una mayor participación y bienestar.

“Las experiencias más positivas se asocian a contextos donde hablar de menstruación no genera incomodidad y donde se reconocen las necesidades físicas o emocionales vinculadas al ciclo”, afirma Santiago Moll López, del Departamento de Matemática Aplicada de la Universitat Politècnica de València y coautor del estudio. 

26 febrero 2026 | Fuente: EFE | Tomado de la Selección Temática sobre Medicina de Prensa Latina. Copyright 2026. Agencia Informativa Latinoamericana Prensa Latina S.A. | Noticia

marzo 2, 2026 | Carlos Alberto Santamaría González | Filed under: Medicina familiar y comunitaria, Obstetricia y ginecología, Psicología, Sociología | Etiquetas: , , , , |

  • Noticias por fecha

    marzo 2026
    L M X J V S D
    « feb    
     1
    2345678
    9101112131415
    16171819202122
    23242526272829
    3031  
  • Noticias anteriores a enero de 2010

  • Suscripción AL Día

  • Categorias

    open all | close all
  • Palabras Clave