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En el mundo del deporte, el estiramiento forma parte esencial de cualquier rutina de ejercicio. Por ejemplo, en la mayoría de las clases de fitness, se comienza y se termina la sesión de esta manera, ya sea para preparar el cuerpo antes del esfuerzo o para relajarlo al final. Esta práctica se asocia frecuentemente con beneficios como la reducción de la rigidez, la mejora de la flexibilidad y la prevención de molestias musculares.
Este acto implica alargar los músculos y mover las articulaciones a lo largo de su rango de movimiento. Esta acción puede provocar una sensación de alivio inmediato, acompañado de un aumento transitorio en la circulación sanguínea y una disminución temporal de la tensión muscular. Además, puede influir en el sistema nervioso, contribuyendo a mitigar el dolor y la rigidez durante algunos minutos.
Entre los aspectos positivos que se atribuyen al estiramiento, destacan la capacidad de mejorar la movilidad articular, facilitar la recuperación tras el ejercicio y promover una mayor sensación de bienestar físico. Muchas personas lo incorporan a su rutina diaria no solo por sus efectos físicos, sino también por el momento de pausa y atención corporal que representa.
Cuáles son los efectos del estiramiento y sus beneficios
Cuando una persona realiza un estiramiento, se produce un alargamiento de los músculos específicos involucrados. Por ejemplo, al inclinarse hacia adelante sobre una pierna extendida, los músculos isquiotibiales se estiran y, al mismo tiempo, los vasos sanguíneos cercanos pueden dilatarse, lo que incrementa la circulación en la zona.
Durante este proceso, ocurren cambios temporales tanto en los tejidos musculares como en el sistema nervioso. El estiramiento puede ayudar a reducir la sensación de dolor y rigidez de manera puntual, haciendo que el cuerpo se sienta más suelto durante y poco después de la práctica. Sin embargo, estos efectos inmediatos no son permanentes. Una vez que la persona deja de estirar, los músculos suelen regresar a su longitud original en poco tiempo. Es decir, el alivio que se experimenta tras un estiramiento aislado tiende a ser pasajero.
Asimismo, cuando se realiza como parte de una rutina diaria, puede aportar varios beneficios sostenidos para la salud física. Uno de los efectos más destacados es la mejora de la circulación sanguínea. Un estudio publicado en el Journal of Physiology comprobó que, tras 12 semanas de estiramientos estáticos frecuentes, los participantes experimentaron una mejor función de los vasos sanguíneos y una reducción en la presión arterial, en comparación con quienes no modificaron sus hábitos.
Otro beneficio importante es la disminución de la tensión y el dolor muscular tras entrenamientos intensos. El Dr. Andrew R. Jagim, especialista en medicina deportiva de Mayo Clinic, señala que incorporar unos minutos de actividad cardiovascular suave seguidos de extensiones dinámicas puede favorecer la recuperación y aliviar la rigidez. Este proceso ayuda a eliminar los subproductos metabólicos generados durante el ejercicio, a la vez que potencia el suministro de oxígeno y nutrientes a los tejidos.
Realizarlo de forma regular también contribuye a preservar e incluso aumentar el rango de movimiento articular. A medida que pasa el tiempo, la movilidad de las articulaciones y los músculos puede verse reducida, dificultando acciones cotidianas como alcanzar la espalda o caminar con soltura. Tanto los estiramientos estáticos como los dinámicos ayudan a frenar la pérdida de flexibilidad y movilidad asociada con la edad, facilitando movimientos más amplios y seguros en la vida diaria.
Estiramiento estático vs. dinámico
Cada opción cuenta con características y aplicaciones específicas. El estático es el que más personas asocian con la práctica habitual en gimnasios y clases de fitness. Consiste en adoptar una posición en la que el músculo se alarga y mantenerla inmóvil durante al menos diez segundos.
Por otro lado, el dinámico implica movimientos continuos y controlados que llevan las articulaciones a lo largo de su rango de movimiento. Este tipo de estiramiento puede incluir círculos de brazos, balanceos de piernas, zancadas caminando o flexiones ligeras. En lugar de mantener una postura fija, se repiten movimientos suaves y progresivos que preparan el cuerpo para actividades más exigentes.
La segunda opción resulta especialmente útil antes de deportes o ejercicios que requieren explosividad y movilidad, como el básquet, el atletismo o entrenamientos de alta intensidad. Según el Dr. Jagim, estos movimientos no solo favorecen la preparación muscular, sino que también activan el sistema neuromuscular y los tejidos conectivos, mejorando la movilidad y el rendimiento durante la actividad física.
La relación del estiramiento previo con las lesiones
Aplicar el estiramiento justo antes de entrenar es una práctica que se repite tanto en gimnasios como en entrenamientos de deportes de alto rendimiento. Sin embargo, la evidencia científica sobre esta práctica es menos concluyente de lo que muchos suponen, especialmente en lo que respecta al estiramiento estático.
Diversos estudios realizados en los últimos años no han demostrado que el estiramiento estático previo al ejercicio reduzca significativamente el riesgo de lesiones musculares. El Dr. Andrew R. Jagim, de Mayo Clinic, señala que este tipo de prácticas ofrece escasos beneficios en términos de protección contra lesiones en la mayoría de los deportes y actividades físicas.
El Dr. Alex Dinsdale, profesor de biomecánica del deporte en la Universidad Leeds Beckett, explica que las lesiones pueden deberse a múltiples factores, como el uso de un calzado inadecuado, la fatiga o la falta de fuerza y rango de movimiento suficiente para ejecutar ciertos gestos deportivos. Estas extensiones estáticas pueden aumentar la flexibilidad, pero también reduce, de forma transitoria, la capacidad de los músculos para aplicar fuerza, lo que podría no ser ideal antes de una actividad intensa.
En contraste, los estiramientos dinámicos realizados como parte del calentamiento podrían ofrecer más ventajas. Este tipo de movimientos preparan el cuerpo para la acción al aumentar la temperatura muscular y activar el sistema neuromuscular. Las investigaciones sugieren que, aunque los resultados no son totalmente consistentes, pueden contribuir a reducir el riesgo de lesiones, al mejorar la movilidad y la capacidad de respuesta muscular ante las demandas del ejercicio.
En la práctica, los expertos recomiendan optar por un calentamiento activo que incluya movimientos similares a los del ejercicio principal, seguido de estiramientos dinámicos y, en algunos casos, ejercicios de fuerza específicos realizados en momentos alternativos al entrenamiento principal. Esta combinación resulta más efectiva para preparar el cuerpo y protegerlo frente a posibles lesiones, en comparación con el estiramiento estático tradicional.
15 enero 2025 | Fuente: Infobae | Tomado de | Noticia
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La actividad física modifica la microbiota intestinal en personas mayores con obesidad y síndrome metabólico, según ha demostrado un estudio llevado a cabo por investigadores del Instituto de Investigación Biomédica (Ibima Plataforma Bionand) y el Hospital Virgen de la Victoria de Málaga.
Los hallazgos, publicados en la revista Biology of Sport, han concluido que la actividad física regular, combinada con una dieta mediterránea, produce cambios significativos en la microbiota intestinal, lo cual podría tener beneficios en personas mayores con obesidad y síndrome metabólico.
Los resultados destacan el impacto positivo que los cambios en el estilo de vida pueden tener en la salud intestinal y general de la población envejecida.
El estudio, que forma parte del proyecto Predimed-Plus -sobre el impacto del estilo de vida en la prevención de enfermedades cardiovasculares-, incluyó a 297 participantes de los nodos de Málaga y Reus, de entre 55 y 75 años, todos con sobrepeso u obesidad y diagnosticados con síndrome metabólico.
Durante un año, los investigadores monitorizaron la actividad física, la dieta y los cambios en la composición de la microbiota intestinal de los participantes.
Gracias al desarrollo de este estudio, aquellos que aumentaron significativamente su actividad física, mostraron alteraciones positivas en su microbiota, incluido el aumento de bacterias beneficiosas como Sutterella y Lachnospira, y una disminución de Collinsella, asociada a niveles elevados de colesterol LDL.
La primera autora del estudio, Patricia Ruiz Limón, ha señalado que este trabajo pone de manifiesto «cómo la actividad física puede actuar como un modulador clave de la microbiota intestinal», lo que «abre una nueva ventana para comprender mejor su papel en la prevención de enfermedades metabólicas».
«Estos resultados nos permiten avanzar en el diseño de intervenciones más personalizadas para mejorar la salud de las personas mayores», ha afirmado la investigadora.
Por su parte, el director científico de Ibima y jefe de servicio de Endocrinología y Nutrición en el Hospital Virgen de la Victoria, Francisco J. Tinahones, ha agregado que «es muy relevante que en este estudio se haya profundizado más allá de la actividad física, la reducción de peso o la mejora del control glucémico».
«Ahora podemos asociar claramente que el ejercicio físico tiene influencia directa en la microbiota intestinal», ha manifestado Tinahones, que ha incidido en que se trata de «un vínculo que podría ser fundamental a la hora de tratar el síndrome metabólico en personas mayores».
Otra de las coautoras del estudio es la investigadora Isabel Moreno, quien ha apuntado que «este hito marca el camino a seguir de futuros estudios» encaminados a destacar el potencial que tiene el estudio de la microbiota con otros factores como la actividad física para «acercar el análisis de este tipo de bacterias» y dirigirlas hacia terapias «más personalizadas».
02 octubre 2024|Fuente: EFE |Tomado de la Selección Temática sobre Medicina de Prensa Latina. Copyright 2024. Agencia Informativa Latinoamericana Prensa Latina S.A.|Noticia
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Un estudio realizado por investigadores de la Universidad CEU Cardenal Herrera (CEU UCH) en Castellón, la Universidad de Lleida, la Universidad Pablo de Olavide y la Universidad de Zaragoza ha demostrado que los deportes técnicos e individuales, así como los que se practican al aire libre, repercuten en un mejor descanso de los adolescentes.
El trabajo, publicado en Kinesiology – International Journal of Fundamental and Applied Kinesiology, ha analizado los datos aportados por 1 831 jóvenes deportistas de élite españoles -42 % de mujeres- de entre 11 y 20 años, en torno a su calidad de sueño y su práctica deportiva.
«Nuestro objetivo era obtener una mejor comprensión de las complejas relaciones entre la práctica deportiva y la calidad del sueño en los adolescentes e identificar posibles vías para promover comportamientos de sueño saludables entre los jóvenes deportistas», ha explicado Vicente Beltrán, investigador y profesor del Grado en Ciencias de la Actividad Física y del Deporte de la Universidad CEU Cardenal Herrera en Castellón.
«Los resultados de nuestro trabajo -ha añadido- sugieren que, aunque los adolescentes que practican deportes de élite generalmente exhiben una buena calidad de sueño, esta se incrementa según el tipo de deporte que realizan».
Los datos obtenidos por los investigadores revelaron una mayor calidad de sueño entre los jóvenes que practican deportes técnicos en comparación con los deportes de equipo. «Esto puede atribuirse al hecho de que los deportes técnicos, entre los que se hallan el golf, la equitación, el surf, el tiro con arco y el tiro olímpico, requieren un nivel socioeconómico más alto, que se correlaciona con otros factores coadyuvantes para un buen descanso, como los nutricionales», ha señalado Beltrán.
Otra razón que podría explicar estas diferencias, según los autores del trabajo, es que más del 90 % de los sujetos que compiten en deportes técnicos lo hacían al aire libre, «por lo que están expuestos a la luz natural, que preserva el ritmo circadiano, a diferencia de quienes entrenan en instalaciones interiores».
DEPORTES DE ÉLITE INDIVIDUALES
La investigación muestra, así mismo, que los adolescentes y jóvenes que practican deportes de élite individuales tienen una mejor calidad de sueño que los que realizan deportes de equipo, «probablemente porque los deportes técnicos -que arrojan mejores resultados en la calidad de sueño- suelen ser individuales. Además, los deportes individuales implican un mayor gasto energético que los de equipo, que puede conducir a un aumento de la fatiga a la hora de acostarse», han subrayado.
El estudio no ha encontrado diferencias significativas en la calidad del sueño en función del metabolismo -aeróbico o anaeróbico- predominante de los deportes practicados. «Nuestros resultados, eso sí, sugieren una posible tendencia hacia una mejor calidad en los primeros», ha indicado Vicente Beltrán.
Según los autores, los hallazgos de este trabajo pueden contribuir a promover comportamientos de sueño saludables e individualizados entre los jóvenes atletas de élite y de los jóvenes en general. Y es que, según han destacado, la identificación de conductas modificables relacionadas con la dificultad para dormir abre la vía a intervenciones específicas y recomendaciones basadas en la evidencia para promover una mejor higiene del sueño.
Además, también sienta las bases de futuros estudios que analicen cómo las variaciones en los patrones, la duración y los trastornos del sueño podrían afectar el entrenamiento, los resultados y el desarrollo a largo plazo de los atletas jóvenes.
«Al considerar ambas perspectivas podemos obtener una visión más integral de la relación dinámica entre el sueño y los deportes, lo que permitirá recomendaciones más informadas para mejorar el rendimiento deportivo y el bienestar general entre los atletas jóvenes», ha añadido Beltrán.
FORTALEZAS DEL ESTUDIO
Uno de los puntos fuertes de este estudio radica en el gran tamaño de la muestra, lo que aumenta la precisión de los hallazgos. Además, el reclutamiento de participantes provenientes de federaciones nacionales y autonómicas, centros de alto rendimiento y de tecnificación de todo el país proporciona información sobre los hábitos de sueño y físicos de toda la población juvenil de la élite española.
El protocolo del estudio fue revisado y aprobado por el Comité de Ética de Investigación Clínica de Aragón. Todos los participantes completaron el cuestionario Pittsburgh para la evaluación de la calidad del sueño y se registró toda la información relativa a la participación deportiva, nivel competitivo y datos antropométricos.
Los criterios para participar en el estudio eran la ausencia de enfermedades crónicas, así como la participación en entrenamientos y competiciones de élite en una disciplina deportiva incluida en el programa de los Juegos Olímpicos de Verano durante al menos dos días a la semana durante un mínimo de seis meses. Además, todos los participantes competían en la máxima categoría nacional para su edad en sus respectivos deportes.
01 octubre 2024|Fuente: Europa Press |Tomado de la Selección Temática sobre Medicina de Prensa Latina. Copyright 2024. Agencia Informativa Latinoamericana Prensa Latina S.A.|Noticia
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Los beneficios del ejercicio en el cáncer traspasan la prevención: cubren todo el proceso oncológico, incluyendo el tiempo del tratamiento y tras superarse.
Virginia Torrecilla, exjugadora del Atlético de Madrid, ha compartido su experiencia en la lucha contra el cáncer. Gracias al deporte, ha logrado recuperarse y superar momentos difíciles durante su tratamiento. Su oncóloga siempre la animó a mantenerse activa, recordándole que podía estar un día en cama, pero no dos. Para ella, el deporte ha sido fundamental en su recuperación.
En una jornada titulada «Caminando hacia la Esperanza: mujer, deporte y cáncer», organizada por la compañía biofarmacéutica GSK y la Liga Profesional de Fútbol Femenino (Liga F), se destacó la importancia del ejercicio físico en la prevención de diferentes tipos de cáncer.
Además, César Rodríguez, presidente de la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM), resaltó cómo el ejercicio no solo contribuye a prevenir la enfermedad, sino también mejora la tolerancia a los tratamientos y los resultados en la recuperación.
Cáncer ginecológico
Sobre el cáncer que afecta a las mujeres, los datos aportados por el presidente de la SEOM estiman que durante 2024 se diagnosticarán unos 30 000 casos de cáncer de mama y más de 13 000 de cáncer ginecológico, de los que la mayoría serán de endometrio, seguidos de tumor de ovario y de cuello uterino.
La incidencia de muchos de esos tumores aumenta, debido al envejecimiento de la población y a la adopción de hábitos poco saludables. Estos hábitos incluyen el sedentarismo, la obesidad, la alimentación, el consumo de alcohol y el tabaquismo. En particular, César Rodríguez ha destacado el aumento de los casos de cáncer de pulmón entre las mujeres.
Sin embargo, se espera que la tendencia de aumento no continúe en el cáncer de cuello uterino. Esto será evidente en los próximos años gracias al programa de vacunación contra el virus del papiloma humano (VPH) implementado en las niñas.
Otra buena noticia es la disminución de la mortalidad del cáncer, que también se observa en los tumores ginecológicos: «la supervivencia a los cinco años tras un diagnóstico de [cáncer de] endometrio se sitúa por encima del 75% y del 60% en el caso de cáncer de cuello uterino», ha recordado el oncólogo médico.
El ejercicio puede contribuir en esa mejoría en la supervivencia y en la calidad de vida de las pacientes. En palabras de Marcelo Ruz, secretario de la Asociación Mama Ovario Hereditario (AMOH), quien también ha participado en la Jornada, «el ejercicio físico funciona como un detonante de otros hábitos saludables: hace que comamos mejor, que no fumemos, que no consumamos alcohol en exceso».
En su intervención, Javier Núñez, médico responsable del Atlético de Madrid, quien acompañó a Torrecilla desde la sospecha de la enfermedad y en su tratamiento, ha abundado en cómo la práctica de deporte no solo tiene un impacto positivo en el estado físico, sino también en la parte emocional y psicológica, y se ha referido en concreto al particular beneficio que se deriva del deporte en grupo.
Un hecho que traslucen las afirmaciones de Virginia Torrecilla: «El equipo fue mi familia en la enfermedad. Yo sé que esa copa [la Supercopa de España, que ganó el Atlético de Madrid en 2021] se ganó para que yo la levantara».
04 abril de 2024|Fuente: Diario Médico|
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El ejercicio físico tiene numerosos beneficios para la salud como que reduce el riesgo de padecer cáncer así como aumenta la capacidad del cuerpo para soportar los tratamientos de quimioterapia y radioterapia e, incluso, en algunos pacientes que realizan actividad física se obtienen mejores resultados que en los que no hacen deporte, según ha aseverado el presidente de la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM), César Rodríguez, durante la jornada ‘Caminando hacia la esperanza: mujer, deporte y cáncer, organizada por GSK y la Liga F.
En el contexto del cáncer, existen factores de riesgo evitables y están relacionados con los hábitos de vida, y otros que no se pueden evitar debido a factores hereditarios. Adoptar un estilo de vida saludable como el deporte puede reducir la mortalidad un 30 por ciento y hasta un 20 por ciento la incidencia, ha aseverado el presidente de SEOM.
Asimismo, el experto ha asegurado que, en un paciente realiza ejercicio físico antes y durante el tratamiento de un cáncer hay menos complicaciones postoperatorias’ ya que los programas de ejercicio físico antes de la cirugía permiten preparar mejor al paciente.
Ya tenemos estudios que dicen que las mujeres que realizan ejercicio físico en tratamiento con quimioterapia tienen mayor tasa de respuesta’, ha añadido. No obstante, ha advertido de que ‘no vale cualquier ejercicio físico’ sino que ‘hay que derivar a programas bien estructurados con una evaluación previa del paciente’, para lo que es necesario fomentar la formación de los profesionales sanitarios en este ámbito. Otro punto esencial es la formación adecuada de los profesionales que vayan a hacer ejercicio físico con los pacientes con cáncer.
Todo lo que está relacionado con ejercicio físico en Oncología no es tarea del oncólogo, hay que contar con Atención Primaria, Enfermería, especialistas en deporte, y otra labor de los terapeutas ocupacionales y psico oncólogos, ha explicado.
Un ejemplo de los beneficios que puede llegar a tener el deporte en un diagnóstico de cáncer es el caso de la exjugadora del Atlético de Madrid, Virginia Torrecilla, que fue diagnosticada de un tumor cerebral en el año 2020 y que, gracias a los tratamientos y al deporte ha podido superar con éxito.
El deporte me ayudó mucho, cuando entré en quirófano lo primero que me dijo mi oncóloga es que gracias al deporte tengo un cuerpo muy bueno para soportar las quimioterapias y las radioterapias. Me dijeron que si no hubiese sido deportista la quimioterapia me hubiese comido.
Lo asumí bastante bien gracias al deporte porque mientras estaba en quimioterapia cada vez que llegaba a casa hacía deporte. Para mí el deporte siempre ha sido vida, fue lo que me hizo estar a día de hoy aquí’, ha declarado Torrecilla. Así, la exfutbolista ha recalcado que ‘el deporte es vida’ porque ‘es cuidarte contigo mismo’ y que, por ello, hay que ‘meterlo en la vida para siempre y no solo en los momentos malos o enfermedades’.
Esto no quiere decir que no vayamos a enfermar, pero lo más importante es que nos cuidemos para el día a día y afrontarlo de la mejor manera y creo que el deporte hace eso’, ha afirmado. El deporta ha acompañado a Virginia durante toda su vida, pero más aún en los momentos más duros de su enfermedad donde, aunque su cuerpo ‘no reaccionaba’, ella intentaba sacar fuerzas para ‘hacer sentadillas’ en el hospital.
Estaba muy delgada, adelgacé 17 kilogramos y no tenía fuerza, pero con las pesas intentaba hacer sentadillas. Yo lo intentaba y eso me hacía estar bien, pero los últimos tres meses que me quedaban tres sesiones de quimioterapia fueron horribles, me quedaba en cama, en el hospital, estaba muy débil, pero aun así me levantaba de la cama y me ponía a hacer sentadillas. Esos momentos fueron muy duros porque me di cuenta de que mi cuerpo ya no reaccionaba’, ha detallado la deportista.
En este sentido, el secretario de la Asociación de pacientes de Cáncer de Mama y Ovario Hereditario (AMOH), Marcelo Ruiz, ha recalcado que, aunque se sabe que ‘el ejercicio físico es bueno’, hay que recordar que ‘no cura el cáncer, pero sí que ayuda.
Proyecto mujer, deporte y cáncer
Con el fin de promover los beneficios del ejercicio físico para el cáncer, AMOH ha desarrollado, en colaboración con diferentes sociedades científicas, GSK y BMS, el proyecto ‘Mujer, deporte y cáncer’. El abandono deportivo es mayor en la mujer que en el hombre, la clave está en la educación, creemos y apostamos enormemente porque sea la sociedad científica la que difunda este mensaje, porque tiene un altavoz increíble’, ha señalado Marcelo Ruiz.
Además, GSK y Liga F firmaron en julio de 2023 un acuerdo de colaboración y patrocinio que tiene como objetivo impulsar el papel de la mujer en el deporte y, a la vez, ayudar a promocionar un estilo de vida saludable entre las mujeres.
El acuerdo firmado parte del vínculo entre la salud y el deporte como pilares fundamentales de un estilo de vida saludable. Durante la jornada también se ha presentado el documental ‘Caminando hacia la esperanza’, realizado por GSK, en el que se narra el trayecto de 21 kilómetros de unas pacientes de cáncer en Tenerife que cuentan su testimonio tras haber superado el cáncer porque ‘del cáncer se sale.
3 abril 2024|Fuente: Europa Press| Tomado de la Selección Temática sobre Medicina de Prensa Latina. Copyright 2019. Agencia Informativa Latinoamericana Prensa Latina S.A.
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Las lesiones musculares son frecuentes en toda la población activa, y causan la mayoría de bajas de jugadores en el mundo del deporte. Según la gravedad, la recuperación de la función muscular es bastante lenta y puede requerir cirugía, medicación y rehabilitación. Ahora, un estudio liderado por la Universidad de Barcelona revela una estrategia para mejorar y acelerar la recuperación de lesiones musculares que tiene una aplicación potencial en el sector del deporte y la salud en general.
Este es el primer trabajo que aporta evidencias científicas sobre la recuperación más rápida y efectiva de las lesiones musculares a través de la exposición intermitente a una baja disponibilidad de oxígeno (hipoxia) en una cámara de baja presión barométrica (hipobárica) que simula las condiciones de gran altura geográfica.
El nuevo enfoque es importante para la recuperación de deportistas especialmente en la élite competitiva, pero también para paliar el impacto socioeconómico generado por las pérdidas de productividad laboral que causan estas lesiones en la población activa.
El estudio, llevado a cabo con modelos animales, se ha publicado en la revista Journal of Physiology. Los autores del trabajo son los expertos Garoa Santoildes, Teresa Pagès, Joan Ramon Torrella y Ginés Viscor, del Departamento de Biología Celular, Fisiología e Inmunología de la Facultad de Biología de la UB.
¿Por qué la hipoxia ayuda a regenerar el músculo lesionado?
Desde hace tiempo, las cámaras hipobáricas se usan para mejorar la condición física en deportes de alto rendimiento (alpinistas, escaladores, etc.) y en sectores profesionales (minería en altitud, observación astronómica, control fronterizo). En condiciones de hipoxia hipobárica, el cuerpo se expone a un ambiente de baja presión atmosférica en el que las células captan menos oxígeno y generan una respuesta fisiológica. Los efectos beneficiosos que causa la exposición a hipoxia intermitente en el cuerpo están bien descritos, pero todavía se exploran sus potenciales aplicaciones en biomedicina.
El estudio indica que cualquier tipo de lesión muscular podría recuperarse más rápidamente con sesiones de exposición intermitente a hipoxia hipobárica (altitud simulada), pero probablemente también las lesiones mio-tendinosas podrían acelerar su recuperación», apunta el catedrático Ginés Viscor, jefe del Grupo de Fisiología Adaptativa: Hipoxia, Ejercicio y Salud de la UB.
En los tejidos, la hipoxia provoca una activación local de la vía de HIF (el factor inducido por hipoxia), que es un sensor de los niveles de oxigenación. «Cuando la cantidad de oxígeno que llega a las células no es suficiente, la proteína HIF actúa como interruptor que activa una serie de cambios en tutas metabólicas para compensar este déficit», explica la profesora Garoa Santocildes.
Entre otras vías, la proteína HIF activa la proliferación de más vasos capilares a través del factor de crecimiento endotelial (VEGF), un proceso que aportaría a escala muscular más factores de crecimiento, substratos metabólicos y oxígeno que favorecen el proceso de regeneración muscular después de la lesión.
Tal como explica la profesora Teresa Pagès, «en paralelo, la proteína HIF también potenciaría la síntesis de proteínas concretas, la actividad de algunas enzimas y la eficiencia de las mitocondrias, que son los orgánulos celulares que subministran la energía para las funciones celulares».
Lesiones musculares y terapias: un cambio de paradigma
En el abordaje de las lesiones musculares, la visión clásica de la terapia RICE (en inglés, Rest, ice, compression and elevation) ha evolucionado hacia una visión más integral y activa, conocida como PEACE (Protection, elevation, avoid NSADs, compression, education) y LOVE (Load management, optimism, vascularization, exercise).
«Todo esto ha significado un gran cambio de paradigma en el ámbito de la recuperación de las lesiones musculares», detalla el profesor Joan Ramon Torrella. «La exposición a la hipoxia hipobárica —continúa el experto— es totalmente compatible con este nuevo paradigma, e incluso podría contribuir a mejorar los efectos de las terapias emergentes para acelerar la recuperación del músculo lesionado».
La terapia basada en la exposición en bajas concentraciones de oxígeno también podría ayudar a explorar nuevos tratamientos de lesiones fisiopatológicas. Así, sería importante comprobar si la hipoxia puede contrarrestar la atrofia muscular típica de la sarcopenia —una enfermedad caracterizada por la pérdida de masa y fuerza musculares— mediante los procesos implicados en la recuperación muscular (proliferación capilar, metabolismo oxidativo más efectivo, etc.).
«Muy probablemente, en estos casos, la intervención con hipoxia hipobárica mejoraría si se combina con actividades individualizadas de ejercicio físico de fuerza y resistencia. Incluso se podría mejorar su aplicación en la recuperación de afectados por el síndrome de covid persistente», concluye el equipo.
Ver artículo: Santocildes G, Viscor G, Pagés T, Ramon Torrella J. Simulated altitude is medicine: intermittent exposure to hypobaric hypoxia and cold accelerates injured skeletal muscle recovery. The Journal of Physiology[Internet].2023[citado 18 mar 2024].DOI10.1113/JP285398
18 marzo 2024|Fuente: EurekAlert | Tomado de |Comunicado de prensa

