Imagen: AP/Nick Ingram.A Sue Fleming desde siempre le encantaba el embutido de hígado, y se contentaba cuando su esposo venía del supermercado con salchichas ahumadas.

Patrick Fleming siempre se aseguraba de comprar el tipo braunschweiger de la marca Boar’s Head, la preferida de Sue, aunque era a veces más cara que las otras.

«A mi familia le encanta el braunschweiger», dijo Sue Fleming. «Lo pones con pan, lechuga, un poquito de mayonesa, una rebanada de pepinillo».

Pero la mujer de 88 años y de High Ridge, Missouri, ahora está reconsiderando su merienda favorita luego que se enfermó, como parte de un letal brote de listeriosis vinculado a un retiro de siete millones de libras de carnes marca Boar’s Head.

La mujer, una psicoterapeuta y autora jubilada, dijo que pasó nueve días en un hospital y 11 en un centro de rehabilitación el mes pasado por lo que los médicos confirmaron fue listeriosis. Ella y su marido están demandando a Boar’s Head y a Schnuck Markets Inc., que vendió el producto, según documentos presentados en un tribunal de Missouri el 26 de julio.

Para inicios de agosto, 43 personas habían enfermado y tres de ellas habían fallecido: una en Nueva Jersey, una en Illinois y una en Virginia.

«Queríamos que nadie más se enfermara», dijo Fleming en una entrevista.

Boar’s Head también enfrenta una demanda colectiva presentada el 1 de agosto en un tribunal federal en Nueva York. Rita Torres del condado Queens alega que la compañía promovió sus productos de manera engañosa e inapropiada y que ella no los hubiera comprado si la compañía hubiera avisado que estaban contaminados con listeria.

Funcionarios de salud en Maryland y Nueva York detectaron listeriosis en productos de embutidos de hígado de Boar’s Head y luego confirmaron que se trató del mismo tipo de bacteria que había enfermado a varias personas. La compañía efectuó un retiro inicial el 25 de julio y luego lo expandió el 30 de julio para incluir a más de 70 productos, hechos en su fábrica en Jarratt, Virginia.

El caso de Fleming resalta la severidad que puede tener la listeriosis en la población más vulnerable, como las personas de edad avanzada, las mujeres embarazadas o quienes tienen sistemas inmunológicos débiles. Las edades de las víctimas del brote oscilan entre los 32 y los 94 años, con una media de 74 años, según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades.

Para la mayoría de la gente, una intoxicación causada por una bacteria como la listeria no es más que una molestia que involucra unos días de náuseas o diarrea. Pero para los más vulnerables, la infección puede ser más severa e incluso mortal, dijo Barbara Kowalcyk, directora del Instituto de Seguridad Alimenticia de la Universidad George Washington.

«El patógeno puede pasar del sistema digestivo al flujo sanguíneo y causar una enfermedad invasiva», dijo Kowalcyk.

Las infecciones por listeria causan unas 1 600 enfermedades al año en Estados Unidos y unas 260 personas mueren, según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC por sus siglas en inglés).

Las mujeres embarazadas son unas 10 veces más susceptibles a sufrir una infección por listeria que la población general, según los CDC. Tales infecciones pueden causar pérdida del embarazo o enfermedades graves en bebés después de nacidos. Una de las víctimas del brote reciente era una mujer embarazada pero no perdió el bebé, dijeron los CDC.

Ashley Solberg de Minnesota demandó a Boar’s Head el 7 de agosto alegando que «casi perdió su hijo no nacido», según documentos entregados en una corte federal. Dice que tenía 35 semanas de embarazo con su segundo bebé en mayo cuando compró carne de Boar’s Head en un supermercado Publix en Hollywood, Florida. Al regresar a Minnesota, Solberg contrajo una severa infección con listeria que según las pruebas era del mismo tipo del brote. Estuvo hospitalizada seis días y recibió antibióticos por más de una semana, según el litigio.

En Missouri, los médicos de Fleming se preocupaban por la posibilidad de sepsis, una peligrosa infección de la sangre, o de que la bacteria haya pasado a su corazón o cerebro. La infección empeoró problemas de salud que ya tenía Fleming, incluyendo su severa artritis espinal. Estuvo varias semanas enferma y estaba demasiado débil para caminar, dijo su esposo.

«Me asusté mucho por ella, tenía miedo de perderla», dijo el esposo.

La listeriosis es particularmente peligrosa para personas de edad avanzada porque suelen tener una dieta menos variada y suelen retener los alimentos por más tiempo. A diferencia de otros gérmenes, la bacteria sobrevive e incluso se multiplica durante la refrigeración, dijo Kowalcyk. Por ejemplo, en el pasado, brotes de listeriosis vinculados a melones afectaron más a personas de edad avanzada que habían comprado los melones ya cortados, en vez de enteros.

Los síntomas de la listeriosis pueden tardar días o semanas en surgir, lo que hace difícil trazar su origen. Debido a que todas las infecciones de listeria tienen que ser reportadas, las autoridades de salud del condado llamaron a Fleming y le pidieron llenar un cuestionario detallado que incluía «docenas y docenas» de comidas, relató Patrick Fleming.

La pareja llegó a dilucidar que los probables sospechosos eran ensalada de atún, ensalada de pollo, el queso pepperjack — y el braunschweiger.

Boar’s Head le ha recomendado a los clientes tirar los productos retirados o devolverlos a la tienda para recibir un reembolso. Ya para ahora las carnes involucradas por la medida no deben estar en los estantes de las tiendas, dijo Kowalcyk. Los consumidores tienen la libertad de preguntarle a los gerentes de las tiendas si han acatado el retiro y si han limpiado las rebanadoras.

Calentar la carne a una temperatura de unos 74 °C (165° Fahrenheit) puede matar a la bacteria.

Pero si hay alguna duda, «tírelo a la basura», dijo Kowalcyk. «¿Acaso no vale la pena perder unos pocos dólares de carne embutida para evitar una enfermedad grave?».

15 agosto 2024|Fuente: AP |Tomado de la Selección Temática sobre Medicina de Prensa Latina. Copyright 2024. Agencia Informativa Latinoamericana Prensa Latina S.A.|Noticia

Imagen: Archivo.Hay personas que dicen haber notado un bajón repentino con cierta edad, una sensación de que todo el cuerpo se deteriora a la vez. Ahora, un nuevo estudio encuentra una posible explicación científica: muchas de nuestras moléculas y microorganismos aumentan o disminuyen drásticamente alrededor de los 40 y los 60 años.

Para llegar a sus conclusiones, los investigadores evaluaron miles de moléculas diferentes en personas de 25 a 75 años, así como sus microbiomas -bacterias, virus y hongos que viven en el interior del organismo y en la piel-, y descubrieron que su abundancia -la de la mayoría- no cambia de forma gradual y cronológica.

Se experimentan, por el contrario, dos períodos de cambios rápidos a lo largo de la vida, de promedio alrededor de los 44 y los 60 años, afirman científicos de la Universidad de Stanford que publican su estudio en la revista Nature Aging.

«No solo cambiamos gradualmente con el paso del tiempo, sino que se producen cambios realmente drásticos. Resulta que a mediados de los 40 es un momento de cambios drásticos, al igual que a principios de los 60″, indica Michael Snyder, para quien es probable que esto repercutan en la salud.

El número de moléculas relacionadas con las enfermedades cardiovasculares mostró cambios significativos en ambos momentos, y las relacionadas con la función inmunitaria cambiaron en personas de 60 años, señala un comunicado de Stanford Medicine.

Datos de 108 personas

Los científicos utilizaron datos de 108 personas a las que siguieron para comprender mejor la biología del envejecimiento. Entre otros, constataron cuatro ageotipos distintos -patrones de envejecimiento-, que muestran que los riñones, el hígado, el metabolismo y el sistema inmunitario envejecen a ritmos diferentes en cada persona.

Analizaron muestras biológicas cada pocos meses a lo largo de varios años y rastrearon miles de moléculas diferentes, incluidos ARN, proteínas y metabolitos, así como cambios en los microbiomas de los participantes.

Sorprenden los cambios a los 40

El gran número de cambios a mediados de los 40 fue algo «sorprendente». Al principio, los científicos supusieron que la menopausia o la perimenopausia provocaban grandes cambios en las mujeres, lo que sesgaba todo el grupo, pero cuando dividieron el grupo de estudio por sexos, descubrieron que el cambio también se producía en los hombres de alrededor de 40 años.

«Esto sugiere que, si bien la menopausia o la perimenopausia pueden contribuir a los cambios observados en mujeres de unos 40 años, es probable que haya otros factores más significativos que influyan en estos, tanto en hombres como en mujeres. Identificar y estudiar estos factores debería ser una prioridad», afirma Xiaotao Shen, ahora en la Universidad Tecnológica Nanyang de Singapur.

En las personas de 40 años, se observaron cambios significativos en el número de moléculas relacionadas con el metabolismo del alcohol, la cafeína y los lípidos, las enfermedades cardiovasculares, y la piel y los músculos.

En las de 60 años, los cambios estaban vinculados con el metabolismo de los hidratos de carbono y la cafeína, la regulación inmunitaria, la función renal, las enfermedades cardiovasculares y la piel y los músculos.

Según Snyder, es posible que algunos de estos cambios estén relacionados con el estilo de vida o con factores conductuales, en lugar de obedecer a factores biológicos. Por ejemplo, la disfunción del metabolismo del alcohol podría deberse a un aumento de su consumo a mediados de los 40, un período de la vida que suele ser estresante, dice.

El equipo tiene previsto estudiar las causas de estos cambios. Pero, sean cuales sean, se constata la necesidad de prestar atención a la salud especialmente entre los 40 y 60 años, advierten los autores Por ejemplo, aumentando el ejercicio para proteger el corazón y mantener la masa muscular o disminuyendo el consumo de alcohol a los 40, ya que la capacidad de metabolizarlo se ralentiza.

15 agosto 2024|Fuente: EFE |Tomado de la Selección Temática sobre Medicina de Prensa Latina. Copyright 2024. Agencia Informativa Latinoamericana Prensa Latina S.A.|Noticia

agosto 16, 2024 | Carlos Alberto Santamaría González | Filed under: Bioquímica, Fisiología, Gerontología y geriatría, Medicina deportiva, Medicina familiar y comunitaria | Etiquetas: , , |

Imagen: Archivo.Mantener una dieta saludable desde los 40 años puede aumentar hasta un 84 % las probabilidades de una vejez sana, demuestra un estudio difundido hoy aquí.

Basado en datos recogidos durante más de 30 años, el estudio liderado por académicos de la Universidad de Harvard, comprobó que mantener una dieta saludable a partir de los 40 ayuda a envejecer con salud y a mantener un buen estado físico, cognitivo y mental hasta los 70 años o más.

La investigación destaca la estrecha relación entre la dieta en la mediana edad y el envejecimiento saludable, a partir de datos de más de 100 000 personas a lo largo de 30 años, quienes seguían una alimentación sana a partir de los 40 tenían entre un 43 y un 84 % más de probabilidades de funcionar bien física y mentalmente al llegar a los 70 años.

Señala el estudio cómo las personas que seguían pautas dietéticas saludables en la mediana edad especialmente en frutas, verduras, cereales integrales y grasas saludables, tenían muchas más probabilidades de envejecer de forma sana.

Todo lo que sugiere que lo que se come en la mediana edad puede desempeñar un papel importante en cómo se envejece, destacó Anne-Julie Tessier, investigadora de la Escuela de Salud Pública de Harvard.

En cuanto a los alimentos, los investigadores descubrieron que un mayor consumo de fruta, verdura, cereales integrales, grasas insaturadas, frutos secos, legumbres y lácteos desnatados se asociaba a una mayor probabilidad de envejecer de forma saludable, mientras que un mayor consumo de grasas trans, sodio, carnes rojas y procesadas se asociaba a una menor probabilidad de envejecer de forma saludable.

La investigación fue presentada en Nutrition 2024, el congreso anual de la Sociedad Americana de Nutrición que se celebra en Chicago.

09 agosto 2024|Fuente: Prensa Latina |Tomado de |Noticia

agosto 12, 2024 | Carlos Alberto Santamaría González | Filed under: Gerontología y geriatría, Medicina familiar y comunitaria, Nutrición | Etiquetas: , |

Imagen: El diarioTreinta y dos científicos que lideran en varios países el estudio de la senescencia (proceso biológico ligado al envejecimiento) de las células han consensuado los biomarcadores mínimos para identificar la célula senescente in vivo.

Entre esos científicos está el investigador del Instituto de Biomedicina y Biotecnología de Cantabria (IBBTEC) Juan Carlos Acosta, cuyo centro ha informado en nota de prensa de este acuerdo mundial, que se ha recogido en una guía que publica la revista científica Cell.

El acuerdo se fraguó en una reunión en Viena, centrada en generar una guía para la correcta identificación de esas células en numerosos procesos en donde tienen un papel importante, como es en el envejecimiento, o en diversas enfermedades asociadas (cáncer, fibrosis pulmonar, enfermedades cardiovasculares o neurodegenerativas, así como procesos infecciosos como la covid).

Juan Carlos Acosta asegura que la guía permitirá «poner un poco de coherencia y sentido a cómo identificar células senescentes en tejidos vivos» y así reunir toda la información que se tiene hasta ahora y todos los marcadores reconocidos «como consistentes» para estar en esa publicación.

«Desde los años 2000 se hicieron experimentos en ratón en los que se eliminaban selectivamente células senescentes, demostrándose que, con su eliminación, el ratón envejecía con mejor salud, o sea, con menos achaques asociados a envejecer. Eso es lo que ha hecho que la industria farmacéutica se haya interesado mucho por este fenómeno», ha asegurado Acosta.

Y ha añadido que se está intentando generar fármacos que eliminen de forma selectiva esas células (medicamentos senolíticos) y que, incluso, haya «una posibilidad de traslación terapéutica de todos estos conocimientos».

La célula senescente es la que ha sufrido un proceso de envejecimiento prematuro por un daño irreparable, lo que hace, según el investigador del IBBTEC, que se conviertan «en células peligrosas».

Asegura que «si el sistema inmunitario no es capaz de ver y eliminar células senescentes, estas producen daños en los tejidos en donde residen, causando enfermedades asociadas al envejecimiento».

08 agosto 2024|Fuente: EFE |Tomado de la Selección Temática sobre Medicina de Prensa Latina. Copyright 2024. Agencia Informativa Latinoamericana Prensa Latina S.A.|Noticia

agosto 12, 2024 | Carlos Alberto Santamaría González | Filed under: Bioquímica, Gerontología y geriatría, Medicina familiar y comunitaria, Medicina regenerativa | Etiquetas: , |

Imagen: Archivo.Millones de casos de demencia se pueden evitar si se actúa sobre factores como el tabaquismo o la contaminación, según un amplio estudio publicado por la revista The Lancet, aunque expertos señalan que la prevención no es la solución definitiva a esta enfermedad.

Contra las demencias «la prevención tiene un gran potencial», resume este trabajo de síntesis.

Decenas de millones de personas en todo el mundo padecen demencias. La enfermedad de Alzheimer es la más conocida y extendida de estas patologías que deterioran, en general de manera irreversible, la memoria o el lenguaje de los pacientes.

El estudio de The Lancet, que recopila los conocimientos más recientes sobre el tema, pretende constituir una referencia. Sigue a un informe anterior, publicado en 2020, que ya enfatizaba la importancia de la prevención.

En aquel entonces, los autores estimaron que el 40 % de las demencias estaban relacionadas con una docena de factores de riesgo, de naturaleza muy diversa: bajo nivel educativo, problemas de audición, tabaquismo, obesidad, contaminación del aire, depresión, aislamiento, traumatismos craneales, hipertensión…

Ahora, a la luz de las investigaciones más recientes, se añaden dos factores de riesgo: la pérdida de la visión, que puede llegar hasta la ceguera, y un nivel de colesterol elevado.

En total, «casi la mitad de las demencias podrían teóricamente evitarse eliminando estos 14 factores de riesgo», estiman los autores.

Este énfasis en la prevención es necesario teniendo en cuenta que no existe aún un tratamiento farmacológico realmente eficaz contra las demencias, a pesar de décadas de investigación.

Dos tratamientos contra el alzhéimer fueron aprobados en Estados Unidos el año pasado: el lecanemab de Biogen y el donanemab de Eli Lilly. Actúan combatiendo la formación en el cerebro de las placas amiloides, consideradas uno de los principales mecanismos de la enfermedad.

Pero sus efectos siguen siendo modestos en comparación con los graves efectos secundarios y el alto costo.

La Unión Europea rechazó la semana pasada autorizar el lecanemab, mientras que el donanemab sigue a examen.

Atención a la culpabilización

Si bien algunos investigadores esperan que el lecanemab y el donanemab allanen el camino para tratamientos más eficaces, otros prefieren enfatizar la prevención en lugar de abrigar esperanzas terapéuticas aún difíciles de concretar.

Combatir los factores de riesgo «sería mucho más rentable que desarrollar tratamientos avanzados que hasta ahora se han revelado decepcionantes», opina el neurólogo Masud Husain, que reaccionó al estudio.

En general el informe de The Lancet ha sido bien recibido por los neurólogos, entre quienes la importancia de la prevención no genera mucho debate.

Sin embargo, algunos llaman a relativizar la idea de que se puede actuar sobre la mitad de las demencias tomando medidas preventivas.

Algunos puntos metodológicos del estudio son cuestionables.

Primero, como reconocen los propios autores, no se puede decir con certeza que estos factores de riesgo causen directamente las demencias.

Además, es difícil separar ciertos factores entre sí, aunque los autores han intentado integrar esta consideración en sus cálculos. Por ejemplo, la depresión y el aislamiento, o el tabaquismo y la hipertensión, están intrínsecamente relacionados.

También parece difícil actuar sobre ciertos factores, porque el informe mezcla recomendaciones individuales (usar casco para ir en bicicleta) y colectivas, como mejorar el acceso a la educación.

«Ya contamos con programas de salud pública para reducir el tabaquismo y la hipertensión: ¿qué más se puede hacer en este aspecto?», destaca el neurólogo Charles Marshall en declaraciones a la AFP.

Por último, algunos investigadores, sin contradecir las conclusiones de The Lancet, advierten contra una mala interpretación que provocaría culpabilidad en algunos pacientes, sugiriendo que son responsables de su demencia.

«Es evidente que muchas demencias no podrían evitarse», recuerda la neuróloga Tara Spire Jones en declaraciones a la AFP, señalando especialmente el origen genético de muchas de estas enfermedades.

01 agosto 2024|Fuente: AFP|Tomado de la Selección Temática sobre Medicina de Prensa Latina. Copyright 2024. Agencia Informativa Latinoamericana Prensa Latina S.A.|Noticia

agosto 3, 2024 | Carlos Alberto Santamaría González | Filed under: Demencia, Enfermedad de Alzheimer, Gerontología y geriatría, Medicina familiar y comunitaria | Etiquetas: |

Imagen: Archivo.Las personas con altos niveles de grasa corporal almacenada en abdomen o brazos pueden tener más probabilidades de desarrollar enfermedades como Alzheimer y Parkinson, afirmaron investigadores de la Universidad de Sichuan en Chengdu, China.

El estudio, publicado en la revista Neurology, también observó que aquellos con alto nivel de fuerza muscular tenían menos probabilidades de desarrollar estas enfermedades que los que poseen baja fuerza muscular.

Esta indagación destaca el potencial de reducir el riesgo de que las personas desarrollen estas enfermedades mejorando su composición corporal.

Según los expertos, las intervenciones dirigidas a reducir la grasa del tronco y los brazos y, al mismo tiempo, promover el desarrollo muscular saludable, pueden ser más eficaces para la protección contra estas enfermedades que el control general del peso.

En el estudio participaron 412 691 personas con una edad media de 56 años, a las que se les hizo un seguimiento medio de nueve años.

Al inicio de la pesquisa se tomaron medidas de la composición corporal, como la cintura y la cadera, la fuerza de agarre, la densidad ósea y la masa grasa y magra.

Durante la investigación 8 224 personas desarrollaron enfermedades neurodegenerativas, principalmente la enfermedad de Alzheimer, otras formas de demencia y Parkinson.

Tras ajustar otros factores que podrían afectar la tasa de enfermedades, como presión arterial alta, tabaquismo, consumo de alcohol y diabetes, los investigadores encontraron que, en general, las personas con altos niveles de grasa abdominal tenían un 13 % más de probabilidades de desarrollar estos males.

En tanto, las personas con alta fuerza muscular tenían un 26 % menos de probabilidades de desarrollar enfermedades que aquellos con niveles bajos de fuerza.

Igualmente, la relación entre estas composiciones corporales y las enfermedades neurodegenerativas se explicó en parte por la aparición, después del inicio del estudio, de enfermedades cardiovasculares como las cardíacas y los accidentes cerebrovasculares.

31 julio 2024|Fuente: Prensa Latina|Tomado de la Selección Temática sobre Medicina de Prensa Latina. Copyright 2024. Agencia Informativa Latinoamericana Prensa Latina S.A.|Noticia

  • Noticias por fecha

    marzo 2026
    L M X J V S D
    « feb    
     1
    2345678
    9101112131415
    16171819202122
    23242526272829
    3031  
  • Noticias anteriores a enero de 2010

  • Suscripción AL Día

  • Categorias

    open all | close all
  • Palabras Clave