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El Hospital Universitario de Burgos (HUBU) lidera un innovador estudio para evaluar la capacidad regenerativa del secretoma de células madre, el líquido en el que crecen, en lesiones de nervios periféricos como pueden ser las derivadas de accidentes o cortes, cuando se produce una sección completa del nervio.
La investigación, que está dirigida por María Rodríguez Díaz, veterinaria y responsable del área de Medicina y Cirugía Experimental de la Unidad de Investigación del HUBU en colaboración con el Instituto de Biomedicina de la Universidad de León, abre una línea «muy prometedora y potente».
Así lo ha indicado Jorge Labrador, director de la Unidad de Investigación, durante la presentación del proyecto ‘Evaluación de la capacidad regenerativa del secretoma de células troncales mesenquimales en un modelo de neuromnesis en ratas’, que cuenta con una beca de la Gerencia Regional de Salud para este 2024.
Rodríguez Díaz ha explicado que el objetivo es evaluar la capacidad de regeneración que tienen las células madre -nombre común para hablar de las células troncales mesenquimales- pero utilizando un enfoque más novedoso, pues se parte del entorno en el que crecen este tipo de células.
Es una terapia libre de células, lo que permite no solo evitar conflictos éticos en cuanto a la utilización de células de origen humano sino también los efectos secundarios, como puede ser la generación de tumores o rechazos, pero aprovechando todos los beneficios de las células madre.
En el secretoma se aglutinan todos los factores beneficiosos que participan en la regeneración del tejido, ha insistido la investigadora, secretados por las propias células, pues está compuesto por factores de crecimiento, neurotrófico o proteínas antiinflamatorias.
Se obtiene de células madre extraídas no de la médula ósea sino de la grasa, pues tienen los mismos beneficios y son más fáciles de obtener, y manejar; además, en cuanto al propio líquido, como no tiene células, se congela a menos 80 grados, dura largos periodos de tiempo y se puede manipular fácilmente, sin efectos secundarios.
Este enfoque ya se ha utilizado en otros proyectos de investigación y ahora se aborda para mejorar la regeneración de los nervios lesionados, para que vuelvan a ser funcionales en el menor tiempo posible, en los casos más graves, los que tienen que ver con la sección completa.
María Rodríguez Díaz ha indicado que en esta investigación, un estudio preclínico en animales, está dando los primeros resultados positivos pues las ratas a las que se ha aplicado esta terapia mejoran más rápido que aquellas que solo han visto reconstruido su nervio seccionado mediante intervención de cirugía plástica.
Es una opción terapéutica complementaria a la cirugía que ayudaría ante casos en los que, una vez reconstruido el nervio, se ve una mejoría pero muy lenta, ya que en las ratas en las que se ha utilizado el secretoma la recuperación de la funcionalidad del nervio -ciático, en este caso- ha sido mayor.
El proyecto cuenta con neurofisiólogos para evaluar esa recuperación funcional de las lesiones nerviosas, y una vez completado se tratará de probar en humanos, para lo que dependen de las correspondientes autorizaciones de la Agencia Española del Medicamento.
Labrador ha recordado que son ellos los que tienen que pasar de un modelo experimental animal a un ensayo clínico, aunque es una opción que la Agencia Española ya está valorando, y que se concretará a medio plazo ante los buenos resultados que está teniendo esta investigación.
El Hospital Universitario de Burgos sería una buena opción para desarrollar ese ensayo clínico, no solo por la capacidad de su Unidad de Investigación, sino porque cuenta con el centro de referencia en reconstrucción de mano catastrófica y con especialistas de referencia nacional que se dedican a la reconstrucción quirúrgica en la que se puede aplicar esta terapia.
La Unidad de Investigación del HUBU inicia al año 200 nuevos estudios en las áreas de salud de Burgos y Soria, de los cuales, más del 75 % tienen como investigador principal a un profesional del centro hospitalario burgalés, ha apuntado Labrador.
Además, se generan alrededor de 250 publicaciones científicas en revistas de impacto y, en los últimos diez años, los diez años en los que ha estado en marcha el nuevo hospital universitario, el factor de impacto se ha multiplicado por siete, evidencia de la calidad de los proyectos.
20 junio 2024|Fuente: EFE |Tomado de la Selección Temática sobre Medicina de Prensa Latina. Copyright 2024. Agencia Informativa Latinoamericana Prensa Latina S.A.|Noticia
jun
19
El acelerado aumento de casos de una rara infección bacteriana, que provoca meningitis y puede ser mortal, llevó a los funcionarios de salud de la provincia canadiense de Manitoba a emitir hoy una advertencia.
La región normalmente registra alrededor de seis casos al año de todo tipo de enfermedad meningocócica, pero en los últimos tiempos la cifra va por 19 personas enfermas, manifestó la doctora Carol Kurbis, directora médica de salud de Manitoba.
Agregó que otras jurisdicciones han experimentado un incremento similar, pero no están seguros de qué lo está impulsando.
«A veces vemos un aumento en este tipo de infecciones después de una pandemia o alrededor de temporadas de virus respiratorios que son altas», dijo en una entrevista en CTV Morning Live Winnipeg.
La pasada semana autoridades de salud de Toronto y Ontario notificaron también un aumento de pacientes con este tipo de afección.
La enfermedad meningocócica invasiva (EMI) es una infección bacteriana que puede causar meningitis (inflamación grave del cerebro y la médula espinal) y es potencialmente mortal.
Los síntomas de la EMI pueden variar, pero aparecen rápidamente.
Algunas personas muestran signos característicos de meningitis, con rigidez en el cuello, sarpullido violáceo y náuseas o vómitos.
Otros desarrollan síntomas de tipo sepsis, con una infección en el torrente sanguíneo.
«La gente se enferma mucho. Fiebres altas, frecuencia cardíaca rápida, dificultad para respirar y progresa bastante rápido durante el día», dijo Kurbis.
Explicó que aproximadamente una de cada diez personas porta la bacteria meningocócica en la parte posterior de la garganta y la mayoría no se enferma a causa de ella.
«Pero de vez en cuando, alguien desarrolla una enfermedad más invasiva con presentaciones como esa que pueden ser bastante graves», subrayó.
Hay dos tipos de vacunas meningocócicas. Una se dirige a la cepa B, mientras que la vacuna tetravalente se dirige a la cepa A, C, Y y W.
Se administra de forma rutinaria a los 12 meses y a los 10 años como parte del programa de inmunización escolar de la provincia.
«Seguimos las recomendaciones nacionales y hasta ahora solo estábamos vacunando a los bebés más pequeños con C, pero una vez que vimos que la cepa W estaba aumentando aquí en la provincia, cambiamos eso para asegurarnos de que cubrimos todos los infantes por cuadrivalente, también», advirtió.
17 junio 2024|Fuente: Prensa Latina |Tomado de |Noticia
jun
18
La aparición de nuevos fármacos y la aplicación del big data para desarrollar terapias y biomarcadores de detección precoz son avances que están transformando la investigación en el alzhéimer y que recoge el nuevo libro Neurodegeneración y Alzheimer.
Escrita por el director de la Fundación Pasqual Maragall y del BarcelonaBeta Brain Research Center (BBRC), Arcadi Navarro, y la neuropsicóloga experta en formación y divulgación de la misma entidad, la doctora Nina Gramunt, el libro explora los métodos de prevención y nuevos fármacos, como el lecanemab, aprobado por la Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos (FDA, en inglés) en 2023 y que frena el avance del alzhéimer, para combatir esta enfermedad.
La obra también analiza cómo el big data está transformado la investigación en fármacos y desarrollo de biomarcadores.
«En los últimos años, ha habido un cambio de paradigma en la comprensión del alzhéimer y otras enfermedades neurodegenerativas. Ahora tenemos biomarcadores que avanzan el diagnóstico y que se deben complementar con nuevos fármacos que por primera vez modifican el curso biológico de las personas afectadas», afirma en declaraciones a EFE la doctora Gramunt.
Principalmente, se refiere al lecanemab, uno de los fármacos más esperanzadores en la investigación del alzhéimer al ralentizar su avance en pacientes en las primeras fases de la enfermedad y que, pese a obtener la luz verde en Estados Unidos, Japón y China, aún no ha sido aprobado por la Agencia Europea del Medicamento.
Aunque esta dolencia siga siendo progresiva e irreversible, este medicamento es, en estos momentos, el único eficaz a la hora de ralentizar su avance.
Así lo demostró en un estudio previo a la aprobación del fármaco en el que participaron 1 795 pacientes y cuyos resultados revelaron una reducción del deterioro cognitivo del 27 % en 18 meses de los pacientes tratados con lecanemab en comparación con los que no.
«Es un primer paso, pero muy importante, porque hacía 20 años que no teníamos la aprobación de ningún fármaco específico contra el alzhéimer», asegura la divulgadora sobre alzhéimer, envejecimiento y promoción de la salud cerebral.
En la misma línea, Gramunt subraya que, hace unos días, el Comité Asesor de la FDA estadounidense votó por unanimidad respaldar la aprobación otro fármaco contra la enfermedad, el donanemab, al demostrar su eficacia para ralentizar el deterioro cognitivo de pacientes en las primeras etapas de la enfermedad.
«Es de la misma familia que el lecanemab, pero su principio activo tiene algunos aspectos diferenciados a nivel fisiológico cerebral», detalla la neuropsicóloga.
Más allá de los nuevos fármacos, Gramunt ha resaltado que, antes de frenar el avance del alzhéimer, es importante centrarse en la prevención, protegiendo la salud cardiovascular, manteniendo activa la actividad cognitiva -lo que aleja cuadros de ansiedad y depresión- y procurando descansar las horas necesarias.
Otro factor relevante a la hora de investigar el alzhéimer es encontrar técnicas de detección de este trastorno, por lo que los avances en encontrar biomarcadores son clave.
Las investigaciones en el hallazgo de biomarcadores se han acelerado en los últimos años gracias a las nuevas tecnologías y a la irrupción del Big Data, que permite trabajar con grandes cantidades de datos para dar con la mejor combinación.
«Ahora, técnicamente podemos detectar el riesgo de aparición de la enfermedad con un análisis de plasma o de sangre y anticiparnos unos 15 o 20 años antes de que se manifiesten los primeros síntomas», especifica Navarro.
Sobre esta cuestión, el director de la Fundación Pasqual Maragall agrega que los siguientes pasos deben ser hacer que los biomarcadores sean más accesibles y mejores y que tenga sentido hacer un cribado poblacional.
«Aunque la Agencia Europea del Medicamento apruebe el lecanemab, aún no tiene sentido hacer grandes cribados con biomarcadores porque este medicamento, por ahora, funciona una vez aparecen los primeros síntomas del alzhéimer. Hace falta que primero se aprueben medicamentos preventivos», insiste.
Sin embargo, Navarro apunta que este fármaco ya aprobado «se encuentra en ensayos clínicos con hipótesis de partida de que no solo frena la enfermedad, sino que puede retrasar la aparición del alzhéimer antes de que aparezca».
Preguntado sobre el futuro de la investigación de esta enfermedad, el también director del BBRC sostiene que hay que ser «optimistamente prudentes», porque la ciencia «funciona siempre, pero con ritmos lentos».
«Hay motivos para un optimismo cauteloso, con fármacos que pueden frenar el avance de la enfermedad y está habiendo mucha investigación. En algún momento habrá alguna terapia para tratar a personas con riesgo de padecer alzhéimer, pero para eso aún hacen falta mucha inversión y recursos», concluye Navarro.
16 junio 2024|Fuente: EFE |Tomado de la Selección Temática sobre Medicina de Prensa Latina. Copyright 2023. Agencia Informativa Latinoamericana Prensa Latina S.A.|Noticia
jun
18
Investigadores de la Universidad de Rochester, Estados Unidos, descubrieron que tecnologías portátiles ubicuas, como relojes inteligentes, podrían ayudar a comprender mejor los trastornos neurológicos progresivos como la enfermedad de Parkinson y hallar nuevas terapias.
Esta investigación se suma a la creciente evidencia de que los dispositivos de consumo fáciles de usar y ampliamente utilizados, en este caso un Apple Watch emparejado con un iPhone, pueden detectar cambios en los síntomas de Parkinson a lo largo del tiempo en individuos en las primeras etapas de la enfermedad, publicó la revista NPJ Parkinson’s Disease.
El estudio muestra que los datos generados por relojes y teléfonos inteligentes pueden monitorizar y detectar cambios en múltiples dominios de la enfermedad, lo que podría ayudar a evaluar la eficacia de futuras terapias.
Las herramientas tradicionales empleadas para rastrear la enfermedad suelen ser subjetivas y recopilan información de forma episódica durante las visitas clínicas.
Como resultado, estas herramientas no retratan adecuadamente la experiencia cotidiana de las personas con Parkinson, limitaciones que han contribuido a la lentitud de las nuevas terapias.
Por el contrario, los relojes y teléfonos inteligentes pueden controlar pasivamente muchos de los síntomas de la enfermedad, como la marcha y los temblores.
Se puede recopilar información adicional mediante tareas como tocar con los dedos y grabar voz para medir los síntomas relacionados con el habla.
Los autores demostraron recientemente que los dispositivos podían detectar diferencias entre individuos con Parkinson temprano, no tratado y controles de la misma edad.
En el nuevo estudio, llamado WATCH-PD, los investigadores siguieron a participantes con Parkinson en etapa temprana durante 12 meses.
Los datos recopilados por los dispositivos mostraron que los participantes con Parkinson experimentaron disminuciones significativas en las medidas de la marcha, un aumento en el temblor y cambios modestos en el habla.
El reloj inteligente pudo detectar disminuciones en el movimiento del brazo, una característica clínica común de la enfermedad, y la actividad en forma de número de pasos diarios.
La progresión de los síntomas en los individuos del estudio fue consistente con otros estudios a largo plazo de la enfermedad.
15 junio 2024|Fuente: Prensa Latina |Tomado de |Noticia
jun
14
Funcionarios de salud pública de Canadá advirtieron hoy sobre el aumento de casos de una rara infección bacteriana que provoca meningitis y puede ser mortal.
Provincias como Ontario, Manitoba y Toronto han notificado un incremento de pacientes con dicha infección.
«Cuando llegan al hospital, ya pueden estar muy enfermos porque la aparición de los síntomas puede ser muy rápida», dijo a CTV News el doctor James Kellner, pediatra y especialista en enfermedades infecciosas.
«Se puede pasar de estar bien a estar realmente gravemente enfermo en menos de un día», agregó.
Si bien Salud Pública de Toronto solo ha registrado 13 casos de enfermedad meningocócica invasiva (EMI) hasta ahora en 2024, esa cifra es mayor que el número total de infecciones registradas en cualquier año desde 2002.
Dos de los casos recientes de Toronto fueron fatales y se cobraron la vida de una adulto y niño.
Según Health Canada, hasta el 10 por ciento de los casos son mortales, mientras que entre el 10 y el 20 por ciento de los supervivientes experimentan consecuencias que alteran sus vidas, como pérdida de audición, discapacidades neurológicas y amputaciones de dedos o extremidades.
A principios de este año, los funcionarios de salud pública también advirtieron sobre el número de casos en Manitoba, Kingston, Ontario, y los municipios del este de Quebec.
Las autoridades animan a las personas a recibir una vacuna meningocócica lo antes posible.
La EMI es una infección bacteriana que puede provocar una peligrosa inflamación del cerebro y la médula espinal, conocida como meningitis.
En casos graves, se producen infecciones del torrente sanguíneo y sepsis, que pueden ser fatales.
La Agencia de Salud Pública de Canadá dice que hubo aproximadamente 115 casos por año entre 2010 y 2021.
Se registran con mayor frecuencia durante el invierno y la primavera y afectan a menos de una de cada 100 mil personas en Canadá.
12 junio 2024|Fuente: Prensa Latina |Tomado de |Noticia
jun
8
El síndrome de las piernas inquietas motiva una irrefrenable necesidad de moverlas y puede alterar gravemente la vida de las personas que lo sufren; un equipo de científicos ha descubierto ahora las causas que se esconden tras ese trastorno y han apuntado posibles formas de tratarlo.
Los investigadores, que hoy publican las conclusiones de su trabajo en Nature Genetics, han descubierto las pistas genéticas que están detrás del síndrome, una afección frecuente entre las personas mayores, y su hallazgo podría además ayudar a identificar a los individuos con mayor riesgo de padecerlo y las posibles maneras de combatirlo.
El síndrome de las piernas inquietas, resume hoy la revista, puede provocar una desagradable sensación de arrastre en las piernas y una necesidad imperiosa de moverlas, y aunque algunas personas experimentan los síntomas sólo ocasionalmente, otras los padecen todos los días y esos síntomas suelen empeorar al atardecer o por la noche y alterar gravemente el sueño.
A pesar de que esta afección es relativamente frecuente -uno de cada 10 ancianos experimenta síntomas y hasta el 3 por ciento se ven gravemente afectados y buscan ayuda médica-, se sabe poco sobre sus causas, pero sí que estas personas suelen padecer otras afecciones, como depresión o ansiedad, trastornos cardiovasculares, hipertensión y diabetes, aunque se desconoce el motivo.
Estudios anteriores habían identificado 22 «localizaciones» de riesgo genético, regiones del genoma que contienen cambios asociados a un mayor riesgo de desarrollar la afección, pero no se conocen todavía «biomarcadores» -firmas genéticas- que puedan utilizarse para diagnosticar objetivamente la enfermedad.
Comprender la base genética para mejorar el tratamiento
Ahora, un equipo internacional dirigido por investigadores del Instituto Helmholtz de Neurogenómica de Múnich, el Instituto de Genética Humana de la Universidad Técnica de Múnich (TUM) y la Universidad de Cambridge reunió y analizó los datos de tres estudios de asociación del genoma completo.
Compararon el ADN de pacientes y controles sanos para buscar las diferencias más frecuentes en los afectados por el síndrome de las piernas inquietas, y al combinar los datos, el equipo creó un potente conjunto de datos con más de 100 000 pacientes.
El investigador Steven Bell, de la Universidad de Cambridge, ha destacado que el estudio es el mayor de su clase sobre este trastorno, y ha asegurado que «al comprender las bases genéticas del síndrome de las piernas inquietas, esperamos encontrar mejores formas de controlarlo y tratarlo, lo que podría mejorar la vida de muchos millones de personas afectadas en todo el mundo».
El equipo identificó más de 140 nuevas «localizaciones» genéticas de riesgo, multiplicando por ocho el número conocido, incluidos tres en el cromosoma X, y no encontró diferencias genéticas marcadas entre hombres y mujeres, a pesar de que la enfermedad es dos veces más común en las mujeres que en los hombres, lo que sugiere que una compleja interacción de la genética y el medio ambiente (incluidas las hormonas) puede explicar las diferencias de género que se observan en la vida real.
Dos de las diferencias genéticas identificadas por el equipo afectan a genes conocidos como receptores del «glutamato 1 y 4″, importantes ambos para la función nerviosa y cerebral.
Esos receptores podrían ser el objetivo de algunos fármacos que ya existen o utilizarse para desarrollar otros nuevos, han apuntado los investigadores, y han asegurado que los primeros ensayos ya han mostrado respuestas positivas a esos medicamentos en pacientes con síndrome de piernas inquietas.
Los investigadores han subrayado además que sería posible utilizar información básica como la edad, el sexo y los marcadores genéticos para clasificar con precisión quién tiene más probabilidades de padecer síndrome de piernas inquietas grave en nueve de cada diez casos.
Emplearon además diversas técnicas para entender cómo puede afectar el síndrome de piernas inquietas a la salud en general y la información genética para examinar las relaciones causa-efecto, y los resultados revelaron que el síndrome aumenta el riesgo de desarrollar diabetes.
Aunque se cree que unos niveles bajos de hierro en la sangre son desencadenantes del síndrome de las piernas inquietas, los investigadores no hallaron vínculos genéticos sólidos con el metabolismo del hierro, aunque han corroborado que tampoco pueden descartarlo por completo como un factor de riesgo.
05 junio 2024|Fuente: EFE |Tomado de la Selección Temática sobre Medicina de Prensa Latina. Copyright 2023. Agencia Informativa Latinoamericana Prensa Latina S.A.|Noticia
