jun
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Un equipo de investigadores liderado por el Servicio de Patología Digestiva del Hospital de Sant Pau de Barcelona ha demostrado que una combinación de ejercicio en casa y consumo de aminoácidos y de probióticos mejora significativamente la fragilidad en pacientes con cirrosis.
En un comunicado, el Hospital de Sant Pau ha informado este jueves de que, a largo plazo, estas intervenciones no farmacológicas mejoran la fragilidad y reducen la incidencia de recaídas y visitas a urgencias en pacientes que presentan la enfermedad hepática.
El estudio, publicado en la revista Hepatology Communications, abre una puerta hacia nuevas estrategias de tratamiento que pueden ser adoptadas ampliamente para beneficiar a más pacientes que se enfrentan a esta compleja enfermedad, según el hospital.
La cirrosis es una condición médica en la que el hígado está cicatrizado y permanentemente dañado que puede ser causada por varios tipos de enfermedades y afecciones hepáticas, como la hepatitis o el alcoholismo crónico.
Cada vez que se da una lesión en el hígado, este intenta recuperarse por sí mismo y, durante el proceso de recuperación, se crea tejido cicatricial.
A medida que la cirrosis empeora, se forma cada vez más tejido cicatricial, lo cual dificulta que el hígado cumpla con su función.
Por lo general, el daño hepático causado por la cirrosis no se puede revertir y una cirrosis en etapa avanzada es mortal.
El Hospital de Sant Pau ha señalado que la fragilidad en pacientes con cirrosis ha sido identificada como un factor primordial que predice hospitalizaciones, recaídas y mortalidad, más allá del grado de insuficiencia hepática.
Sin embargo, con un diagnóstico temprano y si se trata la causa subyacente, es posible limitar el daño adicional.
En este contexto, los investigadores han buscado determinar si una intervención no farmacológica a largo plazo que incluya ejercicio en casa, suplementos de aminoácidos de cadena ramificada (un grupo de aminoácidos frecuentemente usados como suplementos dietéticos) y probióticos podría marcar una diferencia en la vida de los pacientes con cirrosis.
El estudio incluyó a 32 pacientes ambulatorios con cirrosis, clasificados como frágiles o prefrágiles según el Índice de Fragilidad Hepática -un método de evaluación de los pacientes según el riesgo de hospitalización- que fueron divididos aleatoriamente en dos grupos: uno de intervención, que recibió un programa de ejercicio en casa, suplementos de aminoácidos de cadena ramificada y un probiótico multiespecies durante 12 meses; y un grupo de control que recibió la atención estándar.
Los resultados obtenidos muestran una notable mejora en la fragilidad de los pacientes del grupo de intervención, con una significativa disminución en sus puntuaciones del Índice de Fragilidad Hepática a lo largo del año, por tanto, se redujo el riesgo de hospitalización de los pacientes con cirrosis hepática.
Los investigadores han subrayado la importancia de un «enfoque holístico» en el tratamiento de la cirrosis, destacando cómo intervenciones simples y accesibles pueden tener un impacto profundo en los resultados de salud y la calidad de vida.
Por esta razón, el Hospital de Sant Pau ha puesto en marcha esta semana un programa de ejercicio en casa con el objetivo de enseñar a los pacientes de cirrosis cómo llevar a cabo estos ejercicios mediante una app para mejorar su pronóstico y su calidad de vida.
El estudio ha estado liderado por el Servicio de Patología Digestiva en colaboración con los Servicios de Medicina Física y Rehabilitación, Farmacia y Bioquímica, el Instituto de Investigación y la Escuela Universitaria de Enfermería de Sant Pau y el CIBERehd.
06 junio 2024|Fuente: EFE |Tomado de la Selección Temática sobre Medicina de Prensa Latina. Copyright 2023. Agencia Informativa Latinoamericana Prensa Latina S.A.|Noticia
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La población de Gaza vive hoy una emergencia sanitaria sin comparación: lesiones, traumas, trastornos mentales y enfermedades infecciosas que se propagan por la falta de servicios básicos y la destrucción de los hospitales.
Además, los padecimientos crónicos no reciben atención y la desnutrición avanza a un ritmo acelerado, de acuerdo con vivencias e informes de la Agencia de la ONU para los Refugiados Palestinos (Unrwa) y la Organización Mundial de la Salud (OMS).
En los ya casi ocho meses de agresión israelí a la Franja de Gaza, la población sufre gravemente por la falta de servicios de salud de todo tipo y las enfermedades aumentan aceleradamente, de acuerdo con el Informe Anual de Salud, donde la Unrwa advirtió que los gazatíes padecen todo tipo de lesiones como consecuencia de la guerra.
Tales afectaciones sanitarias se suman a las enfermedades infecciosas que se propagan fácilmente dadas las condiciones de vida infligidas por los bombardeos, ataques terrestres y desplazamientos masivos de población que dan lugar a hacinamiento, falta de agua y nulas condiciones de higiene.
La destrucción de la infraestructura y el transporte han complicado aún más la prestación de atención sanitaria para estos males, al igual que para las enfermedades crónicas, a lo se sumaron los obstáculos y prohibiciones de dar paso de la asistencia humanitaria internacional.
El informe expone el aumento de casos de hepatitis aguda y diversas formas de diarrea, en tanto un tercio de los niños de Gaza padecen desnutrición aguda.
Alarmante es también que la atención médica en Gaza disminuyó a partir del 7 de octubre último, y sólo en el último trimestre del pasado año dejaron de funcionar 14 de 22 centros de salud debido a los ataques, destrucción o asedios.
Unrwa explicó que como respuesta abrió 155 refugios de emergencia y desplegó 108 unidades médicas móviles, coordinó el envío de medicamentos esenciales e implementó vigilancia de brotes de enfermedades.
El director de Salud de esa agencia, Akihiro Seita indicó que el personal del organismo permaneció en primera línea y recordó que hasta mayo de este año, había perdido más de 191 trabajadores, incluidos 11 profesionales de la salud.
Actualmente más de dos millones de pacientes dependen de sus servicios sanitarios en cinco campos de operaciones: Gaza, Cisjordania -incluida Jerusalén oriental-, Jordania, Líbano y Siria.
Por su parte, la OMS mantiene a su personal asistiendo a los gazatíes, acciones que llevan a cabo 18 equipos sanitarios que han ofrecido unas 400 000 consultas, realizado más de 18 000 cirugías y añadido más de 500 camas hospitalarias en la Franja de Gaza en todos los niveles de atención.
Tanto en el norte como en el sur de la Franja esos servicios y capacidades proporcionan, aunque de forma muy limitada, estabilización de traumatismos, partos, apoyo a la alerta temprana de brotes de enfermedades y otras urgencias.
Junto con sus socios en el terreno, la OMS también ha apoyado los traslados de pacientes y entregado alimentos, agua y suministros médicos a centros de salud.
Como afirmara su director general, Tedros Adhanom Ghebreyesus, la agencia sanitaria de la ONU estaba en Gaza antes del inicio del conflicto y seguirá ahí para apoyar al sistema de salud hasta que termine, y ayudar a su reconstrucción.
La pasada semana el titular de la OMS insistió en un alto el fuego urgente en la Franja de Gaza y alertó sobre la crisis humanitaria en ese territorio.
«La destrucción de carreteras, la falta de acceso seguro y de combustible para las misiones siguen impidiendo el movimiento hacia el norte. La ciudad está llena de escombros y desechos sólidos», denunció.
En varias ocasiones tanto la OMS como su director general y otros altos funcionarios criticaron las operaciones militares israelíes por las graves consecuencias para la población gazatí, en especial los ataques contra hospitales y campamentos de refugiados.
Según la organización, en los primeros siete meses de conflicto en Gaza, el Ejército de Israel ejecutó 443 ataques contra sus efectivos sanitarios.
Hoy la agresión de Israel contra la Franja de Gaza suma más de 36 mil 500 vidas, en su mayoría mujeres y niños, y ha dejado a toda la población sin medios de subsistencia en una situación nunca antes sufrida en el enclave palestino, con toda su sociedad al borde del colapso.
04 junio 2024|Fuente: Prensa Latina |Tomado de la Selección Temática sobre Medicina de Prensa Latina. Copyright 2023. Agencia Informativa Latinoamericana Prensa Latina S.A.|Noticia
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La Asociación Española para el Estudio del Hígado (AEEH) ha dado a conocer este martes el Plan Nacional de Salud Hepática: Reto 2032, que ha presentado recientemente al Ministerio de Sanidad, con el fin de impulsar la prevención y el diagnóstico precoz de la enfermedad hepática, cuya incidencia está en aumento en España.
«La situación en España es un incremento de la morbilidad y de la mortalidad asociada a la enfermedad hepática, mientras que, en otras enfermedades, está descendiendo, como es el caso de la mortalidad por cáncer o enfermedad cardiovascular», ha advertido el doctor Manuel Romero, jefe de Sección de Aparato Digestivo en el Hospital Universitario Virgen del Rocío de Sevilla, en un encuentro informativo celebrado este martes y organizado por Europa Press.
De hecho, uno de cada cinco españoles se encuentra en riesgo de padecer una enfermedad del hígado y las patologías relacionadas con este órgano representan ya la tercera causa de muerte prematura en España. Este ascenso en la incidencia se relaciona con el incremento de los hábitos y estilos de vida poco saludables, como son el abuso en el consumo de alcohol, una dieta poco saludable y el sedentarismo, entre otros.
A los especialistas les preocupa en especial la creciente prevalencia tanto de la enfermedad conocida como hígado graso (esteatosis hepática metabólica), ligada a la obesidad y la diabetes tipo 2, como la de la enfermedad hepática relacionada con el consumo de alcohol.
La primera es ya la patología hepática más prevalente en España, pues se estima que afecta a tres de cada diez españoles, y ambas han desplazado ya a las hepatitis virales como principal causa de cirrosis, cáncer de hígado e indicación de trasplante, con la particularidad además de que la incidencia de estas dos patologías no solo está avanzando, sino que lo hace a edades cada vez más tempranas. De hecho, en la última década se han triplicado los casos de cáncer de hígado por hígado graso.
MÁS DE 50 LÍNEAS DE ACTUACIÓN
En total, y para mejorar el abordaje de todas estas afecciones hepáticas, el Plan identifica un total de quince objetivos estratégicos y más de 50 líneas de acción, clasificados en tres grandes áreas de actuación: prevención, diagnóstico, tratamiento y seguimiento. Las medidas están ordenadas por orden de importancia.
Por su parte, el doctor José Luis Calleja, jefe adjunto del Servicio de Gastroenterología del Hospital Universitario Puerta de Hierro Majadahonda (Madrid) y presidente de la AEEH, ha detallado que el documento tiene como objetivo «intentar influir en los políticos sobre la importancia de invertir en salud», como ya hiciera en 2015 el Plan Nacional de Hepatitis C. «Este Plan, en cuatro años, consiguió curar a más de 260 000 personas de hepatitis C. Se han reducido las personas que necesitan un trasplante del 49 al 12 % en 2022. Hemos demostrado que, en hígado, invertir supone ahorrar», ha rememorado.
El Plan pone por ello el foco en la prevención y en la detección precoz. «La dieta y el ejercicio es prevención y tratamiento, teniendo en cuenta que no hay ningún tratamiento farmacológico para el hígado graso», ha explicado por su parte la doctora Rocío Aller, especialista en Aparato Digestivo del Hospital Clínico de Valladolid, y secretaria de la AEEH. Tal y como ha especificado, el tratamiento «se basa en la dieta mediterránea», si bien esta tiene que ser personalizada y acompañarse de las nuevas tecnologías, como el uso de la inteligencia artificial.
Además, el Plan considera imprescindible abordar el consumo de alcohol a edades cada vez más tempranas, pues es ya la primera causa de desarrollo de cirrosis y de necesidad de trasplante hepático, además de que está detrás de más del 50 por ciento de los cánceres de hígado.
Igualmente, estima imprescindible intervenciones decididas en prevención de la obesidad, que está detrás de la progresión del hígado graso, que afecta ya a más de 10 millones de españoles, de los que cerca de dos millones presentarían inflamación del hígado (esteatohepatitis) y, de ellos, 400 000 presentarían ya una cirrosis hepática.
ENFERMEDADES SILENTES
En relación con la detección precoz, la gran dificultad es que las afecciones del hígado son enfermedades silentes, según los expertos, pues sus síntomas son inespecíficos y no se manifiestan hasta que el hígado presenta un daño elevado. Sin embargo, su diagnóstico temprano es fundamental para cambiar el pronóstico de la enfermedad. Así, por ejemplo, el cambio en la dieta y la actividad física permite revertir la enfermedad en más del 80 por ciento de los casos.
Por todo ello, el Plan incide en la necesidad de hacer un cribado de enfermedad hepática en todas las personas que presentan factores de riesgo como diabetes, obesidad o abuso en el consumo de alcohol. Además, más del 90 % de los casos de cáncer hepático aparece en personas con enfermedad hepática crónica, «lo que podría permitir el diagnóstico precoz de esta enfermedad», según Aller.
Más allá del hígado graso y de las enfermedades hepáticas asociadas al consumo de alcohol, el Plan también incluye las hepatitis virales, a las que considera «un desafío no resuelto». Así, el doctor Javier Crespo, jefe del servicio de Aparato Digestivo del Hospital Universitario Marqués de Valdecilla, ha llamado a la equidad en la vacunación de la hepatitis A y B. «A pesar de que hemos avanzado mucho en los tratamientos en España, uno de cada cuatro pacientes que tratamos de hepatitis viral tiene enfermedad hepática avanzada», ha explicado.
Durante el encuentro, también ha estado presente la presidenta de la Federación Nacional de Trasplantados Hepáticos, Eva Pérez Bech, quien ha lamentado el estigma que rodea a las enfermedades hepáticas. «Parece que los pacientes se lo han buscado por sus hábitos de vida. Los pacientes hepáticos sufren mucho y en silencio porque no se atreven a decirlo», ha comentado.
Finalmente, el Plan también se ocupa de las enfermedades hepáticas minoritarias (clasificadas en tres grupos: autoinmunes, tóxico-metabólicas y vasculares-hepáticas), incidiendo en la importancia que debe tener la medicina de precisión para una mejor caracterización de las mismas y posibilitar así una mejor atención y práctica clínica con los pacientes. También se insiste en la necesidad de invertir en investigación en este ámbito.
«El Plan nace con vocación de aunar la experiencia que hemos desarrollado en la hepatología de los últimos 50 años. De aquí al 2032, los decisores políticos deben ser capaces de dar luz al Plan y conseguir normas y leyes que regulen tanto los aspectos beneficiosos como negativos, porque esa será la base para conseguir que en 2032 no tengamos hepatitis C de ningún tipo», ha finalizado.
30 abril 2024|Fuente: Europa Press |Tomado de la Selección Temática sobre Medicina de Prensa Latina. Copyright 2023. Agencia Informativa Latinoamericana Prensa Latina S.A.|Noticia
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La evaluación y el tratamiento de los eructos, la hinchazón abdominal y la distensión: revisión de experto
Descripción
Los eructos, la hinchazón y la distensión abdominal son síntomas gastrointestinales muy prevalentes y representan algunas de las razones más comunes de las visitas de los pacientes a las prácticas ambulatorias de gastroenterología. Estos síntomas a menudo son debilitantes, afectan la calidad de vida de los pacientes y contribuyen al ausentismo laboral.

Los eructos y la distensión abdominal difieren en su fisiopatología, diagnóstico y tratamiento, y existe evidencia limitada disponible para sus diversos tratamientos. Por lo tanto, el propósito de esta Actualización de práctica clínica de la Asociación Estadounidense de Gastroenterología (AGA, por sus siglas en inglés) es proporcionar consejos de mejores prácticas basados tanto en ensayos controlados como en datos de observación para médicos que abarquen características clínicas, diagnósticos y consideraciones de manejo que incluyen dieta, comportamiento dirigido por el intestino y terapias farmacológicas.
Métodos
Esta revisión de expertos fue encargada y aprobada por el Comité de Actualizaciones de Prácticas Clínicas del Instituto AGA y la Junta de Gobierno de AGA para brindar orientación oportuna sobre un tema de gran importancia clínica para los miembros de AGA, y se sometió a una revisión interna por parte del Comité de Actualizaciones de Prácticas. Estas declaraciones de consejos de mejores prácticas se extrajeron de una revisión de la literatura publicada basada en ensayos clínicos, los estudios observacionales más sólidos y la opinión de expertos. Debido a que no se realizaron revisiones sistemáticas, estas declaraciones de consejos de mejores prácticas no llevan calificaciones formales con respecto a la calidad de la evidencia o la solidez de las consideraciones presentadas.
Esta actualización de práctica clínica de la Asociación Estadounidense de Gastroenterología y las declaraciones de consejos de mejores prácticas describen la definición, las características clínicas y el tratamiento para los 3 síntomas comunes de eructos, hinchazón abdominal y distensión abdominal. Cuando estos síntomas son lo suficientemente frecuentes o graves como para afectar las actividades diarias, se clasifican como trastornos de la interacción cerebro-intestino (DGBI, por sus siglas en inglés).
El consejo clínico que se presenta en este documento se basa en la evidencia cuando los datos estaban disponibles, pero cuando los datos disponibles eran insuficientes, la evidencia de nivel 5 se proporciona sobre la base de la opinión de expertos y se basa empíricamente en los datos de observación y el consenso de expertos de los autores.
¿Por qué es importante esta pregunta en la práctica clínica?
Estos síntomas son altamente prevalentes y posiblemente afectan la calidad de vida (CV) del paciente, la productividad laboral y las visitas a los servicios de emergencia y ambulatorios. Hay información limitada disponible para que los gastroenterólogos encuentren consejos de expertos sobre el diagnóstico y el manejo de estos síntomas de trastornos de la interacción cerebro-intestino (DGBI), ya que carecemos de pruebas sólidas porque gran parte de los datos existentes son unicéntricos y, en ocasiones, controvertidos.
¿Cuánto se sabe sobre este tema?
Pocos estudios abordan la fisiopatología o los factores de riesgo de los eructos y la hinchazón, y sus opciones de tratamiento siguen siendo subóptimas. Además, estos trastornos se superponen con otros DGBI comunes, y sus mecanismos involucran procesos tanto centrales como periféricos. En esta revisión de expertos, separamos los eructos de la hinchazón y la distensión, dadas sus diferentes ubicaciones, fisiopatología y vías de diagnóstico y tratamiento.
Hinchazón y distensión abdominal
Definición
La hinchazón abdominal (bloating) es una sensación subjetiva en cualquier región abdominal experimentada por los pacientes como plenitud, hinchazón, gas atrapado o gaseosidad, o tirantez, y se describe como «inflamada» en algunas culturas.
Por el contrario, la distensión abdominal es un aumento visible de la circunferencia abdominal, a menudo descrito como «como un globo» o «como estar embarazada».
Estas condiciones tienen fisiopatologías interrelacionadas y, por lo general, las estrategias de tratamiento coexistentes son difíciles de separar. Los criterios de Roma IV definen la hinchazón y distensión funcional como trastornos de la interacción cerebro-intestino (DGBI) con síntomas recurrentes de plenitud o presión abdominal o un aumento visible de la circunferencia abdominal con síntomas al menos 1 día por semana y activos durante 3 meses, con inicio de 6 meses, y sin predominio de dolor y alteración de los hábitos intestinales.
Roma IV tiene una categoría de hinchazón y distensión abdominal que está separada de otros DGBI, reconociendo que esto puede ser un trastorno primario en algunos pacientes. Un gran estudio basado en la población mundial encontró una prevalencia de hinchazón y distensión funcional de hasta el 3,5 % (4,6 % en mujeres y 2,4 % en hombres).Sin embargo, la hinchazón y la distensión son mucho más frecuentes (>50 %) cuando se asocian con otros DGBI, incluido el síndrome del intestino irritable (IBS), el estreñimiento y la dispepsia funcional.
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23
La disfagia (dificultad de grado variable para tragar alimentos sólidos y líquidos) es el síntoma más común en los pacientes con esofagitis eosinofílica a partir de los 12 años, y su frecuencia aumenta en la edad adulta, alcanzando al 84 por ciento en los pacientes diagnosticados a partir de los 60 años.
Así se refleja en un estudio en el que han participado 35 investigadores de cuatro países pertenecientes al ´European Consortium for Eosinophilic Disesases ot the Gastrointestinal Tract (EUREOS)´, coordinados por su presidente, Alfredo J. Lucendo, jefe de Sección de Aparato Digestivo del Hospital de Tomelloso (Ciudad Real).
La investigación ha analizado datos de 1.300 pacientes para comparar las características de la enfermedad en niños y adultos y se ha presentado con motivo del día europeo de la enfermedad, que tiene lugar este lunes.
La esofagitis eosinofílica es una enfermedad crónica mediada por el sistema inmune, que provoca una inflamación del esófago tras su exposición a diferentes componentes de la dieta o, en menor medida, del ambiente. Así, representa la principal causa de disfagia e impactación de alimentos en niños y en adultos jóvenes.
Sus síntomas son complejos y varían ampliamente con la edad de los pacientes, de manera que, en los niños más pequeños, causa principalmente náuseas y vómitos, dolor torácico o abdominal, alimentación lenta, aversión a la comida y, en ocasiones, pérdida de peso. En contraste, la disfagia, la impactación de alimentos en esófago (atragantamientos) y la acidez esofágica son síntomas significativamente más comunes entre los adultos.
El doctor Alfredo J. Lucendo explica que la disfagia, como principal manifestación clínica de esta enfermedad, «es una sensación subjetiva manifestada como dificultad o molestia al tragar y, en el caso de la esofagitis eosinofílica, puede originarse por una reducción del calibre del esófago, o por diversos trastornos motores».
A su juicio, aún se necesita «mucha concienciación» a los médicos de todos los niveles asistenciales y las autoridades sanitarias sobre la importancia de la disfagia y la necesidad de reconocer esta enfermedad como la principal causa de disfagia en niños y adultos hasta los 50 años.
Por ello, Lucendo ha reclamado mayor inversión en investigación para la esofagitis eosinofílica. «No es aceptable que, tras 30 años desde la descripción de la enfermedad, solo contemos con un fármaco aprobado para tratarla, y restringido a algunos pacientes adultos que reúnen ciertas características un tanto arbitrarias definidas por el Ministerio de Sanidad», ha apuntado.
Varios años para tener un diagnóstico
El estudio describe que el tiempo de retraso diagnóstico de la esofagitis eosinofílica en adultos es el doble que en menores y adolescentes.
Concretamente, mientras el tiempo de diagnóstico de los pacientes pediátricos está alrededor de 30 meses (2,5 años), en los adultos este retraso puede llegar a los 62 meses (5 años).
No obstante, también se especifica en el estudio que esta demora se ha reducido en la mayoría de los centros de Europa a la mitad durante la última década, según los datos aportados por la red de investigadores de EUREOS.
Por su parte, la presidenta de la Asociación de Pacientes de Esofagitis Eosinofílica (Aedeseo), Miriam Espinosa, manifiesta que «para el paciente con EOE, el momento de la comida se convierte en una situación asociada al miedo, incertidumbre, dolor y finalmente sufrimiento, al tener dificultad o no poder comer muchos alimentos».
«La persona se siente, muchas veces, limitada y aislada, ya que las actividades sociales y familiares suelen estar centradas en la comida. La oscuridad que supone todo lo relacionado con la comida puede ser abrumadora, llevando, muchas veces, a una sensación de tristeza y depresión», ha advertido.
Mayo 23/2023 (IMmédico) – Tomado de Atención primaria, Gastroenterología – Digestivo Copyright 2023: Publimas Digital
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El Instituto Tecnológico de Aragón ITAINNOVA y el Instituto de Investigación Sanitaria (IIS) de Aragón han desarrollado GastricAITool, una herramienta de diagnóstico y pronóstico del cáncer gástrico utilizando técnicas de Inteligencia Artificial (IA) y tecnologías de Big Data. La finalidad es brindar apoyo a los clínicos en la toma de decisiones cruciales y facilitar estrategias y seguimientos más personalizados para los pacientes.
La motivación del proyecto radica en el mal pronóstico y la incidencia del cáncer gástrico, que ocupa el quinto lugar como más frecuente y la tercera causa de muerte por esa enfermedad. Por tanto, es necesario desarrollar una solución que permita un diagnóstico temprano del cáncer gástrico y prevenga pronósticos adversos, basándose en la información del paciente. Esta herramienta estará disponible para investigadores y clínicos a través de la plataforma desarrollada bajo el marco del proyecto GATEKEEPER.
Podrá utilizarse, por ejemplo, para predecir el diagnóstico del cáncer gástrico en pacientes de alto riesgo, como familiares de primer grado, o en pacientes con lesiones gástricas premalignas. Además, permitirá identificar a aquellos pacientes que puedan tener un curso de enfermedad más grave, requiriendo intervenciones terapéuticas tempranas y personalizadas, así como un seguimiento más cercano, han apuntado desde el Departamento de Ciencia, Universidad y Sociedad del Conocimiento.
La colaboración entre el Grupo de Big Data e Inteligencia Artificial del Instituto Tecnológico de Aragón y el Grupo de Investigación Traslacional en Patología Digestiva del Instituto de Investigación Sanitaria de Aragón ha sido fundamental para lograr este avance significativo.
Mayo 23/2023 (IMmédico) – Tomado de Oncología, Gastroenterología-Digestivo Copyright 2023: Publimas Digital
