Imagen: Prensa Latina.Chad inició hoy una campaña de vacunación contra tres enfermedades, incluida la malaria R21, que beneficiará a cerca de 20 millones de niños, informó hoy la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Con la inmunizaciòn contra la malaria R21 recomendada por el organismo sanitario, la nación africana distribuye simultáneamente la vacuna antineumocócica conjugada PCV13 y las que actúan contra el rotavirus, dirigidas a 19,7 millones de niños de entre seis meses y cinco años.

«Este es un día muy importante para Chad y sus niños. Las vacunas contra la malaria son un gran avance para la salud infantil y el control de la enfermedad, y la ampliación de la accesibilidad en África salvará decenas de miles de vidas jóvenes cada año», afirmó la doctora Anya Blanche-Philomene, representante de la OMS en Chad.

Ahora son 14 los países del continente que ofrecen inmunización contra la malaria, lo que amplía el acceso a una prevención más integral de la enfermedad que continúa siendo endémica en Chad.

En 2023, el país registró alrededor de 1,75 millones de casos, de los cuales el 36,4 por ciento fueron niños menores de cinco años.

Los casos de malaria, que constituyen un problema constante en materia de atención primaria de salud, representan el 43 % de las consultas médicas, el 36 % de las hospitalizaciones y son responsables del 30 % de las muertes hospitalarias, lo que constituye una carga significativa para el sistema de salud de esta nación.

La introducción piloto de la primera vacuna contra la malaria RTS,S en los programas de inmunización de rutina en Ghana, Kenia y Malawi a partir de 2019, a través del Programa de Implementación de la Vacuna contra la Malaria coordinado por la OMS, redujo significativamente las muertes infantiles y aumentó el acceso a la prevención.

25 octubre 2024|Fuente: Prensa Latina |Tomado de |Noticia

octubre 28, 2024 | Carlos Alberto Santamaría González | Filed under: Inmunología, Malaria / paludismo, Medicina familiar y comunitaria | Etiquetas: , , , , |

Imagen: Archivo.El 49 % de los empleados públicos en el último año ha tomado fármacos psicoactivos, como ansiolíticos, antidepresivos y somníferos, para cuidar su salud mental, según revela una encuesta elaborada por la Central Sindical Independiente y de Funcionarios (CSIF).

Con motivo de la Semana Europea de Seguridad y Salud en el Trabajo, CSIF ha presentado este viernes la encuesta ¿Cómo te sientes?, que está centrada en las medidas de promoción de salud mental y bienestar laboral de los empleados públicos.

La encuesta se ha realizado mediante entrevistas a más de 6 300 personas que trabajan en diferentes ámbitos de las administraciones públicas: Administración General del Estado y de las comunidades autónomas, ayuntamientos, Educación, Sanidad, Justicia y empresas públicas.

«El 76 % de los empleados públicos reconoce abiertamente que su salud mental se resiente por las condiciones de trabajo, circunstancia principal que lleva al consumo de estos psicofármacos», ha señalado la secretaria nacional de Prevención de Riesgos Laborales de CSIF, Encarna Abascal Pérez, durante una rueda de prensa celebrada en Madrid.

En este sentido, los psicofármacos más consumidos son: ansiolíticos e hipnosedantes (71 % de los que reconoce su uso), antidepresivos (12 %) y otras sustancias (17 %).

En concreto, los motivos más mencionados para este consumo son un exceso de la carga de trabajo, falta de desconexión digital, deficiente calidad de liderazgo, falta de apoyo, conflictos entre compañeros y estrés laboral.

Con estos datos, Abascal ha asegurado que la situación de los empleados públicos es «insoportable», a la vez que ha denunciado «la falta de protección de la Administración a los trabajadores».

«Además, la mayoría de los centros de trabajo no cuenta con medidas frente a riesgos psicosociales y apoyo psicológico, por lo que se incumple la Ley de Prevención de Riesgos Laborales por la falta de medidas de protección de los profesionales», ha indicado Abascal.

PERFIL: MUJER Y TRABAJADORA EN SANIDAD O EDUCACIÓN

CSIF destaca que el consumo diario de estos fármacos es casi generalizado en todos los ámbitos de la Administración. El perfil mayoritario es el de una mujer de prácticamente todos los rangos de edad (entre los 35 y los 67 años), trabajadora de la sanidad pública, en la administración o en un centro educativo, que consume ansiolíticos para soportar la sobrecarga de trabajo, falta de reconocimiento, dificultad para conciliar, discriminación por motivos de salud, conflicto entre compañeros, acoso y la falta de desconexión digital.

«La mayor parte de la prescripción de psicofármacos se produce en Atención Primaria. Los profesionales no lo hacen mal, pero lo más rápido y fácil es poner el fármaco a la persona en ese momento. Hay que tener en cuenta que la intervención de un psiquiatra necesita más tiempo y recursos y eso, en ocasiones, es complicado», ha afirmado el psiquiatra Carlos Llanes.

Además, el 60 % reconoce que necesita ayuda psicológica, pero solo la obtiene un 38 %, en la mayoría de los casos costeándosela por sus propios medios; y más de dos tercios de los empleados públicos (el 67 %) revela que en el último año no se ha realizado en su centro de trabajo ninguna actuación relacionada con la promoción de la salud mental y protección frente a riesgos psicosociales.

En este punto, Elia Ruiz, enfermera, ha contado su caso, en el que tuvo que recibir tratamiento psicológico después de cambiar de servicio. «En ese momento, la conciliación familiar no era viable, algo que me generó estrés. A partir de ahí comencé con el parche de los ansiolíticos y el año pasado, en plena campaña de vacunación de la gripe, tuve un ataque de pánico. Sentí que me iba a morir y, a partir de ahí, fueron más ansiolíticos y antidepresivos, hasta llegar a una baja laboral que duró seis meses», ha detallado Ruiz.

AMBIENTE DE TRABAJO

El 57 % de los encuestados reconoce que en su organización no existe ni se promueve un clima laboral de confianza. En este sentido, las situaciones más frecuentes en este año y por las que hasta se han llegado a sentir sobrepasados en algún caso son sobrecarga de trabajo, falta de desconexión digital, acoso, falta de reconocimiento, dificultad para conciliar, discriminación por motivos de salud y conflicto entre compañeros.

Más de la mitad de los empleados públicos no comunicaría que tiene una enfermedad mental en el trabajo por miedo a sentirse discriminado o estigmatizado, en concreto un 57 %. Un 31 % lo haría solo si fuera obligatorio.

El sindicato ha recordado que en España alrededor del 19 % de la población sufre alguna enfermedad mental a lo largo de su vida. El Ministerio de Sanidad estima que una de cada cinco personas experimenta algún tipo de trastorno mental, como depresión o ansiedad.

DERRUMBANDO ESTIGMAS DE LA SALUD MENTAL EN EL ÁMBITO LABORAL

Como consecuencia de este estudio, CSIF ha iniciado la campaña ‘Derrumbando estigmas de la salud mental en el ámbito laboral’ en todos los centros de trabajo para sensibilizar a los trabajadores sobre la importancia de la salud mental y animándoles a cuidarla, denunciando ante la Inspección de Trabajo y los comités de seguridad y salud cualquier incumplimiento en Prevención de Riesgos Laborales sobre salud y solicitando planes de promoción de la salud y prevención de las conductas suicidas.

Asimismo, el sindicato ha reclamado al Gobierno la adopción de medidas urgentes en el ámbito de la salud mental. «Es necesario más presupuesto para que los servicios públicos de salud incrementen el número de profesionales de la salud mental. En concreto, reclamamos un incremento de psicólogos clínicos en los centros de Atención Primaria y Especializada», ha manifestado Abascal.

Así, consideran necesario ampliar las plazas de especialidad de Medicina del Trabajo en las convocatorias anuales de Formación Sanitaria Especializada; actualizar el cuadro de enfermedades profesionales, y aumentar los recursos humanos en los servicios de prevención de las administraciones, entre otros.

25 octubre 2024|Fuente: Europa Press |Tomado de la Selección Temática sobre Medicina de Prensa Latina. Copyright 2024. Agencia Informativa Latinoamericana Prensa Latina S.A.|Noticia

Imagen: Archivo.La promesa de alargar la vida es un negocio que mueve actualmente millones de euros, pero la ciencia está centrada en conocer los mecanismos que provocan el envejecimiento con el objetivo de atajar las enfermedades, como se ha puesto de manifiesto en Madrid en una jornada dedicada a los avances en longevidad.

Los daños biológicos que inducen el envejecimiento son la causa de la mayoría de enfermedades y lograr frenar ese envejecimiento, y por tanto aumentar la longevidad, es clave para retrasar la aparición de enfermedades graves o mortales como el cáncer, la fibrosis pulmonar u otras enfermedades neurodegenerativas, incluso para llegar a curarlas.

Es una de las principales ideas abordadas este martes en Madrid en la Cumbre Internacional por la Longevidad, un evento que tiene por objetivo impulsar la investigación científica para la extensión de la vida saludable y el retraso del envejecimiento. También persigue que Madrid se convierta en una región referente en esta materia.

La directora del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO), María Blasco, ha explicado que el origen de la mayor parte de las enfermedades mortales, a excepción de las transmisibles o infecciosas, es el proceso de envejecimiento de las células. Por eso es esencial para la ciencia identificar los marcadores que indiquen la velocidad de envejecimiento de las personas con el objetivo de poder frenar la progresión de las enfermedades o curarlas.

La velocidad del envejecimiento podría ser una alerta para la aparición temprana de enfermedades.

«Sabemos ahora que el cáncer es una enfermedad asociada al envejecimiento, de manera que sabemos que si retrasamos el envejecimiento, retrasamos el cáncer», ha sostenido Blasco.

El acortamiento de los telómeros (estructuras que protegen el ADN) es una de las causas moleculares primarias del envejecimiento: cada vez que las células trabajan para reparar el daño que sufren (y se regeneran), estos telómeros se reducen y el acortamiento es «persistente y no reparable». Y es así en todos los animales.

La fibrosis pulmonar y la fibrosis renal, por ejemplo, están relacionadas con ese acortamiento de los telómeros. Blasco y su equipo trabajan para llevar una terapia de telomerasa a humanos en los próximos dos años para el tratamiento de enfermedades, si bien aún ve lejano en el tiempo recurrir a ello como forma preventiva del envejecimiento.

«Ahora no se entiende el envejecimiento como enfermedad», ha precisado la investigadora, motivo por el que no se pueden hacer experimentos para retrasarlo.

El también investigador Enrique Samper, que trabaja en la compañía LifeLength, ha señalado que la causa del envejecimiento es la acumulación de daños en distintos componentes celulares: el ADN, el ARN y las proteínas.

Ha defendido que el alargamiento de la vida impactaría en la incidencia de enfermedades grave y mortales: «Si podemos retrasar el envejecimiento podemos retrasar el cáncer y las enfermedades neurodegenerativas», ha dicho.

Junto al acortamiento de los telómeros, ha indicado Samper, son once los mecanismos conocidos que causan el envejecimiento, biomarcadores que se relacionan entre sí. Pero también el estilo de vida influye en ese acortamiento de telómeros: el ejercicio intenso los protege, mientras que fumar o un estrés psicológico mantenido en el tiempo tienen un impacto negativo.

«La conservación y el mantenimiento de esos telómeros es un tema crítico» para alargar la vida sin enfermedad, ha defendido.

La I Cumbre Internacional por la Longevidad reúne en Madrid a 25 ponentes de distintas disciplinas, principalmente médicos y biólogos, para abordar cómo se puede extender la vida sin enfermedad.

El acto se celebra el 1 de octubre coincidiendo con el Día Internacional de las Personas de Edad y el Día Internacional por la Longevidad.

Durante la jornada, se homenajeará a la española María Branyas, que fue durante un tiempo la persona más longeva del mundo y que falleció el pasado agosto en Olot (Girona) a los 117 años.

01 octubre 2024|Fuente: EFE |Tomado de la Selección Temática sobre Medicina de Prensa Latina. Copyright 2024. Agencia Informativa Latinoamericana Prensa Latina S.A.|Noticia

Imagen: Prensa Latina.El 61º Consejo Directivo de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) comenzó a sesionar hoy lunes, con el compromiso de estar más y mejor preparada ante futuras pandemias.

El director de la OPS, Jarbas Barbosa, abordó en la apertura de la actividad los esfuerzos para restablecer los servicios después de la pandemia de covid-19 y se comprometió a «fortalecer la preparación para emergencias y pandemias en la región».

«La pandemia de covid-19 puso de manifiesto la dependencia estructural de América Latina y el Caribe de las vacunas y otras tecnologías sanitarias importadas, la concentración geográfica en las capacidades de innovación y producción, y la vulnerabilidad de las cadenas mundiales de suministro», señaló Barbosa, de acuerdo con un comunicado de la OPS.

El funcionario subrayó que en noviembre se cumplirá el centenario del Código Sanitario Panamericano, instrumento que tenía como objetivo prevenir la propagación de enfermedades transmisibles, fomentar el intercambio de información entre países y estandarizar los enfoques sanitarios para prevenir la transmisión de enfermedades a través de las fronteras.

En cuanto a la recuperación de la pandemia, Barbosa destacó varias áreas de progreso en la región, como el freno en la disminución de la cobertura de vacunación de rutina, el relanzamiento de la Iniciativa de Eliminación — un esfuerzo para eliminar más de 30 enfermedades transmisibles y afecciones relacionadas en las Américas para 2030 — y las colaboraciones con el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) en materia de salud digital.

Para impulsar esta recuperación, el director de la OPS destacó varias políticas que se debatirán en el Consejo Directivo esta semana en Washington, Estados Unidos, entre ellas la política para fortalecer la actuación del sector de la salud orientada por la equidad en torno al cambio climático y la salud y la estrategia sobre inteligencia epidémica para fortalecer la alerta temprana de las emergencias de salud.

En el centro de estas iniciativas está la atención primaria, que es la columna vertebral de todo sistema de salud, aseguró Barbosa.

«La atención primaria es un instrumento para la equidad, nuestra primera línea de defensa contra los brotes, nuestra mejor inversión para mejorar los indicadores de salud», afirmó el funcionario.

01 octubre 2024|Fuente: Xinhua |Tomado de la Selección Temática sobre Medicina de Prensa Latina. Copyright 2024. Agencia Informativa Latinoamericana Prensa Latina S.A.|Noticia

Imagen: Archivo.El director de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), el brasileño Jarbas Barbosa, asegura que el 90 % de las muertes por dengue -casi 7 000 este 2024 en América Latina y el Caribe, que vive la peor epidemia del virus en décadas- son evitables.

En lo que va de año se han detectado en el continente más de 11,8 millones de casos de dengue, de los cuales 6 838 han terminado en muerte, unas cifras epidémicas que, a tres meses de que termine el año, prácticamente triplican las ya elevadas de 2023.

«Las muertes por dengue pueden ser evitadas casi en un 90 % si los profesionales de salud están entrenados para identificar rápidamente los signos y síntomas», dice Barbosa en una entrevista con EFE.

El fortalecimiento de la atención primaria, básico para combatir los casos graves de dengue, transmitido por el mosquito Aedes aegypti, es uno de los temas a tratar esta semana durante el 61 Consejo Directivo de la OPS, al que asisten los ministros de Salud de la región.

Barbosa participará este lunes en la apertura del evento, en Washington, al que también asiste el director de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Tedros Adhanom Ghebreyesus.

La explosión en casos de dengue, la gran mayoría en Brasil, con 9,6 millones, seguida por Argentina (575 000) y México (288 000), se explica por una combinación de factores que incluye el cambio climático, El Niño o la rápida urbanización sin una infraestructura adecuada de saneamiento de agua o gestión de residuos.

«Es un mosquito que tiene una capacidad de adaptación tremenda. El mosquito hoy está en lugares más fríos y más altos que nunca», señala Barbosa para explicar los datos registrados este año.

Estrategias contra el dengue

Brasil empezó este 2024 una esperanzadora campaña de vacunación, pero el hecho de que requiera dos dosis y que no tenga suficientes para inmunizar a un gran número de personas hace que «no sea una vacuna buena para interrumpir un brote», lamenta Barbosa.

«Sin tener una vacuna que tenga una producción amplia, que sea una vacuna de una dosis y que tenga una efectividad muy elevada para todos los cuatro serotipos al mismo tiempo, vamos a convivir con brotes de dengue quizás por algunos años», dice.

Mientras se trabaja para lograr esa vacuna, quizás el año próximo, la OPS está poniendo sus esfuerzos, por un lado, en la capacitación del personal sanitario para la prevención de muertes mediante la rápida identificación de los síntomas.

Por el otro, el control del vector, con inspecciones casa por casa en las zonas más afectadas para eliminar los criaderos del mosquito, que además de dengue también puede transmitir zika, chikunguña o la fiebre amarilla.

A la vez que lidia con la epidemia de dengue, la OPS también está lidiando estos últimos meses con un aumento de casos de la fiebre Oropouche provocado por la picadura de jejenes infectados.

A principios de septiembre había casi 10 000 casos detectados, en su mayoría también en Brasil, y por primera vez, que se sepa, con dos muertes asociadas y una transmisión vertical de madre a feto.

Barbosa explica que la fiebre Oropouche, entre las enfermedades transmitidas por vectores, nunca se consideró una prioridad ya que producía casos leves.

«Pero tenemos ahora una situación de preocupación que estamos investigando (…) no sabemos si es un cambio o no», añade.

Durante las reuniones de esta semana en Washington, la OPS también tiene en agenda temas como la prevención de enfermedades no transmisibles como las cardiovasculares, cáncer o diabetes, el acceso a los medicamentos o la transformación digital de la salud.

30 septiembre 2024|Fuente: EFE |Tomado de la Selección Temática sobre Medicina de Prensa Latina. Copyright 2024. Agencia Informativa Latinoamericana Prensa Latina S.A.|Noticia

octubre 2, 2024 | Carlos Alberto Santamaría González | Filed under: Cambio climático, Enfermedades transmisibles, Medicina familiar y comunitaria, Medicina interna | Etiquetas: , |

Imagen: Archivo.La duración de los tratamientos con antibióticos se podría reducir en la mayoría de infecciones respiratorias, adoptándolos a las necesidades de los pacientes, según un trabajo liderado por el investigador Carl Llor, del Instituto de Investigación en Atención Primaria (IDIAP) JGol.

El IDIAP JGol ha informado este lunes en un comunicado de las conclusiones del trabajo de Llor, que es una revisión de estudios sobre este tema publicados anteriormente.

Carl Llor, primer firmante del trabajo y líder del Grupo de Investigación en Infecciones en Atención Primaria del IDIAP JGol, ha destacado que cada persona metaboliza los medicamentos de manera diferente, lo que hace que el tratamiento antibiótico estándar no sea adecuado para todas.

Factores como la edad, las comorbilidades (presencia de una o más enfermedades), otras enfermedades debilitantes o el estado del sistema inmunitario del individuo influyen en la duración del tratamiento para cada persona, según el investigador.

En algunos casos, bastaría con prescribir antibiótico una semana o incluso tres días de tratamiento para ser efectivos, ha precisado.

En los hospitales se pueden usar biomarcadores para determinar la duración óptima del tratamiento con antibióticos, pero estos recursos a menudo no están disponibles en la atención primaria.

En este trabajo, que ha sido publicado en la revista eClinicalMedicine, del grupo The Lancet, se explica que se podría reducir la duración del tratamiento antibiótico cuando mejoran los síntomas sin perder efectividad.

«Aún así, antes de recomendar esta práctica en el ámbito clínico, sería necesario realizar un ensayo clínico aleatorizado que permitiera comparar la individualización de la duración del tratamiento antibiótico con las necesidades de cada paciente», se afirma en el comunicado.

Está previsto que el IDIAP JGol lleve a cabo próximamente este estudio clínico, en una fecha que, por ahora, no se ha concretado.

Llor ha destacado que «sustituir la práctica tradicional de tratamientos de duración fija por un enfoque individualizado y centrado en el paciente podría mejorar la atención, reducir la exposición de los pacientes a los antibióticos, disminuir los efectos secundarios y ayudar a reducir la resistencia antimicrobiana, algo que ahora tendremos que valorar en un ensayo clínico».

El IDIAP JGol ha recordado que los antibióticos han sido fundamentales para salvar vidas y prevenir infecciones, pero que su efectividad está en riesgo a causa del aumento de la resistencia a los antimicrobianos, provocado por el abuso de estos medicamentos.

Aproximadamente el 80 % de los antibióticos se prescriben en la Atención Primaria, una gran mayoría de los cuales tratan infecciones del tracto respiratorio, que son muy frecuentes.

En los últimos años, las autoridades sanitarias han insistido en la necesidad de reducir el uso excesivo de los antibióticos, pero solo ha disminuido un 4 % la media de exposición de la población a los antibióticos, se asegura en la nota.

16 septiembre 2024|Fuente: EFE |Tomado de la Selección Temática sobre Medicina de Prensa Latina. Copyright 2024. Agencia Informativa Latinoamericana Prensa Latina S.A.|Noticia

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