oftalmopatías oftalmología tracoma infeccion ocularEl tracoma, una de las principales causas de ceguera prevenible en el mundo, dejó de ser hoy una preocupación para Vietnam, que dio ya por eliminada esa enfermedad.

De ese modo, la nación indochina figura en la actualidad entre el reducido grupo de 21 países que logró erradicar exitosamente este padecimiento, según informó aquí la víspera el viceministro de Salud, Tran Van Thuan.

Durante mucho tiempo el tracoma ha sido un gran desafío para los países con dificultades socioeconómicas, señaló Van Thuan y recordó que desde hace décadas en el país se lleva adelante la estrategia SAFE (Cirugía, Antibióticos, Lavado Facial, Mejora Ambiental) recomendada por la Organización Mundial de la Salud (OMS).

SAFE se desarrolla sistemáticamente con la coordinación de muchos niveles, sectores y organizaciones internacionales como el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef), el Ministerio de Educación y Formación, la Unión de Mujeres de Vietnam y varias instituciones no gubernamentales.

Las encuestas, investigaciones y el seguimiento del impacto continuos desde 1995 hasta 2023 crearon una base científica y práctica sólida para la erradicación de la enfermedad, en lo cual desempeñó un rol esencial el Hospital Nacional de Oftalmología, destacó el viceministro.

Según datos de la OMS citados por la agencia de noticias VNA, el número de personas en riesgo de padecer esta enfermedad en todo el mundo registró una merma de un siete por ciento al disminuir de 125 millones en 2022 a unos 115,7 millones en 2023.

La carga global total de la triquiasis tracomatosa, la complicación más grave de la afección, también disminuyó de 1,7 millones de casos a unos 1,5 millones durante el mismo período, añadió.

15 abril 2025 | Fuente: Prensa Latina | Tomado de la Selección Temática sobre Medicina de Prensa Latina. Copyright 2025. Agencia Informativa Latinoamericana Prensa Latina S.A. | Noticia

abril 21, 2025 | Carlos Alberto Santamaría González | Archivado en: Enfermedades transmisibles,Infecciones bacterianas,Infectología,Microbiología,Oftalmología,Oftalmopatías | Etiquetas: , |

Imagen: Prensa Latina.En los meses más calientes de 2024, un año en el que México y el mundo alcanzaron temperaturas récord, Yanine Quiroz empezó a sentir una fatiga y una angustia que le impedía trabajar por el día.

«Sentí mucho miedo de ver esa escasez de agua y cómo toda mi familia y mis amigos estábamos sufriendo», cuenta esta periodista de 33 años de Ecatepec, uno de los municipios que más padece la sequía del Estado de México, aledaño a la capital, donde el año pasado se temió por la llegada del inminente «día cero», en el que se acabaran las reservas de agua potable.

Diversos estudios han confirmado que la exposición prolongada al calor afecta a la salud física y mental, aumenta el riesgo de agotamiento, insolación, trastornos del estado de ánimo, ansiedad e incluso provoca pensamientos suicidas.

En el caso de Quiroz, a las preocupaciones relacionadas con el clima se sumó un episodio de ansiedad aguda que ya padecía, y comenzó a tener ataques de pánico, que le llevaron a solicitar un permiso por incapacidad en su trabajo. También buscó ayuda profesional que le ha ayudado a hablar más abiertamente sobre su salud mental.

Quiroz cree que estaba sufriendo lo que se ha denominado ecoansiedad, un estado de agitación, inquietud o zozobra del ánimo frente a la crisis climática.

Aunque todavía no se reconoce formalmente como una afección médica, este concepto, popularizado por la Asociación Americana de Psicología (APA) en 2017 en su informe Salud mental y Nuestro Clima Cambiante, se refiere a la angustia y el malestar emocional que una persona experimenta debido a la preocupación por el estado del medioambiente y los desastres climáticos.

Es una sensación que, según se ha observado, afecta principalmente a las nuevas generaciones y a quienes trabajan en temas ambientales. Un estudio de 2021 publicado en la revista médica The Lancet arrojó que más de la mitad de sus 10 000 encuestados, todos jóvenes de entre 16 y 25 años y de diez países diferentes, experimentaron emociones negativas como ansiedad e impotencia ante el cambio climático.

Con desastres más potentes y frecuentes, y un clima más errático que amenaza con sequías, inundaciones y olas de calor a las comunidades, es urgente que los profesionales de la salud comprendan el impacto del cambio climático en la salud mental, explica la doctora Ana Laura Torlaschi, asesora de la Organización Panamericana de Salud (OPS) para proyectos sobre salud y cambio climático.

«Puedes tener un profundo conocimiento sobre enfermedades, pero si no reconoces que una persona está expuesta a factores ambientales que la afectan, no podrás ofrecer la ayuda adecuada», afirma.

La salud mental en los desastres climáticos

Estudios han demostrado que las personas que viven un desastre natural de primera mano están expuestas a sufrir impactos agudos en su salud mental. Ese fue el caso de Diana Ruiz, de 35 años, y su madre, que no alcanzaron a prepararse para la llegada del huracán Otis en 2023, la peor tormenta en golpear el Pacífico mexicano en más de tres décadas, que arrasó con el balneario turístico de Acapulco.

Otis solo tardó 12 horas en pasar de tormenta tropical a un huracán categoría cinco, la mayor posible, algo inédito. Ante el rápido fortalecimiento del ciclón, madre e hija no alcanzaron a evacuar, y no les quedó más remedio que encerrarse en el baño de su casa en la ciudad balneario de Acapulco con su gato a la espera de que pasara.

«Fue un shock. Estábamos asustadas. Intentamos dormir, pero había un ruido muy extraño del viento», recuerda Diana. Por la mañana, ilesas, pudieron hacer recuento de daños: su casa estaba muy dañada y habían perdido el local en el que vendían accesorios y ropa.

En las siguientes semanas, el reto fue conseguir comida y evitar que los ladrones entraran a su casa, ya que los robos se hicieron frecuentes tras la tormenta. «Mi mamá se aguantaba muchas cosas, dolor. No lloramos», recuerda la hija. «Tiempo después, te empiezan a caer las cosas y te das cuenta de cómo pasaron», añade.

Tras ese huracán, psicólogos de Médicos Sin Fronteras (MSF) y del Estado de Guerrero llegaron para atender la salud mental de las personas en Acapulco y Coyuca de Benítez, dos de los municipios más afectados.

«Llegamos dentro de lo que se considera la fase inmediata posterior al desastr», explica Berzaida López, encargada de la intervención en salud mental de MSF tras Otis. Según detalla, en esa etapa prevalece la sensación de incredulidad, y los afectados sienten como si estuvieran viviendo una pesadilla.

«El estrés está muy elevado en esos primeros días. Las personas hablan de dificultad para dormir, de tener sobresaltos o estar en constante vigilancia», dice López. «Si venía un viento fuerte que provocaba ruidos que se asocian con el huracán, la gente volvía a experimentar el trauma», agrega. Estos flashbacks, revivir el huracán, son señales de estrés agudo.

La importancia que se le da a la salud mental y el hecho de que existan profesionales que atiendan a las personas en desastres es relativamente nuevo.

En 2011, después del terremoto de Sendai, Japón, que dejó más de 18 000 muertos y problemas agudos de salud mental a los supervivientes, se creó el Marco de Sendai para la reducción del Riesgo de la ONU, que recomienda mejorar los planes de recuperación y ofrecer apoyo psicosocial a los afectados.

Aunque es emergente, especialmente en América Latina, la evidencia de que estos eventos pueden aumentar los riesgos de depresión, ansiedad, trastorno de estrés postraumático, abuso de sustancias y comportamiento suicida resalta su importancia. La organización de Médicos sin Fronteras, por ejemplo, lleva desde la década de 1990 implementando intervenciones de salud mental como parte de su labor de emergencia.

A más de dos años de Otis, la salud mental todavía es un reto para Diana y su mamá. Ella tiene secuelas por el dengue que sufrió tras Otis, una enfermedad que se disparó tras el desastre, que también infligió un golpe a la economía local y que llevó a Diana a trasladarse a la Ciudad de México.

Más allá del desastre: el dolor de perder el paisaje

La ecoansiedad también le afectó a Regeane Oliveira Suares, una joven indígena terena que dejó su comunidad en Nioaque, en el estado brasileño de Mato Grosso do Sul hace más de cinco años para estudiar medicina en la capital del estado Campo Grande.

Para muchos de los pueblos indígenas latinoamericanos, cuyas tradiciones, culturas y medios de vida suelen basarse en una estrecha relación con su entorno, la ecoansiedad también puede ser una respuesta a un paisaje y un clima cambiantes.

«Salí de un pequeño municipio donde todos se conocían y la rutina era diferente. Cuando comencé a vivir en la ciudad, mi salud mental sufrió mucho. Empecé a desarrollar depresión y ansiedad», recuerda.

En su aldea, todo le daba sensación de libertad. Podía caminar o montar en bicicleta sin peligro. Pero si dejar su comunidad fue un reto, describe que también lo fue volver a Nioaque y ver que la tierra y el paisaje habían cambiado.

«Noté cambios drásticos en los cultivos, la falta de lluvias empobreció el suelo y el fuerte sol acabó con la mayor parte de lo que se sembraba para comer o vender», dice. El río cada vez estaba más seco y muchas veces incluso desviado, generando un paisaje que describe como «triste».

Tanto Mato Grosso como su vecino del sur, Mato Grosso do Sul, se encuentran entre los estados agrícolas más importantes de Brasil por sus productos como cereales, caña de azúcar, ganado y soja.

Sin embargo, en las últimas décadas, esta posición también ha llevado a los estados a situarse entre los diez primeros estados líderes en deforestación ―en parte ilegal―, lo que ha provocado cambios en el paisaje y otros impactos en los ecosistemas.

Al desarraigo, a Oliveira se le sumó lo que el filósofo Glenn Albrecht bautizó en 2005 como solastalgia, «un dolor que se experimenta cuando se reconoce que el lugar en el que se reside y se ama está sometido a un asalto». Es una especie de duelo por la pérdida del lugar conocido y un fenómeno que varios estudios, incluida la investigación de Albrecht, han tratado de explorar más a fondo.

«Pienso que mis hijos tal vez no verán de qué fui parte, en dónde crecí. Esto me deprime aún más, porque, poco a poco, vi que ese lugar se estaba desmoronando ante nuestros ojos», comenta.

En 2021, Oliveira participó en una investigación de la Escuela de Medicina de la Universidad Estatal de Mato Grosso do Sul (UEMS), donde ella misma estudia, liderada por el profesor Antonio Grande que buscaba explorar las acciones que se necesitan para mejorar la salud mental de los indígenas en relación con el cambio climático.

«Estos pueblos están perdiendo su perspectiva de vida, la esperanza, así que, para ellos, todo lo que sucede tiene un significado más profundo», asegura Grande en una videollamada. «En este punto, todo tiene que ver con el cambio climático. Las tierras han sido devastadas y ellos ya no se pueden comunicar con la naturaleza. Incluso algunos hablan de que ya no la pueden escuchar», detalla.

Estudios y organizaciones internacionales, incluidas la Organización de Naciones Unidas (ONU) y la Organización Panamericana de la Salud, han puesto de relieve el aumento de los problemas de salud mental en las comunidades indígenas de todo el mundo, a menudo relacionados con la expropiación de tierras y los cambios medioambientales.

La investigación de Grande y su equipo propone preservar su territorio, respetar sus formas de vida y romper el tabú sobre la enfermedad mental que existe en estas comunidades. «Es algo político, que empieza por no destruir sus tierras», comenta Grande.

El que lidera es uno de los pocos estudios sobre salud mental y cambio climático hechos en América Latina y da pistas de la transformación que necesita la región para empezar a abordar un tema que ha sido estigmatizado históricamente.

Oliveira, por su parte, arroja sus percepciones como mujer indígena que también está a punto de graduarse de médica.

Las facultades de medicina, dice, deben trabajar en esta relación entre la salud mental indígena y el cambio climático, pero la clave está en abordar las causas fundamentales de los factores que generan ansiedad y presiones en las comunidades.

«Los gobiernos deben garantizar el derecho a la tierra ancestral y a la asistencia financiera, y en las escuelas se debe educar sobre nuestros orígenes, nuestros derechos y nuestros valores como seres humanos en la sociedad», asegura.

La acción: un camino para trabajar la salud mental

Mientras se prevé que los eventos climáticos adversos aumenten, es probable que más personas sientan su salud mental afectada.

La doctora Nora Leal Marchena, psiquiatra que en 2023 impulsó la creación del Capítulo de Salud Mental Ambiental y Urbana de la Asociación de Psiquiatras de Argentina, subraya la importancia de trabajar con acciones concretas para manejar estas emociones. «Cuando se empieza a trabajar por un tema, las acciones motorizan respuestas positivas que ayudan a mitigar la preocupación», dice.

Estudios como el de The Lancet sobre la ecoansiedad juvenil han demostrado que la magnitud de la crisis climática, de escala global, puede llevar a caer en el apocalíptico «ya es muy tarde».

Pero por lo menos a nivel mental, actuar salva. Marchena lo ve sobre todo con los niños y adolescentes, en cuya salud mental se ha especializado. «Hay que llevarlos a tomar acción, porque si no, les generas impotencia», afirma.

Alice Poma, doctora en ciencias sociales e investigación de emociones y movimientos sociales en la Universidad Nacional Autónoma de México, lo corrobora. «Uno de los resultados de las investigaciones es que el activismo es casi terapéutico en tema de emociones climáticas,» explica. «Porque, al organizarte, al participar, consigues manejar algunas de las emociones climáticas», prosigue.

Tener esperanza en la acción colectiva, en crear espacios de discusión, permite pensar en un futuro diferente, explica Poma. «El cariño o los vínculos afectivos que se forman en la colaboración ayudan a no tenerle tanto miedo al futuro distópico que nos imaginamos», concluye.

Por eso, personas como Yanine Quiroz, buscan estrategias para afrontar el impacto emocional del clima extremo. «Tengo algunas ideas en mente para responder a corto plazo a esas futuras situaciones que podrían desencadenar la ecoansiedad otra vez», dice.

Sus estrategias van desde soluciones individuales, como climatizar sus espacios, hasta acciones colectivas, como participar en reforestaciones con ONG. «Pero definitivamente el miedo aparece cada vez que el calor se vuelve más intenso», reconoce.

14 abril 2025 | Fuente: IPS | Tomado de la Selección Temática sobre Medicina de Prensa Latina. Copyright 2025. Agencia Informativa Latinoamericana Prensa Latina S.A. | Noticia

Imagen: Archivo.Hasta un 10 % de las personas que padecen sequedad ocular desconoce esta condición, que sucede cuando los ojos no se encuentran bien lubricados y se generan molestias como picor, escozor, ojo rojo, lagrimeo y molestias visuales, afectando además a uno de cada tres españoles.

De cara a minimizar esta cifra, la asociación Visión y Vida y el Fórum Contactología han creado una breve encuesta virtual que utilizarán los profesionales ópticos-optometristas en gabinete durante el mes de abril, pero que también podrá realizar cualquier usuario a través de Internet para ver si padece o no sequedad ocular.

En la encuesta se realizan preguntas sobre cierta sintomatología de sequedad ocular como la sensibilidad a la luz, la existencia de sensación de arenilla o dolor en los ojos, visión borrosa o mala visión, así como la dificultad para realizar ciertas acciones básicas como son la lectura, la conducción nocturna, el uso de pantallas o ver la televisión.

El presidente de Visión y Vida, Salvador Alsina, ha explicado que los resultados pueden mostrar si se trata de un ojo seco leve, moderado o severo y que, las personas que lo hayan hecho por su cuenta, podrán basarse en ellos para acercarse a un óptico-optometrista de confianza para que le asesore y le explique cómo paliar su problema visual y disfrutar de una visión confortable.

«OSDI es un sencillo cuestionario que permite clasificar la gravedad de la sequedad ocular que se padece según la sintomatología presentada y la intensidad de la misma», ha añadido Alsina de cara al Día Mundial de las Lentillas, que se celebra este martes.

En el marco de este día, ambas organizaciones buscan informar sobre las ventajas del uso de lentes de contacto y mitigar problemas que acaban generando rechazo a la hora de usarlas, para lo que realizarán actividades en establecimientos sanitarios de óptica y a través de redes sociales para explicar los usos y beneficios que tiene el incorporar este, apoyándose en la figura de Leonardo da Vinci.

«Hablamos de esa pequeña gran idea de Leonardo da Vinci que ha cambiado el mundo de la salud visual», ha resaltado Alsina, recordando que el inventor está considerado como el precursor de las lentes de contacto por introducir la cabeza en un recipiente con agua y observar cómo cambiaba la refracción de la luz y modificaba la visión, que sirvió como base para dar con la creación de las lentillas.

14 abril 2025 | Fuente: Europa Press | Tomado de la Selección Temática sobre Medicina de Prensa Latina. Copyright 2025. Agencia Informativa Latinoamericana Prensa Latina S.A. | Noticia

abril 21, 2025 | Carlos Alberto Santamaría González | Archivado en: Oftalmología,Oftalmopatías,Optometría y óptica | Etiquetas: |

contaminacion ciudadSin políticas inclusivas para la tercera edad, diversas ciudades en el mundo encararán mayores problemas socioeconómicos, reconoció hoy la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE).

Los efectos previsibles irán desde peores resultados en materia de salud hasta la pérdida de mano de obra, el aumento del gasto público y la fuga de cerebros, indicó el organismo en el informe «Ciudades para todas las edades», que evalúa la situación específica de los países miembros.

Compuesta por 38 Estados, la agrupación reúne a potencias desarrolladas como Alemania, Austria, Bélgica, Canadá, Dinamarca, España, Estados Unidos, Francia, Italia, Luxemburgo, Noruega, Países Bajos, Portugal, Reino Unido, Suecia y Suiza.

En comparación con las zonas rurales, las ciudades suelen tener poblaciones más jóvenes, pero también están envejeciendo rápidamente: entre el año 2000 y 2022, el número de personas de 65 años o más por cada 100 individuos en edad laboral (20-64 años) aumentó en las aglomeraciones urbanas de los 35 países de la OCDE con datos disponibles, advirtió la fuente.

Para el conjunto de 29 Estados del bloque, se proyecta que la proporción aumente del 20,9 % en 2020 al 27,9 para 2040 como promedio, mientras tanto, muchas grandes ciudades siguen creciendo y atrayendo a los jóvenes, detalló la entidad, cuya sede radica en París, Francia.

Según remarcó, las ciudades que no logren abordar las necesidades de los habitantes de todas las edades en la planificación y las políticas urbanas, probablemente se enfrentarán a importantes costos sociales y económicos.

Estos incluirán mala salud, soledad, aislamiento y pobreza, menores oportunidades educativas y sociales para los niños e inferiores atractivos en el caso de los jóvenes, con repercusiones sobre el mercado laboral y la productividad, ejemplificó.

14 abril 2025 | Fuente: Prensa Latina | Tomado de la Selección Temática sobre Medicina de Prensa Latina. Copyright 2025. Agencia Informativa Latinoamericana Prensa Latina S.A. | Noticia

abril 18, 2025 | Carlos Alberto Santamaría González | Archivado en: Desafíos socioeconómicos,Gerontología y geriatría | Etiquetas: , |

pantalla«Estamos viendo un incremento importante, casi hasta el doble, del número de menores de edad con miopía«, ha explicado el doctor Fernández Perianes, quien ha achacado esta situación al exceso de iluminación de los dispositivos y a su cercanía a los ojos.

El especialista ha resaltado que los niños que usan dispositivos móviles comienzan a manifestar una pérdida de visión lejana a partir de los seis o siete años, lo que se debe a un uso prolongado de la visión cercana, lo que evita que el ojo se desarrolle en condiciones «óptimas» para tener una buena visión de lejos.

Un menor desarrollo del aparato visual se acaba manifestando en síntomas como enrojecimiento, ojo seco, visión borrosa, dolor de cabeza y molestias en los párpados.

«Hay que tener en cuenta que los móviles lo que están haciendo es emitir una luz intensa en un ojo que todavía no está preparado para ello, por lo que esa cantidad de iluminación que está recibiendo en una distancia muy corta supone que el riesgo de miopía sea mucho más elevado», ha insistido.

Fernández Perianes ha señalado que la «única medida efectiva» para no llegar a esta situación es evitar que los menores usen dispositivos móviles o restringir su uso «considerablemente», unas medidas avaladas por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y diferentes sociedades oftalmológicas y pediátricas.

Aunque las recomendaciones difieren dependiendo de la edad y de las horas de uso, los expertos están de acuerdo en que el uso de pantallas durante los tres primeros años de vida debe ser inexistente, un límite que puede llegar a marcarse en edades más altas, pues a menor tiempo de exposición a las pantallas, menor será la probabilidad de desarrollar problemas oculares.

«Hasta los 16 años, es importante hacer un uso responsable y fijar límites de tiempo, siempre con dispositivos analógicos o sin conexión a Internet, ya que esto, entre otros muchos problemas, fideliza mucho más al menor a la pantalla, haciendo un daño mayor a sus ojos», ha añadido.

En caso de que aparezca algún síntoma, el doctor ha recomendado acudir a un oftalmólogo para revisar si se tiene algún defecto de refracción, además de aconsejar una lubricación del ojo con lágrimas artificiales, usar una buena iluminación y evitar los reflejos.

Del mismo modo, ha subrayado que la única corrección de esta patología es a través del uso de las gafas, pues hasta que el ojo no concluya su desarrollo, que suele ser a los 20 o 21 años, no se pueden valorar opciones quirúrgicas.

«A ver si llega el momento en que todos nos concienciamos de que los niños pequeños no deben utilizar dispositivos si no se quieren ver abocados luego a problemas refractivos, que en muchos casos ya son irremediables como no sean como cirugía», ha concluido.

14 abril 2025 | Fuente: Europa Press | Tomado de la Selección Temática sobre Medicina de Prensa Latina. Copyright 2025. Agencia Informativa Latinoamericana Prensa Latina S.A. | Noticia

abril 18, 2025 | Carlos Alberto Santamaría González | Archivado en: Oftalmología,Oftalmopatías | Etiquetas: , , |

5896_una-imagen-detallada-del-virus-chikungunyaLa Agencia Nacional de Vigilancia Sanitaria (Anvisa), el ente regulador de Brasil, aprobó hoy lunes el registro definitivo de la vacuna contra el chikungunya, producto de una investigación del estatal Instituto Butantan brasileño con el laboratorio farmacéutico franco-austríaco Valneva.

El Instituto Butantan con sede en Sao Paulo, mayor fabricante público de vacunas de América Latina, informó en un comunicado que la vacuna fue aprobada por la Anvisa luego de que fuera evaluada en Estados Unidos.

El chikungunya es una enfermedad viral que se transmite por la picadura de mosquitos Aedes aegypti infectados, los mismos que transmiten el dengue y el zika y los países más afectados son Brasil, Paraguay, Argentina y Bolivia. En Brasil se registraron 267 000 casos probables de la enfermedad y al menos 213 muertes en 2024, según el Ministerio de Salud.

«Con la opinión favorable del organismo regulador, la vacuna queda autorizada para ser aplicada en el país a la población mayor de 18 años», dice el comunicado del Instituto Butantan, entidad pública brasileña administrada por el gobierno del estado regional de Sao Paulo.

La vacuna fue evaluada en Estados Unidos en 4 000 voluntarios de entre 18 y 65 años y mostró un buen perfil de seguridad y una alta inmunogenicidad: el 98,9 % de los participantes del ensayo clínico produjo anticuerpos neutralizantes, con niveles que se mantuvieron robustos durante al menos seis meses.

Los resultados de estos ensayos habían sido publicados en la revista científica The Lancet, en junio de 2023, los cuales sirvieron para presentarles ante el ente regulador de alimentos y medicamentos del estado federal brasileño.

La vacuna contra el chikungunya ya recibió la aprobación de la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA), la agencia reguladora de Estados Unidos, y de la Agencia Europea de Medicamentos (EMA), de la Unión Europea.

Es la primera vacuna autorizada contra esta enfermedad, que puede provocar dolor articular crónico y que solo en 2024 afectó a 620 000 personas en todo el mundo.

A partir de ahora, la vacuna depende de la decisión de incorporarla al sistema público de salud de la Comisión Nacional de Incorporación de Tecnologías al Sistema Único de Salud (Conitec), del Ministerio de Salud.

«Una vez aprobada por Conitec, la vacuna podrá administrarse estratégicamente. En el caso del chikungunya, el plan del Ministerio podría ser vacunar primero a los residentes de las regiones endémicas, es decir, aquellas con el mayor número de casos», afirmó Esper Kallás, director del Instituto Butantan, en un comunicado.

Según la nota, la vacuna contra el chikungunya de Butantan y Valneva es un caso innovador en el mundo, ya que es la primera en ser aprobada inicialmente con base en datos de producción de anticuerpos.

14 abril 2025 | Fuente: Xinhua | Tomado de la Selección Temática sobre Medicina de Prensa Latina. Copyright 2025. Agencia Informativa Latinoamericana Prensa Latina S.A. | Noticia

abril 18, 2025 | Carlos Alberto Santamaría González | Archivado en: Enfermedades transmisibles,Fiebre Chikungunya,Infecciones virales,Inmunología,Medicamentos y terapéutica,Microbiología | Etiquetas: , , |

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