mar
24
El óxido nitroso, también llamado «gas de la risa», se ha popularizado como droga recreativa entre los jóvenes, pero su consumo no es inocuo y una exposición continuada puede provocar secuelas neurológicas, algunas irreversibles, avisan expertos del Instituto Guttmann.
Pérdida o alteración de la sensibilidad y del movimiento de las extremidades, así como alteraciones en la coordinación y el equilibrio, son algunas de las lesiones severas que expertos de este hospital de neurorehabilitación de Badalona (Barcelona) han observado en el último lustro en media docena de pacientes que consumían este producto de forma reiterada.
¿Qué es el óxido nitroso?
El óxido nitroso, que es incoloro, casi inodoro y tiene un ligero sabor dulce, se inhala mediante globos o cartuchos metálicos cilíndricos.
Por sus propiedades anestésicas y analgésicas, tiene un uso médico pautado, pero en los últimos años se ha popularizado entre los jóvenes como droga recreativa porque, al inhalarlo, provoca rápidamente una sensación de euforia, bienestar y risa.
«Cuando se usa como droga recreativa tiene un efecto de corta duración, lo que hace que haya que consumir varias veces para tener un efecto más largo, y esto altera la vitamina B12, que protege los nervios y la médula», ha explicado a EFE el subdirector médico del Instituto Guttmann, Cristian Figueroa.
Así, al interferir en el metabolismo de la vitamina B12, su uso continuado puede causar «lesiones neurológicas graves e irreversibles», hasta el punto de que un consumidor «puede acabar sin poder caminar, en silla de ruedas o con una discapacidad importante», ha advertido Figueroa.
Interferencia en la vitamina B12
La interferencia en la vitamina B12 puede provocar una pérdida de la mielina, la estructura de las neuronas que facilita la transmisión de los impulsos entre ellas, sobre todo en la médula espinal, pero también en nervios periféricos y el cerebro.
Además, el gas también puede causar alucinaciones, desorientación o reducir la sensibilidad al dolor, por lo que son habituales las quemaduras en la boca y vías respiratorias a causa de la baja temperatura del gas.
Figueroa ha considerado que su uso se está popularizando entre los jóvenes porque «es fácil de obtener, se puede comprar por una aplicación y llega a casa, y es barato; además, los jóvenes tienen la falsa percepción de que su consumo no provoca daños».
Seis casos en cinco años
Desde 2020, el Hospital de Neurorehabilitación del Instituto Guttmann ha atendido por este motivo a cinco hombres y una mujer -de entre 19 y 25 años- que estuvieron de uno a tres meses ingresados, todos con debilidad muscular en las cuatro extremidades o en las piernas.
Uno de los casos presentaba además una degeneración medular subaguda causada por el abuso de la sustancia, que pasó de ser esporádico a llegar a inhalar hasta 200 globos diarios, lo que Figueroa ha aclarado que se trata de un caso «extremo».
El trabajo de los especialistas de Guttmann, en estos casos, consiste esencialmente en la rehabilitación neurológica, para recuperar los déficits hasta donde se pueda y, en el caso de las lesiones irreversibles adaptar la vida la nueva discapacidad, ha explicado Figueroa.
Como sucede habitualmente con las drogas, el perfil de los pacientes suele ser el de «personas sin rutinas ni hábitos, en ocasiones con situaciones familiares complicadas, que lo usan como vía de escape», indica por su parte el psicólogo de Guttmann, Joan Saurí.
Los expertos subrayan que, pese a que generalmente se requiere un uso continuado para que aparezcan efectos patológicos, en mayores de 40 años y en personas con niveles bajos de vitamina B12 el daño puede producirse mucho antes.
En el caso de los adolescentes y más jóvenes, Saurí señala «posibles riesgos a nivel cognitivo», ya que sus cerebros aún están en proceso de formación.
18 marzo 2026 | Fuente: EFE | Tomado de la Selección Temática sobre Medicina de Prensa Latina. Copyright 2026. Agencia Informativa Latinoamericana Prensa Latina S.A. | Noticia
mar
17
Un estudio realizado por científicos del King’s College de Londres mostró que el uso excesivo de teléfonos inteligentes está estrechamente relacionado con trastornos de la alimentación, como la ingesta descontrolada y la sobrealimentación emocional.
La investigación, desarrollada por expertos del Instituto de Psiquiatría, Psicología y Neurociencia del centro docente, estableció una asociación significativa entre el uso problemático de teléfonos inteligentes, mediante el cual una persona desarrolla una dependencia conductual o psicológica a estos, y la gravedad de los síntomas de los trastornos alimentarios.
Reveló que un mayor uso diario de este artículo también se relaciona con síntomas de adicción a la comida, conductas alimentarias desordenadas más generalizadas, como la ingesta descontrolada o la sobrealimentación emocional, y la insatisfacción corporal en personas sin diagnóstico de trastorno alimentario.
Esta asociación fue particularmente fuerte en quienes usan sus teléfonos durante más de siete horas al día.
En consecuencia, los expertos subrayaron la necesidad de estrategias de intervención temprana específicas para el uso excesivo del teléfono en jóvenes que presentan síntomas de trastornos alimentarios, según un artículo publicado en el Journal of Medical Internet Research.
La investigación abarcó a 52 584 participantes con una edad promedio de 17 años.
Para el profesor Ben Carter, autor principal del estudio, este trabajo “demuestra que, incluso para personas sin diagnóstico de trastorno alimentario, el uso excesivo del teléfono inteligente se asocia con una menor satisfacción corporal y alteraciones en los hábitos alimentarios, y constituye una posible fuente de malestar”.
Por su parte, la profesora Johanna Keeler afirmó que la adolescencia es una etapa clave del desarrollo, ya que los individuos construyen su autoconcepto observando a los demás.
Añadió que, si bien los teléfonos inteligentes pueden facilitar este proceso, la exposición constante a imágenes idealizadas puede llevarlos a comparar su propia apariencia con estos “estándares”, lo que conlleva baja autoestima e insatisfacción con su aspecto físico, ambos factores de riesgo para el desarrollo de un trastorno alimentario.
13 marzo 2026 | Fuente: Prensa Latina | Tomado de la Selección Temática sobre Medicina de Prensa Latina. Copyright 2026. Agencia Informativa Latinoamericana Prensa Latina S.A. | Noticia
mar
17
Un estudio liderado por la Universidad de Chile advierte hoy que la combinación de mala alimentación y alcohol puede agravar el daño hepático en personas con hígado graso.
La investigación, liderada por el doctor Rodrigo Valenzuela, revela cómo el exceso de comida y el alcohol se potencian mutuamente en el desarrollo de la también llamada esteatosis hepática, una condición que puede progresar hacia inflamación, fibrosis, cirrosis e incluso cáncer.
Explicó el académico que esa enfermedad suele avanzar sin dar señales y muchas veces los síntomas se manifiestan cuando el daño es elevado.
“La progresión silenciosa es parte del problema: cuando el paciente consulta por signos evidentes, el cuadro puede estar ya cerca de etapas más complejas, como la cirrosis o el cáncer”, advirtió.
Explicó que, en el caso de los chilenos, muchas veces hay un descontrol los fines de semana con exceso de comida y bebidas, lo cual agrava el estrés hepático.
Los especialistas llaman a limitar el consumo de productos ultraprocesados, frituras, bebidas azucaradas, harinas refinadas y alcohol.
“La idea es volver a una alimentación real, variada y equilibrada, sin caer en restricciones extremas. Cuidar el hígado no implica pasar hambre, sino comer mejor y de forma más ordenada”, concluye.
Para prevenir la enfermedad, el estudio aboga por una alimentación basada en productos frescos y preparaciones simples, como frutas, verduras, legumbres, huevos, pescados, mariscos, carnes magras, yogur, pan integral, aceite de oliva y agua.
13 marzo 2026 | Fuente: Prensa Latina | Tomado de la Selección Temática sobre Medicina de Prensa Latina. Copyright 2026. Agencia Informativa Latinoamericana Prensa Latina S.A. | Noticia
mar
13
Las llamadas drogas recreativas como el cannabis, cocaína y anfetaminas aumentan significativamente el riesgo de sufrir un accidente cerebrovascular, incluso entre los consumidores más jóvenes, reveló hoy una fuente especializada.
Según la revista International Journal of Stroke, el consumo de cocaína y anfetaminas es doblemente peligroso.
De hecho, la primera aumenta el riesgo en 96 por ciento, las anfetaminas en 122, mientras que el cannabis lo incrementaba en aproximadamente 37.
Según un estudio de la Universidad de Cambridge, Reino Unido, cada vez hay más pruebas de que estos medicamentos pueden aumentar el riesgo de sufrir un accidente cerebrovascular, pero a menudo estas pruebas son de diferente calidad y sólo observacionales.
En opinión de los expertos, los trastornos por consumo de cocaína se asociaron particularmente con hemorragia cerebral y el accidente cerebrovascular cardioembólico, es decir que se forma un coágulo de sangre en el corazón y viaja al cerebro, bloqueando el flujo sanguíneo y dañando el tejido cerebral.
Los trastornos provocados por el cannabis fueron relacionados con el accidente cerebrovascular en general, en particular con el accidente cerebrovascular de arterias grandes.
Recuerda la fuente que el accidente cerebrovascular es un importante problema de salud mundial, de hecho, es la tercera causa principal de muerte y discapacidad combinadas.
Los investigadores aclaran que los factores de riesgo son modificables, de ahí que deban mejorarse los hábitos alimenticios, realizar ejercicios físicos, entre otras cuestiones relacionadas con el estilo de vida.
10 marzo 2026 | Fuente: Prensa Latina | Tomado de la Selección Temática sobre Medicina de Prensa Latina. Copyright 2026. Agencia Informativa Latinoamericana Prensa Latina S.A. | Noticia
mar
3
Los pediatras han valorado la propuesta de prohibir la venta de bebidas energéticas a menores de 16 años «alineada con la evidencia científica y con las advertencias que se venían trasladando sobre el impacto en su salud» y piden reforzar también la protección frente al vapeo.
Para las sociedades pediátricas se trata de «una medida necesaria y coherente» y subrayan que el consumo habitual de bebidas energéticas en este grupo de población se asocia a insomnio, ansiedad, irritabilidad, cefaleas y problemas cardiovasculares y metabólicos.
“Las bebidas energéticas no son inocuas, contienen altas dosis de cafeína, azúcares y otras sustancias estimulantes cuyos efectos son especialmente perjudiciales en cerebros aún en desarrollo”, señala la doctora Paula Armero, coordinadora del Comité de Salud Mental de la Asociación Española de Pediatría. “Limitar su acceso a menores es una medida de protección ante un problema de salud pública que preocupa a los pediatras”.
Bebidas energéticas y alcohol
Los profesionales han observado que se repite con frecuencia entre los menores la combinación de esas bebidas con el alcohol. Según la encuesta sobre Uso de Drogas en Enseñanzas Secundarias en España (Estudes) cerca del 20 % de los estudiantes españoles admitió haber consumido bebidas energéticas junto con alcohol en el último mes.
“En los servicios de Urgencias vemos con preocupación este patrón de consumo porque, además de facilitar el desarrollo de intoxicaciones etílicas graves, al potenciar el efecto desinhibidor del alcohol aumenta el riesgo de realizar conductas peligrosas”, explica Lidia Martínez, de la Sociedad Española de Urgencias de Pediatría.
Al mismo tiempo, los expertos advierten de otro fenómeno creciente que están detectando en las consultas: el aumento del uso de vapeadores entre menores.
La misma encuesta muestra que el 38 % de los estudiantes de entre 14 y 18 años declaró haber consumido bebidas energéticas en el último mes y más del 27 % afirmó haber utilizado vapeadores en ese mismo periodo.
La nicotina tiene consecuencias sobre la atención, el aprendizaje y el control emocional de los menores, además de causar efectos deletéreos en pulmones y corazón, advierten en un comunicado conjunto, la Sociedad Española de Pediatría, la Sociedad Española de Urgencias de Pediatría, la Sociedad Española de Medicina de la Adolescencia, la Sociedad Española de Pediatría Extrahospitalaria y Atención Primaria y la Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria.
26 febrero 2026 | Fuente: EFE | Tomado de la Selección Temática sobre Medicina de Prensa Latina. Copyright 2026. Agencia Informativa Latinoamericana Prensa Latina S.A. | Noticia
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27
La Organización Mundial de la Salud (OMS) informó que Europa y Asia central se perfilan hoy como las regiones con mayor prevalencia de consumo de tabaco en 2030. Según la Oficina Regional de la OMS, el área geográfica constituida por Asia central y un total de 53 países del llamado viejo continente seguirán siendo los de mayor prevalencia en este nocivo hábito.
Tal previsión está fundamentada en los datos más recientes de su décimo informe sobre la epidemia global de tabaquismo y que revelan un estancamiento del progreso en la lucha contra ese hábito.
Dicho informe -precisa la OMS– mantiene a mujeres y jóvenes como los segmentos más preocupantes.
El informe asegura que tales estadísticas no son accidentales, sino que es resultado de una estrategia deliberada de la industria dirigida a los jóvenes con productos saborizados y marketing sofisticado en las redes sociales.
La dirección regional de la OMS para Europa reportó que el consumo de tabaco causa cada año más de 1,1 millones de muertes por enfermedades no transmisibles en esa región.
La OMS advirtió que, sin una acción acelerada, Europa continuará siendo la zona con peores estadísticas en el mundo para 2030.
El tabaquismo tiene graves consecuencias para la salud, incluidos múltiples tipos de cáncer, enfermedades cardiovasculares y problemas respiratorios y resulta la principal causa evitable de muerte en el planeta.
26 febrero 2026 | Fuente: Prensa Latina | Tomado de la Selección Temática sobre Medicina de Prensa Latina. Copyright 2026. Agencia Informativa Latinoamericana Prensa Latina S.A. | Noticia
