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El agregado de vancomicina a la profilaxis con cefazolina no fue superior al placebo para prevenir infecciones quirúrgicas relacionadas con artroplastias en pacientes sin colonización conocida con Staphylococcus aureus resistente a la meticilina (SARM).
El trabajo Trial of Vancomycin and Cefazolin as Surgical Prophylaxis in Arthroplasty publicado por la revista The New England Journal of Medicine,evalúa si el agregado de un segundo antibiótico profiláctico es más efectivo que la monoterapia para prevenir las infecciones del sitio quirúrgico en los procedimientos de reemplazo articular.
Las infecciones del sitio quirúrgico después de una artroplastia tienen una elevada morbilidad y mortalidad y, además de representar un riesgo mayor para los pacientes y una elevada carga económica para el sistema de salud.
Las pautas actuales recomiendan la administración profiláctica de una cefalosporina de primera o segunda generación, como la cefazolina, en el momento de la artroplastia. Sin embargo, estos antibióticos no protegen contra las infecciones causadas por SARM u otros patógenos con patrones de resistencia similares.
Varios estudios sugirieron que el agregado de un segundo antibiótico glucopeptídico, como la vancomicina, amplía el espectro de actividad antimicrobiana aunque no demostraron sus beneficios de manera concluyente. Por este motivo, los autores evaluaron la eficacia de la adición de vancomicina a la profilaxis quirúrgica habitual con cefazolina para prevenir la infección del sitio quirúrgico en adultos sometidos a artroplastias.
Detalles de la investigación
La hipótesis fue encarada mediante un estudio multicéntrico de fase 4, doble ciego, de grupos paralelos, aleatorizado, controlado con placebo, en pacientes sin colonización conocida con SARM en quienes se realizaron procedimientos de artroplastia de cadera, rodilla u hombro.
Según las pautas vigentes en Australia, los pacientes sometidos a esas intervenciones reciben una profilaxis antimicrobiana quirúrgica con 2 g de cefazolina administrados por vía intravenosa (IV), 60 minutos antes de la incisión de la piel.
Tras una aleatorización en bloques, recibieron también 1,5 g de vancomicina IV (o 1 g en pacientes con pesos menores de 50 kg) o un placebo comparable en los 120 minutos previos a la incisión.
Además de los estudios prequirúrgicos habituales y de los procedimientos de descolonización, la investigación también examinó la portación perioperatoria de especies de estafilococos con hisopados de las fosas nasales y de la región inguinal antes de la administración del tratamiento profiláctico.
Después de la cirugía
El seguimiento continuó durante 180 días.
El criterio de valoración primario fue el desarrollo de una infección (superficial de la incisión, profunda o en un órgano u espacio) en cualquier sitio quirúrgico, evaluada a los 90 días de la intervención.
Como parámetros secundarios los autores evaluaron las infecciones producidas entre los 90 y los 180 días, las detectadas en el sitio quirúrgico y causadas por especies de estafilococos resistentes a la meticilina identificadas en los hisopados perioperatorios, así como el análisis de parámetros de seguridad que incluyeron variables de daño renal, reacciones de hipersensibilidad a los antimicrobianos y muerte por cualquier causa a los 180 días.
El estudio comprendió en total 4 113 pacientes: 2 044 recibieron vancomicina y 2 069, placebo, además de la profilaxis con cefazolina. Se detectó portación perioperatoria de Staphylococcus aureus en 29,1 %, con cepas sensibles a la meticilina en la mayoría de los casos.
Entre los patógenos resistentes, la tasa de SARM fue de 0,6 % y la de S. epidermidis resistente a meticilina, de 26,2 %.
Fueron detectadas infecciones en los sitios quirúrgicos en 4,5 % de los pacientes del grupo de vancomicina y en 3,5 % de los del grupo placebo, pero no se produjeron diferencias sustanciales en las infecciones de los distintos sitios quirúrgicos.
Se aisló un microorganismo o más en 51 pacientes (31 en los tratados con vancomicina y 19 en el grupo placebo). Todos los aislamientos de S. aureus excepto uno fueron sensibles a la meticilina; en 37 infecciones del grupo de vancomicina y en 5 del grupo placebo se identificaron bacilos gramnegativos.
El mismo microorganismo de la infección posoperatoria fue aislado en 19 pacientes que en los hisopados obtenidos previamente para detectar la portación de estafilococos.
Todos los casos se debieron a S. aureus meticilinosensibles.
Fallecieron 5 pacientes del grupo de vancomicina y 3 del grupo placebo. El daño renal agudo afectó alrededor del 2 % de los pacientes tratados con vancomicina y al 3,6 % de los del grupo placebo.
La investigación da cuenta de reacciones de hipersensibilidad en 1,2 % y 0,5 % de los pacientes tratados con vancomicina o placebo, respectivamente, con la inclusión de dos episodios de hipersensibilidad inmediata graves en pacientes tratados con vancomicina.
Resultados del trabajo
El estudio afirma que la adición de vancomicina no fue superior a la profilaxis antimicrobiana quirúrgica con cefazolina sola. El agregado de vancomicina se asoció con un riesgo más elevado de reacciones de hipersensibilidad y uno, más bajo, de daño renal.
Otros investigadores habían informado resultados variados en relación con la profilaxis con un segundo antibiótico glucopeptídico, aunque la selección del antibiótico y la implementación de diversos procedimientos para la prevención de infecciones podría haber influido en la variabilidad de los resultados.
En este estudio, los autores destacan que el S. aureus sensible a la meticilina fue el patógeno detectado con mayor frecuencia y sugieren que el hallazgo podría reflejar presiones de los antimicrobianos utilizados, con selección de variantes más virulentas de S. aureus o de bacterias gramnegativas en pacientes que recibieron la profilaxis combinada.
También advierten que la vancomicina se administró en los 120 minutos previos a la incisión de la piel, aunque otro estudio había sugerido que sería más efectiva cuando se administra 45 minutos antes de la incisión de la piel en el caso de las artroplastias.
Si bien se requieren más estudios para investigar los interrogantes planteados, los autores concluyen que en una población con baja tasa de colonización con SARM, el agregado de vancomicina no produjo mejores resultados que la profilaxis antimicrobiana quirúrgica habitual con una cefalosporina.
Referencia
Peel T, Astbury S, Nurs B, Cheng A, Biostat M, Paterson D, et al. Trial of Vancomycin and Cefazolin as Surgical Prophylaxis in Arthroplasty. N Engl J Med [Internet]. 2023[citado 2 nov 2023]; 389:1488-1498. DOI: 10.1056/NEJMoa2301401
2 noviembre 2023| Fuente: SIICSalud| Tomado de Noticias biomédicas
oct
23
Las mujeres que en la mediana edad (40-60 años) siguen dietas saludables son menos propensas a presentar pérdida de memoria y otros deterioros cognitivos en la vejez, según un estudio basado en el seguimiento médico de más de 5.000 mujeres durante 30 años, y que hoy publica la revista científica Alzheimer’s & Dementia.
La investigación, dirigida por científicos de las facultades de medicina de la Universidad de Nueva York y de Columbia, concluye que la modificación del estilo de vida de las mujeres en la mediana edad -con dietas en las que abunden alimentos vegetales ricos en potasio, calcio y magnesio, y haya una mínima cantidad de grasas saturadas, sodio y azúcar- repercute en una mejora de la función cognitiva a partir de los 60 años.
Los científicos han analizado los datos de 5 116 mujeres de las más de 14 000 inscritas en el Estudio de Salud de la Mujer de la Universidad de Nueva York, uno de los más antiguos de este tipo que examina el impacto del estilo de vida y otros factores en el desarrollo de los cánceres más comunes entre las mujeres, así como otras enfermedades crónicas. En su análisis, tomaron como referencia los datos que las participantes dieron sobre su alimentación en cuestionarios llevados a cabo entre 1985 y 1991, cuando se inscribieron en el estudio y tenían, de media, 49 años. La salud de las participantes fue seguida durante más de 30 años (edad media de 79 años), con especial atención a cualquier deterioro cognitivo sufrido cuando se iban haciendo mayores.
Entre otros, realizaron un cuestionario con seis preguntas médicas estándar que son indicativas de un posterior deterioro cognitivo leve, que desemboca en demencia; y que abordan las dificultades para recordar acontecimientos recientes o listas de la compra, comprender instrucciones orales, conversaciones en grupo, o moverse por calles conocidas. En el resultado se vio un detalle significativo: las mujeres que llevaron una dieta más sana de jóvenes, eran un 17 % menos propensas a manifestar deterioro cognitivo de mayores. ‘Tras más de 30 años de seguimiento, hemos visto que cuanto mayor es la prevalencia de una dieta saludable en la mediana edad, menor es la probabilidad de que las mujeres presenten problemas cognitivos mucho más adelante’, señala el autor principal, Yu Chen, investigador y profesor de la Universidad de Nueva York en un comunicado difundido por la revista.
‘Nuestros datos sugieren que es importante llevar una dieta sana siempre, pero especialmente crítico a partir de los cuarenta años para prevenir el deterioro cognitivo en la vejez’, ha añadido el investigador. Aunque habría que realizar más estudios en distintos grupos raciales y étnicos para determinar si los resultados del estudio son generalizables a toda la población, hay investigaciones previstas que ya han demostrado que la hipertensión causada por malos hábitos de alimentación, sobre todo en la mediana edad, supone un factor de riesgo importante en el deterioro cognitivo y demencia en la vejez.
Referencia:
Song Y, Wu F, Sharma S, Clendenen TV, Aldana SI, Afanasyera Y, et al. Mid-life adherence to the Dietary Approaches to Stop Hypertension (DASH) diet and late-life subjective cognitive complaints in women. Alzheimer’s Dement[Internet]. 2023[citado 21 oct 2023]; 1-13. doi: 10.1002/alz.13468.
Fuente: Tomado de la Selección Temática sobre Medicina de Prensa Latina. Copyright 2023. Agencia Informativa Latinoamericana Prensa Latina S.A.
oct
11
El beneficio de las terapias antitrombóticas debe sopesarse frente al mayor riesgo de hemorragia.
Introducción
El accidente cerebrovascular es una afección devastadora con una morbilidad y mortalidad significativas en todo el mundo. La terapia antitrombótica desempeña un papel crucial en la prevención primaria y secundaria de los accidentes cerebrovasculares.
Generalmente se prefiere la terapia antiplaquetaria única o doble en casos de aterosclerosis de grandes arterias y enfermedad de pequeños vasos, mientras que la anticoagulación se recomienda en condiciones de estasis sanguínea o estados de hipercoagulabilidad que en su mayoría resultan en trombos rojos. Sin embargo, el beneficio de las terapias antitrombóticas debe sopesarse frente al mayor riesgo de hemorragia, lo que puede plantear desafíos importantes en el tratamiento farmacológico de esta afección.
Los siguientes son puntos clave para recordar de una revisión de los últimos avances sobre la terapia antitrombótica para la prevención primaria y secundaria del accidente cerebrovascular isquémico:
Las decisiones relativas al tratamiento antitrombótico en la prevención primaria y secundaria del ictus siempre deben implicar la consideración del riesgo de hemorragia de cada paciente individual.
El tratamiento predeterminado para la prevención secundaria del accidente cerebrovascular debe ser un agente antiplaquetario en monoterapia, generalmente iniciado dentro de las 24 a 48 horas posteriores al inicio de los síntomas.
La terapia antiplaquetaria dual (DAPT) está indicada por un período breve (~21 días) después de un accidente cerebrovascular isquémico agudo menor o un ataque isquémico transitorio. La monoterapia antiplaquetaria debe iniciarse una vez finalizado el ciclo corto de DAPT.
Los pacientes con accidente cerebrovascular isquémico con fibrilación auricular (FA) no valvular y sin contraindicaciones deben recibir anticoagulación con un ACOD o warfarina.
Las decisiones sobre el momento de inicio o reinicio de la anticoagulación para la FA después de un accidente cerebrovascular isquémico deben basarse en el tamaño del infarto, la evidencia de transformación hemorrágica y los factores específicos del paciente (p. ej., presencia de trombosis venosa profunda comórbida).
El tratamiento de elección para la prevención secundaria del ictus tras ESUS (ictus embólico de origen indeterminado) es la monoterapia antiagregante plaquetaria.
La anticoagulación es generalmente el tratamiento antitrombótico de elección para el síndrome de anticuerpos antifosfolípidos y para el accidente cerebrovascular isquémico recurrente que se sospecha como secundario a hipercoagulabilidad relacionada con una neoplasia maligna.
En los primeros 3 meses después de una disección de la arteria vertebral o carótida, se puede usar aspirina o warfarina.
La anticoagulación con warfarina es el tratamiento de elección del trombo ventricular izquierdo para prevenir el ictus y/o la embolia sistémica.
Referencia:
Greco A, Occhipinti G, Giacoppo D, Agnello F, Laudani C, Spagnolo M, et al. Antithrombotic Therapy for Primary and Secondary Prevention of Ischemic Stroke: JACC State-of-the-Art Review. J Am Coll Cardiol[Internet]. 2023 [citado 11 oct 2023];82(15):1538-1557. doi: 10.1016/j.jacc.2023.07.025. PMID: 37793752.
11 octubre 2023|Fuente: IntraMed| Tomado de Noticias médicas
oct
6
Investigadores de la Universidad de Nueva Gales del Sur en Sydney (Australia) han publicado un estudio en JAMA que apunta que el tratamiento antihipertensivo continuado a lo largo de la vida es una parte importante de la prevención de la demencia. Este metaanálisis, que incluye datos de 34 000 adultos mayores en 17 estudios, ha descubierto que el uso de antihipertensivos se asocia con un menor riesgo de demencia en comparación con los individuos con hipertensión no tratada a lo largo de todas las edades en las últimas etapas de la vida. Los individuos con hipertensión tratada no presentaron un mayor riesgo de demencia en comparación con los controles sanos.
La hipertensión en la mediana edad se asocia con un aumento del riesgo de demencia por todas las causas de aproximadamente un 60 % y un aumento del riesgo de demencia de Alzheimer de aproximadamente un 25 %. Sin embargo, en la tercera edad, esta asociación no se ha observado de forma consistente, y la mayoría de los estudios no han encontrado ninguna asociación o han encontrado que una mayor presión arterial sistólica (PAS) o diastólica (PAD) se asociaba con un menor riesgo de demencia.
El análisis incluyó 17 estudios con 34 519 adultos mayores residentes en la comunidad (20 160 mujeres) con una edad media de 72,5 años y un seguimiento medio de 4,3 años. En el análisis principal, parcialmente ajustado, que incluyó 14 estudios, los individuos con hipertensión no tratada tenían un 42 % más de riesgo de demencia en comparación con los controles sanos y un 26 % más de riesgo en comparación con los individuos con hipertensión tratada.
Los autores concluyen que la hipertensión es un factor de riesgo asociado con la demencia en la vejez. El uso de antihipertensivos se asoció con una disminución del riesgo de demencia en personas con hipertensión al final de la vida; por lo tanto, la reducción del riesgo de demencia puede ser uno de los múltiples objetivos del tratamiento antihipertensivo al final de la vida.
Referencia
Lennon MJ, Lam Pam BC, Lipnicki DM, Crawford JD, Peters R, Schutte AE, et al. Use of Antihypertensives, Blood Pressure, and Estimated Risk of Dementia in Late Life: An Individual Participant Data Meta-Analysis. JAMA Netw Open[Internet]. 2023[citado 5 oct 2023];6(9):e2333353. doi:10.1001/jamanetworkopen.2023.33353
6 octubre 2023 |Fuente: Neurología.com| Tomado de Noticia
oct
5
La Organización Mundial de la Salud (OMS), basándose en el asesoramiento del el Grupo Asesor Estratégico de Expertos (SAGE), ha publicado recomendaciones sobre las nuevas vacunas de la meningitis, así como recomendaciones sobre las pautas de inmunización y las vacunas contra la COVID-19.
En cuanto a la COVID-19, el SAGE ha examinado datos actualizados sobre la epidemiología de la COVID-19, incluidas las tasas de mortalidad, así como datos sobre la eficacia real de las vacunas durante la circulación de los sublinajes XBB de la variante ómicron y datos preclínicos y clínicos sobre las nuevas vacunas monovalentes contra estos sublinajes.
Basándose en los datos examinados, el SAGE ha recomendado un esquema simplificado de una sola dosis de cualquiera de las vacunas anti-COVID-19, con la que se puede mejorar la aceptación y la administración y conferir suficiente protección teniendo en cuenta que la mayoría de las personas han contraído la infección al menos una vez.
Los datos disponibles indican que las vacunas monovalentes contra los sublinajes XBB de la variante ómicron proporcionan una protección moderadamente superior que las vacunas bivalentes que contienen variantes y las vacunas monovalentes que contienen el virus inicial.
Por otro lado, el SAGE recomienda que todos los países africanos con casos frecuentes la meningitis utilicen en sus programas de inmunización sistemática la vacuna Men5CV, una nueva vacuna conjugada pentavalente contra los serogrupos A, C, Y, W y X de meningococo, con un esquema de una sola dosis entre los 9 y los 18 meses de edad.
Además, en los países de alto riesgo y en los que tengan zonas de riesgo elevado, el SAGE aconseja que, coincidiendo con la introducción de la vacuna Men5CV, se lleve a cabo una campaña dirigida a todas las personas de 1 a 19 años para recuperar el terreno perdido.
Vacunación frente a la malaria
La malaria es que es una de las enfermedades más contagiosas que existen. Se estima que en 2021 hubo 247 millones de casos de malaria y 619.000 muertes a este respecto. El 95% de los contagios y defunciones ocurren en África, siendo mayoritarias las muertes en niños menores de cinco años.
Por todo ello, el SAGE y el Grupo Asesor de Políticas sobre la Malaria (MPAG) de la OMS han recomendado la aprobación de la vacuna contra la malaria R21 / Matrix-M, de Novavax, que ayudará a proteger a los niños de la malaria. Esta es la segunda vacuna contra esta enfermedad que recibe el apoyo de la Organización, después de la RTS, S, que se recomendó hace dos años.
Esta vacuna ha sido desarrollada por la Universidad de Oxford y el Serum Institute of India, y aprovecha la tecnología adyuvante de Novavax, Matrix-M. Desde la compañía han asegurado que la vacuna demuestra “una alta eficacia con un perfil de seguridad tranquilizador y 75 por ciento de efectividad en 12 meses en Burkina Faso, Kenia, Malí y Tanzania“.
“Se puede implementar y fabricar fácilmente a gran escala y a un coste moderado, abordando la brecha significativa en el suministro de vacunas”, han destacado desde Novavax. El presidente y director ejecutivo de la compañía, John C. Jacobs, ha explicado que esta designación de la OMS” destaca la contribución significativa que R21/Matrix-M probablemente tendrá para acelerar y ampliar el acceso a una vacuna segura, eficaz y que potencialmente puede salvar vidas para controlar la malaria”.
Ampliar la cobertura frente a la malaria
La OMS ha destacado que la nueva vacuna permitirá ampliar la cobertura frente a la malaria. Según el director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, esta vacuna reduce en un 75 por ciento los casos sintomáticos de malaria en el año posterior al ciclo completo de vacunación (3 dosis).
La OMS deberá revisar toda la información de la R21 y añadirla a su lista de medicamentos precalificados, que sirve de guía a la mayoría de los países para adquirir medicamentos de calidad, seguridad y eficacia. Se espera que la nueva vacuna esté disponible en los países a mediados del próximo año.
El director del Programa Global contra la Malaria de la OMS, Daniel Madandi, ha señalado que las vacunas son “válidas” para el parásito Plasmodium falciparum, que es el más común en África subsahariana, pero no en otras partes del mundo, por lo que no tendría el mismo impacto en otras regiones.
Referencia
OMS. En sus nuevos consejos sobre inmunización, la OMS recomienda la vacuna R21/Matrix-M para prevenir el paludismo [Internet]. OMS: Ginebra [citado 4 oct 2023]; 2023. Disponible en: https://www.who.int/es/news/item/02-10-2023-who-recommends-r21-matrix-m-vaccine-for-malaria-prevention-in-updated-advice-on-immunization
4 octubre 2023 |Fuente: Gaceta Médica | Tomado de Noticias Política
sep
29
Investigadores de la Universidad de Nueva Gales del Sur en Sydney (Australia) han publicado un estudio en JAMA que apunta que el tratamiento antihipertensivo continuado a lo largo de la vida es una parte importante de la prevención de la demencia. Este metaanálisis, que incluye datos de 34.000 adultos mayores en 17 estudios, ha descubierto que el uso de antihipertensivos se asocia con un menor riesgo de demencia en comparación con los individuos con hipertensión no tratada a lo largo de todas las edades en las últimas etapas de la vida. Los individuos con hipertensión tratada no presentaron un mayor riesgo de demencia en comparación con los controles sanos.
La hipertensión en la mediana edad se asocia con un aumento del riesgo de demencia por todas las causas de aproximadamente un 60 % y un aumento del riesgo de demencia de Alzheimer de aproximadamente un 25 %. Sin embargo, en la tercera edad, esta asociación no se ha observado de forma consistente, y la mayoría de los estudios no han encontrado ninguna asociación o han encontrado que una mayor presión arterial sistólica (PAS) o diastólica (PAD) se asociaba con un menor riesgo de demencia.
El análisis incluyó 17 estudios con 34 519 adultos mayores residentes en la comunidad (20 160 mujeres) con una edad media de 72,5 años y un seguimiento medio de 4,3 años. En el análisis principal, parcialmente ajustado, que incluyó 14 estudios, los individuos con hipertensión no tratada tenían un 42 % más de riesgo de demencia en comparación con los controles sanos y un 26 % más de riesgo en comparación con los individuos con hipertensión tratada.
Los autores concluyen que la hipertensión es un factor de riesgo asociado con la demencia en la vejez. El uso de antihipertensivos se asoció con una disminución del riesgo de demencia en personas con hipertensión al final de la vida; por lo tanto, la reducción del riesgo de demencia puede ser uno de los múltiples objetivos del tratamiento antihipertensivo al final de la vida.
Referencia
Lennon MJ, Pan Lam BC, Lipnicki DM, Crawford JD, Peter R, Schutte AE, et al. Use of Antihypertensives, Blood Pressure, and Estimated Risk of Dementia in Late Life: An Individual Participant Data Meta-Analysis. JAMA Netw Open [Internet].2023[citado 28 sep 2023];6(9): e2333353. doi: 10.1001/jamanetworkopen.2023.33353.
29 septiembre 2023 Fuente: Neurología.com Tomado de Noticias
