envejecmiento saludableOlvídense de las fuentes de la eterna juventud de las leyendas. La ciencia moderna, de la mano de expertos como el reconocido doctor William Li y divulgadores de bienestar como la hipnoterapeuta y bioquímica Fani García, ha puesto el foco en un descubrimiento asombroso: las personas centenarias comparten un “club VIP” de bacterias en sus entrañas. Estas bacterias no están ahí por casualidad: son las arquitectas de una salud de hierro.

Entrevistas, libros y recuerdos personales de Ernesto Sábato revelan cómo el escritor pensó el paso del tiempo y el sentido de la vida desde una mirada existencial.

A continuación, presentamos a los “cuatro jinetes de la longevidad”, estos microorganismos excepcionales que, si los alimentamos bien, podrían ser los mejores aliados para soplar muchísimas velas más.

  1. Akkermansia: la guardiana antiinflamatoria

Si nuestro intestino fuera un castillo, la Akkermansia muciniphila sería el caballero que refuerza las murallas. Es, posiblemente, la bacteria más famosa en el mundo de la longevidad actual.

¿Qué hace por nosotros? Se encarga de fortalecer la barrera intestinal, reduciendo la inflamación crónica que suele acompañar al envejecimiento. Además, es una campeona combatiendo el cáncer, protegiendo el metabolismo y mejorando la función cognitiva. ¡Incluso ayuda a que nuestro cuerpo responda mejor a la insulina!

¿Cómo invitarla a cenar? A esta bacteria le encantan los colores intensos.

Frutas: granadas, arándanos (frescos, secos o negros), uvas moradas y frambuesas.

Extras: té verde, cacao y pistachos.

Un toque exótico: chiles (pimientos) y vinagre negro chino.

  1. Odoribacter (o Doricobacter): el escudo inmunitario

A medida que soplamos velitas, nuestro sistema inmune puede volverse un poco perezoso. Aquí es donde entra la Odoribacter (también mencionada como Doricobacter).

¿Qué hace por nosotros? Es nuestra defensa personal contra virus y bacterias “malas”. Pero no solo se queda en la inmunidad; también es clave para que nuestro metabolismo sea eficiente y los niveles de azúcar en sangre (glucosa) se mantengan a raya.

¿Qué hay en el menú? Para fortalecerla, necesitamos alimentos ricos en fibra y compuestos bioactivos.

Vegetales y granos: kale (col rizada), avena y porotos negros.

Semillas y frutos secos: almendras y linaza.

  1. Oscillibacter (u Hostilibacter): la estatina natural

Este grupo de bacterias, identificado como Oscillibacter (u Hostilibacter en algunas fuentes de divulgación), actúa como un fármaco interno especializado en el corazón.

¿Qué hace por nosotros? El doctor William Li la define como una “estatina natural” porque mejora nuestro perfil de grasas en sangre, reduciendo el colesterol malo y aumentando el bueno. Además, es otra gran aliada para que la respuesta a la insulina sea óptima, evitando que el azúcar cause estragos.

¿Cómo cultivarla? Su combustible favorito son los almidones resistentes y los prebióticos.

El truco del chef: cocinar arroz o papas, dejarlos enfriar en el refrigerador toda la noche y recalentarlos al día siguiente si prefieres. Este proceso cambia la estructura del almidón, convirtiéndolo en un manjar para estas bacterias.

Otros favoritos: plátano verde, ajo, cebolla y fermentados tradicionales como el miso y el tempeh.

  1. Christensenella: el acelerador del metabolismo 

Finalmente, tenemos a la Christensenella, una de las estrellas más prometedoras para quienes buscan mantenerse en forma y sanos a largo plazo.

¿Qué hace por nosotros? Se la conoce como un auténtico acelerador del metabolismo. Su presencia está vinculada a un menor índice de masa corporal (IMC) y un menor riesgo de padecer obesidad o diabetes. Básicamente, ayuda a mantener la microbiota diversa, estable y joven.

¿Qué poner en el plato? Es una fanática absoluta de los alimentos que han pasado por un proceso de fermentación y de las verduras ricas en fibra específica.

Fermentados: kéfir, chucrut y kimchi.

Verduras: alcauciles y espárragos.

No es magia, es ciencia (y un poco de cocina)

Lo más fascinante de estos descubrimientos no es solo saber que estas bacterias existen, sino entender que nosotros tenemos el control. Como bien señala el doctor Li, estas bacterias reaccionan a lo que comemos cada día. No se trata de una genética inamovible, sino de cultivar un jardín interno con paciencia y buenos nutrientes.

La microbiota es un ecosistema vivo influenciado por el entorno, el nivel de estrés y nuestros hábitos. Por eso, integrar pequeños cambios —como preferir los pistachos frente a otros snacks, o dejar enfriar las papas antes de comerlas— puede parecer insignificante, pero para nuestros inquilinos intestinales es la diferencia entre un desierto y un oasis de salud.

Como dice Fani García, “¿qué les parece si les damos más de comer a partir de esta semana?” Nuestra salud futura, nuestra energía y nuestra capacidad de disfrutar la vida más allá de los cien años podrían estar, literalmente, en la punta del tenedor.

¿Cuál de estos alimentos vamos a sumar hoy a nuestra lista de compras? ¡Nuestro cuerpo (y sus bacterias) lo agradecerán!

Nota del medio de prensa original: La información contenida en esta nota está basada en las investigaciones del doctor William Li y la divulgación de la bioquímica Fani García. 

20 enero 2026 | Fuente: Infobae | Tomado de | Noticia

Imagen: Archivo.Un equipo de investigadores liderados por la Universitat Rovira i Virgili, el Instituto de Investigación Sanitaria Pere Virgili y el área de Fisiopatología de la Obesidad y Nutrición del CIBER (CIBEROBN) ha asociado un consumo moderado semanal de frutos secos con una mejor función cognitiva y una microbiota intestinal más diversa.

El estudio, publicado en la revista ‘Age and Ageing’, muestra cómo aquellas personas que consumen entre tres y siete raciones de 30 gramos de frutos secos cada semana mantenían una mejor función cognitiva, y ha mostrado diferencias en algunos grupos bacterianos intestinales beneficiosos vinculados a un mayor consumo de frutos secos, en comparación con aquellas que tenían un consumo semanal de menos de una ración.

Después de seis años de seguimiento, los hallazgos sugieren que la microbiota intestinal podría favorecer la síntesis de metabolitos que, al llegar al cerebro, mejorarían la función cognitiva del individuo a través de diferentes mecanismos.

«Este trabajo es el primero en examinar simultáneamente la relación entre el consumo de frutos secos, la composición de la microbiota intestinal y la función cognitiva de forma prospectiva», ha indicado la investigadora predoctoral y primera autora del estudio, Jiaqi Ni.

Tras ello, ha subrayado que este descubrimiento refuerza la idea de que los hábitos dietéticos saludables como tomar frutos secos con frecuencia pueden tener un «impacto positivo» en la salud cerebral, a través de mecanismos «hasta ahora desconocidos».

El director del estudio, Jordi Salas-Salvadó, ha manifestado que los resultados no solo confirman los beneficios del consumo de frutos secos, sino que «abren nuevas vías de investigación» sobre el papel modulador de la dieta sobre la microbiota intestinal, así como sobre sus posibles efectos sobre el cerebro.

La investigación ha tenido en cuenta los datos de 747 participantes, con una edad media de 65 años, y con sobrepeso, obesidad o síndrome metabólico, con el objetivo de identificar estrategias preventivas centradas en factores modificables para hacer frente a las enfermedades que afectan a la salud cognitiva.

Debido a la falta de tratamientos para resolverlas o frenar su progresión, los investigadores [proponen] el «prometedor» enfoque que suponen ingesta dietética y los hábitos alimentarios.

«En este contexto de envejecimiento global de la población y el aumento de casos de demencia, el estudio destaca la importancia de intervenciones dietéticas sencillas, accesibles y basadas en la evidencia. Un puñado de frutos secos al día puede ser una estrategia efectiva para promover un envejecimiento cognitivo saludable», han subrayado los científicos.

02 octubre 2025 | Fuente: Europa Press | Tomado de la Selección Temática sobre Medicina de Prensa Latina. Copyright 2025. Agencia Informativa Latinoamericana Prensa Latina S.A. | Noticia

octubre 15, 2025 | wferrerentenza | Filed under: Nutrición | Etiquetas: , , , |

La especialista en nutrición del Hospital Universitario La Luz de MadridImagen: Archivo. , Laura Sánchez Anguita, ha destacado la importancia del diagnóstico en la intolerancia a la trehalosa, un elemento presente en alimentos como los champiñones, las setas o la cerveza, ya que cada vez se registran más casos y tiene una gran afección en la calidad de vida de los pacientes.

«La trehalosa es un tipo de azúcar natural presente en alimentos como los champiñones, setas y cerveza. Esta intolerancia, aún poco conocida por la población general, está comenzando a preocupar a los profesionales de la salud debido a su impacto en la calidad de vida de los pacientes», ha señalado Sánchez Anguita.

La experta reconoce que actualmente no está catalogada ni reconocida como otras intolerancias más comunes como pueden ser, entre otras, la de la lactosa o la del gluten. Es por ello que la intolerancia a la trehalosa puede ser fácilmente confundida con otras afecciones gastrointestinales como el Síndrome del Intestino Irritable (SII), cuyo cuadro se caracteriza por alteraciones del ritmo intestinal, distensión abdominal, calambres abdominales, dolor abdominal y flatulencias o la intolerancia a la lactosa, lo que dificulta su diagnóstico.

«Además de tener estos síntomas están otros propios de la intolerancia también en otras partes del cuerpo como neurológicos (dolor de cabeza, mareos, vértigos, etc.), respiratorios (asma, etc.) y/o dermatológicos como acné», asevera la especialista.

En este sentido, Laura Sánchez ha advertido de que es «fundamental» que tanto los pacientes como los médicos «estén al tanto de esta condición para evitar diagnósticos erróneos y mejorar la calidad de vida de los afectados».

La trehalosa es un carbohidrato disacárido que es sustento de la microbiota intestinal y la intolerancia se debe a que la mucosa del intestino delgado no produce o tiene un déficit de la enzima trehalasa. «Esta patología ocurre cuando comemos algún alimento rico en trehalosa, como puede ser champiñones, setas, miel y/o cerveza», ha afirmado.

Para diagnosticar esta patología se realiza una prueba que se conoce como test de hidrógeno espirado, que puede solicitarla el endocrino, el dietista-nutricionista o un especialista de digestivo. En cuanto al tratamiento, Laura Sánchez señala que la solución más efectiva es la eliminación o reducción de los alimentos que contienen trehalosa, como los champiñones y otros hongos comestibles.

«También se recomienda a los pacientes leer cuidadosamente las etiquetas de los productos alimenticios, ya que la trehalosa puede estar presente como aditivo en algunos productos alimentarios», ha añadido.

03 septiembre 2024|Fuente: Europa Press |Tomado de la Selección Temática sobre Medicina de Prensa Latina. Copyright 2024. Agencia Informativa Latinoamericana Prensa Latina S.A.|Noticia

septiembre 5, 2024 | Carlos Alberto Santamaría González | Filed under: Alergología, Endocrinología, Enfermedades nutricionales, Gastroenterología, Medicina familiar y comunitaria | Etiquetas: , |

Imagen: Archivo.Ciertos tipos de bacterias intestinales pueden obstaculizar la eficacia de la vacuna contra el rotavirus, según investigadores del Instituto de Ciencias Biomédicas de la Universidad Estatal de Georgia (Estados Unidos).

Los hallazgos, dirigidos por los doctores Vu L. Ngo y Andrew T. Gewirtz, publicados en la revista Cellular and Molecular Gastroenterology and Hepatology, indican que la microbiota intestinal, en particular los billones de bacterias que viven en el intestino de un individuo, puede influir en la respuesta a la vacuna contra el rotavirus y, a veces, hacer que los niños sigan siendo propensos a la infección por rotavirus y a la enfermedad grave a pesar de haber sido vacunados.

El rotavirus es un virus que se propaga fácilmente entre los bebés y los niños pequeños y causa diarrea intensa, vómitos, fiebre y dolor abdominal. Los niños infectados por la enfermedad por rotavirus pueden deshidratarse y requerir hospitalización. Las vacunas contra el rotavirus han demostrado ser muy eficaces para proteger a los niños en los Estados Unidos y Europa, pero su eficacia es relativamente baja en algunos países de bajos ingresos.

Las vacunas contra el rotavirus son virus vivos atenuados que se administran por vía oral y que deben infectar el intestino del huésped para generar inmunidad protectora. La protección que brindan las vacunas contra el rotavirus es muy diferente entre individuos, lo que llevó a los investigadores a plantear la hipótesis de que la composición de la microbiota intestinal, en la que la vacuna viral debe infectar, influye en la eficacia de la vacuna contra el rotavirus.

En este estudio, los investigadores investigaron la influencia de los microbiomas humanos en la vacunación contra el rotavirus administrando a ratones trasplantes microbianos de niños con una respuesta robusta o mínima a la vacuna contra el rotavirus.

Descubrieron que los ratones que recibieron trasplantes microbianos de individuos que respondieron muy bien a la vacuna contra el rotavirus eliminaron abundantemente antígenos del rotavirus y generaron anticuerpos antirrotavirus de manera robusta. Por el contrario, los ratones que recibieron trasplantes microbianos de niños que no habían respondido a la vacunación contra el rotavirus mostraron solo un aumento modesto de los anticuerpos contra el rotavirus después de la vacunación y, por lo tanto, siguieron siendo propensos a la exposición al rotavirus.

El análisis de los microbiomas mediante secuenciación de ADN sugirió la participación de Clostridium perfringens, que son bacterias que ocasionalmente causan enfermedades manifiestas, pero que también pueden estar presentes sin causar enfermedades en algunos humanos y animales. La administración oral de C. perfringens cultivadas a ratones imitó parcialmente los rasgos de los que no responden a la vacuna contra el rotavirus. Un nuevo análisis de los datos publicados encontró que la abundancia de C. perfringens en niños está modestamente asociada con el fracaso de la vacuna contra el rotavirus.

En conclusión, los investigadores determinaron que la composición de la microbiota influye en la eficacia de la vacuna contra el rotavirus, siendo C. perfringens uno, quizás de muchos, ejemplos de microbiota humana capaz de promover el fracaso de la vacuna contra el rotavirus.

«Nuestros hallazgos reflejan que C. perfringens puede ser uno de un grupo de microbios, incluidas bacterias y virus, que pueden afectar la infección y, en consecuencia, las respuestas inmunes provocadas por los virus de la vacuna contra el rotavirus», señala Gewirtz.

27 agosto 2024|Fuente: Europa Press |Tomado de la Selección Temática sobre Medicina de Prensa Latina. Copyright 2024. Agencia Informativa Latinoamericana Prensa Latina S.A.|Noticia

agosto 29, 2024 | Carlos Alberto Santamaría González | Filed under: Gastroenterología, Inmunología, Medicina familiar y comunitaria | Etiquetas: , , , , |

Imagen: Archivo.La microbiota intestinal produce enzimas que inactivan las hormonas responsables del control de glucosa en sangre, según ha revelado un estudio liderado por el Instituto de Agroquímica y Tecnología de Alimentos (IATA), del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) en España.

La investigación, publicada en Genome Biology, presenta un hallazgo clave para mejorar el tratamiento frente a la diabetes tipo 2, ya que abre la puerta a desarrollar fármacos frente a enzimas de origen bacteriano y mejorar los tratamientos, según ha informado este martes el CSIC.

La microbiota intestinal, el conjunto de microorganismos que habita el intestino, controla varios aspectos relacionados con el metabolismo humano y el comportamiento alimentario, y también tiene estrecha vinculación con el desarrollo de afecciones metabólicas como la diabetes o la obesidad.

Según este estudio, algunas bacterias intestinales producen unas sustancias con una función idéntica a la enzima humana DPP-4, responsable de la degradación de las incretinas, las hormonas que controlan la glucosa en sangre ya que son las causantes de la secreción de insulina por parte del páncreas cuando se ingiere comida.

Las dos incretinas principales son el polipéptido inhibidor gástrico (GIP) y el péptido similar al glucagón tipo 1 (GLP-1), hormonas con las que la DPP-4 interacciona directamente. La investigación del IATA-CSIC evidencia que las enzimas producidas por las bacterias, con un comportamiento idéntico a la DPP-4, también interactúan con estas hormonas.

«Hasta ahora sabíamos que la actividad de la dipeptidil peptidasa-4 o DPP-4 producida por las células humanas empeoraba la respuesta a la glucosa, porque rompe e inactiva las incretinas, responsables de que se libere la insulina tras la ingesta de comida. Ahora hemos detectado que algunas bacterias intestinales producen un homólogo del DPP-4. Se trata de un mecanismo a través del cual la microbiota puede empeorar nuestra salud metabólica», explica Marta Olivares, investigadora del CSIC en el IATA y una de las autoras del estudio.

La investigación farmacéutica para el tratamiento de la diabetes tipo 2 ha puesto el foco en la interacción entre DPP-4 y las incretinas, intentando aumentar la vida útil de estas inhibiendo a la actividad de la enzima DPP-4.

«Estos fármacos se han diseñado para actuar sobre la DPP-4 humana, pero no sabíamos que algunas bacterias intestinales producen enzimas que actúan de manera idéntica», afirma Alfonso Benítez, científico del CSIC en el IATA y autor del estudio.

Los resultados del trabajo muestran que, si bien algunos fármacos son efectivos para impedir la acción de las enzimas homólogas a DPP-4 de las bacterias del género Parabacteroides merdae, otros medicamentos no tienen ningún efecto sobre su comportamiento. Es decir, los inhibidores utilizados habitualmente las terapias antidiabéticas varían en su capacidad de acción frente a las enzimas bacterianas.

El equipo de investigación destaca la importancia de desarrollar tratamientos que actúen frente a las enzimas de origen bacteriano. «Nuestro hallazgo muestra la necesidad de incorporar este factor para conseguir unas terapias más efectivas frente a la diabetes tipo 2″, afirma Benítez.

Los autores señalan que su estudio «aporta evidencias científicas sobre el posible papel causal de la microbiota en el desarrollo de la diabetes tipo 2, y destaca la necesidad de abordar no sólo los factores dietéticos, sino también la composición y la funcionalidad de las bacterias intestinales en dicha enfermedad».

16 julio 2024|Fuente: EFE |Tomado de la Selección Temática sobre Medicina de Prensa Latina. Copyright 2024. Agencia Informativa Latinoamericana Prensa Latina S.A.|Noticia

hombre y mujerLa microbiota intestinal está formada por una comunidad de microorganismos, desde bacterias y virus a hongos. Un desequilibrio en los distintos grupos bacterianos influye en la aparición y el desarrollo de la obesidad, con diferencias considerables entre hombres y mujeres.

Esa es la conclusión de una investigación realizada por científicos españoles y que será presentada en el Congreso Europeo sobre Obesidad (ECO), que se celebrará del 12 al 15 de mayo en Venecia (Italia).

El equipo encabezado por la Universidad de Navarra realizó un estudio combinado de datos fisiológicos, de metagenómica y metabolómica en una población española para entender los mecanismos por los que esos microorganismos están implicados en el desarrollo de la obesidad.

El estudio señala que la microbiota intestinal que predice el índice de masa corporal (IMC), el perímetro de la cintura y la masa grasa es diferente en hombres y mujeres, por ello sugiere que las intervenciones para ayudar a prevenir una microbiota favorable a la obesidad pueden tener que ser diferente para ambos.

La investigación incluyó 361 voluntarios adultos (251 mujeres y 110 hombres, con una media de edad de 44 años) del estudio español Obekit, un ensayo aleatorizado que examina la relación entre las variantes genéticas y la respuesta a una dieta hipocalórica.

Los participantes (65 con peso normal, 110 con sobrepeso y 186 con obesidad) fueron clasificados según un índice de obesidad (OB) que tenía en cuenta parámetros como el porcentaje de grasa o el perímetro de cintura.

Además, se aseguraron de que los participantes de ambos grupos coincidieran en sexo y edad. El siguiente paso fue hacer un perfil genético de la microbiota para identificar los distintos tipos, composición, diversidad y abundancia relativa de las bacterias presentes en las muestras de heces de los participantes.

El análisis reveló que los individuos con un índice OB alto se caracterizaban por niveles significativamente más bajos de Christensenella minuta, una bacteria que se ha relacionado sistemáticamente con la delgadez y la salud.

En los hombres, la mayor abundancia de las especies Parabacteroides helcogenes y Campylobacter canadensis se ‘asoció fuertemente’ con un mayor IMC, masa grasa y perímetro de cintura.

En el caso de las mujeres, la mayor abundancia de tres especies de Prevotella (micans, brevis y sacharolitica) fue ‘altamente predictiva’ de un mayor IMC, masa grasa y perímetro de cintura, pero no en los hombres.

Nuestros hallazgos revelan cómo un desequilibrio en distintos grupos bacterianos puede desempeñar un papel importante en la aparición y el desarrollo de la obesidad, con diferencias considerables entre sexos’, señala Paula Aranaz, de la Universidad de Navarra y primera firmante de la investigación.

La investigadora, citada por la Asociación Europea para el Estudio de la Obesidad, cree que es necesario seguir investigando para comprender mejor cuándo puede producirse el cambio a una microbiota intestinal favorable a la obesidad y, por tanto, el momento adecuado para posibles intervenciones.

Los autores señalan algunas limitaciones en su estudio, como el pequeño tamaño de la muestra (especialmente en el caso de los hombres) y que se realizara solo en una zona de España.

Dado que se sabe que el clima, la geografía, la dieta y la cultura influyen en el microbioma intestinal, los resultados podrían no ser generalizables a otras poblaciones.

Madrid, 3 abril 2024|Fuente: EFE| Tomado de la Selección Temática sobre Medicina de Prensa Latina. Copyright 2019. Agencia Informativa Latinoamericana Prensa Latina S.A.

abril 4, 2024 | gleidishurtado | Filed under: Obesidad | Etiquetas: , , |

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