mar
6
Un estudio liderado por el jefe de la Unidad de Litotricia Renal y Endourología de la Clínica La Luz, Enrique Pérez-Castro, muestra que el 66,3 % de los pacientes con litiasis son varones, con una edad media de 49 años.
En España se estima que unos dos millones de personas presentan cálculos en el sistema urinario, lo que se conoce como piedras renales, y los hombres de 50 años con sobrepeso son los que tienen más riesgo de padecerlos, según los resultados de un estudio internacional cuyos resultados publica la revista «European Urology», de la Asociación Europea de Urología.
El estudio ha sido liderado por el jefe de la Unidad de Litotricia Renal y Endourología de la Clínica La Luz de Madrid, Enrique Pérez-Castro, y en él han participado 9681 pacientes de 32 países, a los que se realizó un seguimiento de un año.
La generación de cálculos en el sistema urinario, relacionada según los expertos con las dietas pobres en líquidos, frutas y vegetales, y con una presencia excesiva de proteínas, calcio y sal, se caracteriza por un intenso dolor en la zona del riñón, que suele extenderse hacia el abdomen y, a veces, a los genitales.
El estudio muestra que se trata de una enfermedad sobre todo masculina, ya que el 66,3 % de los pacientes con litiasis son varones, con una edad media de 49 años, frente al 33,7 % de los casos registrados en mujeres.
El sobrepeso moderado parece también jugar un papel importante a la hora de que hagan su aparición las temibles piedras urinarias ya que, según la investigación, los afectados por esta enfermedad tienen un índice de masa corporal (IMC) de 26,7, cuando las personas con un peso normal no superan un IMC de 25.
Según los datos de los pacientes incluidos en el estudio, correspondientes a 114 centros sanitarios de todo el mundo, se da la circunstancia además de que las personas que sufren de múltiples piedras a la vez suelen tener mayores índices de sobrepeso (27,4), junto a determinadas enfermedades asociadas como diabetes o cardiovascular.
Al margen de estos datos sobre los pacientes, el estudio analiza los distintos tratamientos existentes para tratar este problema y presenta como principal conclusión para los especialistas la vigencia de la ureteroscopia como un arma efectiva y segura para la mayoría de los casos de litiasis.
El uso de la utereroscopia, lo más eficaz
Esta técnica se basa en el uso del ureteroscopio, un aparato dotado de una cámara de televisión que se introduce por las vías urinarias de una forma mínimamente invasiva hasta que localiza la piedra y la destruye utilizando un láser, todo ello en el marco de una intervención que dura una media de 45 minutos.
El cada vez menor diámetro de estos dispositivos, junto con la existencia de varios tipos (rígidos y semirrígidos) convierten a la ureteroscopia en el mejor sistema para el abordaje de los cálculos situados en los tramos distal y medio del sistema urinario, mientras que la aplicación de ondas de choque (litotricia) presenta mejores resultados a la hora de tratar cálculos de localizaciones más altas, cerca del riñón o dentro del mismo.
El doctor Pérez-Castro, creador del ureteroscopio y pionero en el uso de las ondas de choque en urología, destaca que «en la actualidad ambas técnicas se llevan a cabo con elevadas tasas de éxito y unos índices de complicaciones muy bajos (menos del 1,6 %)».
El estudio, que se centra en la ureteroscopia, concluye que el 94,2 % de los pacientes con cálculos situados en el área distal consiguen librarse por completo de los cálculos gracias a la ureteroscopia, porcentaje que es del 89,4 % en el caso de las piedras situadas en el uréter medio; y el 84,5 % de los cálculos altos, los situados cerca del riñón.
La remisión total disminuye lógicamente en los pacientes con múltiples cálculos, si bien incluso en estos casos el 76,6 % ve solucionado su problema por completo.
marzo 5/2015 (JANO.es) http://www.jano.es/noticia-los-hombres-torno-los-50-21695
mar
6
Un estudio subraya que la grasa localizada en el abdomen favorece el proceso inflamatorio y aumenta la presencia de arritmias.
Un estudio publicado en Heart, y citado por la Sociedad Española de Cardiología, muestra que las personas con obesidad abdominal son más propensas a sufrir una parada cardíaca inesperada.
Este tipo de obesidad viene marcado por el índice cintura/cadera (ICC), que resulta de dividir el perímetro de la cintura de una persona por el perímetro de su cadera. Se habla de obesidad abdominal cuando el valor es superior a 0, 8 en mujeres y a 0, 95 en hombres. De los 14 mil 941 participantes que incluyó el estudio y que fueron sometidos a diversos chequeos médicos durante 12 años de seguimiento, se produjeron 253 episodios de muerte súbita, el 80 % de los cuales se dieron entre aquellos que tenían un ICC elevado.
“La obesidad abdominal es un índice de grasa visceral, y esta grasa está asociada a mayores alteraciones metabólicas en forma de intolerancia a la glucosa, disminución de la sensibilidad a la insulina, alteración del perfil lipídico así como una mayor influencia en los procesos inflamatorios que la grasa acumulada el otras áreas, lo que lleva a un aumento del riesgo cardiovascular”, explica el Dr. Ángel Moya, presidente de la Sección de Electrofisiología y Arritmias de la Sociedad Española de Cardiología.
“La obesidad», añade, «conlleva una mayor sobrecarga hemodinámica, que puede llevar a hipertrofia de ventrículo izquierdo y además se asocia a alteraciones eléctricas como mayor número de extrasístoles, alargamiento del QT, y disminución de la variabilidad de la frecuencia cardíaca, factores todos ellos que pueden aumentar el riesgo de arritmias”.
El estudio concluye, asimismo, que la obesidad abdominal tiene mayor influencia en la enfermedad cardiovascular, y en otras muchas enfermedades, que la obesidad general, por lo que recomiendan el cálculo del ICC frente al índice de masa corporal (IMC) y al perímetro de la cintura. “En concreto, el estudio muestra que con un índice de masa corporal elevado, el sujeto aumenta en un 34 % el riesgo de muerte súbita, frente al 49 % del perímetro de la cintura o al 100 % del índice cintura/cadera. Queda claro entonces que la presencia de grasa en la zona central del cuerpo es mucho más relevante que en otras partes del organismo, por lo que es recomendable utilizar este índice en el cálculo del riesgo de nuestros pacientes”, explica el Dr. Moya.
En nuestro país, uno de cada 6 adultos padece obesidad, y esta enfermedad provoca por sí sola 28 mil muertes anuales, según un informe de la OCDE. “Se trata de un hecho preocupante, ya que cada año el número de obesos sigue aumentando, por lo que desde la Sociedad Española de Cardiología queremos incidir en la necesidad de tomar medidas, como mayores campañas de prevención o una estricta regulación de los alimentos, para frenar esta pandemia”, concluye el Dr. Moya.
mar
5
El desarrollo cognitivo de los niños que asisten a escuelas expuestas a contaminación del aire por su proximidad al tráfico es más lento, concluye un estudio del Centro de Investigación en Epidemiología Ambiental (Creal) de Barcelona publicado recientemente en «PLOS Medicine«. Leer más
mar
5
Esta autorización amplía la indicación del fármaco en combinación con dexametasona para el tratamiento de los pacientes adultos con mieloma múltiple que hayan recibido, al menos, un tratamiento previo. Leer más
mar
5
Investigadores de la Universitat Autónoma de Barcelona (UAB) han diseñado y patentado dos técnicas analíticas que permiten detectar si un paciente está desarrollando una piedra en el riñón y diagnosticar la litiasis renal. Según ha informado el centro en un comunicado, este trabajo se basa en imágenes hiperespectrales de los cálculos renales y es el resultado de la investigación del Grupo de Técnicas de Separación en Química (GTS) de la UAB, liderado por el profesor Manuel Valiente, y que se ha diseñado con la colaboración de las universidades de Masaryk y La Sapienza. Leer más
mar
5
Científicos del Centro de Adicción y Salud Mental (CAMH) han identificado un cambio previamente desconocido en la médula espinal relacionada con la esclerosis múltiple (EM), y una forma de alterar este cambio para reducir el daño de las células nerviosas que se produce con la enfermedad, según se ha publicado en «Annals of Clinical and Translational Neurology«. Leer más
