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Al menos 40 atletas que participan en los Juegos Olímpicos de París dieron positivo en pruebas «por covid-19 u otras enfermedades respiratorias», en sintonía con un alza de los casos de covid en el mundo, indicó el martes la Organización Mundial de la Salud (OMS).
«No es sorprendente que haya atletas contagiados, porque el virus está circulando bastante en otros países», declaró en una rueda de prensa en Ginebra la epidemióloga Maria Van Kerkhove, directora de la unidad de prevención y preparación de pandemias de la OMS.
«En los últimos meses, (…) muchos países han experimentado un repunte del covid-19″, afirmó.
Hasta el 6 de agosto, el sistema de vigilancia de la OMS, «que analiza la información procedente de medios de comunicación y otras fuentes verificadas, indicaba que al menos 40 atletas olímpicos habían dado positivo por covid-19 u otras enfermedades respiratorias», declaró la organización el miércoles.
Van Kerkhove indicó el martes que el Comité Olímpico, con la ayuda de la OMS, «examinó las estrategias que deben ponerse en marcha» en concentraciones masivas como los Juegos y tomaron «las medidas adecuadas».
La epidemióloga destacó que el virus sigue «muy presente» en el mundo y circula en «todos los países».
Los datos recolectados por la OMS gracias a un sistema centinela de vigilancia epidemiológica en 84 países muestran que el porcentaje de casos positivos en las pruebas al covid-19 aumentó en las últimas semanas.
Este aumento «ha provocado un incremento del número de hospitalizaciones y muertes en varios países», destacó Van Kerkhove. «A nivel mundial, la tasa de pruebas positivas es superior al 10 %, pero esta cifra varía de una región a otra» y que por ejemplo en Europa el porcentaje es de más del 20%.
La experta de la OMS subrayó que las mediciones en las aguas residuales sugiere que el virus circula «entre 2 y 20 veces más» que los reportes de casos.
07 agosto 2024|Fuente: AFP |Tomado de la Selección Temática sobre Medicina de Prensa Latina. Copyright 2024. Agencia Informativa Latinoamericana Prensa Latina S.A.|Noticia
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El veneno del diminuto falso escorpión (Chelifer cancroides) contiene moléculas con un fuerte efecto contra los llamados gérmenes de hospital y puede ayudar a combatir enfermedades infecciosas.
De tan solo unos milímetros de longitud, es el miembro más conocido de los pseudoescorpiones, un orden de arácnidos, en Europa Central. Son depredadores de ácaros y chinches. A veces aparecen entre los libros viejos o entre montones de papeles polvorientos, razón por la que se les conoce también como escorpiones de los libros. En estas condiciones resulta ser un buen aliado, pues se alimenta principalmente de los llamados piojos de los libros.
A pesar de que representan un grupo diverso de arácnidos con alrededor de 3 000 especies en todo el mundo, los pseudoescorpiones, a diferencia de los escorpiones, son poco conocidos y apenas se han investigado como animales venenosos. Se parecen a sus parientes de mayor tamaño con sus garras largas en comparación con sus cuerpos, aunque su abdomen no está dividido ni tiene un aguijón venenoso.
Sin embargo, su pequeño tamaño, de entre 1 y 7 milímetros, dificulta el análisis de su veneno, que inyectan en sus presas a través de las glándulas venenosas de sus garras.
Un equipo de investigadores del Centro LOEWE de Genómica Traslacional de la Biodiversidad (LOEWE-TBG) y otras instituciones ha conseguido por primera vez reproducir artificialmente todos los miembros conocidos de una familia de toxinas del escorpión de los libros (Chelifer cancroides) e investigar su actividad.
Los científicos descubrieron una actividad sorprendentemente fuerte contra un conocido germen hospitalario llamado Staphylococcus aureus resistente a la meticilina (MRSA). Los estafilococos son bacterias comunes que colonizan la piel y las membranas mucosas.
Lo que hace especiales a las variantes de MRSA es que son resistentes al antibiótico meticilina y, por lo tanto, causan infecciones difíciles de tratar en humanos, incluso después de una cirugía.
La familia de toxinas analizadas se había descubierto recientemente en un estudio previo que descifró el cóctel de veneno del escorpión de los libros y se denominó «checacinas». Para averiguar de forma rápida y eficaz el modo de acción de esta clase de toxinas hasta ahora desconocida, diferentes grupos de trabajo del Centro LOEWE TBG probaron en paralelo la actividad de las toxinas contra la formación de tumores, las bacterias y la inflamación.
El estudio se ha publicado en la revista iScience.
Sin embargo, antes de que sea posible una aplicación farmacológica, hay que superar otros obstáculos. «Nuestros datos muestran que las checacinas también tienen, por desgracia, cierta toxicidad para las células humanas y podrían provocar reacciones inflamatorias por sí mismas.
«Por ello, todavía tenemos que optimizar su estructura y, por tanto, su efecto mediante procesos biotecnológicos, como ocurre con otras sustancias activas», explica el coautor principal del estudio, el Dr. Pelin Erkoc, científico de TBG que trabajó en el Instituto de Biología Farmacéutica de la Universidad Goethe de Frankfurt durante los análisis.
«Sin embargo, el potencial de estos compuestos ya está claro. Se prevé que las infecciones resistentes a los antibióticos podrían convertirse en la principal causa de muerte relacionada con enfermedades en todo el mundo en las próximas décadas. «Por eso es importante buscar nuevas soluciones con ideas inusuales», añade el Dr. Michael Marner, investigador postdoctoral en el Fraunhofer IME-BR y coautor del estudio.
«Los venenos animales son un verdadero tesoro de posibles candidatos a fármacos, pero hasta ahora solo se han investigado una pequeña parte», subraya el líder del estudio, el Dr. Tim Lüddecke, jefe del grupo de investigación junior Animal Venómica en el Fraunhofer IME-BR y la Universidad Justus Liebig de Giessen y miembro del Centro LOEWE TBG.
07 agosto 2024|Fuente: Europa Press |Tomado de la Selección Temática sobre Medicina de Prensa Latina. Copyright 2024. Agencia Informativa Latinoamericana Prensa Latina S.A.|Noticia
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El Hospital Universitario Parc Taulí de Sabadell (Barcelona) inició en el mes de julio un ensayo clínico multicéntrico de un software de inteligencia artificial, Optimal XR, para detectar cáncer de pulmón en radiografías no informadas y así reducir los nódulos pulmonares potencialmente malignos que, al pasar desapercibidos, no se diagnostican a tiempo.
La innovación se enmarca en el proyecto Optimal Lung, un sistema de apoyo a la decisión clínica basado en inteligencia artificial para la detección de nódulos pulmonares impulsado desde el Parc Taulí, el Hospital Universitario Vall d’Hebron de Barcelona y el centro tecnológico Eurecat, en Cerdanyola del Vallès (Barcelona), según ha informado este miércoles dicho centro en un comunicado.
Aunque el cáncer de pulmón es la primera causa de mortalidad por cáncer en todo el mundo, la aparición tardía de sus síntomas hace que el 80 % pase desapercibido y se diagnostique en fases muy avanzadas, cuando la tasa de supervivencia a cinco años es inferior al 20 %.
Por este motivo, el estudio liderado por el neumólogo e investigador emérito del Institut d’Investigació i Innovació Parc Taulí (I3PT) Eduard Monsó pretende confirmar la eficacia y seguridad del algoritmo y validar su uso en un entorno hospitalario real, para poder proceder con su comercialización.
Optimal XR es un software que utiliza tecnología de aprendizaje profundo (‘deep learning’, en inglés) para analizar radiografías y se centra, concretamente, en las procedentes de la atención primaria y los servicios de urgencia, con el objetivo de evitar pasar por alto nódulos pulmonares cancerígenos.
Durante el ensayo, se analizarán unas 3 000 radiografías de tórax en tiempo real de la base de datos del Centro de Imagen Médica Digital (CIMD) del Parc Taulí, no necesariamente relacionadas en un inicio con enfermedades respiratorias.
«Los nódulos detectados por el sistema serán revisados por un radiólogo y, en el caso de ser confirmados, serán referidos al Servicio de Neumología para una evaluación más detallada y seguimiento», explica Monsó.
La prueba clínica tendrá una duración estimada de 16 meses; diez de reclutamiento y seis de seguimiento clínico, además de un seguimiento pasivo adicional durante los tres años posteriores.
Actualmente, la detección temprana del cáncer de pulmón es un reto para la atención primaria, pues la creciente falta de radiólogos especializados impide identificar nódulos cancerígenos en etapas iniciales, según Eurecat.
En este contexto, los investigadores consideraron necesario desarrollar e implementar una solución que pudiera analizar con precisión y masivamente estas radiografías de tórax, detectando casos de alto riesgo y dirigiéndolos al flujo de trabajo de radiología y así mejorar la identificación e intervención temprana.
Más adelante, según Monsó, «la intención del equipo es incorporarlo en otros países en los que no tienen la atención o lectura de las radiografías de tórax tan desarrollada como aquí».
07 agosto 2024|Fuente: EFE |Tomado de la Selección Temática sobre Medicina de Prensa Latina. Copyright 2024. Agencia Informativa Latinoamericana Prensa Latina S.A.|Noticia
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Tener niveles de azúcar en sangre superiores a los habituales en el momento del ingreso hospitalario por sufrir un ictus isquémico incrementa de forma sustancial el mal pronóstico funcional y el riesgo de morir a los tres meses del accidente cerebrovascular.
Esta es la principal conclusión de un estudio realizado por los Servicios de Endocrinología y Nutrición y de Neurología del Hospital del Mar de Barcelona, con investigadores del Instituto de Investigación del centro, de la red RICORS-ICTUS y del CIBER de Diabetes y Enfermedades Metabólicas Asociadas (CIBERDEM).
En concreto, el incremento de solo el 10 % en el nivel de azúcar en sangre respecto a lo habitual hace crecer un 7 % la posibilidad de tener un mal pronóstico y un 10 % la de morir a los tres meses de sufrir de este tipo de ictus, que se produce cuando un coágulo sanguíneo bloquea o tapa totalmente un vaso del cerebro e impide que la sangre fluya.
El estado inflamatorio en determinadas enfermedades puede provocar que se incrementen los niveles de azúcar en sangre, es decir, sufrir hiperglucemia, lo que puede influir en el pronóstico.
En el caso del ictus isquémico, este incremento es habitual, aunque no se ha analizado en profundidad, por lo que el Hospital del Mar apostó por hacerlo a partir de datos de 2 774 pacientes con esta patología.
Más allá de los niveles de azúcar en sangre en el momento del ingreso y su comparación con los habituales en cada paciente, se han tenido en cuenta otras variantes, como la edad, sufrir diabetes, sufrir una discapacidad, la severidad del ictus y el tratamiento recibido.
Teniendo en cuenta estas variables, se ha confirmado que tener unos niveles más elevados de glucosa en sangre respecto a lo habitual es un factor que determina un peor pronóstico funcional y mortalidad a los tres meses de sufrir el ictus.
«Esta variable refleja mejor el efecto del azúcar en el momento del ingreso del paciente y, en el grupo de pacientes con mayores índices, hay un peor pronóstico y mortalidad», ha detallado la doctora Elisenda Climent, médica adjunta del Servicio de Endocrinología y Nutrición del Hospital del Mar.
En este sentido, por cada 10 % de incremento, el riesgo de peor pronóstico se incrementa un 7 %, mientras que en el caso de las personas con mayores niveles, este riesgo se incrementa en un 62 % y el de mortalidad en un 88 %.
Los investigadores planean seguir investigando el efecto del azúcar en esta población, para determinar si tratar el índice de glucemia de esta población puede ser útil para mejorar su pronóstico.
«Ahora se opta por una pauta de tratamiento más conservadora, puesto que la estrategia de control estricto no ha demostrado ser superior, por el riesgo que suponen las bajadas de azúcar por el estado de los pacientes», ha especificado la doctora Ana Rodríguez, jefa de sección de ictus del Servicio de Neurología e investigadora del Instituto de Investigación del Hospital del Mar.
Uno de los objetivos del proyecto es seleccionar a la población con la que se puede trabajar de forma más intensiva, aprovechando las nuevas tecnologías, que permiten una monitorización más segura y que conllevan impulsar nuevos estudios.
«Hay que estudiar si es un marcador de gravedad, de modo que actuando sobre él no mejora el pronóstico, o si es un factor sobre el que se puede trabajar para mejorar el estado de los pacientes con niveles de glucosa superiores a los habituales», ha asegurado el doctor Juan José Chillarón, jefe de sección del Servicio de Endocrinología y Nutrición del Hospital del Mar.
Todo ello puede permitir que este subgrupo de pacientes se beneficien de una terapia con insulina más intensiva, lo que puede convertirse en un potencial cambio conceptual en su abordaje.
07 agosto 2024|Fuente: EFE |Tomado de la Selección Temática sobre Medicina de Prensa Latina. Copyright 2024. Agencia Informativa Latinoamericana Prensa Latina S.A.|Noticia
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El 23 de abril, día internacional del libro, llegaron a esta particular biblioteca en una UCI de neonatos los primeros ejemplares. Una iniciativa que ahora se consolida con la intención de mejorar el futuro de los niños nacidos en el Hospital Vall d’Hebrón, en España.
Y es que leer a los pequeños, hasta los tres años de edad, enriquece el lenguaje, incentiva las conexiones neuronales y mejora la atención y la memoria. Algo que cobra aún mayor importancia en los bebés prematuros, al ponerse en riesgo su desarrollo, «El cerebro, para desarrollarse, necesita un entorno y estímulos adecuados. En el útero, el bebé escucha la voz de la madre y de las personas con las que habla, pero la prematuridad rompe esos estímulos. En una incubadora, escuchan otros sonidos como pitidos y silencios, que podemos compensar con la lectura», explica la Dra. Fátima Camba, adjunta del Servicio de Neonatología del Hospital Universitario Vall d’Hebron.
Un avance contra la brecha lingüística
Una lectura que también ayuda a reducir la brecha lingüística, según varios estudios, los bebés de una familia con un nivel socioeconómico medio-alto escuchan una media de 2 000 palabras por hora, mientras que los de una familia con un nivel socioeconómico bajo, 600 palabras. Así, a los tres años, los primeros habrán escuchado cerca de 20 millones de palabras más que los segundos. «Si más lenguaje a los tres años se asocia con un mayor nivel educativo y un mayor nivel educativo con una mejor salud, ¿a qué estamos esperando? ¡Leamos!» argumenta la Dra. Fátima Camba.
Por esto, la biblioteca se está ampliando poco a poco, «¡En la biblioteca de recién nacidos, todos los libros son bienvenidos!», exclama Raquel Rodríguez, supervisora del Servicio de Neonatología. «Aunque los cuentos de toda la vida, que tienen un texto con introducción, nudo y desenlace, con los cuales los progenitores pueden estar un rato leyendo mientras hacen piel con piel, son ideales» señala.
La participación de las familias es clave, su implicación ha demostrado beneficios en la salud del bebé, aumento del vínculo, y reducción de la estancia hospitalaria. «Cuando llegan, entre las numerosas cosas que les explicamos, ahora los animamos a leer a sus hijos durante el piel con piel», subraya la supervisora del Servicio de Neonatos.
Así puede ayudar al bebé la lectura con la voz de sus progenitores
«Debemos tener en cuenta que el período neonatal es un momento crítico para el desarrollo y debemos ofrecer al bebé los estímulos adecuados para potenciarlo. La voz de la madre o del padre suelen ser los mejores estímulos auditivos que puede recibir un bebé», añade la doctora Fátima Camba.
La filóloga clásica y escritora, Irene Vallejo, recuerda que «la lectura modificó nuestra capacidad para pensar que, a su vez, cambió para siempre la evolución intelectual de los seres humanos e inventó un extraordinario progreso histórico». Y los neurólogos confirman que después de este invento, nunca volvimos a ser los mismos. Así que el Hospital Vall d’Hebrón usa el poder de la lectura, para mejorar el futuro.
07 agosto 2024|Fuente: EFE |Tomado de la Selección Temática sobre Medicina de Prensa Latina. Copyright 2024. Agencia Informativa Latinoamericana Prensa Latina S.A.|Noticia
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Brasil registró desde enero hasta hoy 5 008 muertes confirmadas por dengue, cifra casi cinco veces superior que las marcas históricas anteriores notificadas en 2023 (1 179) y 2022 (1 053).
Según el Panel de Arbovirosis del Ministerio de Salud, otros 2 100 fallecidos por la enfermedad en lo que va de calendario siguen en investigación.
La tasa de letalidad, que es la relación entre el número de defunciones y el de casos de un padecimiento determinado, también es mayor este año en comparación con el ejercicio pasado.
El reporte señala, además, una tasa de 0,08 en relación con los casos probables y de 5,35 respecto a los graves.
De enero a diciembre de 2023, los índices fueron de 0,07 y 4,83, respectivamente. Este indicador se utiliza para entender la gravedad de una enfermedad determinada y cómo afecta a la población infectada.
La tasa de letalidad también se usa para mapear lugares en los cuales resulta necesario intensificar el cuidado.
En el primer semestre, la cartera de Sanidad actualizó una serie de publicaciones sobre prevención, diagnóstico y tratamiento del dengue dirigidas a los profesionales de la salud.
Los manuales y capacitaciones se realizaron en todo el país, pero fueron intensificados en áreas con historial más reciente de brotes, como indicaron los boletines epidemiológicos divulgados por la oficina durante la actuación del Centro de Operaciones de Emergencias en Salud Pública para Dengue y otras Arbovirosis.
Con 6,4 millones de casos probables de dengue, 2024 ya se confirmó como el peor año de la serie histórica para la enfermedad en el gigante sudamericano.
En enero, el ministerio anunció una previsión de aumento de la cifra de casos, con un rango entre 1,7 millones y cinco millones, pero se espera que los casos queden por debajo de la media de tres millones. Sin embargo, el margen de cinco millones de casos fue batido en mayo debido a la anticipación de la curva de expedientes.
Además, a diferencia de años anteriores, el pico de contagio del dengue ocurrió en la decimosegunda semana epidemiológica, que va del 12 al 23 de marzo.
Para fines de comparación, en 2023, el pico ocurrió un mes después, en la semana 15 epidemiológica (entre el 9 y 15 de abril).
El dígito de casos comenzó a caer desde el 20 de abril, pero sigue siendo superior en comparación con las mismas etapas de 2023.
07 agosto 2024|Fuente: Prensa Latina |Tomado de |Noticia
