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Costa Rica anunció hoy la elaboración de un plan de respuesta para evitar el contagio en el país del Oropouche, una enfermedad viral trasmitida por mosquitos y parecida al dengue, pero más benigna.
El Ministerio de Salud descartó la presencia de infectados dentro del territorio nacional, pero activó el programa profiláctico para prevenir que la enfermedad sea trasladada desde los cuatro Estados afectados en la región, Bolivia, Brasil, Colombia y Perú.
La nación centroamericana «inició preparativos ante la posibilidad de introducción del virus», reafirma un reporte de esa cartera, que incluyó este lunes por primera vez en su boletín semanal de vigilancia epidemiológica a este virus, cuya propagación «causó alerta en la Organización Panamericana de la Salud«.
Según esas fuentes el principal síntoma es la fiebre y el virus que la causa fue aislado por primera vez en 1955 en Trinidad y Tobago durante un brote y, posteriormente, en 1960, fue identificado en Brasil en el análisis de un oso perezoso.
La enfermedad –explica el Ministerio de Salud- es transmitida a los humanos principalmente mediante la picadura del mosquito Culicoides paraensis (también conocido como jején, purruja o mosquito de la arena), así como por el Culex quinquefasciatus, que habita ampliamente en el país.
De acuerdo con estudios, el Oropouche se caracteriza por síntomas similares a los del dengue, como fiebre alta, cefalea, mialgias y artralgias, lo que hace esencial una diferenciación diagnóstica precisa, la cual se confirma mediante pruebas de laboratorio.
12 agosto 2024|Fuente: Prensa Latina |Tomado de la Selección Temática sobre Medicina de Prensa Latina. Copyright 2024. Agencia Informativa Latinoamericana Prensa Latina S.A.|Noticia
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El 5 % de los accidentes que se registran en las carreteras españolas están relacionados con la medicación de sus conductores y es que un 17 % de los automovilistas coge el coche bajo tratamiento farmacológico, según ha informado este lunes el Consejo General de Colegios Farmacéuticos.
Hasta 5 400 presentaciones de medicamentos comercializadas y disponibles en farmacias pueden generar efectos o interacciones que influyen en la capacidad de conducción, como somnolencia, visión borrosa, reducción de reflejos o mareos, además de afectar a la percepción de las distancias y provocar alteraciones auditivas.
Según el Consejo General de Colegios Farmacéuticos, los grupos de medicamentos que más efecto tienen en la conducción en sus diferentes presentaciones (comprimidos, cápsulas, jarabe o píldoras) son los hipnóticos, ansiolíticos, antidepresivos, fármacos para el tratamiento de la gripe o catarros, antialérgicos o antihistamínicos, antiepilépticos, contra el párkinson y frente a trastornos psicóticos.
El responsable del área de divulgación científica del consejo, Carlos Fernández Moriano, ha recordado a los automovilistas que los medicamentos con potencial de afectar a la conducción incluyen un pictograma en su envase y prospecto para su identificación.
Fernández Moriano también ha asegurado que tres de cada cuatro conductores que cogen el coche bajo tratamiento farmacológico reconoce no tener información suficiente sobre el efecto de la medicación.
Por ello ha instado a los conductores a que antes de tomar un fármaco lean el prospecto y comprueben si afecta a la conducción y qué precauciones hay que tomar en carretera.
A pesar de ello, este responsable del Colegio de Farmacéuticos ha subrayado que los medicamentos no siempre producen un efecto negativo en la conducción, «y si está bien tomado permite controlar la patología y mejorar la capacidad del paciente al conducir».
Para controlar los posibles efectos adversos, los farmacéuticos recomiendan evitar conducir al iniciar un tratamiento que potencialmente pueda disminuir reflejos o capacidad visual.
También advierten del consumo conjunto de varios medicamentos por el riesgo de que puedan interaccionar entre sí y provocar determinadas alteraciones en la salud y, por supuesto, instan a no consumir alcohol.
En cualquier caso, alertan de que cada situación debe ser valorada individualmente por un profesional sanitario, ya que un mismo medicamento podría no afectar a una persona y sí hacerlo a otra de forma significativa.
12 agosto 2024|Fuente: EFE |Tomado de la Selección Temática sobre Medicina de Prensa Latina. Copyright 2024. Agencia Informativa Latinoamericana Prensa Latina S.A.|Noticia
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En el caso de algunas formas de tuberculosis, las probabilidades de que una persona expuesta se infecte dependen de si el individuo y la bacteria comparten ciudad de origen, según un nuevo estudio publicado en Nature Microbiology, que compara cómo las distintas cepas se desplazan por poblaciones mixtas en ciudades cosmopolitas.
Los resultados de la investigación, dirigida por científicos de la Facultad de Medicina de Harvard (EE.UU), aportan la primera prueba fehaciente de observaciones realizadas hace tiempo que han llevado a los investigadores a sospechar que el patógeno, el lugar y el huésped humano chocan en una interacción distintiva que influye en el riesgo de infección y alimenta las diferencias de susceptibilidad a la infección.
Según los investigadores, el estudio refuerza una hipótesis que se viene barajando desde hace tiempo: determinadas bacterias y sus huéspedes humanos probablemente han coevolucionado a lo largo de cientos o miles de años.
Los hallazgos también pueden ayudar a fundamentar nuevos enfoques de prevención y tratamiento de la tuberculosis, un astuto patógeno que, cada año, enferma a más de 10 millones de personas y causa más de un millón de muertes en todo el mundo, según la Organización Mundial de la Salud (OMS).
En el análisis actual, que se cree que es la primera comparación controlada de la infectividad de las cepas de tuberculosis en poblaciones de orígenes geográficos diversos, los investigadores crearon una cohorte de estudio a medida combinando archivos de casos de pacientes con tuberculosis de Nueva York, Ámsterdam y Hamburgo. Así, obtuvieron datos suficientes para elaborar sus modelos.
El análisis demostró que los contactos domésticos cercanos de las personas diagnosticadas con una cepa de tuberculosis de linaje geográficamente restringido tenían una tasa de infección un 14 % menor y una tasa de desarrollo de la enfermedad tuberculosa activa un 45 % menor en comparación con los expuestos a una cepa perteneciente a un linaje muy extendido.
AFINIDAD PATÓGENO-HUÉSPED
El estudio también demostró que las cepas con rangos geográficos estrechos tienen muchas más probabilidades de infectar a personas con raíces en la región geográfica nativa de la bacteria que a personas de fuera de la región.
Los investigadores descubrieron que las probabilidades de infección disminuían en un 38 % cuando un contacto se exponía a un patógeno restringido de una región geográfica que no coincidía con los antecedentes de la persona, en comparación con cuando una persona se exponía a un microbio restringido geográficamente de una región que sí coincidía con su país de origen. Esto es así en el caso de las personas que han vivido en la región y en el de las personas cuyos dos progenitores proceden de esa región.
Según los investigadores, esta afinidad patógeno-huésped apunta a una evolución compartida entre humanos y microbios, con ciertas características biológicas que hacen a ambos más compatibles y aumentan el riesgo de infección.
«La magnitud del efecto es sorprendentemente grande. Es un buen indicador de que el impacto en la salud pública es sustancial», ha afirmado la profesora asociada de Informática Biomédica en el Instituto Blavatnik del HMS, Maha Farhat.
NO TODAS LAS CEPAS SON IGUALES
Gracias al creciente uso de la secuenciación genética, los investigadores han observado que no todas las cepas circulantes son iguales. Algunos linajes están muy extendidos y son responsables de gran parte de la tuberculosis en todo el mundo, mientras que otros sólo prevalecen en unas pocas zonas restringidas.
Dada la compleja naturaleza de la transmisión de la tuberculosis en entornos de alta incidencia en los que las personas suelen estar expuestas a diferentes linajes, los investigadores no han podido comparar cepas en condiciones similares y se han visto obligados a especular sobre las posibles explicaciones de las diferencias entre cepas.
Son muchos los factores que aumentan el riesgo de contraer tuberculosis de un contacto íntimo. Uno de los mejores factores para predecir si una persona infectará a sus contactos íntimos es la carga bacteriana, medida mediante una prueba llamada microscopía de frotis de esputo, que muestra cuántas bacterias lleva una persona en su sistema respiratorio.
Pero el nuevo estudio demostró que, en el caso de cepas geográficamente restringidas, el hecho de que una persona tenga antepasados que hayan vivido donde la cepa en común era un factor de predicción del riesgo de infección aún mayor que la carga bacteriana en el esputo. En los casos analizados en el estudio, este riesgo de ascendencia común superaba incluso el riesgo derivado de padecer diabetes y otras enfermedades crónicas que, según se había demostrado anteriormente, hacían a las personas más susceptibles a la infección.
«Estos resultados ponen de relieve lo importante que es entender qué hace que las distintas cepas de tuberculosis se comporten de forma tan diferente entre sí y por qué algunas cepas tienen una afinidad tan estrecha con grupos de personas específicos y relacionados», ha afirmado el investigador en informática biomédica del laboratorio de Farhat en el HMS, médico residente en el hospital universitario Charité de Berlín y primer autor del estudio, Matthias Groeschel.
12 agosto 2024|Fuente: Europa Press |Tomado de la Selección Temática sobre Medicina de Prensa Latina. Copyright 2024. Agencia Informativa Latinoamericana Prensa Latina S.A.|Noticia
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El contexto en el que se usan las pantallas hasta los seis años de edad es clave ya que tiene un diferente impacto cognitivo y psicosocial dependiendo no solo del tiempo de uso, sino del contenido y de la forma en que se usan, según apunta una nueva investigación publicada en Jama Network.
Los contextos de uso de pantallas analizados incluyeron contenido (dirigido al niño e inapropiado para la edad), tipo (visualización de programas y uso de juegos o aplicaciones), uso conjunto (o uso individual), televisión de fondo, uso de pantallas por parte del cuidador durante las rutinas del niño y propósito. Los resultados fueron cognitivos (funcionamiento ejecutivo, lenguaje y habilidades académicas) o psicosociales (internalización y externalización de problemas de conducta y competencia socioemocional).
Una mayor exposición a contenido inapropiado para la edad (es decir, violento, de acción o destinado a una audiencia madura) se asoció con peores resultados psicosociales, respaldando así los beneficios del contenido educativo y prosocial para mejorar la alfabetización y la competencia socioemocional. Asimismo, ver más programas de televisión o películas se asocia con peores resultados cognitivos y psicosociales.
El uso compartido con otros (por ejemplo, padres y hermanos) se asoció con mejores resultados cognitivos. El hallazgo del ensayo clínico aleatorizado demostró mejores resultados de aprendizaje para los bebés cuando usaban el mismo dispositivo con otro bebé.
Por otro lado, el uso de pantallas por parte de los cuidadores durante las interacciones entre padres e hijos o las rutinas de los niños (p. ej., juegos y comidas) se asocia con peores resultados psicosociales, con una heterogeneidad moderada entre estudios.
Los hallazgos muestran tamaños de efecto pequeños a moderados que resaltan la necesidad de considerar los contextos de uso de pantallas al hacer recomendaciones para familias, médicos y educadores más allá de los límites de tiempo frente a las pantallas, incluido el fomento de su uso intencional y productivo, contenido apropiado para la edad y el uso conjunto con los cuidadores.
Esta revisión sistemática y metaanálisis indica que en los niños menores de seis años, la visualización de programas y la exposición a la televisión de fondo dan lugar a peores resultados cognitivos, y la visualización de programas, el contenido inapropiado para la edad y el uso de pantallas por parte de los cuidadores durante las rutinas de los niños se asociaron con peores resultados psicosociales. El uso compartido se asocia positivamente con los resultados cognitivos.
Las investigaciones futuras deberían evaluar más a fondo los elementos dentro de esos contextos que pueden estar asociados con el desarrollo de los niños. La consideración de un amplio espectro de contextos y resultados del uso compartido de pantallas presenta nuevas oportunidades y objetivos viables para la intervención y los mensajes de salud pública.
12 agosto 2024|Fuente: Europa Press |Tomado de la Selección Temática sobre Medicina de Prensa Latina. Copyright 2024. Agencia Informativa Latinoamericana Prensa Latina S.A.|Noticia
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El servicio meteorológico belga emitió hoy una alerta naranja en casi todo el país, al pronosticar calor extremo para los próximos dos días.
De acuerdo con el organismo, en la presente jornada y el martes se espera en el país una temperatura que supera las normas estacionales, mientras que la alerta amarilla se mantiene en varias regiones.
Según la oficina meteorológica, se esperan temperaturas que oscilen entre 30 y 35 °C en todo el país, con un aumento a 36 °C en las regiones cercanas a la frontera con Francia.
También publicó otra nota por tormentas eléctricas en varias áreas durante la noche y el día del martes y el miércoles.
El instituto agregó que se espera que las temperaturas bajen a partir del miércoles.
12 agosto 2024|Fuente: Prensa Latina |Tomado de |Noticia
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Un nuevo estudio de la Universidad Privada del Danubio (DPU), en Austria, vincula la reducción del consumo de bebidas envasadas en plástico con una disminución y mejora de la presión arterial, especialmente entre las mujeres.
La investigación, publicada en la revista científica Microplastics, es la primera en examinar los posibles efectos de evitar el uso diario de estos envases en la salud cardiovascular.
El estudio incluyó a ocho adultos sanos que, durante un período de cuatro semanas, se abstuvieron de consumir bebidas embotelladas en plástico, limitando su ingesta de líquidos exclusivamente a agua de grifo.
Los resultados mostraron una notable disminución de la presión arterial en las mujeres, especialmente en la presión sistólica del brazo derecho en un período de dos a cuatro semanas de observación.
La presión arterial sistólica o máxima, considerada elevada si supera los 140 milímetros de mercurio (mmHg), es la medida de las arterias cuando el corazón se contrae para bombear sangre.
La diastólica, con un valor normal por debajo de los 90 mmHg, es la presión en las arterias cuando el corazón está en reposo entre latidos.
En contraste, no se observaron cambios significativos en la presión arterial sistólica de los varones, lo que los investigadores atribuyen a la gran variabilidad entre los sujetos.
Según el equipo de investigación, liderados por Maja Henjakovic, profesora en fisiología de la Universidad Privada del Danubio, se indica por primera vez que una reducción en el uso de plástico estaría asociada a una disminución de la presión arterial.
Esto es, según los científicos, debido a un menor volumen de partículas de plástico en el torrente sanguíneo, lo que sugiere una relación entre su consumo y la salud.
«Mientras que la forma física, la dieta, la edad, el sexo y la genética son factores reconocidos que influyen en el desarrollo de la hipertensión, las nuevas pruebas sugieren que las partículas de plástico también pueden influir en estos valores», añaden.
Estas partículas, de acuerdo con Henjakovic y su equipo, tienen el potencial de interactuar con las células sanguíneas, desencadenando respuestas inflamatorias y promoviendo la formación de placas en las arterias.
Aunque los investigadores aún no conocen del todo la relación causal, enfatizan la urgencia de evitar el consumo de bebidas envasadas en plástico para prevenir efectos adversos en la salud.
12 agosto 2024|Fuente: EFE |Tomado de la Selección Temática sobre Medicina de Prensa Latina. Copyright 2024. Agencia Informativa Latinoamericana Prensa Latina S.A.|Noticia
