mar
17
Un estudio realizado por científicos del King’s College de Londres mostró que el uso excesivo de teléfonos inteligentes está estrechamente relacionado con trastornos de la alimentación, como la ingesta descontrolada y la sobrealimentación emocional.
La investigación, desarrollada por expertos del Instituto de Psiquiatría, Psicología y Neurociencia del centro docente, estableció una asociación significativa entre el uso problemático de teléfonos inteligentes, mediante el cual una persona desarrolla una dependencia conductual o psicológica a estos, y la gravedad de los síntomas de los trastornos alimentarios.
Reveló que un mayor uso diario de este artículo también se relaciona con síntomas de adicción a la comida, conductas alimentarias desordenadas más generalizadas, como la ingesta descontrolada o la sobrealimentación emocional, y la insatisfacción corporal en personas sin diagnóstico de trastorno alimentario.
Esta asociación fue particularmente fuerte en quienes usan sus teléfonos durante más de siete horas al día.
En consecuencia, los expertos subrayaron la necesidad de estrategias de intervención temprana específicas para el uso excesivo del teléfono en jóvenes que presentan síntomas de trastornos alimentarios, según un artículo publicado en el Journal of Medical Internet Research.
La investigación abarcó a 52 584 participantes con una edad promedio de 17 años.
Para el profesor Ben Carter, autor principal del estudio, este trabajo “demuestra que, incluso para personas sin diagnóstico de trastorno alimentario, el uso excesivo del teléfono inteligente se asocia con una menor satisfacción corporal y alteraciones en los hábitos alimentarios, y constituye una posible fuente de malestar”.
Por su parte, la profesora Johanna Keeler afirmó que la adolescencia es una etapa clave del desarrollo, ya que los individuos construyen su autoconcepto observando a los demás.
Añadió que, si bien los teléfonos inteligentes pueden facilitar este proceso, la exposición constante a imágenes idealizadas puede llevarlos a comparar su propia apariencia con estos “estándares”, lo que conlleva baja autoestima e insatisfacción con su aspecto físico, ambos factores de riesgo para el desarrollo de un trastorno alimentario.
13 marzo 2026 | Fuente: Prensa Latina | Tomado de la Selección Temática sobre Medicina de Prensa Latina. Copyright 2026. Agencia Informativa Latinoamericana Prensa Latina S.A. | Noticia
mar
17
Un estudio liderado por la Universidad de Chile advierte hoy que la combinación de mala alimentación y alcohol puede agravar el daño hepático en personas con hígado graso.
La investigación, liderada por el doctor Rodrigo Valenzuela, revela cómo el exceso de comida y el alcohol se potencian mutuamente en el desarrollo de la también llamada esteatosis hepática, una condición que puede progresar hacia inflamación, fibrosis, cirrosis e incluso cáncer.
Explicó el académico que esa enfermedad suele avanzar sin dar señales y muchas veces los síntomas se manifiestan cuando el daño es elevado.
“La progresión silenciosa es parte del problema: cuando el paciente consulta por signos evidentes, el cuadro puede estar ya cerca de etapas más complejas, como la cirrosis o el cáncer”, advirtió.
Explicó que, en el caso de los chilenos, muchas veces hay un descontrol los fines de semana con exceso de comida y bebidas, lo cual agrava el estrés hepático.
Los especialistas llaman a limitar el consumo de productos ultraprocesados, frituras, bebidas azucaradas, harinas refinadas y alcohol.
“La idea es volver a una alimentación real, variada y equilibrada, sin caer en restricciones extremas. Cuidar el hígado no implica pasar hambre, sino comer mejor y de forma más ordenada”, concluye.
Para prevenir la enfermedad, el estudio aboga por una alimentación basada en productos frescos y preparaciones simples, como frutas, verduras, legumbres, huevos, pescados, mariscos, carnes magras, yogur, pan integral, aceite de oliva y agua.
13 marzo 2026 | Fuente: Prensa Latina | Tomado de la Selección Temática sobre Medicina de Prensa Latina. Copyright 2026. Agencia Informativa Latinoamericana Prensa Latina S.A. | Noticia
mar
12
Un estudio revela que tomar un suplemento multivitamínico diario modifica algunos marcadores que favorecen un envejecimiento más saludable.
Una píldora de este tipo podría ralentizar ese proceso biológico en mayores de 60 años de edad, subraya un artículo aparecido en Nature Medicine.
Muchas personas en su sexta década de vida no obtienen suficientes vitaminas y minerales esenciales, como la vitamina B12, a través de su dieta.
Ensayos clínicos previos descubrieron que los suplementos multivitamínicos y multiminerales pueden reducir las enfermedades crónicas.
El estudio del Hospital Brigham and Women’s, asociado a la Universidad de Harvard en Estados Unidos, recuerda que el llamado envejecimiento biológico se refiere a los cambios que se producen en el organismo con el paso del tiempo. Estos -agregan los expertos-, pueden diferir de la edad cronológica de una persona en años.
Para medirlo, los científicos utilizan marcadores conocidos como relojes epigenéticos, que calculan patrones de ADN en la sangre.
El consumo de multivitamínicos puede ser beneficioso para algunas personas, especialmente aquellas que tienen dietas restrictivas o que tienen dificultades para absorber nutrientes.
Sin embargo, es importante recordar que estos no deben sustituir una dieta equilibrada y saludable.
Los multivitamínicos son suplementos alimenticios que combinan diferentes vitaminas y minerales. Su objetivo es cubrir los vacíos nutricionales de la dieta y se suelen tomar en forma de pastillas, comprimidos, cápsulas o líquidos.
Estos –según la literatura médica- tienen como objetivo prevenir o corregir las deficiencias de micronutrientes o apoyar la ingesta adecuada de nutrientes cuando la dieta por sí sola no es suficiente para proporcionarlos.
10 marzo 2026 | Fuente: Prensa Latina | Tomado de la Selección Temática sobre Medicina de Prensa Latina. Copyright 2026. Agencia Informativa Latinoamericana Prensa Latina S.A. | Noticia
mar
5
Especialistas en nutrición y salud pública insisten en la urgencia de implementar tributos a comestibles insanos junto con incentivos fiscales para alimentos frescos, evaluando el impacto de estas políticas ante el repunte de la obesidad y sus graves consecuencias sociales.
La consulta médica detecta con mayor regularidad casos de hígado graso en menores, una situación que antes resultaba atípica y que actualmente se atribuye al alto consumo de azúcares de absorción rápida presentes en alimentos ultraprocesados, según publicó el medio fuente. Esta tendencia se suma a la aparición de diabetes tipo 2 en la infancia y al descenso en la edad de inicio de los factores de riesgo cardiovascular, fenómenos que antes no se observaban entre los niños, según declararon especialistas durante la jornada ‘Comer sano no es un tema menor. Regulando la publicidad de alimentos no saludables’, realizada en el Congreso de los Diputados en Madrid.
De acuerdo con el informe, Lydia Serrano, secretaria del Consejo General de Colegios Oficiales de Dietistas y Nutricionistas (CGCODN), insistió en la necesidad de establecer impuestos para productos con azúcar añadido, grasas de baja calidad y sal, además de promover subsidios para alimentos frescos. Serrano afirmó que la combinación de estas medidas fiscales y comerciales genera mejores resultados que su aplicación individual. Detalló, además, que la efectividad de este enfoque integrador cuenta con respaldo en la literatura científica, lo que justificaría una intervención estatal decidida.
El medio reportó que Serrano enfatizó la importancia de diseñar políticas fiscales “valientes” y, al mismo tiempo, evaluar su impacto a través de sanciones específicas. Durante la jornada en el Congreso, diversas voces recalcaron la necesidad de implementar estas acciones de manera sistemática y de comprobar su alcance a corto y largo plazo, especialmente en quienes presentan un riesgo mayor de enfermedades asociadas a la alimentación insana.
La subdirectora general de Promoción de la Salud y Prevención del Ministerio de Sanidad, Estefanía García, en su intervención durante la jornada, valoró los avances logrados a través de la implementación del “Plan Estratégico Nacional para la Reducción de la Obesidad Infantil”. Este plan involucra la colaboración de 18 ministerios y dispone de un Consejo Asesor con la participación de distintas asociaciones, detalló el medio fuente. García defendió que estas políticas públicas permiten abordar de forma coordinada y transversal el complejo escenario de la obesidad infantil en el país.
Tal como consignó la fuente, la doctora Susana Viver, de la Asociación Española de Pediatras de Atención Primaria (AEPap), calificó a la obesidad infantil como una pandemia. Viver comentó que, si bien se han observado algunas mejoras en los últimos años, los avances resultan insuficientes para revertir la prevalencia elevada de esta condición en el ámbito nacional. A este respecto, alertó sobre el estancamiento en los indicadores de salud infantil y detalló que, en consulta, cada vez aparecen más casos de enfermedades relacionadas con la mala alimentación, como la inflamación sistémica y afecciones psicológicas.
Durante el evento en el Congreso, la doctora Patricia Estevan, portavoz del Grupo de Nutrición y Obesidad de la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria (semFYC), centró su intervención en los efectos de los alimentos ultraprocesados sobre la salud de los menores. Según detalló el medio fuente, Estevan explicó que estos productos inciden de forma directa en el desarrollo de obesidad, trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH), dificultades en los circuitos de autorregulación, hipercolesterolemia, alteraciones del sueño, estrés, síndrome metabólico y episodios de ansiedad en la infancia.
La representante de semFYC explicó que los ultraprocesados, definidos como productos resultantes de la transformación industrial de alimentos, aportan una elevada cantidad de calorías y escaso valor nutricional. Añadió que su diseño, orientado a maximizar la palatabilidad, fomenta el consumo excesivo y desplaza a los productos frescos en la cesta de la compra familiar. Según Estevan, la estrategia de marketing y publicidad de las empresas que los fabrican ocupa “el centro del problema”, ya que promueve hábitos de consumo perjudiciales desde edades tempranas.
Serrano, citada por la fuente, reiteró la necesidad de restringir la publicidad de estos productos, en vez de regularla únicamente. Subrayó que las condiciones de vida actuales limitan las opciones conscientes de consumo, lo que refuerza la relevancia de las decisiones institucionales en la protección de la salud pública.
La jornada recogió también el punto de vista de Silvia Domínguez, de la Federación de Asociaciones de Enfermería Familiar y Comunitaria (FAECAP), quien subrayó el papel determinante de la publicidad en la perpetuación del consumo de alimentos no saludables. Domínguez propuso regular o prohibir directamente la difusión de estos mensajes promocionales, dada la persistencia del problema de la obesidad infantil y sus consecuencias estructurales.
En este contexto, Domínguez destacó la función central de la enfermería tanto en el entorno familiar como escolar, formando parte esencial de la estrategia de prevención de enfermedades relacionadas con malos hábitos alimentarios. Señaló que estos profesionales abordan los determinantes sociales y ambientales que influyen en la salud comunitaria y recordó las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS) acerca de la intervención en entornos alimentarios. Según el testimonio recogido, la desigualdad territorial condiciona más fuertemente la salud que la genética, pues el lugar de residencia afecta de forma significativa el acceso y las oportunidades para desarrollar hábitos saludables.
Serrano, mencionada por el medio fuente, admitió que la población percibe cada vez más el riesgo asociado a los malos hábitos alimentarios y a la composición de algunos productos, aunque resaltó las barreras existentes para el desarrollo de patrones dietéticos saludables. Reivindicó, además, la ampliación del acceso a servicios profesionales de nutrición, al considerar que el trabajo en la cultura alimentaria y en la integración de pautas dietéticas saludables constituye una acción prioritaria.
En el transcurso del encuentro, también se abordaron las consecuencias de la alimentación inadecuada en la población adulta. De acuerdo con la exposición de Estevan, este patrón alimentario se vincula con diversas patologías como depresión, trastornos de la movilidad intestinal, hipertensión, diabetes, síndrome metabólico y ciertos tipos de cáncer. La especialista remarcó que el aumento de la mortalidad general es uno de los efectos observados, y planteó la importancia de reducir la ingesta calórica y favorecer la actividad física para llegar en mejores condiciones a la vejez.
Para Serrano, el ritmo de vida acelerado obstaculiza la implantación de prácticas como cocinar en el hogar, lo que afecta directamente la salud colectiva. A su juicio, la falta de tiempo limita la educación del gusto y contribuye a la distorsión de la percepción natural de los sabores, influida por la presencia de potenciadores de sabor en productos ultraprocesados. En ese sentido, promover la cocina y dedicar tiempo a la preparación de alimentos contribuiría a restaurar una relación saludable con el acto de comer.
La jornada concluyó con el llamado de los especialistas a la acción tanto institucional como social, al considerar las graves consecuencias de la obesidad y la alimentación insalubre sobre la salud y el bienestar. Tal como recogió el medio fuente, los participantes coincidieron en la importancia de avanzar en políticas públicas que prioricen la intervención integral en la dieta de la población, a través de gravámenes, subsidios y regulación publicitaria, apoyados en el trabajo de los profesionales de la nutrición y la salud comunitaria.
02 marzo 2026 | Fuente: Europa Press | Tomado de la Selección Temática sobre Medicina de Prensa Latina. Copyright 2026. Agencia Informativa Latinoamericana Prensa Latina S.A. | Noticia
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3
Los pediatras han valorado la propuesta de prohibir la venta de bebidas energéticas a menores de 16 años «alineada con la evidencia científica y con las advertencias que se venían trasladando sobre el impacto en su salud» y piden reforzar también la protección frente al vapeo.
Para las sociedades pediátricas se trata de «una medida necesaria y coherente» y subrayan que el consumo habitual de bebidas energéticas en este grupo de población se asocia a insomnio, ansiedad, irritabilidad, cefaleas y problemas cardiovasculares y metabólicos.
“Las bebidas energéticas no son inocuas, contienen altas dosis de cafeína, azúcares y otras sustancias estimulantes cuyos efectos son especialmente perjudiciales en cerebros aún en desarrollo”, señala la doctora Paula Armero, coordinadora del Comité de Salud Mental de la Asociación Española de Pediatría. “Limitar su acceso a menores es una medida de protección ante un problema de salud pública que preocupa a los pediatras”.
Bebidas energéticas y alcohol
Los profesionales han observado que se repite con frecuencia entre los menores la combinación de esas bebidas con el alcohol. Según la encuesta sobre Uso de Drogas en Enseñanzas Secundarias en España (Estudes) cerca del 20 % de los estudiantes españoles admitió haber consumido bebidas energéticas junto con alcohol en el último mes.
“En los servicios de Urgencias vemos con preocupación este patrón de consumo porque, además de facilitar el desarrollo de intoxicaciones etílicas graves, al potenciar el efecto desinhibidor del alcohol aumenta el riesgo de realizar conductas peligrosas”, explica Lidia Martínez, de la Sociedad Española de Urgencias de Pediatría.
Al mismo tiempo, los expertos advierten de otro fenómeno creciente que están detectando en las consultas: el aumento del uso de vapeadores entre menores.
La misma encuesta muestra que el 38 % de los estudiantes de entre 14 y 18 años declaró haber consumido bebidas energéticas en el último mes y más del 27 % afirmó haber utilizado vapeadores en ese mismo periodo.
La nicotina tiene consecuencias sobre la atención, el aprendizaje y el control emocional de los menores, además de causar efectos deletéreos en pulmones y corazón, advierten en un comunicado conjunto, la Sociedad Española de Pediatría, la Sociedad Española de Urgencias de Pediatría, la Sociedad Española de Medicina de la Adolescencia, la Sociedad Española de Pediatría Extrahospitalaria y Atención Primaria y la Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria.
26 febrero 2026 | Fuente: EFE | Tomado de la Selección Temática sobre Medicina de Prensa Latina. Copyright 2026. Agencia Informativa Latinoamericana Prensa Latina S.A. | Noticia
feb
26
Una tesis revela hoy que beber agua tibia al levantarse en las mañanas puede garantizar comenzar el día con energía y despedir aquellas libras que consideramos que están demás en nuestro cuerpo.
Según el sitio Mirror.co.uk, el médico Kunal Sood explicó que esta práctica puede ofrecer numerosos beneficios para la salud, como una mejor digestión, y al mismo tiempo controlar el peso.
Sood describe otros beneficios claves como un aumento del flujo sanguíneo y una óptima circulación. Explicó que consumir agua a 37°C tiene un impacto positivo en el tránsito intestinal.
En cuanto a la pérdida de peso, asegura que el agua tibia puede acelerar temporalmente el metabolismo, pues el cuerpo trabaja para calentar el agua tibia; y este ligero aumento en la tasa metabólica ayuda a quemar calorías.
Respecto a la circulación y el flujo sanguíneo, Sood argumentó que beber agua tibia dilata los vasos sanguíneos, pero advirtió estar atento a la temperatura del preciado líquido para evitar quemaduras.
25 febrero 2026 | Fuente: Prensa Latina | Tomado de la Selección Temática sobre Medicina de Prensa Latina. Copyright 2026. Agencia Informativa Latinoamericana Prensa Latina S.A. | Noticia
