imagen-cerebro2Una investigación propone sustituir el sedentarismo pasivo por el mentalmente activo tras quedar demostrado que reduce el riesgo de aparición de demencia en la edad adulta.

El estudio, publicado en la revista American Journal of Preventive Medicine, tiene el potencial de servir de base para las directrices de salud pública y las estrategias preventivas destinadas a reducir la incidencia de la mencionada dolencia.

Anteriormente se creía que todos los comportamientos sedentarios estaban asociados con un mayor riesgo de desarrollar demencia.

Ahora, los investigadores descubrieron que los comportamientos sedentarios mentalmente pasivos, como ver la televisión aumentaban el riesgo de depresión, mientras que leer y trabajar en la oficina parecía tener un efecto protector.

Está demostrado -recuerda la fuente- que permanecer sentado durante periodos prolongados e ininterrumpidos es un factor de riesgo para enfermedades cardiovasculares, diabetes tipo 2 y depresión; también fue asociado con la demencia.

Este es el primer estudio que distingue entre la postura sentada pasiva y la mentalmente activa en relación con la demencia.

«Si bien estar sentado implica un gasto energético mínimo, puede diferenciarse por el nivel de actividad cerebral», aclara la revista American Journal of Preventive Medicine.

La forma en que usamos el cerebro mientras estamos sentados parece ser un determinante crucial del funcionamiento cognitivo futuro y puede predecir la aparición de la demencia, aseguran los expertos.

Por otra parte, el aumento del tiempo dedicado a comportamientos sedentarios mentalmente activos se asoció con una reducción significativa del riesgo de demencia, manteniendo al mismo tiempo los niveles de comportamiento sedentario pasivo y de actividad física ligera y moderada a vigorosa.

«El sedentarismo es un factor de riesgo omnipresente, pero modificable, para muchas afecciones de salud, incluida la demencia.

Los científicos concluyeron que no todos los comportamientos sedentarios son equivalentes; algunos pueden aumentar el riesgo de demencia, mientras que otros pueden ser protectores.

Mantenerse físicamente activo sigue siendo fundamental, pero, a medida que envejecemos, también lo es entrenar el cerebro, incluso cuando estamos sentados.

Sugirieron que cambiar parte del tiempo de sofá pasivo por lectura u otras tareas cognitivas podría ser un gesto sencillo con un impacto importante en la salud cerebral a largo plazo.

Según la fuente, la demencia es la tercera causa principal de mortalidad y la séptima causa principal de discapacidad entre los adultos mayores en todo el mundo. 

07 marzo 2026 | Fuente: Prensa Latina | Tomado de la Selección Temática sobre Medicina de Prensa Latina. Copyright 2026. Agencia Informativa Latinoamericana Prensa Latina S.A. | Noticia

patologias-oculares-canal-salud-imq-1Investigaciones publicadas en la revista Science sugieren que la visión puede predecir la demencia 12 años antes del diagnóstico. Recientes estudios realizados en Reino Unido y en Australia indican que quienes obtienen peores resultados en pruebas de visión sencillas tienen un mayor riesgo de desarrollar demencia en un plazo de más de una década.

El estudio británico halló que los participantes con una velocidad de procesamiento visual más lenta tenían mayor probabilidad de desarrollar demencia en los siguientes 12 años.

Mientras, la pesquisa australiana mostró que el deterioro de la agudeza visual era un predictor significativo del deterioro cognitivo durante un período similar al mencionado.

A estos hallazgos se suman las evidencias aportadas por la última Comisión sobre demencia de The Lancet, publicada en 2024, que identificó la pérdida de visión en la vejez como un nuevo factor de riesgo para el deterioro cognitivo, contribuyendo hasta al 2,2 % de los casos.

En tanto, la pérdida auditiva no tratada en la mediana edad contribuye a un estimado del siete por ciento de los casos.

Según los expertos, identificar estos cambios a tiempo y abordarlos puede ayudar a reducir el riesgo de desarrollar demencia. 

02 marzo 2026 | Fuente: Prensa Latina | Tomado de la Selección Temática sobre Medicina de Prensa Latina. Copyright 2026. Agencia Informativa Latinoamericana Prensa Latina S.A.| Noticia

CafeinaUn estudio a largo plazo descubrió que el consumo moderado de cafeína se relaciona con un menor riesgo de demencia y un deterioro cognitivo más lento, publicó la revista JAMA.

Tras analizar datos de casi 132 000 participantes, a los que se les realizó un seguimiento de hasta 43 años, los investigadores hallaron que quienes reportaron el mayor consumo de cafeína tenían un 18% menos de riesgo de desarrollar demencia, en comparación con aquellos que dijeron consumir poca o ninguna cafeína.

En un subgrupo de participantes, quienes bebieron café o té con cafeína también obtuvieron puntuaciones ligeramente mejores en pruebas cognitivas que quienes consumieron menos.

Los expertos advirtieron que esto no significa que se pueda beber café a raudales todos los días y mantenerse despierto para siempre, pues, dijeron, la moderación es importante.

La pesquisa encontró los beneficios cognitivos más pronunciados entre las personas que bebían diariamente de dos a tres tazas de café o de una a dos tazas de té.

«Si bien nuestros resultados son alentadores, es importante recordar que el tamaño del efecto es pequeño y que existen muchas maneras importantes de proteger la función cognitiva a medida que envejecemos», afirmó Daniel Wang, nutricionista del Hospital General Brigham de Massachusetts, en Boston.

Añadió que “nuestro estudio sugiere que el consumo de café o té con cafeína puede ser una pieza clave de ese proceso».

El informe coincide con los hallazgos de varios estudios recientes; un análisis de más de 200 000 personas del Biobanco de Reino Unido reveló que quienes bebían café tenían un 34 % menos de probabilidades de desarrollar Alzheimer y un 37 % menos de probabilidades de desarrollar Parkinson que quienes no lo hacían, siempre que fuera con cafeína y sin azúcar.

Otra investigación vinculó tres tazas de café al día con un aumento promedio de casi dos años de vida.

Mientras, otra pesquisa reveló que, entre las personas con hipertensión arterial, quienes bebían de cuatro a cinco tazas de té al día tenían el menor riesgo de desarrollar demencia. 

16 febrero 2026 | Fuente: Prensa Latina | Tomado de la Selección Temática sobre Medicina de Prensa Latina. Copyright 2026. Agencia Informativa Latinoamericana Prensa Latina S.A. | Noticia

febrero 18, 2026 | Carlos Alberto Santamaría González | Filed under: Demencia, Psiquiatría, Trastornos mentales | Etiquetas: , |

leer (4)Permanecer sentado pasivamente mucho tiempo perjudica la salud física y mental, pero si se hace activamente, como leer, jugar o usar la computadora, resulta beneficioso, según estudio publicado en la revista Journal of Alzheimer’s Disease.

Una revisión sistemática de 85 estudios encontró razones para diferenciar entre estar sentado «activamente» y estar sentado «pasivamente», como ver la televisión, y halló que el primero puede mejorar la salud cerebral.

Se ha demostrado que el tiempo total que se pasa sentado está relacionado con la salud cerebral, sin embargo, a menudo se trata el tiempo sentado como una sola cosa, sin considerar el tipo específico de actividad, explicó el investigador de salud pública Paul Gardiner, de la Universidad de Queensland (Australia).

En su opinión “estos hallazgos demuestran que pequeñas decisiones cotidianas, como leer en lugar de ver la televisión, pueden ayudar a mantener el cerebro más sano a medida que envejecemos».

Gardiner y sus colegas descubrieron que las actividades activas que implican estar sentado, como leer, jugar a las cartas y usar una computadora, mostraron «asociaciones abrumadoramente positivas con la salud cognitiva, mejorando funciones cognitivas como la función ejecutiva, la memoria situacional y la memoria de trabajo».

Mientras, la posición sentada pasiva se asoció más consistentemente con resultados cognitivos negativos, incluido un mayor riesgo de demencia.

Los consejos de salud podrían pasar de simplemente decir “siéntate menos” a promover acciones que fomenten más la actividad mental mientras se está sentado, comentó Gardiner. 

22 enero 2026 | Fuente: Prensa Latina | Tomado de | Noticia 

enero 27, 2026 | Carlos Alberto Santamaría González | Filed under: Demencia, Enfermedad de Alzheimer, Enfermedades del sistema nervioso, Neurología, Psicología, Salud mental, Trastornos de conducta | Etiquetas: , |

Imagen: Archivo.La demencia avanza de manera silenciosa y transforma la vida de millones de familias en todo el mundo. Más allá de las cifras, el pronóstico inquieta: especialistas proyectan que los casos anuales podrían duplicarse para 2060, poniendo a prueba no solo al sistema de salud, sino también a la capacidad de adaptación de la sociedad.

En este escenario, emergen estrategias simples y cotidianas como la escritura a mano, que según nuevas investigaciones, podrían convertirse en una herramienta poderosa para proteger la memoria y la autonomía personal frente al avance de la enfermedad.

Proyecciones y diferencias de género

En Estados Unidos el número de nuevos diagnósticos podría pasar de 514 000 en 2020 a un millón en 2060, impulsado principalmente por el envejecimiento progresivo de la población. Goodhouse Keeping destaca que la incidencia resulta mayor en mujeres, con un 48 % de probabilidad a lo largo de la vida, frente al 35 % en hombres.

Si bien factores como la longevidad y la genética —en particular la presencia del gen APOE4— influyen en el riesgo de padecer demencia, los especialistas señalan que el estilo de vida y la adopción de hábitos preventivos pueden marcar una diferencia significativa.

La experta Heather Sandison, ND, indica que incorporar medidas positivas para la salud cerebral es posible en cualquier etapa de la vida, sobre todo después de convivir con la enfermedad en el entorno familiar.

Escritura manual y salud cerebral

Estudios recientes publicados en Frontiers in Psychology y The Journals of Gerontology, citados por Goodhouse Keeping, subrayan que la escritura manual activa áreas clave del cerebro, como la corteza visual y la corteza motora, y fortalece la motricidad fina y la coordinación ojo-mano.

La profesora Audrey van der Meer, de la Universidad Noruega de Ciencia y Tecnología, explica: “Estas ondas cerebrales, precisamente en esas partes del cerebro, son beneficiosas para el aprendizaje y la memoria”, señaló al citado medio.

Mantener el hábito de escribir un diario puede reducir en más del 50% la probabilidad de desarrollar demencia por cualquier causa, mientras que emplear un lenguaje complejo al redactar puede disminuir en 25% el riesgo de Alzheimer.

Estas prácticas estimulan el cerebro, promueven la precisión y la atención y refuerzan la llamada “reserva cognitiva”, una protección natural frente al deterioro neurodegenerativo.

Las recomendaciones de prevención no se limitan a la escritura. Entre las medidas sugeridas por Goodhouse Keeping aparecen el ejercicio regular, el control del peso, un entorno social activo y una dieta rica en omega-3 y arándanos.

La doctora Jessica ZK Caldwell, de la Clínica Cleveland, advierte que, aunque existen medicamentos de inmunoterapia aprobados para fases iniciales del Alzheimer, estos tratamientos son costosos, requieren infusiones periódicas y no garantizan la recuperación de la memoria. “Estos nuevos tratamientos son innovadores, ya que pueden eliminar del cerebro algunas de las proteínas relacionadas con la enfermedad, pero no constituyen una cura”, afirmó la especialista al citado medio.

La clave de la prevención y la autonomía

De acuerdo con las expertas consultadas, casi la mitad de los casos de demencia podrían retrasarse o prevenirse mediante cambios en la conducta. Acciones diarias que favorecen la autonomía cognitiva y reducen la dependencia de la tecnología se consideran una apuesta efectiva para evitar la progresión de la enfermedad.

Anticiparse a la aparición de síntomas resulta fundamental. Para muchas familias, la planificación anticipada y el diálogo abierto sobre el posible curso de la enfermedad ofrecen herramientas para afrontar tanto los desafíos prácticos como emocionales que implica la demencia.

En quienes conviven con el riesgo o la experiencia directa de la enfermedad, la escritura a mano trasciende la prevención y se convierte en una forma de reconectar con la identidad y los recuerdos, dejando huellas tangibles para el futuro. 

20 enero 2026 | Fuente: Infobae | Tomado de | Noticia

alzheimer_prevencionConsiderada la nueva epidemia del siglo XXI, la enfermedad de Alzheimer la podrían padecer 131,5 millones de personas para 2050, de ahí la necesidad de reflexionar hoy en su Día Mundial sobre cómo prevenir este padecimiento.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) con el auspicio de Alzheimer’s Disease International (ADI), proclamó el 21 de septiembre como Día Mundial del Alzheimer, que afecta, no solo a los pacientes sino también a los cuidadores directos y familiares.

Por el momento no hay una cura para el Alzheimer, pero si se pueden realizar rutinas y actividades para retrasar el deterioro que causa la enfermedad, insisten las autoridades sanitarias.

El alzheimer es una enfermedad mental incurable que va degenerando las células nerviosas del cerebro y disminuyendo la masa cerebral, de forma que los pacientes muestran un deterioro cognitivo importante que se manifiesta en dificultades en el lenguaje, pérdida del sentido de la orientación y dificultades para la resolución de problemas sencillos de la vida cotidiana.

No existe un tratamiento para prevenir la enfermedad ni para frenar el avance. Sí que se prescriben medicamentos que ayudan con algunos síntomas de la enfermedad y para mejorar la calidad de vida de los pacientes, pero solo suele ser útil en las primeras fases, perdiendo su utilidad en fases más avanzadas.

Una vez que aparecen los primeros síntomas, los pacientes van degenerando y se van volviendo más dependientes, de forma que hay que ayudarles para vestirse, asearse, comer. Poco a poco se harán imprescindibles los cuidados permanentes de un cuidador, destacan campañas de prevención.

Se sabe que las primeras lesiones pueden aparecer unos 15 o 20 años antes de que se muestre algún síntoma, y aparecen en la región del cerebro llamada hipocampo, que se encarga, entre otras cosas, del aprendizaje y la formación de nuevas memorias. De ahí se extienden a otras partes del cerebro, cuando ya aparece el deterioro cognitivo, que finalmente desemboca en demencia.

Datos de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) describen que la enfermedad de Alzheimer y los trastornos relacionados afectan aproximadamente a 10,3 millones de personas en las Américas y se encuentran entre las principales causas de muerte en individuos de 60 años o más.

Lamentablemente, las personas que viven con estas enfermedades son a menudo objeto de estigmatización y discriminación, advierten.

Debemos reconocer la demencia como una prioridad de salud pública e invertir en consecuencia en la reducción de riesgos, la atención en salud y asistencia social continua y las iniciativas favorables a la demencia, que promuevan la participación, la seguridad y la inclusión de las personas con demencia y sus cuidadores, reflexionó en la jornada del 2024 el director de la OPS, Dr. Jarbas Barbosa.

Una reciente publicación de la revista Lancet mostró que el 45% de todas las demencias podrían retrasarse, ralentizarse o incluso prevenirse. “Los nuevos tratamientos representan un rayo de esperanza, pero también debemos cambiar la percepción de la demencia”, subrayó Paola Barbarino, Directora General de ADI.

Esto es válido tanto para los profesionales sanitarios como para el público en general. Muchos siguen creyendo erróneamente que la demencia es una parte normal del envejecimiento, lo que niega a las personas el acceso a un diagnóstico, tratamiento, atención y apoyo oportunos, resaltó.

Para hacer frente a la carga mundial de demencia, la OMS elaboró el Plan de Acción Mundial sobre la Respuesta de Salud Pública a la Demencia 2017-2025, que fue adoptado formalmente por todos los Estados Miembros en 2017 en la 70ª Asamblea Mundial de la Salud.

El Plan describe siete áreas de acción para reducir la carga de la demencia, incluyendo el aumento del apoyo a los cuidadores de personas con demencia y la lucha contra los factores de riesgo relacionados con la demencia, como la inactividad física, la obesidad y las dietas poco saludables, entre los más significativos.

21 septiembre 2025 | Fuente: Prensa Latina | Tomado de la Selección Temática sobre Medicina de Prensa Latina. Copyright 2025. Agencia Informativa Latinoamericana Prensa Latina S.A. | Noticia

septiembre 26, 2025 | wferrerentenza | Filed under: Demencia, Enfermedad de Alzheimer, Neurología | Etiquetas: |

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