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En medio de una gran ola de calor, la Agencia Meteorológica Japonesa (JMA) advirtió hoy que las temperaturas serán mayores de lo habitual en todo el país entre septiembre y noviembre.
Al exponer su pronóstico para los próximos tres meses, la entidad vaticinó más calor y lluvias de lo normal en la costa del Pacífico del este y el oeste del archipiélago.
Los científicos consideran muy probable la presencia de aire cálido en esta etapa y que durante el invierno se desarrolle un patrón climático de La Niña (enfriamiento anormal de las aguas ecuatoriales del Océano Pacífico Tropical).
De suceder esto, aumenta la probabilidad de formación de nubes cumulonimbus (caracterizadas por desarrollo alto, denso, con tormenta y mal tiempo) sobre las aguas al este de Filipinas.
Japón podría verse amenazado por nuevas tormentas tropicales y la temporada de tifones igual podría extenderse más tiempo del usual.
Los resultados de temperatura del mes pasado en Japón lo convirtieron en el julio más caluroso desde el inicio de la serie estadística hace 126 años.
En estos momentos, debido al peligro para la salud que representa la exposición a altas temperaturas, el gobierno japonés recomienda evitar salidas y ejercicios innecesarios, ingerir líquidos y sal con frecuencia, así como no dudar en utilizar aires acondicionados.
A la vez, se alertó de que las personas mayores y los bebés requieren una atención especial, pues corren un mayor riesgo de sufrir un golpe de calor.
21 agosto 2024|Fuente: Prensa Latina |Tomado de la Selección Temática sobre Medicina de Prensa Latina. Copyright 2024. Agencia Informativa Latinoamericana Prensa Latina S.A.|Noticia
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Un menor de cada cinco sufre al menos dos veces más de días de calor extremo que hace 60 años, alertó este martes Unicef, que pide proteger a la infancia de temperaturas potencialmente mortales para los más vulnerables.
Debido al cambio climático provocado por las actividades humanas, 2023 fue el año más caluroso desde que hay registros y 2024 podría registrar un nuevo récord.
En este contexto, Unicef ha estudiado el impacto del calentamiento, del calor extremo, y, en particular, del número de días que superan los 35º C al año, comparándolos con el promedio de los años 1960 y del periodo 2020-2024.
El resultado es que «un niño de cada cinco sufre ahora dos veces más días de calor extremo que sus abuelos hace 50 o 60 años, y esta tendencia empeora», explica a la AFP Lily Caprani, funcionaria de la agencia de la ONU.
Esto supone unos 466 millones de menores de todos los continentes, aunque algunas regiones están más afectadas que otras.
En África Occidental y Central, por ejemplo, 123 millones de menores (39 % del total en esta región) viven más de un tercio del año con temperaturas superiores a los 35°C, con picos de 212 días en Malí, 202 en Níger, 198 en Senegal y 195 en Sudán.
«Este calor es peligroso para todo el mundo, pero sobre todo para los más pequeños», dice Lily Caprani.
«Los cuerpos de los niños (…) son mucho más vulnerables al calor extremo (que el de los adultos), su corazón late más deprisa y respiran más rápido», sostiene.
Para un bebé que no transpira como un adulto para regular la temperatura, «puede ser literalmente mortal», explica Caprani, antes de alertar de los peligros para las mujeres embarazadas y sus bebés.
Estas temperaturas extremas pueden tener también un impacto en el desarrollo neurológico y la salud mental de los pequeños, y hacerlos más vulnerables a enfermedades como el paludismo, alerta Unicef.
Colegios sofocantes
Sin olvidar la dificultad de aprender en aulas sofocantes.
«En los primeros meses de 2024, al menos 80 millones de menores han perdido clases debido al cierre de escuelas por el calor extremo», detalla Caprani, que piensa que la cifra es mucho más elevada.
Los datos muestran que en 100 países, más de la mitad de los menores sufren dos veces más de canículas (al menos tres días de temperaturas altas) que hace 60 años, lo que representa, por ejemplo, 36 millones de menores en Estados Unidos.
Unicef pide que se actúe para limitar el impacto al enseñar a los padres a identificar las señales del golpe de calor, formando al personal de salud a intervenir rápidamente o invirtiendo en los sistemas de climatización de los colegios, una solución que no está al alcance de todo el mundo.
Pero sobre todo, para frenar el calentamiento en un planeta donde las temperaturas cada vez más elevadas, superiores a los 40 ºC, e incluso a los 50 ºC, son cada vez más frecuentes.
Los países firmantes del Acuerdo de París deben presentar para principios de 2025 nuevos objetivos para la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero, y «podrían hacerlo con ambición al saber que los menores de hoy y las futuras generaciones tendrán que vivir en el mundo que van a dejar», dice en un comunicado la jefa de Unicef Catherine Russell.
Estos menores que heredarán este planeta dañado son los que menos responsabilidad tienen en el cambio climático que sufren.
Y sin embargo, «la mayor parte de las políticas climáticas ni siquiera mencionan a los niños», lamenta Caprani.
14 agosto 2024|Fuente: AFP |Tomado de la Selección Temática sobre Medicina de Prensa Latina. Copyright 2024. Agencia Informativa Latinoamericana Prensa Latina S.A.|Noticia
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En lo que va de agosto la Organización Panamericana de la Salud (OPS) llamó a los países de las Américas a reforzar la vigilancia y control sanitario sobre tres virus: mpox, Oropouche y dengue.
Este viernes el organismo instó a mantenerse vigilantes ante la posible introducción en la región de una nueva variante de mpox (como se denomina la viruela símica) detectada en África Subsahariana.
El llamado llega en momentos en que circula la variante del clado I del virus de la viruela símica (MPXV) en la región africana —mayormente en la República Democrática del Congo—, la cual se asocia a una transmisión sostenida y a la ocurrencia de casos en un mayor rango de edades, incluyendo a menores.
Desde principios de 2022 hasta el 1 de julio de 2024 en las Américas se notificaron 62 572 casos de viruela símica, incluidas 141 defunciones en 31 países y territorios.
La vigilancia genómica identificó al clado IIb en todos los casos analizados, el cual sigue siendo el único detectado hasta la fecha en esta zona.
Mpox es una enfermedad viral causada por el virus de la viruela del mono, una especie del género Orthopoxvirus, cuyos síntomas comunes son erupción cutánea o lesiones en las mucosas que pueden durar de dos a cuatro semanas, fiebre, dolores de cabeza, musculares y de espalda, poca energía y ganglios linfáticos inflamados.
Dicho virus puede transmitirse a través del contacto físico con alguien enfermo, con materiales contaminados o con animales infectados.
Días antes una alerta epidemiológica emitida por la OPS puso la mirada en el Oropouche, virus antes concentrado en la región amazónica, pero que actualmente se ha extendido a países que carecían de incidencias reportadas, como Bolivia y Cuba, debido, esencialmente, a factores como el cambio climático, la deforestación y la urbanización no planificada.
Desde inicios de enero hasta finales de julio de 2024 se notificaron 8 078 casos confirmados de este arbovirus (transmitido por mosquitos) en la región, con dos defunciones ocurridas en Brasil, nación que también reportó la investigación de casos de transmisión de la enfermedad de mujeres embarazadas al feto.
Los contagios notificados están distribuidos en cinco países: Bolivia (356 casos), Brasil (7 284), Colombia (74), Cuba (74) y Perú (290).
Expertos destacan que aunque la fiebre de Oropouche se ha descrito históricamente como leve, la expansión de la transmisión y la detección de casos más graves subrayan la necesidad de una mayor vigilancia y caracterización de posibles manifestaciones más severas.
Los síntomas incluyen fiebre repentina, dolor de cabeza intenso, y en las articulaciones y músculos, y, en algunos casos, exantema, fotofobia, diplopía (visión doble), náuseas, vómitos y diarrea, por un periodo de cinco a siete días.
En la mayoría de los casos no deja secuelas, aunque pueden presentarse complicaciones graves con meningitis aséptica.
Sin embargo, debido a que la presentación clínica del Oropouche es similar a la de otras infecciones arbovirales (como el dengue) y a la falta de una vigilancia sistemática en muchos países, existe la posibilidad de que los sistemas de vigilancia subestimen la frecuencia de la enfermedad.
En tanto, el pasado jueves la OPS informó que redobló la ayuda a Centroamérica para enfrentar un incremento del 98 % en los casos de dengue este año en comparación con 2023.
Estadísticas del organismo dan cuenta de que a nivel de las Américas, 2024 se ha convertido en un año récord, con más de 11 millones de casos reportados y más de 5 900 muertes relacionadas.
En respuesta a esta epidemia, la OPS desplegó una serie de medidas estratégicas, entre ellas, la implementación de un plan integral que abarca capacitaciones en gestión, diagnóstico, manejo clínico y control de vectores.
Esta iniciativa incluyó la actualización de protocolos y la provisión de reactivos para mejorar la vigilancia epidemiológica y en laboratorios, además de la creación de una sala de situación accesible en todo momento para los equipos técnicos de los países centroamericanos, lo que apoya la toma de decisiones en prevención y control.
El dengue, transmitido por el mosquito Aedes aegypti, es una enfermedad que afecta a personas de todas las edades, con síntomas que varían entre una fiebre leve a una incapacitante, acompañado de dolor intenso de cabeza, dolor detrás de los ojos, en músculos y articulaciones, y eritema.
Este padecimiento puede progresar a formas graves, caracterizada principalmente por choque, dificultad respiratoria y daño de órganos.
10 agosto 2024|Fuente: Prensa Latina |Tomado de |Noticia
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Investigadores advirtieron del aumento del Vibrio, bacterias acuáticas que habitan en los mariscos debido al cambio climático, por lo que se cree que los casos crezcan mundialmente y en Europa, reveló la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria, EFSA.
Los científicos temen que esto podría provocar un incremento de las bacterias en aguas de baja salinidad o salobres, y aseguraron que en algunas especies ya se observa resistencia a los antimicrobianos de último recurso.
La EFSA llevó a cabo una evaluación de la bacteria y lo relacionó con el consumo de mariscos, además analizaron los efectos que podría tener el cambio climático en relación con la seguridad alimentaria.
En Europa, los fenómenos meteorológicos como las olas de calor provocan un incremento de las infecciones de esta bacteria, ya que las Vibrio pueden multiplicarse en zonas donde se expanden debido a que las aguas costeras están más cálidas, lo que genera un mayor riesgo de infecciones debido al consumo de mariscos.
Según un informe de esa institución las regiones más amenazadas por esas bacterias son las aguas salobres o de baja salinidad y las zonas costeras con afluencias fluviales.
Las bacterias Vibrio crecen en condiciones cálidas y las altas temperaturas favorecen su presencia, pueden sobrevivir en entornos acuáticos y requieren de concentración de sal para crecer de forma óptima. Algunas cepas son patógenas, por lo que pueden causar gastroenteritis o infecciones graves.
Para controlar la presencia de esos organismos, es importante mantener la cadena del frío durante la transformación, el transporte y el almacenamiento, mientras a los consumidores se les recomienda garantizar una manipulación y cocción correcta de los mariscos, además de evitar el consumo de productos crudos.
09 agosto 2024|Fuente: Prensa Latina |Tomado de |Noticia
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Debido al aumento de casos y expansión del virus Oropouche en la región de las Américas, y las primeras muertes reportadas, la Organización Panamericana de la Salud (OPS) llamó hoy a reforzar la vigilancia e implementar el diagnóstico de laboratorio.
Desde inicios de enero hasta finales de julio de 2024 se notificaron 8 078 casos confirmados de este arbovirus (virus transmitido por mosquitos) en la región, con dos defunciones ocurridas en Brasil, según la alerta epidemiológica emitida por la OPS.
Están distribuidos en cinco países: Bolivia (356 casos), Brasil (7 284), Colombia (74), Cuba (74) y Perú (290).
Los expertos destacan que aunque la fiebre de Oropouche se ha descrito históricamente como leve, la expansión de la transmisión y la detección de casos más graves subrayan la necesidad de una mayor vigilancia y caracterización de posibles manifestaciones más severas.
El pasado mes Brasil reportó la investigación de casos de transmisión de la enfermedad de mujeres embarazadas al feto.
Hasta el momento el virus se concentraba en la región amazónica, pero actualmente se ha extendido a países que carecían de incidencias reportadas, como Bolivia y Cuba, debido, esencialmente, a factores como el cambio climático, la deforestación y la urbanización no planificada.
Los síntomas incluyen fiebre repentina, dolor de cabeza intenso, dolor en las articulaciones y músculos, y, en algunos casos, exantema, fotofobia, diplopía (visión doble), náuseas, vómitos y diarrea, por un periodo de cinco a siete días, y en la mayoría de los casos no deja secuelas, aunque pueden presentarse complicaciones graves con meningitis aséptica.
Sin embargo, debido a que la presentación clínica del Oropouche es similar a la de otras infecciones arbovirales y a la falta de una vigilancia sistemática en muchos países, existe la posibilidad de que los sistemas de vigilancia subestimen la frecuencia de la enfermedad. En este contexto, la OPS recomienda a los países de la región que refuercen la vigilancia epidemiológica y el diagnóstico de laboratorio, en particular para identificar casos fatales y severos, y posibles de transmisión vertical.
También aconseja a la población tomar medidas preventivas, como el uso de repelentes, ropa que cubra piernas y brazos, y mosquiteros de malla fina, y tomar precauciones adicionales durante brotes, especialmente para grupos vulnerables como mujeres embarazadas.
02 agosto 2024|Fuente: Prensa Latina |Tomado de |Noticia
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Los vídeos predicando las bondades de la leche cruda o la seguridad de los alimentos ecológicos por el simple hecho de serlo inundan las redes sociales, y su influencia, combinada con las altas temperaturas, ha causado un repunte significativo de las intoxicaciones alimentarias en España. Esto es lo que dice la ciencia sobre cómo prevenirlas.
Que las intoxicaciones alimentarias se incrementen en verano en España no es nuevo, ocurre desde que comenzaron los registros de brotes a finales de los años 80 del siglo pasado, y se debe a que los patógenos que las causan encuentran en el calor el aliado perfecto para reproducirse.
Lo que sí es novedad es que hayan aumentado desde 2021, pasando, aproximadamente, de los 400 brotes anuales a los 600, señala a EFE el catedrático de Seguridad Alimentaria de la Universidad de Barcelona (UB) José Juan Rodríguez.
El incremento es atribuible, en parte, a las temperaturas extremas consecuencia del cambio climático.
Un estudio reciente de investigadores españoles recogido en la revista Science of the Total Environment constató que las hospitalizaciones vinculadas a las tres intoxicaciones alimentarias más comunes en nuestro país (salmonelosis, diarrea o infección por Escherichia coli) crecen un 12 % por cada grado que sube la temperatura más allá de los 34.
Y otra pata está en que las personas desconocen cómo tratar los alimentos con temperaturas altas o se han dejado influenciar por la información sin fundamento científico que abunda en redes e internet, ya que buena parte de los contagios se produce en el ámbito doméstico, explica a EFE Isidro Mirón, jefe de distrito de Salud Pública de Castilla-La Mancha y profesor de la Universidad Juan Carlos I.
Los autores de las publicaciones científicas más recientes sobre seguridad alimentaria coinciden en que seguir los consejos sobre tratamiento de alimentos en redes viene a ser como «jugar a la ruleta rusa con las intoxicaciones alimentarias».
A la cabeza de las prácticas de riesgo al alza más susceptibles de intoxicaciones está el creciente consumo de leche cruda.
Hace un mes, tras el auge de brotes de salmonelosis en Estados Unidos por consumo de leche cruda, la Universidad de Pensilvania hizo una encuesta y constató que el 24 % de los entrevistados la consideraba segura.
«Las redes están llenas de recomendaciones de que los alimentos cuanto más crudos, incluida la leche, más seguros, cuando es justo lo contrario», subraya Rodríguez.
Además de la leche cruda, otro de los errores diarios más comunes para expandir las bacterias Campylobacter -principal causa de las enfermedades diarreicas- es lavar la carne de pollo antes de cocinarla.
«Las bacterias del pollo se eliminan al cocinarlo bien cuando la carne queda blanca. Al lavarlo no solo no se eliminan sino que contaminan nuestras manos y todo lo que tocan, así como cualquier otra cosa que haya en la cocina», agrega el catedrático de la UB.
En el caso de la salmonella, uno de los mayores factores de riesgo es la falta de higiene en las manos: que deben estar siempre muy bien lavadas al tocar la comida para evitar intoxicaciones.
Lavar bien las manos y también la fruta y verdura, por muy ecológicas que sean, para que quedan libres de gérmenes es clave, y si queremos asegurar que así sea hay que sumergirlas en agua durante cinco minutos con la correspondiente cantidad de lejía alimentaria que recomiende cada fabricante.
Otro de los errores más graves en la cocina de cara a infecciones como la listeria, una de las intoxicaciones más violentas con tasas de mortalidad de hasta un 30 %, es la rotura de la cadena del frío en los alimentos.
Evitarla es relativamente sencillo: ningún alimento cocinado debe quedar a temperatura ambiente más de 15 minutos cuando hace más de 30 grados.
Otros dos microorganismos muy comunes por falta de frío son Bacillus cereus, que crece en cualquier cereal no conservado en frío y Clostridium perfringens, que se expande en alimentos cocinados cuando se dejan reposar fuera de la nevera.
«Este último crece por ejemplo en unas albóndigas o unas lentejas que se dejan a temperatura ambiente. El fondo del alimento se queda sin oxígeno y las bacterias crecen», explica Rodríguez.
Isidro Mirón recuerda también que la salmonella encuentra su temperatura óptima de reproducción entre los 30 y 37 grados, y que un alimento a esa temperatura duplica la cantidad de este tipo de bacterias en solo 20 minutos.
El experto alerta también del peligro que suponen las comidas que se cocinan para llevar a la playa o al campo y se mantienen a temperatura ambiente hasta que se comen horas después: sin refrigeración constituyen el mejor caldo de cultivo de las bacterias de transmisión alimentaria.
¿Estamos a salvo de enfermar guardando los alimentos en la nevera? No del todo, advierten los expertos. Los frigoríficos deben de estar limpios y a la temperatura adecuada: a menos de 5 o 6 grados centígrados la nevera y a menos de 18 grados el congelador.
Para evitar las enfermedades de transmisión alimentaria también es importante hacer bien el proceso de descongelado: con calor debe hacerse en la nevera y no a temperatura ambiente.
Y atención a las conservas caseras, tan habituales en verano: solo 2,5 horas de cocción asegurarán que queden libres de bacterias.
02 agosto 2024|Fuente: EFE |Tomado de la Selección Temática sobre Medicina de Prensa Latina. Copyright 2024. Agencia Informativa Latinoamericana Prensa Latina S.A.|Noticia
