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Hoy la infección por el virus de la hepatitis C (VHC) se cura. Sin embargo, las personas que la superan se enfrentan a un riesgo de muerte significativamente mayor que el de la población general. Un motivo más, si es que faltaban, para aunar esfuerzos en la detección de las infecciones ocultas por el virus C y en sus causas.
Así lo desvela un nuevo estudio observacional que acaba de publicar The BMJ y que se presenta como uno de los más amplios y completos al respecto.
El trabajo ha analizado datos de 21 790 personas que fueron tratadas con éxito de una hepatitis C en la era de los regímenes libres de interferón (entre 2014 y 2019). El investigador principal es Hamish Innes, profesor en la Facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad Glasgow Caledonian.
Los pacientes fueron atendidos en diferentes centros de Escocia, Inglaterra y la región canadiense de Columbia Británica. Se dividieron en tres grupos, atendiendo a la gravedad de su enfermedad en el momento de la detección del virus: sin cirrosis (precirróticos); con cirrosis compensada y enfermedad hepática terminal (cuando el daño en el hígado es irreversible).
Fase precirrótica al curarse
La administración de los antivirales de acción directa -que alcanza la curación virológica en el 95 % de los pacientes tratados- resolvió la infección en los individuos del estudio.
En el momento de la curación, la mayoría de los participantes no tenían cirrosis. En ese grupo de personas con precirrosis la edad media de los pacientes en Escocia fue de 44 años y en Columbia Británica de 56. En todos los grupos la mayoría eran varones.
No obstante, un seguimiento posterior de entre 2 y 4 años de los individuos reveló que un total de 1 572 (7 %) de los participantes en el estudio fallecieron.
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Por ejemplo, en Escocia, la tasa para todos los pacientes fue 4,5 veces superior a la de la población general (442 muertes observadas frente a 98 esperadas), mientras que en Columbia Británica, las tasas fueron 3,9 veces superiores (821 muertes observadas frente a 209 esperadas).
En los pacientes de Columbia Británica curados de la infección en un estadio de enfermedad hepática terminal, el riesgo de mortalidad se disparaba hasta alcanzar 14 veces más probabilidades que el de la población general.
Un problema que persiste tras la curación
Los investigadores apuntan en su trabajo que “el exceso de mortalidad se debe en gran medida a causas relacionadas con las drogas [24 %], la insuficiencia hepática [18 %] y el cáncer de hígado [16 %]”. Los ingresos hospitalarios por abuso de alcohol y sustancias fueron predictores de tasas de mortalidad y ratios de mortalidad más elevados.
En los pacientes sin cirrosis, la principal causa de muerte excesiva estuvo relacionada con las drogas, mientras que en los pacientes con cirrosis, las dos principales fueron el cáncer de hígado y la insuficiencia hepática.
“Hemos llevado a cabo un amplio estudio sobre las tasas de mortalidad de más de 20.000 personas que han recibido un tratamiento eficaz contra el VHC. Nuestros resultados muestran que estas personas siguen enfrentándose a tasas de mortalidad considerables, impulsadas por causas relacionadas con el hígado y las drogas. Estos resultados ponen de relieve la importancia de establecer vías de seguimiento sólidas tras un tratamiento exitoso contra el VHC a medida que avanzamos hacia su eliminación”, escriben.
Referencia: Hamill V, Wong S, Benselin J, Krajden M, Hayes P C, Mutimer D et al. Mortality rates among patients successfully treated for hepatitis C in the era of interferon-free antivirals: population based cohort study BMJ 2023; 382 :e074001 doi:10.1136/bmj-2022-074001
6 agosto 2023 (Diario Médico)
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Ginebra, 31 jul (Prensa Latina) La Organización Meteorológica Mundial (OMM) advirtió hoy que el intenso calor en muchas zonas del hemisferio norte este verano causa graves daños a la salud de la población y al medio ambiente.
La entidad resaltó que los incendios forestales han causado devastación y decenas de víctimas y evacuaciones forzadas de miles de personas en partes del Mediterráneo, incluidas Argelia, Grecia, Italia y España.
El Servicio de Monitoreo de la Atmósfera de Copernicus registró un aumento significativo en la intensidad y las emisiones de los incendios forestales en el Mediterráneo oriental durante la segunda quincena de julio, particularmente en Grecia.
Canadá ha visto su peor temporada de incendios forestales registrada, dañando la calidad del aire para millones de personas en América del Norte.
Las temperaturas de la superficie del mar alcanzó nuevos récords, con severas olas de calor marinas en el Mediterráneo y frente a la costa de Florida.
“El clima extremo, un hecho cada vez más frecuente en nuestro clima cada vez más cálido, está teniendo un gran impacto en la salud humana, los ecosistemas, las economías, la agricultura, la energía y el suministro de agua”, dijo el secretario general de la OMM, Petteri Taalas.
Añadió que esto subraya la creciente urgencia de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero de la manera más rápida y profunda posible.
Además, subrayó Taalas, tenemos que redoblar los esfuerzos para ayudar a la sociedad a adaptarse a lo que lamentablemente se está convirtiendo en la nueva normalidad.
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Washington, 31 ago (Prensa Latina) Los agentes patógenos que libera el hielo derretido de los glaciales constituyen una potencial amenaza para la ecología y la salud humana, reveló hoy una fuente especializada.
De acuerdo con la revista PLOS Computational Biology, los científicos del Centro Común de Investigación de la Comisión Europea explicaron que los antiguos patógenos invasores a menudo sobreviven en la comunidad moderna, y alrededor del tres por ciento se convirtieron en dominantes.
La mayoría de estos apenas influyeron en la composición de las agrupaciones, pero alrededor del uno por ciento produjeron resultados impredecibles.
Sin embargo, algunos provocaron la muerte de hasta un tercio de las especies hospedadoras, mientras que otros aumentaron la diversidad hasta un 12 por ciento.
Los riesgos que plantea este uno por ciento de patógenos liberados pueden parecer pequeños, pero dado el gran número de microbios antiguos que se esparcen regularmente en las comunidades modernas, los brotes siguen representando un peligro considerable.
Estos resultados publicados por la fuente, sugieren que los patógenos que se mueven del pasado al presente podrían ser poderosos impulsores del cambio ecológico y amenazar la salud humana.
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La Habana (Prensa Latina) En el mundo las industrias continúan utilizando el plomo para la fabricación de diversos productos, a pesar de las alertas emitidas por organismos especializados acerca de los efectos nocivos que provoca en la salud humana.
La Organización Mundial de la Salud incluyó el plomo (Pb) en una lista de 10 productos químicos causantes de graves efectos sobre la salud, por lo que la inmensa mayoría de los sistemas y programas de vigilancia higiénico-ambiental y sanitario de los trabajadores lo incluye como uno de los factores principales de riesgo ocupacional.
La intoxicación con plomo (saturnismo, plumbosis o plombemia) es un problema de salud pública de abordaje integral y complejo, y se estima que cada año 1,06 millones de personas pierden la vida por esa causa.
Entre los efectos que provoca la intoxicación por plomo destacan los neurotóxicos, nefrotóxicos, hematológicos y de la función reproductiva, de acuerdo con un estudio recién publicado en la Revista Cubana de Salud y Trabajo.
Los autores de la investigación detallaron que la toxicidad aguda por Pb se presenta luego de una exposición respiratoria a altas concentraciones, con encefalopatía, insuficiencia renal y síntomas gastrointestinales.
La toxicidad crónica es la más frecuente y se manifiesta con compromiso multisistémico: hematopoyético, del sistema nervioso, gastrointestinal, cardiovascular, renal y reproductor.
Además, la exposición a este metal está asociada con efectos tóxicos en el sistema inmune, incrementando la incidencia de alergias, enfermedades infecciosas y autoinmunidad.
Incluso, la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer, tras estudiar la relación del daño en el ADN con la exposición a plomo, lo clasifica como posible carcinógeno humano.
La exposición ambiental y ocupacional al Pb puede afectar adversamente el eje hipotálamo-hipófisis-testicular, alterando la inducción de la espermatogénesis, así como la función de los espermatozoides y provocar infertilidad masculina.
¿CÓMO LLEGA EL PLOMO AL CUERPO HUMANO?
La inhalación y la ingestión son las principales vías de entrada de los compuestos inorgánicos de plomo al organismo humano, subrayaron los expertos.
Estos compuestos se encuentran presentes en el aire ambiental en forma de aerosoles que, al ser inhalados, se depositan en el tracto respiratorio.
También pueden ingresar al organismo por ingestión a través de las manos, alimentos, bebidas o cigarrillos contaminados en el ambiente de trabajo debido a malas prácticas de higiene laboral.
El plomo inorgánico se absorbe en el tracto gastrointestinal, en su mayoría en el duodeno, y luego circula en la sangre, uniéndose fundamentalmente a los eritrocitos. La fracción que se une al plasma se distribuye al cerebro, hígado, riñones, piel y sistema músculo-esquelético, donde puede manifestar su toxicidad.
La excreción del plomo es lenta; se realiza a través de los riñones por la orina y en menor cantidad en la bilis, heces, piel, cabello, uñas, sudor y leche materna.
El metal no excretado permanece en el cuerpo por periodos prolongados produciendo efectos sobre los canales de calcio formando depósitos fundamentalmente en huesos, donde es inerte e inicialmente no tóxico y puede permanecer acumulado durante toda la vida.
El plomo almacenado puede volver a entrar al torrente sanguíneo durante periodos de alteración de calcio (osteoporosis), embarazo, hipertiroidismo, medicaciones y edad avanzada.
Este metal es capaz de cruzar la barrera placentaria y provocar graves consecuencias para el feto, dañando la función neurocognitiva en bebés y niños pequeños, y generando problemas de conducta, disminución del coeficiente intelectual y del aprendizaje.
FUENTES DE EXPOSICIÓN
En un primer grupo están las fuentes del ambiente en general, por la emisión al aire de vapores y partículas que contaminan el agua, el suelo, los alimentos y la biota.
En el segundo grupo, ambiente ocupacional, se encuentran las actividades de minería y los procesos industriales que utilizan el plomo y sus compuestos.
Los especialistas enfatizan que la aplicación de prácticas inadecuadas durante el trabajo puede ocasionar trastornos graves y duraderos en la salud tanto de los trabajadores como de la comunidad y el medio ambiente por las emisiones de este metal.
Resaltan que si bien en el mundo se eliminó la mayor fuente de contaminación por plomo (el uso de este con combustible), aún se necesitan acciones urgentes para detener las provenientes de pinturas, baterías, artículos domésticos y otros productos que contienen este tóxico metal.
QUEDA MUCHO POR HACER
Ante este panorama “queda mucho por hacer”, dijo a la revista Naruraleza Nafisatou Cissé, gerente de programa y líder de equipo en el Proyecto de Eliminación de la Exposición al Plomo en Lomé, Togo.
Explicó que en todo el mundo, 815 millones de niños (uno de cada tres) tienen niveles peligrosos de plomo en el torrente sanguíneo, lo suficiente como para causar daños cerebrales irreversibles, discapacidad intelectual, menor nivel educativo, trastornos del comportamiento, ingresos reducidos a lo largo de la vida, anemia, enfermedad renal y cardiovascular.
A su juicio, la sorprendente falta de atención a un problema tan enorme y solucionable probablemente se deba a que el 94 por ciento de la carga de morbilidad por exposición al Pb ocurre en los países de ingresos bajos y medianos.
Cada año, precisó, solo se gastan alrededor de 10 millones de dólares de fondos internacionales para abordar el envenenamiento por plomo a nivel global, mucho menos que los ocho mil 200 millones de dólares que los gobiernos donaron el año pasado para el VIH/sida, que también mata a casi un millón de personas anualmente.
Las leyes que prohíben las pinturas con plomo –mencionó- son muy efectivas para prevenir la exposición a este tóxico metal, pero existen 70 países carentes de estas legislaciones y muchos más donde dichas normativas jurídicas no se aplican correctamente.
Mientras, estas son ampliamente usadas en hogares, escuelas y parques infantiles, y su polvo y escamas venenosas pueden ser ingeridos accidentalmente, en particular por niños pequeños.
Brindar conciencia y recursos sobre el envenenamiento por plomo a un nivel que coincida con la escala del problema significaría que cientos de millones de niños vivirán más saludables y felices, y alcanzarán el máximo potencial para contribuir a sus comunidades, países y al mundo, sentenció Cissé.



