jun
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Uno de los problemas que se multiplicó en las aulas tras la pandemia fueron los trastornos de conducta y de regulación emocional en niños y adolescentes y, para minimizar su impacto, se han impulsado aulas terapéuticas como solución temporal y transitoria para dar una respuesta integral y apoyo a alumnos que no están bien dentro de un entorno escolar normalizado.
En Cantabria, las Consejerías de Educación y Salud, tomando como ejemplo iniciativas más veteranas de otros territorios como Euskadi, pusieron en marcha el curso 2022-2023 el Aula Educativo-Terapéutica para poner el foco en la problemática de salud mental en la población infanto-juvenil.
Tras el incremento exponencial de casos a raíz de la pandemia, las cifras se han «estabilizado» y en el Gobierno de Cantabria están contentos de la evaluación de resultados en esta aula, dice a EFE el director de Planificación de la Consejería de Salud y psiquiatra, Óscar Fernández.
En el año previo a la crisis de la covid, en 2019, se derivaron cerca de 1 500 casos a salud mental infanto-juvenil de hospitales de Cantabria. Tras la pandemia, en 2022, se llegaron a derivar mil más y las cifras «parece» que al menos han dejado de crecer.
Los casos más frecuentes se derivan por problemas de comportamiento, ansiedad y déficit de atención.
Conscientes de la importancia de poner recursos para tratar de minimizar esta problemática, en Cantabria, en plena pandemia, se impulsó esta aula, que tiene a una decena de alumnos entre 13 y 16 años en seguimiento.
Para el próximo año académico, el Gobierno prevé ampliar con otra aula más para atender la etapa de Primaria.
Este recurso no pretende ser un aula permanente, sino que, al contrario, «debe ser una aula de estancia temporal donde los niños que se estabilizan y recuperan vuelven a su clase de origen con el resto de compañeros», señala Fernández.
Este alumnado presenta mucha fragilidad emocional «con dificultades para mantener una asistencia regular a los centros educativos y para establecer y consolidar relaciones con iguales».
El aula no se centra ni tiene como requisito tener un diagnóstico concreto de trastorno mental.
«Lo más relevante es la dificultad a nivel funcional que pueda tener el niño para adaptarse con sus iguales o con los docentes. Y ahí recoge todo el espectro de problemas de salud mental», dice Óscar Fernández.
Pone como ejemplo un niño con una fobia escolar, que no es capaz de acudir al colegio con la regularidad que se requiere.
Esta aula le «puede brindar un entorno más seguro con profesionales tanto del ámbito educativo, orientadores o psicopedagogos y a la vez personal sanitario, que pueden facilitar que venza esos miedos a estar en el entorno escolar y otras regulaciones emocionales o dificultades de conducta», destaca.
La labor curricular se realiza con profesores de ámbito y con el apoyo del maestro de Pedagogía Terapéutica e integradores sociales, de forma personalizada y en colaboración con los centros educativos de referencia.
La intervención clínica requiere de una atención individualizada y en ocasiones grupal por parte del psicólogo clínico y la enfermera.
Una tercera línea de intervención se desarrolla a través del diseño de diferentes talleres encaminados a mejorar funciones ejecutivas, competencias sociales y personales, como la autogestión, la autoestima, o el sentimiento de pertenencia.
Los resultados de la atención prestada en este recurso «han sido satisfactorios y alentadores en el camino que se está recorriendo», destacan sus responsables. De ahí, que esté en ciernes el proyecto de ampliar con otra aula para Primaria.
23 junio 2024|Fuente: EFE |Tomado de la Selección Temática sobre Medicina de Prensa Latina. Copyright 2024. Agencia Informativa Latinoamericana Prensa Latina S.A.|Noticia
jun
25
Las redes sociales pueden exponer hoy a los jóvenes al acoso, el abuso, la explotación y el contenido extremo y el Congreso de Estados Unidos debe actuar para hacer que las plataformas sean más seguras, advirtió un experto.
El doctor Vivek Murthy, cirujano general de Estados Unidos compartió en su cuenta en X algunas de las consideraciones publicadas en el diario The New York Times donde «hablo de mi llamado a la acción en torno a las redes sociales y #YouthMentalHealth (salud mental de los jóvenes)».
Para él, es necesario que el Congreso federal tome medidas que tornen más seguras las redes sociales respecto a los niños y también se debe crear conciencia sobre los daños.
En un artículo que publicó en el periódico, Murthy instó al legislativo a colocar mensajes de advertencia en redes sociales acerca de su efecto, similares a las etiquetas obligatorias que aparecen en las cajas de cigarros.
Opinó que es momento de requerir una etiqueta de advertencia de salud pública en las plataformas de redes sociales, que indique que «están relacionadas con daños significativos a la salud mental en adolescentes».
«Una etiqueta de riesgo a la salud pública, la cual requiere de acción en el Congreso, sería un recordatorio constante para padres de familia y adolescentes de que no se ha demostrado que las redes sociales sean seguras», subrayó.
Dijo que una etiqueta no hará más segura una red social para los jóvenes, pero es un paso necesario porque la evidencia obtenida, a partir de los estudios relacionados con el tabaquismo, demuestra que ese tipo de advertencia puede aumentar la concientización y cambiar patrones de comportamiento.
Según datos del Pew Research Center, el uso de redes sociales es común entre los jóvenes, y hasta el 95 % de los adolescentes en el rango de 13 a 17 años aseguran que utilizan una de esas plataformas, mientras que más de una tercera parte de ellos afirman que las ven «casi constantemente».
22 junio 2024|Fuente: Prensa Latina |Tomado de |Noticia
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La aparición de nuevos fármacos y la aplicación del big data para desarrollar terapias y biomarcadores de detección precoz son avances que están transformando la investigación en el alzhéimer y que recoge el nuevo libro Neurodegeneración y Alzheimer.
Escrita por el director de la Fundación Pasqual Maragall y del BarcelonaBeta Brain Research Center (BBRC), Arcadi Navarro, y la neuropsicóloga experta en formación y divulgación de la misma entidad, la doctora Nina Gramunt, el libro explora los métodos de prevención y nuevos fármacos, como el lecanemab, aprobado por la Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos (FDA, en inglés) en 2023 y que frena el avance del alzhéimer, para combatir esta enfermedad.
La obra también analiza cómo el big data está transformado la investigación en fármacos y desarrollo de biomarcadores.
«En los últimos años, ha habido un cambio de paradigma en la comprensión del alzhéimer y otras enfermedades neurodegenerativas. Ahora tenemos biomarcadores que avanzan el diagnóstico y que se deben complementar con nuevos fármacos que por primera vez modifican el curso biológico de las personas afectadas», afirma en declaraciones a EFE la doctora Gramunt.
Principalmente, se refiere al lecanemab, uno de los fármacos más esperanzadores en la investigación del alzhéimer al ralentizar su avance en pacientes en las primeras fases de la enfermedad y que, pese a obtener la luz verde en Estados Unidos, Japón y China, aún no ha sido aprobado por la Agencia Europea del Medicamento.
Aunque esta dolencia siga siendo progresiva e irreversible, este medicamento es, en estos momentos, el único eficaz a la hora de ralentizar su avance.
Así lo demostró en un estudio previo a la aprobación del fármaco en el que participaron 1 795 pacientes y cuyos resultados revelaron una reducción del deterioro cognitivo del 27 % en 18 meses de los pacientes tratados con lecanemab en comparación con los que no.
«Es un primer paso, pero muy importante, porque hacía 20 años que no teníamos la aprobación de ningún fármaco específico contra el alzhéimer», asegura la divulgadora sobre alzhéimer, envejecimiento y promoción de la salud cerebral.
En la misma línea, Gramunt subraya que, hace unos días, el Comité Asesor de la FDA estadounidense votó por unanimidad respaldar la aprobación otro fármaco contra la enfermedad, el donanemab, al demostrar su eficacia para ralentizar el deterioro cognitivo de pacientes en las primeras etapas de la enfermedad.
«Es de la misma familia que el lecanemab, pero su principio activo tiene algunos aspectos diferenciados a nivel fisiológico cerebral», detalla la neuropsicóloga.
Más allá de los nuevos fármacos, Gramunt ha resaltado que, antes de frenar el avance del alzhéimer, es importante centrarse en la prevención, protegiendo la salud cardiovascular, manteniendo activa la actividad cognitiva -lo que aleja cuadros de ansiedad y depresión- y procurando descansar las horas necesarias.
Otro factor relevante a la hora de investigar el alzhéimer es encontrar técnicas de detección de este trastorno, por lo que los avances en encontrar biomarcadores son clave.
Las investigaciones en el hallazgo de biomarcadores se han acelerado en los últimos años gracias a las nuevas tecnologías y a la irrupción del Big Data, que permite trabajar con grandes cantidades de datos para dar con la mejor combinación.
«Ahora, técnicamente podemos detectar el riesgo de aparición de la enfermedad con un análisis de plasma o de sangre y anticiparnos unos 15 o 20 años antes de que se manifiesten los primeros síntomas», especifica Navarro.
Sobre esta cuestión, el director de la Fundación Pasqual Maragall agrega que los siguientes pasos deben ser hacer que los biomarcadores sean más accesibles y mejores y que tenga sentido hacer un cribado poblacional.
«Aunque la Agencia Europea del Medicamento apruebe el lecanemab, aún no tiene sentido hacer grandes cribados con biomarcadores porque este medicamento, por ahora, funciona una vez aparecen los primeros síntomas del alzhéimer. Hace falta que primero se aprueben medicamentos preventivos», insiste.
Sin embargo, Navarro apunta que este fármaco ya aprobado «se encuentra en ensayos clínicos con hipótesis de partida de que no solo frena la enfermedad, sino que puede retrasar la aparición del alzhéimer antes de que aparezca».
Preguntado sobre el futuro de la investigación de esta enfermedad, el también director del BBRC sostiene que hay que ser «optimistamente prudentes», porque la ciencia «funciona siempre, pero con ritmos lentos».
«Hay motivos para un optimismo cauteloso, con fármacos que pueden frenar el avance de la enfermedad y está habiendo mucha investigación. En algún momento habrá alguna terapia para tratar a personas con riesgo de padecer alzhéimer, pero para eso aún hacen falta mucha inversión y recursos», concluye Navarro.
16 junio 2024|Fuente: EFE |Tomado de la Selección Temática sobre Medicina de Prensa Latina. Copyright 2023. Agencia Informativa Latinoamericana Prensa Latina S.A.|Noticia
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Nueve de cada 10 habitantes de Rio Grande do Sul, estado del sur de Brasil que sufre desde hace 43 días la peor catástrofe hidrometeorológica de la historia, están psicológicamente afectados por la tragedia, padeciendo ansiedad y depresión vinculadas a las pérdidas y al temor de sufrir nuevas inundaciones, según un estudio divulgado este martes por la prensa local.
El trastorno de estrés postraumático, la ansiedad, la depresión y el agotamiento (síndrome de burnout) son enfermedades de salud mental citadas por quienes respondieron a una encuesta que llevan adelante los profesionales psicólogos de la Universidad Federal de Rio Grande do Sul (UFRGS) y del Hospital de Clínicas de Porto Alegre, capital de Rio Grande do Sul, que hace frontera con Argentina y Uruguay.
Según las variadas respuestas de los sobrevivientes a las inundaciones iniciadas el 29 de abril y que comenzaron a retroceder a inicios de junio, la ansiedad se genera, por ejemplo, al encontrar un grifo abierto y escuchar el ruido del agua o con pesadillas de que la vivienda se está inundando.
Entre los datos recogidos por los investigadores, la ansiedad se destaca con el 91 %, seguida por el agotamiento 60 % y la depresión, con 50 %.
La coordinadora del estudio, la psiquiatra Simone Hauck, dijo a la cadena de noticias RBS, de Porto Alegre, que la catástrofe ambiental que generó al menos 175 muertos, 38 desaparecidos y por al cual siguen evacuadas casi 450 000 personas, afectó incluso a quien no fue víctima de las inundaciones.
Existen reacciones similares entre las víctimas y los voluntarios socorristas, quienes respondieron que sueñan que entra agua al apartamento y piensan que «pocas cosas valdrán la pena obtener en la vida si se pueden perder en cualquier momento», explicó.
La especialista dijo que estos síntomas aparecen en forma temporal, con lo cual deberían disminuir a medida que pasa la tragedia, con la resolución de problemas de vivienda u otros problemas vinculados a la inundación.
Según la cadena televisiva, los expertos alertaron que la mayor tasa de suicidios de Brasil es la de Rio Grande do Sul, incluso antes de la tragedia.
El Ministerio de Salud del Gobierno federal de Brasil conformó un equipo de 300 profesionales de la salud mental para atender a los afectados de las tormentas y de las inundaciones en Rio Grande do Sul desde finales de abril pasado.
La encuesta sobre la salud mental de los sobrevivientes tiene como objetivo hacer un mapa sobre los barrios y regiones que deberían recibir prioridad en la inversión pública en el área de salud mental, como la construcción de centros de atención y la contratación de psicólogos y psiquiatras.
12 junio 2024|Fuente: Xinhua |Tomado de la Selección Temática sobre Medicina de Prensa Latina. Copyright 2023. Agencia Informativa Latinoamericana Prensa Latina S.A.|Noticia
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Romper cosas o salir a correr son inútiles para reducir la ira; la mejor forma de enfrentar el sentimiento es la meditación, el mindfulness (atención plena) o ejercicios de respiración para relajar los músculos, se conoció hoy.
Así lo confirmó un nuevo estudio publicado en la revista Clinical Psychological Review que reveló cómo desahogarse liberando energía es lo que apetece en momentos de rabia, sin embargo; las actividades más efectivas a la hora de bajar un enfado son las que reducen el nivel de activación.
Para llegar a esa conclusión, la autora del hallazgo, Sophie Kjaervik, psicóloga especialista en agresión e ira e investigadora posdoctoral en la Virginia Commonwealth University, revisó 154 estudios que exploraban la eficacia de distintas actividades a la hora de reducir ese nivel de excitación al que conlleva la furia.
Encontró que las actividades relacionadas con golpear objetos o hacer ejercicios físicos fuertes pueden supuestamente aplacar el enojo, pero su efecto dura solo unos minutos y no sirve a largo plazo.
Por ello es mejor las funciones que tienen un componente cognitivo (la meditación y el mindfulness), en las que, «no solo intentas relajar el cuerpo, sino también la mente», afirma la experta.
Otro hallazgo interesante del metaanálisis de Kjaervik es que no todas las actividades que aumentan la activación son inefectivas a la hora de manejar la rabia: los deportes con pelota y actividades como el aeróbic sí logran mejorar el humor.
«Creemos que es por introducir el elemento del juego, que genera emociones positivas y contrarresta la rabia. No puedes estar contento y enfadado a la vez, es imposible», aseguró.
La ira es una emoción natural, y según varios especialistas, en ocasiones puede ser incluso algo útil «para movilizar recursos y enfrentar obstáculos».
Sin embargo, también puede llevar a acciones impulsivas y agresivas que pueden causar daño a uno mismo o a otros, ya sea física o emocionalmente.
Kjaervik añade que la ira es mala para el corazón y refiere un estudio reciente, publicado a principios de mayo, en el cual se indica que incluso los episodios breves de ira reducen la capacidad de dilatación de los vasos sanguíneos, lo que se relaciona con un mayor riesgo de infarto.
11 junio 2024|Fuente: Prensa Latina |Tomado de |Noticia
jun
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Los problemas de salud mental en Tailandia están aumentando, mientras que el número de personas que buscan tratamiento creció de 1,3 millones en 2015 a 2,9 millones en 2023, según el Consejo Nacional de Desarrollo Económico y Social (NESDC).
Según datos del Departamento de Salud Mental del Ministerio de Salud, recopilados entre el 1 de octubre de 2023 y el 22 de abril de 2024, el NESDC observa una tendencia preocupante.
Aproximadamente el 15,48 % de la población de Tailandia informó haber experimentado estrés, el 17,20 % presenta signos de depresión y el 10,63 % tenía riesgo de ideación suicida. Estas cifras indican un deterioro de la situación en los últimos años.
Las presiones económicas y sociales contribuyen a los trastornos depresivos y de ansiedad entre los tailandeses. En el año fiscal 2023, la proporción de personas con dichos trastornos fue notablemente alta, superando el número de personas con enfermedades mentales causadas por el abuso de drogas.
La tasa de suicidio en el mismo año, 7,94 por 100 000 habitantes, se acercó a niveles vistos por última vez durante la crisis financiera de Tom Yum Kung, cuando alcanzó 8,59 por 100 000 habitantes.
Los factores ambientales también juegan un papel importante en la salud mental. Tailandia enfrenta problemas como la contaminación del aire PM2,5, que se encuentra entre las más altas del mundo, y debe permanecer alerta para abordar estas preocupaciones ambientales.
11 junio 2024|Fuente: VNA |Tomado de la Selección Temática sobre Medicina de Prensa Latina. Copyright 2023. Agencia Informativa Latinoamericana Prensa Latina S.A.|Noticia
