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Un nuevo estudio interdisciplinario en India muestra hoy los beneficios de terapias de yoga para mejorar de manera significativa la salud de pacientes con artritis reumatoide (AR).
Según la investigación, liderada por el Laboratorio de Reproducción Molecular y Genética, el yoga contribuye a controlar el estrés un desencadenante conocido de la enfermedad autoinmune crónica que causa inflamación en las articulaciones y puede afectar otros sistemas de órganos, como los pulmones, el corazón y el cerebro.
El estudio publicado en la revista Scientific Reports proporciona evidencia del potencial de la práctica de la milenaria disciplina india como terapia complementaria para los afectados por la dolencia y sus síntomas como debilidad general o sensación de malestar, dificultad para dormir, dolor de pecho cuando respiras, pérdida de apetito, entre otros.
Luego de sesiones de yoga, los pacientes experimentaron una reducción de la percepción del dolor, una mejor movilidad de las articulaciones y una disminución de la discapacidad, de acuerdo con los expertos.
A diferencia de los medicamentos, el yoga no tiene efectos secundarios y ofrece una alternativa natural y rentable para controlar enfermedades autoinmunes graves, señala la pesquisa.
El yoga resulta un arte sincronizado de movimiento, respiración y meditación, que ayuda a expandir la conciencia, mejorar el equilibrio, aumentar el intelecto, reducir la ansiedad, así como ayudar a controlar el peso y una buena salud mental, física y emocional en general.
16 julio 2024|Fuente: Prensa Latina |Tomado de la Selección Temática sobre Medicina de Prensa Latina. Copyright 2024. Agencia Informativa Latinoamericana Prensa Latina S.A.|Noticia
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Caminar podría ser lo más sencillo para prevenir el dolor de espalda recurrente, según un estudio publicado en Lancet, que demuestra cómo los pacientes que pasean a diario sufren menos ese problema.
Investigadores australianos descubrieron que las personas que caminaban cinco veces a la semana durante una media de 30 minutos cada día y recibían asesoramiento de un fisioterapeuta permanecían sin dolor casi el doble de tiempo que las que no recibían ningún tratamiento.
Dar pasos con regularidad también mejoró la calidad de vida de los pacientes y el tiempo que tuvieron que ausentarse del trabajo se redujo casi a la mitad. Caminar puede tener un profundo impacto en una enfermedad que afecta a ocho de cada diez personas en el Reino Unido y es la principal causa de discapacidad en todo el mundo.
Es un ejercicio sencillo, de bajo costo y muy accesible que casi todo el mundo puede practicar, independientemente de su situación geográfica, edad o estatus socioeconómico, aseguró Mark Hancock, catedrático de Fisioterapia de la australiana Universidad Macquarie.
Alrededor de 800 millones de personas en todo el mundo padecen lumbalgia, y siete de cada 10 que se recuperan de un episodio vuelven a tener reagudizaciones al cabo de un año.
En la actualidad, el tratamiento y la prevención del dolor de espalda consisten en una combinación de ejercicio, terapia y, en algunos casos, cirugía.
Los científicos hicieron un seguimiento de hasta tres años a más de 700 adultos que se habían recuperado recientemente de un episodio de lumbalgia.
Como parte de la investigación, a la mitad de ellos se les asignó aleatoriamente un programa de caminatas y sesiones educativas de un fisioterapeuta, mientras que el resto se asignó a un grupo de control al que no se proporcionó ninguna intervención específica, pero que podía buscar tratamiento si los síntomas reaparecían.
«El grupo de intervención tuvo menos episodios de dolor limitante de la actividad en comparación con el grupo de control, y un periodo medio más largo antes de sufrir una recidiva, con una mediana de 208 días frente a 112″, afirmó Hancock.
No sabemos exactamente por qué caminar es tan bueno para prevenir el dolor de espalda, pero es probable que incluya la combinación de los suaves movimientos oscilatorios, la carga y el fortalecimiento de las estructuras de la columna vertebral y los músculos, la relajación y el alivio del estrés, y la liberación de endorfinas para sentirse bien.
También sabemos que caminar conlleva muchos otros beneficios para la salud, como la salud cardiovascular, la densidad ósea, un peso saludable y una mejor salud mental, añadió.
08 julio 2024|Fuente: Prensa Latina |Tomado de la Selección Temática sobre Medicina de Prensa Latina. Copyright 2024. Agencia Informativa Latinoamericana Prensa Latina S.A.|Noticia
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La artrosis en la Edad Media estaba causada por un exceso de trabajo físico, mientras que hoy en día es el sedentarismo lo que la provoca, según un estudio presentado este viernes que analiza restos óseos de los siglos XI y XII encontrados durante las excavaciones efectuadas en el Parque Arqueológico del Coliseo.
El análisis de microestructura ósea de los restos de cuatro individuos de una familia romana encontrados en la Domus Tiberiana ha sido promovido por la fundación AILA, que lucha contra la artrosis y la osteoporosis, en colaboración con el parque arqueológico del Coliseo y dos profesores de la Universidad La Sapienza de Roma.
En la Edad Media, la combinación del trabajo agrícola y las labores manuales intensas contribuían a un notable desarrollo muscular y óseo, sobre todo en las articulaciones inferiores, pero esto también conducía «al desarrollo de artrosis precoz a una edad que hoy consideramos joven», explicó Michela Relucenti, profesora de la Sapienza.
Los primeros restos óseos analizados corresponden a los de una mujer de entre 20 y 30 años, a la que se le detectó artrosis por la erosión del cartílago en el fémur, pero no presentó ningún tipo de osteoporosis.
También se analizaron los huesos de un menor de entre 6 y 9 años del que se desconoce el sexo que revelaron síntomas de anemia, además de presentar una hernia discal debido al levantamiento de pesos superiores para su edad y su complexión física.
Esta familia romana de la Edad Media llevaba una dieta basada en vegetales y suplementos proteicos derivados de carne de origen animal, «por lo que no eran personas particularmente mal nutridas, eran personas normales para la época», concluye Relucenti.
Dada la fragilidad de las muestras se utilizó un microscopio innovador con una sonda EDX que permitió observar las muestras óseas con un método no destructivo, en su estado natural y sin ningún procedimiento de preparación que las modifique permanentemente.
En contraste con la Edad Media, cuando las personas soportaban «cargas excesivas que desarrollaban la artrosis, hoy el sedentarismo, además de desarrollar la artrosis también lleva a la osteoporosis», explicó el presidente de AILA, Francesco Bove, quien destacó la importancia de «un equilibrio entre la carga y la edad» en la actividad física diaria.
También advirtió de que «otro peligro de la sociedad moderna es la obesidad» y aseguró que esta enfermedad supone que «un individuo que debe pesar 65 kilos pesa 85, es como si llevase una carga de 25 kilos a la espalda», ejemplificó, por lo que en este caso la artrosis tiene las mismas causas que en la antigüedad.
Gracias «al estudio de los individuos antiguos comprendemos la importancia de un correcto estilo de vida para conservar la salud de los huesos, ayer hoy y también en el futuro», concluyó Relucenti.
21 junio 2024|Fuente: EFE |Tomado de la Selección Temática sobre Medicina de Prensa Latina. Copyright 2024. Agencia Informativa Latinoamericana Prensa Latina S.A.|Noticia
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El reciente hallazgo de una proteína llamada TP53INP2 puede resultar clave en la lucha contra la sarcopenia, trastorno frecuente en la vejez que se caracteriza por la pérdida progresiva de masa y función muscular.
Generalmente este desgaste comienza a manifestarse a partir de los 55 años y tiene un impacto negativo en la funcionalidad y salud del individuo, pues conduce a una mayor fragilidad, riesgo de sufrir caídas y lesiones, discapacidad física, dependencia y necesidad de cuidados a largo plazo.
La sarcopenia se acelera con el transcurso de los años. Más allá de los 50 años se producen disminuciones anuales de la masa muscular del uno al dos por ciento, para llegar a los 80 años con una pérdida de hasta 45 por ciento.
Es conocido que la potencia o fuerza muscular alcanza su pico máximo entre la segunda y tercera década de la vida y declina alrededor de 1,5 puntos porcentuales anual entre las edades de 50 a 60 años, y de tres por ciento después. Un estudio liderado por los doctores Antonio Zorzano, del Instituto de Investigación en Biomedicina de Barcelona, y David Sebastián, profesor de la Universidad de Barcelona, con la colaboración del Parc Sanitari Sant Joan de Déu, mostró que niveles elevados de TP53INP2 en el músculo están asociados con una mayor fuerza muscular y un envejecimiento más saludable en humanos.
A través de experimentos en modelos de ratón y el análisis de muestras de tejido muscular humano, los investigadores descubrieron que los niveles de esta proteína disminuyen con la edad.
Tales revelaciones sugieren que fomentar la actividad de ésta y, por ende, la autofagia en el músculo, podría ser una estrategia efectiva para luchar contra la sarcopenia y promover un envejecimiento más activo y saludable.
«Este estudio no solo resalta la importancia de mantener activa la autofagia en los músculos para prevenir la pérdida de masa muscular, sino que también nos da esperanzas sobre posibles tratamientos que podrían mejorar o al menos mitigar los efectos del envejecimiento en nuestros músculos», explicó Zorzano en un artículo publicado en la revista Autophagy.
Este avance abre nuevas vías de investigación en el campo del envejecimiento, además de sugerir posibles intervenciones para mejorar significativamente la calidad de vida de las personas mayores, ayudándoles a mantener su independencia y vitalidad.
CAUSAS Y PREVALENCIA
De acuerdo con un estudio que vio la luz en la Revista Cubana de Medicina General Integral (julio-septiembre de 2019), la sarcopenia y sus consecuencias, sin lugar a dudas, representan un reto para la sociedad y el sistema de salud.
En Cuba, al concluir 2017, el número de personas de 60 años y más se elevó hasta el 19,8 % de la población, con un incremento evolutivo con respecto a 1970 de 10,8 puntos porcentuales. El proceso de envejecimiento se observó de manera más o menos intensa en todos los territorios, lo que se manifestó de forma más evidente en las provincias de La Habana, Pinar del Río, Las Villas y Sancti Spíritus.
Mientras, una de sus causas, la elevada esperanza de vida de la población, se situó en 78,45 años (2011-2013), cuando las mujeres presentaron una mayor longevidad que los hombres (80,45 frente a 76,50 años).
La sarcopenia es una entidad común en la población anciana, con una prevalencia entre nueve y 18 por ciento en mayores de 64 años y entre 11 y 50 por ciento en personas mayores de 80 años.
En un estudio donde intervinieron 651 hombres y mujeres, mayores de 60 años, residentes en diferentes barriadas habaneras, se evaluó la masa muscular apendicular y la fuerza de agarre manual para diagnosticar sarcopenia.
Según se observó, la masa muscular apendicular estuvo disminuida en 46,8 %, siendo más evidente en hombres.
Por su parte, la dinamometría fue más deficiente en mujeres (76 %) que en hombres (22), mientras 32,3 por ciento de los hombres y más del 90 % de las mujeres cumplieron con el criterio de sarcopenia.
Varios autores opinan que esta debe considerarse un síndrome geriátrico frecuente y relevante para la práctica clínica diaria.
Si consideramos que es un acompañante habitual del proceso de envejecimiento, se pudiera inferir que puede afectar al 100 % de los ancianos. Sin embargo, si introducimos el matiz de que la pérdida de masa y potencia muscular sea lo suficientemente intensas como para producir síntomas, la prevalencia será menor, se evaluó en el artículo.
Los expertos plantean varios aspectos que facilitan la aparición de la sarcopenia, entre ellos se destacan: el proceso de envejecimiento, las condiciones genéticas del individuo, la dieta inadecuada asociada a pérdida de peso desde edades tempranas, estilo de vida sedentario, enfermedades crónicas y los tratamientos con ciertas drogas.
También se mencionan los cambios hormonales producto del declive de la secreción de hormonas anabólicas -como la de crecimiento y las sexuales-, incremento de la resistencia a la acción de la insulina, la aterosclerosis, el incremento en la circulación de citoquinas pro-inflamatorias y la disminución en la densidad ósea y de la capacidad oxidativa, entre otros aspectos.
CÓMO PREVENIR O REVERTIR ESTE PADECIMIENTO
La mejor manera de prevenir o revertir la sarcopenia es sin duda alguna la actividad física y más concretamente los ejercicios de potenciación muscular, afirmó en un artículo especializado el doctor J. A. Serra Rexach, del Servicio de Geriatría del hospital general universitario Gregorio Marañón, Madrid, España.
Está ampliamente demostrado cómo este tipo de ejercicios produce en los ancianos un incremento de la masa y potencia muscular algo más pequeño en términos absolutos que los más jóvenes, pero similar en términos relativos, aseveró.
Los beneficios de estos programas de entrenamiento se obtienen en tan solo ocho semanas con ejercicios dos o tres veces por semana, habiéndose conseguido mejorías incluso en ancianos con más de 90 años.
Distintos programas de entrenamiento en ancianos demuestran un incremento de la potencia muscular entre el 30 y el 170 %, según el experto.
Además, dijo, «este incremento de la potencia muscular tiene importantes implicaciones funcionales: mayor capacidad y velocidad de marcha, mayor capacidad para subir escaleras y por lo tanto mayor capacidad para mantenerse físicamente independientes».
Asimismo la actividad física ha demostrado su utilidad para prevenir y tratar una gran cantidad de enfermedades frecuentes en los adultos mayores. Por último también está demostrado que los ancianos que llevan una vida más activa viven más años y en mejores condiciones, subrayó el especialista.
29 abril 2024|Fuente: Prensa Latina |Tomado de la Selección Temática sobre Medicina de Prensa Latina. Copyright 2023. Agencia Informativa Latinoamericana Prensa Latina S.A.|Noticia
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El hábito tabáquico puede producir problemas lumbares y cervicales, ya que «afecta el flujo sanguíneo; agrava el daño estructural en las vértebras; contribuye a la degeneración de los huesos» y «afecta las raíces nerviosas, incrementando el riesgo de dolor radicular y ciática», según explica la jefa de la Unidad del Dolor del Hospital Universitario Sanitas Virgen del Mar, Eva Mercado.
Las molestias en la parte superior del cuerpo pueden tener orígenes muy diversos y son cada día más prevalentes. De hecho, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), más de 500 millones de personsas en todo el mundo sufren dolor lumbar y unos 200 millones dolor de cuello.
En este sentido, existen varios factores que pueden provocar o agravar estos dolores, como el estrés, que aumenta la tensión muscular en cuello y hombros y está muy relacionado con el dolor cervical crónico, o el sedentarismo, que predispone al dolor cervical y lumbar.
«Por eso hay que realizar actividad física. Es muy necesario mantenerse activo. También previene el sobrepeso, que dificulta mantener una postura estable y, por tanto, puede conllevar la aparición de este tipo de dolor», añade la doctora Mercado.
«Otro consejo que daría es cuidar el calzado: un tacón no debe superar los tres centímetros y ha de ser lo suficientemente ancho para que el pie pueda tener el punto de apoyo necesario para no provocar desequilibrios», detalla la experta.
Asimismo, problemas como el bruxismo, la mala oclusión dental o la tensión en la mandíbula pueden desencadenar una serie de compensaciones musculares y posturales que afectan directamente a ambas zonas.
En este sentido, la odontóloga del Departamento de Innovación y Calidad Clínica de Sanitas Dental, Lorena Trinidad Bueno, asegura que «es trascendental mantener una postura adecuada al masticar y hablar. Estos hábitos, junto con cuidados dentales regulares que garanticen una salud oral óptima, promueven una columna vertebral más alineada y libre de molestias».
LA HIGIENE POSTURAL EN LA RUTINA DIARIA
A su vez, desde Sanitas precisan que otro aspecto que se suele olvidar, tan importante como el resto, es la higiene postural, que consiste en adoptar posiciones y movimientos que distribuyan correctamente el peso que debe soportar la columna vertebral para evitar lesiones.
«Si no se adoptan posturas óptimas en la rutina diaria, el daño puede derivar en lesiones como lumbalgias, cervicalgias, contracturas, tunel carpiano o epicondilitis, entre otras», apunta la doctora Mercado.
Para evitar estos problemas y fomentar una correcta higiene postural, desde Sanitas recomiendan que, en caso de dedicar muchas horas sentado delante del ordenador, se debe procurar que el ángulo de visión esté en línea recta con la pantalla y, así, evitar una inclinación innecesaria para el cuello.
Además, el tronco del cuerpo debe acercarse lo máximo posible al respaldo del asiento para evitar encorvarse. Con la espalda recta, el cuerpo adoptará un ángulo de 90° entre tronco y piernas.
También se deben apoyar los antebrazos, mantener los hombros relajados, no doblar las muñecas y que los pies alcancen a apoyarse totalmente en el suelo evitando que se queden colgando.
Al cargar peso, tanto para trabajos como para el día a día de cada persona, aconsejan distribuir el peso de forma simétrica. Para la espalda, es más recomendable usar un equipaje que utilice los dos hombros en vez de uno solo, como sería el ejemplo de una mochila en comparación con un bolso.
En el caso de levantar peso desde el suelo, lo idóneo es flexionar las rodillas mientras se mantiene la espalda lo más recta posible, evitando su inclinación. En cambio, si el peso a levantar se encuentra en una altura superior a la de los brazos estirados en línea recta, conviene utilizar algún elmento donde poder subirse y situarse a la misma altura.
Por último, al dormir, según la doctora Mercado, lo recomendable es adoptar una postura de lado, similar a la fetal. Para aquellos a los que les resulte incómoda esa postura, también se puede optar por dormir boca arriba situando un cojín debajo de las rodillas, aportando una ligera flexión de las piernas que elimina la lordosis lumbar.
En cualquier caso, la experta precisa que dormir boca abajo es «estrictamente desaconsejable» porque obliga a girar el cuello y la cabeza en algún sentido para poder respirar y puede provocar lesiones.
19 abril 2024|Fuente: Europa Press |Tomado de |Noticia
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19
Las lesiones musculares son frecuentes en toda la población activa, y causan la mayoría de bajas de jugadores en el mundo del deporte. Según la gravedad, la recuperación de la función muscular es bastante lenta y puede requerir cirugía, medicación y rehabilitación. Ahora, un estudio liderado por la Universidad de Barcelona revela una estrategia para mejorar y acelerar la recuperación de lesiones musculares que tiene una aplicación potencial en el sector del deporte y la salud en general.
Este es el primer trabajo que aporta evidencias científicas sobre la recuperación más rápida y efectiva de las lesiones musculares a través de la exposición intermitente a una baja disponibilidad de oxígeno (hipoxia) en una cámara de baja presión barométrica (hipobárica) que simula las condiciones de gran altura geográfica.
El nuevo enfoque es importante para la recuperación de deportistas especialmente en la élite competitiva, pero también para paliar el impacto socioeconómico generado por las pérdidas de productividad laboral que causan estas lesiones en la población activa.
El estudio, llevado a cabo con modelos animales, se ha publicado en la revista Journal of Physiology. Los autores del trabajo son los expertos Garoa Santoildes, Teresa Pagès, Joan Ramon Torrella y Ginés Viscor, del Departamento de Biología Celular, Fisiología e Inmunología de la Facultad de Biología de la UB.
¿Por qué la hipoxia ayuda a regenerar el músculo lesionado?
Desde hace tiempo, las cámaras hipobáricas se usan para mejorar la condición física en deportes de alto rendimiento (alpinistas, escaladores, etc.) y en sectores profesionales (minería en altitud, observación astronómica, control fronterizo). En condiciones de hipoxia hipobárica, el cuerpo se expone a un ambiente de baja presión atmosférica en el que las células captan menos oxígeno y generan una respuesta fisiológica. Los efectos beneficiosos que causa la exposición a hipoxia intermitente en el cuerpo están bien descritos, pero todavía se exploran sus potenciales aplicaciones en biomedicina.
El estudio indica que cualquier tipo de lesión muscular podría recuperarse más rápidamente con sesiones de exposición intermitente a hipoxia hipobárica (altitud simulada), pero probablemente también las lesiones mio-tendinosas podrían acelerar su recuperación», apunta el catedrático Ginés Viscor, jefe del Grupo de Fisiología Adaptativa: Hipoxia, Ejercicio y Salud de la UB.
En los tejidos, la hipoxia provoca una activación local de la vía de HIF (el factor inducido por hipoxia), que es un sensor de los niveles de oxigenación. «Cuando la cantidad de oxígeno que llega a las células no es suficiente, la proteína HIF actúa como interruptor que activa una serie de cambios en tutas metabólicas para compensar este déficit», explica la profesora Garoa Santocildes.
Entre otras vías, la proteína HIF activa la proliferación de más vasos capilares a través del factor de crecimiento endotelial (VEGF), un proceso que aportaría a escala muscular más factores de crecimiento, substratos metabólicos y oxígeno que favorecen el proceso de regeneración muscular después de la lesión.
Tal como explica la profesora Teresa Pagès, «en paralelo, la proteína HIF también potenciaría la síntesis de proteínas concretas, la actividad de algunas enzimas y la eficiencia de las mitocondrias, que son los orgánulos celulares que subministran la energía para las funciones celulares».
Lesiones musculares y terapias: un cambio de paradigma
En el abordaje de las lesiones musculares, la visión clásica de la terapia RICE (en inglés, Rest, ice, compression and elevation) ha evolucionado hacia una visión más integral y activa, conocida como PEACE (Protection, elevation, avoid NSADs, compression, education) y LOVE (Load management, optimism, vascularization, exercise).
«Todo esto ha significado un gran cambio de paradigma en el ámbito de la recuperación de las lesiones musculares», detalla el profesor Joan Ramon Torrella. «La exposición a la hipoxia hipobárica —continúa el experto— es totalmente compatible con este nuevo paradigma, e incluso podría contribuir a mejorar los efectos de las terapias emergentes para acelerar la recuperación del músculo lesionado».
La terapia basada en la exposición en bajas concentraciones de oxígeno también podría ayudar a explorar nuevos tratamientos de lesiones fisiopatológicas. Así, sería importante comprobar si la hipoxia puede contrarrestar la atrofia muscular típica de la sarcopenia —una enfermedad caracterizada por la pérdida de masa y fuerza musculares— mediante los procesos implicados en la recuperación muscular (proliferación capilar, metabolismo oxidativo más efectivo, etc.).
«Muy probablemente, en estos casos, la intervención con hipoxia hipobárica mejoraría si se combina con actividades individualizadas de ejercicio físico de fuerza y resistencia. Incluso se podría mejorar su aplicación en la recuperación de afectados por el síndrome de covid persistente», concluye el equipo.
Ver artículo: Santocildes G, Viscor G, Pagés T, Ramon Torrella J. Simulated altitude is medicine: intermittent exposure to hypobaric hypoxia and cold accelerates injured skeletal muscle recovery. The Journal of Physiology[Internet].2023[citado 18 mar 2024].DOI10.1113/JP285398
18 marzo 2024|Fuente: EurekAlert | Tomado de |Comunicado de prensa
