Imagen: Archivo.El rol que los alimentos y sus componentes pueden ejercer sobre la salud humana centrará en Uruguay una iniciativa académica y de investigación científica que buscará generar conocimiento y construir infraestructura de vanguardia.

Nacido en el corazón del Centro de Investigaciones Biomédicas de la Facultad de Medicina de la Universidad de la República (Ceinbio), el Programa en Alimentos y Salud Humana tiene cuatro grandes objetivos.

Así lo indica a la Agencia EFE el investigador biomédico uruguayo Rafael Radi, director del Ceinbio y coordinador general del Grupo Asesor Científico Honorario (GACH) que asesoró al Gobierno durante la pandemia de la covid-19.

Cuatro objetivos

«Es un programa académico que tiene cuatro grandes objetivos. Uno era crear una maestría de ciencias de alimentos y salud humana, para generar un profesional con formación interdisciplinaria que fuera desde la química de los alimentos hasta su aplicación a nivel médico y nutricional, pasando por todo el procesamiento a nivel del aparato digestivo, temas que tienen que ver con inocuidad alimentaria, hasta ingeniería de alimentos», explica.

Asimismo, destaca que el segundo eje del programa tiene que ver con montar proyectos de investigación «potentes» en el área de alimentos y salud humana que vayan desde la química hasta la biología.

«Para eso se necesitan técnicas analíticas potentes que puedan entender la composición de los alimentos y ensayos biológicos apropiados para testear el efecto del nutriente sobre la neurodegeneración, las alteraciones vasculares o el envejecimiento. Entenderlo con un nivel de detalle molecular mucho más preciso», detalla Radi.

Los otros objetivos están vinculados a crear infraestructuras de investigación dedicadas al programa y generar proyectos y vinculaciones con el sector productivo.

Para Radi, este programa, que apunta a hacer investigación y aplicar conocimiento científico al desarrollo de alimentos saludables, se encargará de crear profesionales «con un conocimiento mucho más fino» sobre del rol que los alimentos y sus componentes pueden ejercer sobre la salud humana.

«Podemos tener un eje virtuoso de poder lograr alimentos de mayor calidad composicional y pensar nuevos productos que pueden tener un rol en la alimentación uruguaya», puntualiza.

Dice además que, desde el punto de vista médico y de la nutrición humana, servirá para que los profesionales «cada vez tengan más elementos para poder sugerir y recomendar perfiles dietéticos y alimentarios que sean beneficiosos para la salud, la prevención de enfermedades y el envejecimiento saludable».

Mientras tanto, desde el punto de vista de la producción de alimentos y de la industria farmacéutica, la Maestría en Ciencias de los Alimentos y Salud Humana podrá dar elementos y herramientas para generar nuevos productos.

Envejecimiento saludable

Por otra parte, el director científico del Programa en Alimentos y Salud Humana sostiene que las sociedades deben atacar problemáticas como la malnutrición infantil y la obesidad, al tiempo que deben tener regímenes que acompañen el envejecimiento saludable.

«La alimentación a nivel nacional podría mejorarse en calidad y en términos de su impacto sobre la salud. Ahí podemos estar hablando de prevenir la obesidad, de prevenir la diabetes, de prevenir la hipertensión, de promover el envejecimiento saludable, mejorar el sistema nervioso central, mejorar la calidad de los huesos y los músculos», dice.

En esa misma línea, agrega que hay un horizonte hacia adelante de optimización en ese esquema de aumento de la expectativa de salud que tendría que acompañarse del aumento de la expectativa de vida.

De acuerdo con esto, el bioquímico e investigador biomédico enfatiza: «Hay que poblar la cabeza de la sociedad y de los profesionales con esta idea de que los alimentos y su composición definen trayectorias de vida».

01 septiembre 2024|Fuente: EFE |Tomado de la Selección Temática sobre Medicina de Prensa Latina. Copyright 2024. Agencia Informativa Latinoamericana Prensa Latina S.A.|Noticia

septiembre 3, 2024 | Carlos Alberto Santamaría González | Filed under: Medicina familiar y comunitaria, Nutrición | Etiquetas: |

Imagen: Archivo.Microbios hay en el cuerpo humano, el suelo, los fondos marinos o lugares inhóspitos de la Tierra, pero también en la comida, de los que se sabe poco. Científicos han creado ahora una gran base de datos con la información genética de los microorganismos de 2 533 fuentes alimentarias (de alimentos y sus ambientes).

Este atlas del microbioma alimentario se ha hecho a partir del análisis de los metagenomas -todo el material genético del conjunto de microoganismos en un ambiente- de fuentes de 50 países, también España. El archivo público permitirá identificar microbios indeseables, seguir la vida microbiana a través de la cadena alimentaria y mejorar los alimentos.

El estudio, el mayor sobre microbiomas en la comida, se publica en la revista Cell y demuestra, además, al comparar la base de datos con casi 20 000 metagenomas humanos, que los microbios vinculados a los alimentos suponen de media alrededor del 3 % del microbioma intestinal de los adultos y el 56 % del de los lactantes.

Detrás de la investigación está el consorcio internacional Master, que, con 29 socios y fondos europeos, arrancó en 2019 para cartografiar los microbiomas de diferentes entornos alimentarios. El proyecto, ya terminado, lo coordina Paul Cotter, de Teagasc, la autoridad de desarrollo agrícola y alimentario de Irlanda.

Por parte española participan investigadores de varios centros del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC): Instituto de Productos Lácteos de Asturias (IPLA), Estación Experimental del Zaidín (Granada), Instituto de Investigación en Ciencias de la Alimentación (Madrid). También colabora la Universidad de León.

El trabajo del CSIC se ha centrado en el análisis de quesos artesanales asturianos.

Los microbiólogos de los alimentos llevan más de cien años estudiándolos y realizando pruebas de seguridad alimentaria, pero se han infrautilizado las modernas tecnologías de secuenciación del ADN, afirma Cotter: «Este es el punto de partida de una nueva oleada de estudios en este campo en los que aprovechamos al máximo la tecnología molecular disponible».

Y es que tradicionalmente los microbios de los alimentos se han estudiado cultivándolos uno a uno en el laboratorio, pero el proceso es lento y no todos pueden cultivarse fácilmente, recuerdan sendos comunicados de la revista y del CSIC.

Para caracterizar el microbioma de los alimentos de forma más completa y eficiente, los investigadores recurrieron a la metagenómica, una herramienta molecular que les permitió secuenciar simultáneamente todo el material genético de cada muestra alimentaria.

En total, el equipo analizó 2 533 metagenomas asociados a alimentos procedentes de 50 países, incluidos 1 950 metagenomas secuenciados por primera vez. Estos procedían de diversos tipos de alimentos y sus ambientes, de los cuales el 65 % eran lácteos, el 17 % bebidas fermentadas y el 5 % carnes fermentadas.

Estos metagenomas de las comunidades microbianas contienen bacterias, hongos y levaduras. Se identificaron 10 899 microbios, la mitad de especies desconocidas.

Los alimentos similares tendían a albergar tipos parecidos de microbios -por ejemplo, las comunidades microbianas de diferentes bebidas fermentadas eran más parecidas entre sí que a los microbios de la carne fermentada-, pero había más variación entre los productos lácteos, probablemente debido al mayor número de lácteos estudiados.

Quesos asturianos

Aunque los científicos no identificaron muchas bacterias patógenas en las muestras, sí observaron algunos microbios que podrían ser menos deseables debido a su impacto en el sabor o la conservación de los alimentos.

Saber qué microbios pertenecen a los distintos tipos de alimentos podría ayudar a los productores -tanto industriales como pequeños- a elaborar productos más consistentes y deseables, apuntan los autores.

También a los reguladores alimentarios a definir qué microbios deben o no estar en determinados tipos de alimentos y a autentificar la identidad y el origen de los alimentos «locales».

En este sentido, el estudio demuestra que los alimentos de cada instalación o granja local tienen características únicas.

En España, por ejemplo, se analizaron ambientes de 28 queserías pertenecientes a la Asociación asturiana de Queseros Artesanos.

Los científicos estudiaron muestras de todo el proceso, desde que la leche entra en la quesería hasta que el queso sale al supermercado. Escudriñaron utensilios, cubas, distintas superficies y muestras de los propios operarios, explica a EFE Abelardo Margolles, del IPLA, porque solo así se logra información de los microbios en toda la cadena.

Comprobaron, asimismo, que los quesos de cada instalación tenían características únicas.

Esto es importante porque se podría asociar la especificidad y calidad de los alimentos locales a su microbioma, e incluso posibilita utilizar el metagenoma como un marcador de autenticidad del alimento, representando «una poderosa herramienta» para garantizar su trazabilidad y origen.

Implicaciones en la salud humana

Además de la autentificación, Margolles destaca que esta biblioteca también ahondará en la seguridad alimentaria. Por ejemplo, facilitará la identificación y localización de un posible foco de contaminación e, incluso, podría ayudar a seleccionar los desinfectantes más adecuados o evitar que se propaguen genes de resistencia a antibióticos.

Y añade: «La idea es que esta base de datos pública sea una semilla para que otros investigadores vengan y depositen allí sus metagenomas de alimentos y sus ambientes, cualesquiera que sean».

29 agosto 2024|Fuente: EFE |Tomado de la Selección Temática sobre Medicina de Prensa Latina. Copyright 2024. Agencia Informativa Latinoamericana Prensa Latina S.A.|Noticia

agosto 31, 2024 | Carlos Alberto Santamaría González | Filed under: Medicina familiar y comunitaria, Microbiología, Nutrición | Etiquetas: |

Imagen: Tom Koene / Zuma PressAlrededor de 25 niños han muerto por desnutrición en la provincia afgana de Badajshán (noreste) durante los últimos cinco meses, en los que cerca de 350 menores de cinco años han sido tratados en uno de sus hospitales, según fuentes de la administración de este centro, en medio de la grave crisis humanitaria en la que se encuentra sumido el país centroasiático.

Abdulmalik Rofi, portavoz del Hospital Provincial de Badajshán, ha detallado que durante los últimos cinco meses han sido ingresados 2 696 niños menores de cinco años, de los cuales 365 sufrían desnutrición. «26 niños han muerto», ha agregado. Los médicos achacan la situación a la escasez de comida sana y el limitado acceso a los centros de salud como principales causas de la desnutrición infantil en esta zona del país, controlado por los talibán desde que tomaran la capital, Kabul, en agosto de 2021 tras la huida del entonces presidente, Ashraf Ghani.

Basira, madre de un niño con desnutrición, ha relatado que la familia «no puede permitirse comprar carne y comida nutritiva». «Hay escasez en la aldea y mi marido está desempleado», ha detallado, tal y como ha recogido la cadena de televisión afgana Tolo TV.

En este sentido, Samiya, madre de otro niño con desnutrición, ha recalcado que la situación económica en su hogar es «mala». «Nuestro niño no bebe leche de forma adecuada, motivo por el que está desnutrido», ha argumentado la mujer.

El Programa Mundial de Alimentos (PMA) afirma que 12,4 millones de afganos se encuentran en situación de inseguridad alimentaria. Además, sostiene que 1,4 millones de madres y niños no reciben ya alimentos nutritivos especializados para evitar la desnutrición, con unas tasas «extremadamente altas» en el país centroasiático.

29 agosto 2024|Fuente: Europa Press |Tomado de la Selección Temática sobre Medicina de Prensa Latina. Copyright 2024. Agencia Informativa Latinoamericana Prensa Latina S.A.|Noticia

agosto 31, 2024 | Carlos Alberto Santamaría González | Filed under: Enfermedades nutricionales, Nutrición, Pediatría | Etiquetas: , , |

Imagen: Archivo.La alimentación juega un papel muy importante en el manejo del síndrome de sobrecrecimiento bacteriano en el intestino delgado, conocido como SIBO, tanto para evitar la desnutrición, pérdida de peso y deficiencia de nutrientes, como para conseguir un alivio sintomático y eliminar el crecimiento bacteriano excesivo, según han destacado las nutricionistas Patricia Martínez López y Gabriela Retana Bronte, profesoras colaboradoras de los Estudios de Ciencias de la Salud de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC).

En este sentido, según ha señalado Retana, la dieta baja en FODMAP (oligosacáridos, disacáridos, monosacáridos y polioles fermentables) es una de las pautas nutricionales que da mejores resultados, ya que las bacterias mueren por inanición. Entre los alimentos que contienen FODMAP se encuentran el ajo, la cebolla, el pimiento verde, la manzana, el melón, la sandía o los lácteos.

Es muy importante hacer una valoración precisa para contabilizar bien los alimentos que contienen FODMAP (fructosa, lactosa, manitol, sorbitol, GOS y fructanos) en el cómputo total del diseño de la dieta elaborada. «Para ello, se recomienda seguir un protocolo de cuatro meses con cinco fases: fase estricta 1, fase estricta 2, fase de reintroducción 1 y reintroducción 2 y, por último, una dieta personalizada equilibrada. Todo ello con una atención médica continuada y con la exclusión temporal de alimentos con FODMAP (no más de seis u ocho semanas)», han explicado las expertas.

Las redes sociales son el espacio donde más se oye hablar últimamente del SIBO, un síndrome que podría afectar hasta a un 15 % de la población sana y que corresponde a la presencia de bacterias en el intestino delgado proximal o a la colonización por bacterias anormales, como pueden ser bacterias productoras de hidrógeno, del metano o ambas.

El intestino delgado por norma general no suele tener colonización bacteriana, salvo pequeñas colonias fermentadoras, en cambio, el intestino grueso sí que tiene mayor cantidad. «El sobrecrecimiento de bacterias productoras de hidrógeno (SIBO) o el sobrecrecimiento metanógeno intestinal (IMO) puede producirse si esas bacterias colónicas han migrado o simplemente es debido a una permeabilidad intestinal afectada», han señaladolas expertas.

Los síntomas del SIBO/IMO pueden estar relacionados con los nutrientes mal absorbidos y cambios de permeabilidad o con las consecuencias nutricionales de una mala absorción. «En el primer caso, los más comunes son dolor abdominal, diarrea o deposiciones alternantes, heces pálidas, distensión abdominal, flatulencias y eructos. También esteatorrea (más grave) y algunos signos de intolerancia a la lactosa», ha señalado Martínez.

Por otro lado, las consecuencias nutricionales de mala absorción pueden provocar una lesión epitelio intestinal, disminución de la ingesta de alimentos por la presencia de síntomas gastrointestinales, deficiencia de B12 y anemia, absorción deficiente de vitaminas A, D y E. El SIBO también provoca efectos sistémicos de la inflamación y activación inmunitaria, como dolor corporal y fatiga.

Según ha explicado Retana, la mayoría de los pacientes refieren mala tolerancia a casi todos los alimentos, dando como consecuencia efectos psicológicos (ansiedad, estrés, depresión) y de aislamiento social. Los síntomas crónicos mencionados previamente pueden causar malestar constante y la fatiga y la debilidad provenida de la mala absorción pueden limitar la capacidad de realizar actividades diarias.

El diagnóstico de SIBO se realiza a través de pruebas de laboratorio, pruebas radiológicas y de cuantificación del crecimiento bacteriano, y es recomendable hacer también una prueba de lactulosa, después de identificar síntomas compatibles en la consulta.

Una vez obtenidos los resultados, es conveniente consultar a un médico de medicina general para la puesta en marcha de un tratamiento farmacológico, un tratamiento probiótico (evidencia limitada) y la realización de pruebas de valoración final.

Para Martínez y Retana, algunos de los factores de riesgo que aumentan la probabilidad de desarrollar SIBO son la disminución en la secreción del jugo gástrico, la motilidad intestinal disminuida, el aumento en la respuesta inmune, las alteraciones de la anatomía intestinal, la obstrucción, divertículos y complicaciones postoperatorias, la insuficiencia pancreática exocrina, la pancreatitis crónica o fibrosis quística y el aumento de la edad.

Además, el SIBO a menudo acompaña a otras afecciones gastrointestinales. «Numerosos estudios describen la aparición simultánea de SIBO y síndrome del intestino irritable (SII), siendo ambos trastornos estimuladores del sistema inmunológico, lo que hace que aumenten las citoquinas proinflamatorias en la mucosa intestinal, aumentando así su permeabilidad. Una mayor incidencia de SIBO también se asocia con enfermedades inflamatorias intestinales y con la enfermedad de Crohn en concreto», ha remarcado Martínez. Las investigaciones sugieren que el SIBO puede acompañar también a la enfermedad celíaca.

26 agosto 2024|Fuente: Europa Press |Tomado de la Selección Temática sobre Medicina de Prensa Latina. Copyright 2024. Agencia Informativa Latinoamericana Prensa Latina S.A.|Noticia

agosto 28, 2024 | Carlos Alberto Santamaría González | Filed under: Gastroenterología, Nutrición |

Imagen: Archivo.Un nuevo análisis global de los hábitos alimentarios de niños y adolescentes de 185 países reveló que los jóvenes, en promedio, consumieron casi un 23 % más de bebidas azucaradas en 2018 en comparación con 1990.

En general, las ingestas fueron similares en niños y niñas, pero más altas en adolescentes, residentes urbanos e hijos de padres con niveles educativos más bajos.

Investigadores de la Friedman School of Nutrition Science and Policy de la Universidad Tufts de Estados Unidos argumentaron su estudio con la Base de Datos Dietéticos Mundiales, una amplia recopilación de lo que comen o beben las personas de todo el orbe, para generar las primeras estimaciones y tendencias mundiales de la ingesta de dichas bebidas.

Estas se definieron como refrescos, zumos, bebidas energéticas y para deportistas y de frutas endulzadas en casa, como las aguas frescas, con azúcares añadidos y que contienen más de 50 kilocalorías por ración de una taza.

Con información de más de 1 200 encuestas realizadas entre 1990 y 2018, el equipo de investigación descubrió que los jóvenes bebían más y tenían casi el doble de ingesta total que los adultos.

La definición de bebidas azucaradas del equipo de investigación excluía los zumos de fruta al 100 %, las bebidas no calóricas endulzadas artificialmente y las leches azucaradas.

Los especialistas descubrieron que los niños y adolescentes de 56 países, que representan 238 millones de jóvenes o el 10 % de la población juvenil mundial, consumían una media de siete o más raciones a la semana.

Las bebidas azucaradas aumentan el peso y el riesgo de obesidad, por lo que, aunque los niños no suelen desarrollar diabetes o enfermedades cardiovasculares cuando son jóvenes, podrían tener repercusiones importantes más adelante, afirmó la primera autora del estudio Laura Lara-Castor de la Universidad de Washington.

En su opinión la investigación pone de relieve la necesidad de intervenciones educativas y políticas específicas para cambiar el comportamiento desde el principio y prevenir los resultados adversos asociados con la ingesta de bebidas azucaradas en la infancia.

Entre las naciones más pobladas del mundo con el mayor consumo de bebidas azucaradas sobresalen México, Uganda, Pakistán, Sudáfrica y Estados Unidos.

24 agosto 2024|Fuente: Prensa Latina |Tomado de |Noticia

agosto 26, 2024 | Carlos Alberto Santamaría González | Filed under: Nutrición, Pediatría | Etiquetas: |

Imagen: AP/Nick Ingram.A Sue Fleming desde siempre le encantaba el embutido de hígado, y se contentaba cuando su esposo venía del supermercado con salchichas ahumadas.

Patrick Fleming siempre se aseguraba de comprar el tipo braunschweiger de la marca Boar’s Head, la preferida de Sue, aunque era a veces más cara que las otras.

«A mi familia le encanta el braunschweiger», dijo Sue Fleming. «Lo pones con pan, lechuga, un poquito de mayonesa, una rebanada de pepinillo».

Pero la mujer de 88 años y de High Ridge, Missouri, ahora está reconsiderando su merienda favorita luego que se enfermó, como parte de un letal brote de listeriosis vinculado a un retiro de siete millones de libras de carnes marca Boar’s Head.

La mujer, una psicoterapeuta y autora jubilada, dijo que pasó nueve días en un hospital y 11 en un centro de rehabilitación el mes pasado por lo que los médicos confirmaron fue listeriosis. Ella y su marido están demandando a Boar’s Head y a Schnuck Markets Inc., que vendió el producto, según documentos presentados en un tribunal de Missouri el 26 de julio.

Para inicios de agosto, 43 personas habían enfermado y tres de ellas habían fallecido: una en Nueva Jersey, una en Illinois y una en Virginia.

«Queríamos que nadie más se enfermara», dijo Fleming en una entrevista.

Boar’s Head también enfrenta una demanda colectiva presentada el 1 de agosto en un tribunal federal en Nueva York. Rita Torres del condado Queens alega que la compañía promovió sus productos de manera engañosa e inapropiada y que ella no los hubiera comprado si la compañía hubiera avisado que estaban contaminados con listeria.

Funcionarios de salud en Maryland y Nueva York detectaron listeriosis en productos de embutidos de hígado de Boar’s Head y luego confirmaron que se trató del mismo tipo de bacteria que había enfermado a varias personas. La compañía efectuó un retiro inicial el 25 de julio y luego lo expandió el 30 de julio para incluir a más de 70 productos, hechos en su fábrica en Jarratt, Virginia.

El caso de Fleming resalta la severidad que puede tener la listeriosis en la población más vulnerable, como las personas de edad avanzada, las mujeres embarazadas o quienes tienen sistemas inmunológicos débiles. Las edades de las víctimas del brote oscilan entre los 32 y los 94 años, con una media de 74 años, según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades.

Para la mayoría de la gente, una intoxicación causada por una bacteria como la listeria no es más que una molestia que involucra unos días de náuseas o diarrea. Pero para los más vulnerables, la infección puede ser más severa e incluso mortal, dijo Barbara Kowalcyk, directora del Instituto de Seguridad Alimenticia de la Universidad George Washington.

«El patógeno puede pasar del sistema digestivo al flujo sanguíneo y causar una enfermedad invasiva», dijo Kowalcyk.

Las infecciones por listeria causan unas 1 600 enfermedades al año en Estados Unidos y unas 260 personas mueren, según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC por sus siglas en inglés).

Las mujeres embarazadas son unas 10 veces más susceptibles a sufrir una infección por listeria que la población general, según los CDC. Tales infecciones pueden causar pérdida del embarazo o enfermedades graves en bebés después de nacidos. Una de las víctimas del brote reciente era una mujer embarazada pero no perdió el bebé, dijeron los CDC.

Ashley Solberg de Minnesota demandó a Boar’s Head el 7 de agosto alegando que «casi perdió su hijo no nacido», según documentos entregados en una corte federal. Dice que tenía 35 semanas de embarazo con su segundo bebé en mayo cuando compró carne de Boar’s Head en un supermercado Publix en Hollywood, Florida. Al regresar a Minnesota, Solberg contrajo una severa infección con listeria que según las pruebas era del mismo tipo del brote. Estuvo hospitalizada seis días y recibió antibióticos por más de una semana, según el litigio.

En Missouri, los médicos de Fleming se preocupaban por la posibilidad de sepsis, una peligrosa infección de la sangre, o de que la bacteria haya pasado a su corazón o cerebro. La infección empeoró problemas de salud que ya tenía Fleming, incluyendo su severa artritis espinal. Estuvo varias semanas enferma y estaba demasiado débil para caminar, dijo su esposo.

«Me asusté mucho por ella, tenía miedo de perderla», dijo el esposo.

La listeriosis es particularmente peligrosa para personas de edad avanzada porque suelen tener una dieta menos variada y suelen retener los alimentos por más tiempo. A diferencia de otros gérmenes, la bacteria sobrevive e incluso se multiplica durante la refrigeración, dijo Kowalcyk. Por ejemplo, en el pasado, brotes de listeriosis vinculados a melones afectaron más a personas de edad avanzada que habían comprado los melones ya cortados, en vez de enteros.

Los síntomas de la listeriosis pueden tardar días o semanas en surgir, lo que hace difícil trazar su origen. Debido a que todas las infecciones de listeria tienen que ser reportadas, las autoridades de salud del condado llamaron a Fleming y le pidieron llenar un cuestionario detallado que incluía «docenas y docenas» de comidas, relató Patrick Fleming.

La pareja llegó a dilucidar que los probables sospechosos eran ensalada de atún, ensalada de pollo, el queso pepperjack — y el braunschweiger.

Boar’s Head le ha recomendado a los clientes tirar los productos retirados o devolverlos a la tienda para recibir un reembolso. Ya para ahora las carnes involucradas por la medida no deben estar en los estantes de las tiendas, dijo Kowalcyk. Los consumidores tienen la libertad de preguntarle a los gerentes de las tiendas si han acatado el retiro y si han limpiado las rebanadoras.

Calentar la carne a una temperatura de unos 74 °C (165° Fahrenheit) puede matar a la bacteria.

Pero si hay alguna duda, «tírelo a la basura», dijo Kowalcyk. «¿Acaso no vale la pena perder unos pocos dólares de carne embutida para evitar una enfermedad grave?».

15 agosto 2024|Fuente: AP |Tomado de la Selección Temática sobre Medicina de Prensa Latina. Copyright 2024. Agencia Informativa Latinoamericana Prensa Latina S.A.|Noticia

  • Noticias por fecha

    mayo 2026
    L M X J V S D
    « abr    
     123
    45678910
    11121314151617
    18192021222324
    25262728293031
  • Noticias anteriores a enero de 2010

  • Suscripción AL Día

  • Categorias

    open all | close all
  • Palabras Clave