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La mayor parte de los síntomas depresivos moderados a severos que afectan a los pacientes con diabetes mellitus tipo 1 (DM1) o DM 2 se relacionan, entre otras causas, con la falta de adherencia al tratamiento farmacológico.
Las consecuencias determinan la necesidad de efectuar exámenes colectivos que evalúen la eventual incidencia de la depresión y, a su vez, requiere del sistema de salud la formación de equipos multidisciplinarios que trabajen en tiempo real con el fin de evitar el doble impacto que ocasiona la interacción de diabetes y depresión.
El artículo de la Revista Uruguaya de Medicina Interna se propone conocer la frecuencia de síntomas depresivos en una población con DM1 y DM2 y su relación con factores sociodemográficos, tratamiento farmacológico, control metabólico y complicaciones crónicas.
El estudio se llevó a cabo en una población con DM1 y DM2 asistida en el Hospital Pasteur, Facultad de Medicina, Universidad de la República, Montevideo, Uruguay.
Antecedentes del vínculo
El artículo hace hincapié en definir a la DM como una «enfermedad crónica de tratamiento complejo, ya que sus pilares terapéuticos se basan en ejercicio, dieta y uso de fármacos… «Esto determina que el paciente dedique parte de su tiempo al cuidado de la enfermedad, para lograr un buen control metabólico. El uso de nuevas tecnologías (infusores de insulina, monitoreo continuo de glucosa) de gran valor en el tratamiento de la diabetes pueden someter al paciente a una situación de estrés cotidiano.»
El conocimiento actual incorporó que la relación entre diabetes y depresión es bidireccional, es decir el diagnóstico de diabetes aumenta el riesgo de depresión, aunque ésta represente un factor de riesgo para la diabetes en personas que no transitan la enfermedad.
Los pacientes con DM1 o DM2 asocian con frecuencia síntomas depresivos diversos, relacionados tanto al periodo de duelo que acompaña al diagnóstico, como en las etapas sucesivas vinculadas a cambios de estilo de vida, tratamiento farmacológico y aparición de complicaciones.
La amplia prevalencia de depresión en la población diabética (11 a 82 %) depende del método utilizado para el diagnóstico, así como al rango etario, etnia y contexto sociocultural de las poblaciones bajo estudio. La prevalencia es superior a la depresión de la población general que alcanza un 5 %, según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS).
La introducción del trabajo aclara que la cifra de depresión aumenta cuando se la considera asociada a servicios de salud; para el caso de Uruguay el artículo informa una prevalencia de 22 % en pacientes que consultan de manera ambulatoria un servicio de medicina interna.
A nivel somático se conoce que la depresión y el estrés crónico activan el eje hipotálamo -hipofisario-suprarrenal, estimulando al sistema nervioso simpático, aumentando la agregación plaquetaria y los fenómenos inflamatorios, con la generación de insulinorresistencia y la estimulación de un mal control metabólico.
Población y tipo de estudio
El estudio analítico, observacional y transversal analizó 50 pacientes con DM1 (35 %) y 92 con DM2 (65 %) atendidos por el Hospital Pasteur, entre marzo y octubre de 2020.
Los 142 individuos fueron atendidos al menos dos veces en el último año cumplieron los criterios de inclusión: pacientes con diagnóstico de DM1 y DM2, mayores de 15 años.
Quedaron excluidos del estudio las pacientes embarazadas, los no capacitados para responder el cuestionario administrado, pacientes con enfermedades crónicas como cáncer en fase terminal, insuficiencia renal crónica en hemodiálisis, amaurosis, amputación de miembros inferiores.
Resultados y aseveraciones de la literatura
La prevalencia de depresión global en pacientes diabéticos encontrada por los autores fue de 36.7 %, superior a la frecuencia de depresión en la población general.
Al analizar las poblaciones por tipo de diabetes, los síntomas de depresión alcanzaron al 30 % de los pacientes con DM1 y 40 % de DM2, lo que evidencia alta frecuencia de síntomas de depresión.
Estos datos se acercan a los arribados en un estudio multinacional de 9000 pacientes con síntomas de depresión de 30.7 % de DM1 y 33.1 % en DM2.
Los autores mencionan algunas invetigaciones que revelaron una frecuencia mayor de síntomas de depresión (57.8 % en Perú y 82 % en Venezuela).
Si bien distintos estudios comunicaron un predominio de síntomas leves de depresión, tanto en DM1 como en DM2 del trabajo que publica la revista uruguaya predominaron los grupos con síntomas de depresión moderada a severa (18 % y 27 % respectivamente).
Los autores atribuyen la diferencia a la probable vinculación con las características de la población que se asiste en el tercer nivel de atención del Hospital Pasteur, más compleja, con mayor comorbilidad, mayor duración de la diabetes, más complicaciones y mayor proporción de pacientes con múltiples dosis de insulina.
El subdiagnóstico de la patología se manifiesta en que solo el 21 % de los pacientes con síntomas de depresión tenían diagnóstico previo; esta misma situación fue advertida en distintos trabajos, pese a que los grupos de pacientes fueran seguidos por equipos especializados en diabetes.
Los síntomas de depresión fueron significativamente superiores en mujeres, similar a lo reportado por otros autores. El trabajo aquí descripto al no encontrar esa asociación considera que podría deberse al tamaño reducido de la muestra.
La investigación tampoco vinculó los síntomas de depresión con los niveles primarios o secuendarios de instrucción.
Respecto a la falta de asociación con el control metabólico los autores opinan que podría deberse a múltiples factores vinculados al huésped, la atención médica, al tratamiento y al apoyo permanente desde los centros de atención a diabéticos. En este sentido, citan una revisión sistemática y metaanálisis donde se informa que la depresión está débilmente relacionada con el estado glucémico.
El trabajo vínculó los síntomas de depresión y el tiempo de evolución de la enfermedad con aquellos pacientes con diagnósticos de más de 5 años; esto fue observado al analizar toda la población y en el subgrupo de DM2. Read more
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MADRID, ESP. Aunque un bebé nazca sano, si durante la gestación ha estado expuesto a determinadas afecciones, como diabetes mal controlada u otras situaciones que sobrecargan el corazón fetal o las derivadas de un crecimiento intrauterino retardado, es necesario disponer de esta información y someterlo a un seguimiento adecuado, ya que la evidencia más reciente vincula estas circunstancias a un riesgo cardiovascular mayor al del resto de los niños.[1]
Este tema se abordó en una mesa de debate celebrada en el marco del 69 Congreso de la Asociación Española de Pediatría (AEP) en la que se destacaron los principales avances en el ámbito de la cardiología pediátrica.
La Dra. Lucía Deiros, coordinadora de la Unidad de Cardiología Fetal del Servicio de Cardiología Infantil del Hospital Universitario La Paz, de Madrid, señaló: «De acuerdo con la evidencia científica más reciente, se puede hablar de un nuevo factor de riesgo cardiovascular con el que algunos niños deberán convivir desde su nacimiento: un entorno fetal determinado. Se sabe que el riesgo de desarrollar una enfermedad cardiovascular surge de la interacción del riesgo en época prenatal, la infancia y la vida adulta y en este contexto, el entorno fetal puede ser considerado actualmente como un factor de riesgo cardiovascular».
La especialista resaltó a Medscape en español que este «nuevo papel» del entorno fetal como factor de riesgo cardiovascular está respaldado por múltiples revistas y artículos publicados en los últimos 5 años y se basa en la hipótesis de la programación fetal, según la cual un entorno desfavorable intraútero puede influir en la estructura y el desarrollo de la función cardiaca. «Esto nos lleva a considerar que el feto es un paciente en el que la función cardiaca es esencial para su bienestar y está asociada a su futura salud cardiovascular».
Crecimiento intrauterino retardado en el punto de mira
En cuanto a las características que definen lo que se consideraría un entorno fetal adverso, la Dra. Deiros señaló que en los cambios epigenéticos producidos en ese entorno con impacto potencial en el bienestar cardiaco fetal pueden estar implicadas afecciones maternas, como la diabetes mal controlada o fenómenos con una hemodinámica más compleja, como la que se puede dar en la transfusión feto-fetal, típica de los embarazos gemelares.
«Pero el más estudiado y que más se ha asociado a un futuro desarrollo de riesgo cardiovascular aumentado respecto a sus iguales es el crecimiento intrauterino retardado. Las evidencias apuntan a que los fetos con este antecedente pueden tener, tanto en la infancia como en la vida adulta, una mayor propensión a desarrollar una enfermedad cardiovascular».
Así, por ejemplo, en la infancia pueden presentarse anomalías en la función diastólica, en la estructura y la función cardiaca, mientras que en la vida adulta este factor se ha relacionado con hipertensión, intolerancia a la glucosa, obesidad e incluso con patología coronaria o mayor propensión a isquemia o infarto«, añadió la especialista.
La experta destacó que contar con esta información es muy importante «porque saber cuáles de estos niños están expuestos a un mayor riesgo cardiovascular permite llevar a cabo actuaciones tanto en la infancia como en la vida adulta, con el objetivo de disminuir las posibilidades de que presenten un evento cardiovascular. Cada vez estudiamos y tratamos mejor ese entorno cardiaco fetal desfavorable que puede dar lugar al desarrollo de enfermedades cardiovasculares en el futuro y esto supone una oportunidad única para llevar a cabo una prevención que resulta primordial».
Por otro lado, como se comentó en la sesión, entre 6 y 12 por cada 1.000 nacidos vivos vienen al mundo con anomalías en el corazón, siendo la malformación cardiaca la causante de hasta 50% de morbilidad grave por malformación en el recién nacido. «Hay que tener en cuenta que las cardiopatías tienen un origen multifactorial y se estima que en uno de cada 100 embarazos el feto puede presentar una cardiopatía de mayor o menor gravedad», comentó la Dra. Deiros.
Diagnóstico prenatal: un nuevo escenario
La médica puntualizó que es en el marco de esta casuística donde cobra toda su dimensión la aportación que ha supuesto la implementación del diagnóstico prenatal, que ha revolucionado en los últimos años tanto la detección como el manejo hemodinámico de los pacientes con cardiopatías.
«Gracias a la tecnología de imagen avanzada de la que disponemos y también a la mayor implicación de los cardiólogos fetales y a la ampliación de unidades multidisciplinarias, la precisión del diagnóstico es de hasta 90%», afirmó la especialista, quien hizo hincapié en que además de un mejor diagnóstico, estos avances también permiten informar a los padres (si así lo desean) sobre la existencia de alguna anomalía genética.
«Todo ello nos ha dado la posibilidad de predecir el manejo hemodinámico de la cardiopatía específica y, por tanto, de reducir la morbilidad y en algunas cardiopatías, como la transposición completa de grandes arterias o el ventrículo izquierdo hipoplásico, reduce la mortalidad preoperatoria y perioperatoria», añadió.
Asimismo, la Dra. Deiros destacó que es necesario implementar algunos cambios y reajustes para adaptar las pautas de actuación de los cardiólogos pediátricos a este nuevo escenario: «Por ejemplo, estos profesionales deben recibir una buena formación en el ámbito de la cardiología fetal, tanto en el diagnóstico como en el manejo, para así saber determinar en qué ocasiones es necesario tratar en vida fetal las cardiopatías, de forma que siempre sean capaces de predecir el manejo hemodinámico, ya que esta es una fortaleza del diagnóstico prenatal de tales enfermedades».
Limperopoulos C, Wessel D, Du Plessis A. Understanding the Maternal‐Fetal Environment and the Birth of Prenatal Pediatrics. J Am Heart Assoc. 18 Ene 2022;11(2):e023807. doi: 10.1161/JAHA.121.023807. PMID: 35014863. Fuente
8 de agosto 2023 Medscape
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Las personas con riesgo o alto riesgo de enfermedades cardiovasculares que mantienen una dieta vegetariana durante 6 meses o más muestran mejoras significativas en factores de riesgo clave, como el colesterol, el control glucémico y el peso corporal, según muestra un metanálisis de ensayos controlados aleatorizados publicado en JAMA Network Open.
«Hasta donde sabemos, este metanálisis es el primero que genera evidencia a partir de ensayos controlados aleatorizados para evaluar la asociación de las dietas vegetarianas con los resultados en personas afectadas por enfermedades cardiovasculares», informaron los autores.
«Las mayores mejoras en la hemoglobina glucosilada y el colesterol de lipoproteínas de baja densidad (C-LDL) se observaron en individuos con diabetes de tipo 2 y personas con alto riesgo de enfermedades cardiovasculares, lo que pone de relieve los posibles efectos protectores y sinérgicos de las dietas vegetarianas para la prevención primaria de las enfermedades cardiovasculares», afirmaron.
Está bien establecido que una dieta inadecuada aumenta la morbilidad y la mortalidad asociadas a las enfermedades cardiovasculares; sin embargo, aunque los datos han relacionado las dietas vegetarianas con la prevención de enfermedades cardiovasculares en la población general, faltan investigaciones sobre la eficacia de dichas dietas en personas con alto riesgo de esas enfermedades.
«Hasta donde sabemos, no se ha llevado a cabo ningún metanálisis de ensayos controlados aleatorizados para investigar la asociación de las dietas vegetarianas con los resultados en personas con enfermedades cardiovasculares; de hecho, la investigación se ha centrado principalmente en estudios observacionales», afirmaron Tian Wang y sus colaboradores de la University of Sydney, en Nueva Gales del Sur, Australia.
Mayor reducción de peso corporal con dietas vegetarianas
Para el metanálisis, los investigadores identificaron 20 ensayos controlados aleatorizados sobre dietas vegetarianas que incluían a 1.878 adultos con riesgo o en alto riesgo de enfermedades cardiovasculares e incluían mediciones de colesterol de lipoproteínas de baja densidad, hemoglobina glucosilada o presión arterial sistólica.
Los estudios se realizaron en Estados Unidos, Asia, Europa y Nueva Zelanda entre 1990 y 2021. El tamaño de las muestras fluctuó entre 12 y 291 participantes. Read more
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BOSTON, USA. El ayuno intermitente es una alternativa eficaz a la restricción calórica para perder los kilos de más, según un nuevo estudio realizado en personas con diabetes de tipo 2.[1]
Para el estudio, 57 participantes con sobrepeso u obesidad y diabetes de tipo 2 fueron aleatorizados a tres grupos diferentes: el primero solo comía entre el mediodía y las 8 de la noche, al segundo se le pidió que redujera la ingesta calórica en 25% de sus calorías de mantenimiento, y el tercero, un grupo de control, siguió comiendo como de costumbre.
El grupo con restricción calórica realizó un seguimiento de su ingesta en MyFitnessPal, una aplicación que registra el contenido calórico de los distintos alimentos. Tanto a los grupos sujetos a ayuno intermitente como a los de restricción calórica se les asignó un dietista para ayudarles a cumplir el régimen.
Después de seis meses, los participantes en el grupo con ayuno intermitente perdieron alrededor de 4,3% de su peso corporal (el equivalente a una pérdida de peso de 4,5 kilos para una persona que pesa 230 kilos), mientras que los participantes en el grupo con restricción calórica perdieron alrededor de 2,5% de su peso corporal.
La diferencia entre los dos grupos no fue significativa, por lo que un enfoque no es necesariamente mejor que el otro para bajar de peso.
«No pensemos en esto como un enfoque de que es mejor que la restricción calórica», dijo a Medscape Noticias Médicas el Dr. William Yancy, maestro en ciencias de la salud, internista y especialista en control de peso del Duke Lifestyle and Weight Management Center, en Durham, Estados Unidos. «Es un enfoque alternativo a la restricción calórica».
La disposición de los participantes para apegarse a la dieta probablemente representó la diferencia porcentual entre los grupos, dijo a Medscape Noticias Médicas la autora del estudio, Vasiliki Pavlou, dietista-nutricionista registrada. Pavlou presentó los resultados el 24 de julio en el Congreso Nutrition de 2023.[1]
«Las personas que padecen diabetes de tipo 2 ya han ido al médico, ya les han dicho que cuenten las calorías», dijo Pavlou, doctoranda de la University of Illinois Chicago. «Había muchas semanas en las que venían sin nada en MyFitnessPal y teníamos que animarlos a que empezaran a hacer un seguimiento de nuevo».
El grupo asignado a ayuno intermitente respetó el horario de comidas seis de los siete días de la semana, con un periodo de gracia de 1 hora entre el mediodía y las 8 de la noche. En comparación, un tercio del grupo con restricción calórica no se mantuvo a 200 calorías del objetivo, según Pavlou.
Eso significó que el grupo con ayuno redujo unas 100 calorías más al día que el grupo con restricción calórica, lo que se reflejó en su pérdida de peso, señaló Pavlou.
Los niveles de hemoglobina glucosilada descendieron alrededor de 1% tanto en el grupo con ayuno intermitente como en el asignado a restricción calórica, un descenso significativo, según el Dr. Yancy. «Creo que una diferencia de 0,5% tendría alguna importancia clínica en cuanto a las complicaciones de la diabetes», dijo. «Así que 1% sería aún más significativo clínicamente».
agosto 04, 2023 |Medcenter Medscape
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La cirugía metabólica (bariátrica) es más eficaz que los medicamentos y las intervenciones sobre el estilo de vida para el tratamiento de la enfermedad hepática grasa no alcohólica avanzada.
Un nuevo trabajo, publicado hoy en The Lancet por el King’s College de Londres y la Universidad Católica de Roma, es el primero que compara tres tratamientos activos de la esteatohepatitis no alcohólica (EHNA) e investiga específicamente la eficacia de la cirugía metabólica (cirugía de pérdida de peso) en un ensayo clínico aleatorizado.
La enfermedad del hígado graso no alcohólico (EHGNA) es la causa más frecuente de enfermedad hepática crónica y afecta globalmente al 55% de las personas con diabetes tipo 2 y al 75% de las que padecen obesidad. La esteatohepatitis no alcohólica (EHNA) es la forma progresiva de la enfermedad, y se caracteriza por lesión e inflamación de las células hepáticas, que inducen fibrosis hepática (cicatrización del tejido). Si no se trata, puede provocar insuficiencia hepática y cáncer de hígado, y es una de las principales causas de trasplante de hígado en el mundo occidental.
La EHNA también aumenta el riesgo de enfermedades cardiovasculares y la mortalidad general en pacientes con obesidad o diabetes de tipo 2. La HGNA/NASH afecta actualmente al 12% de los adultos en el Reino Unido; en EE.UU. se calcula que esta enfermedad afectará a 27 millones de personas en 2030.
El ensayo multicéntrico aleatorizado se llevó a cabo en Italia. El ensayo comparó la eficacia de la cirugía bariátrica y metabólica frente a las modificaciones del estilo de vida y la mejor atención médica actual en 288 pacientes.
Las biopsias hepáticas pre y postoperatorias mostraron que la cirugía era más eficaz para inducir la reversión completa de la inflamación y el daño celular en el hígado -las características centrales de la EHNA- sin empeoramiento de la fibrosis hepática después de 1 año de la cirugía. La probabilidad de lograr la reversión de la EHNA era de 3 a 5 veces mayor con la cirugía metabólica que con la atención médica. La cirugía también fue más eficaz para conseguir una mejoría de al menos un estadio de la fibrosis hepática, otro criterio de valoración preespecificado del ensayo. Los dos procedimientos quirúrgicos parecieron mejorar por igual la EHNA.
Los investigadores afirman que la capacidad de la cirugía para controlar e incluso mejorar la fibrosis asociada a la EHNA es de especial relevancia clínica, ya que la fibrosis es el principal factor predictivo de complicaciones hepáticas y malos resultados cardiovasculares y muerte en pacientes con EHNA.
La profesora Geltrude Mingrone, primera autora del informe, catedrática de Medicina de la Universidad Católica de Roma y catedrática de Diabetes y Nutrición del King’s College de Londres, ha declarado: «Los resultados de nuestro estudio respaldan el uso de la cirugía metabólica como tratamiento de la EHNA, una afección que durante mucho tiempo se ha considerado huérfana de terapias eficaces.»
El profesor Francesco Rubino, coinvestigador principal y catedrático de Cirugía Bariátrica y Metabólica del King’s College de Londres y cirujano consultor del King’s College Hospital, declaró: «La presencia de EHNA predice un riesgo significativo de complicaciones y mortalidad en las personas con obesidad grave y diabetes tipo 2″.
El profesor Francesco Rubino, coinvestigador principal y catedrático de Cirugía Bariátrica y Metabólica del King’s College de Londres y cirujano consultor del King’s College Hospital, ha declarado: «La presencia de EHNA predice un riesgo significativo de complicaciones y mortalidad en personas con obesidad grave y diabetes de tipo 2. Los resultados de este estudio proporcionan argumentos convincentes para dar prioridad a la cirugía metabólica en esta población de pacientes. Los resultados de este estudio ofrecen argumentos convincentes para dar prioridad a la cirugía metabólica en esta población de pacientes.»
En comparación con el tratamiento médico convencional, la cirugía también produjo mejores beneficios generales para la salud. Aunque ambos procedimientos quirúrgicos parecían mejorar por igual la EHNA, el grupo de bypass gástrico fue más eficaz que el de gastrectomía en manga para mejorar la diabetes tipo 2 y reducir otros factores de riesgo cardiovascular asociados a la HGNA/EHNA.
Abril 21/2023 (MedicalXpress) – Tomado de Diseases, Conditions, Syndromes Surgery https://medicalxpress.com/news/2023-04-surgery-effective-treatment-metabolic-liver.html Copyright Medical Xpress 2011 – 2023 powered by Science X Network.
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El hipotiroidismo congénito es el trastorno más frecuente que se analiza en los cribados actuales que se llevan a cabo en España, pero «la detección de la hipercolesterolemia familiar (HF) en el recién nacido (RN) sería, al menos, diez veces más prevalente que el de esta enfermedad endocrino-metabólica. De los 340.000 niños que nacen anualmente en España, entre 1.500 y 1.700 pueden tener HF, hecho al que se suma la posibilidad de realizar la cascada diagnóstica al resto de la familia», señala a DM Pedro Mata, presidente de la Fundación de Hipercolesterolemia Familiar (FHF), quien además ha adelantado que la puesta en marcha de un estudio piloto del cribado de la HF en el RN en un hospital del Sistema Nacional de Salud, más concretamente el Hospital Infanta Elena de Huelva, y al que próximamente se sumará el Reina Sofía de Córdoba, convertiría de nuevo a nuestro país «en el primero del mundo que impulsa e introduce un cribado de estas características para esta enfermedad. Se están empezando a producir aproximaciones en otros países europeos, pero sobre niños de mayor edad, no en recién nacidos».
El cribado neonatal de la HF, puede llevarse a cabo con la medición de los niveles de colesterol total en una muestra de sangre obtenida del pinchazo en el talón del RN.
«Puede ser la mejor acción para el cribado de la HF y su coste de realización es sumamente barato», señala Mata, profesional e investigador español, que junto a otros especialistas que colaboran con la FHF, ha realizado importantes aportaciones -reconocidas por las más prestigiosas publicaciones científicas- al diagnóstico y tratamiento de la HF.
El trabajo, que cuenta con un seguimiento medio de más de 12 años, tiene como objetivo conocer la genética de las familias, detectando y tratando así a los miembros familiares afectados, haciendo a la vez un seguimiento para conocer mejor la historia natural de la enfermedad y la seguridad del tratamiento. «Es un estudio de orgullo nacional con repercusión internacional. Comenzó en el año 2004 y fue aumentando rápidamente a raíz de las jornadas de detección de la enfermedad que se hicieron en fin de semana», asevera Mata.
Además, gracias a este estudio por primera vez los pacientes con HF cuentan con un algoritmo de riesgo cardiovascular con el que se puede predecir, con una exactitud de hasta el 85%, el riesgo que tienen de desarrollar una enfermedad cardiovascular en los próximos 5 o 10 años.
Detección como parte del cribado de metabolopatías
La OMS señala que un modelo de detección y prevención de enfermedad es la HF. En este caso concreto, ¿si se conoce que el riesgo de desarrollar infarto de miocardio entre la tercera y cuarta década de la vida, por qué no detectarlo desde el nacimiento como parte del cribado de metabolopatías?, se pregunta Mata, quien contesta que la HF se expresa desde el nacimiento, tanto en niños como en niñas, quien lo tiene lo transmite a la mitad de su descendencia por herencia autosómica dominante.
«Así, cuanto antes se lleve a cabo la detección más rápidamente se pueden establecer las medidas, primero de hábitos de vida saludables y, a partir de los ocho o diez años, tratar con estatinas a las dosis establecidas y, casi siempre, antes a los niños que a la niñas porque hay más riesgo en el varón. Estaríamos, por tanto, ante una clarísima prevención primaria, ya que aún no se ha producido ningún evento cardíaco. La prevención secundaria es un ‘fallo’ de la medicina porque lo que hay que evitar es que se produzcan infartos».
España, a través de la Fundación Hipercolesterolemia Familia, es pionera en la investigación de la enfermedad y, además, tiene un importante papel en el ámbito internacional con el registro de pacientes del estudio SAFEHEART, en el que participan 32 hospitales del Sistema Nacional de Salud, de la mayoría de las comunidades, y en que, gracias a las 43 jornadas de detección que la organización ha llevado a cabo en diferentes fines de semana, ya se han aportado datos de 5.500 personas, pertenecientes a más de 1.000 familias con HF.
Abril 20/2023 (Diario Médico) – Tomado de Cardiología https://www.diariomedico.com/medicina/cardiologia/espana-primer-pais-con-un-proyecto-de-cribado-neonatal-de-la-hf.html Copyright Junio 2018 Unidad Editorial Revistas, S.L.U.


