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Investigaciones realizadas por científicos chinos mostraron que los microplásticos y nanoplásticos podrían estar alterando algunos de los procesos cerebrales asociados con la enfermedad de Parkinson.
Aunque se conoce que este mal está asociado con una amplia gama de factores de riesgo, el aumento en el número de personas diagnosticadas en los últimos 25 años podría deberse, al menos en parte, al incremento de los contaminantes en el medio ambiente.
Un equipo de la Universidad Médica de Gannan y la Universidad Médica de Guangzhou, en China, consultó más de 100 estudios previos, incluyendo análisis con animales, experimentos de laboratorio y modelos computacionales, para construir un argumento convincente que vincula los plásticos con el Parkinson.
«Con la intensificación de la contaminación plástica global, las posibles amenazas que representan los microplásticos y nanoplásticos para la salud humana se han convertido en una preocupación importante», afirmaron los científicos en un artículo publicado en la revista Parkinson’s Disease.
Añadieron que estos elementos entran al organismo por ingestión, inhalación y contacto con la piel, acumulándose posteriormente en múltiples órganos, en particular el cerebro.
Los microplásticos se definen como fragmentos menores de cinco milímetros, mientras que los nanoplásticos son menores de un micrómetro (una milésima de milímetro).
Entran al medio ambiente de diversas maneras, incluyendo la disgregación de residuos plásticos y la liberación del agua utilizada para lavar ropa sintética.
El análisis precisó que ingerimos plásticos a través de alimentos y bebidas, los respiramos a través del aire e incluso los absorbemos a través de la piel.
Desde allí, fragmentos microscópicos de plástico llegan a nuestro cerebro cruzando la barrera hematoencefálica o penetrando en las células nerviosas que recubren nuestra cavidad nasal.
Para especular sobre las posibles acciones del plástico en el cerebro, los investigadores citaron estudios que muestran que los microplásticos y nanoplásticos fomentan la formación de grumos tóxicos de la proteína alfa-sinucleína, típicos de los cerebros con Parkinson.
También presentaron evidencia de que los fragmentos de plástico pueden provocar neuroinflamación, interrumpir la comunicación entre el cerebro y el intestino, y transportar metales dañinos al cerebro, un proceso conocido como ferroptosis.
Cada vez más, las investigaciones vinculan estos contaminantes con problemas de fertilidad, cardiovasculares, resistencia a los antimicrobianos y otros.
05 marzo 2026 | Fuente: Prensa Latina | Tomado de la Selección Temática sobre Medicina de Prensa Latina. Copyright 2026. Agencia Informativa Latinoamericana Prensa Latina S.A. | Noticia
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Un estudio dirigido por investigadores de la Universidad de York, Canadá, demostró que la danza puede ser beneficiosa para detener el deterioro cognitivo asociado con la enfermedad de Parkinson.
“La progresión clásica de la enfermedad de Parkinson es que la cognición empeora, al igual que los síntomas motores, y algunas personas ya presentan un deterioro cognitivo significativo al momento del diagnóstico”, afirmó el profesor asociado de la Facultad de Salud, Joseph DeSouza, coautor de la investigación.
“Por lo tanto, el hallazgo de que ningún miembro del grupo de danza experimentó un mayor deterioro cognitivo durante seis años nos parece bastante significativo”, aseveró.
El estudio, publicado en el Journal of Alzheimer’s Disease, analizó a 43 integrantes de un grupo con Parkinson que participaba en los programas Sharing Dance Parkinson’s del Ballet Nacional de Canadá y el Dance for Parkinson’s Disease de la Iglesia Trinity St. Paul, y a un grupo de referencia de 28 personas con esta enfermedad que no realizaban ninguna actividad física.
Las clases de baile comenzaban con un calentamiento sentado, seguido de ejercicios de barra y las sesiones finalizaban con bailes de suelo, en tanto a un grupo también se le enseñó una coreografía específica como preparación para una próxima actuación.
Los investigadores descubrieron que las puntuaciones cognitivas del grupo de baile habían mejorado en comparación con el grupo de referencia, donde no se apreciaron cambios o se observó un ligero descenso.
En opinión del autor principal del estudio, Simran Rooprai, estudiante de segundo año de maestría interdisciplinaria en York, la investigación demuestra que la danza podría ayudar a preservar la capacidad cognitiva, o incluso a mejorarla, en personas con Parkinson.
“La danza involucra muchas partes del cerebro. Al bailar, escuchas música, aprendes nuevos pasos, recuerdas las diferentes secuencias e interactúas con otros bailarines, lo que te permite ser consciente de tu entorno. La danza es física, mental y social a la vez”, afirmó el investigador.
05 diciembre 2025 | Fuente: Prensa Latina | Tomado de | Noticia
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28
Un estudio publicado en la revista JAMA Neurology mostró que los implantes de estimulación cerebral profunda (ECP) pueden proporcionar alivio a largo plazo a los síntomas de la enfermedad de Parkinson.
Los investigadores explicaron que los pacientes que recibieron ECP tenían una mejor función motora, mayor capacidad para manejar las tareas cotidianas y calidad de vida en general después de cinco años de tratamiento con este método.
Además, lograban enfrentar los síntomas con dosis más bajas de levodopa, el medicamento que toman para compensar la falta de dopamina de su cerebro.
“Por primera vez podemos ver claramente que los beneficios de la ECP, las mejoras en los síntomas motores, la reducción de las necesidades de medicamentos y una mejor calidad de vida se mantienen a los cinco años”, comunicó el doctor Adolfo Ramírez-Zamora, jefe de división de trastornos del movimiento en el Instituto Norman Fixel de Enfermedades Neurológicas de University of Florida Health en Gainesville.
En la ECP se coloca un implante dentro del cerebro de un paciente para administrar pulsos eléctricos a regiones específicas de este órgano.
Los científicos mostraron que este procedimiento ayuda a mejorar la función motora entre los pacientes con Parkinson de moderado a grave, pero pocos ensayos clínicos han probado su efectividad a largo plazo, dijeron.
En este estudio, los investigadores siguieron a casi 200 pacientes en 23 centros de trastornos del movimiento que recibieron implantes de ECP en su núcleo subtalámico, una pequeña estructura del cerebro que desempeña un papel crucial en el control motor.
Los pacientes fueron asignados al azar para recibir estimulación inmediata de sus dispositivos o esperar 12 semanas antes de que se activaran sus implantes.
Los resultados mostraron un mejor control motor, menos sacudidas o espasmos involuntarios, y una mejor calidad de vida general durante el periodo de seguimiento de cinco años, encontraron los expertos.
“La ECP solía verse como un último recurso, pero ahora sabemos que proporciona el beneficio más sostenido cuando se ofrece en las etapas moderadas de la enfermedad de Parkinson, cuando las complicaciones motoras son la principal fuente de discapacidad», dijo Ramírez-Zamora.
Sabemos que esta terapia es efectiva y segura, agregó, y resaltó que el desafío ahora es asegurarse de que llegue a más personas en la etapa correcta de la enfermedad, cuando puede tener el impacto más grande y duradero.
09 octubre 2025 | Fuente: Prensa Latina | Tomado de la Selección Temática sobre Medicina de Prensa Latina. Copyright 2025. Agencia Informativa Latinoamericana Prensa Latina S.A. | Noticia
oct
15
Un equipo científico identificó, visualizó y cuantificó por primera vez los grupos de proteínas en el cerebro responsables de desencadenar el Párkinson, segunda enfermedad neurodegenerativa con mayor prevalencia hoy en el mundo.
Los resultados de este estudio fueron publicados en la revista Nature Biomedical Engineering y se consideran un gran paso en el conocimiento y batalla contra este padecimiento cuyas causas son objeto de profundas investigaciones.
Al frente de la pesquisa están investigadores de la Universidad de Cambridge, del University College London, el Instituto Francis Crick y la Politécnica de Montreal.
Desarrollaron una técnica de imágenes que les permite contar y comparar las proteínas responsables de la enfermedad que hoy día no tiene cura, aunque existen medicamentos para tratarla.
Según datos públicos, para 2050 se prevé que el número de personas con Párkinson en todo el mundo se duplique hasta alcanzar los 25 millones.
Reseñas de medios señalan que el equipo a cargo de este estudio examinó muestras de tejido cerebral de personas con Párkinson ya fallecidas y las comparó con individuos sanos de edad similar.
Descubrieron la presencia de esos grupos de proteínas tanto en cerebros sanos como en aquellos que habían desarrollado la dolencia, y la principal diferencia entre los cerebros con y sin enfermedad residía en el tamaño de los «oligómeros», que eran más grandes, brillantes y numerosos en las muestras con enfermedad.
Ello les sugiere una relación directa con la progresión de este trastorno neurodegerativo.
También descubrieron los científicos una subclase de esos «oligómeros» que aparecieron solo en pacientes con Párkinson y que podrían ser los primeros marcadores visibles de la enfermedad, posiblemente años antes de que aparezcan los síntomas.
Este trabajo es importante pues hasta ahora no se habían podido visualizar estas proteínas en el tejido cerebral humano.
Se considera que este conocimiento ayudará a aplicar futuros tratamientos inciales que anticipen los síntomas graves de este padecimiento que afecta al cerebro y toda la actividad del paciente.
02 octubre 2025 | Fuente: Prensa Latina | Tomado de la Selección Temática sobre Medicina de Prensa Latina. Copyright 2025. Agencia Informativa Latinoamericana Prensa Latina S.A. | Noticia
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Científicos de tres continentes prueban hoy con resultados esperanzadores una nueva estrategia para tratar el Parkinson: trasplantar neuronas productoras de dopamina cultivadas en laboratorio al cerebro de pacientes, según un artículo publicado en Infomed.
De acuerdo con la información divulgada en la Red de Salud de Cuba, los primeros ensayos ejecutados en Japón, Estados Unidos y Suecia muestran que las células trasplantadas pueden sobrevivir, integrarse y comenzar a producir dopamina sin efectos secundarios graves.
En algunos pacientes las exploraciones cerebrales confirman un aumento en los niveles de dopamina, y quienes recibieron dosis más altas mostraron mejoras notables en la función motora.
Tras décadas de contratiempos, los investigadores creen que la terapia con células madre podría finalmente estar a punto de cambiar el panorama terapéutico.
Durante más de 200 años esta enfermedad neurodegenerativa se ha resistido a una cura, dejando a millones de personas dependientes de medicamentos que alivian los síntomas, pero nunca reponen lo perdido.
De acuerdo con los expertos, el éxito de esta novedosa terapia cuyos resultados aparecen en la revista Stem Cells, dependerá no solo de la ciencia, sino también de garantizar el acceso a los millones de personas que padecen esta enfermedad en el mundo.
5 septiembre 2025 | Fuente: Prensa Latina | Tomado de la Selección Temática sobre Medicina de Prensa Latina. Copyright 2025. Agencia Informativa Latinoamericana Prensa Latina S.A. | Noticia
abr
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Una terapia basada en células madre, desarrollada en el Centro Oncológico Memorial Sloan Kettering (MSK), Estados Unidos, podría conducir a un nuevo tratamiento para la enfermedad de Parkinson avanzada, publicó hoy la revista Nature.
El tratamiento consistió en crear células nerviosas (neuronas) derivadas de células madre embrionarias y trasplantarlas al cerebro de 12 pacientes con Parkinson.
De acuerdo con los expertos, las células inyectadas producen una sustancia química llamada dopamina, que coordina el movimiento.
Los pacientes con Parkinson presentan niveles inusualmente bajos de dopamina y, como resultado, sufren temblores, lentitud, rigidez y problemas al caminar o de equilibrio.
Durante el ensayo clínico de fase uno, los investigadores descubrieron que después de 18 meses las células inyectadas se habían establecido en el cerebro sin efectos secundarios graves, e incluso algunos pacientes parecieron estabilizarse o experimentar una mejoría de los síntomas relacionados con la enfermedad.
Con base en estos resultados preliminares, la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos aprobó proceder directamente a un ensayo clínico de fase tres con un grupo de pacientes mucho más amplio, que se espera comience en el primer semestre de 2025.
16 abril 2025 | Fuente: Prensa Latina | Tomado de la Selección Temática sobre Medicina de Prensa Latina. Copyright 2025. Agencia Informativa Latinoamericana Prensa Latina S.A. | Noticia
