nov
10
El aumento de temperaturas producto del cambio climático y la acción humana aumentan la posibilidad de expansión de nuevos microorganismos patógenos potencialmente virulentos para las personas que hasta ahora se habían infravalorado, como los hongos, capaces de escalar a epidemias globales. Así ha advertido un estudio del Instituto de Investigación Biomédica (IRB Barcelona) y del Barcelona Supercomputing Centre (BSC), que ha identificado un hongo de la familia de las cándidas que puede ser mortal en personas inmunocomprometidas.
Según ha detallado el IRB Barcelona en un comunicado, los científicos han descubierto el hongo ‘Candida orthopsilosis’, un microorganismo híbrido que se originó en un ambiente marino a partir de hongos parentales, lo que le ha permitido tener propiedades como la capacidad de infectar el cuerpo humano con gran virulencia, convirtiéndola en amenaza para la salud global. Los investigadores han remarcado que, para prevenir futuras epidemias mortales, se deben estudiar las rutas evolutivas que han seguido los posibles patógenos, cómo han adquirido su virulencia y de qué forma han desarrollado la capacidad de infectar a humanos. El descubrimiento, publicado en la revista ‘Nature Communications’, abre la puerta a identificar las adaptaciones que permiten a determinados microorganismos ser más propensos a colonizar los humanos y generar enfermedades.
‘Llevamos años intentando responder a la pregunta de qué hace que algunas especies sean patógenas para los humanos y otros, como los que tenemos en el microbioma, no lo sean’, ha explicado coordinador de la investigación, el doctor Toni Gabaldón. ‘Los resultados muestran que la hibridación, un proceso hasta ahora poco estudiado, permite obtener de forma muy rápida cualidades que permiten infectar a los humanos y que, por tanto, los hongos podrían ser un atajo para conquistar una especie como la nuestra’, ha alertado Gabaldón. Los hongos, ha añadido, son patógenos oportunistas que suelen infectar personas con enfermedades como el cáncer y el VIH, personas mayores o neonatos, entre otros colectivos. En la actualidad, se estima que hay más de millón de especies de hongos, la mayoría de las cuales están adaptadas para vivir en climas templados, el medio acuático, árboles, plantas o diversos animales.
Los investigadores señalan al cambio climático, la globalización, los cambios en las condiciones de los ecosistemas y la acción de los humanos como factores que incrementan las posibilidades de expansión de los hongos patógenos. Desde la década de 1980, el número de enfermedades infecciosas emergentes ha aumentado un 7 % por año, y cada vez se empiezan a identificar los hongos como amenaza importante para la salud global, destaca el estudio. Por ejemplo, en el caso del ‘Candida auris’, de la misma familia del hongo descubierto por los investigadores, ya ha originado centenares de brotes en todo el mundo, con una mortalidad de entre un 30 % y un 60 %.
Referencia
del Olmo V, Mixão V, Fotedar R, Saus E, Al Malki A, Ksiezopolska E, et al. Origin of fungal hybrids with pathogenic potential from warm seawater environments. Nat Commun[Internet]. 2023[citado 9 nov 2023]; 6919. https://doi.org/10.1038/s41467-023-42679-4
10 noviembre 2023| Fuente: EFE| Tomado de la Selección Temática sobre Medicina de Prensa Latina. Copyright 2019. Agencia Informativa Latinoamericana Prensa Latina S.A.
oct
30
Investigadores del Barcelona Supercomputing Center, junto a grupos del CSIC y la UCM, han añadido una nueva función a una proteína gracias a métodos computacionales.
Cada año se producen cerca de 400 millones de toneladas de plásticos en el mundo, una cifra que aumenta alrededor de un 4% anualmente. Las emisiones que resultan de su fabricación son uno de los elementos que contribuyen al cambio climático, y su presencia ubicua en los ecosistemas conlleva graves problemas ecológicos.
Uno de los más empleados es el PET (tereftalato de polietileno), presente en muchos envases y en botellas de bebida. Con el tiempo, este material se va desgastando formando partículas cada vez más pequeñas —los llamados microplásticos—, lo que agrava los problemas medioambientales. El PET supone ya más del 10% de la producción global de plásticos y su reciclaje es escaso y poco eficiente. Ahora, científicos del Barcelona Supercomputing Center – Centro Nacional de Supercomputación (BSC-CNS), junto con grupos de investigación del Instituto de Catálisis y Petroleoquímica del CSIC (ICP-CSIC) y de la Universidad Complutense de Madrid (UCM), han desarrollado unas proteínas artificiales capaces de degradar microplásticos y nanoplásticos de PET y reducirlos a sus componentes esenciales, lo que permitiría su descomposición o su reciclaje. Para ello han usado una proteína de defensa de la anémona de fresa (Actinia fragacea), a la que le han añadido la nueva función tras un diseño mediante métodos computacionales. Los resultados se publican en la revista Nature Catalysis.
Expandiendo la naturaleza
“Lo que hacemos es algo así como añadirle brazos a una persona”, explica Víctor Guallar, profesor ICREA en el BSC y uno de los responsables del trabajo. Esos brazos consisten en apenas tres aminoácidos que funcionan como tijeras capaces de cortar pequeñas partículas de PET. En este caso se han añadido a una proteína de la anémona Actinia fragacea, que carece en principio de esta función y que en la naturaleza “funciona como un taladro celular, abriendo poros y actuando como mecanismo de defensa”, explica el investigador.
El aprendizaje automático y los superordenadores como el MareNostrum 4 del BSC usados en esta ingeniería de proteínas permiten “predecir dónde se van a unir las partículas y dónde debemos colocar los nuevos aminoácidos para que puedan ejercer su acción”, resume Guallar. La geometría resultante es bastante similar a la de la enzima PETasa de la bacteria Idionella sakaiensis, capaz de degradar este tipo de plástico y descubierta en 2016 en una planta de reciclaje de envases en Japón.
Los resultados indican que la nueva proteína es capaz de degradar micro y nanoplásticos de PET con “una eficacia entre 5 y 10 veces superior a la de las PETasas actualmente en el mercado y a temperatura ambiente”, explica Guallar. Otras aproximaciones precisan actuar a temperaturas superiores a 70 °C para hacer el plástico más moldeable, lo que conlleva altas emisiones de CO2 y limita su aplicabilidad. Además, la estructura de la proteína en forma de poros se escogió porque permite el paso de agua por su interior y porque puede ser anclada a membranas similares a las que se usan en plantas de desalinización. Esto facilitaría su uso en forma de filtros, que “podrían ser usados en depuradoras para degradar esas partículas que no vemos, pero que son muy difíciles de eliminar y que ingerimos”, destaca Manuel Ferrer, Profesor de Investigación en el ICP-CSIC y responsable también del estudio.
Un diseño que permite la depuración y/o el reciclado
Otra ventaja de la nueva proteína es que se diseñaron dos variantes, según los lugares de colocación de los nuevos aminoácidos. El resultado es que cada una de ellas da lugar a diferentes productos. “Una variante descompone las partículas de PET de forma más exhaustiva, por lo que podría usarse para su degradación en plantas depuradoras. La otra da lugar a los componentes iniciales que se necesitan para el reciclaje. De esta forma podemos depurar o reciclar, según las necesidades”, explica Laura Fernández López, que realiza su tesis doctoral en el Instituto de Catálisis y Petroleoquímica del CSIC (ICP-CSIC).
El diseño actual ya podría tener aplicaciones, según los investigadores, pero “la flexibilidad de la proteína, al igual que la de una herramienta multiusos, permitiría añadir y probar nuevos elementos y combinaciones”, explica la doctora Sara García Linares, de la Universidad Complutense de Madrid, que también ha participado en la investigación. “Lo que buscamos es aunar el potencial de las proteínas que nos da la naturaleza y el aprendizaje automático con superordenadores para producir nuevos diseños que nos permitan alcanzar un entorno saludable de cero plásticos”, resume Ferrer.
“Los métodos computacionales y la biotecnología nos pueden permitir encontrar soluciones a muchos de los problemas ecológicos que nos afectan”, concluye Guallar.
Referencia
Robles-Martín A, Amigot-Sánchez R, Fernandez-Lopez L, Gonzalez Alfonso JL, Roda S, Alcolea Rodriguez V, et al. Sub-micro- and nano-sized polyethylene terephthalate deconstruction with engineered protein nanopores. Nat Catal[Internet]. 2023[citado 29 oct 2023]. https://doi.org/10.1038/s41929-023-01048-6
30 octubre 2023 | Fuente: EurekaAlert| Tomado de Prensa
oct
26
Madrid, 23 Oct. 2023 (Europa Press) – El profesor de investigación en el Museo Nacional de Ciencias Naturales del Centro Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), Fernando Valladares, ha advertido de que el cambio climático ‘amplifica la mitad de las enfermedades patogénicas’ tales como los resfriados, la gripe, el Covid-19, el ébola, etc, lo que supone un gran impacto en la salud humana. ‘Las muertes indirectas por cambio climático ascienden a decenas de millones de personas cada año y la contaminación atmosférica mata a nueve millones de personas al año. El cambio climático no es un problema de una región o de un momento coyuntural del año, sino que ya es algo crónico, acelerado y muy global. Es muy difícil estimar cuánta gente muere de cambio climático porque el cambio climático afecta a todo’, ha asegurado Valladares durante su intervención en el I Foro Alianza Médica Contra el Cambio Climático, organizado por el Consejo General de Médicos (CGCOM). Además, ha apuntado que, en diez años, el cambio climático habrá producido ‘tantas muertes como se produjeron en la Segunda Guerra Mundial’.
‘Sin embargo, destinamos un seis por ciento del Producto Interior Bruto (PIB) a defendernos de la violencia y las guerras y solo un dos por ciento al cambio climático, que mata 100 veces más’, ha afirmado. Asimismo, el profesor Valladares ha explicado que, de los 15 grandes procesos que tiene el sistema climático, hay nueve que ya han sido activados por el calentamiento global. Este es el caso del ‘permafrost’, es decir, la fundición de los bloques de hielo del Ártico que ‘liberan gases de efecto invernadero como el CO2 o el metano y generan más calor, que genera más fusión, más liberación, más calor, más fusión, y así sucesivamente.’. ‘Esto explica que en el Ártico la temperatura ya va por 3,4 grados de calentamiento respecto a la era preindustrial’, ha señalado. Con respecto al origen del cambio climático, Valladares ha asegurado que se debe a ‘convertir algo esencial para la humanidad como es la energía en un negocio’. ‘Los 75 gigajulios que nos dan felicidad y salud equivalen a la mitad de la energía que se gasta en España o la quinta parte de la energía que se gasta en Estados Unidos, es decir, a no ser que trabajes en el sector energético, es una grandísima noticia porque significa que necesitamos la mitad de la energía que se produce actualmente’, ha detallado. En definitiva, el profesor Valladares ha apuntado que el cambio climático es ‘mucho más que clima’. ‘Es causa y consecuencia de muchas cosas como de tensiones geopolíticas y de la disponibilidad de recursos clave como el agua, que es uno de los límites planetarios que se están acabando’, ya que se prevé que, para 2050, ‘haga falta un tercio más de agua’, ha concluido.
26 de octubre 2023| Fuente: Tomado de la Selección Temática sobre Medicina de Prensa Latina. Copyright 2019. Agencia Informativa Latinoamericana Prensa Latina S.A.
sep
25
Las estadísticas completas sobre el cólera para 2022, publicadas por la OMS, arrojan luz sobre la escala y el alcance del actual recrudecimiento del cólera.
Si bien los datos sobre el cólera siguen siendo inadecuados, los casos notificados a la OMS en 2022 fueron más del doble que en 2021. Cuarenta y cuatro países notificaron casos, un aumento del 25 % con respecto a los 35 países que notificaron casos en 2021.
No sólo hubo más brotes, sino que los brotes fueron mayores. Siete países (Afganistán, Camerún, República Democrática del Congo, Malawi, Nigeria, Somalia y República Árabe Siria) han notificado cada uno más de 10 000 casos sospechosos y confirmados. Cuanto mayor es el brote, más difícil suele ser controlarlo.
El cólera es una infección intestinal aguda que se propaga a través de alimentos y agua contaminados con heces que contienen la bacteria Vibrio cholerae. Está estrechamente relacionado con la falta de agua potable y saneamiento adecuados, debido al subdesarrollo, la pobreza y los conflictos. El cambio climático también está desempeñando un papel en este aumento, ya que fenómenos climáticos extremos como inundaciones, sequías y ciclones desencadenan nuevos brotes y empeoran los existentes.
Los datos actuales para 2023 sugieren que este repunte global continúa. Actualmente, veinticuatro países informan sobre brotes activos, y algunos países se encuentran en medio de crisis agudas.
La creciente demanda de materiales contra el cólera ha sido un desafío para los esfuerzos de control de enfermedades a nivel mundial. Desde octubre de 2022, el Grupo de Coordinación Internacional (GCI), el organismo que gestiona los suministros de vacunas de emergencia, ha suspendido el régimen de vacunación estándar de dos dosis en las campañas de respuesta al brote de cólera y ha utilizado en su lugar un enfoque de dosis única.
La OMS está ayudando a los países a responder a los brotes de cólera con carácter de emergencia mediante el fortalecimiento de la vigilancia de la salud pública, la gestión de casos y las medidas de prevención; suministro de suministros médicos esenciales; coordinar despliegues sobre el terreno con socios; y apoyar la comunicación de riesgos y la participación comunitaria.
La OMS ha solicitado 160,4 millones de dólares para responder al cólera a través del plan estratégico mundial de preparación, disposición y respuesta. Se han liberado 16,6 millones de dólares del Fondo de Contingencia para Emergencias de la OMS para la respuesta al cólera en 2022 y 2023.
Referencia
22/09/2023
Fuente: (OMS) Tomado de Comunicado de Prensa © 2023 OMS
sep
23
Se ha descubierto que las ratas marrones encontradas y analizadas cerca de Atlanta ahora portan el gusano pulmonar de rata, informan los investigadores.
Es un parásito que puede desencadenar una peligrosa encefalitis tanto en personas como en mascotas, y que ahora amenaza una amplia área del sureste de EE.UU.
Investigadores en Georgia dicen que el microscópico gusano pulmonar de rata, conocido científicamente como Angiostrongylus cantonensis, típicamente comienza su ciclo de vida en caracoles nativos y exóticos; es probable que las ratas contraigan el parásito después de comer estos caracoles.
El A. cantonensis fue identificado por primera vez en Asia y durante muchos años no fue endémico de Estados Unidos.
Primero apareció en Hawái antes de ser detectado en Texas, Louisiana, Alabama y Florida, «probablemente introducido por ratas y gasterópodos [caracoles] infectados a través de rutas comerciales, como barcos mercantes», explicó un equipo dirigido por Nicole Gottdenker. Ella es profesora asociada de anatomía patológica en la Universidad de Georgia en Atenas.
Las ratas infectadas excretan el parásito en sus heces.
En raras ocasiones, las personas que entran accidentalmente en contacto con el A. cantonensis también pueden infectarse. El gusano es capaz de desencadenar una peligrosa inflamación del cerebro y de las membranas que lo recubren, las meninges, una afección llamada meningoencefalitis.
Preocupado de que el gusano pulmonar de rata pudiera haber continuado su propagación por el sureste, el equipo de Gottdenker recolectó muestras de tejido «de 33 ratas marrones salvajes encontradas muertas entre 2019 y 2022 en los terrenos de una instalación zoológica ubicada en Atlanta», informaron.
Aproximadamente una quinta parte de las ratas mostró signos de algún tipo de parásito en corazón, arterias pulmonares y tejido cerebral. En cuatro de las siete muestras, se identificó una cepa idéntica de A. cantonensis.
Todo esto sugiere que «el parásito zoonótico fue introducido y se ha establecido en una nueva área del sureste de Estados Unidos», concluyó el equipo de investigación.
Además, «debido a que el A. cantonensis fue identificado previamente en ratas en los estados vecinos de Florida y Alabama, es probable que las poblaciones de A. cantonensis estuvieran en Georgia mucho antes de 2019, cuando se identificó la primera rata positiva en Atlanta», añadieron los autores del estudio.
Además, se han identificado infecciones con el gusano en fauna silvestre cautiva en todo el sureste y en un canguro rojo de Mississippi, según el informe.
¿La causa de la reciente propagación? El cambio climático podría ser el responsable, creen los investigadores de Atlanta. La interferencia humana y los «cambios inducidos por el clima en las redes alimentarias locales» podrían estar introduciendo y favoreciendo a nuevas especies de caracoles que portan el parásito, sugirieron.
La propagación de A. cantonensis ahora representa «una posible amenaza para la salud de los humanos y de los animales domésticos, libres y cautivos», advirtió el equipo. Los médicos y veterinarios deben considerar la infección con el parásito como un posible diagnóstico para cualquier caso de meningoencefalitis, aconsejó el equipo de Gottdenker.
El informe fue publicado el 20 de septiembre en Emerging Infectious Diseases, una revista de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de EE.UU.
Referencia
Gottdenker NL, Nascimento Ramos R, Hakimi H, McHale B, Rivera S, Miller B M, et al. Angiostrongylus cantonensis Infection in Brown Rats (Rattus norvegicus), Atlanta, Georgia, USA, 2019–2022. Emerging Infectious Diseases. 2023; 29(10), 2167-2170. https://doi.org/10.3201/eid2910.230706
21/09/2023
Fuente:( Health Day) Tomado de Enfermedades infecciosas Salud ambiental
sep
14
Los picos de mortalidad durante las olas de calor son cada vez más frecuentes y acabarán siendo habituales en el futuro. Así lo revela un análisis probabilístico realizado por investigadores europeos, con datos de ciudades como París y Barcelona.
La mortalidad relacionada con el calor se ha identificado como uno de los principales extremos climáticos que suponen un riesgo para la salud humana. Las investigaciones actuales se centran sobre todo en cómo aumenta esta mortalidad con el aumento de la temperatura media mundial.
Sin embargo, estos cambios están fuertemente impulsados por eventos extremos que se vuelven más frecuentes e intensos, hasta ahora invisibles, que alcanzan territorios inexplorados.
Así lo muestra un nuevo estudio publicado en Nature Communication, liderado por centros de investigación suizos y en el que participa el investigador Dominic Royé de la Fundación para la Investigación del Clima (FIClima), donde se cuantifican los cambios en la frecuencia de eventos extremos por calor y la mortalidad asociada.
La mortalidad por calor de un evento de uno cada 100 años a principios de este siglo se espera una vez cada diez o veinte años en el clima actual
A través de un análisis probabilístico, los autores combinan, por una parte las relaciones entre el calor y la mortalidad para 748 localidades de 47 países, y por otra, los datos de grandes conjuntos de modelos climáticos, para identificar probables eventos estivales pasados y futuros de gran impacto.
Así, en la mayoría de los lugares, la mortalidad por calor de un evento de uno cada 100 años en el año 2000 o principios de este siglo se esperaría una vez cada diez o veinte años en el 2020 o el clima actual.
Bajo estas condiciones se prevé que estos periodos de retorno se acortan aún más bajo niveles de calentamiento de 1,5 °C y 2 °C, donde los extremos de mortalidad por calor del clima pasado acabarán convirtiéndose en habituales si no se produce ninguna adaptación.
Los resultados subrayan la urgente necesidad de una fuerte mitigación y adaptación para reducir los impactos sobre la vida humana.
