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La exposición prenatal a la contaminación del aire está relacionada con alteraciones en las proteínas que pueden detectarse después del nacimiento del bebé y que afectan procesos celulares como la autofagia, es decir la “autoalimentación” de células dañadas que se produce en respuesta al estrés.
La doctora Olga Gorlanova, médica investigadora del Hospital Infantil Universitario de la Universidad de Basilea, Suiza, también demostró en el Congreso Internacional de la European Respiratory Society (ERS) celebrado en Milán, Italia, que los bebés sanos recién nacidos y durante el embarazo exhibían características individuales y diferentes respuestas a las de sus madres respecto a la contaminación del aire (CA).
La exposición a contaminantes relacionados con el tráfico durante el embarazo puede afectar negativamente a la autofagia en recién nacidos sanos, según una presentación en el Congreso Internacional de la European Respiratory Society (ERS) celebrado en Milán entre el 9 y 13 de septiembre de 2023.
El hecho podría significar que algunos bebés son más vulnerables que otros, incluso si nacieron en hogares ubicados en zonas con niveles de relativa baja contaminación.
Los trabajos anteriores de Gorlanova y sus colegas habían demostrado que la exposición a la CA durante el embarazo podría afectar la función pulmonar y el sistema inmunológico de los recién nacidos.
En el estudio actual, observaron las proteínas involucradas en la autofagia, el envejecimiento y la remodelación celular, para analizar cómo la exposición prenatal podría afectarlas.
Participantes del estudio
Los investigadores midieron 11 proteínas encontradas en la sangre del cordón umbilical de 449 recién nacidos sanos del estudio de cohorte Bern Basel Infant Lung Development (BILD), iniciado en Berna en 1999.
Por entonces, el objetivo trazado consistió en reclutar hasta el año 2025 a 1 000 bebés con el fin de evaluar los efectos de la genética y el medio ambiente -en particular, la CA- en sus desarrollos pulmonares.
Los especialistas del trabajo presentado en ERS midieron la exposición de las madres al dióxido de nitrógeno (NO2) y a las partículas diminutas PM10, inferiores a 10 micrones de diámetro.
Al analizar las emisiones de los vehículos, el humo y el desgaste de neumáticos y frenos, entre otras fuentes contaminantes, descubrieron que tanto el NO2 como el PM10 estaban relacionados con cambios en las proteínas implicadas en la autofagia.
La exposición al NO2 se relacionó con una disminución de la actividad de las proteínas Sirtuina1 (SIRT1) e Interleucina-8 (IL-8), y un aumento de los niveles de la proteína Beclina-1.
“Nuestros resultados indican que el NO2, un contaminante formado principalmente por las emisiones del tráfico, está asociado con niveles elevados de proteína Beclina-1, que es fundamental para iniciar la autofagia. La exposición a niveles más altos de NO2 también se relacionó con niveles reducidos de SIRT1, proteína que desempeña un papel protector en la resistencia al estrés, la inflamación y el envejecimiento. La IL-8 es una proteína activa en determinadas células inflamatorias”, afirmó Gorlanova.
“Agrupamos a los bebés en cuatro grupos distintos, conformados en base a los niveles de contaminación expuestos mientras permanecían en el útero. Si bien las concentraciones de las proteínas eran similares, mantenían diferencias en su exposición a la contaminación del aire por NO2 y PM10.»
Un grupo se caracterizó por las concentraciones bajas de nueve proteínas, mientras que otro, formado por el siete por ciento de todos los bebés, contaba con niveles más altos de proteínas IL-8 e Interleucina 1 beta (IL-1B), participantes en procesos inflamatorios y de remodelación.
Ambos grupos de recién nacidos estuvieron expuestos a niveles más bajos, aunque diferentes, de CA prenatal respecto a los otros dos grupos.
Para los autores, sus hallazgos sugieren que los recién nacidos sanos poseen un patrón de respuesta individual a la CA, indicativo de mayor vulnerabilidad de algunos bebés respecto a otros.
Antecedentes y opiniones
El trabajo se sumaría a la creciente evidencia que involucra los mecanismos relacionados a la autofagia con la forma en que las células humanas reaccionan ante la CA. Los resultados, consistentes con la evidencia de investigaciones en tejidos y animales, inspira a sus autores a convocar mayores exploraciones de estos mecanismos con la intención de comprender mejor los efectos nocivos de la CA en los bebés.
Los investigadores planean examinar si los bebés con distintos patrones de respuesta proteica a la CA sufrirán más problemas respiratorios durante la infancia y la niñez en comparación con aquellos que no muestran las mismas respuestas proteicas.
Marielle Pijnenburg, profesora asociada de neumología pediátrica y jefa del Departamento de Medicina Respiratoria y Alergología Pediátrica del Centro Médico Erasmus de Rotterdam, Países Bajos, opinó sobre la investigación: “este estudio se suma a la creciente cantidad que prueba cómo la CA puede afectar la salud de los niños antes y después de su nacimiento; en tal sentido muestra que los mecanismos relacionados con la autofagia pueden estar involucrados en el tipo de reacción de las células humanas a tal contaminación.»
La especialista que no participó en el trabajo, añadió: “sin embargo, reunimos suficiente evidencia de este y otros estudios para enviar un mensaje contundente a los gobiernos y a los responsables políticos: la CA daña la salud de las personas y sus efectos pueden apreciarse con anterioridad al nacimiento. Todos deberíamos redoblar nuestros esfuerzos para reducirla lo antes posible. Esta conducta no sólo mejoraría la salud pública y reduciría los costos asociados Al tratamiento de enfermedades causadas por la CA, sino que también ayudará al medio ambiente”.
Por su parte, Olga Gorlanova, primera autora del estudio, aclaró en un comunicado de la ERS:
«El estudio no es un proyecto científico independiente; trabajamos dentro de un gran grupo de investigación con sede en Suiza y también colaboramos con varios otros internacionales. Es decir, somos parte de un esfuerzo más amplio, unidos para una mejor concepción del desarrollo pulmonar en fetos, bebés y niños mayores, atentos a cómo el medio ambiente (incluida la CA) afecta la salud humana”.
Referencia
Gorlanova O, Oller H, Nahum U, Künstle N, Müller L, Marten A, et al. Prenatal exposure to air pollution affects newborns’ autophagy, senescence and remodelling proteins. Congreso Internacional de la European Respiratory Society (ERS), 2023. https://k4.ersnet.org/prod/v2/Front/Program/Session?e=379&session=16448
15/09/2023
Fuente: (SIIC Salud) Noticias biomédicas Copyright siicsalud© 1997-2023
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16
Los niños y adolescentes con cáncer necesitan mucha fuerza para enfrentar la enfermedad. La musicoterapia puede ayudarles, también a crear momentos muy especiales.
Tocar un instrumento o cantar ayuda a los niños con cáncer a lidiar con su enfermedad. La musicoterapia forma parte del plan de tratamiento en muchos hospitales de hematología y oncología pediátrica en Alemania.
Los éxitos hablan por sí solos, explica Christiane Hillebrenner, musicoterapeuta en el departamento de oncología pediátrica del Hospital de la Universidad de Heidelberg (UKHD), que forma parte del Centro de Tumores Infantiles Hopp (KiTZ) de la misma ciudad: «Esta forma de terapia utiliza la música para dirigirse a los pacientes jóvenes de una manera única. Se ha demostrado que la musicoterapia reduce el estrés, hace que el dolor sea más soportable, puede ser una herramienta para liberar muchas emociones y fortalece a los niños».
El poder de los instrumentos y la música
Los pacientes jóvenes con cáncer procesan la ira, la frustración y los miedos con diferentes tipos y formas de música, sobre todo con música que ellos mismos inventan. No se necesita ningún conocimiento previo para hacer música. «Son instrumentos que los niños pueden tocar de forma espontánea», dice la musicoterapeuta Hillebrenner.
«Las posibilidades son infinitas. Si tocamos dos instrumentos alternativamente, por ejemplo, podemos usarlos para hablar hasta cierto punto. Entonces puede ser que surjan más facetas de las emociones que si solo hablo con un niño», afirma. De esta manera pueden expresar lo que está sucediendo dentro de ellos incluso sin palabras.
Con guitarra y ukelele
«La guitarra se usa mucho”, dice Hillebrenner, «porque se puede usar para acompañar canciones u otros instrumentos y estructurar la música.
Muchos jóvenes ya han comenzado a aprender a tocar la guitarra en la clínica”, dice. Tocar o aprender a tocar un instrumento muestra las habilidades que tienen los jóvenes y lo que pueden hacer, a pesar de todas las limitaciones del cáncer y sus tratamientos.
El ukelele, pequeño y manejable, es ideal. Por lo general, la musicoterapeuta propone un acorde y el niño puede comenzar a tocar. «No es raro que la música suene fuerte y alegre, y que los pequeños canten», explica.
Cuerpo y alma
Los niños y adolescentes con cáncer, pero también sus padres, se encuentran en una situación extremadamente difícil, en la que la vida del menor puede estar en peligro. Las operaciones y los exámenes, las infusiones, la quimioterapia y las náuseas suelen definir la vida cotidiana de los jóvenes pacientes.
La musicoterapia puede abrirles puertas, especialmente a los más pequeños. «Después de pasar varios exámenes médicos, se asustan cuando alguien entra a la habitación, la música les ayuda a ganar confianza, a relajarse y a experimentar algo hermoso», describe Hillebrenner.
La musicoterapia es sobre todo ideal para pacientes hospitalizados durante mucho tiempo, por ejemplo, por un trasplante de células madre o la evolución particularmente grave de la enfermedad: «Si un niño tiene un tumor cerebral, esto puede llevar a varios déficits neurológicos. Por ejemplo, algunos de ellos tienen dificultades con ciertos movimientos o con el habla».
«Los movimientos se pueden entrenar de manera muy efectiva con la musicoterapia, especialmente porque los niños están muy motivados por la música. También podemos trabajar trastornos del habla a través del canto», aclara.
La terapia musical empieza incluso de bebé, algunos ya nacen con cáncer: «Los recién nacidos reaccionen mucho a la música y cuanto más pequeños sean, más se involucra a los padres”, dice.
Pacientes muy especiales
En Alemania se diagnostica cáncer a unos 2.000 niños al año. Más del 80 por ciento de los pacientes jóvenes lo sobreviven; en algunos tipos de cáncer, incluso más del 90 por ciento.
La musicoterapia no puede curar el cáncer, pero puede ayudar durante el proceso de curación o tratamiento, quitando el miedo a los niños y enseñándoles a lidiar mejor con la enfermedad y los síntomas que la acompañan.
Fuente:( DW.com) Tomado de Ciencia © 2023 Deutsche Welle
sep
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La Habana, 10 sep (Prensa Latina) Cuba coloca a la niñez en el centro de sus intervenciones y garantiza el acceso universal a la salud, a la educación y a la protección infantil, aseguró la representante de Unicef aquí, Alejandra Trossero. De acuerdo con la máxima autoridad en La Habana del Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (Unicef), las instituciones visitadas por ella en la isla caribeña muestran el compromiso que tiene el país hacia este sensible grupo etario. Remarcó que esa proyección está inscrita en la Carta Magna de la nación, aprobada en 2019, instrumento jurídico -dijo-que se alinea con los principios establecidos en la convención sobre los derechos de la niñez.
Tales declaraciones las hizo Trossero a la televisión nacional luego de un recorrido por la escuela de formación integral José Martí, donde constató la implementación de un modelo terapéutico para la corrección del comportamiento de alumnos y familias. El referido centro escolar realiza tratamiento educativo basado en estrategias individuales y diferenciadas para el aprendizaje de los alumnos.
La institución procura también la reinserción de los educandos a la sociedad, una de las esencias del sistema de educacional cubano, constató allí la representante de Unicef.
10/09/2023 Fuente: (Prensa Latina)
Tomado de la Selección Temática sobre Medicina de Prensa Latina. Copyright 2019. Agencia Informativa Latinoamericana Prensa Latina S.A.
sep
11
Los antiinflamatorios no esteroideos, paracetamol o los dos tipos de fármacos a la vez pueden tratar eficazmente el dolor odontológico agudo de la población pediátrica como medida provisional, hasta que se disponga de un tratamiento definitivo, según una nueva guía.
Esta guía, publicada en el número de septiembre de Journal of the American Dental Association, no recomienda los opiáceos para el dolor dental o tras una extracción dental en este grupo de pacientes.
La prescripción de opiáceos a la población pediátrica conlleva riesgos de hospitalización y muerte; sin embargo, algunos dentistas siguieron prescribiéndolos a niños pequeños a pesar de una advertencia de la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) de Estados Unidos en 2017 sobre el uso de tramadol y codeína en esta población, señala la guía.
La prescripción de opioides a los niños también continuó después de que la American Academy of Pediatric Dentistry recomendara en 2018 paracetamol y antiinflamatorios no esteroideos como medicamentos de primera línea para el tratamiento del dolor y señalara que el uso de opioides debería ser «poco frecuente».
Aunque la nueva guía, que también abarca el tratamiento del dolor tras la extracción de una pieza dental, está dirigida a los odontólogos generales, podría ayudar a los médicos de urgencias y a los médicos de atención primaria a tratar el dolor de los niños cuando no se disponga inmediatamente de un tratamiento definitivo, observaron los autores.
El tratamiento definitivo podría tratarse de una pulpectomía, una endodoncia no quirúrgica, una incisión para drenar un absceso o la extracción de la pieza dental. Si no son posibles los cuidados definitivos en 2 a 3 días, los padres deben hacérselo saber al equipo asistencial, afirma la guía.
«Estas estrategias farmacológicas aliviarán la odontalgia temporalmente hasta que se disponga de una derivación para un tratamiento dental definitivo», escribieron los autores.
La American Dental Association (ADA) respaldó la nueva guía, elaborada por investigadores del Science & Research Institute de la ADA, la University of Pittsburgh School of Dental Medicine y el Center for Integrative Global Oral Health de la University of Pennsylvania School of Dental Medicine, en Filadelfia, Estados Unidos.
En la guía se recomienda ibuprofeno y, para la población pediátrica mayor de 12 años, naproxeno como opciones de antiinflamatorios no esteroideos. El uso de naproxeno en menores de 12 años para este fin no aparece en el prospecto, acotaron.
La guía recomienda dosis de paracetamol y antiinflamatorios no esteroideos en función de la edad y el peso, que pueden diferir de las que figuran en los envases de los fármacos.
«Cuando se administran paracetamol o los antiinflamatorios no esteroideos según las indicaciones, el riesgo de daño para la población pediátrica por cualquiera de los dos fármacos es bajo», afirma la guía.
«Si bien la prescripción de opiáceos a la población pediátrica se ha vuelto menos frecuente en general, esta guía garantiza que tanto los dentistas como los padres dispongan de recomendaciones basadas en evidencia para determinar el tratamiento más adecuado de la odontalgia», afirmó en un comunicado de prensa de la American Dental Association el autor principal de la guía, Paul Moore, doctor en medicina dental, Ph. D., maestro en salud pública, profesor emérito de la University of Pittsburgh’s School of Dental Medicine.[4] «Los padres y cuidadores pueden estar tranquilos sabiendo que los medicamentos ampliamente disponibles que no tienen potencial de abuso, como paracetamol o ibuprofeno, son tolerables y eficaces para ayudar a sus hijos a encontrar alivio del dolor dental a corto plazo».
Una revisión de 2018 realizada por Moore y sus colaboradores reveló que el uso de antiinflamatorios no esteroideos, con o sin paracetamol, era eficaz y minimizaba los efectos adversos, en comparación con los opiáceos, para la odontalgia aguda en todas las edades.[5]
Las nuevas recomendaciones para la población pediátrica “permitirán un mejor tratamiento de este tipo de dolor” y “ayudarán a prevenir la prescripción innecesaria de medicamentos con potencial de abuso, incluidos los opiáceos”, afirmó en el comunicado de prensa la Dra. Patrizia Cavazzoni, directora del Centro de Evaluación e Investigación de Medicamentos de la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos.
El informe es el resultado de una beca para preparar una guía de práctica asistencial para el tratamiento del dolor agudo en odontología en niños, adolescentes y adultos. Las recomendaciones para adolescentes y adultos están aún en fase de desarrollo.
Referencia
Carrasco-Labra A, Polk DE, Urquhart O, Aghaloo T, Claytor W, Dhar V, et al. Evidence-based clinical practice guideline for the pharmacologic management of acute dental pain in children: A report from the American Dental Association Science and Research Institute, the University of Pittsburgh School of Dental Medicine, and the Center for Integrative Global Oral Health at the University of Pennsylvania. J Am Dent Assoc. Sep 2023;154(9):814-825.e2. doi: 10.1016/j.adaj.2023.06.014. PMID: 37634915.
https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0002817723003902?via%3Dihub
08/09/2023 Fuente: (Medscape en español) Tomado- Noticias y Perspectivas Copyright © 1994-2023 by WebMD LLC.
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7
Los niños y niñas de 19 meses ya aplican un pensamiento lógico natural, incluso antes de aprender a hablar, para enfrentarse a las incertezas que tienen sobre el mundo. Esta lógica natural contribuye a su proceso de aprendizaje.
¿Cómo aprendemos a hablar durante la infancia o cómo adquirimos conocimientos sobre el mundo que nos rodea? Las interacciones sociales de los niños y niñas más pequeños en su entorno social y familiar y en los centros educativos contribuyen a ello, pero no explican por si solos el proceso de aprendizaje. Un pensamiento lógico natural, que se manifiesta desde edades muy tempranas y no depende de los conocimientos lingüísticos, también facilita el proceso de aprendizaje, según un estudio liderado por el Center for Brain and Cognition de la UPF y cuyos resultados se acaban de publicar este viernes, 1 de septiembre, por la tarde en la revista Current Biology.
El estudio se centra en una cuestión que aún genera debate entre los neurocientíficos: si los niños y niñas pequeños que no han aprendido a hablar (o están desarrollando el habla) son capaces de razonar lógicamente. Ante esta incógnita, esta investigación pionera demuestra que este razonamiento lógico natural existe al menos desde los 19 meses de edad, no depende de los conocimientos lingüísticos y se desarrolla principalmente a través de la estrategia de la exclusión por eliminación. Es decir, ante una realidad desconocida, los niños y niñas pequeños tratarían de analizarla y llegar a alguna conclusión al respecto, a través del descarte de las opciones que, de acuerdo con su nivel de conocimiento en cada momento, no son posibles.
Los resultados del artículo se exponen en el artículo titulado The scope and role of deduction in infant cognition, elaborado por Kinga Anna Bohus, Nicolo Cesana-Arlotti, Ana Martín-Salguero y Luca Lorenzo Bonatti. El investigador principal, L.Bonatti (ICREA), es el director del grupo de investigación Reasoning and Infant Cognition (RICO) del Center for Brain and Cognition (CBC) de la UPF, al cual también pertenece Kinga Anna Bohus (autora principal). N. Cesana-Arlotti y Ana Martín-Salguero, anteriormente vinculados al CBC de la UPF, actualmente son investigadores en la Universidad de Yale (EEUU) y en la École Normale Supérieure de París, respectivamente.
Los niños y niñas pequeños tienden a resolver incertezas descartando opciones imposibles de acuerdo al nivel de conocimiento que tienen en cada momento
El estudio analiza la importancia de dos estrategias de los niños y niñas de edades tempranas para enfrentarse a las incertezas: la asociación y la exclusión (o disyunción por eliminación). La primera estrategia implicaría que los niños, al escuchar una palabra nueva que puede referirse a dos objetos desconocidos que están viendo, asocien mentalmente el término a cada uno de ellos. Posteriormente, asociarían el término con el objeto con el que les encajara mejor esta denominación. La segunda estrategia (exclusión) explica cómo, a partir de un razonamiento lógico por eliminación de alternativas, un niño o niña pequeño puede aprender una nueva palabra. Por ejemplo, si ve dos objetos (A y B) y escucha un término desconocido que sabe que no es de A (porque conoce el nombre de A), determinará que es la denominación de B. Esta es la estrategia predominante, según los resultados del estudio.
Dos experimentos para analizar la lógica natural de los niños y niñas pequeños ante objetos y términos conocidos o desconocidos
El equipo de investigación ha realizado dos experimentos diferentes. En el primero de ellos, han participado 61 niños y niñas de 19 meses (26 monolingües y 35 bilingües). En el segundo, la muestra la han formado 33 participantes de esta misma edad (19 monolingües y 14 bilingües). El análisis de ambos grupos era fundamental para determinar si los procesos deductivos dependen de las experiencia lingüística.
En el primer experimento, se mostraban dos objetos a los participantes, que tenían que relacionar con alguna de las palabras que escuchaban, a través de diferentes pruebas. En la primera de ellas, tenían que observan dos objetos que conocían (por ejemplo una cuchara y una galleta) y, al escuchar un término (por ejemplo cuchara) asociarlo a uno de los dos. En la segunda prueba, se mostraba a los niños pequeños un objeto que conocían (por ejemplo una manzana) y otro que desconocían (por ejemplo, un carburador), y escuchaban la palabra correspondiente al objeto conocido (manzana), que tenían que identificar. La tercera prueba era igual que la segunda, excepto por el hecho que el término escuchado correspondía a la palabra desconocida (siguiendo con el ejemplo anterior, carburador).
En el segundo experimento, se usaban dos objetos o seres animados (por ejemplo, un paraguas y la figura de un chico), asociados cada uno de ellos a un sonido. Posteriormente, se cubrían los dos objetos de modo que el niño no los veía y uno de ellos se metía en una copa. Al descubrirlos, sólo veía uno de los dos objetos y debía adivinar, por eliminación, cuál se encontraba dentro de la copa. En una prueba posterior (con los dos objetos cubiertos y sin variar su posición), escuchaba el sonido asociado a uno de ellos y se analizaba si dirigía la mirada hacia el objeto correcto.
En todas estas pruebas, se evaluaban los patrones del movimiento de su mirada. Por ejemplo, al hacer un razonamiento por exclusión, lo que hacen los niños y niñas pequeños es dirigir la mirada al objeto A y, si descartan que el término que han escuchado se refiera a él, entonces giran la mirada hacia B. Es lo que se conoce como estrategia de doble revisión.
No hay diferencias relevantes entre la lógica de los niños pequeños monolingües y bilingües
La autora principal de la investigación, Kinga Anna Bohus, resume así las principales conclusiones del estudio: “Hemos analizado la presencia del concepto de disyunción lógica en lactantes de 19 meses. En una tarea de mapeo de palabras referentes, tanto los bebés bilingües como los monolingües muestran un patrón de inspección oculomotora que previamente se había encontrado como un sello distintivo del razonamiento disyuntivo en adultos y niños”.
En definitiva, los resultados del estudio no muestran diferencias relevantes entre el razonamiento lógico de los niños y niñas pequeños monolingües y bilingües, lo que constata que no depende de los conocimientos lingüísticos. Este pensamiento lógico natural podría estar presente antes de los 19 meses de edad, si bien aún no existen suficientes evidencias científicas para demostrar su presencia en edades más tempranas.
Artículo de referencia:
Bohus, K.A. , Cesana-Arlotti, N., Martín-Salguero, A., Bonatti, L.L. (2023). The scope and role of deduction in infant cognition. Current Biology 33, 1–7. https://doi.org/10.1016/j.cub.2023.08.028. DOI
04/09/2023(EurekAlert) Tomado - News Releases Copyright © 2023 by the American Association for the Advancement of Science (AAAS)
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4
La mayoría de los pacientes cursaron la fiebre dengue de manera leve; solo uno de los descritos por el artículo requirió ingreso a la unidad de terapia intensiva pediátrica.
El exantema, los vómitos y la irritabilidad, además de la fiebre, constituyen las manifestaciones habituales de la fiebre dengue en lactantes. La investigación destaca que no ocurrieron fallecimientos.
El ensayo Características de la Fiebre Dengue en niños menores de 6 meses… que publica la revista Pediatría (Asunción) evalúa las características clínicas y epidemiológicas de los lactantes menores de 6 meses con diagnóstico de fiebre dengue.
La Nación / Hospital Acosta Ñu inaugura importantes mejoras con G. 34 mil millones de inversión.
Las autoras informan que la institución recibe aproximadamente 110 000 pacientes al año.
Descripción de la enfermedad
El dengue aparece en picos epidémicos cada 3 o 4 años debido a los nuevos serotipos que reinstalan la infección. Después de la pandemia recobró a su prevalencia anterior con más de 2 millones y medio de casos reportados en América, con un millón de fallecidos y una cifra de graves que superó los cuatro mil.
La enfermedad causada por un arbovirus, el virus del dengue, presenta cuatro serotipos DENV-1, DENV-2, DENV-3 y DENV-4. Es transmitido por la picadura del mosquito hembra Aedes aegypti.
El dengue puede cursar con formas subclínicas o leves, o presentarse con formas graves hasta llegar al shock o falla multiorgánica.
Si bien la presentación asintomática puede darse en un 50 a 80% de los casos, en el algoritmo de manejo se distinguen formas clínicas del dengue:
la clásica, o fiebre dengue, sin signos de alarma, caracterizada por fiebre brusca, escalofríos, mialgias, artralgias, anorexia, cefalea y dolor retro orbitario;
dengue con signos de alarma como dolor abdominal intenso y sostenido, vómitos persistentes, ascitis, derrames serosos, sangrado de mucosas, letargo, irritabilidad, hepatomegalia, hipotensión postural, hematocrito aumentado y
dengue grave que implica shock o dificultad respiratoria, sangrado y daño orgánico grave.
La gran mayoría de los casos de dengue se registran en niños menores de 15 años. Las diferencias clínicas de su manisfestación en niños y en adultos indican que en los primeros se presenta con más vómitos y rash cutáneo, mientras en los adultos predominan artralgias, dolor retro orbital y mialgias.
Los datos de laboratorio encuentran más casos de trombocitopenia, hemoconcentración y elevada ALT (alanina aminotransferasa).
Experiencias descritas
Las características del dengue también fueron cambiando en las últimas décadas, tanto en la forma de presentación, como en la severidad y el riesgo vital.
De acuerdo a un informe nicaragüense publicado en 2005, un mayor porcentaje de dengue grave se vio en lactantes de 4 a 9 meses.
Un estudio de Brasil fechado en 2018 reportó que en los mayores de 5 años el dolor abdominal y la hepatoesplenomegalia fueron factores asociados a la severidad del dengue. Otro trabajo -en este caso de Paraguay- con un grupo pequeño de lactantes, mostró que presentaban menos leucopenia que los demás grupos etarios sin observarse incrementos de la gravedad.
Diseño y población del estudio
Ensayo observacional, descriptivo, de corte transversal, retrospectivo comprendido entre enero de 2017 y diciembre del 2021.
De los 48 869 pacientes menores de 6 meses que consultaron el servicio de urgencias del Hospital General Pediátrico Niños de Acosta Ñu, el estudio incluyó 172 lactantes con diagnóstico de fiebre dengue, equivalentes al 0,35 % de la población consultante total.
Las autoras consideran como posible que la baja cantidad esté relacionada con la situación epidemiológica de la infección, ya que tanto en las epidemias periódicas de dengue, como en los periodos de endemia, la afectación de mujeres embarazadas en ocasiones conduce a la infección del feto, por transmisión vertical o al neonato. En este último caso, los anticuerpos maternos pueden tener efectos protectores para el lactante durante un periodo de 6 a 12 meses.
Consecuencias de la investigación
Un escaso porcentaje de la población estudiada presentó signos de alarma, siendo los más frecuentes, vómitos e irritabilidad. Según el artículo, estos hallazgos difieren de manera notable con los registrados por el estudio del 2013 a 60 pacientes del mismo hospital que encontró signos de alarma en el 56,6 % de los lactantes. La diferencia, aclaran, podría deberse al escaso número de participantes del anterior estudio, es decir a un error aleatorio.
Con relación a los métodos auxiliares de diagnóstico, la mayoría de los pacientes presentaron una prueba positiva, ya sea NS1 o serología, datos similares a una investigación de 156 pacientes realizada en la Argentina, en que el 52,5 % fue diagnosticado por virología.
Estos reactivos para antígeno viral NS1 pueden arrojar resultados rápidos, con baja sensibilidad, pero con elevado valor predictivo positivo. Por tanto, un resultado negativo, no descarta la enfermedad, sin embargo, si es positivo, prácticamente la confirma, en atención a la elevada prevalencia del dengue en el país.
En lactantes con 5 meses de edad media, los síntomas predominantes de la fiebre dengue, además de la fiebre misma, fueron exantema, vómitos e irritabilidad. El estudio no observó marcada leucopenia ni plaquetopenia. La mayoría curso levemente la enfermedad y solo un paciente requirió ingreso a la unidad de terapia intensiva pediátrica. No se registraron fallecidos.
Referencia
Casartelli Vall D, Godoy Sánchez L, Mesquita Ramírez M. Características de la Fiebre Dengue en niños menores de 6 meses, un estudio retrospectivo. Pediatría (Asunción), 50(1), 20 – 26. https://doi.org/10.31698/ped.50012023005
https://www.revistaspp.org/index.php/pediatria/article/view/743
01/09/2023(Siic Salud) Tomado- Noticias biomédicas Pediatría
