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Las redes neuronales artificiales (RNA) se pueden entrenar para detectar enfermedades pulmonares en bebés prematuros analizando sus patrones de respiración mientras duermen, según una investigación presentada en el Congreso de la Sociedad Respiratoria Europea (ERS) en Viena, Austria. El estudio fue presentado por Edgar Delgado-Eckert, profesor adjunto del Departamento de Ingeniería Biomédica de la Universidad de Basilea y líder del grupo de investigación del Hospital Infantil Universitario de Suiza.
La displasia broncopulmonar (DBP) es un problema respiratorio que puede afectar a los bebés prematuros. Cuando los pulmones de un recién nacido no están desarrollados al nacer, a menudo necesitan el apoyo de un respirador o terapia de oxígeno, un tratamiento que puede estirar e inflamar sus pulmones, lo que provoca DBP. Pero identificar la displasia broncopulmonar es difícil. Las pruebas de función pulmonar suelen requerir que un adulto sople cuando se lo piden (algo que los bebés no pueden hacer), por lo que las técnicas actuales requieren un equipo sofisticado para medir las características de ventilación pulmonar de un bebé. Como resultado, la displasia broncopulmonar es una de las pocas enfermedades que se diagnostica típicamente por la presencia de una de sus principales causas, la prematuridad y la asistencia respiratoria.
Por su parte, los ANN son modelos matemáticos que se utilizan para la clasificación y la predicción. Para realizar predicciones precisas, una ANN debe entrenarse primero con una gran cantidad de datos, lo que presenta un problema cuando se trata de BPD.
El profesor Delgado-Eckert explica al respecto: «Hasta hace poco, esta necesidad de grandes cantidades de datos ha obstaculizado los esfuerzos para crear modelos precisos de enfermedades pulmonares en bebés, porque es muy difícil evaluar su función pulmonar. Pero existe una alternativa: podemos medir la respiración del bebé mientras duerme. Para ello, solo se necesita una mascarilla suave con un sensor que pueda medir el flujo y el volumen de aire que entra y sale de la nariz del bebé. Este equipo es barato y está disponible en cualquier centro clínico. Estas mediciones de varias respiraciones consecutivas (lo que llamamos respiración de marea) pueden generar grandes cantidades de datos de flujo secuencial de buena calidad. Queríamos intentar usar estos datos para entrenar una red neuronal artificial para detectar la DBP.
El equipo del profesor Delgado-Eckert estudió a un grupo de 139 bebés nacidos a término y 190 prematuros a los que se les había evaluado si padecían displasia broncopulmonar, y registró su respiración durante diez minutos mientras dormían. Para cada bebé, se utilizaron 100 respiraciones regulares consecutivas, cuidadosamente inspeccionadas para excluir suspiros u otros artefactos, para entrenar, validar y probar un tipo de ANN llamado modelo de memoria a corto y largo plazo (LSTM), que es particularmente eficaz para clasificar datos secuenciales como la respiración corriente.
El equipo utilizó el 60 % de los datos para enseñar a la red a reconocer el TLP, el 20 % para validar el modelo (para garantizar que no estuviera demasiado fijado en los datos de entrenamiento) y luego alimentó el 20 % restante de los datos al modelo, sin verlo, para ver si podía identificar correctamente a los bebés con TLP. El modelo LSTM pudo clasificar una serie de valores de flujo en el conjunto de datos de prueba no vistos como uno que pertenecía a un paciente al que se le había diagnosticado TLP o no con un 96 % de precisión.
El profesor Delgado-Eckert argumenta: «Nuestra investigación ofrece, por primera vez, una forma integral de analizar la respiración de los bebés y nos permite detectar qué bebés tienen DBP a partir del primer mes de edad corregida (la edad que tendrían si hubieran nacido en la fecha prevista) utilizando la RNA para identificar anomalías en sus patrones respiratorios. Nuestra prueba no invasiva es menos estresante para el bebé y sus padres, significa que pueden acceder al tratamiento más rápidamente y también puede ser relevante para su pronóstico a largo plazo»
El equipo ahora espera investigar si el modelo también podría usarse para evaluar a bebés apenas unas semanas después del nacimiento, para analizar la función pulmonar y predecir síntomas en niños mayores, en edad escolar, y para evaluar otras afecciones, como el asma.
10 septiembre 2024|Fuente: Europa Press |Tomado de la Selección Temática sobre Medicina de Prensa Latina. Copyright 2024. Agencia Informativa Latinoamericana Prensa Latina S.A.|Noticia
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Los partos inducidos, aquellos en los que se utiliza oxitocina u otros fármacos para provocarlos, han subido un 61,8 % desde 2016 y representan ya el 27 % del total de los practicados en la sanidad pública; el cambio de perfil de las madres, cada vez más mayores, es el principal factor que lo explica.
«La edad conlleva mucha más patología y eso implica muchas más inducciones, así como el estilo de vida, que también influye. Y eso al final se traduce en más intervencionismo porque no son partos espontáneos», comenta a EFE Salomé Álvarez, presidenta de la Federación de Asociaciones de Matronas en España (FAME).
Como la tasa de cesáreas, la provocación de un parto es uno de los indicadores de seguridad clínica al tratarse de un procedimiento no exento de riesgos, por lo que su uso debe estar justificado bajo indicación obstétrica.
De los 203 251 partos vaginales atendidos en hospitales públicos en 2022, el 27,5 % fueron provocados frente al 17 % de 2016, según el «Informe anual del SNS 2023″ publicado recientemente por el Ministerio de Sanidad.
Pero en este caso «el intervencionismo está más que justificado» porque «el parto de una mujer con patología conlleva intervenciones que son necesarias para que llegue todo a buen puerto», aclara la experta.
Abuso de las cesáreas
Sin embargo, cree que «se sigue abusando un poco de la cesárea por cuestión de rapidez, de terminar antes». La tasa de España ronda desde hace años el 25 %, 10 puntos por encima del 15 % que identifica la Organización Mundial de la Salud (OMS) con una buena práctica.
«Al final, una intervención quirúrgica es más fácil de hacer que un parto natural porque conlleva menos acompañamiento. Un parto eutócico, cuando el niño nace sin ayuda, necesita sobre todo tiempo porque hay que respetar los tiempos de ese cuerpo y su fisiología», abunda.
La edad cada vez más avanzada o el aumento de los partos múltiples son otras de las razones que expone el informe de Sanidad, que cifra en 321 760 los alumbramientos de 2022, el 81,4 % de ellos en hospitales públicos. Tres de cada cuatro fueron vaginales, en su inmensa mayoría (el 83,9 %) atendidos en la sanidad pública, mientras que el 24,7 % restante fueron cesáreas.
Con una tasa de 242,2 procedimientos por 1 000 nacidos vivos, España ocupa la decimotercera posición de la lista de 22 países de la OCDE que encabeza Bulgaria, con 464,7.
Solo País Vasco y Navarra cumplen
La tasa de cesáreas realizadas en hospitales públicos fue del 22,7 %, una cifra que permanece estable desde 2012; mientras, fue del 34,5 % en el sector privado, que sí ha logrado reducirla 3,01 puntos en una década.
«Durante años, tanto el sistema público como el privado pasaron por una época en los años 80 en la que se intervenía mucho. La perspectiva en ese sentido fue cambiando hace 20 años en la pública, pero la privada tardó un poco más», argumenta la matrona.
También es que «la privada necesitaba adaptarse a una Obstetricia de hoy en día porque las mujeres ahora estamos más informadas y demandamos otro tipo de atención».
No se ha adaptado igual en todas las comunidades: los centros privados de La Rioja tienen una tasa de 85,7 % (frente al 21,2 de los públicos), en Cantabria llegan al 54,6 % (19,9 % el SNS) y en Murcia al 48,6 % (25,1 %), mientras que los del País Vasco se quedan en el 23,9 % y los de Navarra, en el 27 %.
Precisamente, los hospitales públicos de estas dos últimas comunidades fueron los únicos en hacer menos cesáreas de las aconsejadas por la OMS (13,9 % los vascos y 14,6 % los navarros).
Más matronas, menos intervencionismo
La presencia de matronas también tiene mucho que ver en todo ello. A España le faltan unas 5 000: la media europea es de 9,1 por cada 10 000 mujeres de 14 a 65 años, tres puntos más que la española (6,1), con notables diferencias autonómicas.
«Donde más profesionales hay, más se puede ofrecer una atención personalizada. Hay comunidades que están muy por debajo de la mediana y, en muchas ocasiones, dentro de un paritorio, una matrona se encuentra atendiendo a 3-4 partos a la vez, y en esas situaciones no se puede dar una atención adecuada en cuanto a calidad y seguridad», advierte.
Álvarez quiere dejar claro que España dispensa «una atención obstétrica muy buena», pero necesita mejorar en las atenciones de la fisiología, lo cual pasa por incrementar el número de matronas, una reivindicación en las que Fame insiste con motivo del Día Mundial de la Obstetricia y la Embarazada que se celebra este sábado.
«Estamos formadas específicamente para acompañar a las mujeres en el proceso de parto desde una perspectiva de la fisiología. Y por eso es tan necesario que aumenten, porque va a tener unos resultados obstétricos mejores», zanja.
Y eso es bueno para la mujer pero también para el sistema sanitario porque cuanto menos intervencionismo, menor coste, concluye.
29 agosto 2024|Fuente: EFE |Tomado de la Selección Temática sobre Medicina de Prensa Latina. Copyright 2024. Agencia Informativa Latinoamericana Prensa Latina S.A.|Noticia
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La Clínica Universidad de Navarra ha publicado un estudio en el que concluyen que las mujeres que se sometieron a tres cesáreas o más «no presentaron tasas más altas de hemorragia u otras complicaciones maternas».
Según el Informe Anual del Sistema Nacional de Salud 2023 recién publicado por el Ministerio de Sanidad, el 22,4 % de los partos registrados en España en 2022 fueron por cesárea, una tasa que se acerca al 34,5 % en el ámbito de la sanidad privada.
Son cifras que superan ampliamente las recomendaciones de las sociedades científicas y de la Organización Mundial de la Salud (10-15 %).
En la Clínica Universidad de Navarra, las cifras son más positivas. La media de la tasa de partos por cesáreas en 2023 fue un 21 % (23,9 % en la sede de Pamplona y 19,8 % en la de Madrid), muy similar a la media de cesáreas en los centros públicos de la Comunidad de Madrid (20,8 %), y muy por debajo del estándar en hospitales privados.
En cualquier caso, esta realidad ha hecho que aumente significativamente el número de mujeres con antecedente de cesárea, ya que esta cirugía favorece su repetición en sucesivos partos, aumentando el riesgo de anomalías placentarias.
En este contexto, un equipo de especialistas en Ginecología y Obstetricia de la Clínica Universidad de Navarra ha publicado un artículo en la revista científica Journal of Clinical Medicine en el que se estudia el impacto para la madre y para el recién nacido cuando se realizan más de tres cesáreas.
Aunque el estudio destaca la relevancia del parto vaginal, subraya que «la cesárea es, actualmente, un procedimiento obstétrico común y seguro», que, sin embargo, solo debe indicarse cuando es necesaria.
Analizando una serie compuesta por 161 mujeres embarazadas sometidas a tres o más cesáreas –una serie reducida, pero la más amplia de estas características investigada en España–, los especialistas concluyen que quienes se sometieron a más de tres cesáreas «no presentaron tasas más altas de hemorragia u otras complicaciones maternas, excepto por la incidencia de histerectomía obstétrica», es decir, la extirpación parcial o total del útero, generalmente alrededor del parto o puerperio.
En el caso de las cesáreas múltiples estudiadas, sí se observan adherencias (bandas de tejido cicatricial que se forman dentro del cuerpo tras una cirugía) más densas desde la tercera intervención, y más dificultades quirúrgicas ante «la apertura de la pared abdominal», lo cual implica un aumento del tiempo de la operación –de 62 minutos de media en la tercera cesárea, a los 76 para cesáreas múltiples–, pero no se encontraron diferencias en el aumento de roturas uterinas, ni en el peso neonatal, el Ph arterial o la obligatoriedad de ingreso en UCI a partir del cuarto hijo.
Como ha destacado la doctora Laura Muñoz, especialista en Ginecología y Obstetricia de la Clínica Universidad de Navarra y autora principal de la publicación, «aunque el tamaño muestral es pequeño, pensamos que es relevante presentar la realidad de este subgrupo de pacientes y los resultados maternos y neonatales encontrados que, en su conjunto, son muy favorables».
El análisis constata que el límite de «cesárea segura» no está claro, ni suficientemente estudiado. De hecho, una de las conclusiones del estudio ha sido «el desarrollo de la Encuesta Nacional de Cesárea Múltiple, cuyos resultados se darán a conocer cuando se concluya la investigación».
El doctor Luis Chiva, director del Departamento de Ginecología y Obstetricia, ha señalado que la clínica, en su apuesta médica por favorecer la fertilidad y la maternidad, «se ha convertido en un centro de referencia en cesáreas múltiples».
«La unificación del seguimiento del embarazo y de la cirugía en hospitales especializados ayuda a atender correctamente y a reducir las posibles complicaciones en estas mujeres que se plantean otra gestación después de tres o más cesáreas. Todavía se necesitan estudios multicéntricos al respecto y conclusiones sólidas para esclarecer los riesgos reales de las cesáreas múltiples en entornos de alta capacitación profesional, recursos y equipos multidisciplinares para la realización segura de estas cirugías», añade.
Según Chiva, en la Clínica de Navarra reciben con frecuencia consultas de segunda opinión para pacientes que se plantean someterse a más de tres cesáreas. En este hospital, ha dicho, cuentan con un equipo especializado para realizar estas intervenciones «de especial complejidad».
19 agosto 2024|Fuente: EFE |Tomado de la Selección Temática sobre Medicina de Prensa Latina. Copyright 2024. Agencia Informativa Latinoamericana Prensa Latina S.A.|Noticia
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El Ministerio de Salud de Brasil informó este jueves que registró un caso de anomalía congénita en un bebé de una mujer que estaba embarazada cuando se contagió del virus de oropouche, enfermedad que ha causado al menos dos muertes y 7 286 infecciones en el país en lo que va de este año.
El bebé, que nació con anomalías genéticas «asociadas a la transmisión vertical (de madre a hijo) de Oropouche», murió la semana pasada en el estado amazónico de Acre tras 47 días de vida, según un comunicado del Ministerio de Salud.
De acuerdo con la nota, su madre, de 33 años, presentó erupciones cutáneas y fiebre en el segundo mes de su embarazo, y los exámenes de laboratorio a los que fue sometida después del parto confirmaron que había contraído el virus de oropouche.
Los exámenes de laboratorio que se realizaron en muestras de tejido del bebé, que nació con microcefalia, malformación de las articulaciones y otras anomalías genéticas, identificaron material genético del virus.
Según el Ministerio de Salud, los estudios descartaron otras hipótesis de diagnóstico para las anomalías.
Pese a que este sería el primer caso de anomalía congénita asociado a la transmisión vertical del virus, la nota aclara que aún son necesarias investigaciones más profundas para confirmar la correlación directa del contagio de Oropouche con las anomalías.
Diferentes estudios científicos demostraron que el virus del zika provocó casos de anomalías congénitas en bebés de mujeres que se contagiaron de este virus cuando estaban embarazadas.
La llamada fiebre Oropouche es una infección causada por el virus Orthobunyavirus oropoucheense (OROV), que es transmitido por insectos como el jején (Culicoides paraensis) o el mosquito Culex quinquefasciatus, principalmente en regiones endémicas.
El número de contagios de la enfermedad en Brasil saltó desde 900 en los doce meses de 2023 hasta 7 286 en lo que va de este año, de los cuales el 80 % en áreas endémicas.
Los síntomas de la enfermedad son similares a los del dengue, con fiebre, dolores de cabeza, musculares y articulares, y ocasionalmente con cuadros de vómitos y diarreas.
Tras el registro de dos muertes en Brasil, las primeras en el mundo, y la confirmación de casos de la enfermedad en otros países como Bolivia (356), Colombia (74), Cuba (74) y Perú (290), la Organización Panamericana de la Salud emitió esta semana una alerta epidemiológica.
08 agosto 2024|Fuente: EFE |Tomado de la Selección Temática sobre Medicina de Prensa Latina. Copyright 2024. Agencia Informativa Latinoamericana Prensa Latina S.A.|Noticia
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El 23 de abril, día internacional del libro, llegaron a esta particular biblioteca en una UCI de neonatos los primeros ejemplares. Una iniciativa que ahora se consolida con la intención de mejorar el futuro de los niños nacidos en el Hospital Vall d’Hebrón, en España.
Y es que leer a los pequeños, hasta los tres años de edad, enriquece el lenguaje, incentiva las conexiones neuronales y mejora la atención y la memoria. Algo que cobra aún mayor importancia en los bebés prematuros, al ponerse en riesgo su desarrollo, «El cerebro, para desarrollarse, necesita un entorno y estímulos adecuados. En el útero, el bebé escucha la voz de la madre y de las personas con las que habla, pero la prematuridad rompe esos estímulos. En una incubadora, escuchan otros sonidos como pitidos y silencios, que podemos compensar con la lectura», explica la Dra. Fátima Camba, adjunta del Servicio de Neonatología del Hospital Universitario Vall d’Hebron.
Un avance contra la brecha lingüística
Una lectura que también ayuda a reducir la brecha lingüística, según varios estudios, los bebés de una familia con un nivel socioeconómico medio-alto escuchan una media de 2 000 palabras por hora, mientras que los de una familia con un nivel socioeconómico bajo, 600 palabras. Así, a los tres años, los primeros habrán escuchado cerca de 20 millones de palabras más que los segundos. «Si más lenguaje a los tres años se asocia con un mayor nivel educativo y un mayor nivel educativo con una mejor salud, ¿a qué estamos esperando? ¡Leamos!» argumenta la Dra. Fátima Camba.
Por esto, la biblioteca se está ampliando poco a poco, «¡En la biblioteca de recién nacidos, todos los libros son bienvenidos!», exclama Raquel Rodríguez, supervisora del Servicio de Neonatología. «Aunque los cuentos de toda la vida, que tienen un texto con introducción, nudo y desenlace, con los cuales los progenitores pueden estar un rato leyendo mientras hacen piel con piel, son ideales» señala.
La participación de las familias es clave, su implicación ha demostrado beneficios en la salud del bebé, aumento del vínculo, y reducción de la estancia hospitalaria. «Cuando llegan, entre las numerosas cosas que les explicamos, ahora los animamos a leer a sus hijos durante el piel con piel», subraya la supervisora del Servicio de Neonatos.
Así puede ayudar al bebé la lectura con la voz de sus progenitores
«Debemos tener en cuenta que el período neonatal es un momento crítico para el desarrollo y debemos ofrecer al bebé los estímulos adecuados para potenciarlo. La voz de la madre o del padre suelen ser los mejores estímulos auditivos que puede recibir un bebé», añade la doctora Fátima Camba.
La filóloga clásica y escritora, Irene Vallejo, recuerda que «la lectura modificó nuestra capacidad para pensar que, a su vez, cambió para siempre la evolución intelectual de los seres humanos e inventó un extraordinario progreso histórico». Y los neurólogos confirman que después de este invento, nunca volvimos a ser los mismos. Así que el Hospital Vall d’Hebrón usa el poder de la lectura, para mejorar el futuro.
07 agosto 2024|Fuente: EFE |Tomado de la Selección Temática sobre Medicina de Prensa Latina. Copyright 2024. Agencia Informativa Latinoamericana Prensa Latina S.A.|Noticia
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La Organización Panamericana de la Salud (OPS) informó hoy que se investiga la probable transmisión vertical (de madre a hijo antes o inmediatamente después del parto) del virus Oropouche (OROV) en Brasil.
En el gigante sudamericano fueron reportados recientemente varios casos de gestantes infestadas por el virus cuyos fetos murieron y durante su análisis se detectó material genético de OROV en la sangre del cordón umbilical y en tejidos de varios órganos, incluidos el cerebro, hígado, riñones, pulmones, corazón y el bazo, lo cual es un indicativo de transmisión vertical.
La OPS/Organización Mundial de la Salud instó a los Estados Miembros a que se mantengan alerta ante la ocurrencia de eventos similares en sus territorios y a que notifiquen su ocurrencia a través de los canales establecidos en el Reglamento Sanitario Internacional.
Según la alerta epidemiológica de la OPS, hasta el 16 de julio de 2024 han sido notificados 7 688 casos confirmados de Oropouche en cinco países de la Región de las Américas.
Estos son: Bolivia, con 313 casos, Brasil (6 976), Colombia (38), Cuba (74) y Perú (287).
Durante el último trimestre se han notificado casos de OROV en zonas y países donde no se habían registrado casos autóctonos previamente.
OROV se transmite al ser humano principalmente a través de la picadura del jején Culicoides paraensis que está presente en la Región de las Américas, pero también puede ser transmitido por el mosquito Culex quinquefasciatus.
Así, la proximidad de criaderos de los vectores a los lugares de habitación humana es un factor de riesgo importante para la infección.
Las medidas de control vectorial se enfocan en la reducción de las poblaciones de los vectores mediante la identificación y eliminación de los lugares de desarrollo y reposo de ellos.
Estas medidas incluyen: fortalecer la vigilancia entomológica para la detección de especies con potencial vectorial, mapear las áreas urbanas, periurbanas y rurales con condiciones para el desarrollo de los potenciales vectores, y el fomento de buenas prácticas agrícolas para evitar la acumulación de residuos que sirvan de sitios de reproducción y reposo.
Adicionalmente se deben tomar medidas para prevenir la picadura de los vectores, las cuales se refuerzan en el caso de las mujeres embarazadas.
Entre estas se encuentran la protección de viviendas con mosquiteros de malla fina en puertas y ventanas (de esta manera también se previenen otras arbovirosis), y uso de prendas que cubran piernas y brazos, sobre todo en casas donde existe alguien enfermo.
También el empleo de repelentes que contienen DEET, IR3535 o icaridina, los cuales se pueden aplicar en la piel expuesta o en ropa de vestir, y su empleo debe estar en estricta conformidad con las instrucciones de la etiqueta del producto.
Los expertos destacan que en situaciones de brote deben evitarse las actividades al aire libre durante el periodo de mayor actividad de los vectores, es decir, al amanecer y atardecer.
18 julio 2024|Fuente: Prensa Latina |Tomado de |Noticia
