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Gaza está hoy frente al enorme riesgo de propagación de enfermedades transmisibles como diarreas por el agua, la contaminación de los escasos alimentos, la proliferación de mosquitos y golpes de calor, alertó la Organización Mundial de la salud (OMS).
Se trata de una combinación muy difícil no tener agua, basura por todos lados y altas temperaturas, algo que puede provocar la aparición de varias enfermedades transmisibles, dijo el portavoz de la OMS, Tarik Jašarević, quien afirmó que se han registrado unos 470 000 casos de diarrea desde el comienzo de la guerra.
Tal situación puede agravarse por la decisión de Israel de impedir a la ONU recoger la basura de los vertederos en Gaza, lo que está provocando condiciones sanitarias extremadamente terribles, que hacen temer una mayor propagación de enfermedades.
Montones de basura que se pudren con el calor se acumulan por toda la Franja entre los desplazados, algo que genera otros temporales, que tampoco pueden limpiar por las limitaciones a la importación y la distribución de combustible, dijo la vocera de la Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados, Louise Wateridge.
«La gente vive entre basura, rodeada de basura. Es una situación muy difícil. Además, la gente construye refugios con plásticos y la temperatura dentro es aún mayor que fuera. Son condiciones realmente insoportables», comentó.
La OMS ha calificado de crítica la situación sanitaria y humanitaria en la Franja de Gaza, a la cual consideró una zona muerta con gran parte del territorio destruido.
También alertó que el calor abrasador en ese territorio podría exacerbar los problemas de salud de los palestinos desplazados, mientras el Programa Mundial de Alimentos advirtió que se avecina una enorme crisis de salud pública en Gaza debido a la falta de agua potable, alimentos y suministros médicos.
La agencia sanitaria de la ONU calculó, además, que más de 10 000 enfermos y heridos necesitan tratamiento fuera de la Franja y pidió que se establezcan corredores médicos urgentemente.
Las autoridades de Gaza han denunciado más de 37 700 muertos, a los que se suman más de 520 palestinos fallecidos en Cisjordania y Jerusalén Este desde el pasado 7 de octubre en operaciones por parte de las fuerzas israelíes o en ataques perpetrados por colonos.
29 junio 2024|Fuente: Prensa Latina |Tomado de |Noticia
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La población de Gaza vive hoy una emergencia sanitaria sin comparación: lesiones, traumas, trastornos mentales y enfermedades infecciosas que se propagan por la falta de servicios básicos y la destrucción de los hospitales.
Además, los padecimientos crónicos no reciben atención y la desnutrición avanza a un ritmo acelerado, de acuerdo con vivencias e informes de la Agencia de la ONU para los Refugiados Palestinos (Unrwa) y la Organización Mundial de la Salud (OMS).
En los ya casi ocho meses de agresión israelí a la Franja de Gaza, la población sufre gravemente por la falta de servicios de salud de todo tipo y las enfermedades aumentan aceleradamente, de acuerdo con el Informe Anual de Salud, donde la Unrwa advirtió que los gazatíes padecen todo tipo de lesiones como consecuencia de la guerra.
Tales afectaciones sanitarias se suman a las enfermedades infecciosas que se propagan fácilmente dadas las condiciones de vida infligidas por los bombardeos, ataques terrestres y desplazamientos masivos de población que dan lugar a hacinamiento, falta de agua y nulas condiciones de higiene.
La destrucción de la infraestructura y el transporte han complicado aún más la prestación de atención sanitaria para estos males, al igual que para las enfermedades crónicas, a lo se sumaron los obstáculos y prohibiciones de dar paso de la asistencia humanitaria internacional.
El informe expone el aumento de casos de hepatitis aguda y diversas formas de diarrea, en tanto un tercio de los niños de Gaza padecen desnutrición aguda.
Alarmante es también que la atención médica en Gaza disminuyó a partir del 7 de octubre último, y sólo en el último trimestre del pasado año dejaron de funcionar 14 de 22 centros de salud debido a los ataques, destrucción o asedios.
Unrwa explicó que como respuesta abrió 155 refugios de emergencia y desplegó 108 unidades médicas móviles, coordinó el envío de medicamentos esenciales e implementó vigilancia de brotes de enfermedades.
El director de Salud de esa agencia, Akihiro Seita indicó que el personal del organismo permaneció en primera línea y recordó que hasta mayo de este año, había perdido más de 191 trabajadores, incluidos 11 profesionales de la salud.
Actualmente más de dos millones de pacientes dependen de sus servicios sanitarios en cinco campos de operaciones: Gaza, Cisjordania -incluida Jerusalén oriental-, Jordania, Líbano y Siria.
Por su parte, la OMS mantiene a su personal asistiendo a los gazatíes, acciones que llevan a cabo 18 equipos sanitarios que han ofrecido unas 400 000 consultas, realizado más de 18 000 cirugías y añadido más de 500 camas hospitalarias en la Franja de Gaza en todos los niveles de atención.
Tanto en el norte como en el sur de la Franja esos servicios y capacidades proporcionan, aunque de forma muy limitada, estabilización de traumatismos, partos, apoyo a la alerta temprana de brotes de enfermedades y otras urgencias.
Junto con sus socios en el terreno, la OMS también ha apoyado los traslados de pacientes y entregado alimentos, agua y suministros médicos a centros de salud.
Como afirmara su director general, Tedros Adhanom Ghebreyesus, la agencia sanitaria de la ONU estaba en Gaza antes del inicio del conflicto y seguirá ahí para apoyar al sistema de salud hasta que termine, y ayudar a su reconstrucción.
La pasada semana el titular de la OMS insistió en un alto el fuego urgente en la Franja de Gaza y alertó sobre la crisis humanitaria en ese territorio.
«La destrucción de carreteras, la falta de acceso seguro y de combustible para las misiones siguen impidiendo el movimiento hacia el norte. La ciudad está llena de escombros y desechos sólidos», denunció.
En varias ocasiones tanto la OMS como su director general y otros altos funcionarios criticaron las operaciones militares israelíes por las graves consecuencias para la población gazatí, en especial los ataques contra hospitales y campamentos de refugiados.
Según la organización, en los primeros siete meses de conflicto en Gaza, el Ejército de Israel ejecutó 443 ataques contra sus efectivos sanitarios.
Hoy la agresión de Israel contra la Franja de Gaza suma más de 36 mil 500 vidas, en su mayoría mujeres y niños, y ha dejado a toda la población sin medios de subsistencia en una situación nunca antes sufrida en el enclave palestino, con toda su sociedad al borde del colapso.
04 junio 2024|Fuente: Prensa Latina |Tomado de la Selección Temática sobre Medicina de Prensa Latina. Copyright 2023. Agencia Informativa Latinoamericana Prensa Latina S.A.|Noticia
