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El estío hizo una entrada dramática en Estados Unidos en esta última semana, México ha enfrentado una ola de calor que abarca 20 estados, y Francia la vivió desde el 20 de junio, por solo citar algunos ejemplos.
Cada verano es ahora una prueba de supervivencia para el mundo y las personas, según advierte Global Heat Health Information Network, y recuerda además que a medida que las olas de calor se vuelven más extremas, el conocimiento salva vidas.
La Organización Meteorológica Mundial (OMM) refiere que una ola de calor puede definirse como un período en el que el exceso de calor local se acumula a lo largo de una secuencia de días y noches inusualmente de altas temperaturas.
Algunos servicios meteorológicos indican que el actual será uno de los tres años más cálidos desde que hay reportes.
Puede ser muy certero tal pronóstico a juzgar por el cierre de 2024, el más caluroso jamás registrado según el Servicio de Cambio Climático de Copernicus, y en el cual el calentamiento global duplicó la cantidad de días de calor extremo en 195 países y territorios.
También fue el primer año en que el planeta superó el objetivo de calentamiento global de 1,5°C establecido en el Acuerdo del Clima de París, refieren los informes.
Durante el periodo, Centroamérica sufrió cerca de 100 días de calor extremo, el cual golpeó a los 50 millones de personas que viven en los siete países de la región. Aquí el más afectado por las olas de calor fue Guatemala, de acuerdo con organizaciones de monitoreo.
El pasado año muchos países de Europa, el sudeste asiático, Norteamérica y Sudamérica, y Australia, China y Japón experimentaron fenómenos notorios de esa naturaleza, repetidamente, en varios momentos del calendario.
Por otra parte, entre los vaticinios se espera que el calentamiento en el Ártico continúe a futuro y supere dramáticamente al resto del mundo, con un calentamiento de más de 3,5 veces el promedio global durante el invierno polar.
En 2025, según datos de la NASA, el mes de febrero en el hemisferio sur fue abrasador, con temperaturas récord en algunas partes de Brasil y calor excepcional en Argentina.
Actualmente, Europa, Asia y África experimentan o han vivido un calor sin precedentes, en medio de vaticinios que anticipan el comportamiento de este verano como el más caluroso en la historia contemporánea, al seguir los pasos del pasado estío.
En Kuwait, Egipto, Sudán y Níger los registros de temperatura máxima superaron los 45°C, algo insólito para la fecha, de acuerdo con informaciones locales.
Este junio se espera que casi 600 personas mueran prematuramente a causa de la ola de calor que afecta hoy a Inglaterra y Gales, según un análisis rápido citado por el diario británico The Guardian.
Aquí se prevé que las tasas de mortalidad más altas se registren en Londres y las West Midlands, y la mayoría de las muertes (el 85%) corresponderán a personas mayores de 65 años, quienes son más vulnerables al calor extremo.
Tal aumento de muertes no se produciría sin el calentamiento global provocado por el ser humano, con temperaturas incrementadas entre dos y cuatro grados Celsius por la contaminación de los combustibles fósiles, afirman los analistas.
IMPACTO GLOBAL
Esta época veraniega presenta como cartas credenciales un calor sofocante, clima severo, incendios forestales intensos y el comienzo de una dinámica temporada ciclónica.
En el impacto de estos fenómenos, estudios y publicaciones especializadas señalan que la ubicación geográfica juega un papel crítico, con áreas costeras experimentando alivio de las brisas oceánicas que podrían acortar la duración del calor.
De otro lado, las regiones interiores podrían soportar períodos más largos de calor opresivo debido a la falta de influencias de enfriamiento natural; además, las áreas urbanas, a menudo más calientes debido al efecto isla de calor, pudieran experimentar impactos calurosos prolongados.
Según estimados de Chris Hewitt, director de servicios climáticos de la OMM, teniendo en cuenta la última década y pronosticando la siguiente, el planeta sería probablemente ahora unos 1,4º C más cálido con respecto a mediados del siglo XIX, época preindustrial.
Con tales temperaturas, reportes constatan que también la naturaleza sufre altísimos impactos y los bosques pasan a estar más estresados hídricamente, aumentando el riesgo de incendio forestal.
En este contexto complejo, tanto animales como plantas no siempre tienen la rapidez de adaptación necesaria, alertan los científicos. Asimismo, experimentar una temperatura récord que no puede tolerar el cuerpo humano es una cuestión de salud pública, afirman los expertos.
SOFOCO HUMANO
El calor es peligroso para las personas vulnerables, los ancianos y los enfermos, las mujeres embarazadas, los bebés, los trabajadores al aire libre y los deportistas.
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), los golpes de calor son la primera causa de defunción relacionada con el clima y pueden agravar enfermedades como la diabetes, el asma, los trastornos mentales y las enfermedades cardiovasculares, entre otras.
También pueden aumentar el riesgo de sufrir accidentes y de contraer determinadas enfermedades infecciosas, en tanto se trata de emergencias médicas asociadas a una elevada tasa de mortalidad.
Expertos apuntan que desafortunadamente muchas personas no reconocen las señales de advertencia hasta que es demasiado tarde, o no saben cómo responder rápido y de manera eficaz una vez que las señales son claras.
Ante estas situaciones informan que es importante hidratarse, tomar duchas de agua fría y dosificar las jornadas de trabajo o movimiento, evitando hacerlo en horas cuando la temperatura es más alta.
De acuerdo con la Universidad Johns Hopkins, el sudor se evapora más rápido en climas secos en comparación con los húmedos, y esto puede ser peligroso porque es fácil subestimar cuán deshidratado está un individuo.
Dentro de los síntomas más frecuentes asociados al calor intenso, descritos por la literatura médica, figuran la sudoración excesiva, capaz de conducir a la deshidratación, sequedad en la boca, dolor de cabeza, mareo, agotamiento, debilidad corporal, edema, pérdida del conocimiento y calambres musculares.
La OMS asevera que los daños y padecimientos causados por el calor se pueden predecir y prevenir en gran medida mediante políticas e intervenciones específicas en materia de salud pública y que abarquen varios sectores.
A nivel mundial, la exposición de la población a las olas de calor seguirá aumentando con el calentamiento adicional. Habrá fuertes diferencias geográficas en la mortalidad relacionada con el calor que afectarán a quienes tienen menos recursos y sin intervenciones y otras adaptaciones, plantea la OMM.
En resumen, las olas de calor amplifican muchos riesgos, como los relacionados con la salud o los económicos, incluido el aumento de la mortalidad humana, las sequías y la calidad del agua, los incendios forestales y el humo, los cortes de energía y las pérdidas agrícolas.
SÍNDROME Y OLVIDO PELIGROSO
El Síndrome de la línea de base cambiante, una especie de truco mental, puede estar provocando que la sociedad normalice temperaturas progresivamente más cálidas y una serie de otros impactos planetarios, precisa un artículo publicado en National Geographic.
Mientras la humanidad siga quemando combustibles fósiles y calentando la Tierra, una manifestación de este síndrome es que “tu yo futuro recordará el presente como una época de tiempo más tranquilo, inviernos más nevados y temperaturas más suaves”.
Y para los niños nacidos hoy, las condiciones climáticas más calurosas y tormentosas del futuro les parecerán “normales”.
El peligroso “truco mental” hace que la gente se acostumbre a las condiciones ambientales experimentadas en cada momento, fenómeno que puede conducir a una erosión gradual de las normas medioambientales de la sociedad y otros impactos planetarios. Y, de acuerdo con la fuente, no pocos expertos creen que eso es un problema grave.
El ecólogo aplicado de la Universidad de Tokio, Masashi Soga, plantea que “el Síndrome de la línea de base cambiante puede actuar como una poderosa barrera al reducir el reconocimiento social del problema”.
24 junio 2025 | Fuente: Prensa Latina | Tomado de la Selección Temática sobre Medicina de Prensa Latina. Copyright 2025. Agencia Informativa Latinoamericana Prensa Latina S.A. | Noticia
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Un equipo científico neerlandés ha conseguido editar con éxito mutaciones dañinas en el ADN mitocondrial en células humanas y lo ha hecho usando una herramienta genética conocida como editor de bases. Los expertos creen que este avance supone una nueva esperanza para las personas con enfermedades genéticas raras.
Los detalles de la investigación, liderada por dos científicos del Centro de Medicina Regenerativa de Utrecht (Países Bajos), se ha publicado este martes en la revista Plos Biology.
Hasta ahora, las técnicas de edición genética han permitido introducir y corregir mutaciones del ADN mitocondrial relacionadas con enfermedades en células hepáticas y cutáneas.
Las mitocondrias, a menudo llamadas las centrales energéticas de la célula, tienen su propio pequeño conjunto de ADN y sus mutaciones pueden provocar una amplia gama de enfermedades heredadas por vía materna, cáncer y afecciones relacionadas con el envejecimiento.
Por eso, aunque la tecnología de edición genética CRISPR ha ayudado a los científicos a corregir las mutaciones en el ADN nuclear, este sistema no puede atravesar eficazmente la membrana mitocondrial y llegar al ADN mitocondrial, por lo que muchos pacientes mitocondriales no se han podido beneficiar de los avances de la técnica CRISPR.
Para superar este problema, el equipo empleó una herramienta llamada editor de bases DdCBE (editor de bases de citosina derivado de la toxina A de la desaminasa del ADN de doble cadena), que permite cambiar una sola letra del código del ADN sin cortarlo, y funciona con el ADN mitocondrial.
Utilizando organoides hepáticos humanos para generar un modelo de enfermedad mitocondrial, los científicos demostraron que se podían reparar las mutaciones del ADN mitocondrial en múltiples tipos de células relacionadas con enfermedades en el laboratorio.
Para ello, con los editores de bases DdCBE introdujeron una mutación específica en el ADN mitocondrial de células de un organoide de hígado y, después, extrajeron células cutáneas de un paciente con el síndrome de Gitelman -una grave enfermedad congénita mitocondrial- y usaron los editores de bases DdCBE para corregir la mutación y devolver la funcionalidad a las mitocondrias.
Para ayudar a que la terapia avance hacia su uso clínico, los investigadores también probaron la eficacia de administrar los editores de bases mitocondriales en forma de ARNm, en lugar de ADN, y dentro de nanopartículas lipídicas para su administración.
Ambos experimentos demostraron ser más eficaces y menos tóxicos para las células que los métodos más antiguos.
No obstante, el estudio subraya que las ediciones fueron «muy específicas, con cambios mínimos fuera del objetivo detectados en el ADN nuclear y múltiples detectados en el ADN mitocondrial».
«El potencial de la edición de bases mitocondriales en la modelización de enfermedades y las posibles intervenciones terapéuticas la convierte en una vía prometedora para la investigación y el desarrollo futuros en medicina mitocondrial», concluyen los autores.
En declaraciones a la plataforma de divulgación científica SMC España, el investigador en el CNB-CSIC y el CIBERER-ISCIII, Lluís Montoliu, quien no ha participado en el estudio, ha asegurado que este trabajo es «ciertamente relevante», pues «abre las puertas a tratar las gravísimas enfermedades congénitas mitocondriales, hasta ahora incurables, mediante el uso combinado de diversas tecnologías de última generación».
Por su parte, Santiago Restrepo Castillo, investigador posdoctoral en la Universidad de Texas en Austin (EEUU), quien tampoco ha participado en el estudio, ha dicho al SMC España que el trabajo es «una prometedora prueba de concepto que será complementada por nuevos avances y aplicaciones de editores de ADN mitocondrial en nanopartículas lipídicas, particularmente para el desarrollo de terapias genéticas personalizadas utilizando organoides derivados de pacientes con diferentes mutaciones mitocondriales».
24 junio 2025 | Fuente: EFE | Tomado de la Selección Temática sobre Medicina de Prensa Latina. Copyright 2025. Agencia Informativa Latinoamericana Prensa Latina S.A. | Noticia
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La investigación, que se ha publicado en la revista Nature Genetics, está liderada por Geoff Macintyre, jefe del Grupo de Oncología Computacional del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO), en colaboración con la Universidad de Cambridge y la empresa ‘spin off’ Tailor Bio, ha desarrollado un método que predice en qué pacientes no serán eficaces los tratamientos estándar con quimioterapias de uso frecuente, basados en los compuestos con platino, taxanos y antraciclinas.
«Hemos hallado la manera de hacer medicina de precisión con quimioterapias estándar», afirma Macintyre, quien ha realizado el trabajo con los investigadores Joe Sneath Thompson y Bárbara Hernando, del CNIO, y Laura Madrid, de Tailor Bio como primeros autores.
La quimioterapia busca acabar con las células tumorales mediante fármacos, y es desde hace décadas un tratamiento habitual contra el cáncer. Sin embargo, no siempre da buen resultado. «Las quimioterapias son buenas para algunos pacientes, pero no son efectivas en todos los casos. Entre un 20% y un 50% de los enfermos de cáncer no responden a estos fármacos», afirma Macintyre, quien recuerda que «estos pacientes sufrirán efectos secundarios causados por la quimioterapia, sin ningún beneficio clínico».
«Es importante destacar que nuestro estudio introduce biomarcadores que permiten la estratificación de pacientes cuando se emplean múltiples quimioterapias no desarrolladas originalmente como terapias dirigidas», escriben los investigadores.
«Hemos desarrollado un test genómico que permite que tres quimioterapias estándar se usen de forma dirigida, es decir, en pacientes que sabemos que pueden responder a ellas», explica Thompson. «Este test puede aplicarse a diferentes tipos de cáncer; nuestros resultados pueden beneficiar a unos cientos de miles de pacientes al año», añade.
ENSAYO PARA LLEVAR ESTA TECNOLOGÍA A LA CLÍNICA
Una vez desarrollados los biomarcadores, el equipo del CNIO puso a prueba sus biomarcadores de manera innovadora: con un ensayo emulado, es decir, con datos ya existentes. Los autores recurrieron a gran cantidad de datos procedentes de pacientes con cáncer que ya habían sido tratados con las quimioterapias analizadas en el estudio.
En concreto, el grupo trabajó con datos de 840 pacientes con diferentes tipos de cáncer. «Hemos utilizado datos de pacientes con cáncer de mama, próstata, ovario y sarcoma», indica Hernando. Así han logrado demostrar la eficacia de los biomarcadores de resistencia que proponen ante alguno de los tres tipos de quimioterapia evaluados -basadas en los compuestos platino, taxanos y antraciclinas-.
Para llevar este conocimiento a la clínica, la tecnología desarrollada por los investigadores del CNIO debe ser ahora validada en un entorno hospitalario. El grupo ya ha recibido para ello financiación del Ministerio para la Transformación Digital y de la Función Pública.
Este proyecto, en colaboración con la empresa ‘spin off’ Tailor Bio y el Hospital Universitario 12 de Octubre (H12O), evaluará la integración de la tecnología en el sistema sanitario analizando muestras ya disponibles de pacientes. Esto demostrará que la tecnología está lista para utilizarse en ensayos clínicos en 2026.
«Llevar un biomarcador de la fase de descubrimiento a la clínica no suele ser sencillo. Pero con persistencia y colaboración es posible convertir un proyecto de investigación en una tecnología realmente prometedora desde el punto de vista clínico», dice Macintyre.
RECONOCER CADA TUMOR POR LAS ALTERACIONES EN LOS CROMOSOMAS
El método desarrollado por el equipo del CNIO se basa en el hecho de que muchos tumores acumulan alteraciones o cambios en el número de cromosomas de sus células. Una consecuencia, explica Laura Madrid, es que «las células cancerosas no tienen la cantidad de material genético adecuado».
«Llevar un biomarcador de la fase de descubrimiento a la clínica no suele ser sencillo. Pero con persistencia y colaboración es posible convertir un proyecto de investigación en una tecnología realmente prometedora desde el punto de vista clínico», dice Macintyre.
El uso preciso de la quimioterapia beneficia no solo a los pacientes, sino al sistema en su conjunto: al reducirse el gasto en terapias ineficaces, y en tratar complicaciones relacionadas con los efectos secundarios de la terapia, disminuye el gasto sanitario.
23 junio 2025 | Fuente: Europa Press | Tomado de la Selección Temática sobre Medicina de Prensa Latina. Copyright 2025. Agencia Informativa Latinoamericana Prensa Latina S.A. | Noticia
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La adicción digital va hoy de la mano con problemas serios de salud mental, según plantea un estudio publicado en la revista JAMA y enfocado en los adolescentes.
Las investigaciones constataron que para muchos de ellos el hábito de mirar pantallas de celulares y otros dispositivos a toda hora se ha convertido en un riesgo silencioso que afecta relaciones, estudios, sueño y autoestima.
Se analizaron datos de más de 4 000 niños de un estudio longitudinal en curso que los siguió durante años, comenzando cuando tenían entre nueve y 10 años, y descubrió que a los 14 años, aproximadamente un tercio de estos se habían vuelto cada vez más adictos a las redes sociales.
Señalan que el rango etario entre los 11 y 14 años es especialmente crítico, pues a esta altura la personalidad aún se forma y la validación externa cobra más peso. Entonces esta situación de permanente contacto con los dispositivos y redes sociales deviene terreno fértil para comparaciones tóxicas, ciberacoso y, en casos extremos, trastornos de conducta alimentaria, según advierten los especialistas.
Se trata de riesgos que acechan principalmente a los jóvenes, en tanto la adolescencia es la etapa más vulnerable.
En el caso de los teléfonos móviles, aproximadamente la mitad de los niños analizados informaron de un alto nivel de uso adictivo desde el inicio del estudio, que se mantuvo alto durante la adolescencia temprana, y una cuarta parte desarrolló un uso adictivo creciente a medida que ganaban edad.
Incluso el estudio reciente de JAMA avisa sobre el vínculo entre un consumo adictivo de redes, móviles y videojuegos con la aparición de ideas suicidas y síntomas depresivos.
También alerta que aproximadamente una cuarta parte de los niños analizados se había vuelto cada vez más adicto a su teléfono móvil y más del 40% mostraba signos de adicción a los videojuegos, sobre todo los varones.
Los autores descubrieron que quienes tenían mayor riesgo de conductas suicidas eran aquellos que declararon durante la pesquisa que su uso de la tecnología se había vuelto «adictivo», y les costaba dejarla o sentían la necesidad de usarla cada vez más.
Algunos mostraron conductas adictivas incluso si pasaban poco tiempo frente a la pantalla, señalaron los Investigadores.
El doctor Yunyu Xiao, profesor adjunto de ciencias de la salud poblacional en Weill Cornell Medicine y primer autor del estudio, precisó que para los padres y educadores, el debate sobre los teléfonos móviles y las redes sociales se ha centrado en limitar o prohibir su uso, «pero nuestros resultados indican que intervienen factores más complejos».
Concretamente los resultados no demuestran que el uso de pantallas sea la causa de los problemas de salud mental, no obstante, los científicos destacan que el uso compulsivo, al parecer muy común, es un factor de riesgo importante al que los padres y los servicios de salud deben estar alertas.
23 junio 2025 | Fuente: Prensa Latina | Tomado de la Selección Temática sobre Medicina de Prensa Latina. Copyright 2025. Agencia Informativa Latinoamericana Prensa Latina S.A. | Noticia
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Un estudio del Servicio de Hospitalidad de la Clínica Universidad de Navarra en Madrid muestra que técnicas culinarias alternativas a la fritura, sobre todo el horneado, reducen la proliferación de sustancias que pueden ser dañinas para pacientes ingresados sin comprometer el sabor y la calidad nutricional.
El equipo de nutrición del Servicio de Hospitalidad ha realizado un estudio, presentado en el Congreso de Nutrición Práctica de la Sociedad Española de Dietética y Ciencias de la Alimentación, que demuestra los efectos positivos de una adecuada elección del método de cocinado, especialmente en el ámbito hospitalario.
Durante el proceso de preparación de la comida, las características fisicoquímicas de los alimentos pueden alterarse según la técnica empleada, lo que puede dar lugar a la formación de compuestos tóxicos, mutagénicos y cancerígenos.
Como explica Concepción Manrique, directora del Área de Dietas de la Clínica Universidad de Navarra en Madrid, «la preparación y elaboración de los alimentos es clave para favorecer la palatabilidad, resaltar aspectos sensoriales y mejorar su valor nutricional. Sin embargo, pueden modificar su composición y suponer un riesgo para la salud pública, especialmente entre pacientes hospitalizados en situaciones vulnerables».
El estudio se ha centrado específicamente en la reducción de acrilamidas, una sustancia química que se forma de manera natural en alimentos ricos en almidón preparados a altas temperaturas, generalmente durante la fritura o el tostado.
Una exposición prolongada a concentraciones elevadas de acrilamida podría aumentar el riesgo de cáncer y otros problemas de salud como debilidad muscular o entumecimiento. Para evaluar este riesgo, se han comparado dos preparaciones habituales -croquetas de cocido madrileño y patatas fritas con pimentón y orégano- sustituyendo la fritura por un programa especial de horneado.
«En lugar de cocinar ambas recetas mediante métodos tradicionales a temperaturas superiores a 180ºC, utilizamos el horno y observamos que no se detectaban acrilamidas, o que su presencia se reducía significativamente, sin comprometer el sabor ni el aspecto visual», detalla Manrique.
«Nuestro reto diario es lograr que cada paciente disfrute de la comida, pero esto no se limita a ofrecer recetas variadas y nutricionalmente adecuadas, sino que también debemos considerar los riesgos asociados a la formación de compuestos que puedan ser nocivos», añade Xandra Luque, chef de la Clínica en Madrid y participante en el estudio.
Asimismo, las profesionales del Área han analizado la relación entre la diversidad dietética y el índice de masa corporal (IMC) en una población hospitalaria. Los resultados muestran que una alimentación variada contribuye a prevenir enfermedades metabólicas, como la obesidad. «Los pacientes con menor diversidad alimentaria presentaban valores más altos de IMC. En los grupos de mayor edad y en los jóvenes, esta relación fue inversamente proporcional, mientras que en adultos de mediana edad la asociación fue positiva», concluye la nutricionista Maru Dulcich.
23 junio 2025 | Fuente: Europa Press | Tomado de la Selección Temática sobre Medicina de Prensa Latina. Copyright 2025. Agencia Informativa Latinoamericana Prensa Latina S.A. | Noticia
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Los tumores se situaron por segundo año consecutivo como primera causa de muerte en 2024 en España, con un 26,6% del total de defunciones, seguidos de las enfermedades del sistema circulatorio, que causaron el 26,1% de las muertes, según los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) publicados este lunes.
Respecto al año anterior, los fallecimientos por tumores se mantuvieron, mientras que los de enfermedades del sistema circulatorio bajaron un 2,4%. Este descenso implicó que la tasa de muerte por tumores (236,4 por 100 000 habitantes) fuera superior a la de las enfermedades del sistema circulatorio (231,8 por cada 100 000).
En 2024 se produjeron en España 433 357 defunciones: 218 746 de los fallecidos fueron hombres y 214 801 fueron mujeres. El 95,8% de las muertes sucedieron por causas naturales y el 4,2% por causas externas.
Tumores en bronquios y pulmones, los más frecuentes
A nivel más detallado, entre los tumores, el cáncer de bronquios y pulmón fue la causa más frecuente (con 23 239 defunciones, un 1,9% más que en 2023), seguido del cáncer de colon (10 434 fallecidos, un 4,6% menos).
Por su parte, entre las muertes por enfermedades del sistema circulatorio, las enfermedades isquémicas del corazón fueron la causa más frecuente el año pasado, con 26 851 personas fallecidas, un 3,2% menos que en 2023. Por detrás se situaron las enfermedades cerebrovasculares, con 22 786 defunciones (un 2,7% menos).
En las enfermedades más frecuentes, los mayores aumentos de muertes se dieron en la insuficiencia renal (un 10,3 % más) y en la neumonía (7,7%). Por el contrario, las que más descendieron fueron el cáncer de colon y la diabetes mellitus.
Por primera vez desde su aparición en 2020, la covid-19 no figuró en 2024 entre las 15 principales causas de defunción en España, pese a que en el periodo comprendido entre 2020 y 2022 fue la causa más frecuente.
Las mujeres mueren más de demencia
Por sexo, entre las mujeres las causas más frecuentes de muerte fueron la demencia (14 769 fallecidas), las enfermedades cerebrovasculares (12 655) y la insuficiencia cardíaca (11 060).
A los hombres les afectaron más las enfermedades isquémicas del corazón, que causaron 16 892 fallecidos, el cáncer de bronquios y pulmón (16 560 decesos) y las enfermedades cerebrovasculares (10 131).
Fallecimientos por causas externas
En el año 2024 se produjeron 18 304 fallecimientos por causas externas, 271 más que en el año anterior (1,5 %). Por sexo, fallecieron 11 531 hombres (un 0,6 % más que en 2023) y 6 773 mujeres (un 3,1 % más).
La primera causa, por segundo año consecutivo, fueron las caídas accidentales, con 4 407 fallecidos (un 6% más que en 2023), mientras que la segunda fueron los suicidios, con 3 846, una cifra que desciende un 6,6 % con respecto al año anterior.
El suicidio, de hecho, fue la causa de muerte más frecuente entre los hombres, causando 2 834 fallecidos. En las mujeres lo fueron las caídas accidentales, con 2 038 fallecidas, seguidas por el ahogamiento, la sumersión y la sofocación, con 1 736.
Datos por regiones
Atendiendo a las principales causas de muerte, los mayores aumentos de defunciones por tumores se registraron en la ciudad autónoma de Ceuta (con un incremento del 10,2%), Navarra (7,4%) y Asturias (6,6%). Por el contrario, los mayores descensos se dieron en La Rioja (con una bajada del 2,4%), Galicia (2,3%) y Aragón (1,8%).
Por enfermedades del sistema circulatorio, el aumento de decesos más elevado se registró en Baleares (9,2%), Galicia (1,9%) y País Vasco (0,8%). Los mayores descensos ocurrieron en las ciudades autónomas de Melilla (14,9%) y Ceuta (9,4%), y en Canarias (8,5%).
La Rioja presentó el mayor aumento de defunciones por enfermedades respiratorias, creciendo éstas un 44,2%, seguida de Castilla y León (14,1%) y el País Vasco (13,5%).
23 junio 2025 | Fuente: EFE | Tomado de la Selección Temática sobre Medicina de Prensa Latina. Copyright 2025. Agencia Informativa Latinoamericana Prensa Latina S.A. | Noticia
