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El envejecimiento representa un factor de riesgo importante de alta incidencia y mayor mortalidad del síndrome de dificultad respiratoria aguda (SDRA).
Actualmente no existen tratamientos farmacológicos o basados en células para el síndrome de dificultad respiratoria aguda (SDRA) en ancianos, que puede ser causado por COVID-19 grave, neumonía, gripe o sepsis. En este sentido, la investigación llevada a cabo en laboratorio del prof. Youyang Zhao, del Instituto de Investigación Infantil Stanley Manne del Hospital Infantil Ann & Robert H. Lurie de Chicago ofrece enfoques de tratamiento prometedores.
El trabajo del Dr. Zhao estableció la importancia de un gen llamado FOXM1 en la reparación de los vasos sanguíneos mediante la regeneración de las células endoteliales, que recubren los vasos del pulmón. El equipo de científicos halló que el envejecimiento afecta la expresión de este gen, lo que puede ser responsable de la alta tasa de mortalidad por SDRA en personas mayores de 75 años, 10 veces mayor en comparación con los adultos jóvenes.
El estudio, publicado en la revista ´Science Traslational Medicine´, demostró, trabajando con un modelo de ratón, que la expresión de FOXM1 podría reactivarse mediante dos métodos, que restauran la función del gen y mejoran la supervivencia del SDRA en ratones de edad avanzada. Como se observó en ratones de edad avanzada, la expresión de FOXM1 se inhibió en pacientes ancianos con COVID-19.
Un enfoque implicó una dosis baja de un fármaco contra el cáncer reutilizado y aprobado por la FDA, la decitabina, que logró reactivar la expresión de FOXM1 y promover así la reparación y regeneración vascular. Este medicamento se encuentra actualmente en un ensayo clínico para el tratamiento de COVID-19 grave.
Los hallazgos del Dr. Zhao sugieren que se podría utilizar una dosis más baja y más segura, y que el tratamiento debería dirigirse a pacientes mayores, ya que la actividad del gen permanece intacta en las personas más jóvenes. «Descubrimos que la decitabina mejoraba la reparación vascular, la resolución de la inflamación y la supervivencia en ratones de edad avanzada, pero el fármaco no tuvo efectos sobre la reparación vascular en ratones adultos jóvenes», afirmó el Dr. Zhao, director del Programa de Biología Vascular y Pulmonar y jefe de sección. para la Investigación de Reparación y Regeneración de Lesiones en el Instituto de Investigación Manne de Lurie Children´s, así como Profesor de Pediatría, Medicina y Farmacología en la Facultad de Medicina Feinberg de la Universidad Northwestern. «Sería importante centrar el tratamiento con decitabina en la población de edad avanzada, en la que es necesario activar la expresión de FOXM1 para promover la recuperación y reducir la mortalidad. El siguiente paso es un ensayo clínico de una dosis más baja del fármaco para el SDRA en personas de edad avanzada».
El Dr. Zhao también demostró la eficacia de un enfoque alternativo para reactivar el gen (la administración de genes de nanopartículas dirigidas al endotelio), una tecnología que desarrolló y patentó. Es una estrategia más precisa, que también puede ser más segura que el tratamiento con decitabina.
«Dado que FOXM1 también es un oncogén, la inducción no deseada de dicho oncogen en otros tipos de células mediante el tratamiento con decitabina puede ser motivo de preocupación», explicó. «Nuestro sistema de administración de genes de nanopartículas administra FOXM1 sólo en las células endoteliales, donde es necesario para la reparación y regeneración de lesiones pulmonares».
Esta estrategia conlleva un gran potencial para tratar cualquier enfermedad causada por disfunción endotelial, incluido el cáncer y la metástasis del cáncer. «Se necesitarán más pruebas antes de que se realicen otras pruebas clínicas», concluyó el Dr. Zhao.
Referencia
Huang X, Zhang X, Machireddy N, Evans C, Trewartha SD, Hu G, et al. Endothelial FoxM1 reactivates aging-impaired endothelial regeneration for vascular repair and resolution of inflammatory lung injury. Sci Transl Med. 2023; Vol 15( 709) DOI: 10.1126/scitranslmed.abm5755
https://www.science.org/doi/10.1126/scitranslmed.abm5755
19/09/2023
Fuente: (IMMedico) Noticias- Neumología
sep
21
La Organización Mundial de la Salud (OMS) y el Grupo Banco Mundial han publicado conjuntamente el informe de monitoreo mundial de la cobertura sanitaria universal 2023, que revela un alarmante estancamiento de las mejoras para proporcionar a las personas de todo el mundo una atención sanitaria de calidad, asequible y accesible.
Este informe, que se publica antes de la Reunión de Alto Nivel sobre la Cobertura Sanitaria Universal que se celebrará durante la 78.ª Asamblea General de las Naciones Unidas, expone una cruda realidad basada en los últimos datos disponibles: más de la mitad de la población mundial sigue sin recibir servicios de salud esenciales. Además, 2 000 millones de personas se enfrentan a graves dificultades económicas por tener que pagar de su bolsillo los servicios y productos que necesitan.
El Dr. Tedros Adhanom Ghebreyesus, Director General de la OMS, ha señalado: «La pandemia de COVID-19 nos ha enseñado que las sociedades y economías solo pueden gozar de buena salud si eso ocurre también para las personas que las componen. Por eso, el hecho de que tantas personas no puedan disponer de servicios de salud esenciales y de calidad a un precio asequible no solo compromete su salud, sino que también pone en peligro la estabilidad de las comunidades, las sociedades y las economías. Urge reforzar la voluntad política, realizar inversiones más valientes en la atención de salud y dar un giro decisivo para transformar los sistemas de salud basándolos en la atención primaria».
En el informe de 2023 se constata que, en las dos últimas décadas, menos de un tercio de los países han mejorado la cobertura de los servicios de salud y han conseguido que se reduzcan los gastos catastróficos directos en salud. Además, 96 de los 138 países de los que se dispone de datos sobre las dos dimensiones de la cobertura sanitaria universal (la cobertura de los servicios y la protección financiera) están lejos de alcanzar los objetivos fijados para una de estas dimensiones o para ambas.
Por su parte, Mamta Murthi, Vicepresidenta de Desarrollo Humano del Grupo Banco Mundial, ha dicho: «Sabemos que ofrecer una cobertura sanitaria universal es fundamental para ayudar a las personas que viven en la pobreza a salir de esa situación permanentemente pero muchas personas siguen padeciendo dificultades económicas cada vez mayores, sobre todo las más pobres y vulnerables. Este informe revela un panorama desolador, pero también demuestra que hay medidas que priorizan la atención de salud en los presupuestos públicos y consolidan los sistemas de salud para aumentar la equidad tanto en la prestación de servicios esenciales y de calidad como en cuanto a la protección financiera».
La expansión de los servicios de salud esenciales se ha ralentizado
Aunque la cobertura de los servicios de salud ha mejorado desde principios de siglo, se ha observado una ralentización desde 2015, cuando se adoptaron los Objetivos de Desarrollo Sostenible y, de hecho, entre 2019 y 2021 no se lograron avances. La asistencia a las enfermedades infecciosas ha progresado significativamente desde el año 2000, pero la cobertura de los servicios de atención a las enfermedades no transmisibles y a la salud reproductiva, de la madre, del recién nacido y del niño ha aumentado poco o nada en los últimos años. En 2021, unos 4500 millones de personas, es decir, más de la mitad de la población mundial, no estaban plenamente cubiertas por los servicios de salud esenciales, y hay que tener en cuenta que esta estimación no refleja las posibles repercusiones a largo plazo de la pandemia de COVID-19.
El gasto directo en atención de salud genera cada vez más dificultades económicas
El gasto directo en atención de salud que tiene consecuencias económicas catastróficas (es decir, que supera el 10% del presupuesto familiar) sigue aumentando. Más de mil millones de personas (alrededor del 14% de la población mundial) se vieron obligadas a desembolsar al menos esas cantidades de su bolsillo, a pesar de que, en términos absolutos, incluso un gasto inferior puede ser devastador para las familias con pocos ingresos. Unos 1300 millones de personas cayeron en la pobreza o incluso vieron agravada esta situación debido a estos pagos, entre ellas 300 millones de personas que ya sufrían pobreza extrema.
Además, abonar de su bolsillo la atención de salud puede significar que las familias tengan que renunciar a servicios esenciales o que elegir entre pagar una visita al médico, comprar alimentos y agua o enviar a sus hijos a la escuela. Ese tipo de disyuntivas puede suponer que algún miembro de la familia no reciba un tratamiento precoz para una enfermedad prevenible o que, en una fase posterior, sufra síntomas más graves o incluso mortales. Para resolver este problema hacen falta políticas progresistas de financiación de la salud que eximan de pagar los servicios a las personas con escasa capacidad de gasto.
Cómo recuperar el terreno perdido
Alcanzar la cobertura sanitaria universal en 2030 es fundamental para hacer realidad la promesa formulada en la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible y garantizar el derecho humano básico a la salud.
Con ese fin, es preciso que los gobiernos y los asociados para el desarrollo inviertan cantidades sustanciales en el sector público y agilicen la adopción de medidas importantes como la reorientación drástica de las políticas sanitarias y el aumento de la inversión pública.
Estos cambios son indispensables para contrarrestar el impacto de la COVID-19 en los sistemas y el personal de salud de todo el mundo y para hacer frente a los nuevos retos planteados por las tendencias macroeconómicas, climáticas, demográficas y políticas que podrían socavar los logros alcanzados con tanto esfuerzo en el ámbito de la salud en todo el mundo.
El informe de monitoreo mundial de la cobertura sanitaria universal 2023 es una advertencia para todas las partes interesadas, ya que pone de manifiesto la necesidad urgente de dar prioridad a la cobertura sanitaria universal e invertir en ella para que todas las personas tengan acceso a una atención sanitaria de calidad, asequible y accesible sin sufrir dificultades económicas.
Acerca de la Organización Mundial de la Salud
La Organización Mundial de la Salud trabaja en pro del bienestar de todas las personas. Basándose en la ciencia, lidera y apoya medidas que se aplican en todo el mundo para dar a todas las personas, en todas partes, las mismas oportunidades de llevar una vida sana y segura. Somos el organismo de las Naciones Unidas especializado en la salud que conecta a las naciones, los asociados y las personas en primera línea en más de 150 lugares, con los objetivos de liderar la respuesta mundial a las emergencias de salud, prevenir enfermedades, abordar los problemas de salud desde su origen y ampliar el acceso a los medicamentos y la atención de salud. Nuestra misión es promover la salud, preservar la seguridad mundial y servir a las poblaciones vulnerables.
https://www.who.int/es/
Acerca del Banco Mundial
El Banco Mundial aporta financiamiento innovador, experiencia y conocimientos adquiridos en todo el mundo, y un compromiso de largo plazo para ayudar a los países de ingresos medianos y bajos a erradicar la pobreza, lograr un crecimiento sostenible e invertir en oportunidades para todos. Nuestra institución incluye el Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento (el mayor banco de desarrollo del mundo) y la Asociación Internacional de Fomento, una de las mayores fuentes de financiación para los países más pobres. Junto con las demás instituciones del Grupo Banco Mundial y con asociados de los sectores público y privado, estamos ayudando a encontrar soluciones a los retos del siglo XXI en todo el mundo y en todos los grandes sectores del desarrollo. Tenemos la posibilidad de poner fin a la pobreza en el mundo y de ofrecer a todas las personas la oportunidad de disfrutar de una vida mejor.
Referencia
Informe completo: Informe de monitoreo mundial de la cobertura sanitaria universal 2023.
Puede ver el video aquí: 2023 Universal Health Coverage Global Monitoring Report.
18/09/2023
Fuente: WHO- Tomado Comunicados de prensa conjunto
© 2023 QUIÉN
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Madrid, 18 Sep. 2023 (Europa Press) – Un estudio realizado por investigadores japoneses, en una gran muestra de niños de entre 1 y 3 años, ha demostrado que una mayor exposición frente a las pantallas en la primera infancia afecta negativamente a su desarrollo posterior, lo que sugiere la necesidad de apoyar a los padres en la creación de planes de medios familiares.
La investigación, que ha sido publicada este lunes en ‘JAMA‘, se ha realizado sobre una cohorte de 57.980 niños. La conclusión principal es que el mayor tiempo frente a la televisión/DVD en niños de 1 y 2 años se asoció con puntuaciones de desarrollo más bajas que a los 2 y 3 años, respectivamente; mientras que las puntuaciones de desarrollo más bajas se asociaron con un mayor tiempo frente a la pantalla en niños con angustia psicológica materna.
Así, la asociación negativa entre el tiempo frente a la pantalla y las puntuaciones de desarrollo se mantuvo constante durante la infancia. En particular, encontraron una asociación bidireccional entre el tiempo frente a la televisión/DVD y las puntuaciones de desarrollo en el dominio de la comunicación entre el año y los dos años de edad. Además, observaron asociaciones negativas entre el tiempo frente a la televisión/DVD a los 2 años de edad y las puntuaciones de desarrollo en los dominios de motricidad gruesa, motricidad fina y personal-social a los 3 años de edad. Y se observó una asociación negativa entre la puntuación de desarrollo a los 2 años y el tiempo frente a la pantalla a los 3 años en el dominio de la comunicación. Los datos se recopilaron en colaboración con 15 centros regionales de todo Japón.
Las madres fueron reclutadas entre enero de 2011 y marzo de 2014. Se realizaron análisis utilizando modelos de panel de retardo cruzado y de intercepción aleatoria para niños de 1, 2 y 3 años. Asimismo, el estudio solo evaluó televisión y DVD, pero no incluyó el uso de tabletas y teléfonos. Y, por otro lado, señala que no incluye a niños diagnosticados con autismo, trastorno del desarrollo generalizado y síndrome de Asperger.
De 100.303 nacidos vivos, se excluyeron los niños a los que les faltaban puntuaciones de pruebas de detección del desarrollo y datos de tiempo frente a la pantalla, aquellos con enfermedades congénitas o parálisis cerebral y aquellos diagnosticados con un trastorno del espectro autista.
Los análisis estadísticos se realizaron desde octubre de 2022 hasta julio de 2023. Aunque las pautas pediátricas recomiendan que se evite la visualización de pantallas en bebés menores de 2 años y se limite a 1 hora por día entre las edades de 2 y 5 años, muchos padres no siguen con sus hijos estas recomendaciones.
El tiempo excesivo frente a una pantalla en niños menores de 3 años se asocia con efectos adversos en el desarrollo cognitivo, del lenguaje, de las habilidades motoras y del comportamiento social. Sin embargo, existe evidencia limitada de una relación causal en la primera infancia con respecto a si la exposición a los medios conduce a retrasos en el desarrollo o si los niños con retrasos en el desarrollo están más expuestos a los medios.
De los 57.980 niños incluidos, 29.418 (50,7%) eran varones y la edad materna media (DE) al momento del parto fue de 31,5 (4,9) años. A las edades de 1, 2 y 3 años, 15.051 niños (26,0%), 16.430 niños (28,3%) y 17.403 niños (30,0%) veían televisión/DVD durante al menos 2 horas al día, respectivamente.
Referencia
Midori Yamamoto, Hidetoshi Mezawa, Kenichi Sakurai, Chisato Mori, Japan Environment and Children’s Study Group. Screen Time and Developmental Performance Among Children at 1-3 Years of Age in the Japan Environment and Children’s Study. JAMA Pediatr. 2023; 10.1001/jamapediatrics.2023.3643
https://jamanetwork.com/journals/jamapediatrics/fullarticle/2809313
18/09/2023
Fuente: (infosalud) Actualidad Salud
Tomado de la Selección Temática sobre Medicina de Prensa Latina. © 2016-2021 Agencia Informativa Latinoamericana S.A.
sep
18
La exposición prenatal a la contaminación del aire está relacionada con alteraciones en las proteínas que pueden detectarse después del nacimiento del bebé y que afectan procesos celulares como la autofagia, es decir la “autoalimentación” de células dañadas que se produce en respuesta al estrés.
La doctora Olga Gorlanova, médica investigadora del Hospital Infantil Universitario de la Universidad de Basilea, Suiza, también demostró en el Congreso Internacional de la European Respiratory Society (ERS) celebrado en Milán, Italia, que los bebés sanos recién nacidos y durante el embarazo exhibían características individuales y diferentes respuestas a las de sus madres respecto a la contaminación del aire (CA).
La exposición a contaminantes relacionados con el tráfico durante el embarazo puede afectar negativamente a la autofagia en recién nacidos sanos, según una presentación en el Congreso Internacional de la European Respiratory Society (ERS) celebrado en Milán entre el 9 y 13 de septiembre de 2023.
El hecho podría significar que algunos bebés son más vulnerables que otros, incluso si nacieron en hogares ubicados en zonas con niveles de relativa baja contaminación.
Los trabajos anteriores de Gorlanova y sus colegas habían demostrado que la exposición a la CA durante el embarazo podría afectar la función pulmonar y el sistema inmunológico de los recién nacidos.
En el estudio actual, observaron las proteínas involucradas en la autofagia, el envejecimiento y la remodelación celular, para analizar cómo la exposición prenatal podría afectarlas.
Participantes del estudio
Los investigadores midieron 11 proteínas encontradas en la sangre del cordón umbilical de 449 recién nacidos sanos del estudio de cohorte Bern Basel Infant Lung Development (BILD), iniciado en Berna en 1999.
Por entonces, el objetivo trazado consistió en reclutar hasta el año 2025 a 1 000 bebés con el fin de evaluar los efectos de la genética y el medio ambiente -en particular, la CA- en sus desarrollos pulmonares.
Los especialistas del trabajo presentado en ERS midieron la exposición de las madres al dióxido de nitrógeno (NO2) y a las partículas diminutas PM10, inferiores a 10 micrones de diámetro.
Al analizar las emisiones de los vehículos, el humo y el desgaste de neumáticos y frenos, entre otras fuentes contaminantes, descubrieron que tanto el NO2 como el PM10 estaban relacionados con cambios en las proteínas implicadas en la autofagia.
La exposición al NO2 se relacionó con una disminución de la actividad de las proteínas Sirtuina1 (SIRT1) e Interleucina-8 (IL-8), y un aumento de los niveles de la proteína Beclina-1.
“Nuestros resultados indican que el NO2, un contaminante formado principalmente por las emisiones del tráfico, está asociado con niveles elevados de proteína Beclina-1, que es fundamental para iniciar la autofagia. La exposición a niveles más altos de NO2 también se relacionó con niveles reducidos de SIRT1, proteína que desempeña un papel protector en la resistencia al estrés, la inflamación y el envejecimiento. La IL-8 es una proteína activa en determinadas células inflamatorias”, afirmó Gorlanova.
“Agrupamos a los bebés en cuatro grupos distintos, conformados en base a los niveles de contaminación expuestos mientras permanecían en el útero. Si bien las concentraciones de las proteínas eran similares, mantenían diferencias en su exposición a la contaminación del aire por NO2 y PM10.»
Un grupo se caracterizó por las concentraciones bajas de nueve proteínas, mientras que otro, formado por el siete por ciento de todos los bebés, contaba con niveles más altos de proteínas IL-8 e Interleucina 1 beta (IL-1B), participantes en procesos inflamatorios y de remodelación.
Ambos grupos de recién nacidos estuvieron expuestos a niveles más bajos, aunque diferentes, de CA prenatal respecto a los otros dos grupos.
Para los autores, sus hallazgos sugieren que los recién nacidos sanos poseen un patrón de respuesta individual a la CA, indicativo de mayor vulnerabilidad de algunos bebés respecto a otros.
Antecedentes y opiniones
El trabajo se sumaría a la creciente evidencia que involucra los mecanismos relacionados a la autofagia con la forma en que las células humanas reaccionan ante la CA. Los resultados, consistentes con la evidencia de investigaciones en tejidos y animales, inspira a sus autores a convocar mayores exploraciones de estos mecanismos con la intención de comprender mejor los efectos nocivos de la CA en los bebés.
Los investigadores planean examinar si los bebés con distintos patrones de respuesta proteica a la CA sufrirán más problemas respiratorios durante la infancia y la niñez en comparación con aquellos que no muestran las mismas respuestas proteicas.
Marielle Pijnenburg, profesora asociada de neumología pediátrica y jefa del Departamento de Medicina Respiratoria y Alergología Pediátrica del Centro Médico Erasmus de Rotterdam, Países Bajos, opinó sobre la investigación: “este estudio se suma a la creciente cantidad que prueba cómo la CA puede afectar la salud de los niños antes y después de su nacimiento; en tal sentido muestra que los mecanismos relacionados con la autofagia pueden estar involucrados en el tipo de reacción de las células humanas a tal contaminación.»
La especialista que no participó en el trabajo, añadió: “sin embargo, reunimos suficiente evidencia de este y otros estudios para enviar un mensaje contundente a los gobiernos y a los responsables políticos: la CA daña la salud de las personas y sus efectos pueden apreciarse con anterioridad al nacimiento. Todos deberíamos redoblar nuestros esfuerzos para reducirla lo antes posible. Esta conducta no sólo mejoraría la salud pública y reduciría los costos asociados Al tratamiento de enfermedades causadas por la CA, sino que también ayudará al medio ambiente”.
Por su parte, Olga Gorlanova, primera autora del estudio, aclaró en un comunicado de la ERS:
«El estudio no es un proyecto científico independiente; trabajamos dentro de un gran grupo de investigación con sede en Suiza y también colaboramos con varios otros internacionales. Es decir, somos parte de un esfuerzo más amplio, unidos para una mejor concepción del desarrollo pulmonar en fetos, bebés y niños mayores, atentos a cómo el medio ambiente (incluida la CA) afecta la salud humana”.
Referencia
Gorlanova O, Oller H, Nahum U, Künstle N, Müller L, Marten A, et al. Prenatal exposure to air pollution affects newborns’ autophagy, senescence and remodelling proteins. Congreso Internacional de la European Respiratory Society (ERS), 2023. https://k4.ersnet.org/prod/v2/Front/Program/Session?e=379&session=16448
15/09/2023
Fuente: (SIIC Salud) Noticias biomédicas Copyright siicsalud© 1997-2023
sep
16
Un importante estudio dirigido por investigadores del Instituto Karolinska de Suecia sugiere que una posible causa de hemorragia cerebral espontánea podría transmitirse a través de transfusiones de sangre. No obstante, es muy improbable que alguien sufra una hemorragia cerebral tras recibir sangre donada, según precisan los autores en la revista ´JAMA´.
Una causa frecuente de hemorragias cerebrales espontáneas y recurrentes es la enfermedad vascular angiopatía amiloide cerebral (AAC), en la que se acumulan proteínas a lo largo de los diminutos vasos sanguíneos del cerebro. Varios estudios han demostrado que la AAC puede transmitirse de un individuo a otro mediante neurocirugía y, probablemente, a través de un tratamiento con cierto tipo de hormona del crecimiento.
Un nuevo estudio realizado por investigadores del Instituto Karolinska, el Södersjukhuset y el Hospital Universitario Karolinska; la Universidad de Copenhague (Dinamarca), la KU Leuven (Bélgica) y otras instituciones demuestra que los pacientes que han recibido sangre de donantes que posteriormente sufrieron hemorragias cerebrales recurrentes tienen más del doble de probabilidades de sufrir una hemorragia cerebral ellos mismos.
Los resultados sugieren que algún factor que puede dar lugar a hemorragias cerebrales espontáneas puede propagarse a través de la transfusión de sangre. Sin embargo, dado que sólo el 0,1 % de los donantes del estudio sufrieron posteriormente hemorragias cerebrales recurrentes, el número de pacientes afectados fue escaso.
«Las transfusiones de sangre son relativamente frecuentes, lo que convierte los posibles efectos negativos en una importante cuestión de salud pública –afirma el último autor del estudio, Gustaf Edgren, investigador del Departamento de Medicina del Instituto Karolinska (Solna) y médico especialista del Södersjukhuset–. Sin embargo, en este caso, es muy poco probable que se sufra una hemorragia cerebral por algo transmitido a través de una transfusión».
Según los investigadores, la implicación más importante del estudio es, en cambio, que añade más apoyo a la hipótesis de que la AAC puede transmitirse entre individuos, lo que, de ser cierto, puede tener consecuencias en varios campos.
El estudio se basó en la base de datos de transfusiones sueco-danesa SCANDAT, que contiene datos sobre donantes de sangre y pacientes que recibieron una transfusión a partir de la década de 1970. En total se incluyó a más de un millón de pacientes. Los análisis primarios se realizaron en Suecia y luego se repitieron con los datos daneses, con resultados casi idénticos.
Los investigadores esperan ahora corroborar la hipótesis de que la relación entre hemorragia cerebral y transfusión de sangre se refiere a la AAC. Por ello, examinarán muestras del biobanco del Estudio Danés de Donantes de Sangre para ver si pueden identificar proteínas aberrantes asociadas a la enfermedad.
También está previsto obtener tomografías y resonancias magnéticas de los donantes y pacientes afectados para ver si también pueden corroborar la hipótesis.
«Este estudio no demuestra causalidad, por lo que el aumento del riesgo observado podría depender de otros factores –afirma el primer autor del estudio, Jingcheng Zhao, del grupo del doctor Edgren en el Instituto Karolinska–. Se necesitan más investigaciones para confirmar nuestros hallazgos y comprender el posible mecanismo subyacente».
Referencia
Zhao J, Rostgaard K, Lauwers E, Dahlén T, Rye Ostrowski S, Erikstrup Ch, et al. Intracerebral Hemorrhage Among Blood Donors and Their Transfusion Recipients. JAMA. 2023;330(10):941-950. doi:10.1001/jama.2023.14445 https://jamanetwork.com/journals/jama/article-abstract/2809417?resultClick=1
13/09/2023
Fuente: (IMMedico) Tomado- Noticias/ Neurología © 2023 Copyright: Publimas Digital
sep
14
Los picos de mortalidad durante las olas de calor son cada vez más frecuentes y acabarán siendo habituales en el futuro. Así lo revela un análisis probabilístico realizado por investigadores europeos, con datos de ciudades como París y Barcelona.
La mortalidad relacionada con el calor se ha identificado como uno de los principales extremos climáticos que suponen un riesgo para la salud humana. Las investigaciones actuales se centran sobre todo en cómo aumenta esta mortalidad con el aumento de la temperatura media mundial.
Sin embargo, estos cambios están fuertemente impulsados por eventos extremos que se vuelven más frecuentes e intensos, hasta ahora invisibles, que alcanzan territorios inexplorados.
Así lo muestra un nuevo estudio publicado en Nature Communication, liderado por centros de investigación suizos y en el que participa el investigador Dominic Royé de la Fundación para la Investigación del Clima (FIClima), donde se cuantifican los cambios en la frecuencia de eventos extremos por calor y la mortalidad asociada.
La mortalidad por calor de un evento de uno cada 100 años a principios de este siglo se espera una vez cada diez o veinte años en el clima actual
A través de un análisis probabilístico, los autores combinan, por una parte las relaciones entre el calor y la mortalidad para 748 localidades de 47 países, y por otra, los datos de grandes conjuntos de modelos climáticos, para identificar probables eventos estivales pasados y futuros de gran impacto.
Así, en la mayoría de los lugares, la mortalidad por calor de un evento de uno cada 100 años en el año 2000 o principios de este siglo se esperaría una vez cada diez o veinte años en el 2020 o el clima actual.
Bajo estas condiciones se prevé que estos periodos de retorno se acortan aún más bajo niveles de calentamiento de 1,5 °C y 2 °C, donde los extremos de mortalidad por calor del clima pasado acabarán convirtiéndose en habituales si no se produce ninguna adaptación.
Los resultados subrayan la urgente necesidad de una fuerte mitigación y adaptación para reducir los impactos sobre la vida humana.
