Imagen: Archivo.La comunidad médica celebra hoy el Día Mundial del Cáncer de Ovario, para generar conciencia en la población sobre esta patología, que afecta anualmente a más de 250 000 mujeres en el planeta.

Con esta efeméride se pretende fomentar una cultura de sensibilización y prevención, para detectar a tiempo esta enfermedad, que es catalogada como el séptimo tipo de cáncer más frecuente.

El cáncer de ovario es un tumor maligno ocasionado por un crecimiento de células y generalmente no presenta síntomas en sus primeras etapas por lo que se detecta cuando se extiende a la pelvis y el vientre, siendo más difícil de erradicar y puede ser mortal.

Los síntomas iniciales, que suelen asociarse a afecciones digestivas o intestinales, y por lo cual deben ser corroborados mediante diagnóstico médico, incluyen dolor e inflamación del vientre, distensión abdominal, diarrea o estreñimiento, pérdida del apetito, sangrados vaginales anormales, micción frecuente, pérdida de peso y dolor de espalda.

Entre tanto, los principales factores de riesgo de esta dolencia son edad superior a 50 años, antecedentes familiares, inicio de la menstruación (menarquía) a temprana edad, aplicación de terapias de reemplazo hormonal y tratamientos para la fertilidad.

Además, no haber tenido hijos y los hábitos y estilo de vida como obesidad, tabaquismo, sedentarismo.

También, menopausia tardía, antecedentes ginecológicos previos como endometriosis y quistes ováricos, por todo lo cual es recomendable asistir a controles ginecológicos periódicos para prevenir dicha afección.

Se estima que el 70 % de los casos se diagnostican tardíamente, en etapas avanzadas de la enfermedad, que presenta una tasa de mortalidad superior al cáncer de mama y el cérvicouterino.

Esta patología, cuyos síntomas iniciales tienden a confundirse con los de una colitis o molestia abdominal, puede afectar a otros órganos como el útero o la vejiga, y es más frecuente en mujeres postmenopáusicas, con edades entre 50 y 70 años.

08 mayo 2024|Fuente: Prensa Latina |Tomado de |Noticia

mayo 9, 2024 | Carlos Alberto Santamaría González | Filed under: Cirugía, Obstetricia y ginecología, Oncología | Etiquetas: , |

Imagen: Europa Press.Trabajando con células humanas de mama y pulmón, científicos del Hospital Johns Hopkins Medicine (Estados Unidos) afirman haber trazado una vía molecular que puede llevar a las células por el peligroso camino de duplicar su genoma demasiadas veces, un rasgo distintivo de las células cancerosas.

Los hallazgos, publicados en la revista Science, revelan lo que falla cuando un grupo de moléculas y enzimas desencadenan y regulan lo que se conoce como ciclo celular, el proceso repetitivo de creación de nuevas células a partir de su material genético.

Los investigadores sugieren que estos hallazgos podrían utilizarse para desarrollar terapias que paren las interrupciones del ciclo celular y podrían detener el crecimiento de los cánceres.

Para replicarse, las células siguen una rutina ordenada que comienza con la realización de una copia de todo su genoma, seguida de la separación de las copias del genoma y, por último, la división uniforme del ADN replicado en dos células hijas.

Las células humanas tienen 23 pares de cada cromosoma –la mitad procedentes de la madre y la otra mitad del padre, incluidos los cromosomas sexuales X e Y– o 46 en total, pero se sabe que las células cancerosas pasan por un estado intermedio que tiene el doble de ese número: 92 cromosomas. Cómo ocurre esto era un misterio.

«Una pregunta permanente entre los científicos del campo oncológico es: ¿Cómo se estropean tanto los genomas de las células cancerosas?», ha afirmado el profesor asociado de biología molecular y genética en la Facultad de Medicina de la Universidad Johns Hopkins, Sergi Regot.

«Nuestro estudio desafía los conocimientos fundamentales del ciclo celular y nos hace reevaluar nuestras ideas sobre cómo se regula el ciclo», ha añadido Regot.

En este sentido, el investigador afirma que las células que sufren estrés tras copiar el genoma pueden entrar en una fase latente, o senescente, y correr por error el riesgo de volver a copiar su genoma.

Por lo general y con el tiempo, estas células inactivas son barridas por el sistema inmunitario tras reconocerlas como defectuosas. Sin embargo, hay ocasiones, sobre todo a medida que el ser humano envejece, en las que el sistema inmunitario no puede eliminar las células. Si se las deja solas en el cuerpo, las células anormales pueden replicar su genoma de nuevo, barajar los cromosomas en la siguiente división, y comienza un cáncer creciente.

Células de mama y pulmón

En un esfuerzo por precisar los detalles de la vía molecular que se desvía del ciclo celular, Regot y el asistente de investigación Connor McKenney, que dirigió el equipo de Johns Hopkins, se centraron en las células humanas que recubren los conductos mamarios y el tejido pulmonar. El motivo: Estas células suelen dividirse a un ritmo más rápido que otras células del cuerpo, lo que aumenta las posibilidades de visualizar el ciclo celular.

El laboratorio de Regot está especializado en la obtención de imágenes de células individuales, lo que lo hace especialmente adecuado para detectar el pequeñísimo porcentaje de células que no entran en la fase latente y siguen replicando su genoma.

Para este nuevo estudio, el equipo analizó miles de imágenes de células individuales a medida que pasaban por la división celular. Los investigadores desarrollaron biosensores brillantes para marcar unas enzimas celulares llamadas quinasas dependientes de ciclinas (CDK), conocidas por su papel en la regulación del ciclo celular.

Observaron que varias CDK se activaban en distintos momentos del ciclo celular. Tras exponer las células a un factor de estrés ambiental, como un fármaco que interrumpe la producción de proteínas, la radiación UV o el denominado estrés osmótico (un cambio repentino en la presión del agua alrededor de las células), los investigadores observaron que la actividad de las CDK 4 y CDK 6 disminuía.

Luego, entre cinco y seis horas más tarde, cuando las células empezaron a prepararse para dividirse, la CDK 2 también se inhibió. En ese momento, se activó un complejo proteico denominado complejo promotor de la anafase (APC) durante la fase justo antes de que la célula se separe y se divida, un paso denominado mitosis.

«En el entorno estresado del estudio, la activación del APC se produjo antes de la mitosis, cuando normalmente se sabe que sólo se activa durante la mitosis», afirma Regot.

Alrededor del 90 % de las células mamarias y pulmonares abandonan el ciclo celular y entran en un estado de reposo cuando se exponen a cualquier factor de estrés ambiental.

En sus células experimentales, no todas las células se quedaron quietas. El equipo de investigación observó cómo entre el 5 y el 10 % de las células de mama y pulmón volvían al ciclo celular, dividiendo de nuevo sus cromosomas.

Mediante otra serie de experimentos, el equipo relacionó un aumento de la actividad de las llamadas proteínas quinasas activadas por estrés con el pequeño porcentaje de células que eluden la fase de quietud y siguen duplicando su genoma.

Regot afirma que hay ensayos clínicos en curso que prueban agentes que dañan el ADN con fármacos que bloquean las CDK. «Es posible que la combinación de fármacos impulse a algunas células cancerosas a duplicar su genoma y generar la heterogeneidad que, en última instancia, confiere resistencia a los fármacos», señala Regot.

«Es posible que haya fármacos que puedan bloquear la activación de APC antes de la mitosis para evitar que las células cancerosas repliquen su genoma dos veces y prevenir la progresión de la fase tumoral», ha finalizado Regot.

03 mayo 2024|Fuente: Europa Press |Tomado de |Noticia

mayo 4, 2024 | Carlos Alberto Santamaría González | Filed under: Cáncer, Medicina regenerativa, Oncología |

Imagen: Archivo.La Organización Panamericana de la Salud (OPS) firmó un acuerdo con el Centro del Cáncer de la MD Anderson de la Universidad de Texas, Estados Unidos, para fortalecer la prevención y control de esta enfermedad, trascendió hoy.

De acuerdo con un comunicado oficial de la entidad sanitaria, se trata de un convenio que posibilitará el apoyo técnico en la implementación regional y nacional de la organización; así como crear capacidades para potenciar los programas contra dicho padecimiento; e incrementar los esfuerzos de eliminación del cáncer cervicouterino y la Iniciativa Mundial contra el de Mamas.

«Más de 1,5 millones de personas son diagnosticadas de cáncer cada año en América Latina y el Caribe. La supervivencia puede mejorar con el acceso a un diagnóstico y tratamiento oportunos. Este nuevo acuerdo fortificará los programas contra el cáncer y contribuirán a cerrar la brecha en la atención para garantizar mejores resultados de salud», afirmó el Director de la OPS, Jarbas Barbosa.

El trabajo conjunto entre ambas instituciones incluye programas de capacitación en imágenes mamarias y biopsias para el Caribe, junto con el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA).

Además de talleres para desarrollar y avanzar en planes de eliminación del cáncer cervicouterino en América Latina con el apoyo del Proyecto ECHO® (Extension for Community Healthcare Outcomes), que trabaja, entre otras cosas, en la Mejora de la Calidad de la Mamografía en el Caribe, centrado en la capacitación de radiólogos, tecnólogos y físicos de 19 países.

El Centro de Cáncer MD Anderson de la Universidad de Texas, en Houston, se convirtió en 1971 en uno de los primeros centros oncológicos integrales de los Estados Unidos designados por el Instituto Nacional del Cáncer.

Esta colaboración ayudará a garantizar que se salven más vidas mientras trabajamos para lograr nuestro objetivo de «Hacer Historia contra el Cáncer», dijo el doctor Peter Pisters, presidente de MD Anderson.

02 mayo 2024|Fuente: Prensa Latina |Tomado de |Noticia

mayo 3, 2024 | Carlos Alberto Santamaría González | Filed under: Cáncer, Oncología | Etiquetas: , |

Imagen: Archivo.La University College London Hospitals NHS Foundation Trust tiene en marcha un ensayo final de fase tres de la primera vacuna de ARN contra el cáncer de piel, informaron especialistas de esa institución.

Los médicos iniciaron las pruebas en cientos de pacientes con unas inyecciones nuevas, diseñadas a la medida de cada uno, que le dicen a su cuerpo que busque células cancerosas para evitar que la enfermedad reaparezca.

«Esta es una de las cosas más emocionantes que hemos visto en mucho tiempo», declaró la doctora Heather Shaw, investigadora y coordinadora nacional del ensayo, quien agregó que esta es una herramienta realmente perfeccionada y con la cual los pacientes están realmente entusiasmados.

Señaló que la ARNm-4157 (V940) cuenta con el potencial de curar a personas que tengan melanoma, pero también se prueba en otros tipos de cáncer, inclusive los de pulmón, vejiga y riñón.

Según la Sociedad Americana del Cáncer, el melanoma es mucho menos frecuente que otros tipos de cáncer de piel, pero es el más peligroso porque es más probable que se propague a otras partes del cuerpo si no se descubre y se trata a tiempo.

De acuerdo con los especialistas, los melanomas en etapas iniciales se pueden tratar sólo con cirugía, aunque los más avanzados a menudo requieren de otros tratamientos, por ejemplo, inmunoterapia, medicamentos de terapia dirigida, quimioterapia y radioterapia.

La vacuna es una terapia neoantígena individualizada, diseñada para activar el sistema inmunológico y que pueda luchar contra el tipo específico de cáncer y tumor de un paciente.

Conocida como ARNm-4157 (V940), la vacuna se dirige a los neoantígenos tumorales, que son expresados por tumores.

El ensayo global de fase tres incluirá ahora una gama más amplia de pacientes y pretende reclutar a unas 1 100 personas.

01 mayo 2024|Fuente: Prensa Latina |Tomado de |Noticia

mayo 3, 2024 | Carlos Alberto Santamaría González | Filed under: Dermatología y venerología, Enfermedades dermatológicas, Inmunología, Oncología | Etiquetas: , |

Imagen: FreepikAunque la terapia celular con CAR-T lleva décadas investigándose, los medicamentos se administran en España desde hace apenas cuatro años, abriendo horizontes para atacar enfermedades como el cáncer, ganar en supervivencia y mejorar la vida del paciente, en un campo todavía incipiente, muy prometedor y en el que aún se afronta una «curva de aprendizaje».

Las terapias avanzadas suponen un gran paso en el sistema sanitario y una «ventana de oportunidad» en patologías y situaciones donde otros tratamientos no llegan. Ese nuevo camino está en la terapia génica, regenerativa o celular, como las CAR-T, explica a EFE la hematóloga del Hospital Universitario Marqués de Valdecilla de Santander, Lucrecia Yáñez.

Estas terapias tienen un gran potencial para desarrollar tratamientos personalizados y representan una perspectiva de revolución en la medicina.

En el otro lado de la balanza está su elevado coste: el tratamiento de cada paciente con CAR-T puede superar los 300 000 euros.

Una de las funciones de nuestro sistema inmunológico es eliminar las células tumorales. Pero esta función se puede perder y desarrollar una formación anormal en alguna parte del cuerpo de tejido en forma de tumor. Ahí entrarían en juego las CAR-T, «un linfocito, modificado genéticamente, que reconoce específicamente a las células que tiene que matar», detalla la doctora Yáñez.

Esta terapia consiste, básicamente, en extraer linfocitos T de la propia persona, modificarlos genéticamente, e introducirlos posteriormente como un medicamento. «Pero primero hay que evaluar al paciente, porque no todos los pacientes van a poder recibir esta terapia», advierte la hematóloga de Valdecilla.

Viaje a Ámsterdam e infusión

El primer paso es la extracción de linfocitos de esa persona, que posteriormente se envían a Ámsterdam, donde se realiza la modificación genética. Esos linfocitos son «la materia prima» con la que se van a desarrollar las células CAR-T para que después vuelvan a infundirse en ese paciente.

El proceso para crear esas células se prolonga dos o tres semanas y, una vez concluido, son necesarios controles. Cuando hay una validación, se devuelven las células criopreservadas y cuando retornan al lugar de origen, donde está el paciente, se le ingresa y se le administra una linfodepleción, que es un tipo de quimioterapia que se aplica para preparar al organismo.

Ya por fin, el CAR-T se descongela y se infunde. »

Durante los primeros días pueden aparecer complicaciones, que son variables dependiendo en parte del paciente y de cómo esté controlada la enfermedad», señala la doctora Yáñez.

Tras los primeros días, y si no aparecen más complicaciones, el paciente es dado de alta y tiene un seguimiento de consulta externa, para monitorizar la enfermedad.

Éste es un procedimiento complejo y que justifica que el Ministerio de Sanidad haya seleccionado para la administración de la terapia CAR-T a centros con gran experiencia en el uso de terapias antitumorales complejas, incluyendo el trasplante de progenitores hematopoyéticos, como es el Hospital Universitario Marqués de Valdecilla de Santander.

Veinte pacientes en dos años

Valdecilla fue designado en junio de 2022 centro infusor de CAR-T, junto a otros trece más dentro de la geografía nacional, en un movimiento del Ministerio que supuso duplicar la red de terapias avanzadas en España.

Yáñez explica que realmente había una necesidad de ampliar esa red, ya que cuando se decidieron los primeros centros en todo el país no se designó ninguno en el norte, «desde Galicia hasta el País Vasco», de forma que los pacientes tenían que trasladarse a Madrid o Barcelona.

El primer paciente al que se infundió terapia CAR-T en Valdecilla fue en agosto de 2022. Hasta hoy ha habido 20 beneficiados de esta terapia y hay dos en espera de que se les administre en las próximas semanas.

De los veinte, además, tres han llegado de otras comunidades autónomas, el País Vasco y La Rioja.

La puesta en marcha y la administración de esta terapia ha requerido el trabajo de un equipo multidisciplinar de profesionales, e involucra al Hospital Marqués de Valdecilla y al Banco de Sangre y Tejidos de Cantabria. «El proceso es muy complejo y se necesita a muchas personas para llevarlo a cabo», destaca la doctora Yáñez.

28 abril 2024|Fuente: EFE |Tomado de la Selección Temática sobre Medicina de Prensa Latina. Copyright 2023. Agencia Informativa Latinoamericana Prensa Latina S.A.|Noticia

abril 30, 2024 | Carlos Alberto Santamaría González | Filed under: Hematología, Inmunología, Medicina regenerativa, Oncología | Etiquetas: , , |

Imagen: Archivo. Investigadores del Centro Oncológico MD Anderson de la Universidad de Texas (Estados Unidos) han construido un nuevo atlas de células pulmonares, descubriendo nuevas vías celulares y precursores en el desarrollo del adenocarcinoma de pulmón, el tipo más común de cáncer de pulmón. Estos hallazgos, publicados en Nature abren la puerta al desarrollo de nuevas estrategias para detectar o interceptar la enfermedad en sus primeras etapas.

En concreto, el equipo generó un atlas de alrededor de 250 000 células epiteliales normales y cancerosas que recubren los pulmones estudiando los cambios genéticos en cada una de estas células individualmente utilizando una tecnología llamada secuenciación unicelular.

Entre los hallazgos clave de este esfuerzo multidisciplinario estuvo el descubrimiento y la validación de un estado de células alveolares de transición que alberga mutaciones de KRAS, incluso en células pulmonares normales, y, en última instancia transiciones a adenocarcinoma de pulmón.

Las células alveolares, que son células epiteliales cruciales para el intercambio de gases dentro del pulmón, se pueden agrupar en dos tipos de células. Las celdas de tipo I son más comunes y funcionan principalmente en el intercambio de gases, mientras que las celdas de tipo II son menos nuemrosas y brindan apoyo a este proceso. En caso de lesión del pulmón las células de tipo II tienen propiedades inherentes que les permiten diferenciarse en células de tipo I para reemplazar las células dañadas.

La gran cantidad de células epiteliales que estudiadas junto con las nuevas tecnologías, permitieron identificar dos destinos distintos para las células tipo II. Ambas comparten un estado intermedio común, pero un camino conduce a células tipo I y el otro progresa a tumores. Curiosamente, incluso encontraron estas células intermedias en el tejido pulmonar normal y en las regiones normales que rodean los cánceres de pulmón, y están atrapadas allí.

Los investigadores también descubrieron que estas células intermedias en el tejido normal, que aún no eran cancerosas o incluso precancerosas, tenían mutaciones impulsoras de KRAS que no se encontraron en otros tipos de células pero que coincidían con las de los tumores de los mismos pacientes.

Según los autores, la secuenciación masiva estableció previamente mutaciones de KRAS en tejido normal. Pero utilizando este nuevo enfoque y otras herramientas computacionales, los investigadores establecieron que estas mutaciones provenían de un tipo de célula específico e infirieron que podrían ser precursoras del adenocarcinoma. Se necesita un análisis más profundo de este proceso de transición para comprender completamente los mecanismos de funcionamiento.

De esta forma, el estudio proporciona evidencia inequívoca de que, de hecho, las células tumorales surgen de estas células intermedias, lo que abre la puerta a nuevas vías de investigación. Así los hallazgos sugieren que los inhibidores de KRAS podrían ser clínicamente beneficiosos para el tratamiento o incluso la interceptación de las etapas primitivas del adenocarcinoma de pulmón.

19 abril 2024|Fuente: Europa Press |Tomado de |Noticia

abril 20, 2024 | Carlos Alberto Santamaría González | Filed under: Histología, Neumología, Oncología | Etiquetas: |

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