may
25
El dolor crónico es un importante problema de salud pública que a menudo no recibe la atención que merece por las dificultades que plantea su adecuado diagnóstico y tratamiento.
No siempre se puede establecer el origen del dolor y poder medir la severidad de los síntomas depende, en gran medida, del testimonio del paciente, lo que complica el abordaje del problema.
Una investigación publicada esta semana en Nature Neuroscience podría, no obstante, allanar el camino para la obtención de biomarcadores objetivos del dolor, que podrían ser útiles para guiar tanto el diagnóstico como la utilización de tratamientos efectivos.
Según sus datos, es posible utilizar señales del cerebro para medir y predecir la intensidad del dolor que una persona está experimentando.
Estos científicos, liderados por Prasad Shirvalkar y Edward F. Chang, de la Universidad de California en San Francisco (EEUU), han probado su estrategia en cuatro individuos con dolor neuropático refractario -una de las formas más intensas de dolor y que no responden a las terapias- a los que les implantaron electrodos de forma intracraneal en diferentes áreas del cerebro relacionadas con el dolor.
Durante un periodo de entre tres y seis meses, los electrodos registraron la actividad cerebral de estos cuatro individuos. A la vez, estos pacientes debían apuntar pormenorizadamente los episodios de dolor que sufrían así como la intensidad de los síntomas que padecían.
Mediante técnicas de ‘machine learning’ los investigadores desarrollaron un método de análisis capaz de predecir con precisión y a través de marcadores de su actividad cerebral los niveles de intensidad del dolor que experimentaba cada paciente. Asimismo, el abordaje también permitía distinguir entre tipos de dolor, como el dolor agudo (en mayor medida relacionado con la actividad en la corteza cingulada anterior del cerebro) o el dolor crónico (que se asociaba principalmente con cambios en la actividad de la corteza orbitofrontal).
Los investigadores subrayan que estos datos, si bien se han obtenido en una muestra de solo cuatro pacientes, pueden ser muy útiles para el desarrollo de sistemas que detecten los circuitos de dolor en el cerebro y puedan guiar el diagnóstico o averiguar por qué en algunos casos los síntomas se cronifican. Además, añaden, también pueden servir para orientar el tratamiento de problemas de dolor crónico, como el que experimentan muchos pacientes tras un ictus o si sufren el denominado síndrome del miembro fantasma tras la amputación de una extremidad.
Según datos de la Sociedad Española de Neurología, un 32% de la población adulta española sufre algún tipo de dolor y el 11% lo padece de forma crónica.
Las consultas por dolor suponen a día de hoy el 50% de las visitas a atención primaria y de ellas, un 25% están relacionadas con el dolor neuropático, una afección neurológica que aparece como consecuencia de alteraciones del sistema nervioso.
Según la citada sociedad, más de 3 millones de personas en España padecen dolor neuropático y un 77% lo sufre de forma crónica. Además, se calcula que aproximadamente un 50% de estos pacientes no responde al tratamiento prescrito, lo que conduce a una significativa pérdida de calidad de vida y a una limitación funcional acusada a lo largo del tiempo.
Mediante técnicas de ‘machine learning’ los investigadores desarrollaron un método de análisis capaz de predecir con precisión y a través de marcadores de su actividad cerebral los niveles de intensidad del dolor que experimentaba cada paciente. Asimismo, el abordaje también permitía distinguir entre tipos de dolor, como el dolor agudo (en mayor medida relacionado con la actividad en la corteza cingulada anterior del cerebro) o el dolor crónico (que se asociaba principalmente con cambios en la actividad de la corteza orbitofrontal).
Los investigadores subrayan que estos datos, si bien se han obtenido en una muestra de solo cuatro pacientes, pueden ser muy útiles para el desarrollo de sistemas que detecten los circuitos de dolor en el cerebro y puedan guiar el diagnóstico o averiguar por qué en algunos casos los síntomas se cronifican. Además, añaden, también pueden servir para orientar el tratamiento de problemas de dolor crónico, como el que experimentan muchos pacientes tras un ictus o si sufren el denominado síndrome del miembro fantasma tras la amputación de una extremidad.
Según datos de la Sociedad Española de Neurología, un 32% de la población adulta española sufre algún tipo de dolor y el 11% lo padece de forma crónica.
Las consultas por dolor suponen a día de hoy el 50% de las visitas a atención primaria y de ellas, un 25% están relacionadas con el dolor neuropático, una afección neurológica que aparece como consecuencia de alteraciones del sistema nervioso.
Según la citada sociedad, más de 3 millones de personas en España padecen dolor neuropático y un 77% lo sufre de forma crónica. Además, se calcula que aproximadamente un 50% de estos pacientes no responde al tratamiento prescrito, lo que conduce a una significativa pérdida de calidad de vida y a una limitación funcional acusada a lo largo del tiempo.
Mayo 25/2023 (Diario Médico) – Tomado de Neurología – Investigación Copyright Junio 2018 Unidad Editorial Revistas, S.L.U.
may
25
Los sistemas automatizados de administración de insulina, también llamados páncreas artificiales, hacen mucho menos complicado para los pacientes el control de la diabetes, según un nuevo estudio publicado en la revista ´APL Bioengineering´.
Además, estos sistemas –con sensores de insulina implantados, bombas que administran insulina dentro del cuerpo, controladores de bomba de insulina asociados y algoritmos de control cada vez más sofisticados– avanzan con rapidez.
La diabetes de tipo 1 afecta a 46,3 millones de personas en todo el mundo, y el número de afectados aumenta alrededor de un 3% cada año. Requiere un cuidadoso cálculo de las necesidades de insulina y molestas inyecciones diarias para evitar enfermedades periféricas causadas por valores extremos de azúcar alto o bajo en sangre.
Investigadores de la Universidad de Padua y la Universidad de Pavía, en Italia, y la Universidad de Yale, en Estados Unidos, han diseñado un novedoso algoritmo para controlar las bombas de insulina implantadas que tiene en cuenta las características únicas de cada paciente. Su modelo, probado con una simulación informática de diabetes aprobada por la FDA, demuestra que la administración intraperitoneal (dentro de la cavidad abdominal) de insulina es rápida e imita fielmente la administración fisiológica natural.
«La infusión intraperitoneal de insulina no sólo es mucho más fisiológica porque reproduce la fisiología natural, sino que simplifica el problema del control porque no hay retrasos –explica Claudio Cobelli–. Esto significa que se puede tener un controlador muy sencillo y robusto para manejar las situaciones cotidianas».
El método actual de administración automatizada de insulina, que se basa en una tecnología denominada sensores subcutáneos continuos de glucosa, requiere que los pacientes introduzcan manualmente el número de carbohidratos que consumen, anunciando sus comidas al sistema antes de comer.
También es lento para detectar y administrar la insulina. Estos retrasos, junto con la probabilidad de errores en los cálculos manuales de las comidas, hacen que el sistema sea propenso a las imprecisiones y aumentan la prevalencia de la hiperinsulinemia, un estado de insulina elevada en los pacientes que provoca enfermedades de los grandes vasos sanguíneos.
A partir de un simulador aceptado por la FDA y diseñado para la administración continua de insulina subcutánea, los investigadores introdujeron modificaciones para simular la administración de insulina intraperitoneal. Desarrollaron un modelo que puede tener en cuenta las diferencias individuales de cada paciente y validaron un algoritmo de control de la bomba que no requiere el anuncio de comidas.
«Es una gran ventaja. Ayuda a ajustar los dispositivos y permite la personalización –resalta Cobelli–. Cada persona tiene necesidades distintas, así que hay que personalizar los algoritmos».
Uniendo trabajos anteriores y experimentos actuales, los investigadores demostraron con éxito las similitudes entre la administración intraperitoneal de insulina y la fisiología de la secreción natural de insulina y validaron un algoritmo de control de la bomba que es robusto a los factores de personalización y a la variación horaria de las comidas del desayuno, el almuerzo y la cena.
Su trabajo forma parte de un proyecto europeo plurianual de colaboración denominado «FORGET DIABETES», cuyo objetivo es avanzar rápidamente en las tecnologías de administración automática de insulina hasta llegar a los ensayos clínicos.
Mayo 24/2023 (IMmédico) – Tomado de Atención primaria, Endocrinología y Nutrición Copyright 2023: Publimas Digital
may
24
La cirugía de la obesidad ha experimentado una gran revolución en los últimos años y, a día de hoy, existen numerosas técnicas a disposición del paciente, a lo que se suma la gran información que tienen a su alcance; lo que requiere de una orientación profesional ya que «la mayoría de los pacientes vienen a consulta demandando directamente una cirugía concreta que en muy pocas ocasiones es la idónea para su problema de sobrepeso».
Así lo ha explicado el responsable del Servicio de Endocrinología y Nutrición del Hospital Quirónsalud Marbella, Rida Nagib Raya, quien explica que «nuestra labor de orientación es fundamental para acompañar al paciente en su decisión de pérdida de peso y transformación personal».
La elección del tratamiento más adecuado dependerá de las circunstancias personales del paciente que, en el caso del hospital marbellí, son evaluadas por los integrantes del Comité de Bariátrica, «una mesa multidisciplinar en la que participan todos los integrantes de la Unidad Integral de Obesidad y garantiza un seguimiento individualizado de cada caso», según han detallado en un comunicado.
Se caracteriza por un enfoque transversal en el que se seleccionan las pruebas diagnósticas y se determinan los abordajes terapéuticos más acertados, ha puntualizado el consultor senior de la Unidad Integral de Obesidad del hospital, Javier Padillo Ruiz.
En líneas generales, existen dos tipos de tratamientos en la Cirugía de la Obesidad: los que se agrupan en abordajes endoscópicos (se accede por la boca) y los que requieren una cirugía de mayor envergadura que se integran en el apartado de Cirugía Bariátrica (técnicas laparoscópicas en las que se procede mediante una pequeña incisión bajo el ombligo). En este último caso, se interviene quirúrgicamente al paciente.
Los candidatos a este tipo de tratamientos son pacientes con un Índice de Masa Corporal (IMC) mayor de 40, o mayor de 35 y que arrastran, además, al menos dos comorbilidades asociadas a la obesidad. Tal y como explica el especialista en Cirugía Bariátrica del Servicio de Cirugía General y Aparato Digestivo, Abdul Razak, «suele ser un perfil de paciente que ha tenido intentos fallidos de pérdida de peso, aun habiendo realizado programas específicos de dietas y de cambio de hábitos de vida».
Los procedimientos bariátricos que se realizan con más frecuencia en la actualidad y los más destacados son Bypass Gastroyeyunal, Gastrectomía Vertical (Sleeve). A estas dos técnicas se suman la Banda Gástrica y la Plicatura Gástrica. En el apartado de tratamientos endoscópicos, las opciones más habituales son el Método Apollo, Balón Gástrico y Método POSE.
La puesta en marcha de la Unidad Integral de Obesidad afianza el compromiso del Hospital Quirónsalud Marbella por ofrecer respuesta profesional a un problema extendido de salud pública. La Organización Mundial de la Salud (OMS) cataloga la obesidad como una pandemia de tipo no infeccioso. Se estima que cada año mueren en el mundo 2,8 millones de personas a causa de la obesidad o el sobrepeso.
En este proyecto asistencial del centro sanitario malagueño guía, acompaña y orienta al paciente durante todo el camino en aras de alcanzar su meta personal de pérdida de peso.
El equipo multidisciplinar está integrado por especialistas de distintas disciplinas: endocrinólogos, digestivos, nutricionistas, psicólogos clínicos y cirujanos digestivos que ofrecen al paciente asesoramiento individualizado y un programa a medida antes, durante y posterior a la intervención para consolidar el cambio en los hábitos de vida y, en consecuencia, propiciar el comienzo de una nueva etapa más saludable.
Mayo 24/2023 (IMmédico) – Tomado de Endocrinología y Nutrición Copyright 2023: Publimas Digital
may
23
Tener familiares de primer grado con tiroiditis crónica autoinmune, el tipo más frecuente de tiroiditis (o inflamación de la glándula tiroides) y la causa más habitual de hipotiroidismo, puede aumentar la predisposición a desarrollar esta enfermedad, según ha apuntado la jefa de sección del Servicio de Endocrinología y Nutrición del Hospital Universitario Germans Trias i Pujol, Berta Soldevila Madorell.
«Si bien su causa es multifactorial, se sabe que existe una susceptibilidad genética para desarrollar tiroiditis crónica autoinmune (la causa más frecuente de hipotiroidismo), siendo más prevalente en pacientes que tengan familiares ya con esta patología. De hecho, se han identificado varios genes que podrían estar involucrados en su desarrollo, aunque aún se está investigando la complejidad de su interacción y su contribución específica en la enfermedad», ha señalado la experta coincidiendo con la Semana Internacional de Concienciación del Tiroides, que se celebra entre el 22 y 26 de mayo.
La tiroides es una pequeña glándula situada en la región anterior del cuello que tiene forma de mariposa y desarrolla una función esencial: producir hormonas encargadas de regular el metabolismo. Dicho de otra manera, el tiroides es el responsable de producir hormonas que controlan la forma en que el organismo utiliza la energía, hormonas que afectan a casi todos los órganos y controlan muchas de sus funciones más importantes (por ejemplo, la respiración, el ritmo cardíaco, el peso, la digestión o el estado de ánimo).
«Las hormonas tiroideas desempeñan un papel crucial en múltiples funciones del organismo, por lo que es fundamental mantener un tiroides sano», ha asegurado la doctora.
El mal funcionamiento del tiroides puede venir dado por diversas alteraciones, si bien las más comunes son el hipotiroidismo y el hipertiroidismo, estimándose una prevalencia del 9,1 por ciento para el primero de ellos.
En el caso concreto del hipotiroidismo, el más prevalente, el tiroides no produce la cantidad necesaria de hormona tiroidea, siendo la causa principal de carácter autoinmune, es decir, el propio organismo ataca a la glándula mediante la producción de anticuerpos que dificultan su correcto funcionamiento.
Más de un millón de personas no están diagnosticadas en España
Más de un millón de personas padecen hipotiroidismo en España y no lo saben. Los síntomas de esta enfermedad pueden variar y manifestarse de forma progresiva. A menudo son inespecíficos, como el cansancio, pequeñas ganancias de peso, sequedad cutánea o estreñimiento.
En los casos más severos también se puede experimentar caída del cabello, pérdida de memoria, intolerancia al frío o trastornos menstruales. Estos síntomas leves y poco definidos hacen que muchos pacientes no los detecten o los asocien a otra patología, por lo que, en la mayoría de las ocasiones, tardan en acudir a una consulta médica.
Frente a ello, la doctora ha destacado que, ante la presencia de síntomas evidentes, es esencial acudir al médico de Atención Primaria y realizar análisis de rutina con determinación de niveles de TSH que dirá el estado de salud de los tiroides, más aún si existe un antecedente genético en familiares que sí hayan padecido la enfermedad.
Mayo 23/2023 (IMmédico) – Tomado de Atención primaria, Endocrinología y Nutrición Copyright 2023: Publimas Digital
may
2
Un grupo de investigación de la Universidad Metropolitana de Osaka analizó la relación entre la dieta, la masa muscular y la progresión de la fibrosis hepática en 136 pacientes con enfermedad del hígado graso no alcohólico que acudían al Hospital de la Universidad Metropolitana de Osaka. El grupo de investigación descubrió que el grupo con la dieta japonesa más alta presentaba una fibrosis hepática menos avanzada, y que la ingesta de productos de soja, marisco y algas era importante.
La comida japonesa es popular en todo el mundo y ha sido registrada como Patrimonio Cultural Inmaterial de la UNESCO. Existe un sistema de puntuación denominado «índice dietético japonés modificado de 12 componentes (mJDI12)», que se centra en la ingesta del patrón dietético japonés. Incluye 12 alimentos y grupos de alimentos: arroz, sopa de miso, encurtidos, productos de soja, verduras verdes y amarillas, frutas, marisco, setas, algas, té verde, café y carne de vacuno y cerdo. Las puntuaciones van de 0 a 12, y las más altas indican una dieta que se ajusta al patrón alimentario japonés.
Un grupo de investigación dirigido por el Dr. Hideki Fujii M.D. y el Profesor Asociado Yoshinari Matsumoto de la Universidad Metropolitana de Osaka analizó la relación entre las comidas puntuadas por el mJDI12, la masa muscular y la progresión de la fibrosis hepática en 136 pacientes con enfermedad del hígado graso no alcohólico (NAFLD) que acudían al Hospital de la Universidad Metropolitana de Osaka.
El grupo de investigación descubrió lo siguiente: el grupo con un mJDI12 más elevado mostró un menor grado de progresión de la fibrosis hepática. Además, entre los patrones dietéticos japoneses, un consumo elevado de productos de soja, marisco y algas mostró un efecto supresor sobre la progresión de la fibrosis hepática. Además, el grupo con una mayor ingesta de productos de soja tenía una mayor masa muscular, y el grupo con una mayor masa muscular tenía un menor grado de progresión de la fibrosis hepática.
«Este estudio indica que el patrón dietético japonés puede ser eficaz como tratamiento dietético para los pacientes con NAFLD. Esperamos que nuevos estudios de intervención conduzcan al establecimiento de una dieta eficaz para esos pacientes», concluyó el profesor Matsumoto.
Mayo 01/2023 (Asia Research News) – Tomado de Press Releases Copyright 2004 – 2023 Asia Research News
abr
24
La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda actualmente la administración de hierro por vía oral dos veces al día como tratamiento de referencia en los países en desarrollo, pero la adherencia a este tratamiento es escasa.
El hallazgo, fruto de la colaboración entre investigadores australianos y de Malawi, allana el camino para la adopción de políticas sanitarias más eficaces que reduzcan la carga sanitaria mundial de la anemia, que sigue siendo una de las causas de enfermedad y muerte más evitables en las naciones con pocos recursos. La investigación se publica en The Lancet.
La carencia de hierro es una importante carga para la salud pública en los países con pocos recursos y un precursor clave de la anemia. Se produce cuando una persona carece de glóbulos rojos (hemoglobina) portadores de oxígeno y de hierro..
La carboximaltosa férrica (FCM) es un tratamiento de infusión de hierro de 15 minutos de duración que se administra ampliamente a las embarazadas con carencia de hierro en los países desarrollados.
Con el fin de encontrar formas más eficaces de tratar a las pacientes con ferropenia, los investigadores de WEHI colaboraron con científicos malauíes de la Training Research Unit of Excellence y la Kamuzu University of Health Sciences para comparar la FCM con el hierro oral estándar.
La mitad de las mujeres de Malawi (431) en su segundo trimestre recibieron FCM, mientras que la otra mitad tomó el hierro oral estándar.
El profesor Sant-Rayn Pasricha, experto en anemia y jefe de la División de Salud de la Población e Inmunidad de WEHI, afirmó que el ensayo era cuatro veces mayor que el realizado para comercializar el FCM.
«Cuando nos propusimos hacer este ensayo, la gente pensó que intentábamos conseguir lo imposible», dijo el profesor Pasricha, que también es hematólogo.
«Demostramos que el FCM no sólo puede administrarse con seguridad en un entorno complejo y de recursos limitados como Malawi, sino que también puede reducir el componente ferropénico de la anemia en torno a un 60%, un resultado significativamente mejor que el hierro oral recomendado actualmente en estas poblaciones.
«Los resultados muestran que las mujeres que recibieron FCM a lo largo del ensayo tuvieron una reducción sustancial de la deficiencia de hierro y de la anemia ferropénica durante el tercer trimestre, en el parto y 4 semanas después del parto.
«Esto abrirá todo un nuevo campo de investigación que antes se creía imposible y podría ayudar a transformar las políticas sanitarias en comunidades vulnerables.
«Me entusiasma enormemente que un medicamento ampliamente utilizado en países de renta alta pueda aplicarse para ayudar a las mujeres del África subsahariana y otros entornos con pocos recursos. Nuestra próxima tarea es identificar a las mujeres que tienen más posibilidades de beneficiarse del tratamiento intravenoso.»
Retos sanitarios únicos
Las mujeres embarazadas con anemia corren un riesgo elevado de sufrir complicaciones, como hemorragias posparto, mortinatalidad y bajo peso al nacer.
A pesar de las mejoras sustanciales en los niveles de hierro, el ensayo halló que el FCM no era superior al hierro oral en la reducción de la carga global de anemia en las embarazadas y no reducía la incidencia de bajo peso al nacer o de anemia en las mujeres en el momento del parto.
Los investigadores afirman que esto se debe a que en los países en vías de desarrollo la anemia puede deberse a algo más que a la carencia de hierro.
«Por ejemplo, enfermedades como el paludismo y el VIH, frecuentes en algunas zonas del África subsahariana, pueden provocar inflamaciones en el organismo e impedir el acceso al hierro almacenado», explicó el profesor Kamija Phiri, destacado epidemiólogo y Director de la Unidad de Excelencia en Formación e Investigación.
«Además, las hemoglobinopatías -un grupo de trastornos sanguíneos hereditarios que afectan predominantemente a los glóbulos rojos- son frecuentes en la región y causan anemia».
El profesor Pasricha afirma que los resultados subrayan la urgente necesidad de nuevos mecanismos para abordar estos singulares retos sanitarios.
«Más de la mitad de los participantes presentaban inflamación en el organismo, a pesar de dar negativo en las pruebas de malaria», afirma.
«Algunos parásitos pueden esconderse en la placenta durante el embarazo, por lo que es probable que las pruebas actuales no sean lo bastante sensibles para ayudarnos a comprender el estado de salud completo de la madre y los riesgos que ello conlleva para el feto.
«Mientras que en los países desarrollados se puede hacer un análisis de sangre para detectar factores determinantes de la anemia, como la ferritina, en estas partes del mundo no existe una herramienta de este tipo para medir el estado del hierro.
«Nuestro estudio demuestra que existe una necesidad urgente de disponer de capacidades de análisis sobre el terreno para determinar el estado del hierro y las causas de la anemia, lo que proporcionará información fundamental sobre cómo y dónde deben utilizarse medicamentos como el FCM».
Dado que la FCM sigue siendo una opción de tratamiento cara, los investigadores esperan que los prometedores resultados del ensayo puedan alentar los esfuerzos filantrópicos para seguir investigando la intervención y hacerla más accesible a las mujeres de entornos con bajos ingresos.
El equipo de investigación está realizando un seguimiento de las madres participantes en este estudio y de sus bebés para evaluar si la intervención repercutirá en la prevalencia de la anemia, la depresión posparto y el neurodesarrollo infantil.
Abril 24/2023 (MedicalXpress) – Tomado de Diseases, Conditions, Syndromes Obstetrics & gynaecology https://medicalxpress.com/news/2023-04-landmark-malawi-trial-boosts-iron.html Copyright Medical Xpress 2011 – 2023 powered by Science X Network.
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