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Ser madre es una experiencia sin igual: un momento de alegría, ilusión y amor. Pero, para algunas mujeres, la nueva maternidad puede venir acompañada de emociones difíciles.
Muchas mujeres luchan contra sentimientos de tristeza, ansiedad y agotamiento abrumador. Estas luchas emocionales, unidas a las exigencias físicas del cuidado de un recién nacido, pueden ser signos de una enfermedad llamada depresión posparto (DPP).
¿Qué es la depresión posparto?
Aproximadamente 1 de cada 7 mujeres desarrolla DPP, según StatPearls. Este trastorno del estado de ánimo se produce después del parto. Se caracteriza por sentimientos persistentes de tristeza, ansiedad y desesperación que pueden afectar significativamente a la capacidad de la mujer para funcionar y cuidar de sí misma y de su bebé, según la Biblioteca de Salud del Hospital Mount Sinai.
Síntomas de la depresión posparto
Según el Mount Sinai, la DPP suele comenzar en las primeras semanas tras el parto, aunque puede desarrollarse hasta 6 meses después de dar a luz. Su causa exacta no se conoce del todo, pero pueden contribuir los cambios hormonales, los factores emocionales y los factores relacionados con el estilo de vida, como la falta de apoyo, la privación de sueño y el estrés.
Los síntomas más comunes de la depresión posparto citados en el artículo son:
- Tristeza persistente, desesperanza y sensación de vacío.
- Cambios en el apetito, con pérdida o aumento de peso significativos.
- Alteraciones del sueño, como insomnio o sueño excesivo.
- Fatiga y pérdida de energía
- Dificultad para concentrarse, tomar decisiones o recordar cosas.
- Pérdida de interés o placer en actividades que antes disfrutaba
- Irritabilidad, agitación o inquietud
- Sentimientos de inutilidad, culpa o autoinculpación.
- Pensamientos de muerte o suicidio.
La DPP comparte similitudes con la depresión mayor o menor en cuanto a sus síntomas emocionales y la capacidad de la mujer para cuidar de su recién nacido. «Aunque los criterios son los mismos, la forma en que se presenta a menudo puede ser diferente, o puede quedar enmascarada por el hecho de estar embarazada», explica la Dra. Tiffany Moore Simas, catedrática de Obstetricia y Ginecología de la Facultad de Medicina Chan de la Universidad de Massachusetts. Añadió que hay muchas cosas que pueden ser peligrosas para la madre y el bebé: dificultad para establecer vínculos afectivos, pérdida de apetito, fatiga, insomnio y sentimientos de culpa.
La otra diferencia entre la depresión posparto y la «melancolía posparto» es que los síntomas de la DPP persisten durante más de dos semanas y siguen mermando la capacidad funcional de la madre.
¿Cuánto dura la depresión posparto?
Si no se trata, la DPP puede durar varios años, según los Institutos Nacionales de la Salud de Estados Unidos. En algunas mujeres, los síntomas persisten más allá del primer año después del parto y se prolongan hasta los primeros años de vida del niño. Es importante señalar que, con el tratamiento y el apoyo adecuados, muchas mujeres pueden recuperarse de la DPP y recobrar su bienestar emocional mucho antes.
¿Qué causa la depresión posparto?
La DPP puede deberse a una combinación de factores biológicos, hormonales, psicológicos y sociales, según el Colegio Americano de Obstetras y Ginecólogos (ACOG). Entre ellos figuran
Cambios hormonales: Tras el parto, los niveles de estrógeno y progesterona caen en picado. Estas fluctuaciones hormonales, similares a las que se experimentan antes del periodo menstrual, pueden desencadenar depresión y cambios de humor.
Antecedentes de depresión: Las mujeres que han sufrido depresión anteriormente, ya sea antes, durante o después del embarazo, tienen un mayor riesgo de padecer DPP.
Factores emocionales: Las dudas e incertidumbres sobre el embarazo son frecuentes y pueden influir en el bienestar emocional. Los embarazos no planificados o no deseados pueden afectar a la forma en que la mujer se siente con respecto a su embarazo y al feto en desarrollo. Incluso en los embarazos planificados, adaptarse a la idea de un nuevo bebé puede llevar tiempo. Los padres de bebés enfermos o que requieren estancias hospitalarias prolongadas pueden experimentar tristeza, enfado o culpabilidad, lo que puede afectar a su autoestima y a su capacidad para afrontar el estrés.
Fatiga: Las exigencias físicas del parto y la posterior recuperación pueden causar una profunda fatiga. Además, las mujeres que han tenido cesáreas pueden tardar semanas, e incluso más, en recuperar la fuerza y la energía. El agotamiento persistente puede contribuir a sentimientos de vulnerabilidad emocional y aumentar el riesgo de DPP.
Factores relacionados con el estilo de vida: La falta de apoyo de los demás y los acontecimientos vitales estresantes, como la pérdida reciente de un ser querido, las enfermedades familiares o el traslado a una nueva ciudad, pueden aumentar significativamente el riesgo de DPP. Estos factores estresantes externos pueden amplificar los retos emocionales a los que se enfrenta durante el periodo posparto.
Tratamientos de la depresión posparto
La Clínica Mayo afirma que la duración del tratamiento y la recuperación de la depresión posparto pueden variar en función de la gravedad de la depresión y de sus necesidades específicas. Si tienes una tiroides hipoactiva o alguna enfermedad subyacente que contribuya a la depresión posparto, tu médico puede tratarla o derivarte a un especialista que pueda proporcionarte el tratamiento adecuado.
Cuando la Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos aprobó el primer medicamento específicamente diseñado para tratar la PPD en 2019, marcó un hito importante. Una combinación de medicación y apoyo de un profesional de la salud mental puede proporcionar apoyo adaptado a sus necesidades.
Recursos de ayuda para la DPP
Comprender los síntomas, los factores de riesgo y los recursos disponibles es crucial para apoyar a las mujeres con DPP en su camino hacia la recuperación. Si usted o un ser querido está experimentando signos de DPP, puede buscar ayuda de profesionales sanitarios que puedan proporcionarle un diagnóstico y tratamiento adecuados.
Además, existen recursos como el sitio web de los CDC sobre salud reproductiva, la línea de ayuda nacional de la Administración de Servicios de Salud Mental y Abuso de Sustancias y Postpartum Support International. Estos ofrecen información, redes de apoyo y líneas de ayuda que pueden proporcionar asistencia. Recuerde que hay ayuda disponible y que nadie debe enfrentarse solo a la DPP.
Mayo 17/2023 (MedicalXpress) – Tomado de Psychology & Psychiatry – Obstetrics & gynaecology Copyright Medical Xpress 2011 – 2023 powered by Science X Network.
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29
Investigadores de la Universidad Metropolitana de Tokio han desarrollado una forma de cartografiar la distribución de la carnitina en las células musculares esqueléticas. La carnitina es un pequeño compuesto que ayuda a transportar ácidos grasos y a reducir los subproductos metabólicos. Descubrieron que las fibras musculares de tipo lento eran las que más contenían, y que la actividad provocaba rápidamente aumentos de acetilcarnitina, un producto de la respuesta inmediata de la carnitina contenida en la célula. Su técnica promete nuevos conocimientos sobre el funcionamiento de las células musculares.
Nuestros músculos necesitan energía para funcionar. Gran parte de esta energía se produce en las mitocondrias del interior de las células, donde los ácidos grasos se convierten en trifosfato de adenosina (ATP), la sustancia química que alimenta la gran variedad de reacciones que ayudan a nuestro organismo a funcionar. A ello contribuye un pequeño compuesto llamado carnitina, que ayuda a transportar los ácidos grasos a las mitocondrias. También es responsable de reducir los niveles de subproductos de la reacción, en concreto el acetil CoA (coenzima A), que puede ser tóxico en altas concentraciones. La carnitina se une a la acetil CoA y se convierte en acetil-carnitina, asegurando que el metabolismo en nuestras células funcione a la perfección. Sin embargo, el lugar exacto donde reside la carnitina en las células de las fibras musculares y cómo cambian esos niveles con el tiempo ha seguido siendo difícil de estudiar debido a la dificultad de etiquetarla de forma que ayude a diferenciar qué cantidad reside dónde y cómo cambia.
Ahora, un equipo de investigadores dirigido por el profesor adjunto Yasuro Furuichi ha ideado una forma de estudiar la distribución de la carnitina en las células de las fibras musculares y cómo cambia durante los procesos metabólicos. Utilizaron una versión de la carnitina a la que se había sustituido parte de su hidrógeno por deuterio, lo que le daba una señal distintiva cuando se estudiaba mediante espectrometría de masas. Las células de fibras musculares de ratón tratadas con esta carnitina deuterada se congelaron rápidamente y se cortaron en secciones ultrafinas antes de someterlas a una forma de obtención de imágenes en la que las distintas partes de la sección podían someterse por separado a espectrometría de masas, lo que proporcionaba información detallada sobre qué tipo de compuestos residían en cada lugar.
En primer lugar, el equipo descubrió que había una mayor concentración de carnitina en las fibras musculares de «tipo lento», fibras responsables de la fuerza sostenida durante periodos de tiempo más largos que las fibras de «tipo rápido». Esto se debe a que las fibras de tipo lento contienen más mitocondrias. Además, aplicaron estimulación eléctrica a las fibras para simular la contracción muscular [A1] antes de tomar los datos. Encontraron una captación significativamente elevada de carnitina en las fibras, así como un nivel elevado de acetilcarnitina. Es importante destacar que esto demuestra que la carnitina contenida en las células responde muy rápidamente a medida que las células aumentan su actividad.
El nuevo método del equipo arroja luz sobre un nivel de detalle hasta ahora inaccesible en relación con los procesos bioquímicos que contribuyen al funcionamiento de los músculos. La carnitina es un suplemento dietético muy popular, pero su impacto en el bienestar muscular es objeto de debate. La medición cuantitativa de cómo se absorbe, localiza y metaboliza en las células promete arrojar luz sobre la eficacia de las terapias.
Abril 29/2023 (EurekaAlerts!) – Tomado de News Realeses Copyright 2023 by the American Association for the Advancement of Science (AAAS)
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20
Una investigación sobre la incidencia de las experiencias cercanas a la muerte (ECM) en pacientes ingresados en unidades de cuidados intensivos (UCI) durante al menos 7 días revela que el 15% declaró haber experimentado una ECM. La aparición de estas experiencias parece verse favorecida por la propensión a los síntomas disociativos y por las creencias y prácticas espirituales de los pacientes.
Como afirma Bruce Greyson, las ECM son «experiencias intensamente vívidas y a menudo transformadoras de la vida, que suelen ocurrir en condiciones fisiológicas extremas, como traumatismos que ponen en peligro la vida, paradas cardiacas o anestesia profunda». Hasta la fecha, pocos estudios prospectivos sobre las ECM se habían llevado a cabo únicamente en pacientes de la UCI con etiologías homogéneas, como supervivientes de paradas cardiacas o traumatismos.
En este contexto, investigadores de las universidades de Lieja (Bélgica) y Laval (Canadá) realizaron un estudio para evaluar la incidencia de las ECM entre los supervivientes de UCI, independientemente de la enfermedad crítica a la que hubieran sobrevivido. La investigación también abarcó los factores que pueden afectar a la frecuencia de las ECM y evaluó la calidad de vida de los pacientes un año después de la experiencia.
Los resultados fueron publicados en la revista Critical Care.
En el estudio participaron 126 adultos con más de 7 días de estancia en la UCI, los que fueron entrevistados luego de haber sido dados de alta. De esta muestra, 19 pacientes (15%) declararon haber experimentado una ECM según la escala de ECM creada por Greyson. Además, se evaluaron las experiencias disociativas, la espiritualidad, la religiosidad y las creencias personales de los participantes, así como decenas de parámetros médicos. Un año después, se contactó con ellos por teléfono para medir su calidad de vida, utilizando el cuestionario EuroQol de cinco dimensiones.
En el artículo, el equipo dirigido por Charlotte Martial y Anne-Françoise Rousseau revela que en el estudio realizado, además de una incidencia de ECM del 15%, los factores cognitivos y espirituales superaron a los parámetros médicos como predictores de la aparición de ECM.
Mientras que los análisis univariantes asociaron la ventilación mecánica, la sedación, la analgesia, el motivo del ingreso, la disfunción orgánica primaria y las propensiones disociativas y espirituales con la aparición de ECM, el análisis de regresión logística multivariante sólo indicó una mayor propensión a los síntomas disociativos y un mayor bienestar espiritual y personal como factores predictores de la aparición de ECM. Una evaluación realizada un año después demostró que la ECM no estaba significativamente asociada con la calidad de vida.
Aunque reconocen que se necesitan más estudios para confirmar estos hallazgos en cohortes más grandes o en supervivientes de una estancia más corta en la UCI, los autores concluyen que «el recuerdo de una ECM no es tan raro en la UCI». Dado que las ECM «suelen relatarse como transformadoras y pueden asociarse a emociones negativas, consideramos [que] es clínicamente significativo entrevistar a los pacientes sobre cualquier posible recuerdo al despertar», revelan.
Abril 20/2023 (MedicalXpress) – Tomado de Diseases, Conditions, Syndromes https://medicalxpress.com/news/2023-04-near-death-icu-survivors.html Copyright Medical Xpress 2011 – 2023 powered by Science X Network.
Traducción realizada con la versión gratuita del traductor www.DeepL.com/Translator
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18
Varias líneas de trabajo se centran en el estudio de los efectos del ejercicio físico y los programas nutricionales en el bienestar de las pacientes con esta enfermedad.
Se estima que para 2040 el número de nuevos diagnósticos de cáncer aumentará en más de un 53%. Más allá de los tratamientos de quimioterapia o radioterapia, las intervenciones basadas en la nutrición, el ejercicio físico, la modificación de los factores ambientales y la atención integral de los pacientes con cáncer empiezan a cobrar fuerza en aras de mejorar su calidad de vida. La atención integral comprende el abordaje multidisciplinar del paciente; es decir, que todos los profesionales implicados en su manejo trabajen de manera consensuada y a la par, personalizando cada una de las acciones en cada uno de los pacientes y sus necesidades.
Así, Ejercicio, fisioterapia y bienestar en pacientes con cáncer de mama -publicado en una serie especial de la revista Frontiers in Oncology- se pregunta cómo influye el tipo de programa de recuperación del bienestar en el enfoque de intervención que se toma, así como qué tipo de actividad es más efectiva y adecuada para cada paciente.
El cáncer de mama, al igual que el resto de los diagnósticos oncológicos, presenta un reto por su gran supervivencia y la posibilidad de mantener las actividades de la vida diaria con un alto nivel de bienestar y calidad de vida. «Desde una perspectiva multidisciplinar -en la que participan oncólogos, enfermeras especialistas, trabajadores sociales, fisioterapeutas y expertos en ejercicio físico y cáncer- se abordan acciones encaminadas a mantener esta calidad de vida, así como a solucionar problemas presentes o potenciales. De hecho, ya existe evidencia respecto a la prevención del cáncer de mama. Algunos estudios muestran que grandes cohortes de la población, con respecto a las recomendaciones habituales sobre ejercicio físico, reducen el riesgo entre un 6-10% en aquellas personas que realizan actividad física que oscila entre 7,5 y 15 MET (el equivalente metabólico de la tarea) por semana», señala De la Torre.
El director de la Escuela de Enfermería y Fisioterapia San Juan de Dios añade que la línea de trabajo de los investigadores se centra en el cuidado de las pacientes con cáncer de mama y, de manera concreta, en el estudio de los efectos del ejercicio físico y los programas nutricionales en su bienestar.
«Las principales conclusiones se centran en los efectos beneficiosos de programas específicos de ejercicio físico en diferentes maneras, normalizados, reglados y practicados con asiduidad, así como los planes que incluyan una dieta equilibrada para mejorar la calidad de vida de estas pacientes. Lo que se puede ver es que no solamente los tratamientos farmacológicos, indudablemente necesarios, son los únicos que se deben implementar en el cuidado de las pacientes, de tal manera que este debe ser integral, multiprofesional y específico, personalizando cada una de las intervenciones que se realicen», dice.
¿En qué tratamientos (no basados en farmacoterapia o radioterapia) se ha basado este estudio? De la Torre explica que hay diferentes tipos de intervenciones descritas en esta serie especial, «desde la descripción del tratamiento basados en ejercicio (algunos trabajan la alta intensidad), hasta los basados en modalidades de Tai Chi. También se describen en algunos artículos síntomas asociados, como pueden ser sofocos, insomnio, dolores musculares, cansancio físico y mental, etcétera. En general, se han descrito aspectos relacionados con la calidad de vida, actividades de vida diaria y bienestar», indica.
Paliar los efectos secundarios de los tratamientos
La composición corporal en supervivientes de cáncer de mama a largo plazo que toman inhibidores de la aromatasa mejora con el ejercicio aeróbico y el ejercicio de resistencia, además de aliviar los efectos secundarios negativos, y los resultados de los informes de los pacientes también mejoran. «Para reducir el linfedema, por ejemplo, el protocolo incluye sesiones de ejercicio de intensidad moderada a intensa, siguiendo un plan de trabajo específico».
De La Torre también señala que los efectos comunes y conocidos derivados de los tratamientos orales posquimioterápicos, como los basados en tamoxifeno, muestran que más del 70% de los pacientes presentan síntomas derivados, especialmente si son menores de 40 años. «Anticiparse a este tipo de situaciones facilita mucho el control precoz de los síntomas y la adopción de medidas para minimizarlos. También son importantes las terapias conductuales para reducir los efectos de la fatiga, llegando a una reducción de este síntoma en el 77,77% de los pacientes desde el inicio de la intervención hasta seis semanas después. Los síntomas depresivos también se pueden llegar a reducir en el 55,55% de los casos».
Añade que, en la misma línea, existe otra revisión que analiza los efectos del ejercicio físico en la mejora de las actividades. de la vida diaria.
«Ba Duan Jin es una una serie de 8 ejercicios de ChiKung (ejercicios cuerpo/mente y de meditación tradicional china que utiliza movimientos lentos del cuerpo con respiración controlada) cuyo propósito es aumentar la energía interna a través del ejercicio y la práctica espiritual para mejorar la salud y el estado físico. Los movimientos deben ejecutarse de manera moderada, relajada, fluida y consistente. La fuerza solo es necesaria durante un instante, al cambiar de movimiento, manteniendo la relajación el resto del tiempo. Este tipo de entrenamiento en 12 semanas podría reducir los efectos del inhibidor de la aromatasa, ya que las puntuaciones globales de calidad de vida y funcionamiento físico aumentaron significativamente en las pacientes que lo practicaban».
Por otro lado, la adherencia a este tipo de tratamientos no farmacológicos e intervenciones «suele ser excelente», señala De La Torre. «Los beneficios de manera directa son palpables, aunque obviamente no inmediatos, pero muy estimulantes para las pacientes con el objetivo de que estas no pierdan la motivación. El gran problema de la adherencia la tenemos en el largo plazo, donde los profesionales debemos aprender a generar motivaciones y objetivos que ayuden a los pacientes a mantener su actividad a largo plazo», asegura.
Por su parte, Soraya Casla, profesora de la la Escuela de Enfermería y Fisioterapia San Juan de Dios y directora del programa Ejercicio y Cáncer, explica que «los programas de fisioterapia personalizados, los planes nutricionales, las intervenciones cognitivas y el ejercicio físico son fundamentales en los cuidados de enfermería, así como en los tratamientos médicos, farmacológicos o radioterápicos. Aún así, deben ir más allá e integrar cada uno de los aspectos que influyen en la calidad de vida y el bienestar de las personas, los pacientes y sus familias».
¿Qué profesionales pueden recomendar/prescribir estos tratamientos de bienestar? En opinión de Casla, «la prescripción y seguimiento de programas de ejercicio físico tiene matices que pueden resultar convergentes, y a veces disputados y discutidos, en diferentes profesionales, sean expertos en ejercicio físico, bien sean fisioterapeutas o profesionales médicos o de enfermería».
El papel de la familia
En la mayor parte de este nuevo paradigma de atención al paciente, el grupo familiar y las relaciones interpersonales juegan un papel importante en cuanto a los cambios que se deben producir a largo plazo.
«La adherencia al tratamiento en estos casos no se basa en la motivación del paciente para continuar con el tratamiento farmacológico. Aún así, a veces se basa en un cambio de rutinas, hábitos de vida y la adquisición de otros nuevos, que incluyen cambios de actitud y, en ocasiones, resultan en una menor necesidad de tratamientos orales», dice De La Torre.
Añade que el papel de la familia es fundamental, «teniendo en cuenta que, en las interacciones familiares con respecto a la alimentación o el tiempo dedicado al ejercicio ayuda contar con el apoyo de los mismos», concluye.
Abril 18/2023 (Diario Médico) – Tomado de Enfermería – Varias líneas de trabajo. Copyright Junio 2018 Unidad Editorial Revistas, S.L.U.
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17
Varios ensayos clínicos y experimentos han demostrado que caminar tiene distintos beneficios físicos y mentales, incluso aunque los paseos sean breves
Paradójicamente, en el hiperactivo siglo XXI, pasear y divagar empieza a tener buena prensa. Preguntado un neurocientífico por los beneficios de andar sin rumbo, dedica 20 minutos a enumerar las buenas razones que tenemos para deambular entre 20 o 30 minutos cada día. “Pasear tiene dos vertientes, cuando lo haces por sitios conocidos y cuando vas por lugares nuevos. Si paseas por sitios que ya conoces, los primeros efectos positivos son los de activación cardiovascular: quien mueve las piernas, mueve el corazón. Mientras paseas, giras la cabeza: el campo visual va cambiando y se encuentran estímulos visuales a la derecha y a la izquierda. De esta manera, se activan ambos hemisferios cerebrales, el paseo los pone a hablar entre sí. Esto es un magnífico ejercicio, pues en el cerebro, un hemisferio suele dominar sobre el otro”, dice el doctor Bruno Ribeiro, profesor del Departamento de Anatomía Humana y Psicobiología de la Universidad de Murcia.
Ribeiro, con consulta de Desarrollo Cognitivo en Sha Wellness Clinic, explica que, si se hace de forma consciente “estando aquí y ahora”, el paseo se transforma en un acto meditativo. “Para eso, hay que abstraerse de pensamientos del pasado y del futuro y concentrarse en el presente. Es muy difícil, pero si se consigue, el paseo tendría todos los beneficios de una meditación. A veces, las personas con dificultades para hacer una meditación clásica pueden conseguirlo durante un paseo”.
Pasan aún más cosas en el cerebro cuando paseamos por sitios desconocidos, según indica Ribeiro, como que se libera dopamina, “un neurotransmisor que marca la novedad en el cerebro y sirve para identificar el peligro o para prestar atención. Un buen aporte diario de dopamina elevará otro neurotransmisor, la serotonina, que es la responsable del estado de ánimo. El paseo ayuda a mantener ambos neurotransmisores en niveles altos”.
Los flâneurs, aquellos románticos paseantes parisinos, fueron identificados por Charles Baudelaire como “observadores diletantes de la vida urbana”. Al principio se los consideraba gente vaga, sin oficio ni beneficio, hombres de poco provecho, dedicados a perder el tiempo. El Gran Diccionario Universal Larousse del siglo XIX de 1872 los describió de un modo ambivalente, inquietos y holgazanes a partes iguales. Pero por esa época también empezaron a aparecer los defensores del arte de pasear. El escritor y crítico literario Charles A. Sainte Beuve dejó escrito que la flânerie era “lo opuesto a no hacer nada”. Y Balzac, que deambular era “gastronomía para los ojos”.
¿Qué se sabe hoy de los beneficios de pasear? Varios ensayos clínicos y experimentos han demostrado que el deambular mental del caminante propicia la creatividad. La explicación es que como no se requiere un esfuerzo consciente para andar, la atención se libera, se abre a nuevas imágenes y asociaciones, la mente lo mezcla todo. Precisamente, es el estado perfecto para innovar. Lo comprobaron dos profesores de la Universidad de Stanford, Marily Oppezzo y Daniel Schwartz, en una serie de estudios en 2014 que midieron cómo caminar cambiaba en cada momento los niveles de creatividad. En los cuatro experimentos, 176 estudiantes tuvieron que completar varias tareas de pensamiento creativo mientras estaban sentados, andando sobre una cinta de correr o paseando por el campus. En una de las pruebas se debían buscar usos atípicos a objetos de la vida cotidiana, como un botón o un neumático. Lo que comprobaron fue que cuando los estudiantes andaban se les ocurrían hasta seis veces más usos para esos objetos que cuando hacían la prueba sentados. Sin embargo, en las pruebas que requerían una respuesta única y precisa se cometieron más errores cuando el grupo iba paseando. Los investigadores concluyeron que dejar la mente a la deriva en un mar de pensamientos era bueno para crear, pero no para encontrar una solución única a un problema.
Por dónde paseamos también importa. No es lo mismo andar por un bosque que hacerlo por una ciudad. Un estudio de la Universidad de Carolina del Sur, dirigido por el profesor Marc Berman, comprobó que los estudiantes que paseaban por una arboleda tenían un rendimiento mejor en una prueba de memoria respecto a los que andaban por la ciudad. Existe una pequeña, pero consistente, selección de trabajos que sugiere que deambular por espacios verdes puede resetear los recursos mentales que se agotan rápidamente en los entornos urbanos creados por el hombre. El argumento de sus autores es que la atención es un recurso limitado que se acaba a lo largo del día. Una esquina llena de gente, con ruido de tráfico, luces y vallas publicitarias consumiría nuestra atención rápidamente, mientras que en un paseo por la naturaleza, en un ambiente sin grandes estímulos, la mente podría desplazarse de una experiencia sensorial a otra y descansar.
Las personas que olvidan cosas con frecuencia también podrían mejorar su memoria con un breve paseo enérgico, pero en este caso la clave está en la palabra enérgico. Según Rong Zhang, profesor de Neurología en el Peter O’Donnell Jr. Brain Institute de UT Southwestern, en Dallas (Texas), para mejorar el flujo sanguíneo en el cerebro deberíamos aumentar el ritmo cardiaco durante el paseo. Esto significa sentir algo de dificultad para respirar y tener problemas para mantener una conversación. En su trabajo, un grupo de personas mayores y de mediana edad mejoró la memoria y la función cognitiva con una caminata de media hora durante cinco días a la semana. Un año después, un estudio de seguimiento corroboró estos resultados. Ambos trabajos sugieren que se necesita mantener estos niveles de actividad al menos durante un año para comenzar a notar mejoras en la memoria y la cognición.
Y si es de los que se queda atrapado en bucles de pensamientos rumiantes, pasear también es para usted. Una breve caminata será suficiente para cambiar el foco de la obsesión. En 2020, un estudio publicado en la revista The Journal of Environmental Psychology demostró que andar 30 minutos era suficiente para romper una espiral obsesiva de pensamiento negativo. “La caminata interrumpe el ciclo y nos saca del bucle de pensamientos, ya sea porque el paisaje redirige nuestra atención o porque el ejercicio físico exige cierta concentración”, escribieron los autores.
Para conseguir beneficios cardiovasculares y protección para algunos tumores y enfermedades crónicas, los paseos no tienen que ser muy largos. Según los resultados publicados recientemente por la revista British Journal of Sports Medicine, bastarían 75 minutos semanales de actividad física moderada, la mitad de la recomendación clásica de la OMS, para prevenir una de cada 10 muertes prematuras. Tras revisar 196 estudios con 30 millones de personas, los investigadores comprobaron que el ejercicio moderado frente a no hacer nada reducía en más de un 30% la probabilidad de una muerte prematura por cualquier causa, en un 29% la mortalidad por enfermedades cardiovasculares, y en un 15% las muertes por cáncer.
Otro trabajo llevado a cabo en 11 centros de Atención de Primaria en España analizó los mínimos necesarios para beneficiarse del ejercicio físico moderado, y concluyó que 50 minutos a la semana de caminar a buen ritmo reducía en un 30% la mortalidad. La importancia de este hallazgo es que para las personas que llevan años de vida sedentaria los beneficios empiezan a notarse con incrementos pequeños de actividad física. Si no se llega a los 150 minutos recomendados, andar 50 minutos semanales a buen paso empezaría a cambiar el estado de la cuestión. No hay un umbral mínimo para conseguir beneficios, siempre se gana paseando.
El filósofo francés Frédéric Gross, autor del ensayo Andar, una filosofía (Taurus), también cree que para pensar bien hay que levantarse de la silla y salir a pasear. “Para pensar libremente hay que hacerlo al aire libre, ligero, como el caminante”, escribe. En su libro cuenta los paseos, más que amortizados, de grandes pensadores como Nietzsche, Rousseau o Montaigne. Y no es que pensemos peor cuando estamos inactivos, pero se nos suelen ocurrir ideas estáticas. “A uno le vienen las ideas precisamente porque no las busca”, dice. Gross recomienda hacer apuntes durante los paseos, en la libreta o en el teléfono, porque son ideas buenas, dice, pero ligeras y frágiles, fáciles de olvidar. Y sería una pena porque, si hacemos caso a Nietzsche, “solo tienen valor los pensamientos que nos vienen a la cabeza mientras andamos”.
Abril 17/2023 (El país) – Tomado de la selección de Salud y Bienestar. Copyright 2021 EDICIONES EL PAÍS.Por qué pasear lo cura (casi) todo
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Datos del Departamento de Planificación del Centro Nacional de Áreas Protegidas indican que la isla cuenta con 215 áreas protegidas, como el Parque Nacional Alejandro de Humboldt, considerado, además, Patrimonio Natural de la Humanidad.
Estas ocupan el 21,26 por ciento de la superficie del país, incluidas zonas de la denominada plataforma insular marina, además poseen ocho categorías de manejo: reserva natural, parque nacional, reserva ecológica, elemento natural destacado, refugio de fauna, reserva florística manejada, paisaje natural protegido y área protegida de recursos manejados.
Concebidas con el propósito de favorecer la conservación y el uso sostenible de la biodiversidad, del patrimonio boscoso y de otras riquezas, muestran una elevada representatividad de la fauna y la flora cubanas, al alcanzar niveles de endemismo superiores al 95 y 85 por ciento, respectivamente.
Cuba dispone de seis reservas de la biosfera: Guanahacabibes, Sierra del Rosario, Ciénaga de Zapata, Buenavista, Baconao y Cuchillas del Toa, reconocimiento internacional conferido por la Organización de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco).
Las funciones de esa denominación radican en promover la conservación de la biodiversidad y la diversidad cultural, el desarrollo económico y social sostenible, la investigación, la educación ambiental, y la activa presencia de las comunidades locales en la planificación y la gestión de la zona donde habitan.
Hace 93 años se estableció el primer Parque Nacional Pico Cristal, en la región oriental, siendo Cuba el cuarto país de América Latina en emitir una disposición normativa para crear un área protegida de ese tipo.
Según expertos, las áreas protegidas tienen un valor muy importante en el desarrollo, ya que si se gestionan correctamente ofrecen beneficios tanto económicos como sociales, pues mejoran el bienestar de la población, fomentan valores como el reciclaje y el respeto por la naturaleza, y producen más energías renovables.
Por eso en muchos países, desarrollados o no, se impulsa cada vez más la economía sostenible basada en el uso de los recursos naturales locales.
Las áreas protegidas contribuyen a regular el clima, el ciclo del agua, a conservar la biodiversidad y a su control biológico, entre muchos otros beneficios, por lo que cuidarlas garantizar la continuidad de las especies y el futuro de las nuevas generaciones.
Abril 12/2023 (Prensa Latina) – Tomado de la Selección de Noticias de Ciencia. Copyright 2019. Agencia Informativa Latinoamericana Prensa Latina S.A.

