Debido a que la depresión es una enfermedad inflamatoria que provoca daño y muerte de las neuronas, lo cual encoge la corteza prefrontal y el hipocampo en el cerebro del enfermo , éstos tienen problemas de aprendizaje, de la memoria, manejo del estrés y pérdida de satisfacción o placer, señaló el psiquiatra Jorge Mario Tamayo.

«Entre más severa sea la depresión menos volumen habrá en esas áreas del cerebro», indicó el especialista en una conferencia de prensa en el cuarto Congreso Latinoamericano de Sistema Nervioso Central, organizado por Pfizer.

El médico destacó que a mayor deterioro de la corteza prefrontal y el hipocampo, menos probabilidades hay de que se recuperen estas áreas, de ahí la relevancia de prevenir y sobre todo tratar este padecimiento crónico, considerado la primera causa de discapacidad en el mundo.

La depresión es la enfermedad más frecuente en los seres humanos, pues se estima que afecta a 20  %  de la población mundial y está demostrado que quienes la padecen tienen mayor riesgo de sufrir Alzheimer o alguna demencia, aseguró el especialista.

Si bien, la depresión es una debilidad poco reconocida porque en el mundo y en Latinoamérica persiste el estigma hacia las enfermedades mentales, Tamayo advierte que las personas deben estar alertas a indicadores que puedan apuntar el desarrollo de este padecimiento.

Algunos de los signos de alarma se presentan cuando una persona no disfruta cosas que antes le resultaban placenteras, tiene cambios en el sueño como el insomnio, el apetito, sentimientos de minusvalía, pensamientos constantes sobre la propia muerte y pérdida de concentración, así como desgano para hacer cosas de la vida cotidiana de forma recurrente.

Tamayo explica que los enfermos con depresión tienen la amígdala cerebral, donde reside el instinto de conservación, activada de manera excesiva, lo que los lleva a detectar más amenazas reales o potenciales, por tanto son personas que se enfocan más en lo negativo.

Aunque la edad promedio de aparición es a los 25 años, la depresión puede presentarse en cualquier época de la vida y algunos factores como el maltrato infantil, el abuso sexual, la sobreprotección, la negligencia en el cuidado, así como los castigos físicos y verbales a repetición, alteran genes que pueden desarrollarla.

Cuando el daño no es tan severo en el cerebro, los antidepresivos y la psicoterapia no sólo alivian los síntomas sino que también pueden revertir parte del daño, pues se comprobó que el cerebro sigue produciendo células madre, no obstante, esta enfermedad no tiene cura, por lo que los enfermos deben seguir con el tratamiento para controlarla.

«Todavía tenemos un nivel de ignorancia tan grande de lo que ocurre en los enfermos con depresión, que los medicamentos que damos solo nos permiten controlar los síntomas y detener el deterioro cerebral pero no nos permiten corregir definitivamente el problema», puntualizó.

junio 8/ 2015 (PL)

Tomado del Boletín de Prensa Latina Copyright 2015 Agencia Informativa Latinoamericana Prensa Latina S.A.

 

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